{"id":83476,"date":"2007-10-01T10:20:00","date_gmt":"2007-10-01T13:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/10\/01\/el-arte-del-encuentro\/"},"modified":"2015-07-16T15:07:14","modified_gmt":"2015-07-16T18:07:14","slug":"el-arte-del-encuentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-arte-del-encuentro\/","title":{"rendered":"El arte del encuentro"},"content":{"rendered":"<p><em>Desde Oxford y de S\u00e3o Paulo<\/em><\/p>\n<p>Cinco equipos de hospitales de Alemania, B\u00e9lgica, Hungr\u00eda y Francia comenzar\u00e1n este mismo a\u00f1o a delinear una estrategia distinta para evaluar la eficacia de un tipo de c\u00e9lulas de defensa en personas con tumores de piel o con Sida. En esta ocasi\u00f3n adoptaron m\u00e9todos de trabajo estandarizado para luego comparar los resultados a los que llegaron -algo antes casi imposible- ya que cada investigador empleaba sus propios procedimientos. Al mismo tiempo, un equipo en Par\u00eds estudia c\u00f3mo reaccionan esas c\u00e9lulas al encontrar tumores o agentes infecciosos tales como virus y bacterias. En Mil\u00e1n, Italia, otro grupo identifica los genes que controlan el funcionamiento de las llamadas c\u00e9lulas dendr\u00edticas, vistas actualmente como una prometedora posibilidad terap\u00e9utica contra una serie de enfermedades pues controlan la producci\u00f3n de anticuerpos y de otras c\u00e9lulas de defensa. Los l\u00edderes de cada grupo saben que pueden pedir ayuda a los otros equipos para complementar los resultados. Pueden tambi\u00e9n extender el debate a m\u00e1s participantes, ya que componen la red europea DC-Thera, uno de los raros esfuerzos mundiales en integrar una investigaci\u00f3n b\u00e1sica y aplicada, constituida por 26 grupos de investigadores, 39 laboratorios asociados y seis peque\u00f1as y medias empresas.<\/p>\n<p>Implementada hace casi tres a\u00f1os, la DC-Thera, abreviatura de Dendritic Cells for Novel Immunotherapies, re\u00fane a destacados especialistas europeos en c\u00e9lulas dendr\u00edticas del \u00e1rea de gen\u00f3mica, prote\u00f3mica, biolog\u00eda molecular y celular y experimentaci\u00f3n en modelos animales y en seres humanos con el prop\u00f3sito de encontrar una alternativa a los tratamientos, en especial contra el c\u00e1ncer. &#8220;El conocimiento de gen\u00f3mica puede emplearse para dise\u00f1ar test en seres humanos, que frecuentemente son muy emp\u00edricos&#8221;,\u00a0 dice Jonathan Austyn, profesor de inmunobiolog\u00eda de la Universidad de Oxford que cre\u00f3 la red. &#8220;Queremos completar el recorrido del micro al macrocosmo.&#8221;<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n en esa \u00e1rea se intensific\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os tambi\u00e9n en Estados Unidos y en Brasil a causa de los resultados animadores de los ensayos cl\u00ednicos preliminares y de la baja toxicidad. Los efectos colaterales tienden a ser m\u00ednimos porque cada persona recibe c\u00e9lulas de su propio organismo, seleccionadas, cultivadas y fortalecidas en laboratorio.<\/p>\n<p>&#8220;Dentro de diez a\u00f1os posiblemente logremos estimular las c\u00e9lulas dendr\u00edticas dentro del propio organismo de los pacientes&#8221;, dice Roger Chammas, que estudia los mecanismos de diferenciaci\u00f3n de c\u00e9lulas dendr\u00edticas en la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) en conjunto con el equipo de Lewis Joel Greene, del Centro de Terapia Celular de Ribeir\u00e3o Preto.<\/p>\n<p>Trabajar en red puede ser una forma de llegar inmediatamente a resultados m\u00e1s consistentes, pero no es f\u00e1cil. En un mismo pa\u00eds ser\u00eda dif\u00edcil motivar a m\u00e9dicos y bi\u00f3logos a que adopten un lenguaje y formas de pensar convergentes. Austyn provoc\u00f3 la suerte y reuni\u00f3 61 grupos de 18 pa\u00edses de Europa, cada uno con sus barreras culturales, particularmente serias en un continente hist\u00f3ricamente dividido por las guerras. Bajo su coordinaci\u00f3n bi\u00f3logos, m\u00e9dicos y empresarios ingleses, italianos, alemanes, portugueses, suizos, franceses, croatas y espa\u00f1oles se sientan a la misma mesa cada tres meses para discutir resultados cient\u00edficos o estrategias de trabajo.