{"id":83427,"date":"2007-07-01T00:00:00","date_gmt":"2007-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/07\/01\/entre-dios-y-el-diablo-en-la-tierra-del-sol\/"},"modified":"2016-01-28T16:03:19","modified_gmt":"2016-01-28T18:03:19","slug":"entre-dios-y-el-diablo-en-la-tierra-del-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/entre-dios-y-el-diablo-en-la-tierra-del-sol\/","title":{"rendered":"Entre dios y el diablo en la tierra del sol"},"content":{"rendered":"<p>Glauber Rocha (1939-1981) jam\u00e1s perdon\u00f3 al cr\u00edtico belga-brasile\u00f1o Jean-Claude Bernardet por el modo en que trat\u00f3 lo que puede ser considerado un aspecto fundamental del movimiento del Cinema Novo en su libro de estreno Brasil en tiempo de cine, de 1967, del cual el cineasta bahiano era exponente y teorizador. Al contrario de lo que se dec\u00eda, escribi\u00f3 Bernardet, aunque fuese ese el prop\u00f3sito, los directores no consegu\u00edan establecer con sus pel\u00edculas un di\u00e1logo con las camadas populares. Se limitaban a la clase media.<\/p>\n<p>Hasta el final de la d\u00e9cada de 1970, Glauber no perder\u00eda las oportunidades de disparar arpones por la prensa contra su supuesto desafecto. Principalmente en los tiempos en que Bernardet escrib\u00eda en los semanarios Opini\u00f3n y Movimiento. Cierto d\u00eda, un amigo en com\u00fan, Mauricio Gomes Leite, le pregunt\u00f3 el por qu\u00e9 de tanta implicaci\u00f3n. La respuesta vino a quema ropa y con cierta naturalidad: &#8220;Mira, \u00bfsi no fuera a \u00e9l, a qui\u00e9n voy a golpear?&#8221;. Ese tal vez fuese el m\u00e1ximo de elogio que el mayor director de la cinematograf\u00eda nacional podr\u00eda hacer a alguien de su medio.<\/p>\n<p>Para el cr\u00edtico<strong> &#8211;<\/strong> que es tambi\u00e9n documentalista, actor, novelista y profesor universitario -, nada podr\u00eda ser m\u00e1s lisonjero. Le escribi\u00f3 entonces una carta en la cual defin\u00eda a ambos como &#8220;hermanos enemigos&#8221;. Y reforz\u00f3: &#8220;Somos mucho m\u00e1s pr\u00f3ximos que lo que esos picadillos de la prensa pueden dar la impresi\u00f3n&#8221;. La afirmaci\u00f3n ten\u00eda que ver con cierta concesi\u00f3n del cineasta al que fuera tratado por el cr\u00edtico, cuando se\u00f1al\u00f3, de propia voz en la pel\u00edcula C\u00e1ncer, que hab\u00eda en el pa\u00eds una peque\u00f1a burgues\u00eda radical. &#8220;Es muy curioso, peleamos bastante, pero, en el fondo, \u00e9ramos m\u00e1s pr\u00f3ximos de lo que parec\u00eda&#8221;, observa Bernardet.<\/p>\n<p>Responsable de algunos de los m\u00e1s importantes libros sobre la cinematograf\u00eda nacional, a la cual dedic\u00f3 la mayor parte de su vida, Jean-Claude Bernardet acaba de ser homenajeado por la Cinemateca Brasile\u00f1a y la Prensa Oficial con un bello cat\u00e1logo sobre su vida y obra para conmemorar sus 70 a\u00f1os de nacimiento. El volumen <em>Jean-Claude Bernardet &#8211; Un homenaje<\/em>, organizado por Laura Bacqu\u00e9, Maria Dora Mour\u00e3o y Maria del Rosario Caetano, reproduce p\u00e1ginas de peri\u00f3dicos y revistas con las cr\u00edticas m\u00e1s representativas del autor. Trae tambi\u00e9n la entrevista, la filmograf\u00eda y la bibliograf\u00eda.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la Compa\u00f1\u00eda de las Letras publica una nueva edici\u00f3n de Brasil en tiempo de cine, lanzado hacen exactos 40 a\u00f1os y considerado un cl\u00e1sico del g\u00e9nero. No s\u00f3lo eso. Fue escrito en el calor de la hora, en 1965, en el momento en que aparec\u00edan los primeros largometrajes de lo que quedar\u00eda conocido como Nuevo Cine. \u00c9l analiza trabajos de los directores Nelson Pereira dos Santos (<em>Vidas secas<\/em> y los precursores <em>R\u00edo 40 grados<\/em> y <em>R\u00edo Zona Norte<\/em>), Glauber Rocha (<em>Dios y el diablo en la tierra del sol<\/em>), Luiz Sergio Person (<em>S\u00e3o Paulo S.A<\/em>.) y Paulo C\u00e9sar Sarraceni (<em>El desaf\u00edo<\/em>).