{"id":83369,"date":"2007-05-01T00:00:00","date_gmt":"2007-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/05\/01\/una-apuesta-audaz-contra-la-diabetes\/"},"modified":"2015-08-24T18:34:27","modified_gmt":"2015-08-24T21:34:27","slug":"una-apuesta-audaz-contra-la-diabetes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-apuesta-audaz-contra-la-diabetes\/","title":{"rendered":"Una apuesta audaz contra la diabetes"},"content":{"rendered":"<p>El d\u00eda 13 de mayo del a\u00f1o pasado el odont\u00f3logo Jaider Furlan Abbud, poblador de la localidad paulista de Pontal, ubicada 30 kil\u00f3metros de Ribeir\u00e3o Preto, cumpli\u00f3 31 a\u00f1os. Era un s\u00e1bado y, como casi siempre ocurre en esas fiestas, el cumplea\u00f1ero exager\u00f3 un poco en la comida, sobretodo en los dulces. El domingo, al entrar en el ba\u00f1o, tuvo una sorpresa: el inodoro estaba rodeado de hormigas. Era una se\u00f1al cl\u00e1sica de que all\u00ed alguien, \u00e9l probablemente, estaba con exceso de az\u00facar en la orina. El lunes fue al m\u00e9dico y sus sospechas se confirmaron. Ten\u00eda diabetes tipo 1, tambi\u00e9n llamada diabetes juvenil o insulinodependiente. Todav\u00eda desconfiado ante el diagn\u00f3stico, consult\u00f3 a un segundo especialista. Y la respuesta fue la misma que la del primero. Para controlar la enfermedad, tendr\u00eda que tomar durante toda la vida inyecciones diarias de insulina, la hormona responsable de eliminar\u00a0 la glucosa de la sangre, que su p\u00e1ncreas dejara de producir en raz\u00f3n del ataque inflamatorio caracter\u00edstico de ese tipo de diabetes. La desagradable rutina de los pinchazos ten\u00eda que incorporarse inmediatamente a su cotidiano. No lo pod\u00eda creer, recuerda el dentista.<br \/>\nEl d\u00eda 29 de julio del a\u00f1o pasado, menos de dos meses despu\u00e9s de haber recibido el diagn\u00f3stico, Jaider dej\u00f3 el Hospital de Cl\u00ednicas de la Facultad de Medicina de Ribeir\u00e3o Preto, dependiente de la Universidad de S\u00e3o Paulo, 13 kilos m\u00e1s delgado. Pero estaba muy feliz: ya no necesitaba m\u00e1s las dos ampollas diarias de insulina para controlar la enfermedad. Se someti\u00f3 a un agresivo y caro tratamiento experimental contra la diabetes tipo 1, que junta penosas sesiones de quimioterapia con drogas que deprimen el sistema inmunol\u00f3gico y a un autotransplante de medula \u00f3sea, y su p\u00e1ncreas volvi\u00f3 a producir insulina. Casado y sin hijos, el odont\u00f3logo ahora est\u00e1 hace m\u00e1s de nueve meses libre de las inyecciones y es uno de los 15 brasile\u00f1os con edades entre 14 y 31 a\u00f1os que, desde noviembre del 2003 a julio del 2006, experimentaron la terapia, totalmente desarrollada por un equipo del Centro de Terapia Celular (CTC) de la universidad. Todos los pacientes con excepci\u00f3n de uno, justamente el primero que se someti\u00f3 al tratamiento y us\u00f3 un esquema terap\u00e9utico a base de corticoides, diferente del empleado en los dem\u00e1s obtuvieron resultados positivos. Volvieron a producir insulina. No podemos hablar de cura de la diabetes. Todav\u00eda tenemos que acompa\u00f1ar a los pacientes por mucho tiempo para ver si\u00a0 los efectos se mantienen y hacer estudios con mas personas, afirma el inmun\u00f3logo J\u00falio Cesar Voltarelli, principal idealizador de esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n. Pero nuestro trabajo tendr\u00e1 un impacto muy grande en el \u00e1rea.