{"id":83485,"date":"2007-10-01T00:00:00","date_gmt":"2007-10-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/10\/01\/entre-la-feijoada-y-el-chucrut\/"},"modified":"2016-01-28T14:06:03","modified_gmt":"2016-01-28T16:06:03","slug":"entre-la-feijoada-y-el-chucrut","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/entre-la-feijoada-y-el-chucrut\/","title":{"rendered":"Entre la feijoada y el chucrut"},"content":{"rendered":"<p>Cuando se habla de nazis en Brasil, la imagen que nos viene a la cabeza es la de una manga rid\u00edculo de &#8220;ga\u00fachos&#8221; rubios levantando el brazo derecho en medio de la humareda de una parrillada. A decir verdad, la presencia nazi fue menos folcl\u00f3rica y de una importancia pol\u00edtica notable, en especial para la consolidaci\u00f3n del Estado Novo varguista, que cumple en este a\u00f1o, 70 a\u00f1os. \u00bfNazismo tropical? &#8220;El partido nazi en Brasil&#8221;, tesis doctoral de Ana Maria Dietrich, reci\u00e9n defendida en la Universidad de S\u00e3o Paulo, echa nuevas luces sobre un viejo latiguillo. Investigando en archivos alemanes, entrevistando antiguos militantes del partido en el pa\u00eds y hasta a las hijas del F\u00fchrer ver\u00e1culo, Hans Henning von Cossel, el jefe de la c\u00e9lula nazi brasile\u00f1a, Ana descubri\u00f3 que incluso el nazismo es susceptible de tropicalizaci\u00f3n estando abajo del Ecuador. &#8220;Esta tropicalizaci\u00f3n ocurri\u00f3 de acuerdo con los matices que la realidad brasile\u00f1a impuso al nazismo. As\u00ed fue posible a los alemanes y descendientes al mismo tiempo celebrar el aniversario de Hitler y una Fiesta de S\u00e3o Jo\u00e3o, tomar cerveza alemana y comer caldo de gallina con arroz&#8221;, explica la investigadora.<\/p>\n<p>\u00c9se es el lado anecd\u00f3tico del nazismo a la brasile\u00f1a, pero hay factores m\u00e1s importantes e igualmente desconocidos: el partido nazi brasile\u00f1o funcion\u00f3 durante diez a\u00f1os en el pa\u00eds, actuando en 17 estados brasile\u00f1os (incluy\u00e9ndose improbables Bah\u00eda, Par\u00e1 y Pernambuco), con 2.900 integrantes, un contingente s\u00f3lo superado por el partido en Alemania. De los 83 pa\u00edses que tuvieron una &#8220;filial&#8221; del NSDAP hitlerista, Brasil ocupa el primer lugar, delante de Austria, pa\u00eds natal del F\u00fchrer. Adem\u00e1s, antes aun de que Adolf llegase al poder, en 1933, el partido nazi ya exist\u00eda por aqu\u00ed. En 1928, antecediendo en cinco a\u00f1os la ascensi\u00f3n de Hitler, fue creado un grupo en Benedito Timb\u00f3, Santa Catarina, no s\u00f3lo la primera c\u00e9lula extranjera del pa\u00eds, sino la primera del movimiento nazi en el exterior. As\u00ed como el comunismo preconizaba su internacionalizaci\u00f3n, los nazis, sus rivales, quer\u00edan lo mismo. &#8220;El partido nazi de Brasil era para Alemania mucho m\u00e1s importante que para Brasil. Mientras el gobierno brasile\u00f1o no se molest\u00f3 por diez a\u00f1os con su existencia, el gobierno hitlerista hizo de \u00e9l el representante del pueblo alem\u00e1n en territorio brasile\u00f1o y las acciones contra este partido ten\u00edan consecuencias directas en las relaciones con el Brasil&#8221;, observa Dietrich. Su articulaci\u00f3n y control eran hechos por la Auslandorganisation der NSDAP (Organizaci\u00f3n del partido nazi en el exterior, o A.O.), cuyo jefe, Ernst von Bohle, estaba directamente subordinado a Rudolf Hess, el segundo de la jerarqu\u00eda nazi, y ten\u00eda el mismo status de dirigentes como Joseph Goebbels. El mandamiento central