{"id":83315,"date":"2007-02-01T00:00:00","date_gmt":"2007-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/02\/01\/el-filosofo-del-dialogo-posible\/"},"modified":"2016-01-28T14:36:11","modified_gmt":"2016-01-28T16:36:11","slug":"el-filosofo-del-dialogo-posible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-filosofo-del-dialogo-posible\/","title":{"rendered":"El fil\u00f3sofo del di\u00e1logo posible"},"content":{"rendered":"<p>La discreci\u00f3n intelectual, proporcional a su talento, distingu\u00eda a Bento Prado Jr., uno de los m\u00e1s importantes fil\u00f3sofos brasile\u00f1os, que falleci\u00f3 el d\u00eda 12 de enero, a los 69 a\u00f1os. Se cuenta que, para encontrar privacidad, se habr\u00eda refugiado, a partir de 1977 y hasta el fin de su vida, en el interior de S\u00e3o Paulo, precisamente en la Universidad de S\u00e3o Carlos, donde ense\u00f1aba. Para ser rigurosos, desde 1969, estaba impedido de ense\u00f1ar en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) por acci\u00f3n de la dictadura militar, que lo cesante\u00f3 a los 31 a\u00f1os de edad, como hiciera con otros 29 profesores. La discreci\u00f3n extrema justificar\u00eda tambi\u00e9n el hecho de que reci\u00e9n en 1985 decidiera publicar su primer libro.<\/p>\n<p>Y fue as\u00ed, del mismo modo reservado, que pas\u00f3 el \u00faltimo fin de a\u00f1o, al lado de Paulo Eduardo Arantes, ex alumno, disc\u00edpulo, y principalmente, amigo desde hac\u00eda 40 a\u00f1os. Se encontraban con sus respectivas esposas y otro matrimonio de amigos. C\u00f3modo, en su casa, Prado Jr. brome\u00f3, cont\u00f3 algunos chistes, sonri\u00f3. Todos sab\u00edan que su estado de salud era precario. Pero en \u00e9l s\u00f3lo se notaba cierto cansancio y alguna dificultad para respirar. De Arantes recibi\u00f3 como obsequio la edici\u00f3n conmemorativa de &#8220;Grande sert\u00e3o: veredas&#8221;, de Guimar\u00e3es Rosa, uno de sus libros predilectos y a quien dedic\u00f3 un importante art\u00edculo en 1967.<\/p>\n<p>Juntos, antes de fin de a\u00f1o, vieron el DVD que acompa\u00f1aba el libro, que trae, entre otros testimonios, el de Antonio Candido. Con cierta nostalgia, Prado Jr. dijo que pretend\u00eda escribir nuevamente sobre el escritor de Minas Gerais. Y coment\u00f3 acerca de un viaje que deseaba realizar en breve. Arantes no lo vio m\u00e1s personalmente. Ambos, sin embargo, se hablaron todos los d\u00edas. Casi dos semanas despu\u00e9s, en una r\u00e1pida aceleraci\u00f3n de la enfermedad, el maestro desaparec\u00eda para siempre, dejando un legado \u00fanico para la filosof\u00eda del pa\u00eds. Dej\u00f3 tambi\u00e9n tres hijos \u2013 Raquel, Cristina y Bento Prado Neto \u2013 y su mujer, L\u00facia.<\/p>\n<p>Graduado en la USP, Prado Jr. escribi\u00f3 pocos aunque fundamentales art\u00edculos, ensayos y libros acerca de sus pasiones: la literatura y la filosof\u00eda. Fue tambi\u00e9n traductor. Pose\u00eda el raro don de observar el todo para comprenderlo, desentra\u00f1arlo y darlo a entender. Como fil\u00f3sofo, actuaba como un articulador del saber sin ser jam\u00e1s soberbio o prepotente. Propon\u00eda di\u00e1logos, buscaba caminos. Se hizo conocido por una escritura que combinaba estilo propio y refinada iron\u00eda. Todo eso, sin dejar de ser un hincha del Palmeiras devoto y habiendo acumulado recuerdos de un pasado de bohemia en los bares del centro de S\u00e3o Paulo entre los a\u00f1os 1950 y 1960.