{"id":83325,"date":"2007-03-01T00:00:00","date_gmt":"2007-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/03\/01\/el-cuerpo-al-limite\/"},"modified":"2022-05-23T15:52:10","modified_gmt":"2022-05-23T18:52:10","slug":"el-cuerpo-al-limite","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-cuerpo-al-limite\/","title":{"rendered":"El cuerpo al l\u00edmite"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-35619\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/art3174img1.jpg\" alt=\"\" width=\"226\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/art3174img1.jpg 226w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/03\/art3174img1-120x159.jpg 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">NEGREIROS<\/span>En 2003 una breve llamada telef\u00f3nica puso fin a meses de b\u00fasqueda de los investigadores Marco Tulio de Mello y Hanna Karen Antunes, del Instituto del Sue\u00f1o de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp). Estudiosos de los efectos que el ejercicio f\u00edsico produce sobre el organismo, Mello y Hanna Karen planeaban un experimento para descubrir lo que sucede con el cuerpo y la mente de quienes pasan d\u00edas sin dormir. Y ten\u00edan casi todo lo necesario para la investigaci\u00f3n a disposici\u00f3n. Faltaba solamente encontrar personas dispuestas a pasar algunas noches en vela en los laboratorios del Instituto del Sue\u00f1o sin recibir nada en cambio, toda vez que la legislaci\u00f3n brasile\u00f1a impide la remuneraci\u00f3n de voluntarios de investigaciones. Del otro lado de la l\u00ednea, el periodista Celso Lobo, de la Red Globo, present\u00f3 la soluci\u00f3n. Un equipo del programa Fant\u00e1stico har\u00eda un reportaje sobre la primera edici\u00f3n brasile\u00f1a de una de las m\u00e1s largas y extenuantes competiciones del planeta \u00a0la Ecomotion-Pro, en que los participantes pasan d\u00edas casi sin dormir \u00a0e invit\u00f3 al equipo de la Unifesp para seguir el desempe\u00f1o de los atletas. Era la oportunidad que Mello y Hanna Karen tanto anhelaban.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de semanas de planificaci\u00f3n, Hanna Karen desembarc\u00f3 con casi media tonelada de equipamientos en S\u00e1banas, en el interior de Bah\u00eda, en donde transform\u00f3 un ala entera de uno de los principales hoteles de esa ciudad de apenas 10 mil habitantes en una unidad de investigaci\u00f3n. All\u00ed, a la entrada del Parque Nacional de la Chapada Diamantina, ella someti\u00f3 a 11 competidores de tres equipos diferentes a una bater\u00eda de pruebas f\u00edsicas, psicol\u00f3gicas y de an\u00e1lisis del sue\u00f1o antes y despu\u00e9s de la prueba. Los primeros resultados de ese experimento, repetido en dos ediciones de la Ecomotion-Pro y tambi\u00e9n en la sede del Instituto del Suelo en S\u00e3o Paulo, emergen ahora en una serie de art\u00edculos cient\u00edficos que revelan como el ejercicio f\u00edsico puede, hasta cierto punto, proteger al organismo de los efectos nocivos causados por la falta de sue\u00f1o. Son informaciones \u00fatiles no solamente para atletas acostumbrados a someter el cuerpo y la mente a situaciones extremas, sino tambi\u00e9n \u00a0y principalmente \u00a0para mejorar la calidad de vida y el desempe\u00f1o de las personas que trabajan en jornadas muy largas o irregulares, como m\u00e9dicos, enfermeros, pilotos de avi\u00f3n, choferes de \u00f3mnibus, polic\u00edas y bomberos, entre otros, que suman 15 millones de personas en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>La confirmaci\u00f3n del efecto protector de la actividad f\u00edsica se volvi\u00f3 evidente cuando Hanna Karen y el grupo coordinado por Mello compararon los datos sobre