{"id":83450,"date":"2007-09-01T00:00:00","date_gmt":"2007-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/09\/01\/veredicto-oficial-2\/"},"modified":"2015-05-07T16:25:03","modified_gmt":"2015-05-07T19:25:03","slug":"veredicto-oficial-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/veredicto-oficial-2\/","title":{"rendered":"Veredicto oficial"},"content":{"rendered":"<p>La historia de la introducci\u00f3n de la vacuna en Brasil emergi\u00f3 de los archivos del Instituto Hist\u00f3rico y Geogr\u00e1fico Brasile\u00f1o (IHGB), en R\u00edo de Janeiro, en un documento in\u00e9dito. Cuando investigaban en la centenaria instituci\u00f3n, la historiadora de la ciencia Myriam Bahia Lopes, de la Universidad Federal de Minas Gerais, y Ronald Polito, historiador y escritor, se depararon con 19 p\u00e1ginas manuscritas de Joaqu\u00edn Manuel de Macedo y Joaqu\u00edn Norberto de Souza Silva. El texto, de 1859, no tiene t\u00edtulo. Pero en la ficha consta Dictamen sobre la introducci\u00f3n de la vacuna en Brasil.<\/p>\n<p>Los autores Macedo y Norberto, de la entonces Comisi\u00f3n Subsidiaria de Trabajos Hist\u00f3ricos del IHGB, informan que recibieron el encardo del Ministerio de Negocios del Imperio, por orden del emperador Don Pedro II. La vizcondesa de Santo Amaro, hija del mariscal Felisberto Caldeira Brant, despu\u00e9s marqu\u00e9s de Barbacena, ped\u00eda permiso para colocar el busto de su padre en la sala del Instituto de Vacunaci\u00f3n alegando haber sido el real introductor de la vacuna en el pa\u00eds en 1804. Sucede que Antonio Mendes Ribeiro reivindicaba la primac\u00eda para el padre, el cirujano mayor Francisco Mendes Ribeiro de Vasconcelos. \u00c9ste s\u00ed, habr\u00eda practicado la primera inmunizaci\u00f3n en 1798. Ambos presentaron cartas probatorias.<\/p>\n<p>La invenci\u00f3n de la vacuna es atribuida al m\u00e9dico ingl\u00e9s Edward Jenner, que hizo la\u00a0 primera prueba en 1796. \u00c9ste observ\u00f3 que la enfermedad de los cascos de los caballos, the grease, era transmitida a la ubre de las vacas por las manos humanas. Alrededor\u00a0 de las tetas infectadas surg\u00edan p\u00fastulas, que, a su vez, contaminaban al hombre. La infecci\u00f3n provocaba una enfermedad poco virulenta que dejaba a las orde\u00f1adoras de las vacas inmunes a la agresiva viruela. Para hacer la prueba, el m\u00e9dico recogi\u00f3 el l\u00edquido de las ubres heridas e infect\u00f3 a un muchacho. El muchacho tuvo alguna fiebre y peque\u00f1as lesiones, pero se puso bien. Semanas despu\u00e9s, Jenner lo inyect\u00f3 con el virus de la viruela y el muchacho se mostr\u00f3 inmunizado.<\/p>\n<p>Los brasile\u00f1os Macedo y Norberto conoc\u00edan bien esa historia. El primero era m\u00e9dico y escritor, considerado uno de los fundadores de la novela brasile\u00f1a autor de A moreninha, entre otros. Norberto fue historiador y literato. Ambos leyeron las cartas presentadas, consultaron documentos oficiales y concluyeron que fue el marqu\u00e9s de Barbacena el real impulsor de la vacuna. De acuerdo con ellos, Francisco Mendes practicaba la inoculaci\u00f3n. O sea, se trataba de introducir en la piel material contaminado con el virus, un m\u00e9todo altamente peligroso. En tanto, el marqu\u00e9s de Barbacena trajo la t\u00e9cnica de la vacuna de Portugal y la puso en pr\u00e1ctica en Bah\u00eda. La vacunaci\u00f3n solo ser\u00eda efectivamente obligatoria con las campa\u00f1as de Oswaldo Cruz, a comienzos del siglo XX. La viruela fue considerada erradicada en el mundo solamente en el 1980.<\/p>\n<p>Macedo y Norberto produjeron para el emperador un documento de fundaci\u00f3n, que registra el hito inicial de la introducci\u00f3n de la vacuna jenneriana en Brasil, comenta Myriam Bah\u00eda Lopes. Ella public\u00f3 \u00edntegramente las 19 p\u00e1ginas en la revista Hist\u00f3ria, Ci\u00eancias e Sa\u00fade: Manguinhos (abril-junio 2007).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Documento in","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[],"coauthors":[104],"class_list":["post-83450","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83450","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83450"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83450\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83450"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83450"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83450"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83450"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}