<\/p>\n<p>Negociar con cient\u00edficos no siempre es f\u00e1cil, especialmente para quienes, como Austyn, prefieren respetar las prioridades y los estilos de trabajo de cada grupo en vez de imponer un comportamiento est\u00e1ndar. Para articular el conocimiento y vencer la especializaci\u00f3n que limita la capacidad de reflexi\u00f3n, \u00e9l tiene tambi\u00e9n que prever y administrar conflictos generados por diferentes visiones del mundo. Muchas veces la conciencia de los l\u00edmites del propio conocimiento hace que unos ganen y otros pierdan autoridad.<\/p>\n<p>Pero el di\u00e1logo muchas veces vence y fortalece los lazos de confianza. En junio, por ejemplo, en una reuni\u00f3n organizada por Gerold Schuler, de la Universidad de Erlangen, en Bamberg, una ciudad medieval alemana, los integrantes de la red coincidieron en testear las c\u00e9lulas dendr\u00edticas con m\u00e9todos comunes de preparaci\u00f3n, control de calidad y aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La falta de estandarizaci\u00f3n es uno de los principales problemas que dificultan el an\u00e1lisis y la comparaci\u00f3n de las cerca de cien pruebas cl\u00ednicas con c\u00e9lulas dendr\u00edticas ya realizadas en el mundo. Carl Figdor, investigador de la Universidad de Nijmegen, Holanda, e integrante de la DC-Thera, junto a otros especialistas, advirtiera en 2004 en la Nature Medicine sobre la necesidad de planificar, preparar y evaluar las pruebas cl\u00ednicas con m\u00e1s rigor.<\/p>\n<p>Austyn y la gerente de proyectos, la bi\u00f3loga brasile\u00f1a Miriam Mendes, descubrieron poco a poco como hacer que equipos que antes casi no se ve\u00edan comenzasen a compartir equipamientos, dudas, esperanzas y descubrimientos. Una de las estrategias consiste valorar el conocimiento t\u00e1cito -detalles de las t\u00e9cnicas de trabajo que no entran en los estudios publicados en revistas cient\u00edficas, pero que economizan tiempo y evitan errores. Los investigadores vieron que era mejor aprender en una semana en otro laboratorio una t\u00e9cnica a que llegar\u00edan solos en meses.<\/p>\n<p>Austyn y Miriam conversan mucho, ya que el dinero es poco. Financiada por la Comunidad Europea, la red cuenta con un presupuesto de 7,6 millones de euros por cinco a\u00f1os -o 1,5 mill\u00f3n de euros (alrededor de 4,5 millones de reales) por a\u00f1o. Cada grupo recibe lo suficiente solamente como para cubrir los gastos de viajes y parte de los reactivos usados en los experimentos.<\/p>\n<p>&#8220;No damos dinero para investigaci\u00f3n, pero intentamos reducir los costos de la investigaci\u00f3n aproximando los grupos y haciendo que la informaci\u00f3n fluya m\u00e1s f\u00e1cilmente&#8221;, dice Miriam. Graduada en la USP, ella trabaj\u00f3 en el Proyecto Genoma Humano en Inglaterra y al frente de un an\u00e1lisis sobre las razones del \u00e9xito o el fracaso en la transferencia de tecnolog\u00eda entre universidades y empresas farmac\u00e9uticas estadounidenses y brit\u00e1nicas. Lleg\u00f3 entonces a la conclusi\u00f3n de que muchas veces es la falta de comunicaci\u00f3n -y no de dinero- el mayor cuello de botella de la producci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Tim Evans, director general asistente para la informaci\u00f3n, evidencia e investigaci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, concuerda. Seg\u00fan \u00e9l, ya existe informaci\u00f3n suficiente para enfrentar las enfermedades infecciosas en pa\u00edses en desarrollo: &#8220;Las personas se est\u00e1n ahogando en datos&#8221;. A su ver, las enfermedades se propagan, entre otras razones, porque la informaci\u00f3n sube para los niveles m\u00e1s altos de la jerarqu\u00eda, pero raramente baja para los que formulan las pol\u00edticas p\u00fablicas y los ciudadanos comunes.<\/p>\n<p>&#8220;Si las preguntas de cada grupo fuesen m\u00e1s complementarias tal vez la eficiencia de las redes fuese mayor, pues los resultados se sumar\u00edan m\u00e1s f\u00e1cilmente&#8221;, dice Lyris Godoy, bi\u00f3loga brasile\u00f1a que hace el doctorado en el Centro de Terapia Celular en Ribeir\u00e3o Preto y desde julio de 2005 estudia prote\u00ednas en el Instituto Max Planck de Bioqu\u00edmica, en Martinsried, en\u00a0 Alemania.