{"id":83457,"date":"2007-09-01T00:00:00","date_gmt":"2007-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/09\/01\/la-resaca-de-la-fiesta\/"},"modified":"2015-08-28T15:39:32","modified_gmt":"2015-08-28T18:39:32","slug":"la-resaca-de-la-fiesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-resaca-de-la-fiesta\/","title":{"rendered":"La resaca de la fiesta"},"content":{"rendered":"<p>Semanas atr\u00e1s una llamada telef\u00f3nica dej\u00f3 al psiquiatra Ronaldo Laranjeira sin reacci\u00f3n. Del otro lado de la l\u00ednea, un primo con quien no hablaba hac\u00eda tiempo le cont\u00f3 la peregrinaci\u00f3n por la cual el padre, adicto al alcohol desde hac\u00eda a\u00f1os, pasara poco antes. Al sentirse mal un viernes por la noche, tuvo que experimentar el tratamiento a que est\u00e1 sujeto el 10% de la poblaci\u00f3n que ya no consigue librarse de la bebida y no pasa m\u00e1s de un d\u00eda sin un trago de cerveza o un trago de aguardiente. Fue llevado a un hospital municipal de S\u00e3o Paulo, donde el m\u00e9dico que lo atendi\u00f3 aparentemente no comprendi\u00f3 la situaci\u00f3n ni le gust\u00f3 lo que vio y lo mand\u00f3 a casa. Pero no sin antes retar a los familiares y preguntar por qu\u00e9 hab\u00edan llevado a un borracho al hospital. Al d\u00eda siguiente el\u00a0 t\u00edo de Laranjeira muri\u00f3.<\/p>\n<p>La noticia lleg\u00f3 en un momento en que Laranjeira acaba de dar un paso importante para comprender c\u00f3mo se desarrollan en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a las ra\u00edces de la adicci\u00f3n al alcohol. Despu\u00e9s de 30 a\u00f1os de investigaciones sobre los problemas vinculados al consumo de alcohol y otras drogas en la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), Laranjeira se preparaba para publicar el primer an\u00e1lisis nacional que muestra cu\u00e1nto, c\u00f3mo y qu\u00e9 se bebe en el pa\u00eds, presentado en agosto en el Palacio de Planalto, sede de la presidencia. De noviembre de 2005 a abril de 2006, investigadores capacitados por \u00e9l y su equipo entrevistaron a 3.007 personas de m\u00e1s de 13 a\u00f1os de edad en \u00e1reas urbanas y rurales de 147 municipios de las cinco regiones brasile\u00f1as.<\/p>\n<p>El resultado es el m\u00e1s abarcador retrato del consumo de alcohol en Brasil, que, junto con otras investigaciones, podr\u00e1 orientar la implantaci\u00f3n de las medidas previstas en la Pol\u00edtica Nacional sobre Bebidas Alcoh\u00f3licas. Sancionada en mayo por el presidente Lula, esa ley tiene por meta reducir el consumo de alcohol y los da\u00f1os a \u00e9l asociados, tales como los accidentes de tr\u00e1nsito, el desarrollo del c\u00e1ncer, adem\u00e1s de perjuicios emocionales.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que ese estudio muestra? Mucha cosa sobre la cual se ten\u00eda solamente una idea aproximada, en general obtenida a partir de estudios hechos con una poblaci\u00f3n m\u00e1s restringida o de investigaciones realizadas en el exterior. Ya de entrada el trabajo coordinado por Laranjeira y financiado por la Secretaria Nacional Antidrogas (Senad), subordinada a la Presidencia de la Rep\u00fablica, revela un patr\u00f3n de consumo de alcohol m\u00e1s complejo que lo imaginado y deshace el mito de que casi todo brasile\u00f1o bebe, pero bebe poco solamente uno que otro vaso de chopp o una copa de vino de vez en cuando.<\/p>\n<p>Ahora se sabe que alrededor de la mitad de la poblaci\u00f3n adulta, m\u00e1s espec\u00edficamente un 48% de las personas de m\u00e1s de 18 a\u00f1os, es abstemia: no consume bebidas alcoh\u00f3licas o lo hace, como promedio, menos de una vez por a\u00f1o, dato que el grupo de la Unifesp a\u00fan no consigue explicar completamente. Seg\u00fan Laranjeira, ese n\u00famero es m\u00e1s elevado de lo que se esperaba y puede, al menos en parte, ser justificado por razones religiosas, toda vez que una en cada cuatro personas entrevistadas declar\u00f3 ser evangelista o protestante, religiones que suelen desaprobar el consumo de alcohol o estimular la abstinencia.