<\/p>\n<p>Fue ese aparente \u00e9xito del in\u00e9dito abordaje terap\u00e9utico el adjetivo aparente se justifica porque, todav\u00eda no se sabe si los beneficios son temporales o duraderos lo que hizo a un equipo de investigaci\u00f3n del CTC, uno de los Centros de Investigaci\u00f3n, Innovaci\u00f3n y Difusi\u00f3n (Cepids) financiados por la FAPESP, llegar a un art\u00edculo cient\u00edfico de nueve p\u00e1ginas en la edici\u00f3n de 11 de abril del Journal of the American Medical Association (Jama), una de las revistas m\u00e9dicas de mayor prestigio. El peri\u00f3dico reconoce la primac\u00eda del trabajo y lo comenta en un editorial. El estudio de Voltarelli es el primero de muchos intentos de terapia celular que probablemente ser\u00e1 probada para detener el avance de la diabetes del tipo 1, afirma, en el editorial de Jama, Jay S. Skyler, del Instituto de Investigaci\u00f3n en Diabetes de la Universidad de Miami. Merece una nota tambi\u00e9n la constataci\u00f3n de que el experimento fue esencialmente hecho por brasile\u00f1os. Es una contribuci\u00f3n nacional a la investigaci\u00f3n en diabetes, comenta Marco Antonio Zago, coordinador del CTC. De los 13 autores del art\u00edculo en Jama, 11 son de la USP de Ribeir\u00e3o Preto y solamente dos colaboradores del exterior.<\/p>\n<p>Hay muchas cuestiones pendientes en el tratamiento experimental en examen en la USP de Ribeir\u00e3o Preto y los propios investigadores no niegan esas incertidumbres. \u00bfQu\u00e9 hace a la terapia combinada aparentemente, funcionar? Los pacientes retomaron la producci\u00f3n de insulina en raz\u00f3n de la quimioterapia o del auto-transplante de m\u00e9dula? \u00bfO en consecuencia de la sinergia entre ambos procedimientos? Todav\u00eda no se sabe. Y es\u00a0 justamente por eso que los brasile\u00f1os quieren continuar las investigaciones. Ese primer estudio tiene un car\u00e1cter exploratorio, dice Voltarelli. O sea, el tratamiento, todav\u00eda\u00a0 est\u00e1 envuelto en misterios, a ejemplo de la propia g\u00e9nesis de la diabetes del tipo 1. A pesar de la existencia de factores gen\u00e9ticos favorables a su ocurrencia, la enfermedad se manifiesta en el organismo en raz\u00f3n del contacto con alg\u00fan elemento externo que provoca la disfunci\u00f3n del sistema inmunol\u00f3gico. El problema es que, hasta hoy, nadie consigui\u00f3 descubrir que hacen las c\u00e9lulas de defensa del cuerpo humano agredir a la regi\u00f3n del p\u00e1ncreas que fabrica la insulina. Y lo peor es que puede haber m\u00e1s de un elemento externo que detone todo el proceso. Se especula, a\u00fan sin ninguna prueba, que la inflamaci\u00f3n pueda ser causada por virus, radicales libres, leche de vaca, entre otros agentes.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de un tratamiento contra la diabetes tipo 1 que prescinda de las incomodas inyecciones diarias de insulina es comprensible. Aunque responda por como m\u00e1ximo 10% de la poblaci\u00f3n total de diab\u00e9ticos, estimada en 200 millones de personas en el mundo y unos 10 millones en Brasil, los pacientes que dependen de insulina son los casos mas graves. En individuos con diabetes del tipo 2 y en la diabetes de gestaci\u00f3n, que acomete temporalmente a algunas mujeres durante la gestaci\u00f3n, la enfermedad pode en general ser controlada solamente con dietas y ejercicio f\u00edsico. En la diabetes juvenil, que acostumbra aparecer en la infancia o en el inicio de la vida adulta, esas medidas no bastan. El combate de la patolog\u00eda requiere necesariamente las dosis externas de insulina. Caso contrario, el enfermo puede morir r\u00e1pidamente. La insulina es esencial para la vida, pues retira glucosa de la sangre y la lanza para dentro de las c\u00e9lulas, en donde se transforma en energ\u00eda. Los s\u00edntomas de las tres formas de diabetes son los mismos, a pesar de ser normalmente m\u00e1s agudos en los pacientes del tipo 1: mucha sed, deseos constante de orinar, perdida de peso sin estar de dieta, visi\u00f3n nublada, cansancio y dolores en las piernas.