{"id":83350,"date":"2007-04-01T00:00:00","date_gmt":"2007-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/04\/01\/la-vida-en-el-lodo\/"},"modified":"2015-03-24T15:40:45","modified_gmt":"2015-03-24T18:40:45","slug":"la-vida-en-el-lodo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-vida-en-el-lodo\/","title":{"rendered":"La vida en el lodo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_99738\" style=\"max-width: 309px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-99738\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3198img12.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"287\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3198img12.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3198img12-120x115.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3198img12-250x240.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ANDR\u00c9 ALVES<\/span><p class=\"wp-caption-text\">Entre las ra\u00edces circulan los cazadores y se esconden los cangrejos.<span class=\"media-credits\">ANDR\u00c9 ALVES<\/span><\/p><\/div>\n<p>Internarse en un manglar no es para cualquiera. Uno puede hundirse hasta el cuello y perder el calzado al primer paso, de no estar bien atados. Sin mencionar el fuerte hedor y los &#8220;mosquitos p\u00f3lvora&#8221; que cubren enseguida cualquier parte expuesta del cuerpo. Con cada paso es preciso levantar el pie por encima del fango, con cuidado no tropezar con las ra\u00edces \u2013 son pneumat\u00f3foros, que emergen del lodo verticalmente como snorkels de centenares de buceadores y env\u00edan aire a las ra\u00edces sumergidas, y riz\u00f3foros, puntales que surgen del tronco dejando al mangle rojo o mangle zapatero (Rhizophora mangle) con m\u00e1s aspecto de ara\u00f1a que de \u00e1rbol. Al dirigir la mirada hacia esa mara\u00f1a todo parece mezclarse. Innumerables cangrejos de varias especies viven enterrados en el fango, entre las ra\u00edces, sobre ellas, o asimismo en los troncos o en las copas de los \u00e1rboles. Algunos son frecuentes en el men\u00fa brasile\u00f1o, sobretodo el cangrejo &#8220;u\u00e7\u00e1&#8221; (zumb\u00e1, Ucides cordatus). De ese ecosistema tambi\u00e9n es integrante el cazador de cangrejos. Son miles los brasile\u00f1os que dependen del manglar para sobrevivir, pero son a\u00fan m\u00e1s invisibles que los cangrejos para el resto de la sociedad (ver Pesquisa FAPESP, edici\u00f3n n\u00ba 68). Seg\u00fan Jaime Doxsey, de la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo (Ufes), los cangrejeros debieran ser reconocidos como parte del complejo tur\u00edstico, como sucede con las cocineras capixabas (habitantes de Espirito Santo), ya que la cangrejada es uno de los platos m\u00e1s comentados de la cocina local.<\/p>\n<p>Doxsey coordina el Proyecto Cangrejo que estudi\u00f3 la ecolog\u00eda de los cangrejos y cangrejeros en seis manglares de la Grande Vit\u00f3ria, en Espirito Santo. El proyecto culmin\u00f3 en 2005 y emple\u00f3 nueve equipos, que evaluaron aspectos tales como la bio-ecolog\u00eda del cangrejo u\u00e7\u00e1, su comercializaci\u00f3n, la situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica y cultural de los cazadores de cangrejos y su salud. Y no se qued\u00f3 s\u00f3lo en la investigaci\u00f3n: incluy\u00f3 actividades de educaci\u00f3n ambiental en las comunidades ribere\u00f1as, propuso modificaciones en la legislaci\u00f3n de la caza y reglament\u00f3 el oficio de cazador. El investigador considera que los resultados demuestran como es posible mejorar la calidad de vida de los cazadores y al mismo tiempo proteger el manglar.<\/p>\n<p>El cazador de cangrejos vive, idealmente, en las cercan\u00edas del manglar. En Mamanguape, zona de protecci\u00f3n ambiental que alberga uno de los manglares m\u00e1s preservados de Para\u00edba, sucede as\u00ed. En la Grande Vit\u00f3ria, no lo es, seg\u00fan Doxsey. Con la urbanizaci\u00f3n de las \u00e1reas de manglar, los pescadores tradicionales fueron trasladados de donde viv\u00edan y all\u00ed se establecieron personas sin actividades ligadas con el ecosistema. Igualmente, los cazadores pasan buena parte del tiempo en el manglar: generalmente cuatro d\u00edas cazando cangrejos, que amarran de seis en seis. Esas cuerdas vienen dobles y forman un racimo con una docena de cangrejos. Durante el resto de los d\u00edas venden su recolecci\u00f3n a los acopiadores, quienes los distribuyen y se quedan con buena parte de las ganancias.