<\/p>\n<p>En julio de 2006 Lyris fue a St. Moritz, una estaci\u00f3n de esqu\u00ed en Suiza, para esquiar y para contar sobre su trabajo a investigadores m\u00e1s experimentados, que ofrecieron a ella y a otros cursantes de posgrado sugerencias sobre c\u00f3mo avanzar m\u00e1s r\u00e1pidamente. Era el segundo encuentro anual de la Escuela de Posgraduandos (Graduate School), una especie de curso de invierno creado por Mark Suter, investigador de la Universidad de Zurich y compa\u00f1ero de la DC-Thera. &#8220;Es muy \u00fatil&#8221;, eval\u00faa\u00a0 Lyris, que sali\u00f3 de St. Moritz con el plan de un experimento para ser realizado con compa\u00f1eros de Inglaterra. &#8220;Los v\u00ednculos personales que fortalecen la red son m\u00e1s consistentes cuando nacen de problemas reales, de abajo hacia arriba&#8221;, observa Miriam.<\/p>\n<p>Otra forma de aproximar a los grupos son las cuatro plataformas tecnol\u00f3gicas &#8211; equipos o instalaciones que pueden atender a otros grupos con servicios, sugerencias o cursos en gen\u00f3mica, im\u00e1genes de c\u00e9lulas, inform\u00e1tica y producci\u00f3n de c\u00e9lulas para las pruebas en seres humanos. En una de esas plataformas, en el Instituto Curie, de Par\u00eds,\u00a0 el bi\u00f3logo argentino Sebasti\u00e1n Amigorena registr\u00f3 los movimientos de las c\u00e9lulas dendr\u00edticas en tejidos de peque\u00f1os ratones dom\u00e9sticos en vivo y en tiempo real, por medio de microscopia y de resonancia magn\u00e9tica nuclear.<\/p>\n<p>Ver como las c\u00e9lulas se desplazan por el organismo ayuda a interpretar los resultados de los experimentos en animales, principalmente cuando los resultados se suman: uno de los grupos de Italia, por ejemplo, listar\u00e1 los milles de genes asociados a la diferenciaci\u00f3n y regulaci\u00f3n de las c\u00e9lulas dendr\u00edticas antes de fin de a\u00f1o. &#8220;Podemos ahora trabajar para asociar los genes con las respuestas de las c\u00e9lulas&#8221;, dice Austyn. De estas investigaciones emergen tambi\u00e9n estrategias de acci\u00f3n, para, por ejemplo, bloquear un gen cuya acci\u00f3n dificulte el funcionamiento de las c\u00e9lulas dendr\u00edticas.<\/p>\n<p>Presentes en casi todos los tejidos, las c\u00e9lulas dendr\u00edticas act\u00faan como presentadoras de ant\u00edgenos. Encuentran y digieren partes de tumores, de microorganismos peque\u00f1os, tales como virus y bacterias, o\u00a0 mayores, como helmintos. Despu\u00e9s algunas prote\u00ednas que permanecen adheridas en la superficie de las c\u00e9lulas dendr\u00edticas sirven para activar otras c\u00e9lulas de defensa, como los linfocitos T y B. Los tumores bloquean esta comunicaci\u00f3n inhibiendo la maduraci\u00f3n de las c\u00e9lulas dendr\u00edticas. No s\u00f3lo los tumores. El protozoario causantes de la malaria tambi\u00e9n bloquea el desarrollo de esas c\u00e9lulas, de acuerdo con un estudio de Austyn y de otros investigadores de la Universidad de Oxford publicado en 1999 en Nature.<\/p>\n<p>El trabajo en los hospitales procura justamente evitar esas p\u00e9rdidas de c\u00e9lulas esenciales para la defensa del organismo. Un aparato semejante al que filtra la sangre de quien tiene los ri\u00f1ones deficientes extrae las c\u00e9lulas de la sangre conocidas como monocitos de las personas con c\u00e1ncer o enfermedades infecciosas como el Sida. En una soluci\u00f3n con prote\u00ednas y estimuladores del crecimiento, los monocitos originan las c\u00e9lulas dendr\u00edticas. Cinco o seis d\u00edas despu\u00e9s, esa soluci\u00f3n recibe partes de tumores, tambi\u00e9n extra\u00eddos de las propias personas que van a ser tratadas, y otros agentes que hacen que las c\u00e9lulas dendr\u00edticas maduren y se vuelvan m\u00e1s eficaces para estimular al sistema inmune. Por \u00faltimo, ya maduras y capaces de reconocer tumores, las c\u00e9lulas dendr\u00edticas vuelven al organismo de los pacientes para coordinar la lucha contra el c\u00e1ncer o enfermedades infecciosas.