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s preocupa a los investigadores, sin embargo, es lo que sucede con el otro 52% de los brasile\u00f1os. De estos, aproximadamente la mitad aprecia una cerveza helada o una copa de vino con poca frecuencia, entre una y tres veces por mes. El problema est\u00e1 en la otra mitad, correspondiente al 25% de la poblaci\u00f3n adulta o alrededor de 30 millones de brasile\u00f1os, que consume bebidas alcoh\u00f3licas m\u00e1s de una vez por semana. Uno de cada seis de esos consumidores, clasificados como frecuentes, ingiere niveles de alcohol considerados nocivos para la salud porque aumentan el riesgo de involucrarse en reyertas, de sufrir ca\u00eddas o tener relaciones sexuales sin protecci\u00f3n. En la mayor\u00eda de las ocasiones en que se sientan en un bar, esas personas toman al menos cinco medidas de bebida una medida contiene alrededor de 12 gramos de alcohol puro y equivale a una lata de cerveza, a 45 mililitros de whisky o aguardiente, a una copa de vino o a una botella peque\u00f1a de bebida del tipo ice.<\/p>\n<p>Es un patr\u00f3n de consumo distinto del europeo. En los pa\u00edses mediterr\u00e1neos de Europa en general se toma vino con frecuencia y en peque\u00f1as cantidades, durante las comidas, mientras en los pa\u00edses n\u00f3rdicos y del Este Europeo lo m\u00e1s com\u00fan es consumir medidas y m\u00e1s medidas de whisky o vodka. El perfil de consumo del brasile\u00f1o es m\u00e1s diverso. Muchos beben poco y pocos beben de verdad, lo que nos coloca entre los consumidores de mediano porte en Am\u00e9rica, seg\u00fan datos de un an\u00e1lisis in\u00e9dito de la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud. No bebemos m\u00e1s que los canadienses, los estadounidenses y los pueblos de otros pa\u00edses de Europa, pero consumimos alcohol de modo m\u00e1s nocivo, explica la psiquiatra Florence Kerr-Correa, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Botucat\u00fa, que estudia la diferencia en el patr\u00f3n de consumo entre el sexo masculino y femenino.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica del consumo brasile\u00f1o es ingerir niveles elevados de alcohol por m\u00e1s tiempo en la vida. Como en otros varios pa\u00edses, quien m\u00e1s bebe son los j\u00f3venes. Pero en Brasil se sigue bebiendo mucho hasta los 45 o 50 a\u00f1os, mientras que en Estados Unidos la ingesti\u00f3n de bebidas alcoh\u00f3licas disminuye a partir de la tercera d\u00e9cada de vida. Estos datos sugieren que probablemente habr\u00e1 m\u00e1s problemas con el consumo excesivo y la dependencia del alcohol por parte de personas en edad productiva, en una fase de la vida en que generalmente\u00a0 constituyeron familia, explica el epidemi\u00f3logo y psiquiatra brasile\u00f1o Raul Caetano, profesor de la Universidad de Texas el autor de cuestionario y de la estrategia usados en el estudio.