<\/p>\n<p>En los manglares se desarrolla buena parte del ciclo de vida de muchos animales marinos. Son aguas calmas, con gran cantidad de materia org\u00e1nica y baja salinidad. Su destrucci\u00f3n tiene un impacto econ\u00f3mico intenso, pues se eliminan cangrejos, siris (peque\u00f1os cangrejitos de mar), peces, camarones y mejillones. Igualmente son considerados como bosques sucios e inh\u00f3spitos y acaban convirti\u00e9ndose en dep\u00f3sitos de fango, viveros de camarones, o terrenos para condominios a orillas del mar.<\/p>\n<p>Por causa de la p\u00e9rdida del ecosistema y de la poluci\u00f3n, adem\u00e1s de una enfermedad misteriosa y de la caza indiscriminada, los stocks de cangrejo u\u00e7\u00e1 se hallan comprometidos en toda la costa brasile\u00f1a. De acuerdo con Yara Schaeffer-Novelli, del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la universidad de S\u00e3o Paulo (IO-USP), un cangrejo u\u00e7\u00e1 demora nueve a\u00f1os para desarrollarse desde el huevo hasta el tama\u00f1o comercial. Por eso las poblaciones devastadas demoran mucho en recuperarse. El Instituto Brasile\u00f1o de Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables (Ibama) establece el per\u00edodo de veda, que proh\u00edbe la caza durante la \u00e9poca de reproducci\u00f3n y la de los cangrejos con caparazones menores que 6 cent\u00edmetros. Pero esas medidas de protecci\u00f3n con frecuencia son ineficaces. R\u00f4mulo Alves, de la Universidad estadual de Para\u00edba, considera que el mayor problema es ignorar a los cangrejeros. &#8220;El conocimiento tradicional es valioso para establecer planes de conservaci\u00f3n y manejo. Diferentes trabajos han demostrado que la no inclusi\u00f3n de las comunidades tradicionales y sus conocimientos lleva a la ineficacia en los planes de manejo en todo el mundo&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>Los informes recogidos por los investigadores brasile\u00f1os con cazadores de estuario del r\u00edo Mamanguape, 70 kil\u00f3metros al norte de la capital de Para\u00edba, revelaron un conocimiento acerca de la influencia de las mareas y de la luna en la ecolog\u00eda del cangrejo que hasta entonces no se hallaba publicada como literatura cient\u00edfica. Esa sabidur\u00eda se pasa de una generaci\u00f3n a otra, por tanto, es patrimonio de los cazadores tradicionales. Cangrejeros oportunistas, que ingresan al manglar cuando precisan completar su renta o su mesa, carecen de ese conocimiento y por eso cuentan con menor \u00e9xito en la captura y causan m\u00e1s da\u00f1o al ecosistema. Conocer las se\u00f1ales de cambio, por ejemplo, son importantes porque en esa \u00e9poca del a\u00f1o el cangrejo produce mucho calcio y por ello su sabor es amargo. Y despu\u00e9s de la muda son magros y menos sabrosos.<\/p>\n<p>El Proyecto cangrejo de Doxsey demostr\u00f3 como la informaci\u00f3n local puede acarrear un gran impacto. Despu\u00e9s de estudiar la ecolog\u00eda del cangrejo-uca, el grupo verific\u00f3 que en Esp\u00edrito santo la \u00e9poca de reproducci\u00f3n ocurre entre diciembre y abril. Es la &#8220;caminata&#8221;, cuando los cangrejos salen de sus refugios, y recorren el manglar en busca de compa\u00f1ero. Pero la caminata capixaba no se correspond\u00eda con el per\u00edodo de veda determinado por Ibama, que tuvo que corregirse.<\/p>\n<div id=\"attachment_99740\" style=\"max-width: 309px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-99740\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3198img23.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3198img23.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3198img23-120x80.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2007\/04\/art3198img23-250x167.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ANDR\u00c9 ALVES<\/span><p class=\"wp-caption-text\">El cangrejo u\u00e7\u00e1 es esencial para el funcionamiento del manglar y en el men\u00fa de muchos brasile\u00f1os.<span class=\"media-credits\">ANDR\u00c9 ALVES<\/span><\/p><\/div>\n<p>Pero proteger al cangrejo no basta. El relevamiento social realizado por el grupo de Alves en Mamanguape, revel\u00f3 que los cazadores tradicionales, aquellos que subsisten con el manglar desde hace generaciones, son conscientes y concuerdan con la necesidad de imponer mayores l\u00edmites a la recolecci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed pueden garantizar la permanencia del recurso del que dependen. Pero si la caza fuera prohibida durante los meses de reproducci\u00f3n, los habitantes humanos del manglar no cuentan con ning\u00fan recurso alternativo.