{"id":83437,"date":"2007-08-01T00:00:00","date_gmt":"2007-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/08\/01\/las-mutaciones-del-hambre\/"},"modified":"2015-08-24T18:11:42","modified_gmt":"2015-08-24T21:11:42","slug":"las-mutaciones-del-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-mutaciones-del-hambre\/","title":{"rendered":"Las mutaciones del hambre"},"content":{"rendered":"<p>Con un 1 a\u00f1o y 3 meses, Lia casi no lograba mantenerse sentada, mientras la mayor parte de los ni\u00f1os de esa misma edad ya comienza a caminar. El motivo del atraso en el desarrollo era la carencia de nutrientes desde la gestaci\u00f3n, que, adem\u00e1s de ser la principal causa de mortalidad infantil en los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, puede causar da\u00f1os permanentes a la salud. Al cabo de casi dos d\u00e9cadas en las que investiga los efectos de la desnutrici\u00f3n infantil, la bi\u00f3loga Ana Lydia Sawaya, del Departamento de Fisiolog\u00eda de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), consigue ahora explicar por qu\u00e9 la alimentaci\u00f3n insuficiente tiene efectos duraderos y produce adultos obesos, diab\u00e9ticos y con problemas cardiovasculares. Y, m\u00e1s que develar la fisiolog\u00eda de la desnutrici\u00f3n, ella invirti\u00f3 en recuperar ni\u00f1os como Lia, y demostr\u00f3 que el tratarlas hasta los 6 a\u00f1os de edad puede evitar buena parte de esos problemas.<\/p>\n<p>Lia vive en una favela de la zona sur de la ciudad de S\u00e3o Paulo, donde Ana Lydia hace buena parte de su investigaci\u00f3n. Ella escogi\u00f3 trabajar con esa poblaci\u00f3n no s\u00f3lo porque es la que m\u00e1s sufre las consecuencias de la pobreza. &#8220;Son personas excluidas, fuera del mercado de trabajo y del alcance de las pol\u00edticas p\u00fablicas que podr\u00edan ayudarlas&#8221;, explica. Al investigar la salud de habitantes de favelas en S\u00e3o Paulo y en Macei\u00f3, donde cerca del 50% de la poblaci\u00f3n vive en situaci\u00f3n de miseria, el grupo de Ana Lydia verific\u00f3 que adolescentes desnutridos durante la infancia presentan tasas de obesidad e hipertensi\u00f3n mucho m\u00e1s altas que el resto de la sociedad brasile\u00f1a, y mayor riesgo de desarrollar diabetes cuando son adultos.<\/p>\n<p>Algunos de sus resultados m\u00e1s recientes muestran una elevada prevalencia de hipertensi\u00f3n en adolescentes que fueron ni\u00f1os desnutridos \u2013 que llega al 21% en S\u00e3o Paulo. Es muy alto si se compara con adolescentes que no sufrieron desnutrici\u00f3n (7%). Para adultos con baja estatura en Macei\u00f3 esa prevalencia es del 28,5% y afecta m\u00e1s a las mujeres (44%) que a los hombres (18%); en mujeres obesas puede llegar al 50%.<\/p>\n<p>El grupo de la Unifesp descubri\u00f3 que esa alteraci\u00f3n en la presi\u00f3n arterial surge por causa de lesiones que reducen la elasticidad de los vasos sangu\u00edneos y de la malformaci\u00f3n de los ri\u00f1ones. Maria del Carmo Franco, bi\u00f3loga especializada en hipertensi\u00f3n que integra el equipo de Ana Lydia, es una de las responsables por explicar lo que sucede en las venas y arterias. Ella se sumergi\u00f3 a fondo en el enlace entre la desnutrici\u00f3n y el metabolismo. Examin\u00f3 a ni\u00f1os entre 10 y 13 a\u00f1os que ya nacieron con bajo peso, indicio de desnutrici\u00f3n intra-uterina, y vio que en esos ni\u00f1os el colesterol del tipo LDL \u2013 que integra la membrana de las c\u00e9lulas \u2013 reacciona m\u00e1s que lo que deber\u00eda con radicales libres, mol\u00e9culas de ox\u00edgeno altamente reactivas. Es lo que se llama estr\u00e9s oxidante, que da origen a especies a\u00fan m\u00e1s reactivas de oxigeno que por su vez damnifican las c\u00e9lulas que revisten los vasos sangu\u00edneos: un paso para desarrollar placas de grasa que alteran la presi\u00f3n sangu\u00ednea y reduce la elasticidad de los vasos, como sugieren los resultados publicados este a\u00f1o en la revista Pediatric Research.