<\/p>\n<p><strong>Tres a\u00f1os sin insulina<br \/>\n<\/strong>Los n\u00fameros que atestiguan el \u00e9xito del experimento brasile\u00f1o son elocuentes. Uno de los enfermos que hicieron el tratamiento ya est\u00e1 sin tomar insulina hace 37 meses. M\u00e1s de tres a\u00f1os. Otros cuatro no ven las agujas hace por lo menos 23 meses y siete est\u00e1n libres de las inyecciones hace ocho meses. En dos casos el tratamiento experimental no produjo resultados inmediatos. Sin embargo, m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s de haberse\u00a0 sometido a la terapia, esos diab\u00e9ticos tambi\u00e9n dejaron de ser dependientes de las dosis externas de la hormona. Entre los 14 pacientes que respondieron a la terapia, solamente uno present\u00f3 una reca\u00edda, tuvo una virosis y volvi\u00f3 a recibir inyecciones de insulina. Los efectos colaterales del nuevo abordaje terap\u00e9utico, aunque agresiva, fueron, por momentos, flexibles: un enfermo tuvo neumon\u00eda y dos, disfunciones endocrinas. Pero, para que la doble quimioterapia y el auto-transplante de c\u00e9lulas madre tengan la oportunidad de funcionar, los investigadores creen que es necesario seleccionar bien a los pacientes que ser\u00e1n sometidos al experimento. Todos los individuos que, de alguna forma, se beneficiaron del esquema terap\u00e9utico hab\u00edan recibido el diagn\u00f3stico formal de diabetes del tipo 1 como m\u00e1ximo seis semanas antes del comienzo del tratamiento. Eran personas en el inicio de la diabetes.<\/p>\n<p>Ese tipo de selecci\u00f3n tiene una justificaci\u00f3n cient\u00edfica. En los estadios iniciales de la enfermedad, los investigadores creen que todav\u00eda resta una peque\u00f1a cantidad de c\u00e9lulas beta en los islotes de Langerhans, del p\u00e1ncreas, productoras de insulina. Con el avance de la enfermedad, esas c\u00e9lulas remanentes tendr\u00e1n el mismo fin de las dem\u00e1s: ser\u00e1n destruidas por la disfunci\u00f3n inmunol\u00f3gica que causa la diabetes del tipo 1. Las personas que participaron en el experimento en Ribeir\u00e3o Preto todav\u00eda ten\u00edan, por ejemplo, entre 20% y 40% de las c\u00e9lulas beta normalmente presentes en un organismo sano. Partiendo de esa presuposici\u00f3n cl\u00ednica, de que en el inicio de la enfermedad, a\u00fan hay c\u00e9lulas del p\u00e1ncreas para ser salvadas del ataque inflamatorio t\u00edpico de la diabetes, los investigadores del CTC decidieron probar el tratamiento solamente en pacientes reci\u00e9n diagnosticados con la patolog\u00eda. De esa forma, dicen, que la terapia tendr\u00e1 m\u00e1s chances de funcionar. El racionamiento es simple. Si las c\u00e9lulas beta a\u00fan no destruidas fuesen preservadas, el organismo, una vez libre de la disfunci\u00f3n inmunol\u00f3gica que agrede al p\u00e1ncreas, podr\u00e1 multiplicarlas y, as\u00ed, retomar la producci\u00f3n normal de insulina. Es lo que puede haber ocurrido con los enfermos que respondieron bien al tratamiento.<\/p>\n<p>In\u00e9dito en el mundo, el abordaje terap\u00e9utico usado en los 15 pacientes echa mano a altas dosis de quimioterap\u00e9uticos e inmunoterap\u00e9uticos (ciclofosfamida y globulina antitimocitaria), seguidas de un transplante de c\u00e9lulas madre hematopo\u00e9ticas capaces de diferenciarse y generar otros tipos de c\u00e9lulas, como las rojas de la sangre, las plaquetas y las blancas del sistema de defensa del organismo que previamente hab\u00edan sido retiradas de la m\u00e9dula \u00f3sea del propio individuo y conservadas en nitr\u00f3geno l\u00edquido.