{"id":83396,"date":"2007-06-01T00:00:00","date_gmt":"2007-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/06\/01\/el-origen-de-la-polemica\/"},"modified":"2015-03-24T18:01:33","modified_gmt":"2015-03-24T21:01:33","slug":"el-origen-de-la-polemica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-origen-de-la-polemica\/","title":{"rendered":"El origen de la pol\u00e9mica"},"content":{"rendered":"<p>El 27 de diciembre de 1831 el nav\u00edo H.M.S. Beagle dej\u00f3 el puerto de Plymouth, en el sur de Inglaterra. A bordo iba Charles Darwin, un joven de 22 a\u00f1os que acabara de concluir sus estudios para convertirse en pastor. La expedici\u00f3n dedic\u00f3 buena parte del tiempo a explorar Am\u00e9rica del Sur, donde el joven cient\u00edfico recogi\u00f3 copiosas impresiones en diarios y colect\u00f3 espec\u00edmenes de animales y plantas de todos los tipos, que peri\u00f3dicamente mandaba a Inglaterra: en total, muestras de m\u00e1s de 1.500 especies. Precedido por el material, por sus descubrimientos sobre la naturaleza tropical y por la correspondencia con figuras de realce en la ciencia brit\u00e1nica, Darwin que desembarc\u00f3 de regreso a Inglaterra cinco a\u00f1os despu\u00e9s en vez de pastor ya era un te\u00f3rico investigativo y un naturalista conocido. Quien visite la exposici\u00f3n Darwin, una versi\u00f3n incrementada de la muestra elaborada en el Museo de Historia Natural de Nueva York, en cartelera hasta el 15 de julio en el Museo de Arte de S\u00e3o Paulo (Masp), recorrer\u00e1 una muestra de la trayectoria de observaci\u00f3n y encantamiento que llev\u00f3 al padre de la evoluci\u00f3n a elaborar su teor\u00eda que explica como especies se diversifican en respuesta a presiones ambientales.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s del inicio de la exposici\u00f3n el visitante encuentra esqueletos diversos, que ya eran estudiados en los siglos XVIII y XIX. Al compararlos queda evidente la estructura com\u00fan a la mayor parte de los animales. Mirando con atenci\u00f3n es posible percibir analog\u00edas hasta entre especies bastante diferentes, como murci\u00e9lagos y caballos: los huesos del ala de un murci\u00e9lago corresponden a los de la mano de una persona, que en el caballo son fundidos y dan forma a las patas. Sin embargo, a pesar del amplio conocimiento sobre anatom\u00eda comparativa e historia natural, antes que Darwin pocos cuestionaban el por qu\u00e9 de las semejanzas y diferencias entre animales. Erasmus Darwin, abuelo de Charles, en el final del siglo XVIII public\u00f3 sus ideas que describ\u00edan la adaptaci\u00f3n de los animales al ambiente. Pero era una visi\u00f3n aislada, en general se cre\u00eda que los seres vivos hab\u00edan sido creados un por uno, el mundo era considerado inmutable y dudar de esa \u00f3ptica her\u00eda a los c\u00e1nones religiosos vigentes.<\/p>\n<p>Fue en ese contexto que el joven Darwin parti\u00f3 para explorar un mundo poco conocido y pas\u00f3 en tierra dos tercios de los cinco a\u00f1os de viaje del Beagle. La expedici\u00f3n lleg\u00f3 a la Am\u00e9rica del Sur por el puerto de Salvador, en Bah\u00eda, donde Darwin qued\u00f3 deslumbrado con la naturaleza (La mente es un caos de encanto, escribi\u00f3) y horrorizado con la esclavitud. Sus cartas relatan la discusi\u00f3n m\u00e1s ser\u00eda que tuvo con Fitzroy, capit\u00e1n del Beagle, que defendi\u00f3 que los esclavos estaban satisfechos con su condici\u00f3n. \u00c9l defendi\u00f3 y alab\u00f3 la esclavitud, que yo abominaba, escribi\u00f3 al narrar la pelea que lleg\u00f3 a hacer a Darwin pensar que tendr\u00eda que abandonar el barco. A partir del Brasil recorri\u00f3 varios pa\u00edses de la Am\u00e9rica del Sur inclusive las islas Gal\u00e1pagos, que acabaron por representar un desaf\u00edo definitivo a la visi\u00f3n arraigada del mundo.