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se bebe m\u00e1s en las regiones nordeste y centro oeste, donde un 38% de las\u00a0 personas no para antes del quinto vaso. En el sur y en el sudeste el consumo es m\u00e1s moderado, pero frecuente: la mitad de la poblaci\u00f3n no pasa de la segunda medida. Casi siempre son los hombres quienes m\u00e1s beben, mientras que las mujeres, m\u00e1s sensibles a los efectos del alcohol, generalmente se quedan en el primero o en el segundo vaso. En todas las regiones la bebida m\u00e1s consumida es la cerveza, aunque haya variaciones en el norte y en el nordeste, donde el aguardiente [cacha\u00e7a] aparece en segundo lugar, al frente del vino. Otra diferencia es que las personas de clases sociales m\u00e1s elevadas (A y B) consumen alcohol de modo distinto que las de la clase E. Las primeras beben durante las comidas, en bares comiendo alg\u00fan entrem\u00e9s o solas en casa, explica Laranjeira. En tanto, entre los m\u00e1s pobres quienes beben son los hombres que se re\u00fanen en un cafet\u00edn y toman cacha\u00e7a de pie, sin comer nada.<\/p>\n<p>Una vez hechas las cuentas, se concluye que esos bebedores, llamados frecuentes y tambi\u00e9n pesados, son nada menos que el 10% de los brasile\u00f1os adultos, \u00f3 12 millones de personas. Es una poblaci\u00f3n equivalente a la de una metr\u00f3polis como S\u00e3o Paulo que una vez por semana llena decenas de miles de restaurantes, bares, cafetines y panader\u00edas del pa\u00eds y toma por lo menos cinco vasos de cerveza o varias medidas de cacha\u00e7a. Se puede hasta imaginar que cinco medidas, cosa que mucha gente es capaz de beber cuando sale para conversar con los amigos, no son casi nada. \u00bfNo lo ser\u00e1n?<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s del primer trago de cerveza o, como es m\u00e1s com\u00fan entre los ga\u00fachos del sur, despu\u00e9s de la primera copa de vino el alcohol llega al est\u00f3mago, donde la mitad es digerida. Lo que no es deshecho qu\u00edmicamente all\u00ed atraviesa las paredes del est\u00f3mago y del intestino delgado, llegando r\u00e1pidamente al torrente sangu\u00edneo. Formada por 2 \u00e1tomos de carbono, 6 de hidr\u00f3geno y 1 de ox\u00edgeno, la mol\u00e9cula del etanol el alcohol del vodka, del co\u00f1ac y de todas las bebidas se diluye f\u00e1cilmente en la sangre. Una peque\u00f1a parte es filtrada por los ri\u00f1ones y se acumula en la vejiga, raz\u00f3n del deseo frecuente, y en general urgente, de orinar. Lo restante se acumula en tejidos y \u00f3rganos ricos en agua, como los m\u00fasculos y el cerebro, hasta ser transportado al h\u00edgado, en donde pasa por dos etapas de transformaci\u00f3n en que origina un compuesto menos t\u00f3xico para las c\u00e9lulas: el \u00e1cido ac\u00e9tico. Sin embargo, una parte del alcohol sufre solamente una transformaci\u00f3n parcial, generando un compuesto altamente t\u00f3xico: el aldeh\u00eddo, responsable por da\u00f1os a las c\u00e9lulas y tambi\u00e9n por el dolor de cabeza caracter\u00edstico de la resaca del d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Ese proceso de degradaci\u00f3n es un tanto lento. Se calcula que el organismo tarda alrededor de una hora para degradar el alcohol de una sola medida de bebida. En un adulto de 70 kilos, los 12 gramos de alcohol puro encontrados en una lata de cerveza o en un vaso de whisky en pocos minutos alcanzan una concentraci\u00f3n de 0,2 gramos por litro de sangre. Poco m\u00e1s que eso ya es suficiente para relajar el cuerpo y dejar a la persona m\u00e1s desinhibida, hablando de manera desenfrenada es el estadio de euforia, deseado por todo el mundo que decide tomar un trago para olvidar el d\u00eda malo o sentirse m\u00e1s seguro para conversar con la muchacha de la mesa de al lado.