<\/p>\n<p>Los vasos sangu\u00edneos damnificados, con menos capacidad de expandirse para el paso de la sangre, son solamente una parte del problema. La dificultad mayor parece estar en la constituci\u00f3n de los ri\u00f1ones, \u00f3rganos con la funci\u00f3n de depurar la sangre de toxinas. La mala nutrici\u00f3n del feto puede llevar a una formaci\u00f3n inadecuada de los ri\u00f1ones, que acaban por contener menos unidades funcionales \u2013 los nefrones \u2013 que lo normal. El equipo de Ana Lydia usa formas indirectas \u2013 como la medici\u00f3n del por ciento de toxinas en la sangre \u2013 para evaluar el n\u00famero de nefrones. &#8220;Lo ideal ser\u00eda una biopsia, pero no voy a sacar un pedazo del ri\u00f1\u00f3n de un ni\u00f1o que ya est\u00e1 debilitado&#8221;, cuenta. Aunque que cada nefron trabaje m\u00e1s, los ri\u00f1ones funcionan como un filtro poco eficiente que limita el flujo de sangre y acaba por aumentar la presi\u00f3n arterial. &#8220;Esa es la \u00fanica secuela de la desnutrici\u00f3n que no conseguimos recuperar&#8221;, lamenta la bi\u00f3loga. Como los nefrones se forman solamente durante el desarrollo del feto, no hay nada que se pueda hacer para reparar esos ri\u00f1ones. Tampoco hay como restituir la elasticidad de los vasos sangu\u00edneos damnificados.<\/p>\n<p>La desnutrici\u00f3n en el inicio de la infancia provoca a\u00fan deficiencias en el metabolismo del az\u00facar, comandado por la hormona insulina cuya carencia es la principal causa de la diabetes \u2013 enfermedad que en el 2000 alcanzaba a casi 5 millones de adultos en Brasil, proporci\u00f3n que debe subir para m\u00e1s de 11 millones hasta 2030. En un art\u00edculo publicado en el 2006 en el British Journal of Nutrition, Ana Lydia y su ex-alumna Paula Martins, ahora profesora en el campus de la Unifesp en la Bajada Santista, mostraron que la producci\u00f3n de insulina es deficiente en ni\u00f1os que sufrieron de desnutrici\u00f3n al inicio de la vida. Eso ocurre porque la escasez de alimento en las primeras etapas del crecimiento lleva al organismo a producir menos c\u00e9lulas beta en el p\u00e1ncreas, que fabrican la insulina. Para compensar, el organismo de esos ni\u00f1os es m\u00e1s sensible a la poca insulina producida. En familias pobres que consumen una dieta moderna cargada de az\u00facar ese desequilibrio queda todav\u00eda m\u00e1s serio.<\/p>\n<p>El cuerpo intenta suplir la deficiencia y hace a cada c\u00e9lula del p\u00e1ncreas trabajar m\u00e1s. El precio de ese esfuerzo suplementario es alto. La nutricionista Telma Florencio, de la Universidad Federal de Alagoas, us\u00f3 la baja estatura como se\u00f1al de desnutrici\u00f3n en los primeros a\u00f1os de vida, pues otros estudios mostraron que la contribuci\u00f3n gen\u00e9tica para el crecimiento es menor que la ambiental. Ella descubri\u00f3 que el organismo de esos adultos de baja estatura acaba por convertirse resistente a la insulina, de manera que a\u00fan en altas concentraciones la hormona no consigue que el cuerpo aproveche el az\u00facar disponible. Aunque los resultados, publicados en edici\u00f3n reciente del European Journal of Cardiovascular Prevention and Rehabilitation, a\u00fan no permitan explicar con claridad el mecanismo que causa esa resistencia, ellos muestran que cada c\u00e9lula pancre\u00e1tica tiene que trabajar m\u00e1s y m\u00e1s, lo que a largo plazo lleva al p\u00e1ncreas al agotamiento. &#8220;Luego viene la diabetes&#8221;, concluye Ana Lydia.