{"id":83370,"date":"2007-05-01T00:00:00","date_gmt":"2007-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/05\/01\/noches-interrumpidas\/"},"modified":"2015-03-24T16:46:09","modified_gmt":"2015-03-24T19:46:09","slug":"noches-interrumpidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/noches-interrumpidas\/","title":{"rendered":"Noches interrumpidas"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e9dicos y enfermeros est\u00e1n habituados al desarreglo que provoca una temporada, aunque sea corta, en los centros de terapia intensiva en la vida de los pacientes. Durante la recuperaci\u00f3n de una neumon\u00eda aguda o de una cirug\u00eda, duermen m\u00e1s de lo normal durante el d\u00eda o tienen insomnio a la noche, y el hambre suele surgir en horarios diferentes de los habituales. Pero no es s\u00f3lo eso. Tambi\u00e9n la temperatura del cuerpo, los latidos card\u00edacos y la producci\u00f3n de hormonas pasan a oscilar a un ritmo diferente del ciclo de 24 horas que regula la vida de los seres humanos y de otros diversos animales, como si el reloj interno parase de funcionar de manera adecuada. Hasta hace poco se cre\u00eda que esa falta de sincronizaci\u00f3n entre el funcionamiento del organismo y el mundo externo fuese consecuencia de la iluminaci\u00f3n artificial de los centros de tratamiento intensivo y, por esa raz\u00f3n, ya se propuso la instalaci\u00f3n de ventanas en esas salas para que los pacientes pudiesen percibir cuando es de d\u00eda o de noche. Pero esa estrategia se mostr\u00f3 poco eficaz y ahora ya es posible entender el por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Experimentos llevados a cabo por el equipo de la farmac\u00f3loga Regina Pekelmann Markus, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), indican que la causa de esa falta de sincronizaci\u00f3n no es la imposibilidad de identificar si afuera del hospital est\u00e1 claro u oscuro. El origen de ese desequilibrio parece ser la propia inflamaci\u00f3n provocada por un agente infeccioso o por las lesiones de una cirug\u00eda, que interrumpe temporalmente la producci\u00f3n de la hormona melatonina. Producida por la gl\u00e1ndula pineal, situada en la base del cerebro, esa hormona es una especie de se\u00f1or del tiempo molecular, que ajusta las manecillas del\u00a0 reloj biol\u00f3gico con los per\u00edodos de claro y oscuro, indicando al organismo si es d\u00eda o noche, invierno o verano.<\/p>\n<p>Cuando el sol se pone y disminuye la cantidad de luz que llega a los ojos, las c\u00e9lulas de la retina env\u00edan un comando para que la pineal aumente la producci\u00f3n de melatonina, que crece continuamente hasta el inicio de la madrugada. Tan pronto como es fabricada siempre en dosis baj\u00edsimas, que en los seres humanos llega a cerca de 150 picogramos por mililitros de sangre, la melatonina cae en el torrente sangu\u00edneo y se esparce por el cuerpo. Esa es la se\u00f1al para que las c\u00e9lulas se preparen para las tareas que normalmente desempe\u00f1an por la noche, explica Regina. Para los seres de h\u00e1bito diurno como los humanos, el aumento de los niveles sangu\u00edneos de melatonina disminuye el ritmo del organismo y lo prepara para dormir: la temperatura baja, el coraz\u00f3n pasa a latir m\u00e1s lento y la filtraci\u00f3n de la sangre para los ri\u00f1ones diminuye. Ya entre los roedores de h\u00e1bito nocturno ocurre lo contrario y la melatonina prepara al cuerpo para otras actividades esenciales de la vida, como la b\u00fasqueda de alimentos y la reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>No fue de la noche para el d\u00eda que Regina constat\u00f3 el efecto de la inflamaci\u00f3n sobre las tasas de melatonina. Fueron necesarios diez a\u00f1os de trabajo y diversos experimentos con peque\u00f1os ratones dom\u00e9sticos, ratones y seres humanos \u00a0para montar las piezas de ese complicado rompecabezas bioqu\u00edmico que le fue presentado en 1995 