de la A.O. era el mantenimiento del Deutschtum, la &#8220;germanidad&#8221;, de los alemanes en el exterior, que no deber\u00edan mezclarse con los extranjeros o usar la lengua local. &#8220;En contrapartida, como solidariedad la Gastland (tierra de hospedaje), los pa\u00edses donde estaban las comunidades de alemanes, no era permitida a los partidarios la participaci\u00f3n en la pol\u00edtica local. Los nazis deber\u00edan mantenerse neutros con relaci\u00f3n a la pol\u00edtica interna y no podr\u00edan divulgar sus ideas a los nativos&#8221;, anota la investigadora.<\/p>\n<p>La propaganda apelaba a la responsabilidad del alem\u00e1n en el exterior con su patria. &#8220;La Alemania de Hitler rescataba y oficializaba el sentimiento de &#8216;pertenencia&#8217; del pueblo alem\u00e1n a la naci\u00f3n alemana, cuyas or\u00edgenes remontan al pangermanismo y al antisemitismo eliminacionista germ\u00e1nicos manifiestos desde la segunda mitad do siglo XIX&#8221;, afirma la historiadora Maria Lu\u00edza Tucci Carneiro, directora del Laboratorio de Estudios sobre la Intolerancia, de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). La elecci\u00f3n de Hitler, en 1933, cont\u00f3 con preciosos votos de esos &#8220;hu\u00e9spedes&#8221;, incluso brasile\u00f1os. La esv\u00e1stica, sin embargo, no cobijaba a todos. Uno de los factores de la tropicalizaci\u00f3n, observa Dietrich, era que los &#8220;alemanes puros&#8221; eran considerados superiores a los teuto-brasile\u00f1os, la generaci\u00f3n nacida en los tr\u00f3picos. Esa divisi\u00f3n ser\u00eda la perdici\u00f3n nazi: &#8220;La creaci\u00f3n de un movimiento fascista a la brasile\u00f1a, el integralismo, se expandi\u00f3 y despert\u00f3 una fascinaci\u00f3n en la comunidad teuto-brasile\u00f1a, con innumerables adhesiones, pues, en la d\u00e9cada de 1930, el integralismo atrajo, por su contenido ideol\u00f3gico, a muchos alemanes y descendientes, en especial a los &#8216;despreciados&#8217; por el nazismo internacional por sus or\u00edgenes mixtas&#8221;, anota la autora.<\/p>\n<p>Pero, como todo lo que es nazi, hay situaciones folcl\u00f3ricas. En un esp\u00edritu digno de los nazis hollywoodenses de Indiana Jones, hubo expediciones del Reich al Brasil, visto como un laboratorio racial, con el objetivo de verificar las condiciones de colonizaci\u00f3n de la raza blanca en tierras tropicales. En 1936, recuerda Dietrich, el Instituto Tropical de Hamburgo envi\u00f3 un grupo de cient\u00edficos germ\u00e1nicos para estudiar a las poblaciones alemanas que viv\u00edan en Esp\u00edrito Santo. Recibieron auxilio del gobierno brasile\u00f1o y apoyo de Henrique da Rocha Lima, seg\u00fan la investigadora, saludado por los nazis como &#8220;nuestro viejo amigo, el profesor&#8221;. Rocha Lima (que recibi\u00f3 una condecoraci\u00f3n de las manos del F\u00fchrer) particip\u00f3 activamente de los estudios sobre la fiebre amarilla con Oswaldo Cruz y estuvo al frente de Manguinhos, casi llevando un Nobel por sus estudios sobre una variante de tifus transmitido por piojos a los combatientes en las trincheras. El resultado de esa investigaci\u00f3n mostr\u00f3 que &#8220;la raza aria podr\u00eda sobrevivir bien en los tr\u00f3picos, siempre y cuando que evitara la mezcla con la poblaci\u00f3n local&#8221;. Dentro de esp\u00edritu del Lebensraum (la busca del &#8220;espacio vital&#8221; v\u00eda expansionismo militar), Brasil ten\u00eda potencial, aunque, en las palabras del propio F\u00fchrer, &#8220;no vamos a desembarcar tropas y conquistar Brasil con armas en la