{"id":83460,"date":"2007-09-01T10:30:00","date_gmt":"2007-09-01T13:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/09\/01\/el-poder-de-las-ninfas\/"},"modified":"2015-07-16T15:27:21","modified_gmt":"2015-07-16T18:27:21","slug":"el-poder-de-las-ninfas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-poder-de-las-ninfas\/","title":{"rendered":"El poder de las ninfas"},"content":{"rendered":"<p>Puntas r\u00edgidas aserradas, decoradas con finas rayas rojas perforan la capa de materia org\u00e1nica que forra el piso de la selva. Son las hojas de la bromelia de Cryptanthus felixii, de cuyas bases esp\u00edan tubos verdosos que terminan en delicados p\u00e9talos blancos, se\u00f1uelo para abejas, que al sorber el n\u00e9ctar ayudan en la polinizaci\u00f3n. Bromelias Vriesea freicanecana se agarran a la piedra desnuda donde murci\u00e9lagos transfieren polen de una flor a otra. Solo as\u00ed se forman frutos, que penden en la punta de ramos expuestos al viento responsable de diseminar las semillas a otros cerros. Del agua de las lluvias que se acumula en la Neoregelia silvomontana, trepada en lo alto de \u00e1rboles en el interior de Bah\u00eda, emergen peque\u00f1as flores blancas. Los monos saben que all\u00ed encuentran insectos y renacuajos, importantes fuentes de prote\u00edna. Las plantas descritas arriba son algunas de las especies del nordeste de Brasil descubiertas por Jos\u00e9 Alves Siqueira Filho, de la Fundaci\u00f3n Universidad Federal del Valle de S\u00e3o Francisco, con sede en Pernambuco, cuyo trabajo viene mostrando el papel central de las bromelias en la ecolog\u00eda del Bosque Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Como las ninfas griegas, est\u00e1n por todo el bosque y son alimento para colibr\u00edes, murci\u00e9lagos e insectos, refugio esencial para la reproducci\u00f3n de tipos de ranas y otros animales y en ellas germinan otras plantas. Algunas especies de bromelia se instalan en lo alto de \u00e1rboles y solo se reproducen con la ayuda de animales que cumplen las funciones de transferir el polen para otras flores y las semillas para locales donde pueden germinar. Esa interdependencia entre bromelias y otros habitantes del bosque hace que ellas sean piezas claves del ecosistema y denuncien los primeros indicios de deterioraci\u00f3n del bosque. Las bromelias sirven como bioindicadores para contar la historia del Bosque Atl\u00e1ntico, dice Siqueira Filho. Con Isabel Cristina Machado, de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), \u00e9l mostr\u00f3 que las bromelias dependen sobre todo de vertebrados para reproducirse y que son la principal fuente de alimento para colibr\u00edes. De entre las 39 especies estudiadas, 60% son polinizadas por aves, 26% por abejas, 11% por murci\u00e9lagos y 3% por mariposas. Ya las semillas son dispersas en gran parte por aves (40%), mam\u00edferos (11%) y hormigas (6%). Sin embargo en muchas de las \u00e1reas examinadas la dupla ya no encontr\u00f3 el polinizador o dispersor necesario. La extinci\u00f3n localizada de los animales puede significar el principio del fin para las bromelias que de ellos dependen. Esos datos est\u00e1n entre los art\u00edculos originales que componen el libro Fragmentos del Bosque Atl\u00e1ntico en el Nordeste, organizado por Siqueira Filho y Elton Leme, de la Escuela de Derecho de la Fundaci\u00f3n Get\u00falio Vargas de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>La reducci\u00f3n del bosque a manchas inconexas es la m\u00e1s seria amenaza a la biodiversidad ?en islas ecol\u00f3gicamente incompletas, plantas y animales necesitan transitar entre fragmentos para sobrevivir. Con eso en la mente, Marcelo Tabarelli, bot\u00e1nico de la UFPE, simul\u00f3 en una computadora la capacidad de locomoci\u00f3n de animales entre trechos del bosque interconectados por corredores. El estudio muestra que, al norte del r\u00edo S\u00e3o Francisco, ecosistemas viables exigieron la creaci\u00f3n de entre 9 y 32 kil\u00f3metros de corredores. Adem\u00e1s de eso, el desaparecimiento de vertebrados interrumpe la dispersi\u00f3n de semillas y puede llevar a la extinci\u00f3n de un 30% de los \u00e1rboles y arbustos de la regi\u00f3n. Tabarelli prev\u00e9 un bosque futuro con menos diversidad, donde especies que necesitan sombra ser\u00e1n raras y las que hoy son raras dejar\u00e1n de existir. Siqueira Filho analiz\u00f3 la distribuci\u00f3n de bromelias en Pernambuco y Alagoas y vio que m\u00e1s de un 60% de las especies corren el riesgo de desaparecer de esos estados y 41 especies que solo existen all\u00ed est\u00e1n a las puertas de la extinci\u00f3n total. En algunos locales observ\u00f3 una invasi\u00f3n por plantas de la vegetaci\u00f3n agreste caracter\u00edstica del nordeste de Brasil, tal vez el inicio de un cambio dr\u00e1stico en el paisaje.