{"id":83345,"date":"2007-04-01T00:00:00","date_gmt":"2007-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/04\/01\/africa-en-los-genes-del-pueblo-brasileno\/"},"modified":"2016-02-25T15:44:25","modified_gmt":"2016-02-25T18:44:25","slug":"africa-en-los-genes-del-pueblo-brasileno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/africa-en-los-genes-del-pueblo-brasileno\/","title":{"rendered":"\u00c1frica en los genes del pueblo brasile\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99877\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img12.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"209\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img12.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img12-120x84.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img12-250x175.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">EDUARDO CESAR<\/span>Durante algo m\u00e1s de tres siglos de tr\u00e1fico de esclavos, la franja de \u00c1frica Occidental que abarca desde Senegal hasta Nigeria posiblemente ha provisto muchos m\u00e1s esclavos a Brasil de lo que se imaginaba. La proporci\u00f3n de hombres y mujeres capturados en esa regi\u00f3n y trasladados por la fuerza hacia aqu\u00ed puede haber superado \u2013 y por mucho \u2013 el 10% del total estimado a\u00f1os atr\u00e1s por los historiadores estadounidenses Herbert Klein y David Eltis, estudiosos del tr\u00e1fico de esclavos en el Atl\u00e1ntico. Los argumentos que ahora sirven de asidero para la revisi\u00f3n de los c\u00e1lculos, en especial para el sudeste de Brasil, no s\u00f3lo son hist\u00f3ricos, sino tambi\u00e9n gen\u00e9ticos. Al analizar la constituci\u00f3n gen\u00e9tica de personas que residen en tres capitales brasile\u00f1as, los genetistas S\u00e9rgio Danilo Pena y Maria C\u00e1tira Bortolini est\u00e1n ayudando a rescatar parte de esa historia a\u00fan no del todo esclarecida acerca del origen de los casi cinco millones de esclavos africanos que arribaron a los puertos de R\u00edo de Janeiro, Salvador y Recife, contribuyendo en la conformaci\u00f3n del pueblo brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>En dos estudios recientemente finalizados, el equipo de Pena, de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), y el de Maria C\u00e1tira, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul (UFRGS), compararon el patr\u00f3n de alteraciones gen\u00e9ticas compartido por africanos y brasile\u00f1os. De esa manera lograron estimar la participaci\u00f3n de las diferentes regiones africanas en el env\u00edo de esclavos para Brasil, el \u00faltimo pa\u00eds de Latinoam\u00e9rica en eliminar la esclavitud, con la firma de la Ley \u00c1urea, el 13 de mayo de 1888. Los resultados confirman que fueron tres las regiones de \u00c1frica \u2013 el oeste, el centro-oeste y el sudeste \u2013 las que mayormente exportaron mano de obra africana para el pa\u00eds hasta 1850, cuando el ministro de Justicia del Imperio, Eusebio de Queir\u00f3s promulg\u00f3 una ley tornando crimen al tr\u00e1fico de esclavos. Hasta ah\u00ed, nada muy nuevo, y la gen\u00e9tica s\u00f3lo corrobora la informaci\u00f3n hist\u00f3rica respecto de una de las situaciones m\u00e1s crueles que un ser humano puede infligir a otro. Se sab\u00eda que Brasil fue uno de los pocos, sino el \u00fanico, pa\u00eds de Am\u00e9rica que recibi\u00f3 africanos de todos los or\u00edgenes. La novedad est\u00e1 representada por el descubrimiento de un mayor tr\u00e1fico negrero desde \u00c1frica Occidental, tambi\u00e9n conocida como Costa Oeste, regi\u00f3n de donde llegaron esclavos como los yorubas, los jejes y los mal\u00e9s, que ejercieron una fuerte influencia social y cultural en el nordeste brasile\u00f1o, especialmente en Bah\u00eda.