{"id":83417,"date":"2007-07-01T10:40:00","date_gmt":"2007-07-01T13:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/07\/01\/brujulas-vivas\/"},"modified":"2015-07-16T16:23:05","modified_gmt":"2015-07-16T19:23:05","slug":"brujulas-vivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/brujulas-vivas\/","title":{"rendered":"Br\u00fajulas vivas"},"content":{"rendered":"<p>Se estima que m\u00e1s de un tercio de la masa de seres vivos en la Tierra corresponda a organismos microsc\u00f3picos que ocupan todos los rincones, dentro y fuera de otros organismos. En la mayor parte de las ocasiones son bacterias compuestas por una \u00fanica c\u00e9lula. Pero no siempre. Ahora el equipo de Ulysses Lins, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), acaba de describir en la revista <em>International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology<\/em> una bacteria descubierta en la laguna de Araruama, en el litoral del estado de R\u00edo de Janeiro, que bautizaron como <em>Candidatus Magnetoglobus multicellularis<\/em>. Como el nombre indica, son bacterias esf\u00e9ricas con propiedades magn\u00e9ticas &#8211; llamadas\u00a0 magnetost\u00e1ticas &#8211; y compuestas por muchas c\u00e9lulas. &#8220;No es la primera bacteria multicelular ni la \u00fanica&#8221;, explica Lins, &#8220;lo que ella tiene de nuevo es el hecho de no tener una etapa unicelular en su ciclo de vida, no ser capaz de responder al campo magn\u00e9tico cuando las c\u00e9lulas se separan del microorganismo y presentar una motilidad que es una caracter\u00edstica del conjunto y no de las c\u00e9lulas individuales&#8221;.<\/p>\n<p>La alta salinidad de las aguas de la laguna de Araruama, una de las mayores lagunas costeras hipersalinas del mundo, es un desaf\u00edo a la vida. A\u00fan as\u00ed, las bacterias consiguen colonizar esas aguas hostiles, que son por eso un banquete para microbi\u00f3logos como Lins. El grupo recoge muestras de agua que guarda en frascos cerrados hasta que se formen capas visibles, con agua en lo alto y sedimento m\u00e1s espeso en el fondo. Peri\u00f3dicamente el equipo pone una gota de sedimento en una l\u00e1mina y la encaja en un microscopio, con un im\u00e1n al lado. Las bacterias magnetost\u00e1ticas tienen en su interior min\u00fasculas part\u00edculas met\u00e1licas que se alinean y funcionan como si fuesen imanes internos. Esa br\u00fajula las ayuda, por ejemplo, a distinguir para qu\u00e9 lado est\u00e1n las capas m\u00e1s profundas y menos oxigenadas del sedimento, su ambiente favorito. En el Hemisferio Sur ellas nadan siempre para el sur, entonces un im\u00e1n con la extremidad norte apuntada para la l\u00e1mina atrae las bacterias, que son as\u00ed flagradas por las lentes del microscopio. Para enseguida estudiarlas en detalle es necesario purificar la muestra, lo que los investigadores hacen prendiendo un peque\u00f1o im\u00e1n al lateral de un tubo de pl\u00e1stico que contiene sedimento y enjuagando el aparato con agua esterilizada de la laguna. Despu\u00e9s de ese proceso solo bacterias magnetost\u00e1ticas quedan en el tubo, y los microbi\u00f3logos pueden entonces observarlas al microscopio electr\u00f3nico y filmarlas al microscopio \u00f3ptico.<\/p>\n<p>Fue con esa t\u00e9cnica que Lins y su equipo, que incluye otros investigadores de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), del Centro Brasile\u00f1o de Investigaciones F\u00edsicas en R\u00edo de Janeiro y del Instituto de Qu\u00edmica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), pudieran describir en detalle las caracter\u00edsticas de <em>Candidatus Magnetoglobus multicellularis<\/em>. Ellos encontraron un conjunto \u00fanico de arquitectura celular, ciclo de vida, propiedades magn\u00e9ticas, movimiento coordinado y tipo de h\u00e1bitat. Adem\u00e1s de eso, datos gen\u00e9ticos confirman que la bacteria debe ser clasificada como una nueva especie. Eso a\u00fan no sucedi\u00f3, como denota el &#8220;Candidatus&#8221; antes del nombre propuesto, pues para que la especie sea validada es necesario que sea aislada del ambiente y mantenida en un medio de cultivo. Una tarea m\u00e1s dif\u00edcil de lo que parece, que a\u00fan no tuvo \u00e9xito en el <em>Candidatus Magnetoglobus multicellularis<\/em>. &#8220;Probablemente no sabemos cultivar porque no conocemos el metabolismo de esas bacterias y por lo tanto no sabemos mucho de sus necesidades nutricionales&#8221;, explica el investigador de la UFRJ.