{"id":83477,"date":"2007-10-01T10:30:00","date_gmt":"2007-10-01T13:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/10\/01\/vestigios-del-dia\/"},"modified":"2015-07-16T15:07:22","modified_gmt":"2015-07-16T18:07:22","slug":"vestigios-del-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/vestigios-del-dia\/","title":{"rendered":"Vestigios del d\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Las memorias peregrinan por regiones del cerebro hasta convertirse en recuerdos o aprendizajes genuinos. Primero, las informaciones se alojan provisionalmente en el hipocampo, regi\u00f3n cuyo nombre se debe a la semejanza con la forma de un caballo marino, emigrando despu\u00e9s hacia la capa m\u00e1s externa, la corteza, en un proceso de consolidaci\u00f3n que tiene lugar durante el sue\u00f1o. El fen\u00f3meno de la propagaci\u00f3n de la memoria es conocido desde la d\u00e9cada de 1950, pero, por primera vez se ha logrado escudri\u00f1ar las actividades del cerebro involucradas en ese proceso. Un art\u00edculo cuyo autor principal es el neurocient\u00edfico brasile\u00f1o Sidarta Ribeiro, 36 a\u00f1os, director cient\u00edfico del Instituto Internacional de Neurociencias de Natal Edmond y Lily Safra (IINN-ELS), indica que la construcci\u00f3n de la memoria tiene lugar en una secuencia espec\u00edfica del ciclo del sue\u00f1o: la fase de ondas lentas, en que se duerme profundamente, y en la subsiguiente fase REM (movimiento oculares r\u00e1pidos, en la sigla en ingl\u00e9s), aquella en que la actividad on\u00edrica es intensa.<\/p>\n<p>Sidarta analiz\u00f3 28 ciclos de sue\u00f1o de 15 ratones de laboratorio sometidos durante 20 minutos al contacto con objetos que nunca hab\u00edan visto antes. Durante el experimento, el investigador\u00a0 monitore\u00f3 la actividad de centenas de neuronas del hipocampo y de dos \u00e1reas de la corteza. En la fase de ondas lentas, se observ\u00f3 de forma m\u00e1s intensa una especie de eco de los patrones de impulsos el\u00e9ctricos observados en los primeros contactos con los objetos. El fen\u00f3meno de reverberaci\u00f3n de la memoria corresponde a la activaci\u00f3n de la red de neuronas que guarda la representaci\u00f3n de aquella experiencia. Esa reverberaci\u00f3n, muestra el estudio, dura horas en la corteza, pero es mucho m\u00e1s r\u00e1pida en el hipocampo, en una evidencia electrofisiol\u00f3gica de la peregrinaci\u00f3n de la memoria dentro del cerebro. En tanto, durante la fase REM se registr\u00f3 un aumento en la corteza pero no en el hipocampo en la expresi\u00f3n\u00a0 de los genes Arc y Zif-268, relacionados a la consolidaci\u00f3n de la memoria. El estudio liderado por Sidarta sale publicado en la edici\u00f3n de noviembre de la revista Frontiers in Neuroscience. &#8220;La activaci\u00f3n de los genes durante el sue\u00f1o REM equivale a un orden para que la cortaza almacene aquella informaci\u00f3n que acab\u00f3 de reverberar, consolidando la memoria. Con cada ciclo de sue\u00f1o, la memoria va quedando m\u00e1s anclada en la corteza&#8221;, dice Sidarta. &#8220;Estamos demostrando por primera vez, las evidencias moleculares y electrofisiol\u00f3gicas de c\u00f3mo fases espec\u00edficas del sue\u00f1o participan del proceso de emigraci\u00f3n de memoria.&#8221;<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de Sidarta Ribeiro en el papel del sue\u00f1o en la consolidaci\u00f3n de la memoria surgi\u00f3 de manera accidental. En 1995, el bi\u00f3logo graduado en la Universidad de Brasilia y m\u00e1ster en biof\u00edsica por la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro lleg\u00f3 a Nueva York para hacer su doctorado en neurobiolog\u00eda cognitiva molecular en la Universidad Rockefeller. Enfrent\u00f3 un choque cultural que no esperaba. &#8220;Yo estaba seis meses atrasado en relaci\u00f3n a mi grupo y constat\u00e9 que me faltaba una base te\u00f3rica para acompa\u00f1arlo. Decid\u00ed usar todo el tiempo que pod\u00eda para quedarme en el laboratorio y actualizarme, pero ten\u00eda mucho sue\u00f1o y terminaba y\u00e9ndome a dormir a casa. Llegu\u00e9 a dormir 16 horas por d\u00eda. Eso dur\u00f3 unos dos meses y ah\u00ed yo consegu\u00ed adaptarme, acompa\u00f1ar al grupo y seguir adelante&#8221;, recuerda. Instintivamente, concluy\u00f3 que el sue\u00f1o tuvo un papel en la dif\u00edcil adaptaci\u00f3n, pero, cuando fue a investigar el tema, descubri\u00f3 que era poco estudiado. &#8220;Hay un libro de referencia, llamado Principios de la neurociencia, seg\u00fan el cual poco se sab\u00eda sobre la funci\u00f3n cognitiva del sue\u00f1o y de los sue\u00f1os. Eso despert\u00f3 mi curiosidad.