mano. Las armas que tenemos, para la acci\u00f3n en el exterior, son las que no se ven&#8221;. La Amazonia igualmente interesaba al Reich. Entre 1935 y 1937, otra expedici\u00f3n recorri\u00f3 el r\u00edo Jari hasta la frontera con la Guyana Francesa, resultando en un documental sobre el &#8220;enigma del infierno del bosque&#8221;, hecho por la UFA, el c\u00e9lebre estudio cinematogr\u00e1fico alem\u00e1n. Hubo la &#8220;intenci\u00f3n de hacer amistad entre alemanes e indios&#8221;, sin hablar de las cajas de pieles de animales, los esqueletos, los f\u00f3siles y los millares de artefactos arqueol\u00f3gicos llevados para la Vaterland, en sigilo, para su an\u00e1lisis posterior. Hasta hoy una cruz de madera amaz\u00f3nica, con la esv\u00e1stica, marca el lugar donde est\u00e1 enterrado Josef Greiner, int\u00e9rprete del grupo nazi.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Dietrich, el partido brasile\u00f1o ten\u00eda v\u00ednculo ligaci\u00f3n directo con el Reich y design\u00f3 a Hans von Cossel para ser el jefe de la c\u00e9lula nacional, a partir de S\u00e3o Paulo. \u00c9l viajaba con frecuencia para Alemania, donde fue presentado a Hitler y elogiado por Joachim von Ribbentropp, el ministro de Relaciones Exteriores del III Reich, como &#8220;uno de los m\u00e1s bien afortunados y confiables jefes nacionales del NSDAP que comanda el mayor grupo nacional de la A.O.&#8221;. En 1938 tuvo el privilegio de tener una fiesta de despedida organizada por el vice de Hitler, Hess. Cossel lleg\u00f3 a R\u00edo en 1931, como agregado cultural de la embajada alemana e impresion\u00f3 a sus jefes al punto de ser indicado a la jefatura del grupo, en 1934, en el lugar de un colega corrupto, gracias a su capacidad de transitar con facilidad entre brasile\u00f1os y alemanes, como por su familiaridad con los estadistas Vargas y Hitler. Ana Dietrich, en la Alemania, consigui\u00f3 entrevistar a las hijas de Cossel que revelaron que \u00e9l era &#8220;muy bien visto por Vargas, que le dio de regalo una pintura suya con una bella moldura&#8221;. Ellas tambi\u00e9n contaron a la investigadora que, al dejar el Brasil, en 1942, despu\u00e9s de la rumptura del Estado Novo con el Eje, Cossel, fue invitado a trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores, se recus\u00f3 y fue a servir en la Marina. &#8220;Mi padre dijo que los mir\u00f3 a los ojos y afirm\u00f3: &#8216;En eso yo no colaboro&#8217;. \u00c9l tambi\u00e9n nos dijo que no se impresion\u00f3 con Hitler y s\u00f3lo le enviaba los informes a \u00e9l. El partido nazi en Brasil fue algo diferente. Como mi padre entr\u00f3, las personas creen que \u00e9l sab\u00eda de todo, pero no fue as\u00ed. En el exterior, las personas son m\u00e1s alemanas porque existe un sentimiento de patria&#8221;, afirm\u00f3 Gisela von Cossel. Las Memorias familiares no siempre son confiables. &#8220;La relaci\u00f3n de Cossel con Hitler y Vargas (que, en carta al F\u00fchrer, lo llamaba de &#8216;grande y buen amigo&#8217;) tienen un car\u00e1cter especial que muestra la amplitud del movimiento nazi en Brasil. No era solamente un movimiento de colonos &#8220;nost\u00e1lgicos&#8221;, y si algo que interfiri\u00f3 en los grandes escalones de poder de la sociedad&#8221;, prefiere creer, con raz\u00f3n, la investigadora.