<\/p>\n<p>Sin embargo, la excitaci\u00f3n y la autoconfianza duran poco. Si en menos de una hora se tomasen dos latas m\u00e1s de cerveza, f\u00e1cilmente se sobrepasa la concentraci\u00f3n de 0,6 gramos por litro de sangre, el l\u00edmite m\u00e1ximo en que es permitido manejar, de acuerdo con el C\u00f3digo Brasile\u00f1o de Tr\u00e1nsito. En esas horas es mejor dejar el coche en el estacionamiento y regresar a casa con alguien que est\u00e9 sobrio o en un taxi. Es cuando comienza a manifestarse otro tipo de efecto provocado por el alcohol, que interfiere en la actividad de los mensajeros qu\u00edmicos dopamina, \u00e1cido gama-aminobut\u00edrico y noradrenalina, reduciendo el funcionamiento de diferentes regiones cerebrales. Despu\u00e9s de la quinta medida, el razonamiento se hace lento, se escogen las palabras con menos pudor, la visi\u00f3n pierde nitidez y disminuye la capacidad de reacci\u00f3n. Ingerido en cantidades a\u00fan m\u00e1s elevadas en pocas horas es la borrachera que los adolescentes suelen pescarse en las fiestas nocturnas, el alcohol puede llevar al coma e incluso a la muerte por impedir el funcionamiento de los centros cerebrales que coordinan la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Repetido raramente, el consumo exagerado no suele causar en quien toma perjuicios mayores que una intoxicaci\u00f3n aguda que dura un d\u00eda y hace que la cabeza d\u00e9 vueltas y el est\u00f3mago se revuelva, y que deja una sensaci\u00f3n amarga en la boca. Con todo, si ese comportamiento se hace un h\u00e1bito, pueden surgir da\u00f1os irreversibles en \u00f3rganos como el coraz\u00f3n, el cerebro y el h\u00edgado, adem\u00e1s del aumento del riesgo de desarrollar una depresi\u00f3n y algunos tipos c\u00e1ncer. En ese nivel de consumo, los da\u00f1os superan y mucho los beneficios que cantidades de alcohol consideradas seguras por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud dos medidas diarias para hombres y una para mujeres pueden proporcionar al sistema cardiovascular. A\u00fan en el nivel seguro, el alcohol s\u00f3lo proporciona beneficio cardiovascular para hombres con m\u00e1s de 40 a\u00f1os. En t\u00e9rminos de salud, los m\u00e1s j\u00f3venes nada ganan con la bebida?, dice Caetano.<\/p>\n<p>Otra consecuencia del consumo frecuente en altas o bajas dosis de cerveza, whishy e incluso vino es el aumento del riesgo de adicci\u00f3n, que ocasiona problemas a quien bebe y tambi\u00e9n a su familia y sus amigos. Ese trastorno psiqui\u00e1trico, responsable de\u00a0 un 90% de los ingresos hospitalarios vinculados al uso de drogas en el pa\u00eds, afecta aproximadamente a uno de cada diez brasile\u00f1os, proporci\u00f3n cinco veces superior al promedio mundial. Y hay se\u00f1ales de que est\u00e1 aumentando en las ciudades de mediano y gran porte: subi\u00f3 del 11,2% en 2001 al 12,3% en 2005 entre las personas con edades entre 12 y 65 a\u00f1os que viven en municipios de m\u00e1s de 200 mil habitantes, seg\u00fan estudios realizados por el equipo del Centro Brasile\u00f1o de Informaciones sobre Drogas Psicotr\u00f3picas (Cebrid), de la Unifesp<\/p>\n<p>M\u00e1s f\u00e1cilmente reconocibles, la adicci\u00f3n y las enfermedades que alcanzan a los diferentes \u00f3rganos del cuerpo est\u00e1n lejos de ser los \u00fanicos problemas decurrentes del consumo del alcohol. Hay otro tipo de da\u00f1o tan importante como los anteriores que hasta hace pocos a\u00f1os atr\u00e1s permanec\u00eda invisible. Es el llamado perjuicio social, pagado por toda la comunidad por medio de la reducci\u00f3n de la productividad en el trabajo, de heridas en trifulcas, de enfermedades que debilitan desde el punto de vista\u00a0 f\u00edsico y psicol\u00f3gico y de tratamientos en hospitales p\u00fablicos. Datos de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud indican que directa o indirectamente el alcohol es responsable del 3% de las muertes y el 4% de todas las enfermedades. Este \u00edndice es m\u00e1s elevado en los pa\u00edses en desarrollo como Brasil, donde el alcohol est\u00e1 asociado a aproximadamente el 10% de las muertes y tambi\u00e9n de las enfermedades, seg\u00fan estimaciones de Laranjeira y Jos\u00e9 Ninio Meloni, publicadas en 2004 en la Revista Brasileira de Psiquiatria.