<\/p>\n<p><strong>Pol\u00e9mica<br \/>\n<\/strong>A pesar de la pol\u00e9mica que caus\u00f3, la edici\u00f3n regresada sin ning\u00fan cambio o revisi\u00f3n del contenido. &#8220;Lo hall\u00f3 inalterable y yo m\u00e1s o menos lo considero un documento de la \u00e9poca.&#8221; \u00bfSer\u00e1? Lo que se percibe es que el texto no perdi\u00f3 la actualidad en el sentido de una cr\u00edtica combativa, presente y militante. Como escribi\u00f3 en la presentaci\u00f3n Paulo Emilio Sales Gomes, exponente de la cr\u00edtica paulistana de las d\u00e9cadas de 1960 y 1970 y mentor de Bernardet, se trata de una obra que &#8220;naci\u00f3 cl\u00e1sica&#8221;, escrita cuando cr\u00edticos y cineastas a\u00fan intentaban entender lo que estaba sucediendo y si realmente exist\u00eda un movimiento cinematogr\u00e1fico nacional.<\/p>\n<p>Del punto de vista personal, se convirti\u00f3 un trabajo fundamental para Bernardet porque fue durante su elaboraci\u00f3n que \u00e9l se dio cuenta de que estaba desarrollando una metodolog\u00eda de an\u00e1lisis que lo acompa\u00f1ar\u00eda en toda su vida de cr\u00edtico. O sea, la g\u00e9nesis de un estilo investigativo intuitivo, sin ning\u00fan formalismo acad\u00e9mico. Por esos y otros motivos, es el m\u00e1s querido y el m\u00e1s importante para \u00e9l. Se tuviera que tocarlo, tendr\u00eda que re-escribirlo por entero, lo que no quiero hacer.<\/p>\n<p>La \u00fanica fragilidad que admite es la teorizaci\u00f3n que dio a la clase media. Destaca, sin embargo, que pr\u00e1cticamente no hab\u00eda obras que trajesen una definici\u00f3n. &#8220;Fue un punto chocante para mucha gente. Yo podr\u00eda haber tenido un concepto m\u00e1s elaborado de clase media, de intelectualidad, de medio art\u00edstico y de producci\u00f3n art\u00edstica. S\u00f3lo que, en aquel momento, que yo sepa, no exist\u00eda bibliograf\u00eda a ese respecto. Por lo tanto, yo no soy el \u00fanico que no he hecho algo m\u00e1s completo.&#8221;<\/p>\n<p>La g\u00e9nesis de Brasil en tiempo de cine desvenda la propia historia del autor, del nacimiento de la cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica, y destaca un aspecto poco estudiado: el papel que esos analistas tuvieron directa o indirectamente en la concepci\u00f3n del movimiento del nuevo cine, establecido a u\u00f1a por una nueva y talentosa generaci\u00f3n de cineastas. Una historia que se remonta a la llegada del pre-adolescente al Brasil, en 1949, cuando su padre vino con la familia en busca de oportunidades.<\/p>\n<p>Como ten\u00eda de 12 para 13 a\u00f1os, explica \u00e9l, si tuvo alguna contemplaci\u00f3n est\u00e9tica no habr\u00eda sido en Francia, donde pas\u00f3 la infancia durante la guerra y el inicio de la adolescencia en la post-guerra. As\u00ed, retira con buen humor la afirmaci\u00f3n de Paulo Emilio en la presentaci\u00f3n del libro de que &#8220;hasta hace poco tiempo \u00e9l era un joven esteta europeo bastante contemplativo y melanc\u00f3lico, cuya metamorfosis fuera provocada por Brasil y por el cinema&#8221;. Y agrega: &#8220;Aquello fue ficci\u00f3n de \u00e9l, yo no era as\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>Bernardet revela que busc\u00f3 en el cine, en el primer momento, una forma de integrarse al pa\u00eds que adoptara para vivir. &#8220;Yo me sent\u00eda muy preso a la colonia francesa y comenc\u00e9 a esforzarme para salir de eso.