<\/p>\n<p>\u00bfY con respecto a la cuesti\u00f3n jud\u00eda? \u00bfC\u00f3mo actuaron los nazis brasile\u00f1os en relaci\u00f3n a una comunidad que, en los a\u00f1os 1930, ten\u00eda 40 mil integrantes? &#8220;La convivencia de alemanes con jud\u00edos era rara, s\u00f3lo hay pocos registros. El antisemitismo local era un discurso importado, es decir, en la pr\u00e1ctica \u00e9l casi inexist\u00eda (aunque haya existido) y, en la teor\u00eda, exist\u00eda en la publicaci\u00f3n de art\u00edculos contra los jud\u00edos. Pero el tono era de lucha entre los &#8216;jud\u00edos de all\u00e1&#8217; contra los &#8216;alemanes de all\u00e1'&#8221;, dice Dietrich. El &#8220;racismo tropical&#8221; era m\u00e1s fuerte contra los negros y mestizos, clasificados como &#8220;brasile\u00f1os&#8221; de forma peyorativa. Hay hasta casos desternillantes sobre casamientos &#8220;\u00e9tnicos&#8221;, como el de un colono de SantaCcatarina que decidi\u00f3 &#8220;importar&#8221; una novia aria, solamente para descubrir que se casaba con una mujer &#8220;fea y con una pierna m\u00e1s corta que la otra&#8221;. Hay otros, m\u00e1s sintom\u00e1ticos, como el de Roland Braun, de la directiva del partido nazi en S\u00e3o Paulo, que se cas\u00f3 con una brasile\u00f1a y bautiz\u00f3 a su hija brasile\u00f1a como Irene. &#8220;Igualmente, no hubo, al contrario de lo que se acostumbra afirmar, un aislamiento de esas comunidades, rurales o urbanas, que interactuaban con la sociedad local y absorb\u00edan h\u00e1bitos y costumbres de esta.&#8221;<\/p>\n<p>El Reich se hac\u00eda de la &#8220;vista gorda&#8221; para esos pecadillos tropicales, ya que la comunidad brasile\u00f1a, adem\u00e1s de los servicios diplom\u00e1ticos informales que hac\u00eda para la Vaterland, igualmente era fuente de recursos: &#8220;Viviendo en Brasil desde 1924, Otto Braun coordinaba toda una serie de transacciones prohibidas de cambio y, al ser preso, en 1942, suministr\u00f3 detalles de como se hac\u00edan el espionaje y los fraudes financieros en Brasil por medio del Banco Alem\u00e1n Transatl\u00e1ntico, que transfer\u00eda dinero de la comunidad para bancos suizos, que despu\u00e9s eran enviados a Alemania&#8221;, revela Dietrich. La verdadera faz tropical del nazismo, sin embargo, fue pol\u00edtica y acab\u00f3 siendo un &#8220;regalo&#8221; para el Estado Noo: la relaci\u00f3n entre nazis y la Acci\u00f3n Integralista Brasile\u00f1a (AIB), de Pl\u00ednio Salgado, con sus camisas verdes y su &#8220;anau\u00e9&#8221;. &#8220;El integralismo puede ser visto como importante caracter\u00edstica del nazismo tropical por ser algo extraordinario que no estaba en los planes originales de la organizaci\u00f3n del partido nazi en Brasil&#8221;, explica Dietrich. El canto de sirena integralista era dulce: &#8220;Se t\u00fa fueras alem\u00e1n ser\u00edas Nacional Socialista. Eres brasile\u00f1o, inscr\u00edbete, por lo tanto, en las Legiones Integralistas y ven a vestir la camisa verde de los que se baten por el bien del Brasil&#8221;. Solo que, en lo referente al AIB, como movimiento nacionalista, no concordaba con el nacionalismo alem\u00e1n (aunque, con fines de propaganda, se presentase como la soluci\u00f3n factible para la materializaci\u00f3n del Deutschtum tropical), el nazismo no quer\u00eda la asimilaci\u00f3n de la comunidad alemana en Brasil. &#8220;Caracteriz\u00e1ndolo peyorativamente como nativista, el NSDAP era totalmente contrario a que los alemanes y sus descendientes se afiliasen al AIB, pues se cre\u00eda que eso ir\u00eda a afectar la germanizaci\u00f3n del Brasil. Bajo la visi\u00f3n del III Reich, el integralismo destacaba principalmente la cuesti\u00f3n racial, tendiendo a mejorar la raza con la disminuci\u00f3n de negros e indios y el aumento de europeos. El gobierno nazi llamaba a eso \u00a0&#8216;lusitanizaci\u00f3n&#8217;, encarada como amenaza al Deutschtum.