<\/p>\n<p><strong>Expedici\u00f3n paulistana<br \/>\n<\/strong>El Beagle le dio la vuelta al mundo en su trayectoria del descubrimiento. Quien sale de la avenida Paulista, m\u00e1s de 170 a\u00f1os despu\u00e9s, y baja la rampa que lleva al subsuelo del Masp, camina cinco minutos pero\u00a0 tambi\u00e9n se siente viajar a otro mundo. El barullo de las bocinas de los carros y el murmullo de la calle a los pocos desaparecen substituidos por sones de insectos, cantos de pajaritos, iguanas vivas, esqueletos y orqu\u00eddeas de diversas formas y colores, que sumergen al visitante en un ambiente tropical.<\/p>\n<p>Al recorrer la exposici\u00f3n en el subsuelo del Masp, el visitante percibe lo mismo que Darwin observ\u00f3: especies distintas tienen semejanzas intrigantes, y las diferencias entre ellas son igualmente inspiradoras. El caparaz\u00f3n de las inmensas tortugas de Gal\u00e1pagos cambia ligeramente de una isla para otra. Lo mismo sucede con el pico de los tentillones, aves que Darwin colect\u00f3 sin dar la debida atenci\u00f3n a registrar la localidad precisa donde cada esp\u00e9cimen fue recolectada. Al darse cuenta de que la forma del pico de las aves variaba conforme a la isla de origen, Darwin y sus auxiliares tuvieron que reconstituir la informaci\u00f3n que despu\u00e9s vino a convertirse uno de los ejemplos m\u00e1s sobresalientes de la relaci\u00f3n entre las especies y el ambiente que ocupan. Esas semejanzas y diferencias entre las especies, que se convierten naturalmente obvias a lo largo de la exposici\u00f3n, pusieron a Darwin en el camino de explicar lo que \u00e9l llam\u00f3 mutabilidad de las especies.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la ciencia, la muestra \u00a0con reproducciones de fotograf\u00edas, cartas, diarios y manuscritos \u00a0trae de vuelta a la vida al hombre Charles Darwin. \u00c9l aparece en el ni\u00f1o que a los 10 a\u00f1os de edad contaba las flores de las peon\u00edas del jard\u00edn a pedido del padre \u00a0eran 160 en 1819, 384 en 1820 y 363 en 1821. Tambi\u00e9n era Darwin el adolescente que se deslumbr\u00f3 con la exhuberancia natural de los tr\u00f3picos y m\u00e1s tarde relacion\u00f3 en su cuaderno los pros y los contras de la vida conyugal, antes de optar por pedir la mano de su prima Emma Wedgwood, a quien escribi\u00f3: Yo creo que usted me humanizar\u00e1 e inmediatamente despu\u00e9s me ense\u00f1ar\u00e1 que hay una mayor alegr\u00eda en construir teor\u00edas y acumular hechos en el silencio y en la soledad.<\/p>\n<p>El matrimonio tal vez haya humanizado a Darwin, que gozaba de las rutinas establecidas, del lar bien mantenido, de las sesiones de backgammon y de lectura de cartas con la compa\u00f1era. La pareja tuvo diez hijos, que el padre cient\u00edfico observaba y cuyo desarrollo registraba como si fuesen experimentos. Pero no s\u00f3lo de ciencia se alimentaba el coraz\u00f3n del padre cient\u00edfico: la muerte de la hija Annie a los 10 a\u00f1os, de tuberculosis, caus\u00f3 un dolor profundo que abati\u00f3 definitivamente la f\u00e9 de Darwin en Dios.<\/p>\n<p><strong>Trabajo solitario<br \/>\n<\/strong>Pero la supuesta humanizaci\u00f3n, si de hecho present\u00f3 alegr\u00edas mayores a Darwin, no parece haber quitado nada de su placer en construir teor\u00edas y acumular hechos. La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n exigi\u00f3 m\u00e1s de 20 a\u00f1os de trabajo, aislado en el escritorio cuya r\u00e9plica est\u00e1 en la muestra paulistana. Al observar el gabinete con sus muebles y objetos es f\u00e1cil imaginar que Darwin acaba de abandonar la observaci\u00f3n de besouros o caracoles y salir para un paseo de reflexi\u00f3n en el camino de arena que recorr\u00eda un bosque en su propiedad \u00a0tambi\u00e9n reproducido en el Masp en la forma de fotograf\u00edas en movimiento, de modo que el visitante tiene la impresi\u00f3n de tambi\u00e9n pasear por \u00e9l. En contraste con la ciencia altamente tecnol\u00f3gica del siglo XXI, la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural tom\u00f3 forma a costas de mucho reflejar y observar animales y plantas con poco m\u00e1s de lo que la ayuda de una lupa.