{"id":83335,"date":"2007-03-01T00:00:00","date_gmt":"2007-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/03\/01\/saudades-al-son-de-bossa-nova\/"},"modified":"2016-01-28T14:31:33","modified_gmt":"2016-01-28T16:31:33","slug":"saudades-al-son-de-bossa-nova","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/saudades-al-son-de-bossa-nova\/","title":{"rendered":"Saudades al son de bossa nova"},"content":{"rendered":"<p>Algo inusitado llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los telespectadores m\u00e1s atentos en la \u00faltima novela de las 8, P\u00e1ginas de la vida, de la Red Globo, exhibida hasta la primera semana de marzo. Al contrario que los filmes y programas de televisi\u00f3n enfocados en la miseria y en el mundo de la criminalidad de R\u00edo de Janeiro, el autor Manoel Carlos prefiri\u00f3 centralizar su historia en el universo de la clase media de barrios como Lebl\u00f3n e Ipanema. Al son de Wave, cl\u00e1sico de Tom Jobim, grabado por \u00e9l mismo, por\u00a0 primera vez en 1967, en un disco del mismo nombre, el melodrama dej\u00f3 de lado las favelas cariocas para, tal como parece, rescatar un poco de la magia de un R\u00edo que se remonta a casi cinco d\u00e9cadas, al per\u00edodo del pregolpe militar de 1964, cuando la bossa nova\u00a0 se convirti\u00f3 la banda sonora hist\u00f3rica de una era de desarrollo, desencadenada por Juscelino Kubitschek (1902-1976).<\/p>\n<p>Entre las m\u00faltiples posibilidades de interpretaci\u00f3n del prop\u00f3sito de la novela se puede hacer una constataci\u00f3n: el deseo de rescatar un pasado que parece glorioso, en contraposici\u00f3n a una ciudad arrinconada por la violencia generalizada y por la incapacidad del Estado de combatir el tr\u00e1fico de drogas. Un modismo que debe ganar refuerzo en el segundo semestre de este a\u00f1o, con la realizaci\u00f3n de los Juegos Panamericanos de R\u00edo de Janeiro. El fen\u00f3meno se ha intensificado en los dos \u00faltimos a\u00f1os, con lanzamientos de libros, CDs y DVDs. Si antes la bossa nova era vista como un g\u00e9nero t\u00edpico de la clase media carioca, con penetraci\u00f3n en algunas otras capitales, invadi\u00f3 la m\u00fasica electr\u00f3nica y gan\u00f3 hasta inusitados ropajes.<\/p>\n<p>En las tiendas en la internet existen cerca de dos centenas de esos productos a la venta, relacionados con el g\u00e9nero. Hay de todo, para todos los gustos, principalmente antolog\u00edas\u00a0 y relecturas: Z\u00e9lia Duncan Pre-post-todo-bossa-band; Momento jazz: bossa nova; Clara Moreno \u00a0Morena bossa nova; Quincy Jones \u00a0Big band bossa nova; Bossa nova \u00a0Su historia su gente; Bossa nova for lovers; MPB bossa nova y canciones; Oiga, toque y cante bossa nova y las series Bossa nova lejos (cinco vol\u00famenes), Puro bossa nova (doce vol\u00famenes) y MPBaby bossa nova (cinco CDs). Entre las extravagancias, Koi \u00a0Sushi y bossa, descrito como un delicioso mix de culturas distintas en forma de m\u00fasica; y el roquero Supla, con Bossa furiosa \u00a0entre las piezas, Monkey Copacabana Beach Banana.<\/p>\n<p>En las librer\u00edas, la \u00faltima novedad fue R\u00edo Bossa Nova (Casa de la Palabra), de Ruy Castro, autor de la biograf\u00eda del movimiento, Basta de nostalgia, de 1990, que acumula 40 mil ejemplares vendidos; y de otros dos t\u00edtulos sobre R\u00edo: La onda que se irgui\u00f3 en el mar y Ella es carioca \u00a0los tres de la Compa\u00f1\u00eda de las Letras.<\/p>\n<p>Pero han sido los medios televisivos el principal veh\u00edculo difusor de la onda de nostalgia que se yergue de los tiempos de la bossa nova. En enero del a\u00f1o pasado, la Globo exhibi\u00f3 la serie JK, en que el ex-presidente fue presentado como una mezcla de h\u00e9roe predeterminado y estadista visionario. Un poco antes, la Editorial Globo lanz\u00f3 el libro JK: El presidente bossa nova, de Marleine Cohen. Con el ojo en las tendencias del\u00a0 mercado, la C\u00f3nsul apost\u00f3 en el Fog\u00f3n Bossa Nova: Es bonito, moderno, resistente y f\u00e1cil de limpiar. \u00a1Todo lo que usted necesitaba! Este a\u00f1o, los 80 a\u00f1os del nacimiento de Tom Jobim fueron celebrados con un programa especial de la Globo y una lujosa caja con tres DVDs.