<\/p>\n<p>Durante los tres siglos en que los portugueses controlaron el tr\u00e1fico de esclavos en el Atl\u00e1ntico \u2013 el m\u00e1s antiguo, de mayor duraci\u00f3n y extensi\u00f3n en t\u00e9rminos num\u00e9ricos-, la proporci\u00f3n de esclavos embarcados en el oeste, centro-oeste y sudeste de \u00c1frica oscil\u00f3 bastante. Evaluando los registros de viaje africanos, Herbert Klein, de la Universidad de Columbia, y David Eltis, de la Universidad Emory, calcularon que, en total, el 10% de los esclavos habr\u00eda venido de la regi\u00f3n Oeste de \u00c1frica y el 17% de la Sudeste. El principal proveedor de esclavos ser\u00eda asimismo el Centro-Oeste, donde se hallaba la colonia portuguesa de Angola, que habr\u00eda contribuido con el 73% de los africanos enviados hacia Brasil amontonados en las bodegas de peque\u00f1os nav\u00edos. &#8220;Los datos acerca del tr\u00e1fico de esclavos aun se hallan incompletos y los historiadores aceptan el hecho de que la mayor parte provino de la regi\u00f3n de Angola&#8221;, comenta Marina Mello Souza, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), especialista en historia africana.<\/p>\n<p>Conscientes de que los registros de viaje no siempre reflejan con precisi\u00f3n lo que sucedi\u00f3 en el pasado, en los \u00faltimos tiempos los historiadores comenzaron tambi\u00e9n a recurrir a la gen\u00e9tica en el intento por comprender mejor lo que de hecho ocurri\u00f3. &#8220;Nuestras estimaciones anteriores se basaron en muestras parciales&#8221;, dice Klein a la revista Pesquisa FAPESP. &#8220;Estamos reviendo esas proyecciones, apoy\u00e1ndonos en el trabajo de genetistas y en la revisi\u00f3n de las cartas de viaje que el equipo de David Eltis viene investigando en la Universidad Emory&#8221;. Y, en ese punto, los trabajos de Pena y Maria C\u00e1tira pueden colaborar para esa revisi\u00f3n hist\u00f3rica. El an\u00e1lisis del material gen\u00e9tico compartido por brasile\u00f1os y africanos revel\u00f3 que la proporci\u00f3n de esclavos oriundos del oeste de \u00c1frica \u2013 entre Senegal y Nigeria \u2013 puede haber sido de dos a cuatro veces mayor que el contabilizado hasta el momento, mucho m\u00e1s pr\u00f3ximo al n\u00famero de esclavos exportados por Angola.<\/p>\n<p><strong>Or\u00edgenes y destinos<br \/>\n<\/strong>Superior a la esperada, la contribuci\u00f3n del oeste africano probablemente no se distribuy\u00f3 de igual manera por el pa\u00eds. Pena y su alumna de doctorado Vanessa Gon\u00e7alves, analizaron muestras de sangre de 120 paulistas que se calificaron a s\u00ed mismos y a sus padres y abuelos como de raza negra, siguiendo la nomenclatura adoptada por el Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica, que agrupa a los brasile\u00f1os en blancos, negros y pardos \u2013 los movimientos de afro-descendentes en general utilizan la palabra negro para referirse tanto a negros como a pardos. Cuatro de cada diez negros paulistas presentaban material gen\u00e9tico t\u00edpico del Oeste africano. Esa proporci\u00f3n, sin embargo, fue menor en R\u00edo de Janeiro y en R\u00edo Grande do Sul, seg\u00fan un art\u00edculo del equipo de la UFRGS que ser\u00e1 publicado en el American Journal of Physical Anthropology. De los 94 negros cariocas examinados por Maria C\u00e1tira y T\u00e1bita H\u00fcnemeier, el 31% portaban en la sangre las claves gen\u00e9ticas del Oeste africano, encontrada en apenas el 18% de los 107 negros ga\u00fachos. Adem\u00e1s de indicar or\u00edgenes y destinos, esos datos tal vez expliquen la incorporaci\u00f3n heterog\u00e9nea en el pa\u00eds del candombl\u00e9, religi\u00f3n con importantes estigmas culturales de yorubas y jejes.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-99876\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img22.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img22.