<\/p>\n<p>El trabajo del equipo de la Unifesp revel\u00f3 mecanismos fisiol\u00f3gicos que causan hipertensi\u00f3n y diabetes, pero en la base de esas enfermedades est\u00e1 tambi\u00e9n el exceso de peso. La dieta moderna, en que la publicidad y los precios accesibles estimulan el consumo de alimentos cal\u00f3ricos de baja calidad nutricional \u2013 hamburguesas industrializadas, frituras, biscochos y caramelos \u2013, suele ser acusada de la ascensi\u00f3n de la obesidad. Pero, de acuerdo con el trabajo de Telma, en la poblaci\u00f3n extremadamente pobre el exceso de\u00a0 peso no se debe a excesos alimentarios: las calor\u00edas consumidas por los obesos de baja estatura estaban debajo de lo calculado como necesario para alcanzar sus necesidades nutricionales. A\u00fan mal nutridas, esas personas engordan.<\/p>\n<p>Telma examin\u00f3 a habitantes de un campamento de sin techos pr\u00f3ximo a la universidad, en Macei\u00f3, donde las condiciones de vida eran infrahumanas: familias con una renta mensual per capita inferior a 10 d\u00f3lares viv\u00edan en barracas de pl\u00e1stico con un \u00fanico cuarto. Los resultados muestran que cerca de 20% de los adultos ten\u00edan baja estatura. Entre estos, 30% estaban encima del peso u obesos y 16,3% desnutridos. As\u00ed, el problema nutricional m\u00e1s serio en aquella poblaci\u00f3n era la obesidad asociada a la desnutrici\u00f3n infantil: tanto hombres como mujeres de baja estatura tengan mayor tendencia al exceso de peso que vecinos que tuvieron un crecimiento normal.<\/p>\n<p>La obesidad es una forma con la que el organismo se defiende de la pobreza. De acuerdo con Ana Lydia, en situaciones adversas el sistema nervioso central regula el metabolismo para retener la energ\u00eda en forma de grasa. Ella demostr\u00f3 que el metabolismo de ni\u00f1os con baja estatura descompone la grasa acumulada en el cuerpo de forma menos eficiente. Adem\u00e1s de eso, el c\u00famulo de grasa es comandado por la disminuci\u00f3n en el gasto de energ\u00eda y ca\u00edda en la producci\u00f3n de la hormona IGF-1, que promueve el crecimiento \u2013 los ni\u00f1os se quedan as\u00ed m\u00e1s bajos. Los estudios del metabolismo mostraron que ese efecto es m\u00e1s acentuado en ni\u00f1as que en ni\u00f1os y hace que todos esos ni\u00f1os crezcan menos y almacenen la energ\u00eda que ingieren en forma de grasa, previsiones que pueden ser esenciales para sobrevivir. Ana Lydia explica por que el cuerpo femenino es \u00e1vido por calor\u00edas: &#8220;Las mujeres necesitan m\u00e1s energ\u00eda para gestaci\u00f3n y amamantamiento&#8221;. Las reservas se acumulan sobre todo en la regi\u00f3n de la cintura \u2013 reservas que liberan en la sangre mayores cantidades de un tipo de grasa m\u00e1s leve, que a su vez se acumula en los vasos sangu\u00edneos y da origen a enfermedades cardiovasculares y diabetes.