<\/p>\n<p><strong>Ayer y hoy<br \/>\n<\/strong>La destrucci\u00f3n del bosque tiene ra\u00edces hist\u00f3ricas que remiten al descubrimiento. Cl\u00f3vis Cavalcanti, profesor de la UFPE especialista en aspectos socio-ambientales del Bosque Atl\u00e1ntico, explica que el colonizador encontr\u00f3 en Brasil una naturaleza de exhuberancia tal que le parec\u00eda infinita. La misma \u00f3ptica permaneci\u00f3 en los descendientes como el propio Cavalcanti, que creci\u00f3 hallando que el bosque estar\u00eda siempre all\u00ed, aunque la ca\u00f1a de az\u00facar fuese el sustento de su familia. La deforestaci\u00f3n\u00a0 para la siembra de la ca\u00f1a de az\u00facar se ampli\u00f3 en los a\u00f1os 1970, con el programa del alcohol combustible. Fue con esa iniciativa, considerada ambientalmente saludable por evitar la quema de combustibles f\u00f3siles, sustituidos por el etanol de la ca\u00f1a de az\u00facar, que casi todas las \u00faltimas islas de bosques que cubr\u00edan las cimas de los cerros de la Zona del\u00a0 Bosque de Pernambuco desaparecieron por completo, escribe Cavalcanti. En 1990 el Bosque Atl\u00e1ntico nordestino no llegaba a 6% del \u00e1rea original, y entre 1989 y 2000 perdi\u00f3 m\u00e1s del 10% de su cobertura vegetal.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida del Bosque Atl\u00e1ntico al norte del r\u00edo S\u00e3o Francisco es especialmente grave, pues esa regi\u00f3n tiene particularidades que la destacan. En un estudio publicado este a\u00f1o en el Journal of Biogeography, Tabarelli analiz\u00f3 452 especies de \u00e1rboles de la regi\u00f3n y mostr\u00f3 que el bosque pernambucano es m\u00e1s emparentado con el Amaz\u00f3nas que con el Bosque Atl\u00e1ntico al sur del r\u00edo S\u00e3o Francisco, sin embargo geogr\u00e1ficamente m\u00e1s pr\u00f3ximo. El mismo patr\u00f3n emerge del trabajo de Siqueira Filho con las bromelias.<\/p>\n<p>Las 24 nuevas especies de bromelias descritas por Siqueira Filho en los \u00faltimos diez a\u00f1os son se\u00f1al de lo mucho que resta por descubrir por all\u00ed. Lo mismo se aplica a la fauna. En 2006, el mono denominado localmente macaco-prego-louro llam\u00f3 la atenci\u00f3n hacia los bosques nordestinos: ser\u00eda la nueva especie Cebus queirozi o la redescubierta de C. flavius, registrado por primera vez en 1648 y nunca m\u00e1s visto desde entonces. Sin embargo casi todas las especies descritas recientemente como el ave cabur\u00e9 silvestre (Glaucidium mooreorum), en 2002 ya son descubiertas amenazadas de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Siqueira Filho teme que las plantas y los animales t\u00edpicos del Bosque Atl\u00e1ntico nordestino ya est\u00e9n perdidos, pero no hesita en se\u00f1alar soluciones como replantar matas ciliares y establecer reservas en \u00e1reas de centrales. Hay oportunidades econ\u00f3micas: Europa y los Estados Unidos comienzan a exigir certificados de calidad ambiental?, afirma. Su trabajo est\u00e1 contribuyendo a una mejor comprensi\u00f3n de la ecolog\u00eda del Bosque Atl\u00e1ntico, pero para \u00e9l el conocimiento cient\u00edfico puede \u00a0y debe \u00a0ser base para acciones concretas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las bromelias son centrales en el funcionamiento del Bosque Atl","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[95],"class_list":["post-83460","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83460","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83460"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83460\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83460"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}