{"id":83401,"date":"2007-06-01T00:00:00","date_gmt":"2007-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/06\/01\/la-dictadura-de-la-alegria\/"},"modified":"2016-01-28T14:21:46","modified_gmt":"2016-01-28T16:21:46","slug":"la-dictadura-de-la-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-dictadura-de-la-alegria\/","title":{"rendered":"La dictadura de la alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Una vez que el comercio baja sus persianas en la regi\u00f3n central, el Salvador de 2007 m\u00e1s bien parece que est\u00e1 bajo toque de queda. Importantes v\u00edas como la avenida Sete de Setiembro y la calle Carlos Gomes quedan r\u00e1pidamente vaciadas, mientras que los cuellos de botellas pr\u00f3ximos a las \u00e1reas de concentraci\u00f3n de shoppings en la regi\u00f3n de la avenida Paralela ganan un flujo intenso y transforman el tr\u00e1nsito en un caos parecido a los congestionamientos de S\u00e3o Paulo. Todos parecen tener prisa en llegar a casa. Mientras que las obras del metro finalmente se reanudan, sus habitantes pasan la impresi\u00f3n de que viven inquietos, perseguidos y afligidos.<\/p>\n<p>El mayor motivo, aparentemente, es la violencia cotidiana, que acorrala a habitantes de todas las edades y clases en sus casas y limita su diversi\u00f3n a los shoppings que brotan como tragaperras por toda la ciudad. El \u00faltimo s\u00e1bado de mayo, por ejemplo, mientras la orla estaba semidesierta alrededor de las\u00a0 9:00 p.m., en el Shoping Iguatemi, el mayor de la ciudad, era casi imposible comprar una entrada para ver alguna pel\u00edcula o conseguir una mesa vac\u00eda en sus decenas de cafeter\u00edas y restaurantes de comidas r\u00e1pidas. Hay quien diga que a violencia se convirti\u00f3 en un problema de calamidad p\u00fablica en la ciudad, aunque los latrocinios sean en n\u00famero menores que en S\u00e3o Paulo y R\u00edo de Janeiro. No por casualidad, la encuesta de una emisora de TV local, el mismo d\u00eda, preguntaba cuantas veces cada transe\u00fante hab\u00eda sido asaltado.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el profesor Antonio Albino Rubim, de la Universidad Federal de Bah\u00eda, el fin del carlismo, provocado por la elecci\u00f3n del gobernador Jacques Wagner, trae la expectativa al menos del inicio de una ruptura con lo que \u00e9l llama ?dictadura de la alegr\u00eda?. La expresi\u00f3n tiene varios significados. Est\u00e1 relacionada, por ejemplo, a la manera supuestamente natural de ser del bahiano intensamente explotado por la industria del turismo, de la m\u00fasica y del Carnaval hace casi 20 a\u00f1os. O de un lugar donde la televisi\u00f3n tiene fuerza suficiente para imponer la idea de un lugar fiestero 24 horas por d\u00eda y donde es posible ser feliz siempre. Un estado de cosas simbolizado por letras de canciones antropof\u00e1gicas como We are Carnaval, we are folia, we are the world of Carnaval, we are Bahia.<\/p>\n<p>La idea de Salvador como Tierra de la Felicidad \u00a0modernizada para Tierra de la Alegr\u00eda, d\u00edgase, no es nueva. Ya en los a\u00f1os 1930 Ary Barroso us\u00f3 la expresi\u00f3n al componer el cl\u00e1sico En la Baja del Zapatero, cuya letra exaltaba las bellezas de la mujer bahiana y de la tal Buena Tierra del Se\u00f1or del Buen fin. Pero lo que se vive en 2007 est\u00e1 anclado en un concepto m\u00e1s moderno de bahianidad que la antrop\u00f3loga Goli Guerreiro autora del libro La trama de los tambores ? La m\u00fasica afro-pop de Salvador (Editora 34) dice ser posible de entender como una articulaci\u00f3n entre pol\u00edticos, artistas, religiosos, intelectuales, publicitarios y gestores tur\u00edsticos y que encuentra resonancia en diversas camadas sociales.