{"id":83327,"date":"2007-03-01T00:00:00","date_gmt":"2007-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/03\/01\/la-boticaria-del-desierto\/"},"modified":"2015-03-24T15:04:34","modified_gmt":"2015-03-24T18:04:34","slug":"la-boticaria-del-desierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-boticaria-del-desierto\/","title":{"rendered":"La boticaria del desierto"},"content":{"rendered":"<p>Un tipo de rana verde con listas negras y anaranjadas a los costados de su cuerpo produce una secreci\u00f3n cut\u00e1nea que mantiene su piel h\u00fameda aunque est\u00e9 bajo el intenso sol de la regi\u00f3n conocida como Caatinga, en R\u00edo Grande do Norte, donde vive la mayor poblaci\u00f3n de esa especie en Latinoam\u00e9rica. Es una gelatina viscosa y transparente que protege la <em>Phyllomedusa hipocondrialis<\/em> de la deshidrataci\u00f3n y la torna una refecci\u00f3n indigesta para sus predadores por contener una mezcla de prote\u00ednas t\u00f3xicas. Analizando su composici\u00f3n, bi\u00f3logos de S\u00e3o Paulo y Minas Gerais descubrieron que la misma puede ser \u00fatil tambi\u00e9n para los seres humanos. Ellos identificaron en la secreci\u00f3n de la <em>Phyllomedusa hipocondrialis<\/em> p\u00e9ptidos (fragmentos de prote\u00edna) capaces de eliminar bacterias causantes de diarreas o infecciones hospitalarias y hasta reducir la presi\u00f3n arterial.<\/p>\n<p>El equipo coordinado por Daniel Pimenta, del Instituto Butantan, en S\u00e3o Paulo, recolect\u00f3 muestras de secreci\u00f3n de 12 ejemplares de la <em>Phyllomedusa<\/em> capturados en Angicos, en R\u00edo Grande del Norte. Al diluirla en diferentes solventes, los investigadores consiguieron separar tres p\u00e9ptidos que a\u00fan no hab\u00edan sido identificados. Pruebas en laboratorio mostraron que dos de ellos \u00a0a filoseptina-7 y la dermasseptina-1 son potentes bactericidas, capaces de eliminar cuatro especies de bacterias vinculadas a problemas de salud que afectan a los seres humanos: la Micrococcus luteus, que provoca lesiones de piel conocidas como imp\u00e9tigo; la Staphylococcus aureus, causante de infecci\u00f3n hospitalaria; la Escherichia coli, asociada a la diarrea; y la Pseudomonas aeruginosa, com\u00fan en las infecciones respiratorias.<\/p>\n<p>Tanto la filoseptina-7 como la dermaseptina-1 act\u00faan de la misma forma. Abren peque\u00f1os poros en la pared celular de las bacterias, mat\u00e1ndolas, como describi\u00f3 el equipo de Pimenta, formado por investigadores de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) y de la Fundaci\u00f3n Ezequiel Dias, en Minas Gerais, en un art\u00edculo en la Peptides de diciembre de 2006. Otro descubrimiento amplia el inter\u00e9s sobre el potencial farmacol\u00f3gico de esas mol\u00e9culas. Mezcladas a la sangre humana, la filoseptina-7 y la dermaseptina-1 no danifican los hemat\u00edes, responsables del transporte de oxigeno. Esa es una indicaci\u00f3n de que probablemente esas mol\u00e9culas no sean t\u00f3xicas para los seres humanos, explica Pimenta, que hace cinco a\u00f1os investiga las propiedades medicinales de compuestos encontrados en la secreci\u00f3n de anfibios.<\/p>\n<p>Pero lo que m\u00e1s llam\u00f3 la atenci\u00f3n del grupo del Butantan fue el tercer p\u00e9ptido: el Phypo Xa, abreviaci\u00f3n del nombre del tipo de rana\u00a0 sumada a la indicaci\u00f3n del tama\u00f1o de ese p\u00e9ptido, formado por diez amino\u00e1cidos. Pimenta y la bi\u00f3loga K\u00e1tia Conceici\u00f3n descubrieron que el Phypo Xa prolonga la acci\u00f3n de otro p\u00e9ptido: la bradicinina, que relaja la musculatura de los vasos sangu\u00edneos y disminuye la presi\u00f3n arterial. Es la primera vez que se identifica en el veneno de un anfibio una