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img22-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img22-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>En busca de los or\u00edgenes del pueblo brasile\u00f1o, no se trata solamente de los historiadores que investigan los hallazgos gen\u00e9ticos. Tambi\u00e9n los genetistas necesitan a veces, consultar los libros de historia, sociolog\u00eda o antropolog\u00eda para comprender lo que las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas revelan. Al menos un hecho hist\u00f3rico ayuda a entender por que la proporci\u00f3n de negros originarios del Oeste africano es m\u00e1s elevada en S\u00e3o Paulo que en R\u00edo de Janeiro o Porto Alegre. En los siglos XVI y XVII, los africanos oriundos del Oeste llegaron a los puertos de Salvador y Recife para ser vendidos en seguida a los propietarios de los ingenios de ca\u00f1a de az\u00facar del Nordeste. M\u00e1s tarde, si embargo, la decadencia de la econom\u00eda azucarera produjo el traslado de la mano de obra esclava hacia las plantaciones de caf\u00e9 que florec\u00edan en el estado de S\u00e3o Paulo. Antes de esa migraci\u00f3n interna, entre el fin del siglo XVIII y los comienzos del siglo XIX, S\u00e3o Paulo ya presentaba una concentraci\u00f3n de esclavos del Oeste africano mucho m\u00e1s elevada que el resto del pa\u00eds. De acuerdo con Klein, las razones para esa diferencia aun no se comprenden completamente, pero tal vez puedan explicarse parcialmente por la importaci\u00f3n de mano de obra directamente desde el Oeste africano.<\/p>\n<p>Maria C\u00e1tira explica la proporci\u00f3n m\u00e1s baja de material gen\u00e9tico t\u00edpico del Oeste de \u00c1frica entre los negros de Porto Alegre por el hecho de que los esclavos llegaron al sur del pa\u00eds por v\u00edas indirectas: el 80% de la mano de obra africana de R\u00edo Grande do Sul proven\u00eda de R\u00edo de Janeiro, donde la presencia de pueblos del Oeste africano era menor que en el Nordeste brasile\u00f1o. Aun as\u00ed, se reconoce en la composici\u00f3n gen\u00e9tica de los negros brasile\u00f1os el tr\u00e1fico m\u00e1s intenso hacia el pa\u00eds de los esclavos provenientes de Angola, en el centro-Oeste africano. Una proporci\u00f3n menor (12%), aunque significativa, lleg\u00f3 desde la regi\u00f3n de Mozambique, en el Sudeste, sobretodo luego de que Inglaterra comenzara a controlar m\u00e1s r\u00edgidamente los puertos de embarque en la costa atl\u00e1ntica de \u00c1frica.<\/p>\n<p><strong>La presencia femenina<br \/>\n<\/strong>El aporte africano para la composici\u00f3n gen\u00e9tica del brasile\u00f1o no fue desigual solamente desde el punto de vista geogr\u00e1fico. Mientras que los hombres africanos fueron los brazos y piernas que movilizaron la econom\u00eda azucarera del Nordeste, las mujeres ejercieron un encanto especial, de \u00edndole sexual, sobre los se\u00f1ores de los ingenios de origen europeo, como el soci\u00f3logo pernambucano Gilberto Freyre registr\u00f3 en 1933 en Casa-grande &amp; senzala, ensayo cl\u00e1sico sobre la conformaci\u00f3n del pa\u00eds. Por esa raz\u00f3n, el negro brasile\u00f1o atesora hoy en su material gen\u00e9tico una contribuci\u00f3n mayor de las mujeres que de los hombres africanos, aunque el volumen del tr\u00e1fico masculino haya sido mayor.<\/p>\n<p>Esa desigualdad, que los genetistas denominan asimetr\u00eda sexual, se torna evidente cuando se comparan dos tipos de material gen\u00e9tico. El primero es el ADN que se encuentra en las mitocondrias, usinas de energ\u00eda situadas en la periferia de las c\u00e9lulas. Transmitido por las madres a los hijos de ambos sexos, el denominado ADN mitocondrial permite conocer el origen geogr\u00e1fico del linaje materno de una persona. El segundo tipo de material gen\u00e9tico estudiado es el cromosoma Y, que los padres transmiten solamente a sus hijos hombres y sirve como indicador del linaje paterno.<\/p>\n<p>El equipo de Pena constat\u00f3 que el 85% de los negros de S\u00e3o Paulo pose\u00eda ADN mitocondrial africano, mientras que s\u00f3lo el 48% presentaba el cromosoma Y caracter\u00edstico de los africanos. De modo similar, el grupo coordinado por Maria C\u00e1tira observ\u00f3 que en el 90% de los negros de R\u00edo y en el 79% de los de Porto Alegre, el material gen\u00e9tico africano era de origen materno. Por el lado paterno, s\u00f3lo el 56% en R\u00edo y 36% en Porto Alegre conten\u00eda material gen\u00e9tico t\u00edpico de \u00c1frica. &#8220;Esos n\u00fameros, comprobaron la historia de explotaci\u00f3n sexual de las esclavas por parte de los blancos&#8221;, comenta Pena, &#8220;una historia nada simp\u00e1tica, porque se apoyaba en una situaci\u00f3n de poder&#8221;.