&#8221;<\/p>\n<p>En el per\u00edodo en que permaneci\u00f3 en Nueva York, de 1995 a 2000, Sidarta public\u00f3 una serie de art\u00edculos sobre la comunicaci\u00f3n vocal de las aves, l\u00ednea de investigaci\u00f3n de su grupo, pero tambi\u00e9n invirti\u00f3 simult\u00e1neamente en sus estudios sobre la consolidaci\u00f3n de la memoria. En un art\u00edculo de portada publicado en 1999 por la revista Learning and Memory, Sidarta y sus colegas de la Universidad Rockefeller informaron el descubrimiento de la expresi\u00f3n de un gene durante el sue\u00f1o REM vinculado a la consolidaci\u00f3n de la memoria. En 2000, Sidarta decidi\u00f3 dirigir su carrera hacia el estudio del sue\u00f1o al transladarse a la Universidad Duke, donde har\u00eda su posdoctorado, bajo la supervisi\u00f3n del brasile\u00f1o Miguel Nicolelis, y perfeccionar\u00eda sus conocimientos en el uso de electrodos para monitorear de manera precisa y simult\u00e1nea el funcionamiento de centenas de neuronas (gracias a esa tecnolog\u00eda, Miguel Nicolelis consigui\u00f3 hacer que monos\u00a0 moviesen un brazo mec\u00e1nico solamente con los impulsos transmitidos por su cerebro).<\/p>\n<p><strong>Teor\u00eda &#8211;<\/strong>\u00a0En 2004, en otro art\u00edculo de portada de la Learning and Memory, Sidarta formul\u00f3 una teor\u00eda que explica por que el hipocampo es el albergue provisional de las memorias, mientras que a la corteza le cabe el papel de almac\u00e9n definitivo. El fen\u00f3meno molecular y electrofisiol\u00f3gico que el sue\u00f1o desencadena produce una reverberaci\u00f3n de corto espacio de tiempo en el hipocampo, mientras la corteza contin\u00faa pasando por ondas de plasticidad neural. El art\u00edculo que publicado en la Frontiers in Neuroscience puso a prueba por primera vez esta teor\u00eda.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda uno de los m\u00e1s reconocidos investigadores del mundo en su \u00e1rea, Sidarta Ribeiro tambi\u00e9n plantea una revisi\u00f3n de la visi\u00f3n excluyente que los cient\u00edficos tienen del psicoan\u00e1lisis (aunque conceptos como la simbolog\u00eda de los sue\u00f1os a\u00fan aguarden la corroboraci\u00f3n cient\u00edfica) al mostrar que tiene tienen sentido al menos dos ideas defendidas por las teor\u00edas freudiana y junguiana. Una de ellas es la evidencia de que los sue\u00f1os casi siempre se relacionan a experiencias del d\u00eda anterior. Otro punto es la recuperaci\u00f3n durante los sue\u00f1os solamente de los episodios m\u00e1s significativos del d\u00eda. La reverberaci\u00f3n del aprendizaje para la construcci\u00f3n de las memorias ayuda a explicar las dos cosas.<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os, Sidarta cambi\u00f3 Durham, en Carolina del Norte, que abriga la Universidad Duke, por Natal, en R\u00edo Grande del Norte, donde, bajo el liderazgo de Miguel Nicolelis, fue creado el IINN-ELS. La idea del instituto es hacer ciencia de punta aliada a proyectos educativos y sociales con estudiantes carentes. Sidarta, que ayud\u00f3 a concebir el proyecto, se convirti\u00f3 director cient\u00edfico del instituto. &#8220;Conseguimos reunir condiciones para hacer investigaci\u00f3n avanzada en Natal. En todos los aspectos, el trabajo da m\u00e1s placer que en Estados Unidos, pues la libertad es mayor&#8221;, afirma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Estudio muestra las fases del sue\u00f1o en que el cerebro almacena experiencias y recuerdos","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[98],"class_list":["post-83477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83477"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83477\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83477"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}