casi 300 variables relacionadas con la salud f\u00edsica y mental de los atletas con el desgaste a que hab\u00edan sido sometidos durante la prueba. Durante siete d\u00edas y seis noches los participantes de la Ecomotion-Pro de 2003 recorrieron 477 kil\u00f3metros en el Parque Nacional de la Chapada Diamantina, una de las pocas \u00e1reas preservadas de Bosque en el pa\u00eds. Corrieron, pedalearon, escalaron o remaron para atravesar campos con vegetaci\u00f3n de zancadilla y \u00e1rboles dispersos, selvas tupidas, sierras, r\u00edos y saltos. Todo eso, sin tiempo para descanso. Formadas por cuatro participantes, generalmente tres hombres y una mujer, los equipos s\u00f3lo dorm\u00edan cuando no aguantaban m\u00e1s \u00a0como promedio, descansaban media hora a cada d\u00eda. Adem\u00e1s del desaf\u00edo f\u00edsico, acentuado por la variaci\u00f3n de temperatura que oscil\u00f3 de 20\u00b0 a 36\u00b0C en aquel mes de noviembre, esa modalidad deportiva creada en la d\u00e9cada de 1980 en\u00a0 Nueva Zelanda impone a los competidores un intenso desgaste mental.<\/p>\n<p>Los equipos tienen que permanecer alertas el tiempo todo para encontrar el camino que ser\u00e1 trillado solamente con el auxilio de una br\u00fajula, un alt\u00edmetro y un mapa del relieve de la regi\u00f3n. En ese tipo de competencia el menor error del atleta responsable de guiar el desplazamiento del\u00a0 grupo, el navegador, acostumbra a resultar un aumento de kil\u00f3metros en el trayecto del equipo. Y en mucha energ\u00eda desperdiciada, explica Hanna Karen.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el esfuerzo de cruzar una distancia semejante a la que separa S\u00e3o Paulo de R\u00edo de Janeiro en una semana ser\u00eda suficiente para dejar a cualquier persona f\u00edsicamente agotada. Imag\u00ednese, entonces, hacer todo eso sin pegar los ojos. Estudios publicados en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas m\u00e1s que demostraron que la privaci\u00f3n del sue\u00f1o deja a las personas agresivas y agitadas, adem\u00e1s de, claro, cansadas. Era precisamente as\u00ed, agotado y con alteraciones en el humor, que Hanna Karen esperaba encontrar a los atletas que atravesaron la l\u00ednea de llegada de las tres ediciones de la Ecomotion-Pro que acompa\u00f1\u00f3. Y fue, en parte, lo que constat\u00f3.<\/p>\n<p>Del punto de vista fisiol\u00f3gico, el organismo de los competidores estaba bastante debilitado al final de la prueba. Ellos llegaban con los pies bastante machucados, calambres por el cuerpo y de 7 a 10 kilos m\u00e1s flacos porque durante la prueba consum\u00edan 3,500 kilocalor\u00edas por d\u00eda y gastaban tres veces m\u00e1s. Los niveles sangu\u00edneos de una prote\u00edna que indica lesiones en los m\u00fasculos y en el coraz\u00f3n eran cerca de 20 veces m\u00e1s elevados que lo normal, semejante al de quien sufre un infarto, y las tasas de las enzimas hep\u00e1ticas suger\u00edan una lesi\u00f3n grave en el h\u00edgado. Entre los hombres, la tasa de la hormona masculina testosterona, esencial para la restauraci\u00f3n de las c\u00e9lulas musculares, se encontraba un 70% por debajo de lo normal, una se\u00f1al de que el cuerpo hab\u00eda usado los recursos disponibles para mantenerse en funcionamiento.