{"id":83439,"date":"2007-08-01T00:00:00","date_gmt":"2007-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/08\/01\/de-donde-viene-la-arena-de-las-playas\/"},"modified":"2015-03-25T14:13:43","modified_gmt":"2015-03-25T17:13:43","slug":"de-donde-viene-la-arena-de-las-playas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/de-donde-viene-la-arena-de-las-playas\/","title":{"rendered":"De d\u00f3nde viene la arena de las playas"},"content":{"rendered":"<p>Quien ve una monta\u00f1a de arena frente a un edificio en construcci\u00f3n, no imagina que \u00e9sta esconde secretos de una \u00e9poca en que las playas comenzaban a ser formadas por sedimentos arrastrados al calor de las fluctuaciones del nivel del mar. Es la composici\u00f3n de la arena que cuenta la trama y el tiempo de esa historia, como viene descubriendo el f\u00edsico Roberto Meigikos dos Anjos, de la Universidad Federal Fluminense (UFF). Paulistano graduado en todos los estadios de graduaci\u00f3n en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), Meigikos cambio los laboratorios de la capital paulista por la playa fluminense. En Niteroi, su trabajo comenz\u00f3 con la medici\u00f3n de la radioactividad natural de la arena de las playas y la evaluaci\u00f3n del riesgo de usar esa arena en la construcci\u00f3n civil. M\u00e1s recientemente, junto a su equipo empez\u00f3 a escribir una especie de historia de la formaci\u00f3n de la costa brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Algunas partes de la costa norte de R\u00edo presentan una concentraci\u00f3n de elementos qu\u00edmicos radioactivos que pueden exponer a la poblaci\u00f3n a una dosis de radiaci\u00f3n natural de tres a cinco veces superior a la media mundial, efecto que los investigadores acostumbran llamar anomal\u00eda. El contacto ocasional con esa radiaci\u00f3n no llega a ser perjudicial para quien frecuenta la playa, pero si esa arena fuera usada en gran cantidad en la construcci\u00f3n de una casa, por ejemplo, puede traer problemas de salud para sus habitantes. Es que las personas se quedan expuestas permanentemente a la radiaci\u00f3n emitida por los elementos enclaustrados en las paredes. Intrigado con el nivel de radiaci\u00f3n detectado en la arena de playas como Guaxindiba, en el municipio de S\u00e3o Francisco de Itabapoana, Meigikos decidi\u00f3 analizar otros puntos del litoral. En diversas excursiones, muchas veces usando su propio carro, \u00e9l y sus alumnos recogieron muestras de arena de 50 playas de un tramo de la costa que va del norte de Esp\u00edritu Santo al sur de S\u00e3o Paulo. El objetivo entonces ya no era m\u00e1s las anomal\u00edas propiamente dichas, sino descubrir los or\u00edgenes de aquellos sedimentos y los mecanismos que los transportaron hasta all\u00ed.<\/p>\n<p>Estudiando las correlaciones entre los elementos qu\u00edmicos radioactivos torio, uranio y potasio, los investigadores consiguen trazar las propiedades mineral\u00f3gicas de la arena de la playa, estimar el tipo de formaci\u00f3n rocosa que la origin\u00f3 y decir si esos sedimentos llegaron all\u00ed por acci\u00f3n de los vientos, de los r\u00edos o arrastrados por las aguas del oc\u00e9ano. Tambi\u00e9n permite evaluar si los sedimentos que hoy se depositan en la orla mar\u00edtima permanecieron mucho tiempo en ambientes terrestres o quedaron sumergidos en aguas profundas o rasas. Es una informaci\u00f3n relevante, toda vez que, en el caso brasile\u00f1o, las flotaciones del nivel del mar fueron importantes para moldear las planicies costeras. Aqu\u00ed las playas comenzaron a formarse en los \u00faltimos 18 mil a\u00f1os \u2013 durante el per\u00edodo geol\u00f3gico Cuaternario \u2013 y a\u00fan hoy contin\u00faan en transformaci\u00f3n. Durante ese per\u00edodo hubo una dr\u00e1stica variaci\u00f3n en el nivel del mar, que en un momento expuso grandes \u00e1reas de la plataforma continental, y en otros las dej\u00f3 sumergidas. &#8220;Ese sube y baja hizo al oc\u00e9ano funcionar como un filtro, reprocesando los sedimentos que originan la arena de las playas&#8221;, cuenta Meigikos.<\/p>\n<p>De modo general, la arena contiene minerales leves, que se diseminan en las aguas m\u00e1s superficiales, y pesados, que se concentran en el fondo del oc\u00e9ano. Las ondas y las corrientes mar\u00edtimas, sin embargo, se encargaron de reunir en algunas de nuestras playas los minerales m\u00e1s pesados \u2013 y tambi\u00e9n m\u00e1s interesantes econ\u00f3micamente \u2013, como ilmenita y rutilo, usados para la producci\u00f3n de pigmentos; el circonio, que abastece la industria sider\u00fargica; y la monazita, empleada en la confecci\u00f3n de catalizadores. Esos minerales m\u00e1s pesados contienen altas concentraciones de torio y uranio, al paso que los m\u00e1s leves, como el cuarzo y el feldespato, presentan alto nivel de potasio.