por una de sus alumnas de doctorado, Cristiane Lopes, interesada en descubrir si el nivel de inflamaci\u00f3n variaba en un ritmo espec\u00edfico a lo largo del d\u00eda, como ocurre con otras funciones del organismo, por\u00a0 ejemplo de la producci\u00f3n de hormonas, los niveles de la presi\u00f3n sangu\u00ednea o la digesti\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Cada 24 horas<br \/>\n<\/strong>Regina y Cristiane planificaron, entonces, un examen que simulaba una inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica en ratones peque\u00f1os. Un mes despu\u00e9s de la inyecci\u00f3n de bacilos de la tuberculosis en la pata de los roedores, Cristiane pas\u00f3 a medir la hinchaz\u00f3n y el grado de permeabilidad vascular algunos de los par\u00e1metros que definen la inflamaci\u00f3n y facilitan la llegada de las c\u00e9lulas de defensa a la lesi\u00f3n, a cada cuatro horas durante dos d\u00edas. Resultado: la inflamaci\u00f3n era menos intensa en la noche, per\u00edodo en que es alta la concentraci\u00f3n en la sangre de melatonina, cuyas propiedades anti-inflamatorias ya eran conocidas. Esa variaci\u00f3n desapareci\u00f3 cuando Cristiane y Regina extrajeron quir\u00fargicamente la gl\u00e1ndula pineal de los peque\u00f1os ratones dom\u00e9sticos. Y retorn\u00f3 cuando ellas pasaron a administrar la hormona por la noche a los animales, como registraron en un art\u00edculo publicado en el Journal of Pineal Research en 1997. Era la primera se\u00f1al de que la inflamaci\u00f3n tambi\u00e9n segu\u00eda los ciclos de la melatonina, cuya producci\u00f3n oscila a lo largo de per\u00edodos de 24 horas.<\/p>\n<p>El paso siguiente era saber si el efecto era determinado exclusivamente por la melatonina, una vez que a lo largo del d\u00eda tambi\u00e9n var\u00eda la tasa de hormona corticosterona, otro potente anti-inflamatorio, producido por la gl\u00e1ndula suprarrenal. Cristiane y Regina sometieron a peque\u00f1os ratones dom\u00e9sticos con inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica a dos tipos de cirug\u00eda. Extrajeron la gl\u00e1ndula pineal de un grupo de roedores y, como era esperado, la inflamaci\u00f3n se torn\u00f3 tan intensa durante el d\u00eda como en la noche \u00a0sin la pineal, ellos no fabricaban melatonina, pero a\u00fan produc\u00edan corticosterona. Otro grupo fue sometido a la extracci\u00f3n de la gl\u00e1ndula suprarrenal, situada sobre los ri\u00f1ones, y tambi\u00e9n dej\u00f3 de presentar variaci\u00f3n en el nivel de la inflamaci\u00f3n en un per\u00edodo de 24 horas. Tanto la hinchaz\u00f3n como la permeabilidad vascular, sin embargo, disminuyeron en la\u00a0 noche despu\u00e9s, cuando los dos grupos de animales comenzaron a ser tratados con melatonina.<\/p>\n<p>Mas que indicar que la hormona de la suprarrenal tambi\u00e9n influenciaba el ritmo de la inflamaci\u00f3n, cuenta Regina, ese resultado sugiri\u00f3 que la corticosterona estaba regulando la producci\u00f3n de la melatonina?. El raciocinio es menos complicado de lo que parece. Si el principal efecto antiinflamatorio fuese producido por la corticosterona, los ratoncitos de los cuales fue extra\u00edda la gl\u00e1ndula pineal y, por lo tanto, no produc\u00edan melatonina deber\u00edan presentar una inflamaci\u00f3n menos intensa en el per\u00edodo nocturno, lo que no ocurri\u00f3. La complementaci\u00f3n de esa respuesta vino de los ex\u00e1menes con los roedores cuya fabricaci\u00f3n de corticosterona fue interrumpida por la retirada de las suprarrenales. Esos peque\u00f1os ratones dom\u00e9sticos no fabricaban melatonina en la noche, aunque mantuviesen la pineal intacta, como describieron Cristiane y Regina en el articulo de 2001 en la Inflammation Research. El \u00fanico factor que podr\u00eda estar influenciando en ese caso era la ausencia de la producci\u00f3n de corticosterona. Estaba claro como el ciclo de producci\u00f3n de las hormonas de la pineal y de la suprarrenal