&#8221;<\/p>\n<p>Visto con desprecio por los alemanes de Berl\u00edn, cuenta la investigadora, el integralismo se convirti\u00f3 en un anatema despu\u00e9s el pat\u00e9tico intento de golpe contra Vargas, en 1938, con la sospecha de participaci\u00f3n de nazis brasile\u00f1os. Adem\u00e1s de desobediencia a los dict\u00e1menes de la Alemania, el putsch tupiniquim tambi\u00e9n dejaba el Estado alem\u00e1n en una situaci\u00f3n indeseable con el gobierno brasile\u00f1o, al cual trataba, sin \u00e9xito, agradar, aun estando consciente de que Oswaldo Aranha era el canciller de Get\u00falio. \u00c9ste prefer\u00eda dar vuelta el juego a favor de Estados Unidos, que consideraba aliados m\u00e1s valiosos que la Alemania, aunque, en los a\u00f1os 1930, el comercio entre alemanes y brasile\u00f1os fuese el doble de lo hecho con los yanquis. Pl\u00ednio Salgado, con una piedra en el zapato del dictador brasile\u00f1o, se convirti\u00f3 un pedregullo en las botas de Hitler por un error de c\u00e1lculo de Berl\u00edn. &#8220;Por culpa de la prohibici\u00f3n de descendientes de alemanes de entrar en el partido, este perdi\u00f3 una de sus mayores fuerzas en el Sur, donde la comunidad alemana m\u00e1s expresiva era de teuto-brasile\u00f1os. As\u00ed, hubo una reacci\u00f3n al nazismo segregacionista, los l\u00edderes no fueron aceptados y el integralismo se convirti\u00f3 la opci\u00f3n factible&#8221;, analiza la historiadora. Bebiendo de su propia medicina, el nazismo tradicional err\u00f3 en el paso de ganso para su versi\u00f3n tropical. El movimiento conservador, derechista y nacionalista de Salgado atend\u00eda a lo que los alemanes nacidos en Brasil quer\u00edan, pero eran alijados por la Vaterland.<\/p>\n<p>Al fin de cuentas, al vencedor, muchas Kartoffel, &#8220;papas en alem\u00e1n&#8221;. Ante de la confusi\u00f3n que involucraba a nazis e integralistas, Vargas pudo, sin problemas, poner varias organizaciones en la clandestinidad, incluso la c\u00e9lula del NSDAP en el pa\u00eds. &#8220;Al final, entre 1938 y 1942, dentro del proyecto de nacionalizaci\u00f3n del Brasil anhelado por Vargas, el alem\u00e1n pasa de peligro ideol\u00f3gico, por la divulgaci\u00f3n del ideario nazi, para peligro \u00e9tnico, como alien\u00edgena al &#8216;Hombre Nuevo&#8217; que se deseaba construir. Con la entrada de Brasil en la Segunda Guerra Mundial, en 1942, del lado de los Aliados, el peligro se convierte en &#8216;militar e ideol\u00f3gico'&#8221;, observa la investigadora. Vargas estaba con el mejor de los mundos pol\u00edticos gracias a la inhabilidad de nazis e integralistas. De esa forma, no necesitaba preocuparse m\u00e1s con individuos que venerasen a Hitler, y no a \u00e9l. Al mismo tiempo, nota, pudo canalizar a su favor toda la demanda autoritaria, xen\u00f3foba y nacionalista de esos grupos. Bastaba hacer que se sintiesen vinculados al Estado Novo, y no al III Reich. All\u00e1 estaba, para todos, un jefe &#8220;padre de la naci\u00f3n&#8221;, anticomunista, adepto del orden, del progreso y de las masas.