<\/p>\n<p>Aunque no se conozcan las cifras con precisi\u00f3n, se cree que la causa de buena parte de esas muertes tenga que ver con los accidentes de tr\u00e1nsito provocados por conductores que insisten en regresar a casa manejando, a\u00fan despu\u00e9s de varios vasos de cerveza. Todos los a\u00f1os unas 20 mil personas mueren en accidentes de coche en Brasil, seg\u00fan datos del Departamento Nacional de Tr\u00e1nsito. Este n\u00famero representa casi la mitad de las muertes por accidentes automovil\u00edsticos en Estados Unidos, donde el parque de veh\u00edculos es seis veces mayor que el de ac\u00e1 all\u00e1 circulan alrededor de 240 millones de autom\u00f3viles, mientras que aqu\u00ed unos 38 millones.<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis nacional, Laranjeira constat\u00f3 que un 10% de las personas que beben ya manej\u00f3 al menos una vez despu\u00e9s de consumir alcohol el a\u00f1o anterior a la entrevista. Es una proporci\u00f3n alt\u00edsima, comenta Laranjeira. En Estados Unidos, las autoridades se muestran alarmadas cuando este n\u00famero llega a un 3% \u00f3 un 4% de los conductores, afirma. Alrededor de tres veces m\u00e1s com\u00fan entre los brasile\u00f1os que entre los estadounidenses, este h\u00e1bito puede ser a\u00fan m\u00e1s com\u00fan en las ciudades grandes.<\/p>\n<p>En otro estudio reciente, Laranjeira y el m\u00e9dico S\u00e9rgio Duailibi decidieron ir a las calles de cinco ciudades brasile\u00f1as (S\u00e3o Paulo, Diadema, Santos, Belo Horizonte y Vit\u00f3ria) a verificar si los choferes manejaban despu\u00e9s de ingerir bebidas alcoh\u00f3licas. Entre las 10 de la noche y las 3 de la ma\u00f1ana de varios viernes y s\u00e1bados, ellos pararon a 5.600 choferes y les pidieron que soplaran en un alcohol\u00edmetro, aparato que estima la proporci\u00f3n de alcohol en la sangre a partir de su concentraci\u00f3n en el aire expirado. Como promedio, uno en cada tres conductores hab\u00eda consumido alcohol antes de agarrar el volante \u00edndice que vari\u00f3 del 21% en Diadema, Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo, al 41% en Vit\u00f3ria, en Esp\u00edrito Santo. En todas las ciudades una quinta parte de los choferes no deber\u00eda estar al volante, porque los niveles de alcohol en sangre hab\u00edan sobre pasado el l\u00edmite legal.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Tr\u00e1nsito Brasile\u00f1o permite la conducci\u00f3n de veh\u00edculos con una concentraci\u00f3n m\u00e1xima de 0,6 gramos de alcohol por litro de sangre. Pero tal vez ni siquiera ese valor pueda ser considerado seguro. En julio la revista Quatro Rodas present\u00f3 los resultados de una prueba informal, pero bastante ilustrativa, de lo que puede suceder en el tr\u00e1nsito. Bajo la supervisi\u00f3n de m\u00e9dicos, nueve j\u00f3venes tomaron cantidades sucesivas de bebida alcoh\u00f3lica antes de conducir por un corto trayecto en que conos de pl\u00e1stico simulaban curvas y obst\u00e1culos. A\u00fan antes de alcanzar el l\u00edmite legal, la mayor parte de los conductores arroll\u00f3 conos y pas\u00f3 andar m\u00e1s r\u00e1pido. Hubo incluso quien frenase delante de una luz verde o se confundiese al guardar el carro en el garaje.<\/p>\n<p>Si cantidades bajas fueron suficientes para poner en riesgo la seguridad de quien maneja y de quien est\u00e1 cerca, no es dif\u00edcil imaginar lo que de hecho ocurre en las calles de nuestras ciudades, donde el consumo es elevado, principalmente entre los j\u00f3venes. Casi la mitad de los entrevistados en el an\u00e1lisis nacional consumi\u00f3 alcohol de un modo considerado compulsivo m\u00e1s de cinco medidas para hombres y cuatro para mujeres en un per\u00edodo de pocas horas al menos una vez en el \u00faltimo a\u00f1o. La mitad de ellos bebe as\u00ed al menos una vez por mes.