{"id":83426,"date":"2007-07-01T00:00:00","date_gmt":"2007-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/07\/01\/sin-una-idea-en-la-cabeza-y-un-arma-en-la-mano\/"},"modified":"2015-03-11T13:41:51","modified_gmt":"2015-03-11T16:41:51","slug":"sin-una-idea-en-la-cabeza-y-un-arma-en-la-mano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sin-una-idea-en-la-cabeza-y-un-arma-en-la-mano\/","title":{"rendered":"Sin una idea en la cabeza y un arma en la mano"},"content":{"rendered":"<p>En enero de 1935, un grupo de turistas del estado de Pernabuco paseaban en coche cuando se encontraron cara a cara con Lampi\u00e3o y su pandilla. Revolviendo el equipaje del grupo, un bandolero (cangaceiro) encontr\u00f3 una Kodak y se la entreg\u00f3 al jefe, qui\u00e9n pregunt\u00f3 de qui\u00e9n era. Aterrorizado, uno de ellos levant\u00f3 el dedo. &#8220;Quiero que me saque un retrato&#8221;, espet\u00f3 el &#8220;rey del cangazo&#8221;, poni\u00e9ndose en pose. El hombre, esforz\u00e1ndose, tir\u00f3 una foto, pero avis\u00f3: &#8220;Capit\u00e1n, esta posici\u00f3n no est\u00e1 buena&#8221;. Dando un salto y cayendo de pie, Lampi\u00e3o pregunt\u00f3: &#8220;\u00bfY \u00e9sta? \u00bfEst\u00e1 mejor?&#8221;. Otra foto. Cuando liberaba a los turistas, despu\u00e9s de pillarlos, el &#8220;fot\u00f3grafo&#8221; de ocasi\u00f3n le indag\u00f3 c\u00f3mo pod\u00eda enviar las im\u00e1genes. &#8220;No es necesario. M\u00e1ndelas a publicar en los peri\u00f3dicos&#8221;, dijo el cangacero.<\/p>\n<p>Cuando lo mataron, en julio del 1938, en Sergipe, despu\u00e9s de 12 a\u00f1os de dominio sobre la regi\u00f3n agreste, el &#8220;rey depuesto&#8221; ten\u00eda los bolsillos llenos de fotograf\u00edas suyas, como las que sol\u00eda distribuir a sus admiradores, en las famosas paradas organizadas que hac\u00eda al entrar en las ciudades que conquistaba o proteg\u00eda. &#8220;Las fotograf\u00edas de Lampi\u00e3o son de la misma suerte que los art\u00edculos y las narrativas a su respecto, instrumentos de comunicaci\u00f3n que le permiten dialogar con el mundo del litoral y desafiarlo. Se instaura, entonces, un vaiv\u00e9n continuo y deseado por \u00e9l entre el mundo del agreste y el del litoral, entre el arca\u00edsmo que le es atribuido y los artificios e instrumentos de esa modernidad que lo fascina y que \u00e9l supo usar a su favor&#8221;, explica la brasile\u00f1ista francesa \u00c9lise Grunspan-Jasmin, autora de Lampi\u00e3o: el se\u00f1or del agreste (su doctorado en la Universidad de Paris IV), reci\u00e9n publicado por la Edusp. En una regi\u00f3n en que la oralidad predominaba, el s\u00edmbolo mayor del &#8220;atraso&#8221; era un &#8220;marquetinero&#8221; de primera, al punto de enfurecer a otro master en esa arte: Vargas, que, a partir del Estado Nuevo, luchar\u00e1 contra lo imaginario del &#8220;rey&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Las fotos de Lampi\u00e3o y de su bando eran una verdadera provocaci\u00f3n y fueron interpretadas pelas autoridades como tal. Fue una disputa que pasaba por la imagen y la prensa pas\u00f3 a ser el nuevo campo de batalla, en que la imagen fotogr\u00e1fica pasaba a ser un arma&#8221;, observa la francesa, que tambi\u00e9n lanz\u00f3 recientemente <em>Cangaceros<\/em> (Editora Terceiro Nome), una reuni\u00f3n de 90 fotos que revelan la astucia con que Virgulino Ferreira da Silva supo, por las im\u00e1genes y por lo imaginario, transformarse