<\/p>\n<p>La desnutrici\u00f3n deja tambi\u00e9n secuelas cognitivas. La psic\u00f3loga M\u00f3nica Miranda, de la Unifesp, mostr\u00f3 en un art\u00edculo reciente en la Revista Brasile\u00f1a de Salud Materno-Infantil que ni\u00f1os entre 6 y 10 a\u00f1os con mala alimentaci\u00f3n continua desde el inicio de la vida se recuerdan mal de lo que vieron poco tiempo antes, tienen un vocabulario m\u00e1s restricto y sufren de ansiedad. Otro estudio, liderado por Luciana Melo de Lima, de la cl\u00ednica Otomed, en Alagoas, mostr\u00f3 que ni\u00f1os con un hist\u00f3rico de desnutrici\u00f3n tienen mayor dificultad para aprender a hablar. Sin conseguir sustentar su tronco y con el rostro inexpresivo, Lia lleg\u00f3 hace poco menos de un a\u00f1o al Centro de Recuperaci\u00f3n y Educaci\u00f3n Nutricional (Cren), la instituci\u00f3n brasile\u00f1a de referencia en tratamiento de desnutrici\u00f3n vinculada a la Unifesp, fundada en 1994 por Ana Lydia. Dos meses despu\u00e9s la ni\u00f1a ensayaba sus primeros pasos y hoy camina decidida con el mirar curioso y un cubo de juguete en la mano para ofrecer al visitante en la sala que funciona como guarder\u00eda para ni\u00f1os de hasta 2 a\u00f1os \u2013 otras salas abrigan otros tres grupos, divididos por edad, con ni\u00f1os hasta 6 a\u00f1os. Las unidades del Cren atienden a cerca de 3 mil ni\u00f1os por a\u00f1o, de los cuales 70% ya nacieron con peso debajo de lo esperado \u2013 2,5 kilos. Parte de esos ni\u00f1os es enviada por el sistema de salud. La mayor\u00eda, sin embargo, es activamente seleccionada por el equipo que entra en contacto con el liderazgo de cada favela en su \u00e1rea de acci\u00f3n (el Cren de Vila Mariana act\u00faa en la Zona Sur del municipio y el Cren de la Vila Jacu\u00ed, inaugurado en 2006, en la Zona Oeste) y organiza grupos voluntarios de pesaje y medici\u00f3n. &#8220;Es en las familias mas desestructuradas que est\u00e1n los ni\u00f1os en estado de desnutrici\u00f3n grave. No vale la pena esperar a que vengan a nosotros, esas personas no pueden ni pagar el \u00f3mnibus&#8221;, cuenta Ana Lydia. El grupo incluye a los ni\u00f1os desnutridos en su programa y suministra vales transporte para que comparezcan al Cren. &#8220;En algunas de esas familias el padre no existe y la madre tiene problemas con alcohol o drogas, de forma que tenemos que accionar otros lazos sociales&#8221;, completa. El equipo de censos, que incluye m\u00e9dicos, nutricionistas, asistentes sociales y voluntarios, elabora mapas de la red social de cada ni\u00f1o. Son diagramas en que est\u00e1n representados todos aquellos con quien el ni\u00f1o puede contar: parientes, vecinos, amigos o instituciones como ONGs y programas del gobierno. A veces es necesario accionar elementos de esa red para llevar\u00a0 al ni\u00f1o al Cren con regularidad.<\/p>\n<p>Los peque\u00f1os pacientes son atendidos conforme al grado de desnutrici\u00f3n. Algunos son atendidos en el ambulatorio, donde reciben tratamiento para infecciones o parasitosis, adem\u00e1s de orientados para que se alimenten bien. Para los casos graves est\u00e1 el sistema de hospital d\u00eda, en que el ni\u00f1o pasa d\u00edas enteros en el centro donde recibe cinco comidas por d\u00eda, adem\u00e1s de acompa\u00f1amiento m\u00e9dico, nutricional, pedag\u00f3gico y \u2013 cuando es necesario \u2013 psicol\u00f3gico. El servicio social y el equipo de nutrici\u00f3n ofrecen talleres de culinaria, donde las madres aprenden no s\u00f3lo a hacer comidas nutritivas a bajo costo, aprovechando al m\u00e1ximo alimentos comunes como arroz, frijoles y verduras, sino tambi\u00e9n a hacer sus compras de forma m\u00e1s eficiente y econ\u00f3mica. Los ni\u00f1os tambi\u00e9n participan en oficinas de manipulaci\u00f3n de alimentos, en que aprenden a reconocer los itens de un men\u00fa equilibrado, en el caso de las m\u00e1s viejas, prepara algunas recetas.