<\/p>\n<p>Esa forma de consumo, llamada por los m\u00e9dicos binge, es m\u00e1s com\u00fan entre los hombres m\u00e1s j\u00f3venes, en especial hasta los 42 a\u00f1os. Pero no solamente. Mujeres con edad entre 18 y 44 a\u00f1os, solteras o divorciadas y que cursaron la secundaria o a\u00fan est\u00e1n en la universidad, tambi\u00e9n suelen exagerar en las medidas tanto como los hombres, seg\u00fan el estudio conducido por los psiquiatras Laura Andrade, Camila Magalh\u00e3es Silveira y Arthur Guerra Andrade, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP).<\/p>\n<p>Ellos evaluaron el patr\u00f3n de consumo de alcohol de 1.464 personas de m\u00e1s de 18 a\u00f1os en dos barrios de clase media y alta de la ciudad de S\u00e3o Paulo el elegante Jardim Am\u00e9rica y la bohemia Villa Magdalena, donde, en muchas calles, los bares se exprimen uno al lado del otro. Observaron que uno de cada diez participantes del estudio hab\u00eda ingerido bebidas alcoh\u00f3licas de modo exagerado al menos una vez en el \u00faltimo a\u00f1o. La mayor\u00eda consum\u00eda en ese patr\u00f3n m\u00e1s de una vez por semana, como describe el equipo de la USP en el art\u00edculo del Journal of Studies on Alcohol and Drugs.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s temprano las personas comienzan a beber, mayor es el riesgo de que desarrollen ese patr\u00f3n de consumo, dice Camila. Y, cuanto m\u00e1s beben, m\u00e1s problemas enfrentan. Laura pregunt\u00f3 con qu\u00e9 frecuencia los participantes de la investigaci\u00f3n presentaban uno o m\u00e1s problemas de orden f\u00edsico, emocional o social en un total de 24 tipos diferentes. Y compar\u00f3 el resultado con el n\u00famero de veces en que beb\u00edan en la semana y la cantidad de alcohol que tomaban cada vez que se sentaban para beber. A medida que crec\u00eda el consumo de alcohol, aumentaba la proporci\u00f3n de problemas principalmente entre los hombres, que se involucraban m\u00e1s en peleas y se convert\u00edan en motivo de quejas de amigos y compa\u00f1eras. Pero las mujeres que inger\u00edan niveles elevados de alcohol tambi\u00e9n enfrentaban la misma proporci\u00f3n de problemas que los hombres. Asimismo, ellas presentan lo que los m\u00e9dicos denominan efecto telesc\u00f3pico. Aquellas que comienzan a beber temprano, pasan a hacer uso m\u00e1s frecuente del alcohol m\u00e1s r\u00e1pidamente y tambi\u00e9n se convierten en dependientes m\u00e1s tempranamente, explica Laura.<\/p>\n<p>Florence Kerr-Correa atribuye el consumo elevado de alcohol por parte de las mujeres al cambio de su rol en la sociedad. Ella compar\u00f3 c\u00f3mo las personas beb\u00edan en Botucat\u00fa y en Rubi\u00e3o J\u00fanior, ciudad menor y de nivel socioecon\u00f3mico y cultural m\u00e1s bajo. Constat\u00f3 que el consumo de alcohol en peque\u00f1as cantidades o exagerado era m\u00e1s com\u00fan entre las habitantes de Botucat\u00fa, con acceso a la educaci\u00f3n y trabajo remunerado.<\/p>\n<p>Uno de los resultados del an\u00e1lisis nacional que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n del equipo de Laranjeira es el consumo de alcohol por adolescentes. De los 3.007 entrevistados, 661 ten\u00edan entre 14 y 17 a\u00f1os de edad y no deber\u00edan conseguir comprar alcohol, de acuerdo con la legislaci\u00f3n brasile\u00f1a. Aun as\u00ed, un 24% afirm\u00f3 consumir bebidas alcoh\u00f3licas m\u00e1s de una vez por mes. Casi la mitad de los adolescentes que beben generalmente pasa de las tres dosis, y una proporci\u00f3n semejante consume alcohol de modo compulsivo al menos una vez por mes. M\u00e1s importante: los