<\/p>\n<p>Ese segundo procedimiento es conocido como transplante aut\u00f3logo de m\u00e9dula \u00f3sea (o autotransplante), desprovisto de cualquier riesgo de rechazo. Por lo tanto, el tratamiento experimental promueve un ataque doble a la diabetes, en un esquema semejante al usado en el combate a algunos tipos de c\u00e1ncer, como ciertas leucemias. Primero, la quimioterapia destruye pr\u00e1cticamente todo el sistema inmunol\u00f3gico del paciente, fuente del problema inflamatorio que ataca y mata a las c\u00e9lulas beta del p\u00e1ncreas. Enseguida, la inyecci\u00f3n intravenosa de las c\u00e9lulas madre hematopoy\u00e9ticas tiene como objetivo acelerar la reconstrucci\u00f3n del sistema inmunol\u00f3gico del paciente. O mejor, de un nuevo sistema inmunol\u00f3gico que, por motivos a\u00fan no conocidos, parece no presentar la disfunci\u00f3n inflamatoria que ataca a las c\u00e9lulas beta. Es como si volviesen al punto de partida las defensas del organismo y el paciente volviera a tener el sistema inmunol\u00f3gico de un ni\u00f1o, dice Voltarelli, que tambi\u00e9n prueba terapias con c\u00e9lulas madre en otras enfermedades auto-inmunes, como lupus y esclerosis sist\u00e9micas. Por eso, quien se somete al tratamiento, adem\u00e1s de perder los cabellos, tener v\u00f3mitos y otras incomodidades, necesita tomar de nuevo todas las vacunas. Al final, la memoria de su sistema inmunol\u00f3gico fue aparentemente borrada o se encuentra al menos durmiente.<\/p>\n<p>Los resultados son alentadores, aunque preliminares, del tratamiento experimental contra la diabetes tipo 1 fueron noticia en el mundo. Para bien y para mal. Reportajes y m\u00e1s reportajes sobre el estudio fueron hechos en Brasil y en el exterior, algunos en un tono al borde del\u00a0 sensacionalismo, como si los investigadores de la USP hubiesen anunciado la cura de la enfermedad, afirmaci\u00f3n que nunca hicieron. Para mostrar s\u00f3lo algunos ejemplos de los medios de informaci\u00f3n de prensa internacional, peri\u00f3dicos como el franc\u00e9s Le Monde, el brit\u00e1nico Financial Times y el estadounidense The Wall Street Journal comunicaron el estudio. En esos reportajes surgieron algunos cuestionamientos con respecto a los resultados obtenidos por el equipo de Ribeir\u00e3o Preto. Tal vez la materia m\u00e1s cr\u00edtica haya sido la publicada en la edici\u00f3n de 21 de abril de la revista brit\u00e1nica de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica New Scientist, un semanario de gran repercusi\u00f3n. Con un t\u00edtulo una octava por encima de la realidad descrita por el equipo de CTC, en el cual usaba la expresi\u00f3n cura de la diabetes con c\u00e9lulas madre, el texto de la publicaci\u00f3n dio voz a investigadores del exterior que lanzaron una serie de dudas, t\u00e9cnicas y hasta \u00e9ticas, sobre el experimento brasile\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Efecto luna de miel<br \/>\n<\/strong>En l\u00edneas generales, el reportaje, que tambi\u00e9n dio espacio para la defensa a Voltarelli, pone en jaque si el tratamiento experimental produjo verdaderamente alg\u00fan beneficio a los pacientes. Insin\u00faa tambi\u00e9n que es m\u00e1s f\u00e1cil probar nuevas y arriesgadas terapias con c\u00e9lulas madre en Asia y en Am\u00e9rica Latina, donde habr\u00eda menos controles legales que en Europa y en los Estados Unidos. Kevan Harold, de la Universidad Yale (EE.UU.), uno de los