<\/p>\n<p>Pero del punto de vista cognitivo ellos se encontraban bien, mucho mejor de lo que se podr\u00eda esperar de quien estaba casi sin dormir hac\u00eda una semana. Se recordaban de la dificultad para escalar un pared\u00f3n de piedras o reencontrar el camino por un tramo de bosque tupido despu\u00e9s de perderse a la noche. Tampoco estaban tristes ni irritados. Fue sorprendente, dice Hanna Karen, ellos llegaban felices por que hab\u00edan terminado la prueba y relataban las aventuras por las que pasaron con una riqueza de detalles impresionante. Bast\u00f3 una larga noche de sue\u00f1o con duraci\u00f3n de 16 a 19 horas para que se recuperasen casi por completo. Antes a\u00fan de retornar a S\u00e3o Paulo y analizar los datos, la investigadora ya imaginaba que el responsable de ese bienestar era el ejercicio f\u00edsico. Pero faltaba descubrir como los sedentarios responder\u00edan a la privaci\u00f3n de sue\u00f1o por per\u00edodo tan prolongado. Tambi\u00e9n quer\u00eda saber si el hecho de presentar un buen condicionamiento f\u00edsico era suficiente para prevenir los da\u00f1os asociados a la falta de sue\u00f1o o si ese beneficio solo favorec\u00eda a quien practica ejercicios durante el tiempo que se queda despierto.<\/p>\n<p><strong>Con los ojos abiertos<br \/>\n<\/strong>En los laboratorios del Instituto del Sue\u00f1o, coordinado por el m\u00e9dico S\u00e9rgio Tufik, uno de los principales expertos en trastornos del sue\u00f1o en el pa\u00eds, Mello y Hanna Karen decidieron reproducir la prueba de Chapada Diamantina. De los 28 voluntarios invitados para esa fase de la investigaci\u00f3n, ocho eran sedentarios y 20 realizaban ejercicios f\u00edsicos con frecuencia y ya hab\u00edan participado en competencias como la Ecomotion-Pro. Catorce atletas se ejercitaron en aparatos que simulaban las modalidades practicadas y las distancias recorridas en la Ecomotion 2003, cargando siempre los mismos equipamientos que llevaron en la competencia. Los atletas consiguieron cumplir las tareas en aproximadamente cuatro d\u00edas, tiempo en el que los otros voluntarios tuvieron que mantenerse despiertos con lecturas, pel\u00edculas, juegos de mesa o videogame y navegando en la internet. Quien no hizo ejercicios s\u00f3lo pod\u00eda dormir, en verdad dar una cabezada que duraba poco m\u00e1s de una hora, cuando el grupo de la actividad f\u00edsica decid\u00eda parar para reposar \u00a0y por el mismo tiempo. Los sedentarios intentaban todo el tiempo convencer a los atletas a que\u00a0 reposasen por algunos minutos, cuenta Hanna Karen. Los voluntarios que no hicieron ejercicios pasaban buena parte del experimento divirti\u00e9ndose con un videogame de corrida de carros en que consegu\u00edan superar varios estadios de la disputa y pasar horas delante de la TV. Al final, dice la investigadora, ya no eran capaces de pasar de la primera curva.<\/p>\n<p>Para evaluar la calidad y el est\u00e1ndar del sue\u00f1o, Hanna Karen y Mello repitieron ex\u00e1menes de polisonograf\u00eda antes y despu\u00e9s del experimento y durante las cabezadas. En la primera noche en que pudieron a su voluntad, los voluntarios que se ejercitaron durante los cuatro d\u00edas presentaron un aumento del sue\u00f1o de ondas lentas, fase en la que es mayor la producci\u00f3n de hormonas del crecimiento, esencial para la multiplicaci\u00f3n celular y la restauraci\u00f3n de los \u00f3rganos. Solamente a la noche siguiente hubo un incremento del sue\u00f1o asociado a la recuperaci\u00f3n de las funciones cognitivas, el llamado sue\u00f1o REM (Rapid Eyes Movement), cuando la mayor parte de los m\u00fasculos del cuerpo se queda paralizada y ocurren los sue\u00f1os. Los que permanecieron despiertos sin hacer ejercicios, sin embargo, presentaron un aumento del sue\u00f1o REM ya en la primera noche. Esa alteraci\u00f3n en el patr\u00f3n del sue\u00f1o parece bastante l\u00f3gica, comenta Hanna Karen, el organismo recupera primero el cuerpo y despu\u00e9s la mente, en el caso en que el desgaste f\u00edsico fue mayor.