&#8221; En especial, a aprender el portugu\u00e9s, pues pasara casi una d\u00e9cada entre ambientes en que casi solo se hablaba franc\u00e9s &#8211; la familia, la escuela y el trabajo, en la Librar\u00eda Francesa.<\/p>\n<p>Concluy\u00f3 que un camino ser\u00eda aproximarse al grupo del Cineclub Don Vital, que quedaba en la calle Bar\u00e3o de Itapetininga, pr\u00f3ximo a la librer\u00eda, en cual participaban j\u00f3venes que se revelar\u00edan talentosos como Gustavo Dahl, Da\u00fa de Andrade y Mauricio Capovila, entre otros &#8211; todos muy pr\u00f3ximos de Paulo Em\u00edlio, columnista del Suplemento Literario de O Estado de S. Paulo y una autoridad en cine para la muchachada.<\/p>\n<p>El punto de encuentro de ellos era el Turist Bar, en la plaza Don Jos\u00e9 Gaspar, no muy lejos de la Filmoteca del MAM, en la calle 7 de Abril. Toda semana uno de los miembros del cineclub era escogido para ver una pel\u00edcula en cartelera y hacer las consideraciones antes de un debate. Bernardet fue designado para hablar sobre una producci\u00f3n francesa adaptada de una novela de \u00c9mile Zola. A los nuevos amigos le gust\u00f3, a pesar del portugu\u00e9s sufrible, y \u00e9l se incorpor\u00f3 en definitiva al grupo. &#8220;Eso me permiti\u00f3 resolver un problema: la cuesti\u00f3n de la integraci\u00f3n del emigrante, que me hizo salir del medio casi franc\u00e9s. Las personas se interesaban por lo que yo dec\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>La convivencia lo llev\u00f3 a matricularse en el curso en la Cinemateca para formaci\u00f3n (organizaci\u00f3n y administraci\u00f3n) de dirigentes de cineclub, en un momento importante del cineclubismo brasile\u00f1o. &#8220;Mucha gente se form\u00f3 as\u00ed porque no hab\u00eda escuela de cine. Lo que nos preparaba era ver y discutir pel\u00edculas y esos cursos, que goteaban de vez en cuando y ten\u00edan mucha historia del cine y de an\u00e1lisis.&#8221;<\/p>\n<p>Con 21 para 22 a\u00f1os, Bernardet public\u00f3 su primer texto en el Jornal do Brasil. Coment\u00f3 <em>Los amantes<\/em> (1958), de Louis Malle. Como no sab\u00eda direcho el portugu\u00e9s, el amigo Nelson Nicolai, que tambi\u00e9n trabajaba en la Librer\u00eda Francesa, traduc\u00eda con \u00e9l a la hora del almuerzo o despu\u00e9s del trabajo. &#8220;\u00c9l preguntaba si yo prefer\u00eda esa o aquella palabra. Fue as\u00ed que aprend\u00ed a escribir en portugu\u00e9s.&#8221;<\/p>\n<p>Una oportunidad profesional que se revelar\u00eda importante sucedi\u00f3 cuando Paulo Emilio decidi\u00f3 hacer un largo viaje a Europa y form\u00f3 en el Bom Vital un peque\u00f1o equipo para substituirlo en el Suplemento Literario, formada por Gustavo Dahl, Mauricio Capovila y Bernardet, que deber\u00edan alternarse en la columna. Cuando regres\u00f3, el aprendiz continu\u00f3 escribiendo de vez en cuando. Hasta que apareci\u00f3 la invitaci\u00f3n para tener un espacio diario en el peri\u00f3dico <em>\u00daltima Hora<\/em>.<\/p>\n<p>Antes, al percibir la inesperada repercusi\u00f3n de una cr\u00edtica suya publicada en el <em>Suplemento Literario<\/em> sobre <em>La dulce<\/em> vida, de Federico Fellini, se dio cuenta de que una persona no leer\u00eda su texto, que era el propio director, por falta de acceso. &#8220;Not\u00e9 que formaba parte de lo cr\u00edtico el di\u00e1logo con la producci\u00f3n, con el equipo de realizaci\u00f3n. Para establecer ese contacto, era preciso que se detuviera sobre las pel\u00edculas brasile\u00f1as.