{"id":83394,"date":"2007-06-01T00:00:00","date_gmt":"2007-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/06\/01\/conexion-banana\/"},"modified":"2015-03-24T17:53:54","modified_gmt":"2015-03-24T20:53:54","slug":"conexion-banana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/conexion-banana\/","title":{"rendered":"Conexi\u00f3n banana"},"content":{"rendered":"<p>Un experimento con monos nocturnos comprob\u00f3 que \u00e9stos animalitos son capaces de interpretar m\u00faltiples se\u00f1ales el\u00e9ctricas transmitidas directamente a sus cerebros, mejorando as\u00ed los resultados alcanzados en una prueba de adivinaci\u00f3n. Este trabajo, llevado adelante por el equipo del neurocient\u00edfico brasile\u00f1o Miguel Nicolelis, representa un paso importante en la comprensi\u00f3n de c\u00f3mo funciona el cerebro y en el desarrollo de tecnolog\u00edas que hagan posible construir pr\u00f3tesis rob\u00f3ticas m\u00e1s f\u00e1cilmente controlables, y que reproduzcan algunas caracter\u00edsticas del cuerpo humano, tales como el tacto o la sensibilidad a la temperatura. La apuesta de los investigadores apunta que, si tuvo \u00e9xito con los monos, debe funcionar con los seres humanos, ya que el cerebro de ambos tiene una estructura parecida y funciona de manera similar.<\/p>\n<p>Existe un gran inter\u00e9s en el desarrollo del \u00e1rea, pues se cree que los microelectrodos podr\u00e1n servir como un canal artificial para transmitir al cerebro las sensaciones perdidas por causa de da\u00f1os neurol\u00f3gicos o para transmitir sensaciones de la pr\u00f3tesis de un miembro, dice Nicolelis, que, a\u00f1os atr\u00e1s, ya recorri\u00f3 el camino inverso: us\u00f3 las se\u00f1ales el\u00e9ctricas captadas por micro-electrodos implantados en el cerebro de monos para mover un brazo rob\u00f3tico.<\/p>\n<p>Esta vez, en el laboratorio de la\u00a0 Universidad Duke, Estados Unidos, los investigadores sometieron a\u00a0 dos hembras de mono nocturno (Aotus trivirgatus) a 40 sesiones de una prueba que, de entrada, recordaba un juego infantil, pero que gradualmente se convirti\u00f3 complejo y sofisticado. En una primera etapa, \u00e9l y los neurofisi\u00f3logos Nathan Fitzsimmons, Weying Drake y Mikhail Lebedev simplemente entrenaron a las monas para se\u00f1alar atr\u00e1s de cual de dos puertas de madera estar\u00eda escondido un pedazo de banana. Antes, sin embargo, daban una pista: les dejaban ver la puerta en que estaba la comida a trav\u00e9s de una barrera de vidrio.<\/p>\n<p>Cuando ellas se conviertan expertas en encontrar la merienda, los investigadores comenzaron a dificultar las cosas. En vez de abrir la puerta de la caja en que estaba la banana para que ellas espiasen, pasaran a accionar un peque\u00f1o vibrador en el hombro correspondiente a la puerta con el alimento. Si las monas errasen, una persona de un equipo inmediatamente retiraba la banana de la otra puerta para evitar que usasen la falla como una pista de donde estaba la comida.<\/p>\n<p>El paso siguiente fue sustituir el peque\u00f1o temblor, que funcionaba como un leve toque en el hombro, por se\u00f1ales el\u00e9ctricas transmitidas directamente para la regi\u00f3n del cerebro la corteza somatosensorial que interpreta las sensaciones de dolor, fr\u00edo y calor de la mano. Durante un per\u00edodo de transici\u00f3n, Nicolelis y su equipo repitieron los experimentos suministrando simult\u00e1neamente los dos tipos de pista la vibraci\u00f3n en el hombro y las se\u00f1ales el\u00e9ctricas en el cerebro, hasta que ellas aprendiesen a asociarlas. Por vuelta de la 35a sesi\u00f3n del teste, las dos voluntarias de grandes ojos casta\u00f1os alcanzaron un nivel de aceptaci\u00f3n superior al 85%, mostrando que hab\u00edan aprendido a usar la pista dada por los investigadores.<\/p>\n<p>Como los electrodos fueron implantados solamente en el hemisferio izquierdo del cerebro, responsable de la sensibilidad del lado derecho del cuerpo, Nicolelis recorri\u00f3 a una estrategia un poco m\u00e1s rebuscada. Con el auxilio de un computador, pas\u00f3 a enviar para los electrodos en el cerebro de las monas dos secuencias de impulsos el\u00e9ctricos con 4 segundos de duraci\u00f3n cada uno: pulsos cortos o pulsos largos. La secuencia de pulsos cortos, con duraci\u00f3n de 150 milisegundos intercalados por intervalos de 100 milisegundos, indicaba que la puerta correcta era la de la derecha. Ya la secuencia de pulsos largos (300 milisegundos de duraci\u00f3n e intervalos de 200 milisegundos) significaba: la comida est\u00e1 detr\u00e1s de la puerta izquierda. Esta vez las monas alcanzaron un buen nivel de desempe\u00f1o m\u00e1s r\u00e1pido, ya en la octava sesi\u00f3n, como describen los investigadores en un art\u00edculo publicado en la edici\u00f3n del 23 de mayo del Journal of Neuroscience. Despu\u00e9s que aprendieron a diferenciar las pistas codificadas en forma de pulsos largos y cortos informaci\u00f3n que los investigadores llamaron temporal, las monas tuvieron que lidiar con un desaf\u00edo m\u00e1s: identificar el orden en que los cuatro microelectrodos eran accionados. En esa etapa del experimento, en vez de enviar los pulsos simult\u00e1neamente para todos los electrodos, Nicolelis pas\u00f3 a accionarlos en secuencia \u00a0A, B, C y D, significando puerta de la derecha, o D, C, B y A, verifique la puerta izquierda, asociando una caracter\u00edstica espacial a la informaci\u00f3n, que las monas consiguieron interpretar m\u00e1s r\u00e1pido todav\u00eda.<\/p>\n<p>Creemos que esa especie de mono consiga comprender al menos diez formas de est\u00edmulos de espacios temporales, n\u00famero que ciertamente podr\u00eda ser sobrepasado por los seres humanos, dice Nicolelis, que a\u00fan desarrolla investigaciones en la Universidad Polit\u00e9cnica de Lausanne, en Suiza, y en el Instituto Internacional de Neurociencia de Natal Edmondo y Lily Safra, en R\u00edo Grande do Norte.<\/p>\n<p>Esos resultados son importantes para que se comprenda como el cerebro responde a esos est\u00edmulos y los usa para controlar el comportamiento. Seg\u00fan Nicolelis, aunque sea casi imposible reproducir el funcionamiento natural de las neuronas por medio de impulsos el\u00e9ctricos enviados para electrodos implantados en el cerebro, la fidelidad de esa transmisi\u00f3n de informaciones puede ser suficiente para mejorar la calidad de vida de usuarios de pr\u00f3tesis rob\u00f3ticas. La otra buena noticia es que los micro-electrodos no damnifican el sistema nervioso, a\u00fan cuando sean usados por largos per\u00edodos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Se\u00f1al el\u00e9ctrica enviada directamente al cerebro suministra a los monos pistas acerca de d\u00f3nde encontrar comida","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[437],"class_list":["post-83394","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83394"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83394\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83394"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}