<\/p>\n<p><strong>Fluctuaciones hormonales<br \/>\n<\/strong>Los beneficios del ejercicio se volvieron evidentes cuando se analiz\u00f3 como variaron los niveles de dos hormonas: la testosterona, vinculada a la recuperaci\u00f3n muscular, y el cortisona, liberado por las gl\u00e1ndulas suprarrenales en situaciones de estrese como un asalto a mano armada o una competencia. Tanto los que se ejercitaron como aquellos que dejaron que los m\u00fasculos descansaran mientras buscaban otra forma de mantenerse despiertos presentaron una disminuci\u00f3n en la tasa de testosterona, tambi\u00e9n asociada al deseo sexual y a la erecci\u00f3n. Identificada anteriormente por la biom\u00e9dica Monica Levy Andersen en estudios con roedores en el Instituto del Sue\u00f1o, esa reducci\u00f3n fue m\u00e1s acentuada entre los voluntarios sedentarios.<\/p>\n<p>Ya el cortisona vari\u00f3 de modo m\u00e1s complejo. Se cree que el nivel de esa hormona se encontrar\u00eda m\u00e1s elevado en el grupo que se ejercit\u00f3 durante el experimento, toda vez que la privaci\u00f3n del sue\u00f1o y el exceso de actividad f\u00edsica son fuentes diferentes de estrese y cada uno de ellos conlleva un aumento importante en la liberaci\u00f3n de cortisona. A diferencia de lo esperado, los voluntarios activos presentaron un aumento inicial seguido de una reducci\u00f3n importante en la tasa de la hormona del estrese, que permaneci\u00f3 elevada entre los sedentarios. Posiblemente existe una llave de seguridad que impide el aumento exacerbado en el nivel de esa hormona, comenta Hanna Karen. Es como si el cuerpo supiese la hora de bajar la producci\u00f3n de cortisona y, as\u00ed, evitar el agotamiento de sus reservas de colesterol, sustrato para la producci\u00f3n de la propia cortisona y de otras hormonas esenciales al funcionamiento del organismo.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante. Despu\u00e9s de la primera noche de descanso, el nivel de cortisona hab\u00eda retornado al normal entre los voluntarios que hicieron ejercicio, mientras entre los sedentarios eso s\u00f3lo ocurri\u00f3 como promedio tres d\u00edas despu\u00e9s del\u00a0 experimento. A pesar de m\u00e1s cansado, quien se mantuvo f\u00edsicamente activo se recuper\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido, dice Hanna Karen. Esos resultados sugieren que el ejercicio dispara respuestas fisiol\u00f3gicas y neuroqu\u00edmicas que funcionan como un ant\u00eddoto a los prejuicios causados por la privaci\u00f3n del sue\u00f1o, dice Mello.<\/p>\n<p>Ya se sabe que pasar una madrugada en claro o trabajar hasta un d\u00eda y medio seguido para concluir un proyecto cuyo plazo est\u00e1 acabando no causa grandes da\u00f1os al organismo, que se restablece r\u00e1pidamente. Los problemas surgen cuando lo que deber\u00eda ser excepci\u00f3n se convierta regla y pasa a repetirse con frecuencia a\u00f1os al hilo, caso de m\u00e9dicos y enfermeros que acostumbran trabajar en turnos de hasta 36 horas cuando est\u00e1n de guardia. Como consecuencia de ese patr\u00f3n inadecuado de descanso es el aumento de problemas cardiovasculares, como hipertensi\u00f3n e infarto. Para combatir esos efectos nocivos, se calcula que bastar\u00edan tres sesiones de 50 minutos de ejercicio por semana.<\/p>\n<p>Pero hay un l\u00edmite. Los ejercicios f\u00edsicos parecen combatir los da\u00f1os en las situaciones en que se permanece entre menos de 96 horas y 120 horas (cuatro a cinco d\u00edas) sin descansar de forma adecuada. Despu\u00e9s de tanto tiempo despierto, lo mejor que hay que hacer es dormir.\u00a0 Es que a partir de ese estadio los niveles de irritaci\u00f3n y las fallas de memoria y el desequilibrio fisiol\u00f3gico se vuelven tan intensos que la actividad f\u00edsica deja de proteger y pasa solamente a enmascarar el problema. Estamos intentando identificar ese l\u00edmite tenue que separa la acci\u00f3n protectora del ejercicio del efecto enmascarador, dice Hanna Karen.