en Lampi\u00e3o. En el libro est\u00e1n tambi\u00e9n las c\u00e9lebres fotos tiradas por el vendedor liban\u00e9s Benjamin Abrah\u00e1m, protagonista de la pel\u00edcula El baile perfumado, y fot\u00f3grafo &#8220;oficial&#8221; del bando, autor de <em>El rey del cangazo<\/em> (1936), pel\u00edcula que muestra a los cangaceros y su l\u00edder en el d\u00eda a d\u00eda, con Lampi\u00e3o leyendo, cosiendo, con los cabellos peinados por Maria Bonita y fingiendo atacar a enemigos, bajo las sonrisas mal escondidas de sus seguidores. Curiosamente, no fue la primera pel\u00edcula tratando del tema: ya en 1925 <em>Hijo sin madre<\/em> mostraba a un cangacero en escena. De los a\u00f1os 1920 hasta los 1990, entre cortos, largos y documentales, hay 50 ejemplares del g\u00e9nero, que en Brasil ya sirvi\u00f3 de mote para &#8220;nordesterns&#8221;, &#8220;pornochanchadas&#8221; y alegor\u00edas glauberianas.<\/p>\n<p>&#8220;El g\u00e9nero cangazo se constituy\u00f3 de tal forma que dialog\u00f3 con otros g\u00e9neros para crearse. Las pel\u00edculas de aventura, el documental, la comedia y lo er\u00f3tico se integraron a \u00e9l para resultar en un g\u00e9nero nacional que, creo, nunca dejar\u00e1 de existir, pues est\u00e1 pasible de nuevas lecturas y es siempre vuelto a visitar. Es\u00a0 nuestro \u00e9pico por excelencia, un universo mitol\u00f3gico fundamental para la cultura brasile\u00f1a&#8221;, analiza Marcelo D\u00eddimo, autor de la tesis de doctorado <em>El cangazo en el cine brasile\u00f1o<\/em>, orientada por M\u00e1rcius Freire y defendida este a\u00f1o en la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). Creador de su propio mito, Lampi\u00e3o ilumina hasta movimientos sociales. &#8220;Hasta finales de los a\u00f1os 1950, casi no se hablaba del cangazo, pero a partir de entonces su figura resurge en un nuevo contexto cuando el mundo rural vuelve a ser objeto de inter\u00e9s y surge, con la conciencia pol\u00edtica campesina, una identidad regional nordestina que se cristaliza alrededor de Lampi\u00e3o, que asume una dimensi\u00f3n pol\u00edtica, como un h\u00e9roe de la lucha contra la gran propiedad&#8221;, anota \u00c9lise. Al punto de, que en 1959, Francisco Juli\u00e1n declara, en una entrevista, que &#8220;Lampi\u00e3o fue el primer hombre del Nordeste oprimido por la injusticia de los poderosos que batall\u00f3 contra el latifundio y la arbitrariedad. Es un s\u00edmbolo de resistencia&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Medio siglo m\u00e1s tarde, el Movimiento de los Sin-Tierra ve tambi\u00e9n en Lampi\u00e3o la encarnaci\u00f3n de una revuelta contra el capitalismo rural. \u00bfCu\u00e1l es el sentido de esa paradoxal recuperaci\u00f3n, por movimientos de izquierda, de un personaje desprovisto de conciencia y proyecto pol\u00edtico?\u00a0\u00c9l acab\u00f3 por encarnar valores esenciales al Nordeste y al mismo tiempo es la negaci\u00f3n de ellos; es ah\u00ed que reside todo el poder de ese personaje y su ambivalencia, zona de sombra que deja el campo abierto a todas las apropiaciones&#8221;, analiza la investigadora. Seg\u00fan ella, la mayor cuesti\u00f3n del cangazo es entender como personajes que podr\u00edan ser considerados de poca envergadura, con una zona de poder e influencia restricta a una regi\u00f3n miserable, consiguieron transformarse en reveladores de las fallas de un sistema pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social, de