<\/p>\n<p>Si bien los militares lo cesantearon de su cargo en la USP, su capacidad de producci\u00f3n no decreci\u00f3. En la libre docencia, Prado Jr. escribi\u00f3 una tesis sobre el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Henri Bergson (1859 \u2013 1941), &#8220;Presencia y campo trascendental: conciencia y negatividad en la filosof\u00eda de Bergson&#8221;, defendida en 1965, y que permanece como referencia internacional acerca del tema. El libro reci\u00e9n ser\u00eda lanzado en 1988 por Edusp, con edici\u00f3n del colega Renato Janine Ribeiro. En 2002, fue traducido y publicado en Francia. Su bibliograf\u00eda contar\u00eda con tan s\u00f3lo otros tres vol\u00famenes: &#8220;Algunos ensayos&#8221; (Max Limonad, 1985) y &#8220;Error, ilusi\u00f3n, locura&#8221; (Editora 34, 2004). Organiz\u00f3 tambi\u00e9n &#8220;Filosof\u00eda del psicoan\u00e1lisis&#8221; (Brasiliense, 1991).<\/p>\n<p>Para el fil\u00f3sofo Oswaldo Porchat, docente jubilado de la USP y fundador del Centro de L\u00f3gica y Epistemolog\u00eda (CLE) de la Unicamp, Prado Jr. era un raro caso de alguien que viv\u00eda la filosof\u00eda las veinticuatro horas. Los dos eran grandes amigos y vecinos en la d\u00e9cada de 1960, en el barrio de Higien\u00f3polis, cuando se hablaban pr\u00e1cticamente todos los d\u00edas. &#8220;Nuestra convivencia fue una de las experiencias m\u00e1s significativas de mi vida ligada a la filosof\u00eda&#8221;, asevera. La partida del colega para S\u00e3o Carlos dificult\u00f3 el contacto personal, pero conversaban por tel\u00e9fono regularmente. &#8220;La filosof\u00eda era el alimento de su vida. A punto tal que, en cualquier momento, situaci\u00f3n o lugar, bajo cualquier pretexto, \u00e9l comenzaba a investigar filos\u00f3ficamente los hechos y las cosas&#8221;.<\/p>\n<p>Prado Jr. agreg\u00f3, se torn\u00f3 un modelo de interlocutor filos\u00f3fico, alguien capaz de o\u00edr, interactuar, procurar comprender, reflexionar, pensar, proponer caminos y, a partir del di\u00e1logo, escuchar lo que la otra parte ten\u00eda por decir.<\/p>\n<p>Sab\u00eda tambi\u00e9n ser elegante en el trato con el pensamiento de otros fil\u00f3sofos. &#8220;Los encuentros con \u00e9l eran sumamente fecundos desde el punto de vista filos\u00f3fico, algo muy poco com\u00fan de suceder&#8221;. Otro aspecto destacado por Porchat era la capacidad de movilizaci\u00f3n del colega para discutir la filosof\u00eda a partir de temas provenientes de otros saberes. &#8220;Era una persona de gran cultura, capaz de hacerla reverberar sobre su pensamiento filos\u00f3fico&#8221;.<\/p>\n<p>Renato Janine Ribeiro apunt\u00f3 en un art\u00edculo inmediatamente despu\u00e9s de la muerte del fil\u00f3sofo, que muchas de las ideas y conceptos de Prado Jr., transmitidos en forma oral, podr\u00edan ser rescatados a partir de anotaciones de clases, tramos de conversaciones y de sus escritos \u2013 probablemente una parte del material es in\u00e9dita. Algunas veces, presentaba a sus alumnos art\u00edculos nunca publicados, luego de largas conversaciones. Lo describi\u00f3 como un gran conversador, que pose\u00eda facilidad para imaginar nuevas ideas. Ribeiro record\u00f3 la identificaci\u00f3n del fil\u00f3sofo brasile\u00f1o con el franc\u00e9s \u2013 \u00e9ste, uno de los m\u00e1s allegados a la literatura y a las artes, quien ayud\u00f3 a establecer o a reforzar los lazos entre el filosofar y la creaci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p>No por casualidad, Paulo Arantes dedic\u00f3 al maestro su imprescindible &#8220;Un departamento franc\u00e9s de Ultramar \u2013 Estudios sobre la formaci\u00f3n de la cultura filos\u00f3fica en la USP&#8221; (Paz e Terra, 1994). Prado Jr. es