<\/p>\n<p>La dictadura del foli\u00f3n, continua Rubim, estar\u00eda relacionada tambi\u00e9n a las estrechas vinculaciones que el mercado momesco y el de la m\u00fasica tienen con el poder estadual y municipal, por medio de la Bahiatursa y Emtursa, empresas que promueven el turismo. Una complicidad, dice, que acabar\u00eda junta a la figura de Antonio Carlos Magallanes, que, al volver al gobierno del estado en 1990, supo capitalizar el fen\u00f3meno de la m\u00fasica bahiana que surg\u00eda \u00a0y ser\u00eda peyorativamente rotulado de ax\u00e9-music \u00a0para transformarla en un producto de turismo.<\/p>\n<p><strong>Bloques<br \/>\n<\/strong>Al mismo tiempo que admiti\u00f3 una cooperaci\u00f3n de artistas, productores y empresarios de bloques con infraestructura y patrocinios, para el investigador, el grupo de ACM dio a todos ellos la amplia libertad para que administrasen el Carnaval. De ah\u00ed, completa, la expectativa y el temor de algunos grupos con la subida del PT al poder. Wagner pudo matar dos p\u00e1jaros de un tiro: fragilizar un foco carlista de gran influencia en la vida cultural de la ciudad y acabar con la omisi\u00f3n de los poderes p\u00fablicos en dejar la conducci\u00f3n del Carnaval ser manipulada en perjuicio de la tradici\u00f3n de la fiesta. Bah\u00eda, observa el antrop\u00f3logo Antonio Ris\u00e9rio, vende muchos mitos que no son verdaderos. Autor de Una historia de la ciudad de Bah\u00eda (Versal), \u00e9l cita algunos: se dice que es una ciudad soleada, cuando, en verdad, llueve el a\u00f1o entero, torrencialmente. Caymmi aliment\u00f3 la idea de que no se trabaja, pero el bahiano currala como caramba, observa. La visi\u00f3n de ciudad alegre, eval\u00faa Ris\u00e9rio, contrasta con los nombres de lugares antiguos como Largo de los Afligidos, Plaza de la Piedad y Ladera del Destierro, entre otros. Se impuso una imagen man\u00edaca, donde nadie tiene el derecho de estar triste, pero basta conversar con las personas y usted encontrar\u00e1 mucha soledad.<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo Paulo Miguez hace coro. En Salvador no se puede poner triste y si eso nunca sucede la persona ser\u00e1 profundamente infeliz, porque la tristeza es una dimensi\u00f3n de la vida humana que no puede ser despreciada, observa. Miguez defendio el doctorado La organizaci\u00f3n de la cultura en la ciudad de Bah\u00eda, en que presenta conclusiones reveladoras sobre la industria de la m\u00fasica y del Carnaval de Salvador. La fosa, el bajo astral, todo eso, de vez en cuando, nos enriquece. Un pueblo que es permanentemente alegre se pone pesado porque no es posible construir la alegr\u00eda cotidianamente a partir de todo y en una ciudad de graves desigualdades sociales. Se cre\u00f3, en su opini\u00f3n, una isla de la fantas\u00eda, aunque a veces se desmonte el circo, como en la huelga de los policiales [en julio de 2001], cuando la poblaci\u00f3n qued\u00f3 reh\u00e9n de delincuentes.<\/p>\n<p>Comprender las complejidades de Salvador y defender una amplia y urgente discusi\u00f3n sobre los rumbos de la ciudad han sido una preocupaci\u00f3n casi exclusiva de los acad\u00e9micos bahianos en los \u00faltimos a\u00f1os. Principalmente en el Centro de Estudios Multidisciplinares en Cultura\/Cult, del Programa Multidisciplinar de Post-graduaci\u00f3n en Cultura y Sociedad\/Post-cultura, de la UFBA. El n\u00facleo realiz\u00f3 entre los d\u00edas 23 y 25 de mayo el III Encuentro de Estudios Multidisciplinares en Cultura (Enecult), que reuni\u00f3 a casi dos centenas de investigadores de todo Brasil, Am\u00e9rica Latina y Europa.