<\/p>\n<p>A lo largo de esos 20 a\u00f1os de trabajo, Darwin laboriosamente acumul\u00f3 conocimiento y evidencias para explicar como funciona la evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural. A pesar de ser la m\u00e1s famosa. El origen de las especies est\u00e1 lejos de ser su \u00fanica obra. Adem\u00e1s de innumerables art\u00edculos y monograf\u00edas, Darwin es tambi\u00e9n autor de otros libros que tuvieron impacto en la ciencia, como La expresi\u00f3n de las emociones en el hombre y en los animales y El origen del hombre y La selecci\u00f3n sexual, ambos publicados en Brasil.<\/p>\n<p>Formular la teor\u00eda llev\u00f3 tiempo, pero lo m\u00e1s dif\u00edcil parece haber sido vencer el\u00a0 miedo del jaleo que ella causar\u00eda en el medio cient\u00edfico y social, adem\u00e1s del disgusto a la fe religiosa de Emma. La coleta meticulosa de evidencias solamente fue reunida en el volumen hoy conocido como El origen de las especies porque otro temor mayor se sobrepuso a la cautela del autor: o de perder la autor\u00eda de su idea tan largamente trabajada. En 1858 Darwin recibi\u00f3, para su evaluaci\u00f3n, un manuscrito de su coterr\u00e1neo Alfred Russel Wallace, que despu\u00e9s de un per\u00edodo en la Amazonia investigaba la naturaleza del archipi\u00e9lago Malayo, entre el sudeste de Asia y Australia. A lo largo de sus estudios, Wallace llegara a las mismas conclusiones de Darwin: los integrantes de una especie no son todos id\u00e9nticos, y los m\u00e1s adaptados al ambiente donde viven dejar\u00e1n m\u00e1s descendientes. A lo largo del tiempo, esa reproducci\u00f3n desigual puede llevar a alteraciones en la especie como un todo.<\/p>\n<p>Darwin procur\u00f3 a sus amigos y mentores Joseph Hooker y Charles Lyell, con quienes discutiera sus ideas. Cient\u00edficos influyentes, los dos organizaron un acuerdo que entr\u00f3 para la historia como pol\u00e9mico: Darwin redact\u00f3 un resumen de su trabajo, que presenta en conjunto con Wallace en una reuni\u00f3n de la Sociedad Lineana de Londres, donde se reun\u00eda la nata de la intelectualidad. Por tener contactos influyentes, Darwin consigui\u00f3 no ser dejado fuera y entrar para la historia como el padre de la evoluci\u00f3n. Wallace tuvo que contentarse con un papel de figurante.<\/p>\n<p>La idea de que todas las especies son en verdad emparentadas de hecho sacudi\u00f3 la sociedad victoriana, que se recusaba a aceptar el parentesco con primates. En 1859, Darwin public\u00f3 El origen de las especies, cuya tirada de 1.250 copias pr\u00e1cticamente se agot\u00f3 en el primer d\u00eda. Sus trabajos tuvieron impacto inmediato en la ciencia y en la sociedad. Despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de El origen del hombre, en 1871, un amigo le cont\u00f3 a Darwin que cen\u00f3 fuera de casa tres veces en una semana, y en todas las mesas se hablaba de evoluci\u00f3n como un hecho aceptado y, al respecto de la descendencia del hombre, con tranquilidad.<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n natural contin\u00faa siendo la \u00fanica explicaci\u00f3n cient\u00edfica para la diversidad biol\u00f3gica en la Tierra, pero a\u00fan no dej\u00f3 de ser considerada por algunos como una afrenta a la religi\u00f3n. A\u00fan hoy movimientos religiosos, en especial en Estados Unidos, buscan sustituir la ense\u00f1anza de la evoluci\u00f3n por el del creacionismo, la idea de que la vida fue creada por Dios como ella es hoy. La pol\u00e9mica, as\u00ed como el proceso de descubrimiento cient\u00edfico, est\u00e1 representada en Darwin, la exposici\u00f3n \u00a0que tambi\u00e9n incluye en su programaci\u00f3n la pieza de teatro After Darwin, realizada por el grupo Arte Ciencia en el Palco. All\u00ed, cada uno puede hacer su propio viaje y sacar sus conclusiones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Exposici\u00f3n en S\u00e3o Paulo muestra la trayectoria de Darwin hasta la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-83396","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83396","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83396"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83396\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83396"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}