la incapacidad de Brasil de forjar su unidad, en una \u00e9poca en que la sociedad quer\u00eda creerse moderna y unificada. Lampi\u00e3o y un pu\u00f1ado de cangaceros desafiaron no solamente a los l\u00edderes locales, sino tambi\u00e9n al poder central. &#8220;Lampi\u00e3o, sin embargo, no fue un revolucionario, sino un indoblegable. Su voluntad no era actuar sobre el mundo para imponer m\u00e1s justicia, sino usar el mundo a su gusto y en su provecho. Ante de la injusticia original \u00e9l no propone ninguna alternativa adem\u00e1s de la violencia&#8221;, observa.<\/p>\n<p>El cangazo, adem\u00e1s, naci\u00f3 mucho antes que Lampi\u00e3o, que, sin embargo, fue responsable, con su sentido innato de propaganda, por la consolidaci\u00f3n de su imagen. De inicio, la entrada en el bandolerismo era fruto de la necesidad de vengar una afrenta, reparar una injusticia. Salidos de la legalidad, los cangaceros se exclu\u00edan voluntariamente de la sociedad, para recuperar su honra y la de sus familias. En el agreste, impregnado por un esp\u00edritu medieval, como ya bien observ\u00f3 la profesora Walnice Nogueira Galv\u00e3o en su Metamorfosis de lo agreste, hab\u00eda un v\u00ednculo entre violencia y cierta forma de hero\u00edsmo, legitimada por la literatura popular y por las canciones de gesta. El propio Lampi\u00e3o supo manipular esa forma de comunicaci\u00f3n al justificar su vida de bandido como venganza contra la muerte de su padre. &#8220;Lampi\u00e3o hizo de la venganza una coartada, de la reparaci\u00f3n de las ofensas por las armas una justificaci\u00f3n del horror que impuso a toda una regi\u00f3n&#8221;, recuerda \u00c9lise. &#8220;Manipulador, estratega, dotado de un sentido notable de comunicaci\u00f3n sorprendente para la \u00e9poca, \u00e9l r\u00e1pidamente coloca en escena un bandolerismo de ostentaci\u00f3n, en que el adorno, el ornamento, el fausto dan un realce particular a los cr\u00edmenes.&#8221;<\/p>\n<p>Para la francesa, Lampi\u00e3o transform\u00f3 el cangazo &#8220;de honra&#8221; en un modo de vida, en una profesi\u00f3n lucrativa y glamorosa, un medio para adquirir bienes materiales, riquezas y una notoriedad que le permit\u00eda obtener respeto de parte de la clase rica de la sociedad del agreste y de algunas personalidades de la vida p\u00fablica y pol\u00edtica. Bajo su reinado, se multiplicaron la violencia y las fuentes de renta. Para ello, jerarquiz\u00f3 el movimiento, organiz\u00f3 para \u00e9l un c\u00f3digo de honor y de respeto a las leyes internas. Tambi\u00e9n permiti\u00f3 la entrada de mujeres, entre ellas Dada, mujer de Corisco, que cre\u00f3 la ropa t\u00edpica de la tropa. Lampi\u00e3o entendi\u00f3 las posibilidades de la &#8220;guerra de im\u00e1genes&#8221; temprano: en 1926, cuando se &#8220;incorpora&#8221; a los Batallones Patri\u00f3ticos, formados para luchar contra la Columna Prestes. Pol\u00edticos y el Padre C\u00edcero llegan hasta a prometer a \u00e9l el grado de capit\u00e1n, que usar\u00e1 por el resto de la vida sin nunca haberlo sido verdaderamente. En marzo de aquel a\u00f1o, al entrar en Juazeiro, con 49 cangaceros, fue recibido como h\u00e9roe por una multitud de 4 mil personas, distribuyendo aut\u00f3grafos. &#8220;A partir de ese momento fue el primer cangacero en cuidar de su imagen, y ah\u00ed reside su originalidad. Teatraliz\u00f3 su vida, us\u00f3 modos de comunicaci\u00f3n de la modernidad que no formaban parte de su cultura, como la prensa y la fotograf\u00eda.