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-99875\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img32.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img32.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img32-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3193img32-250x166.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MIGUEL BOYAYAN<\/span>Esa asimetr\u00eda sexual confirmada por la gen\u00e9tica ya hab\u00eda sido documentada y detallada por el historiador S\u00e9rgio Buarque de Holanda, en el libro Ra\u00edces de Brasil, por el antrop\u00f3logo Darcy Ribeiro, en O povo brasileiro, y adem\u00e1s, en los libros de Gilberto Freyre. Y se torn\u00f3 irrefutable cuando Pena y Maria C\u00e1tira comenzaron hace alrededor de diez a\u00f1os, en trabajos paralelos y complementarios, a investigar la conformaci\u00f3n gen\u00e9tica de blancos y negros brasile\u00f1os con el auxilio del ADN mitocondrial y del cromosoma Y.<\/p>\n<p>Las primeras evidencias de que el brasile\u00f1o transportaba en sus c\u00e9lulas el material gen\u00e9tico de indios, africanos y europeos surgieron en abril de 2000, cuando el pa\u00eds conmemor\u00f3 los cinco siglos de la llegada del colonizador portugu\u00e9s a este lado del Atl\u00e1ntico, 500 a\u00f1os del descubrimiento de Brasil. Aprovechando lo oportuno de la fecha, Pena public\u00f3 \u2013 primero en la revista Ciencia Hoy, de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica, y luego en el peri\u00f3dico acad\u00e9mico American Journal of Human Genetics \u2013 el trabajo que titul\u00f3 como &#8220;Retrato molecular de Brasil&#8221;. En ese estudio, con 200 brasile\u00f1os de las regiones Norte, Nordeste, Sudeste y Sur, el genetista de la UFMG constat\u00f3 que, en realidad, el 33% descend\u00edan de indios por parte de madre y un 28% de africanos. En otro estudio, publicado en 2001, revel\u00f3 que el 98% de los blancos descend\u00edan de europeos por l\u00ednea paterna. Obviamente, la colaboraci\u00f3n de indios y negros variaba de acuerdo con la regi\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Esa era la demostraci\u00f3n gen\u00e9tica de los que ya se conoc\u00eda desde un punto de vista hist\u00f3rico, sociol\u00f3gico y antropol\u00f3gico. Los primeros grupos de colonizadores europeos que arribaron a Brasil despu\u00e9s del 1500 estaban formados casi exclusivamente por hombres. A miles de kil\u00f3metros de sus hogares, tuvieron hijos con las indias. M\u00e1s tarde, con la llegada de los esclavos durante el ciclo econ\u00f3mico de la ca\u00f1a de az\u00facar, comenzaron a embarazar tambi\u00e9n a las africanas.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis del material gen\u00e9tico de negros realizado por Pena y Maria C\u00e1tira refuerza esos resultados: el 85% de los negros brasile\u00f1os tienen una antepasada africana, pero los hombres africanos se hallan representados en apenas el 47% de los negros \u2013 el resto contiene ancestros europeos en su linaje paterno. &#8220;Es la otra cara de la moneda&#8221;, dice Pena.<\/p>\n<p><strong>Retrato molecular<br \/>\n<\/strong>Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que el ADN mitocondrial y el cromosoma Y de hecho revelan? Depende. Son herramientas gen\u00e9ticas fundamentales para determinar la composici\u00f3n de una poblaci\u00f3n porque son porciones de ADN que no se mezclan con otros genes y se transmiten sin alteraci\u00f3n de una generaci\u00f3n a otra. Pero ese material gen\u00e9tico contiene muy poca informaci\u00f3n acerca de las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de un individuo. Tener ADN mitocondrial africano, por ejemplo, indica solamente que en alg\u00fan momento del pasado \u2013 reciente o no \u2013 existi\u00f3 una mujer africana en el linaje materno de aquella persona. Es por ello que alguien con cabello rubio y ojos azules puede tener entre sus ancestros una africana de piel oscura, as\u00ed como un hombre de piel oscura y cabellos ensortijados puede ser descendiente de europeos.