<\/p>\n<p>En la playa, todos esos minerales est\u00e1n mezclados. El color de la arena acostumbra a ayudar a identificarlos \u2013 las m\u00e1s oscuras, en un tono entre el rojo y el negro, se\u00f1alizan mayor presencia de elementos pesados, mientras la arena clarita representa elementos m\u00e1s leves. S\u00f3lo que decir lo que vino de donde no es tan simple as\u00ed. Es ah\u00ed que la t\u00e9cnica de radiometr\u00eda de Meigikos entra en acci\u00f3n porque la identificaci\u00f3n de los elementos radioactivos ayuda a determinar el tipo de roca que origin\u00f3 esos sedimentos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de analizar la arena de 50 playas, el grupo de la UFF calcul\u00f3 la raz\u00f3n entre las concentraciones de los elementos torio y uranio y entre torio y potasio de las muestras. La primera proporci\u00f3n ayuda a estimar los principales medios de transporte y el tiempo que los sedimentos pasaron debajo del agua. Eso porque una parte del uranio sufre oxidaci\u00f3n y asume una forma m\u00e1s soluble en contacto con el aire \u2013 por lo tanto, el sedimento que se queda mucho tiempo expuesto a la atm\u00f3sfera presenta menor concentraci\u00f3n de uranio \u2013, al paso que el torio es bastante estable.<\/p>\n<p>Como consecuencia del comportamiento distinto de esos elementos, si la divisi\u00f3n de torio por uranio resulta en un n\u00famero alto, es se\u00f1al de que el uranio pas\u00f3 mucho tiempo fuera del agua y sufri\u00f3 un intenso proceso de oxidaci\u00f3n. Meigikos eval\u00faa esa relaci\u00f3n por medio de una escala que va de 0 a 7. Cuando el resultado es mayor que 7, significa que el sedimento pas\u00f3 mucho tiempo fuera del agua, o sea, el uranio se oxid\u00f3 bastante. Entre 2 y 7, pas\u00f3 mucho tiempo en ambientes de aguas rasas, como r\u00edos o lagunas. Resultado menor que 2 indica que el sedimento pas\u00f3 la mayor parte del tiempo en aguas profundas, donde el nivel de oxigenaci\u00f3n es menor.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre el torio y el potasio, a su vez, permite contar otra parte de la historia. Casi todos los sedimentos que forman la arena de la playa provienen de la descomposici\u00f3n y de la erosi\u00f3n de las rocas a lo largo de cientos de miles de a\u00f1os. El enigma, sin embargo, es saber como ellos llegaron a la playa. Pueden haber sido cargados por vientos y depositados directamente en la playa o llevados por r\u00edos hasta el mar, donde pasaron un tiempo siendo arrastrados de un lado para otro hasta que se\u00a0 fijaron en la playa. Los investigadores percibieron que, si la arena contiene gran cantidad de potasio, ese sedimento probablemente vino directo de la roca para la orla. Ya si la cantidad de potasio es baja, pas\u00f3 por varias otras etapas que llevaron a la\u00a0\u00a0 descomposici\u00f3n de ese elemento qu\u00edmico.<\/p>\n<p>Playas con una faja de arena m\u00e1s estrecha, como las de la regi\u00f3n entre Caraguatatuba, en el litoral norte de S\u00e3o Paulo, y Angra dos Reis, en el sur de R\u00edo de Janeiro, poseen un nivel de potasio comparable al de rocas gran\u00edticas. Para Meigikos, es una se\u00f1al de que la arena de esa regi\u00f3n se origin\u00f3 principalmente en la sierra del Mar \u2013 cadena de rocas gran\u00edticas muy antiguas, formadas hace m\u00e1s de 500 millones de a\u00f1os \u2013 y fue cargada para la costa por el viento. Pero hay\u00a0 excepciones. En Caraguatatuba y Ubatuba la arena fue arrastrada por los r\u00edos y pas\u00f3 mucho tiempo sumergida en aguas profundas antes de que se depositara en las playas.<\/p>\n<p>En \u00e1reas con una faja de arena m\u00e1s ancha, comunes al norte de R\u00edo y en Esp\u00edritu Santo, el nivel de potasio es considerablemente m\u00e1s bajo. La explicaci\u00f3n es que la arena de all\u00ed vino de vastos dep\u00f3sitos de sedimentos que se acumularon entre 65 millones y 2 millones de a\u00f1os atr\u00e1s a algunos kil\u00f3metros del litoral. R\u00edos como el Para\u00edba del Sur y el Dulce transportan esos sedimentos hasta el oc\u00e9ano, donde permanecen largos per\u00edodos antes de que lleguen a las playas.<\/p>\n<p>M\u00e1s que aclarar puntos de la historia geol\u00f3gica, la comprensi\u00f3n de como se formaron las playas puede resolver dudas sobre como se dio su ocupaci\u00f3n del litoral por los primeros brasile\u00f1os. Comprender la variaci\u00f3n de los niveles del mar puede ayudar a entender las condiciones que propiciaron o dificultaron la instalaci\u00f3n humana del litoral mucho antes de la llegada de los europeos.