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Mello y otro investigador de su equipo, M\u00e1rcio Rossi, prueban el efecto de ejercicios aer\u00f3bicos (nataci\u00f3n y corrida) y anaer\u00f3bicos (musculaci\u00f3n) realizados en momentos distintos del d\u00eda sobre el patr\u00f3n de sue\u00f1o de sedentarios. El objetivo es descubrir cual es el tipo de actividad f\u00edsica m\u00e1s adecuada para trabajadores que necesitan mantenerse despiertos durante la noche o por largos per\u00edodos, como m\u00e9dicos, policiales, choferes de camiones y de \u00f3mnibus. A\u00fan este a\u00f1o, el equipo del Instituto del Sue\u00f1o pretende poner a prueba diferentes programas de ejercicio en experimentos con trabajadores de la central nuclear de Angra dos Reis, en R\u00edo de Janeiro, y de plataformas de petr\u00f3leo de la Petrobras, que trabajan en turnos irregulares. En la opini\u00f3n de Mello, la actividad f\u00edsica puede representar una forma barata y eficiente de ayudar a esas personas, sin los efectos indeseables provocados por estimulantes (caf\u00e9, polvo de guaran\u00e1 y energ\u00e9ticos) o medicamentos. Adem\u00e1s de combatir los efectos de la privaci\u00f3n del sue\u00f1o, esos profesionales podr\u00edan\u00a0 beneficiarse de otros efectos ya conocidos, como el fortalecimiento muscular, el equilibrio hormonal y el aumento de la capacidad cardiaca y respiratoria.<\/p>\n<p>Antes de que salga por ah\u00ed corriendo por los parques o en la b\u00fasqueda\u00a0 de una academia, Hanna Karen alerta que esa actividad f\u00edsica no puede ser aleatoria y debe tener en consideraci\u00f3n las caracter\u00edsticas de cada persona \u00a0cuantas horas duerme por d\u00eda, cual es la calidad del sue\u00f1o, cuanto tiempo y en que per\u00edodo del d\u00eda trabaja. Con base en esas informaciones, se intenta en seguida encontrar los ejercicios m\u00e1s adecuados para cada trabajador, que debe ser acompa\u00f1ado por un m\u00e9dico y recibir la orientaci\u00f3n de un profesional de educaci\u00f3n f\u00edsica.<\/p>\n<p><strong>El sue\u00f1o y el sexo<br \/>\n<\/strong>A pesar de las evidencias del efecto protector de los ejercicios, se acumulan\u00a0 cada vez m\u00e1s datos confirmando los efectos nocivos de la privaci\u00f3n del sue\u00f1o. Experimentos recientes conducidos por el equipo de Monica Levy Andersen, del Instituto del Sue\u00f1o de la Unifesp, indican que los prejuicios de las noches pasadas en claro afectan de modo diferente el sexo masculino y al femenino. Pocos a\u00f1os atr\u00e1s, Monica mostr\u00f3 que en ratones machos la privaci\u00f3n de sue\u00f1o afecta el funcionamiento de un \u00e1rea del sistema nervioso asociada al placer y provoca un efecto llamado hipersexualidad, n\u00famero anormal de erecciones y eyaculaciones espont\u00e1neas, lo que no necesariamente es bueno (vea Pesquisa FAPESP n\u00ba 110). Ahora Monica y la biom\u00e9dica Isabela Beleza Antunes probaron que la privaci\u00f3n del sue\u00f1o REM, cuando el cerebro se encuentra tan activo como en la vigilia, altera el ciclo reproductivo de las ratas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de retiradas del tanque con agua en el cual se quedaban cuatro d\u00edas casi sin dormir, equilibr\u00e1ndose sobre plataformas secas, las ratas pasaban nueve d\u00edas sin ovular ni menstruar, seg\u00fan el art\u00edculo publicado el a\u00f1o pasado en la Hormones and Behavior. En seres humanos, ese tiempo corresponder\u00eda a dos ciclos menstruales interrumpidos aproximadamente dos meses. Esos datos sugieren que la falta de sue\u00f1o adecuado puede ser uno de los factores asociados a la dificultad que algunas mujeres presentan para salir embarazadas, dice Isabela.