<\/p>\n<p>Ya en abril del 2005 la revista Veja identificaba esa tendencia con el reportaje de la portada Nostalgia de R\u00edo&#8230;, en la cual buscaba resaltar la importancia vital de la ciudad para la construcci\u00f3n de una identidad brasile\u00f1a y la mejor traducci\u00f3n del\u00a0 alma nacional \u00a0dentro y fuera del pa\u00eds. El texto tra\u00eda cinco soluciones factibles para hacer renacer a R\u00edo de Janeiro y las fotos y las historias del pasado glorioso. El lector no encontrar\u00e1 en las pr\u00f3ximas p\u00e1ginas calles cerradas por tiroteos o im\u00e1genes del caos en los hospitales cariocas. Principalmente no leer\u00e1 que\u00a0 R\u00edo de Janeiro es un caso sin soluci\u00f3n?, escribi\u00f3 la reportera Lucila Soares.<\/p>\n<p>Los acad\u00e9micos dan diferentes interpretaciones de ese fen\u00f3meno a partir de sus observaciones personales y desde los \u00e1ngulos de sus especialidades. Independientemente de motivaciones pol\u00edticas, se cuenta y se recuenta la historia de Brasil de los a\u00f1os 1950 como talvez el \u00fanico per\u00edodo en que tuvimos el chance de superar de una vez nuestra condici\u00f3n de pa\u00eds perif\u00e9rico, miserable e independiente, observa Jos\u00e9 Estevam Gava, autor de El lenguaje arm\u00f3nico del bossa nova (Unesp) y que lanza al final de marzo El Momento bossa nova (Annablume) \u00a0en que cuenta la historia del movimiento a partir del an\u00e1lisis de la revista semanal El Cruzeiro, que circul\u00f3 regularmente entre 1928 y 1975.<\/p>\n<p><strong>Tragedia<br \/>\n<\/strong>Gava afirma que cay\u00f3 la dictadura, se suceden gobiernos democr\u00e1ticos y la situaci\u00f3n no cambi\u00f3. Por el contrario, la econom\u00eda tiende a permanecer estancada y crece la tragedia social, esta bien representada por los peores \u00edndices de desarrollo humano, criminalidad fuera de control y depredaci\u00f3n del medio ambiente. En ese contexto poco alentador, agrega, es f\u00e1cil entender el reciente encantamiento por un tiempo en que\u00a0 parec\u00eda tener en las manos las condiciones para encaminar cambios de hecho en esa realidad tan sombr\u00eda. JK y la bossa nova fue el pivote esencial de ese sue\u00f1o. Se fue la dictadura y se fueron tambi\u00e9n los grandes ideales pol\u00edticos, pero permanecen esas construcciones nost\u00e1lgicas de un pasado en que todo parec\u00eda estar yendo bien.<\/p>\n<p>Para Gava, la imagen que los medios de difusi\u00f3n y ciertos autores crean, hasta sin mucha\u00a0 preocupaci\u00f3n con el rigor de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, es una de las maneras de recrear el pasado. Es el pasado transformado en espect\u00e1culo, un tanto romanceado, pero que no deja de tener su funci\u00f3n como forma de conocimiento. Los choques entre versiones, en este aspecto, son inevitables y perjudican, evidentemente, la diseminaci\u00f3n de visiones hist\u00f3ricas m\u00e1s correctas, pero no veo como cambiar eso, ni se si es necesario cambiar. En su nuevo libro, se ocup\u00f3 justamente de ese momento bossa nova y de la manera como la canci\u00f3n particip\u00f3 y dialog\u00f3 con esos movimientos que ocurr\u00edan, todos ocupados con una severa actualizaci\u00f3n de las formas art\u00edsticas.<\/p>\n<p>Dos cuestiones parecen bastante relevantes para Marcos Correa, maestro y doctor en Medios de Difusi\u00f3n en la Unicamp con la tesis El discurso golpista en los documentales de Jean Manzon para el Ipes (1962\/1963). Primero, en cuanto al Brasil de aquel per\u00edodo, cuando el pa\u00eds alteraba su estructura econ\u00f3mica con la participaci\u00f3n de grandes industrias multinacionales.<\/p>\n<p>A grosso modo, explica \u00e9l, se\u00a0 trataba de un proceso de inserci\u00f3n en el comercio mundial mientras la econom\u00eda perif\u00e9rica. Mientras, al margen de las grandes potencias econ\u00f3micas, el proceso acaba por causar cierto deslumbramiento de las potencialidades de crecimiento cuando las dificultades pol\u00edticas y econ\u00f3micas habituales estaban ya establecidas: inflaci\u00f3n, huelgas, cuestionamiento de los poderes instituidos, hinchaz\u00f3n de las ciudades, nuevos autores pol\u00edticos etc. A pesar de eso, fue en ese per\u00edodo que tuvimos el primer momento en la historia republicana en que la democracia se estructuraba de modo m\u00e1s efectivo.