<\/p>\n<p>En el intento por detallar es cuesti\u00f3n, Pena decidi\u00f3 investigar un tercer tipo de material gen\u00e9tico: el denominado ADN autos\u00f3mico, que se encuentra en el n\u00facleo de casi todas las c\u00e9lulas del cuerpo. Pena y Flavia Parra seleccionaron diez tramos del ADN autos\u00f3mico t\u00edpico de la poblaci\u00f3n africana y concibieron una escala denominada \u00edndice de ancestralidad africana: cuantos m\u00e1s de esos tramos una persona posee, m\u00e1s cerca se hallara de contar con ancestros africanos. Seguidamente, fueron a constatarlo en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a. Los investigadores mineros testearon ese \u00edndice en 173 hombres blancos, negros y mulatos de Queixadinha, en el interior de Minas Gerais, y observaron que, en promedio, los tres grupos presentaban proporciones similares de ancestralidad africana, que correspond\u00eda a un t\u00e9rmino medio entre la de un portugu\u00e9s de Porto, en Portugal, y la de un africano de la isla de Santo Tom\u00e9, en la costa Oeste de \u00c1frica.<\/p>\n<p>En otro estudio, Pena y la bi\u00f3loga Luciana Bastos-Rodrigues, analizaron 40 tramos del ADN autos\u00f3mico y descubrieron que ellos son suficientes como para distinguir un individuo africano de otro europeo o de un ind\u00edgena nativo de Am\u00e9rica. Al comparar esos mismos tramos recabados de 88 blancos y 100 negros brasile\u00f1os con los de africanos, europeos e ind\u00edgenas, Pena y Luciana observaron altos niveles de mezcla gen\u00e9tica: tanto los blancos como los negros presentaban caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas de europeos y de africanos. Esa mezcla fue a\u00fan m\u00e1s evidente entre los negros, quienes, seg\u00fan Pena, &#8220;resultan de un proceso de intenso mestizaje&#8221;.<\/p>\n<p>Basados en esos resultados, obtenidos en diez a\u00f1os de investigaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas del brasile\u00f1o, Pena y Maria C\u00e1tira no dudan al afirmar que, al menos en el caso brasile\u00f1o, no tiene sentido hablar de razas, toda vez que el color de piel, determinado apenas por 6 de los casi 30 mil genes humanos, no permite conocer quienes fueron los ancestros de una persona.<\/p>\n<p>El genetista brasile\u00f1o Marcelo N\u00f3brega, de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, concuerda, aunque afirma que las diferencias gen\u00e9ticas entre poblaciones de continentes distintos pueden resultar \u00fatiles en el campo de la medicina \u2013 por indicar capacidades diferentes de metabolizar medicamentos \u2013 y utilizadas para definir raza. &#8220;Eso no significa que las razas sean profundamente diferentes entre s\u00ed ni superiores unas a otras&#8221;, afirma. Para \u00e9l, el aumento del mestizaje en los \u00faltimos siglos, derrumb\u00f3 las divisiones entre esos grupos, como en el caso brasile\u00f1o, y debiera tornar obsoleto el concepto gen\u00e9tico de razas.<\/p>\n<p>Como ya dijera Gilberto Freyre en Casa-grande &amp; senzala, &#8220;todo brasile\u00f1o, aun el blanco, de cabello rubio, lleva en el alma, cuando no en el alma y en el cuerpo \u2013\u00a0existe mucha gente con rastros negros o mongoloides en el pa\u00eds \u2013, la sombra, o por lo menos la apariencia, del ind\u00edgena o del negro&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"An\u00e1lisis revelan las regiones que alimentaron el tr\u00e1fico de esclavos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[105,95],"class_list":["post-83345","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83345"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83345\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83345"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}