investigadores o\u00eddos por la revista inglesa, dice que pacientes con diabetes del tipo 1 pueden pasar por una fase llamada luna de miel, en la cual vuelven, s\u00f3lo temporalmente, a producir insulina. De acuerdo con ese racionamiento, el equipo brasile\u00f1o estar\u00eda atribuyendo la retomada de producci\u00f3n de la hormona en el p\u00e1ncreas a los efectos del tratamiento, pero todo no pasar\u00eda de una reacci\u00f3n pasajera y natural del propio organismo. Los investigadores del CTC rechazan ese tipo de argumentaci\u00f3n. No hay per\u00edodo de luna de miel que explique el hecho de 14 de nuestros 15 pacientes hayan vuelto a producir insulina, algunos por m\u00e1s de a\u00f1os, rebate el endocrin\u00f3logo Carlos Eduardo Couri, otro autor del art\u00edculo en Jama. Ser\u00eda mucha coincidencia.<\/p>\n<p>Una de las opiniones contrarias al experimento brasile\u00f1o escogidas por la New Scientist, Lainie Ross Friedman, especialista en \u00e9tica m\u00e9dica de la Universidad de Chicago, tambi\u00e9n habl\u00f3 a Pesquisa FAPESP. Su, m\u00e1s aguda restricci\u00f3n habla respecto al asunto de\u00a0 incluir ni\u00f1os en el estudio. Brasil es signatario de la Declaraci\u00f3n de Helsinki (carta de principios \u00e9ticos en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica patrocinada por la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica Mundial), y los primeros ex\u00e1menes con la terapia no deber\u00eda haber incluido ni\u00f1os, solamente adultos, afirma Lainie. Tambi\u00e9n debi\u00f3 haber habido un grupo de control (pacientes que reciben el tratamiento convencional de la diabetes tipo 1, cuya evoluci\u00f3n cl\u00ednica servir\u00eda de base para comparar la eficacia de la terapia alternativa). Ocho de los 15 individuos que se sometieron al tratamiento ten\u00edan, en la \u00e9poca de la adopci\u00f3n del esquema terap\u00e9utico, menos de 18 a\u00f1os. Esos ni\u00f1os, a su modo de ver, s\u00f3lo podr\u00edan participar del experimento en un segundo momento, cuando quedara demostrado claramente en adultos que la terapia alternativa es mejor que la convencional. Lainie a\u00fan considera el experimento muy peligroso para sus participantes y hace alusi\u00f3n a los riesgos aumentados de c\u00e1ncer, infertilidad y hasta de muerte en raz\u00f3n de la adopci\u00f3n de un tratamiento tan agresivo contra la diabetes. Tambi\u00e9n en Brasil hay investigadores que, en un tono m\u00e1s ameno, y sin quitar el m\u00e9rito del estudio, tienen reservas del experimento de CTC. Tengo profunda admiraci\u00f3n por el trabajo osado y corajoso del doctor Julio, expone Mari Cleide Sogayar, del Instituto de Qu\u00edmica de la USP, otra estudiosa de la diabetes. Pero el tratamiento propuesto representa un paso heterodoxo y es necesario evaluar bien su relaci\u00f3n costo\/beneficio.<\/p>\n<p>El equipo de CTC es el primero en admitir los riesgos y las limitaciones del esquema terap\u00e9utico en estudio. Hace eso inclusive en el propio texto del art\u00edculo publicado en el Jama. Aun as\u00ed, los cient\u00edficos no se eximen en responder a las cr\u00edticas y de defender la lisura \u00e9tica del experimento. Seg\u00fan Voltarelli, el estudio cl\u00ednico llen\u00f3 todos los requisitos morales y jur\u00eddicos exigidos en el pa\u00eds y demoro m\u00e1s de un a\u00f1o para ser aprobado por la Comisi\u00f3n Nacional de \u00c9tica en Investigaci\u00f3n (Conep), instancia del Ministerio de Salud que autoriza ese tipo de trabajo. La Conep es, mas rigurosa que el FDA (\u00f3rgano del gobierno de los Estados Unidos que vela por la calidad de los alimentos y medicamentos y