<\/p>\n<p>Por otro lado, tiene que ver con el hecho de que todos esos movimientos asombraban sin amenazar significativamente las estructuras pol\u00edticas del per\u00edodo, toda vez que nuevos intereses econ\u00f3micos como la presencia de capitales internacionales exig\u00edan que el Estado tomase para s\u00ed el orden\u00a0 del\u00a0 crecimiento del pa\u00eds en beneficio de sus intereses. Fue con esa percepci\u00f3n que surgi\u00f3 un movimiento de oposici\u00f3n a la pol\u00edtica econ\u00f3mica y social adoptada por Jango y que vaticin\u00f3 su separaci\u00f3n de la Presidencia ya en 1961. La dictadura, que se opuso a la democratizaci\u00f3n del\u00a0 per\u00edodo anterior, fue un marco significativo en nuestra historia. Pienso que ese cierto banzo que se observa puede tener su origen en esa profunda marca en nuestra sociedad que interrumpi\u00f3 un proceso democr\u00e1tico cuyas consecuencias jam\u00e1s podr\u00e1n ser evaluadas.<\/p>\n<p>V\u00e1lvula, en ese sentido, dice el investigador, al tratar de modo escapista el per\u00edodo, los medios de difusi\u00f3n intentan realizar un cierto ajuste de cuentas con el pasado, toda vez que en esa fase su participaci\u00f3n fue significativa para ratificar los intereses sociales y pol\u00edticos que estaban en juego. Me gusta pensar en las telenovelas de la Globo como parte de los buenos productos en t\u00e9rminos de producci\u00f3n\u00a0 en nuestra televisi\u00f3n\u00a0 abierta. Mientras, es importante entenderla como parte del gran espect\u00e1culo que son los medios de difusi\u00f3n en Brasil que todav\u00eda hoy es una gran v\u00e1lvula de escape para una poblaci\u00f3n con poco acceso a la cultura y al entretenimiento.<\/p>\n<p>Autora de la tesis de maestr\u00eda The Wonder Years: la identidad americana en los medios televisivos, M\u00edrlei Valenzi concuerda en que existe una cierta tendencia nost\u00e1lgica de la TV con relaci\u00f3n al bossa nova. La televisi\u00f3n acaba por camuflar diferencias y conflictos para (re)construir una narrativa hist\u00f3rica que justifique la realidad vivida y refuerce valores considerados esenciales en la constituci\u00f3n y en la preservaci\u00f3n de la identidad cultural de un pa\u00eds. As\u00ed, hechos hist\u00f3ricos importantes o gloriosos son resaltados porque funcionan como s\u00edmbolos que marcan una tradici\u00f3n cultural y crean condiciones de identificaci\u00f3n y pertenencias para y entre los sujetos que viven en una determinada sociedad.<\/p>\n<p>En la misma medida, resalta M\u00edrlei, acontecimientos que culminan en derrotas o fracasos tienden a ser apagados, silenciados. En general, fen\u00f3menos como este ocurren cuando la sociedad pasa por momentos pol\u00edticamente turbulentos. Un ejemplo es el caso del impeachment de Fernando Collor de Mello y el rescate de las luchas estudiantiles de los a\u00f1os 1960-70 promovido por la miniserie A\u00f1os rebeldes. Ella no considera ese mirar para el pasado como una forma de escape. Pienso que esta nostalgia demuestra una b\u00fasqueda de valores importantes, sin embargo debilitados en la sociedad (post-moderna) actual. Mirar para el pasado no es algo negativo ni positivo. Es un intento de rescatar\u00a0 tradiciones para\u00a0 que se comprenda (\u00bfmejor?) el presente y el futuro.<\/p>\n<p><strong>Gisele Almeida<br \/>\n<\/strong>Master en sociolog\u00eda en la Unicamp, defendi\u00f3 la tesis de maestr\u00eda Las esperanzas del pasado \u00a0prefiere el t\u00e9rmino nostalgia antes que\u00a0 la expresi\u00f3n escapismo. Nostalgia, en su evaluaci\u00f3n, se adapta mejor a ese campo de reflexi\u00f3n que se vincula al estudio de las representaciones sociales, en particular a la memoria colectiva. Al no ser que entendamos el escapismo como aquello que escapa en los cuadros socialmente demarcados \u00a0o se pierde a trav\u00e9s del proceso que selecciona eventos y situaciones a ser recordados u olvidados.