<\/p>\n<p><strong>Carnaval<br \/>\n<\/strong>Los investigadores afirman que cualquier planificaci\u00f3n de crecimiento sostenible para Salvador tiene que pasar por la elaboraci\u00f3n de un proyecto de reevaluaci\u00f3n del papel del Estado y de la alcald\u00eda en el Carnaval, con la finalidad de salvar la m\u00e1s importante fiesta popular de Bah\u00eda. Significa, entre otras medidas, sacarlas de las manos de un peque\u00f1o grupo de empresarios que hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas ha dictado reglas y establecido privilegios en nombre de lo que llaman profesionalizaci\u00f3n del Carnaval m\u00e1s democr\u00e1tico del mundo. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, esa m\u00e1quina ha privatizado los espacios p\u00fablicos y asfixiado las manifestaciones populares tradicionales o vinculadas a la cultura afro.<\/p>\n<p>Aunque se diga que el bahiano es cordial, el hecho es que el temor de la violencia ha alejado de las fiestas tanto a turistas como a habitantes. El Carnaval de 2007 reflej\u00f3, de acuerdo con Rubim, la crisis en el modelo de la fiesta y sirvi\u00f3 como un alerta m\u00e1s: los hoteles no tuvieron ocupaci\u00f3n m\u00e1xima y era posible\u00a0 comprar fantas\u00edas (abad\u00e1s) sin dificultad y durante el foli\u00f3n. Tienen que crearse\u00a0 caminos, una l\u00f3gica de mercado que no sea sumisa, predatoria, en busca de la ganancia inmediata, para dar margen a la innovaci\u00f3n, sugiere.<\/p>\n<p>Te\u00f3rico respetado de la comunicaci\u00f3n, Muniz Sodr\u00e9, uno de los conferencistas del Enecult, destaca que tanto el Carnaval como la m\u00fasica bahiana necesitan ser repensados. La cultura popular ha sido hecha por los medios de Salvador, principalmente por causa de la fuerza de la TV. Sin embargo, contin\u00faa teniendo, de la parte del pueblo, apropiaciones diversas y en lugares diferentes. Por eso \u00e9l cree que el concepto de lugar es imperativo para definir la diversidad, porque no es el lugar de los medios, sino de la peque\u00f1a comunidad, del interior, con formas propias que se manifiestan.<\/p>\n<p>Bah\u00eda, asevera Sodr\u00e9, ya fue el lugar donde, de repente, esas expresiones simb\u00f3licas diferenciadas ganaron el primer plano, pero inmediatamente se comercializaron. Si, por un lado, el mercado musical hizo emerger cierta identidad que hasta entonces estaba recalcada, por otro lado fue inmediatamente apropiada por la industria del entretenimiento y por el Estado como atractivo tur\u00edstico. Creo que eso tuvo en el primer momento un papel pol\u00edtico muy fuerte y el problema es el saber si esa radiaci\u00f3n ya acab\u00f3. Personalmente, creo que tal fuerza se est\u00e1 agotando porque no se preocup\u00f3 mucho con la continuidad.<\/p>\n<p>Si hizo surgir algunos grupos, el Carnaval, afirma \u00e9l, tiene limitaciones econ\u00f3micas grandes y no toca en la cuesti\u00f3n de la desigualdad. Los propios bloques, que ten\u00edan sentido libertario, hoy son organizaciones cercadas por cuerdas.As\u00ed, el concepto que se ve en las calles durante el carnavalero va al encuentro de la idea del Carnaval dionis\u00edaco, libertario. Predomina entre empresarios, artistas, Estado y municipio, en su opini\u00f3n, la vieja ideolog\u00eda del patrimonialismo. Es la ideolog\u00eda de la compaternidad, del favor. El pa\u00eds contin\u00faa\u00a0 siendo as\u00ed y, por m\u00e1s que el contenido de la cultura sea de izquierda, no se puede infringir esa l\u00f3gica, que establece territorios. Es m\u00e1s fuerte que cualquier ideolog\u00eda de derecha o de izquierda.<\/p>\n<p><strong>Injusticia<br \/>\n<\/strong>Para el periodista y carnavalero Bob Fernandes, el Carnaval es s\u00f3lo uno m\u00e1s de los graves fen\u00f3menos de la evidente injusticia social que ha marcado\u00a0 los cinco siglos de historia de Bah\u00eda. Carnavalesco callejero, como se define, \u00e9l dice que demagogo no es quien propone discutir la fiesta, sino aquellos que defienden su continuismo a partir de la visi\u00f3n del confort de los reservados y de la tribuna oficial. Yo ando en el medio de la masa y se que meterse en el esquema no va a resolver el problema del apartheid en Bah\u00eda, pero puede se\u00f1alizar lo que el poder p\u00fablico piensa a ese respecto. Cuando no, al menos ampliar el n\u00famero de propietarios de ese negocio.