<\/p>\n<p>Esa estrategia es trabajosa, pero prometedora. Frank Nestl\u00e9, investigador de la Universidad de Z\u00farich y compa\u00f1ero asociado de la DC-Thera, inform\u00f3 en 1998 en Nature Medicine los resultados de un estudio piloto llevado a cabo con 16 portadores de c\u00e1ncer de piel en estadio avanzado; cinco presentaron regresi\u00f3n de met\u00e1stasis despu\u00e9s que recibieron inyecciones de c\u00e9lulas dendr\u00edticas retiradas de la propia sangre. Otros estudios no terminaron con resultados tan positivos, pero esta t\u00e9cnica, llamada vacuna aut\u00f3loga pues se la elabor\u00f3 con sangre de la propia persona tratada, se afirm\u00f3 con un enfoque prometedor y seguro en 1999. Fue cuando el grupo de Schuler, que actualmente coordina las pruebas cl\u00ednicas, public\u00f3 resultados m\u00e1s animadores, tambi\u00e9n en c\u00e1ncer de piel.<\/p>\n<p><strong>Inseguridades &#8211;<\/strong> Puede estar ah\u00ed una alternativa para tratar otros tipos de c\u00e1ncer, enfermedades autoinmunes, alergias o rechazo de transplante, pero a\u00fan hay muchos desaf\u00edos. &#8220;Como faltan procedimientos de trabajo estandarizados&#8221;, afirma Chammas, &#8220;a\u00fan no sabemos c\u00f3mo evaluar la eficacia del uso de modo independiente&#8221;.\u00a0 Austyn incentiva a los grupos para que usen los mismos criterios en las pruebas en seres humanos no s\u00f3lo para que puedan comparar los resultados obtenidos en diferentes pa\u00edses. \u00c9sta es tambi\u00e9n una forma de que\u00a0 la entidad que aprueba los nuevos tratamientos en Europa, la Emea, libere m\u00e1s r\u00e1pidamente una licencia v\u00e1lida para todos los pa\u00edses europeos.<\/p>\n<p>Otro problema es que, por ser individualizado, este tratamiento a\u00fan es caro. A\u00fan as\u00ed, es m\u00e1s barato que la quimioterapia y el ingreso en unidades de tratamiento intensivo, asegura el m\u00e9dico Jos\u00e9 Alexandre Barbuto, investigador del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la USP.<\/p>\n<p>Al frente de uno de los pocos n\u00facleos de investigaci\u00f3n b\u00e1sica y cl\u00ednica en c\u00e9lulas dendr\u00edticas en Brasil (hay otros en S\u00e3o Paulo, en R\u00edo de Janeiro y en R\u00edo Grande do Sul), Barbuto fue uno de los coordinadores de uno de los \u00fanicos estudios cl\u00ednicos con c\u00e9lulas dendr\u00edticas en el pa\u00eds. De acuerdo con los resultados, publicados en 2004 en la Cancer Immunology and Immunotherapy, los tumores pararon de crecer en el 71% de las 35 personas tratadas (con tumores de piel o de ri\u00f1\u00f3n en estadio avanzado). &#8220;Estamos en el mismo nivel que otros pa\u00edses&#8221;, dice.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n por aqu\u00ed faltan m\u00e9todos de trabajo estandarizados y sobran inseguridades sobre los mecanismos de aprobaci\u00f3n por las autoridades del gobierno. Sin embargo, lo que no falta es arrojo. En las pruebas que resultaron en el art\u00edculo de 2004, Barbuto dej\u00f3 de un lado algunos preceptos de la inmunolog\u00eda y fundi\u00f3 c\u00e9lulas dendr\u00edticas retiradas de donadores saludables con c\u00e9lulas de tumores de las personas que ser\u00edan tratadas -normalmente c\u00e9lulas y tumores son extra\u00eddos de la misma persona. El eventual rechazo, \u00e9l imagin\u00f3, podr\u00eda servir para estimular a\u00fan m\u00e1s a las otras c\u00e9lulas de defensa. Los resultados lo animaron a trabajar para iniciar lo m\u00e1s breve posible, pruebas en m\u00e1s personas y m\u00e1s enfermedades. Por el momento, reina el optimismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Grupos europeos trabajan juntos para integrar investigaciones y ganar tiempo en la b\u00fasqueda de nuevos tratamientos contra el c\u00e1ncer y el Sida","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-83476","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83476","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83476"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83476\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83476"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83476"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83476"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83476"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}