&#8221; Llamaba a rep\u00f3rteres para escribir sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>&#8220;Lampi\u00e3o, embalado por la ilusi\u00f3n de tener un papel mayor que cumplir, se expuso, desfil\u00f3, ostent\u00f3, exhibi\u00f3 su grupo: acabara de encontrar su p\u00fablico&#8221;, observa \u00c9lise. En 1936 lleg\u00f3 hasta el punto de renunciar a una relaci\u00f3n directa con la prensa, haciendo que se escribiera sobre \u00e9l por medio de intermediarios de su confianza y se preocup\u00f3 con comentarios de periodistas a su respecto. Acept\u00f3, entonces, el pedido de Benjamin Abraham para registrar su imagen, pues sabia que la dominar\u00eda a su gusto. Con material fotogr\u00e1fico ofertado por la Zeiss (que envi\u00f3 un par de gafas al cangacero, como regalo), con patrocinio de la Bayer (que quer\u00eda sacar provecho publicitario de la pel\u00edcula: hay fotos de Maria Bonita teniendo de fondo un anuncio para la cafiaspirina), el liban\u00e9s, como cineasta, dio libertad a los cangaceros para que se mostrasen como quer\u00edan ser vistos, al punto de irritar al gobierno federal, en particular al Departamento de Prensa y Propaganda. &#8220;Despu\u00e9s de una dura campa\u00f1a del gobierno Vargas contra su pel\u00edcula, sin la protecci\u00f3n de los coroneles, \u00e9l fue asesinado en 1938&#8221;, anota la investigadora.<\/p>\n<p>En el mismo a\u00f1o caer\u00eda el protagonista de la pel\u00edcula. A pesar de haber conseguido tejer una red de relaciones de clientela y corrupci\u00f3n en el interior del Nordeste, a partir del Estado Nuevo, dice \u00c9lise, &#8220;qued\u00f3 inadmisible que Lampi\u00e3o continuase desafiando no solamente\u00a0 a las autoridades locales, sino a todo el sistema pol\u00edtico centralizador sobre el cual reposaba la dictadura reci\u00e9n instaurada&#8221;. Muertos, \u00e9l y el bando fueron decapitados, acci\u00f3n hasta entonces\u00a0 in\u00e9dita en la guerra entre volantes y cangaceros. &#8220;En una respuesta a la alegaci\u00f3n de poder e invulnerabilidad del cangacero, exhibieron su cabeza como trofeo. Estudiosos del mundo la disputaron y cient\u00edficos brasile\u00f1os, en posici\u00f3n\u00a0 contraria del progreso de la ciencia, la examinaron a partir de teor\u00edas lombrosianas.&#8221; Solamente en 1969 los trofeos fueron enterrados. Su mito, sin embargo, sobrevive. &#8220;Es por eso que es necesario entender como la muerte de Lampi\u00e3o, de la cual se hizo un espect\u00e1culo, como su cuerpo y cabeza, reivindicados por todos los actores de la \u00e9poca y hasta por sus descendientes, sirvieron de soporte para las im\u00e1genes y las representaciones que a\u00fan hoy asombran al Nordeste brasile\u00f1o.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Lampi\u00e3o supo usar su imagen para crear un mito inmortal","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-83426","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83426","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83426"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83426\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83426"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83426"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83426"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83426"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}