&#8221;<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Paulo Emilio insist\u00eda para que todos viesen filmes brasile\u00f1os. Por otro lado, Bernardet cre\u00eda que ten\u00eda un elemento diferenciador de los otros: para \u00e9l, hab\u00eda solamente la buena y la mala pel\u00edcula, independientemente de ser franc\u00e9s, italiana o brasile\u00f1a. &#8220;Creo que nunca tuve esa actitud de la elite brasile\u00f1a, medio prejuiciosa y muy desfavorable a su producci\u00f3n, que dudaba de todo y era una de las interlocutoras de Paulo Emilio, que intentaba convencerla de lo contrario&#8221;.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca, solamente si la pel\u00edcula fuese para Europa y recibiese premios consegu\u00eda despertar alg\u00fan inter\u00e9s. &#8220;Nos est\u00e1bamos formando como cr\u00edticos en el momento de transformaci\u00f3n de la producci\u00f3n.&#8221; En ese contexto, concuerda \u00e9l, la cr\u00edtica fue importante no por los an\u00e1lisis de las pel\u00edculas, sino por papel de una arena de debates, inclusive de combate del cine estadounidense, dentro de un esp\u00edritu nacionalista que hoy puede parecer bastante dogm\u00e1tico. &#8220;Creo que tuvimos ese papel de crear un \u00e1rea de discusi\u00f3n alrededor de una pol\u00edtica y est\u00e9tica referentes al cine&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Brasilia<br \/>\n<\/strong>Con el golpe militar, Jean-Claude Bernardet fue impedido de escribir y de frecuentar la Cinemateca, acusado de ser una &#8220;articulaci\u00f3n&#8221; entre el Partido Comunista franc\u00e9s y Brasile\u00f1o. &#8220;La polic\u00eda, muy desinformada, form\u00f3 una ficci\u00f3n alrededor de mi.&#8221; \u00c9l cuenta que ten\u00eda proximidad con comunistas brasile\u00f1os, pues conoc\u00eda mucha gente del Teatro de Arena, como Gianfrancesco Guarnieri. &#8220;Mi militancia, sin embargo, era cultural.&#8221; Para sobrevivir, fui a trabajar en una editora. Al a\u00f1o siguiente, por invitaci\u00f3n de Paulo Emilio y Nelson Pereira dos Santos, \u00e9l y la mujer Lucila se juntaron al grupo coordinado por Pompeu de Souza que pretend\u00eda crear el primer curso de graduaci\u00f3n en cine, en la Universidad de Brasilia.<\/p>\n<p>El curso, sin embargo, dur\u00f3 solamente ocho meses y acab\u00f3 disuelto en noviembre de 1965, despu\u00e9s de la crisis que llev\u00f3 a 219 profesores a renunciar por causa de la interferencia del gobierno militar en la universidad. Bernardet hab\u00eda concluido la tesis Brasil en tiempo de cine, pero no pudo presentarla. S\u00f3lo lo hizo al a\u00f1o siguiente, de forma simulada, durante la Semana del Cine Brasile\u00f1o, el embri\u00f3n del Festival de Cine Brasile\u00f1o. Por fin, saldr\u00eda en libro en 1967.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n parti\u00f3 de tres aspectos previamente establecidos: escribir sobre el cine brasile\u00f1o; hablar de la actualidad, de lo que suced\u00eda en el \u00e1rea; y adecuar la propuesta a la idea de que estaban construyendo a\u00fan una nueva universidad, a pesar del golpe militar. Solamente cuando fue a hacer la dedicatoria fue que el autor se dio cuenta de que al tratar de personajes desgarrados \u00e9l se proyectaba en el propio texto. &#8220;Percib\u00ed que, al hacer eso, yo los entend\u00eda mejor a ellos, a las pel\u00edculas y a mi mismo.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&#8220;Brasil en tiempo de cine&#8221; preserva la cr\u00edtica en el Nuevo Cine","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[337],"class_list":["post-83427","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83427"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83427\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83427"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}