<\/p>\n<p>La primera medida, sugiere \u00e9l, es acabar con las cuerdas. La cuerda es el\u00a0 le\u00f1azo, es la venta del espacio p\u00fablico y la imposici\u00f3n del prejuicio y de la segregaci\u00f3n. Fernandes cree que el futuro de la fiesta va a depender de la capacidad del nuevo gobierno de imponerse, de discutir y de ejecutar alg\u00fan tipo de proyecto para la ciudad. Salvador es la joya de la corona y no es posible\u00a0 que no se haga un amplio debate hasta el Carnaval del a\u00f1o que viene. Por ser una gran fiesta popular, se puede establecer una pol\u00edtica duradera y m\u00e1s justa.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s grave, en su opini\u00f3n, est\u00e1 en el poder que los bloques establecieron en la organizaci\u00f3n de la fiesta. Es un Carnaval de persecuci\u00f3n, con objetivo absolutamente restringido a media docena de se\u00f1ores, muchachos y muchachas. Son personas que se dan bien en un esquema montado a partir de una gigantesca mentira que se cre\u00f3 para vender el evento: lo de que Salvador recibe 1 mill\u00f3n de turistas en cinco d\u00edas.\u00bfC\u00f3mo eso es posible, pregunta \u00e9l, si la ciudad s\u00f3lo tiene 27 mil camas de hoteles? No hay casas ni apartamentos para alquilar que quepa tanta gente. Por sus cuentas, si 30 bloques desfilan al mismo tiempo con cerca de 90 mil foliones, el n\u00famero de gente en la calle no debe pasar de 500 mil.<\/p>\n<p>Bob Fernandes identifica problemas graves de aspectos cultural y pol\u00edtico que pueden transformar la capital bahiana en un lugar inviable de vivir a medio plazo. S\u00edntomas que ya aparecen en el tr\u00e1nsito ca\u00f3tico en las principales v\u00edas por causa de concesiones dadas a constructoras de shoppings y de condominios de lujo. Quieren a cualquier costo ahora aumentar la categor\u00eda de los edificios da orla para transformarla en una nueva Copacabana, cuyos perjuicios ambientales y de calidad de vida alcanzar\u00e1n a toda la ciudad. Y destaca su preocupaci\u00f3n por una cierta cobard\u00eda moral de la poblaci\u00f3n que ve los bienes p\u00fablicos ser usurpados sin reaccionar. El bahiano adora salir al le\u00f1azo individualmente, pero se ha mostrado incapaz de movilizarse contra los desmanes de esos grupitos que hacen lo que quieren de la ciudad, provoca.<\/p>\n<p><strong>Desaf\u00edos<br \/>\n<\/strong>El secretario de Cultura M\u00e1rcio Meirelles, hace cinco meses en el\u00a0 cargo, sabe los desaf\u00edos y las reformas que necesita hacer. Uno de los renovadores del teatro bahiano en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, \u00e9l habla con cautela de los desaf\u00edos que tienen por la frente. Entre sus prioridades est\u00e1 la descentralizaci\u00f3n de la cultura para el interior con el fin de preservar o revivir ricas tradiciones amenazadas por la aplanadora en que se convirtieron la m\u00fasica y el Carnaval de la ciudad.<\/p>\n<p>Meirelles r\u00ede antes de hablar del avispero en que quiere meter la mano: la relaci\u00f3n de intercambio de favores entre la Bahiatursa, empresarios y artistas del Carnaval. Cuando las relaciones no son m\u00e1s con un cacique, o un coronel, las cosas tienen que cambiar. Seg\u00fan \u00e9l, hay mucha gente revel\u00e1ndose porque est\u00e1 perdiendo privilegios. Es aquella vieja historia: quien se siente amenazado, reacciona. Y es eso que comenzamos a vivir: el ataque de los privilegiados.