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurri\u00f3 entre la Italia de Mussolini y la AIB. &#8220;La acci\u00f3n fascista, que de inicio apoy\u00f3 a Salgado, fue muy \u00fatil a la derecha nacional al popularizar las ideas autoritarias y estimular a muchas personas a una mayor simpat\u00eda en relaci\u00f3n al Estado Nuevo&#8221;, observa el historiador Jo\u00e3o F\u00e1bio Bertonha, que, en su doctorado, trabaj\u00f3 con la contrapartida italiana de la tesis de Ana Dietrich. Los fascistas, mejores pol\u00edticos que los germ\u00e1nicos, por un largo tiempo hicieron un doble juego con Vargas y sus enemigos, los integralistas, apostando en ganar en quien venciese en el futuro. Como el que hubo con los nazis brasile\u00f1os, fueron los hijos de emigrantes italianos los que optaron por el apoyo total a la AIB, al contrario de sus padres o abuelos, italianos natos, que eran fascistas a la Mussolini. Tambi\u00e9n, como en el caso alem\u00e1n, hab\u00eda una preocupaci\u00f3n \u00e9tnica implicada en el apoyo al movimiento de Salgado y, despu\u00e9s de 1938, un total descr\u00e9dito en la capacidad revolucionaria de los integralistas. La italianidad hablaba m\u00e1s alto, como la germanidad. Aqu\u00ed Salgado se sali\u00f3 mejor, pues antes de ser olvidado recibi\u00f3 grandes sumas de dinero venidas de Roma. Curiosamente, la poderosa burgues\u00eda paulistana, fervorosa apoyadora del fascismo italiano, cerr\u00f3 sus cofres al integralismo. &#8220;Sobraron los descendientes italianos que, influenciados por ese contexto pol\u00edtico-nacional, por sus problemas de aceptaci\u00f3n en la sociedad brasile\u00f1a como hijos de emigrantes y por el clima general de apoyo a las ideas de derecha, suscitado por la propaganda italiana, podr\u00edan haber sido cooptados por los fascios, pero acabaron, dada su aculturaci\u00f3n y el deseo de ser vistos como brasile\u00f1os y de participar de la pol\u00edtica brasile\u00f1a activamente, por adherirse a la AIB&#8221;, anota Bertonha. Cuando \u00e9sta se rompi\u00f3, dirigieron su entusiasmo al similar nacional que estaba en el poder: el varguismo. \u00bfNazismo que termin\u00f3 en &#8216;feijoada&#8217;?<\/p>\n<p>Hay cuatro variables que demuestran la tropicalizaci\u00f3n del nazismo en Brasil: el racismo tropical, es decir, adem\u00e1s de los jud\u00edos, hubo prejuicio contra otros grupos, como los negros y los mestizos, que estaban m\u00e1s en contacto con el partido; la posibilidad de matrimonios inter\u00e9tnicos y cierta resistencia de la poblaci\u00f3n local al germanismo, ya que hasta el director de la c\u00e9lula nazi paulista, Roland Braun, era casado con una brasile\u00f1a y muchos alemanes dec\u00edan &#8220;sentirse en casa&#8221; en la Gastland nacional; la presencia del integralismo que distorsion\u00f3 la l\u00f3gica del modelo; y la mezcla de h\u00e1bitos, ya que, al contrario de lo preconizado, no hubo una formaci\u00f3n de guetos teut\u00f3nicos, sino una interacci\u00f3n con la sociedad local, en que los alemanes absorb\u00edan los h\u00e1bitos y las costumbres&#8221;, enumera Dietrich. A\u00fan as\u00ed, las estrategias de propaganda desarrolladas surtieron efecto sobre los colonos del Sur, que, observa Tucci Carneiro, &#8220;se tornaron ap\u00e1ticos a la pol\u00edtica brasile\u00f1a con tendencias al auto-enclaustramiento&#8221;, conforme document\u00f3 un peri\u00f3dico de la colonia nazi: &#8220;Somos 1 mill\u00f3n de alemanes en Brasil. Somos un ej\u00e9rcito sin soldados, una iglesia sin torre, acepten el desaf\u00edo ahora. Vosotros fuisteis llamados para ser l\u00edderes de este pueblo, pues sois el pueblo m\u00e1s inteligente de esta tierra&#8221;. Igualmente la colonia alemana estaba fragmentada en relaci\u00f3n a los jud\u00edos. &#8220;Get\u00falio Vargas se cerc\u00f3 de german\u00f3filos convictos, pol\u00edticos e intelectuales que no ocultaban su fascinaci\u00f3n por las conquistas emprendidas por la nueva Alemania&#8221;, observa Tucci Carneiro. Parte de la comunidad alemana en el Sur del Brasil cre\u00eda que reproduc\u00eda, en &#8220;micro-regionalidades&#8221;, su &#8220;vieja Alemania&#8221; ahora reavivada por el F\u00fchrer.