destacado en tres cap\u00edtulos del libro \u2013 que, adem\u00e1s de reconstituir hist\u00f3ricamente la implantaci\u00f3n de la filosof\u00eda universitaria en la USP, procura dilucidar el lugar ocupado por la filosof\u00eda en la formaci\u00f3n y en el funcionamiento del sistema cultural brasile\u00f1o. El fil\u00f3sofo aparece como uno de los exponentes de la generaci\u00f3n surgida en los a\u00f1os 1960 que, inspirada en t\u00e9cnicas y m\u00e9todos franceses, vino a filosofar por su propia cuenta y riesgo. Formaron parte de ese grupo Oswaldo Porchat, Jos\u00e9 Arthur Gianotti y Ruy Fausto.<\/p>\n<p>En &#8220;El m\u00f3vil de la filosof\u00eda&#8221;, Arantes cuenta de los tres a\u00f1os de ense\u00f1anza de filosof\u00eda en la calle Maria Antonia (1965 a 1968) y destaca la importancia de Prado Jr. en ese per\u00edodo. En &#8220;La timidez de la filosof\u00eda&#8221;, realiza consideraciones acerca de un ensayo del profesor, publicado por la revista Discurso en 1988, luego de permanecer in\u00e9dito durante 21 a\u00f1os \u2013 &#8220;Romance, moral y pol\u00edtica en el siglo de las luces: el caso de Rousseau&#8221;. &#8220;Parece mentira, pero a\u00fan existen fil\u00f3sofos t\u00edmidos en Brasil. Bento Prado Jr. es el m\u00e1s eminente de ellos&#8221;, observ\u00f3. &#8220;La musa del departamento&#8221; lo relaciona con la filosof\u00eda &#8220;uspiana&#8221; de la literatura de los a\u00f1os 1960.<\/p>\n<p>Sin esconder su admiraci\u00f3n, Arantes lo define como alguien que, a mediados de aquella d\u00e9cada, era &#8220;una isla de literatura rodeada de filosof\u00eda por todos lados&#8221;. No es que careciese del indispensable apetito profesional por los problemas t\u00e9cnicos; muy por el contrario, cumpl\u00eda exactamente los mandamientos del modesto aunque eficiente modelo universitario franc\u00e9s, que en aquella misma d\u00e9cada acabara por afirmarse en la mayor universidad paulista. &#8220;Por eso, veremos que Bento arm\u00f3 un sistema de vasos comunicantes entre esos dos compartimientos&#8221;.<\/p>\n<p>A\u00fan docente, Prado Jr. trabaj\u00f3 hasta concluir el \u00faltimo semestre de 2006, como profesor y director de tesis. Se hallaba empe\u00f1ado en una investigaci\u00f3n para demostrar puntos de contacto y ra\u00edces comunes entre la fenomenolog\u00eda francesa del siglo pasado y la filosof\u00eda anal\u00edtica anglosajona.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo de 2003, su ex alumna y ex orientada de maestr\u00eda (1967) Marilena Chaui escribi\u00f3 que, como \u00e9l, aprendi\u00f3 el sentido de una existencia filos\u00f3fica docente formadora: &#8220;Con \u00e9l aprend\u00ed que existe ense\u00f1anza filos\u00f3fica cuando el profesor no se interpone entre el estudiante y el saber&#8221;. Si existe ense\u00f1anza filos\u00f3fica cuando el estudiante tambi\u00e9n deviene profesor, dice Chaui, eso sucede porque el profesor no es m\u00e1s que el signo de una b\u00fasqueda infinita, abierta a todos. En otras palabras, agrega, con Prado Jr. descubri\u00f3 el sentido de la libertad que preside el ense\u00f1ar y el aprender.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bento Prado Jr. acerc\u00f3 la filosof\u00eda a la literatura y a otras ciencias humanas","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[337],"class_list":["post-83315","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83315"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83315\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83315"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}