<\/p>\n<p><strong>Detalles revelados<br \/>\n<\/strong>La bacteria carioca tiene la forma de una esfera vac\u00eda de m\u00e1s o menos 4 mil\u00e9simas de mil\u00edmetro, compuesta por varias c\u00e9lulas organizadas en espiral. El n\u00famero de c\u00e9lulas es variable, entre diez y 40, y todas ellas tienen contacto con el medio externo y con la cavidad interna. Esas c\u00e9lulas son cubiertas de flagelos, min\u00fasculos rabitos que al balancear funcionan como remos y hacen al organismo avanzar. Si cada c\u00e9lula fuese una bacteria independiente, los flagelos se mover\u00edan cada uno a su manera y el conjunto se quedar\u00eda en el mismo lugar o se mover\u00eda de una forma aleatoria. No es lo que sucede con esas habitantes de la laguna de Araruama. Cada una de las c\u00e9lulas tiene alrededor de 30 flagelos, un total de hasta 1.200 por bacteria, y todos funcionan de manera sincronizada. Lins cree que el secreto est\u00e9 en uniones especializadas que vinculan a las c\u00e9lulas y de alguna forma permiten que ellas se comuniquen entre s\u00ed. Es sorprendente, porque ese tipo de estructura hasta ahora no hab\u00eda sido descrito en bacterias &#8211; solo en organismos m\u00e1s complejos.<\/p>\n<p>Cada una de las c\u00e9lulas contiene entre 60 y cien magnet\u00f3somos, esferas ligeramente ovaladas que miden menos de 1 mil\u00edmetro dividido por 10 mil. Son ellos los responsables de orientar la bacteria, la tal br\u00fajula interna. En la fase de reproducci\u00f3n cada c\u00e9lula multiplica o aumenta sus part\u00edculas internas, inclusive los magnet\u00f3somos, y enseguida se divide en dos. La esfera, entonces con el doble de c\u00e9lulas, forma una contrici\u00f3n que al final da origen a dos esferas id\u00e9nticas, cada una con la mitad de las c\u00e9lulas de la bacteria madre. Todo el proceso sucede sin que la cavidad interna tenga contacto con el medio exterior y, al contrario de otras bacterias multicelulares, <em>Candidatus Magnetoglobus multicellularis<\/em> nunca pasa por el estadio de una c\u00e9lula. As\u00ed como el movimiento, la reproducci\u00f3n exige coordinaci\u00f3n entre las c\u00e9lulas y es eso que torna \u00fanico el descubrimiento de la laguna de Araruama. Si una c\u00e9lula es aislada del organismo ella simplemente muere, lo que comprueba la necesidad del conjunto \u00edntegro para que pueda vivir. Esas caracter\u00edsticas eran, hasta ahora, consideradas exclusivas de eucariontes, el tipo de organismo multicelular de que forman parte todos los seres vivos que se ven a simple vista.<\/p>\n<p><strong>Rumbos bacterianos<br \/>\n<\/strong>El <em>Candidatus Magnetoglobus multicellularis<\/em> hasta ahora mostr\u00f3 tener cuatro tipos diferentes de locomoci\u00f3n. En un campo magn\u00e9tico uniforme los investigadores vieron lo que llamaron movimiento libre, en que las bacterias nadan en l\u00ednea recta o en espiral. Ya cuando est\u00e1n en el borde de la gota en que son observadas al microscopio, ellas giran sobre su propio eje: es la rotaci\u00f3n. En la interfaz entre el agua y el aire, en lo alto de la gota, ellas &#8220;caminan&#8221; (caminata es el t\u00e9rmino usado por el equipo de Lins) en trayectorias complejas, siempre con la misma cara para adelante. Pero el movimiento que los investigadores consideraron m\u00e1s peculiar fue el de fuga, tambi\u00e9n llamado\u00a0 ping pong, en que la bacteria retrocede r\u00e1pidamente y despu\u00e9s avanza en otra direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es tentador imaginar que el descubrimiento sorprendente pueda revelar c\u00f3mo se dio la transici\u00f3n entre las primeras bacterias y los organismos m\u00e1s complejos, en los primordios de la evoluci\u00f3n. Tentador pero no siempre correcto, alerta Lins. &#8220;Se cree que la multicelularidad haya surgido varias veces, de maneras independientes, a lo largo de la evoluci\u00f3n de la vida, en bacterias o en organismos eucariontes. Las bacterias multicelulares son una de esas incursiones&#8221;, explica el microbi\u00f3logo. \u00c9l no descarta que las bacterias multicelulares sean semejantes a las que dieron origen al largo trayecto evolutivo que llev\u00f3 a insectos, vertebrados, plantas y otros organismos visibles. Pero no fue necesariamente as\u00ed. &#8220;Es perfectamente posible imaginar que una c\u00e9lula eucari\u00f3tica (no bacteriana) se haya asociado a otras del mismo tipo para formar un organismo pluricelular, de manera independiente de las bacterias.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Laguna carioca alberga bacterias magn\u00e9ticas formadas por varias c\u00e9lulas","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-83417","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83417"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83417\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83417"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}