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, se puede apresuradamente decir que hay, s\u00ed, un cierto movimiento a partir de lo que se observa de la miniserie JK y del rescate de la\u00a0 bossa nova, que ha destacado aspectos t\u00edpicos de la realidad social brasile\u00f1a de los a\u00f1os 1950-60, hasta el per\u00edodo anterior al golpe militar. Mientras tanto\u00a0 dice ella, esa conclusi\u00f3n parece apresurada si no se observan m\u00e1s elementos para la discusi\u00f3n. Asistimos en la d\u00e9cada del 1990 a un movimiento semejante, pero que se vanagloriaba de los a\u00f1os 1960-70, a trav\u00e9s de la miniserie, tambi\u00e9n global, A\u00f1os rebeldes, as\u00ed como otros productos culturales (libros, pel\u00edculas y m\u00fasicas), las dimensiones revolucionarias del per\u00edodo en cuesti\u00f3n. El movimiento de recorte y selecci\u00f3n del pasado, por tanto, es mucho m\u00e1s circular y subjetivo que la l\u00ednea del tiempo hist\u00f3rico, una vez que la cuesti\u00f3n invade el campo de representaci\u00f3n e imaginaci\u00f3n simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>En la evaluaci\u00f3n de Gisele, la novela P\u00e1ginas de la vida, como otras novelas de Manoel Carlos, presenta una realidad brasile\u00f1a bastante particular: la de las clases media y alta, residentes en la Zona Sur de R\u00edo de Janeiro. O sea, no son solamente las im\u00e1genes iconogr\u00e1ficas que son alteradas, colore\u00e1ndose artificialmente el cielo, el mar y la laguna, retirando las favelas del\u00a0 paisaje. Las ideas e im\u00e1genes tambi\u00e9n son revueltas: los conflictos sociales y de clase desaparecen. Eventualmente, agrega ella, las cuestiones sociales surgen como denuncia de la indignaci\u00f3n de los ciudadanos de bien o como reflejo de la lucha por status de aquellos que desean formar parte de esta elite social, pero que de alguna forma fueron o son impedidos. En ese \u00faltimo caso, la b\u00fasqueda de la ascensi\u00f3n social se vuelve una locura\/enfermedad o disturbio de car\u00e1cter \/ ganancia exagerada.<\/p>\n<p>Los llamados a\u00f1os JK fueron encantadores desde siempre, pues fue un momento construido con esa mentalidad, a partir de una postura del propio presidente Juscelino, de acuerdo con Sheila Schvartzman, profesora y doctora en historia social de la Unicamp y autora del libro Humberto Mauro y las im\u00e1genes de Brasil (Unesp). Se busca ese per\u00edodo porque fue culturalmente bueno, de modernizaci\u00f3n, paz y prosperidad \u00a0a pesar de los intentos de golpe. Nuestro tiempo selecciona los hechos por su propia necesidad, lo que va a tener sentido, para olvidar lo real y recuperar valores.<\/p>\n<p>Como historiadora, Sheila acompa\u00f1a las novelas de \u00e9poca y concuerda con el cineasta Jean-Luc Godard, cuando dice que, desde el punto de vista de los\u00a0 medios de difusi\u00f3n, la historia es un inmenso parque de diversiones. La gente nota que cada per\u00edodo lleva a la propia interpretaci\u00f3n del presente, lo que incurre en una artificializaci\u00f3n de los hechos. Si fu\u00e9ramos rigurosos, veremos que toda generaci\u00f3n tuvo su escapismo. La historia tiene un movimiento: al traer algo de una forma, hace que la que la antecedi\u00f3 sea olvidada. La historiadora no ve con preocupaci\u00f3n las adaptaciones hist\u00f3ricas para\u00a0 la TV. La televisi\u00f3n y el cine necesitan soluciones por necesidad de la ficci\u00f3n. La exactitud tiene sus percances y los medios de difusi\u00f3n necesitan un gustico espectacular para funcionar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Onda nost\u00e1lgica sobre R\u00edo de Janeiro idealiza una \u00e9poca","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[337],"class_list":["post-83335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83335"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83335\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83335"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}