<\/p>\n<p>Los datos recolectados a lo largo de los 13 a\u00f1os del Cren muestran que hasta los 6 a\u00f1os de edad la recuperaci\u00f3n es bastante eficaz, pero lo ideal es que suceda hasta los 2 a\u00f1os. &#8220;Es ah\u00ed que se establecen los gustos alimentarios&#8221;, explica Ana Lydia, &#8220;es solo comiendo fruta y verdura desde temprano que se establecer\u00e1 el reflejo condicionado que crea el deseo de consumir alimentos saludables&#8221;. Los ni\u00f1os tratados recuperan la estatura m\u00e1s de prisa que lo que ganan peso. Hasta la densidad \u00f3sea, que pierde calidad con la desnutrici\u00f3n, se normaliza con el tratamiento en el Cren. La mejora, sin embargo, es m\u00e1s marcada en las ni\u00f1as que en los ni\u00f1os. &#8220;Fisiol\u00f3gicamente somos el sexo fuerte&#8221;, dice Ana Lydia. &#8220;El cuerpo femenino es experto, se recupera r\u00e1pidamente.&#8221;<\/p>\n<p>El tratamiento del Cren no normaliza s\u00f3lo el tama\u00f1o. Ana Lydia mostr\u00f3 que es posible recuperar el p\u00e1ncreas y evitar la obesidad. Con eso, buena parte de las enfermedades cr\u00f3nicas que la desnutrici\u00f3n causa en el adulto puede tambi\u00e9n ser evitada. Despu\u00e9s del tratamiento el equipo acompa\u00f1a a los ni\u00f1os para verificar si los efectos se mantienen. El resultado de los pesajes y mediciones peri\u00f3dicas es animador: muestra que la mejora f\u00edsica y la alteraci\u00f3n en los h\u00e1bitos alimentarios persisten en casa, aunque las condiciones de renta y vivienda no cambien.<\/p>\n<p>El Cren representa una experiencia de \u00e9xito en S\u00e3o Paulo que ser\u00e1 en breve implementada en Macei\u00f3. Pero no es la \u00fanica. Ya fueron creadas iniciativas con alcance nacional, pero ellas tienen una duraci\u00f3n corta o no consiguen alcanzar a toda la poblaci\u00f3n. En 1999 el gobierno federal instituy\u00f3 el Incentivo al Combate a las Carencias Nutricionales (ICCN), en que deber\u00edan ser inscritos ni\u00f1os con d\u00e9ficit de peso. Por lo menos en algunos locales la iniciativa fue exitosa, como muestra el art\u00edculo encabezado por Rita Goulart, de la Universidad S\u00e3o Judas Tadeu (S\u00e3o Paulo), en los Cuadernos de Salud P\u00fablica. Los investigadores evaluaron 724 ni\u00f1os de hasta 2 a\u00f1os que fueron atendidas por el ICCN en el municipio paulista de Mogi das Cruces entre 1999 y 2001. El programa inclu\u00eda evaluar y tratar problemas de salud de los ni\u00f1os, orientar a las madres en cuanto a la alimentaci\u00f3n y suministrar leche en polvo y aceite de soja (para aumentar el por ciento cal\u00f3rico de la leche) a los ni\u00f1os inscritos. Ellos crecieron, m\u00e1s r\u00e1pido cuanto m\u00e1s grave era el estado inicial de desnutrici\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar de las experiencias exitosas, el ICCN fue sustituido por otros programas sociales del gobierno, como la Beca &#8211; Alimentaci\u00f3n y la Beca Familia. De acuerdo con Ana Lydia, el Programa de Salud de la Familia, que prev\u00e9 visitas domiciliares, es la iniciativa del gobierno, que podr\u00eda funcionar en la prevenci\u00f3n de la desnutrici\u00f3n.\u00a0 Sin embargo, en la pr\u00e1ctica eso no sucede. &#8220;La estructura del programa no permite visitas domiciliares sistem\u00e1ticas a favelas, y no es posible tratar la desnutrici\u00f3n m\u00e1s grave sin una estructura de hospital de d\u00eda como la del Cren&#8221;, se lamenta.<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n a la realidad dolorosa del hambre en las favelas, datos del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE) indican que el Brasil est\u00e1 pasando por una transici\u00f3n nutricional, en que la desnutrici\u00f3n infantil se convierte cada vez m\u00e1s rara y la\u00a0 obesidad a partir de la adolescencia crece de forma alarmante.