<\/p>\n<p>Los principales registros arqueol\u00f3gicos de la presencia de gente en la regi\u00f3n son los sambaqu\u00edes, montes de hasta 30 metros de altura formados por conchas y arena o tierra, construidos a lo largo de la costa por los primeros pueblos n\u00f3madas que habitaron el local. Las dataciones hechas en los sambaqu\u00edes indican que la regi\u00f3n habr\u00eda sido ocupada hace como m\u00e1ximo unos 6 mil a\u00f1os la fecha m\u00e1s aceptada por arque\u00f3logos y antrop\u00f3logos. Pero estudios recientes sugieren que los sambaqu\u00edes pueden tener hasta 8 mil a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los cr\u00edticos de esos trabajos alegan que ese valor es improbable porque en teor\u00eda los primeros humanos que habitaron la costa no habr\u00edan llegado tanto tiempo atr\u00e1s. Adem\u00e1s de eso, alegan que el local donde el sambaqu\u00ed supuestamente m\u00e1s viejo fue encontrado, en la playa de Camboinhas, en Niteroi, estar\u00eda completamente debajo del agua hace 8 mil a\u00f1os. Algunas dataciones se\u00f1alan que la restinga sobre la cual est\u00e1 ese monte de conchas tiene solamente 5 mil a\u00f1os. Otras dataciones hechas en turbas encontradas en el fondo de la laguna se\u00f1alan que hab\u00eda agua dulce por all\u00ed mucho tiempo antes, lo que tornar\u00eda posible la presencia de humanos. El uso de la t\u00e9cnica de radiometr\u00eda de Meigikos puede resolver ese impasse.<\/p>\n<p>En alianza con la arque\u00f3loga Tania Andrade Lima, del Museo Nacional de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), que identific\u00f3 el sambaqu\u00ed de Algod\u00f3n, en Angra dos Reis, el f\u00edsico espera responder si Camboinhas estaba de hecho debajo del agua. &#8220;Vamos a usar la correlaci\u00f3n entre el torio y el uranio. Si el resultado fuera entre 2 y 7 o superior a 7,\u00a0 es posible que hubiese gente viviendo all\u00ed en el per\u00edodo&#8221;, explica. En el caso de que el sedimento estuviese en aguas profundas, es imposible que el local haya sido ocupado por seres humanos. Eso porque se cree que esos grupos eran formados por personas que no sal\u00edan para cazar y depend\u00edan b\u00e1sicamente de peces y frutos del mar. Por esa raz\u00f3n es probable que prefiriesen establecerse pr\u00f3ximo a regiones de aguas rasas, que facilitaban la colecta del alimento. &#8220;Aparentemente esos dos locales identificados como los m\u00e1s antiguos eran excepcionalmente favorables a la\u00a0 ocupaci\u00f3n humana&#8221;, cuenta Tania.<\/p>\n<p>Meigikos espera no s\u00f3lo auxiliar a Tania a resolver ese impasse de Camboinhas, como tambi\u00e9n explicar, en alianza con la arqueologa \u00c1ngela Buarque, de la UFRJ, por que algunas regiones de la costa fluminense no presentan ning\u00fan sambaqui. &#8220;La regi\u00f3n de los Lagos es una de las m\u00e1s ricas en esos montes de conchas, comunes en B\u00fazios, Cabo Frio, Arraial do Cabo y Saquarema. Pero no existe ning\u00fan sambaqui en Araruama&#8221;, dice Meigikos. &#8220;Los estudiosos siempre se preguntaron \u00bfpor qu\u00e9?. Mi corazonada es que esa regi\u00f3n, por alguna condici\u00f3n espec\u00edfica de la naturaleza, se qued\u00f3 muy arriba o abajo del nivel del mar, lo que pretendemos responder a partir del an\u00e1lisis de la proporci\u00f3n de torio y uranio de las arenas de all\u00e1.&#8221;<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia ese estudio puede fortalecer la idea de que los humanos llegaron a las Am\u00e9ricas mucho antes de lo que se imagina. El descubrimiento del f\u00f3sil Luzia, en Minas Gerais, por el grupo del antrop\u00f3logo de la USP Walter Neves ya tir\u00f3 la ocupaci\u00f3n del interior de Brasil para 11.500 a\u00f1os atr\u00e1s, casi 3 mil a\u00f1os antes de lo que se pensaba. Si los datos de Camboinhas y Algod\u00f3n se confirmasen, es probable que el litoral ya estuviese habitado hace m\u00e1s de 6 mil a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Elementos qu\u00edmicos radioactivos recuentan la historia de la formaci\u00f3n del litoral sudeste de Brasil","protected":false},"author":234,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[547],"class_list":["post-83439","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83439","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/234"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83439"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83439\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83439"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}