modificara la respuesta inflamatoria del organismo, efecto que ayudar\u00eda a entender el por que quien sufre un corte profundo o coge una gripe percibe que los s\u00edntomas empeoran durante el d\u00eda y disminuyen en la noche. Pero, todav\u00eda era necesario descubrir como se daba en el nivel molecular la orden para la producci\u00f3n de la melatonina. En colaboraci\u00f3n con Jamil Assreuy, de la Universidad Federal de Santa Catarina, y Maria Christina Avellar, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo, Regina y la fisi\u00f3loga Zulma da Silva Ferreira,\u00a0 de la USP, cultivaron in Vitro la gl\u00e1ndula pineal de ratones. Ellas constataron que, en concentraciones bajas como las que se observan durante el d\u00eda en esos roedores y por la noche en humanos, la corticosterona acciona el neurotransmisor noradrenalina y dispara una cascada qu\u00edmica que lleva a la producci\u00f3n de la melatonina. Pero en dosis m\u00e1s elevadas, semejantes a la que se verifica en procesos inflamatorios intensos, la corticosterona bloquea la actividad de la pineal.<\/p>\n<p><strong>En la leche<br \/>\n<\/strong>En otro estudio, conducido en sociedad con la pediatra Magda Carneiro Sampaio y la inmun\u00f3loga Gerlandia Pontes, ambas de la USP, Regina analiz\u00f3 la concentraci\u00f3n de melatonina en la leche de mujeres que hab\u00edan recientemente dado a luz a beb\u00e9s y desarrollaron mastitis no infecciosa, inflamaci\u00f3n que deja las mamas sensibles y adoloridas, provocada por el c\u00famulo de leche inmediatamente despu\u00e9s del\u00a0 parto. La medici\u00f3n de hormonas en la leche hecha dos veces al d\u00eda al mediod\u00eda y a la medianoche \u00a0mostr\u00f3 que en las mujeres con mastitis la concentraci\u00f3n de melatonina era continuamente baja, se\u00f1al de que la gl\u00e1ndula pineal no estaba funcionando como deber\u00eda. Entre las madres que no hab\u00edan desarrollado la inflamaci\u00f3n, sin embargo, la tasa de melatonina se mostr\u00f3 baja durante el d\u00eda y alta en la noche.<\/p>\n<p>El bloqueo de la producci\u00f3n de melatonina est\u00e1 asociado a niveles elevados en la leche de una prote\u00edna que las c\u00e9lulas de defensa lanzan a la sangre durante una inflamaci\u00f3n: el factor de necrosis tumoral alfa. En el local de la inflamaci\u00f3n esa prote\u00edna ayuda a combatir microorganismos invasores, como bacterias y hongos, pero acaba desconectando la gl\u00e1ndula pineal, seg\u00fan resultados presentados en el final del a\u00f1o pasado en dos art\u00edculos del Journal of Pineal Research. Del punto de vista org\u00e1nico, ese efecto tiene todo el sentido. La disminuci\u00f3n de la actividad de la pineal y la consecuente reducci\u00f3n de la tasa de melatonina, de acci\u00f3n anti-inflamatoria, permiten a las c\u00e9lulas de defensa combatir de manera eficaz la inflamaci\u00f3n sea de noche, o sea de d\u00eda. Si fuese producida en altas dosis sist\u00e9micas, ella no dejar\u00eda que la inflamaci\u00f3n se desarrollara y solucionar\u00eda el problema, dice Regina.<\/p>\n<p>Como en los procesos inflamatorios agudos \u00a0tal como la mastitis u otros m\u00e1s graves, que exigen cuidados intensivos la persona naturalmente no produce melatonina por la noche, de nada servir\u00edan las ventanas en las salas de terapia intensiva, explica la farmac\u00f3loga, que de 2003 a 2004 estuvo al frente de la Secretaria de Ciencia y Tecnolog\u00eda del Ministerio de Ciencia y Tecnolog\u00eda. Pasada a la fase aguda de la inflamaci\u00f3n, el organismo recupera y ritmo normal e vuelve a distinguir noche y d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Una inflamaci","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-83370","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83370"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83370\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83370"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}