\u00a0 La investigaci\u00f3n, cuyos datos fueron analizados por Carlos Augusto Monteiro y Wolney Conde, de la Facultad de Salud P\u00fablica de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), sigui\u00f3 la metodolog\u00eda patr\u00f3n del IBGE para averiguaciones domiciliares \u2013 se sortean conjuntos de viviendas en zonas urbanas y rurales, inclusive favelas y solares. Los resultados muestran en los \u00faltimos 30 a\u00f1os una baja continua en la prevalencia de desnutrici\u00f3n en la edad m\u00e1s vulnerable \u2013 hasta los 5 a\u00f1os \u2013 de 16,6% en 1974-1975 hasta 4,6% en 2002-2003. La investigaci\u00f3n mostr\u00f3 tambi\u00e9n que la situaci\u00f3n a\u00fan es preocupante en las regiones Norte y Nordeste, sobre todo en \u00e1reas rurales de la Regi\u00f3n Norte, donde la desnutrici\u00f3n infantil alcanza el 11% de la poblaci\u00f3n. En las dem\u00e1s regiones, sin embargo, la investigaci\u00f3n detect\u00f3 desnutrici\u00f3n en 3,5% de la muestra, valor que para Monteiro indica que el problema est\u00e1 casi controlado.<\/p>\n<p>Preocupante tambi\u00e9n es el aumento del exceso de peso y la obesidad a partir de la adolescencia \u2013 de 5,7% en 1974-1975 para 16,7% en 2002-2003 \u2013, que seg\u00fan Monteiro ocurre en todas las regiones y estratos econ\u00f3micos y resulta de la alimentaci\u00f3n inadecuada y la poca actividad f\u00edsica. Esos y otros datos est\u00e1n en una averiguaci\u00f3n nacional hecha en el 2006 por un consorcio de instituciones acad\u00e9micas liderado por el Centro Brasile\u00f1o de An\u00e1lisis y Planificaci\u00f3n (Cebrap), cuyos resultados Monteiro est\u00e1 a\u00fan analizando. Sin embargo Ana Lydia argumenta que esos datos no resumen la realidad brasile\u00f1a. &#8220;Los censos son hechos por direcciones o por otros localizadores oficiales. Cuando se trabaja con miseria y favelas, son personas que no existen \u2013 no tienen direcci\u00f3n, no tienen empleo, no tienen cartera de identidad. Trabajar con medias nacionales no tiene sentido en Brasil, con desigualdad de renta y exclusi\u00f3n social tan grandes.&#8221; Para ella, la desnutrici\u00f3n y la obesidad no son enfermedades opuestas. Al contrario, el hecho de que la primera\u00a0 causa la segunda indica que ellas est\u00e1n asociadas a los mismos mecanismos fisiol\u00f3gicos. &#8220;Desnutrici\u00f3n y obesidad coexisten en las favelas, dentro de las mismas familias&#8221;, completa la investigadora, que destaca que nadie sabe bien cuantos desnutridos hay en Brasil. &#8220;No sabemos ni cuantas personas viven en favelas en S\u00e3o Paulo \u2013\u00a0los estimados var\u00edan entre 1,1 mill\u00f3n y 2 millones \u2013,\u00a0 que decir en el resto del pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos decir que cubrimos su situaci\u00f3n nutricional?&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La desnutrici\u00f3n en los primeros a\u00f1os de vida prejudica la salud de adultos","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-83437","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83437","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83437"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83437\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83437"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83437"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83437"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83437"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}