regula los estudios cl\u00ednicos), opina el inmun\u00f3logo del CTC, dando a entender que parte de las cr\u00edticas de los investigares extranjeros se debe al hecho de que el estudio haya sido hecho por un grupo de fuera de los grandes centros de la ciencia mundial. Para \u00e9l, el uso de menores de edad en el experimento se justifica, pues la enfermedad en los ni\u00f1os y en los adultos se manifiesta de formas distintas. Voltarelli tambi\u00e9n cuenta que intent\u00f3 constituir un grupo de control, pero no consigui\u00f3 interesados en n\u00famero suficiente. Pero vamos a tener que formar un grupo de control en los pr\u00f3ximos estudios, admite. Sobre la cuesti\u00f3n de los problemas de salud que el tratamiento experimental puede causar en los pacientes, el equipo del CTC mantiene una pol\u00edtica de total transparencia. Hablamos de todo durante el proceso de selecci\u00f3n de los candidatos al experimento, hasta de la posibilidad de muerte, dice Couri. Ella es m\u00ednima, pero existe. Eso tanto es verdad que la mayor\u00eda de los pacientes entrevistados prefiri\u00f3 no hacer la terapia.<\/p>\n<p>Una de las grandes preocupaciones del equipo de CTC es no dar falsas esperanzas de cura a los diab\u00e9ticos del tipo 1. Desde que los resultados positivos del experimento fueron divulgados en la prensa, Voltarelli recibe 200 correos electr\u00f3nicos por d\u00eda de pacientes interesados en someterse al esquema terap\u00e9utico. Solo de los Estados Unidos son diez por d\u00eda, cuenta el inmun\u00f3logo. Los investigadores tienen conciencia de que el tratamiento experimental no representar\u00e1 la soluci\u00f3n definitiva para la enfermedad. Adem\u00e1s de las dudas que acechan sobre el mecanismo de acci\u00f3n de la terapia y por cuanto tiempo se extienden sus beneficios, Voltarelli recuerda que el tratamiento es muy caro y arriesgado para ser propuesto como procedimiento patr\u00f3n para los millones de diab\u00e9ticos de tipo 1 existentes en el mundo. Hoy cada paciente tratado en el estudio de la USP de Ribeir\u00e3o cuesta entre 20 mil reales y 30 mil reales y tienen que quedarse por lo menos 20 d\u00edas ingresado en una unidad de aislamiento, bajo cuidados intensivos en el centro de transplante de m\u00e9dula \u00f3sea. Por lo tanto los procedimientos necesarios para realizar la terapia en ex\u00e1menes en el CTC solo pueden ser ejecutados en hospitales altamente especializados. El sue\u00f1o de los investigadores es llegar a un tratamiento eficaz contra la diabetes, pero de car\u00e1cter menos agresivo y dispendioso. Una de las esperanzas del equipo del CTC son las c\u00e9lulas madre mesenquim\u00e1is, otro tipo de c\u00e9lula primitiva tambi\u00e9n encontrada en la m\u00e9dula \u00f3sea. Esas c\u00e9lulas parecen ser capaces de deprimir el sistema inmunol\u00f3gico. Tal vez con ellas consigamos prescindir de la quimioterapia, la etapa m\u00e1s agresiva del\u00a0 tratamiento, dice Voltarelli.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Tratamiento experimental libra 14 pacientes de las inyecciones de insulina","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[101],"class_list":["post-83369","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83369","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83369"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83369\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83369"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83369"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83369"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83369"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}