datos de ese estudio sugieren que las personas est\u00e1n comenzando a tomar cerveza, vino u otras bebidas cada vez m\u00e1s temprano, comenta Ilana Pinsky, psic\u00f3loga de la Unifesp y coautora del estudio nacional. Las personas que en la \u00e9poca de las entrevistas eran menores de edad hab\u00edan bebido por primera vez poco antes de los 14 a\u00f1os y seis meses m\u00e1s tarde ya consum\u00edan alcohol regularmente, mientras que quienes ten\u00edan entre 18 y 25 a\u00f1os solo probaron los primeros tragos a los 15 a\u00f1os y pasaron a beber dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de los 17. ?Los adolescentes en general toman para relajarse,\u00a0 divertirse y sumarse al grupo, explica Ilana, el problema es que ellos son m\u00e1s susceptibles a los efectos del alcohol.<\/p>\n<p>La adolescencia es un per\u00edodo en que naturalmente las personas prueban nuevas experiencias, reconoce Laranjeira. Pero la experimentaci\u00f3n qu\u00edmica siempre trae riesgos aparejados. Estudios hechos en Brasil y en el exterior muestran que cuanto m\u00e1s temprano se comienza a beber mayor es el riesgo de convertirse en dependiente. Tambi\u00e9n aumenta la probabilidad de que ocurran accidentes, peleas y ca\u00eddas y de tener sexo sin protecci\u00f3n. Y las complicaciones no cesan por ah\u00ed. Desde el punto de vista fisiol\u00f3gico, la adolescencia es una fase de la vida en que el cerebro a\u00fan se encuentra en desarrollo, que puede ser comprometido por el alcohol. No hay nivel de consumo de alcohol considerado seguro para los adolescentes. Cuanto m\u00e1s se consigue retardar el inicio del uso, menores son los problemas, afirma Camila, que integra con Arthur Guerra Andrade el Centro de Informaciones sobre Salud y Alcohol (Cisa), organizaci\u00f3n no gubernamental que tiene entre sus patrocinadores a la Compa\u00f1\u00eda de Bebidas de las Am\u00e9ricas (AmBev), la mayor productora de cerveza del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Ante este escenario surge la duda: \u00bfqu\u00e9 hacer para reducir en el pa\u00eds el consumo de alcohol y los perjuicios a \u00e9l asociados? La respuesta a este problema, que s\u00f3lo en los \u00faltimos a\u00f1os atrajo la atenci\u00f3n de las autoridades brasile\u00f1as y que en todo el mundo es m\u00e1s grave que el uso de drogas il\u00edcitas, es m\u00faltiple y no siempre consensual. Entre los especialistas brasile\u00f1os hay quienes afirman que la salida est\u00e1 en la educaci\u00f3n, toda vez que el consumo de alcohol es un h\u00e1bito que acompa\u00f1a a la humanidad desde hace milenios posiblemente desde que alguien experiment\u00f3 frutos o cereales fermentados bien antes del surgimiento de la agricultura.<\/p>\n<p>El alcohol da placer y es agradable para la mayor parte de las personas. Es necesario ense\u00f1ar que ese es un h\u00e1bito que puede ser mantenido de forma adecuada, en locales adecuados, explica el psicofarmac\u00f3logo Elisaldo Carlini, coordinador del Cebrid, quien hasta marzo era miembro de la Junta Internacional de Control de Narc\u00f3ticos, \u00f3rgano de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas que monitorea la producci\u00f3n y el comercio de estupefacientes en el mundo. Faltan en el pa\u00eds proyectos intensivos, continuos e inteligentes que ense\u00f1en sobre los peligros del uso de drogas, afirma.