<\/p>\n<p>Esa fue una gran conquista del Proyecto Cangrejo, que instruy\u00f3 a los cazadores en cuanto a sus derechos, por medio de conferencias en las comunidades y distribuy\u00f3 las gacetillas &#8220;Ciudadan\u00eda del pescador&#8221;. Los investigadores trabajaron con el Ibama local, Previsi\u00f3n Social y los puestos de salud para hacer del cangrejero un ciudadano. Antes del proyecto, la c\u00e9dula de inscripci\u00f3n para pescadores profesionales no inclu\u00eda la subcategor\u00eda &#8220;cazador de cangrejos&#8221;, de manera tal, que la actividad no exist\u00eda oficialmente. Ahora las comunidades de cazadores de la Grande Vit\u00f3ria cuentan con derecho a un seguro por desempleo durante el per\u00edodo de veda.<\/p>\n<p>La medida permite que los cazadores tradicionales protejan los recursos naturales. Pero a\u00fan no est\u00e1 resuelto el problema de la recolecci\u00f3n desordenada, realizada en gran parte por cazadores oportunistas que no conocen la ecolog\u00eda del cangrejo y utilizan t\u00e9cnicas m\u00e1s destructivas de recolecci\u00f3n. Alves sugiere que ser\u00eda necesario detener la actividad durante el per\u00edodo de reproducci\u00f3n, empleando a los cazadores en el proceso de fiscalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro paso importante fue instruir a los profesionales de la salud locales en cuanto a las dolencias recurrentes en esa profesi\u00f3n. Un relevamiento realizado por el equipo del proyecto revel\u00f3 que muchos cazadores padecen dolor en las costillas causados por las pesadas bolsas que cargan. Adem\u00e1s de eso, cortes, escoriaciones y dermatosis resultan comunes debido a la actividad en medio de las ra\u00edces y pinzas de cangrejos, agravadas por el gasoil con que los cazadores se untan para ahuyentar a los insectos.<\/p>\n<p>Los investigadores verificaron que a pesar de las 2 mil toneladas vendidas por a\u00f1o en Esp\u00edrito Santo, los stock de cangrejo u\u00e7\u00e1 permanecen estables, salvo en el manglar de la bah\u00eda de Vit\u00f3ria, donde habitan menos machos que lo esperado y los cangrejos son generalmente menores. Eso sucede porque las campa\u00f1as resaltaron la mayor importancia de las hembras en la reproducci\u00f3n, por eso los cazadores prefieren la colecta de machos. &#8220;Las personas no compran racimos que posean muchas hembras&#8221;, explica Doxsey. Asimismo, con menos machos en los manglares, el n\u00famero de hembras se ha incrementado en los racimos.<\/p>\n<p>Parte del impacto se debe al m\u00e9todo de recolecci\u00f3n: a mano, aparejo o con red. Los cazadores tradicionales dominan las tres t\u00e9cnicas, que utilizan seg\u00fan las condiciones. Pero hacerlo a mano se estipula como el m\u00e9todo tradicional, cuya maestr\u00eda define al verdadero cazador, que hunde el brazo en la galer\u00eda construida por el cangrejo hasta alcanzar a su habitante. La t\u00e9cnica presenta sus accidentes, pero los cazadores que se precian exhiben con orgullo las cicatrices de los ataques en las manos. La caza es selectiva, pues el profesional escoge los escoge seg\u00fan las caracter\u00edsticas del caparaz\u00f3n. El macho del cangrejo u\u00e7\u00e1 posee patas peludas que dejan rastros en la entrada y permiten a los cangrejeros escoger el sexo de su presa. Como el di\u00e1metro de la galer\u00eda corresponde al de su morador, los cazadores no pierden tiempo buscando animales menores que el tama\u00f1o permitido. En un art\u00edculo publicado en 2005, en el Journal of Ethnobiology y Ethnomedicine, Alves relata que acompa\u00f1\u00f3 a los cazadores de Mamanguape y compar\u00f3 expectativas y captura, y vio que de hecho, los especialistas del manglar poseen un alto porcentaje de acierto. Es por ello que esa t\u00e9cnica ocasiona un impacto menor en la poblaci\u00f3n de cangrejos siendo tambi\u00e9n la que menos afecta el medio ambiente. En t\u00e9rminos de productividad, sin embargo, el braceado, en promedio, rinde menos que las otras t\u00e9cnicas (46,3 % de eficacia) \u2013 y el \u00e9xito var\u00eda conforme a la experiencia del braceador. Como tienen que competir por el recurso, muchas veces los cazadores tradicionales son obligados a utilizar m\u00e9todos m\u00e1s productivos.