<\/p>\n<p>Esa aproximaci\u00f3n de los teutos con la cultura original provoc\u00f3 un aislamiento ling\u00fc\u00edstico y cultural que, durante el Estado Nuevo, fue combatido por las autoridades pol\u00edticas que interpretaban esa postura como &#8220;erosi\u00f3n del esp\u00edritu de brasile\u00f1idad&#8221;. Seg\u00fan la investigadora, ese discurso nacionalista no solamente sirvi\u00f3 para combatir a los quistes raciales, sino tambi\u00e9n para encubrir valores racistas y antisemitas sostenidos por la elite pol\u00edtica que hablaba en &#8220;promover al hombre brasile\u00f1o, defender el desarrollo econ\u00f3mico y la paz social del pa\u00eds&#8221;. La profesora recuerda que el conjunto de decretos nacionalistas y xen\u00f3fobos promulgados en 1938 por el Estado Novo, as\u00ed como la Polic\u00eda Pol\u00edtica, sirvi\u00f3 para legitimar la acci\u00f3n represiva y preventiva contra aquellos que, seg\u00fan el discurso oficial, eran considerados como elementos amenazadores para la composici\u00f3n racial y para el orden pol\u00edtico brasile\u00f1os. &#8220;\u00bfQui\u00e9nes eran los elementos corrosivos de la naci\u00f3n brasile\u00f1a? Los jud\u00edos hechos ap\u00e1tridas por los nazi-fascistas. Se sumaban a esa &#8216;escoria&#8217; los comunistas, los gitanos y los negros, tratados como parias de la humanidad.&#8221;<\/p>\n<p>As\u00ed, seg\u00fan Tucci Carneiro, la postura de neutralidad de Vargas ante los pa\u00edses del Eje era una fachada, una m\u00e1scara adecuada a los grandes estadistas coronados por los olivos del fascismo. &#8220;Esa lectura permite comprender el arduo proceso de gestaci\u00f3n de los derechos humanos en Brasil. La historia del Brasil contempor\u00e1neo a\u00fan est\u00e1 por ser escrita trayendo al p\u00fablico la postura omisa del gobierno brasile\u00f1o delante de la cuesti\u00f3n jud\u00eda. Brasil, a partir de 1937, promulg\u00f3 una serie de circulares secretas prohibiendo la concesi\u00f3n de visas a los jud\u00edos y facilitando la entrada de &#8216;arios puros&#8217;.&#8221; Hay varias cartas an\u00f3nimas en archivos del Deops con denuncias del desembarco de jud\u00edos en los puertos de R\u00edo y Santos. As\u00ed como la historiadora descubri\u00f3 una carta del canciller de Vargas, Oswaldo Aranha, que, como presidente de las Naciones Unidas, cre\u00f3 el Estado de Israel: &#8220;En ella, Aranha afirma la importancia de crearse Israel justamente para evitar la emigraci\u00f3n de m\u00e1s jud\u00edos y poner fin a la entrada &#8216;indeseada&#8217; de ellos en Brasil&#8221;, cuenta Tucci Carneiro. La uni\u00f3n del chucrut y la feijoada verdaderamente provoc\u00f3 indigestiones hist\u00f3ricas que merecen ser recuperadas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El partido nazis de Brasil &#8220;se fue abrasiler\u00e1ndose&#8221;","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[684],"class_list":["post-83485","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83485","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83485"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83485\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83485"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83485"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83485"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83485"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}