<\/p>\n<p>Las investigadoras observaron esa alteraci\u00f3n siempre que la privaci\u00f3n del sue\u00f1o ocurr\u00eda en un momento espec\u00edfico del ciclo estral de las ratas (equivalente al menstrual en las mujeres), conocido como diestro cuando el \u00fatero se est\u00e1\u00a0 preparando para recibir los \u00f3vulos liberados por los ovarios. Sin descansar plenamente, las ratas produc\u00edan niveles de la hormona corticosterona, correspondiente en roedores al cortisol humano, dos veces superiores a lo normal. El exceso de esa hormona en la sangre lleva a la mayor producci\u00f3n de la hormona sexual progesterona, que controla el funcionamiento de los ovarios. Y m\u00e1s progesterona, a su vez, significa menor producci\u00f3n de otras dos hormonas: el fol\u00edculo estimulante (FSH) y el luteinizante (LH), responsables de la madurez de los \u00f3vulos. La menstruaci\u00f3n s\u00f3lo vuelve despu\u00e9s que las tasas de LH y FSH retornan a lo normal, explica Isabela.<\/p>\n<p>Los da\u00f1os causados por la falta de sue\u00f1o pueden ser a\u00fan m\u00e1s graves. Despu\u00e9s de la menopausia, per\u00edodo en que los ovarios dejan de producir las hormonas estr\u00f3geno y progesterona, la privaci\u00f3n del sue\u00f1o aumenta el riesgo de problemas card\u00edacos. Las ratas que pasaron por una cirug\u00eda para la retirada de ovarios, situaci\u00f3n semejante a la de la menopausia, presentaron riesgo un 20% mayor de desarrollar problemas cardiovasculares\u00a0 que aquellas que permanecieron con el aparato reproductor intacto y tambi\u00e9n no pudieron dormir. M\u00f3nica e Isabela ya esperaban alg\u00fan aumento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares, una vez que el estr\u00f3geno funciona como protector do sistema cardiovascular. Pero no imaginaba que ser\u00eda tan elevado como lo observado en el estudio publicado en enero en la Behavioural Brain Research. Seg\u00fan Monica, la probabilidad de que las hembras sin ovarios sufran problemas del coraz\u00f3n se torn\u00f3 pr\u00e1cticamente igual a la de los machos, naturalmente m\u00e1s elevada. Creemos, dijo Isabela, que el estr\u00e9s asociado a la falta de sue\u00f1o reduce a\u00fan m\u00e1s el nivel de estr\u00f3geno, aumentando el riesgo cardiovascular.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Centro de Estudios del Sue\u00f1o;\u00a0<strong>Modalidad:\u00a0<\/strong>Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid);\u00a0<strong>Coordinador:\u00a0<\/strong>Sergio Tufik &#8211; Unifesp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>16.403.545,87 reales (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los ejercicios f\u00edsicos protegen al organismo","protected":false},"author":18,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[278,305,316,319],"coauthors":[109,105],"class_list":["post-83325","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-biologia-es","tag-fisiologia-es","tag-medicina-es","tag-neurociencia-es","keywords-sueno"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83325","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83325"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83325\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":437700,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83325\/revisions\/437700"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83325"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83325"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83325"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83325"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}