<\/p>\n<p>Los ganchos se tallan en madera y su utilizaci\u00f3n depende de la pericia, pero fue la t\u00e9cnica m\u00e1s productiva para los cazadores acompa\u00f1ados por el Proyecto Cangrejo (63,8%). El problema es que el animal sufre una gran presi\u00f3n sobre el caparaz\u00f3n y por eso sobrevive menos luego de la captura. Esa mortalidad reduce el \u00e9xito comercial, pues los animales deben llegar vivos al punto final de venta. Por eso muchos acopiadores rechazan a los cangrejos capturados con gancho.<\/p>\n<p>Las redes son el m\u00e9todo de captura m\u00e1s utilizado por los no profesionales, aunque est\u00e1 prohibida por el Ibama. Son hilos pl\u00e1sticos obtenidos de las bolsas de papas, sujetos a las ramas o ra\u00edces en el lodo cercano a la entrada de la cueva. Una fuente de impacto en la vegetaci\u00f3n est\u00e1 causada, justamente, por la quiebra de ramas en el manglar, en el momento de fijar las redes. Pero los da\u00f1os m\u00e1s serios provienen de las redes olvidadas, comunes cuando el cazador es espor\u00e1dico y no conoce muy bien el bosque. Las redes olvidadas contaminan el manglar y ocasionan la muerte indiscriminada de cualquier animal que sufra la desdicha de enredarse en ellas. Yara, del IO-USP, cuenta que esas redes van a parar al estuario, donde pueden ser comidas por tortugas y aves, resultando as\u00ed nocivas, incluso fuera del manglar.<\/p>\n<p>La recolecci\u00f3n excesiva constituye una de las amenazas al cangrejo u\u00e7\u00e1 en el litoral brasile\u00f1o. Pero cada vez con mayor asiduidad se destaca la enfermedad del cangrejo let\u00e1rgico, que ha diezmado poblaciones enteras. Muchos especialistas consideran que se trata de un hongo, y hay quien dice que los agroqu\u00edmicos provenientes de los ca\u00f1averales producen la mortalidad. &#8220;Se escuchan muchas voces en nombre de la ciencia&#8221;, dice Doxsey. Yara confirma que a\u00fan no se halla probado los que ocasiona la enfermedad. Pero para ella lo m\u00e1s posible es que se trate del mismo virus que infecta los criaderos de camarones. &#8220;El hepato-p\u00e1ncreas del cangrejo moribundo o muerto presenta las mismas caracter\u00edsticas que los camarones infectados&#8221;, explica. Ella considera que el hongo es una infecci\u00f3n secundaria, que ataca a los cangrejos ya debilitados. El bi\u00f3logo Renato de Almeida, de la Facultad Salesiana de Vit\u00f3ria, sostiene que la enfermedad se estableci\u00f3 en Brasil en la misma \u00e9poca en que la cr\u00eda de camarones se instaur\u00f3 en el Nordeste brasile\u00f1o en gran escala. Cuando visit\u00f3 Bah\u00eda como parte del Proyecto Rondon \u2013 Operaci\u00f3n Nordeste 2007, Doxsey observ\u00f3 que la enfermedad ya afect\u00f3 a la regi\u00f3n y los pescadores est\u00e1n capturando animales menores. Pero ella no se propag\u00f3 por el Nordeste. &#8220;Contamos con motivos para considerar que el hongo viene siendo transportado por las corrientes marinas costeras, predominantemente en el sentido norte-sur&#8221;, alerta Almeida. Y ya alcanz\u00f3 el norte de Esp\u00edrito Santo.<\/p>\n<p>En Ituber\u00e1, Bah\u00eda, Doxsey coordin\u00f3 un &#8220;mini Proyecto Cangrejo&#8221;. Fue bien recibido y considera que la simiente de los beneficios que obtuvo el proyecto en Esp\u00edrito Santo fue plantada en Bah\u00eda. Su trabajo, as\u00ed como el del grupo de Alves, revela como los esfuerzos por la preservaci\u00f3n deben contemplar, incluir y o\u00edr a las comunidades que forman parte del ecosistema. &#8220;El cazador profesional es la mejor garant\u00eda para un proyecto sustentable&#8221;, resume Doxsey.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los cangrejos del mangle y los cazadores tradicionales dependen unos de los otros para sobrevivir","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-83350","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83350","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83350"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83350\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83350"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83350"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83350"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83350"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}