\u00a0 Otro aspecto de la cultura bahiana que ha sido de inter\u00e9s en la academia es la importancia de la m\u00fasica afro-brasile\u00f1a, que dej\u00f3 el gueto para tener \u00e9xito en las radios y en la TV y alimentar el foli\u00f3n a partir de los a\u00f1os 1980. M\u00e1s que eso, caus\u00f3 profundas transformaciones, como el rompimiento de barreras de prejuicios, y promovi\u00f3 la recolocaci\u00f3n del negro en su espacio, en una ciudad donde el 70% de la poblaci\u00f3n tiene ascendencia africana. Ese es el lado positivo de una industria predatoria, marcada por equ\u00edvocos, como explica Rubim.<\/p>\n<p>Miguez destaca que lo obstinado de la disputa por foliones tuvo un punto favorable: hizo que par\u00e1metros raciales y de belleza fuesen dejados de lado. La selecci\u00f3n de los foliones hoy, no tengo dudas, prioriza la cuesti\u00f3n econ\u00f3mica. Hasta el esquema de montar una agenda de Carnavales fuera de \u00e9poca por todo el a\u00f1o \u00a0las micaretas, que dejan a algunos bloques y artistas con las agendas llenas, parece fragilizado por la falta de novedad.<\/p>\n<p>Rubim se\u00f1ala a la propia universidad como responsable, de cierto modo, por el inicio de la valorizaci\u00f3n de la cultura afro, con la creaci\u00f3n del Centro de Estudios Afro-Orientales (Ceao) en la d\u00e9cada de 1960. Otro aspecto relevante, destaca, fue la industrializaci\u00f3n del Rec\u00f3ncavo con la creaci\u00f3n del polo petroqu\u00edmico de Camazari y del Centro Industrial de Aratu en los a\u00f1os 1970, que hizo surgir grupos emergentes de negros, m\u00e1s conscientes de sus derechos y de la importancia de su cultura, con nuevas necesidades y en sinton\u00eda con el movimiento del black power americano y de la m\u00fasica negra, principalmente el reggae. De ese despertar naci\u00f3 el bloque afro Il\u00e9 Ai\u00e9, conscientemente volcado para la valorizaci\u00f3n del negro en Bah\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Caetano Veloso<br \/>\n<\/strong>El tercer elemento fue el compromiso de un grupo de compositores venidos de la clase media en la d\u00e9cada de 1970, liderado por Antonio Ris\u00e9rio, Caetano Veloso y Gilberto Gil. Este s\u00f3lo vino a descubrir la fuerza de la cultura negra despu\u00e9s de la experiencia del exilio y con su compromiso en el bloque Hijos de Gandhi. Ellos plantar\u00edan la semilla de lo que ser\u00eda la ax\u00e9-music.<\/p>\n<p>Ris\u00e9rio concuerda con Rubim y asume su papel en la historia. \u00c9l cuenta que hab\u00eda una envestida pol\u00edtica clara para que ocurriese en la Bah\u00eda una gran virada negra, con la poblaci\u00f3n tratada con respeto, pues lo que exist\u00eda de interesante en la cultura local ven\u00eda de ellos. Ese esfuerzo apareci\u00f3, por ejemplo, en la grabaci\u00f3n de Belleza pura, por Caetano; y en la batida de la vertiente carnavalesca del candombl\u00e9 (afox\u00e9)\u00a0 que Moraes Moreira consigui\u00f3 sacar de la guitarra. Lanzamos signos y ayudamos a transformar la cultura negra en una ideolog\u00eda hegem\u00f3nica. El antrop\u00f3logo record\u00f3 que iba con Caetano a varias iniciativas vinculadas a la m\u00fasica negra promovidas por bloques como Badau\u00e9, Il\u00e9 Ai\u00e9 y Zamzimb\u00e1, entre otros.<\/p>\n<p>A los observadores curiosos queda la expectativa de c\u00f3mo ser\u00e1 el ritual de elogios de algunos importantes cantores a los pol\u00edticos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Intelectuales defienden cambios para salvar el Carnaval de Bah\u00eda","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[337],"class_list":["post-83401","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83401"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83401\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83401"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}