<\/p>\n<p>Pero la educaci\u00f3n por s\u00ed sola no resuelve. La restricci\u00f3n de los horarios de exhibici\u00f3n en televisi\u00f3n de las propagandas de bebidas por la cual viene pugnando recientemente el ministro de la Salud, Jos\u00e9 Gomes Tempor\u00e3o, puede producir resultados, principalmente entre los m\u00e1s j\u00f3venes. Tambi\u00e9n es necesario aplicar efectivamente las leyes existentes en el pa\u00eds, como la que proh\u00edbe la venta de bebidas alcoh\u00f3licas a menores de 18 a\u00f1os y la que prev\u00e9 la suspensi\u00f3n del derecho de manejar a quien es pescado conduciendo un veh\u00edculo embriagado. En Brasil somos benignos en lo que respecta a la violaci\u00f3n de reglamentos. Aceptamos m\u00e1s ciertas formas de infracci\u00f3n que la sociedad estadounidense, dice Caetano. Hay en el pa\u00eds una sensaci\u00f3n de impunidad, que es real. La ley no se aplica y las personas lo saben.<\/p>\n<p>Laranjeira defiende el aumento de los impuestos y del precio de las bebidas. En la opini\u00f3n de Caetano, tambi\u00e9n son necesarias medidas federales, estaduales y hasta municipales, como el control del horario de apertura de los bares. Adem\u00e1s, por supuesto, de acceso de los dependientes del alcohol al tratamiento adecuado. Seg\u00fan Pedro Gabriel Delgado, coordinador de Salud Mental del Ministerio de la Salud, hasta 2002 el sistema p\u00fablico de salud no ofrec\u00eda alternativas de atenci\u00f3n especializada y los problemas asociados al alcohol eran tratados por instituciones filantr\u00f3picas o grupos como los Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. Hab\u00eda escasas consultas ambulatorias e ingresos\u00a0 de baja eficacia en hospitales psiqui\u00e1tricos. Hoy en d\u00eda hay en el pa\u00eds 160 centros comunitarios y servicios de atenci\u00f3n a la salud para tratar a adictos al alcohol. Pero a\u00fan es poco. La soluci\u00f3n de ese problema pasa por la reglamentaci\u00f3n del mercado, afirma Laranjeira, acusado de defender propuestas radicales contra el consumo excesivo de alcohol. Sin eso, la industria contin\u00faa lucrando y la sociedad pagando la cuenta.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Estudio nacional sobre los patrones de consumo de alcohol en la poblaci\u00f3n brasile\u00f1a (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/2239\/instituto-nacional-de-politicas-publicas-do-alcool-e-outras-drogas\/\" target=\"_blank\">08\/57714-7<\/a>);\u00a0<strong>Coordinador:<\/strong>\u00a0Ronaldo Laranjeira &#8211; Unifesp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:<\/strong> R$ 1.000.000,00 (Senad)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Estudio epidemiol\u00f3gico de los trastornos psiqui\u00e1tricos en la Regi\u00f3n Metropolitana de S\u00e3o Paulo (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1305\/estudo-epidemiologico-dos-transtornos-psiquiatricos-na-regiao-metropolitana-de-sao-paulo-prevalenci\/\" target=\"_blank\">03\/00204-3<\/a>);\u00a0<strong>Coordinadora:\u00a0<\/strong>Laura Helena Guerra Andrade &#8211; USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n: <\/strong>R$\u00a01.040.825,00 (FAPESP)<br \/>\n<strong>3.<\/strong> G\u00e9nero, cultura y problemas relacionados al alcohol: un estudio en el estadio de S\u00e3o Paulo y multinacional (<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/20427\/genero-cultura-e-problemas-relacionados-ao-alcool-um-estudo-no-estado-de-sao-paulo-e-multinacional\/\" target=\"_blank\">04\/11729-2<\/a>);\u00a0<strong>Coordinadora:\u00a0<\/strong>Florence Kerr-Corr\u00eaa &#8211; Unesp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n:\u00a0<\/strong>187.393,75 reales (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Uno de cada cuatro brasile\u00f1os bebe a punto tal de correr riesgos","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[],"coauthors":[105],"class_list":["post-83457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83457"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83457\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83457"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}