mol\u00e9cula con esa funci\u00f3n, dice Katia. Antes s\u00f3lo se conoc\u00edan p\u00e9ptidos con efecto semejante en el veneno de serpientes. El primero de ellos, descubierto en 1965 en el veneno de la v\u00edbora por el farmac\u00f3logo S\u00e9rgio Henrique Ferreira, de la USP en Ribeir\u00e3o Preto, inspir\u00f3 la creaci\u00f3n del captopril, uno de los medicamentos anti-hipertensivos m\u00e1s vendidos en el mundo. En un art\u00edculo en la edici\u00f3n de marzo de la Peptides, Pimenta y Katia relatan que en las pruebas con ratones el Phypo Xa mostr\u00f3 efectos solamente un poco menos intensos que el captopril.<\/p>\n<p><strong>Una sopa de p\u00e9ptidos<br \/>\n<\/strong>A pesar de los resultados prometedores con los p\u00e9ptidos de la <em>Phyllomedusa<\/em>, el equipo del Butantan se mostr\u00f3 cauteloso. Al final, a\u00fan ser\u00e1n necesarios a\u00f1os de investigaci\u00f3n hasta que se consiga producir alg\u00fan medicamento a partir de ellos. Eso, claro, si alguna industria farmac\u00e9utica se interesa por la producci\u00f3n de una forma sint\u00e9tica de esas mol\u00e9culas o si hasta all\u00e1 no se descubre una forma m\u00e1s eficiente de separarlas de esa sopa de p\u00e9ptidos que es el veneno. Hay una gran variedad de mol\u00e9culas en la secreci\u00f3n cut\u00e1nea de la <em>Phyllomedusa<\/em>, raz\u00f3n por la que se estudia tanto ese tipo de rana, dice Pimenta. Los anfibios, muchas veces, son casi como boticarios, pues entre los compuestos que producen hay hasta medicamentos, cuenta el bi\u00f3logo Carlos Jared, que particip\u00f3 en investigaci\u00f3n de Katia y Pimenta.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la variedad, otro factor complica la extracci\u00f3n de los componentes del veneno. El veneno de ese tipo de rana que vive debajo de piedras puede contener substancias diferentes de lo producido por otra que se esconde bajo las hojas, aunque ambas sea de la misma especie y vivan en un ambiente semejante, explica Jared, del Butantan, que hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os investiga la relaci\u00f3n entre las peculiaridades de la piel y de los anfibios y la capacidad de adaptaci\u00f3n a ambientes hostiles. Y no es s\u00f3lo el ambiente que influencia esa variedad de componentes del veneno, descubri\u00f3 recientemente el bi\u00f3logo Daniel Nadaleto, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) en Botucatu. \u00c9l cre\u00f3 en laboratorio, en ambientes id\u00e9nticos, dos especies de sapo (Bufo ictericus y Bufo schneideri) y constat\u00f3 que los animales de un mismo desove \u00a0o sea, sapos-hermanos, no necesariamente eran id\u00e9nticos desde el punto de vista gen\u00e9tico produc\u00edan venenos con composiciones diferentes. Probablemente hay una influencia gen\u00e9tica?, dice Nadaleto.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong><em>Centro de Toxinolog\u00eda Aplicada<\/em><br \/>\n<strong><em>Modalidad<br \/>\n<\/em><\/strong>Centro de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepid)<br \/>\n<em><strong>Coordinador<br \/>\n<\/strong><\/em>Antonio Carlos Martins de Camargo &#8211; Instituto Butantan<br \/>\n<strong><em>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>16.674.509,82 de reales (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Tipo de rana produce secreci","protected":false},"author":229,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[542],"class_list":["post-83327","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/229"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83327"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83327\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83327"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}