{"id":83594,"date":"2007-12-01T00:00:00","date_gmt":"2007-12-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2007\/12\/01\/quien-no-sabe-bailar-improvisa\/"},"modified":"2016-01-28T13:51:57","modified_gmt":"2016-01-28T15:51:57","slug":"quien-no-sabe-bailar-improvisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/quien-no-sabe-bailar-improvisa\/","title":{"rendered":"Quien no sabe bailar improvisa"},"content":{"rendered":"<p>Un rapper, tan an\u00f3nimo como sabio, afirm\u00f3 que el hip-hop era &#8220;la CNN de la periferia&#8221; (pese a la insistencia de los medios, en especial los brasile\u00f1os, en asociar el movimiento a la violencia y al crimen), es decir, una forma de la periferia de expresar sus necesidades de clases excluidas. El hip-hop habr\u00eda nacido en 1968, basado en dos movimientos: la manera en que se transmit\u00eda la cultura de los guetos americanos y, de ah\u00ed el nombre, en el modo de la baile popular de la \u00e9poca, que reun\u00eda saltar (hop) y contonear la cadera (hip). Al llegar a Brasil, en los a\u00f1os 1980, el v\u00ednculo entre cultura, baile y ocio se estrech\u00f3 a punto tal de dejar en el aire la pregunta: \u00bfes un movimiento cultural o pol\u00edtico? &#8220;Hip &#8211; hop es tener derecho a disentir de lo que quieras\/ de cierta forma es estar en la pol\u00edtica\/ no aceptar todo callado ni desarrollar conciencia cr\u00edtica\/ el sonido que analiza, critica, cuestiona\/ no te olvides que hip-hop tambi\u00e9n es fiesta\/ ritmo y poes\u00eda es lo que nos caracteriza\/ \u00a1y qui\u00e9n no sabe bailar, improvisa!&#8221;, define, con precisi\u00f3n, la letra de <em>Hip-Hop<\/em>, del Boss AC.<\/p>\n<p>&#8220;Es por medio del canto, de baile y del graffiti que los participantes del hip-hop demuestran sus posiciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas. Para ellos, el quehacer pol\u00edtico no est\u00e1 reservado solamente para los que se especializan en esa \u00e1rea. Con sus rimas en el rap, sus pasos en el break e im\u00e1genes transmitidas en sus dibujos reproducidos en graffiti, est\u00e1n asumiendo una posici\u00f3n pol\u00edtica y haciendo alianzas con otras formas de expresi\u00f3n que son, a un mismo tiempo, pol\u00edticas, sociales y culturales&#8221;, explica Jo\u00e3o Batista de Jes\u00fas Felix, autor de la tesis doctoral Hip-Hop: cultura y pol\u00edtica en el contexto paulistano, dirigida por Lilia Schwarcz y defendida en la Facultad de Filosof\u00eda, Letras y Ciencias Humanas de la USP. Para el investigador, el hip-hop es un escal\u00f3n m\u00e1s alcanzado por la poblaci\u00f3n negra y pobre brasile\u00f1a que hizo de su ocio una forma de protesta contra la violencia y las condiciones a las que es sometida por la sociedad. &#8220;Al salir de los bailes e ir a las calles, los espacios p\u00fablicos, ellos estaban rompiendo el tenue &#8216;pacto social brasile\u00f1o&#8217;. La presencia de ellos en la plaza era una afrenta a nuestro &#8216;racismo cordial&#8217; y a la idea de que se toleran (o no) las demostraciones de este tipo en el espacio privado&#8221;, observa el investigador, cuya preocupaci\u00f3n central era justamente descubrir lo que ese movimiento social entiende por pol\u00edtica y lo que estaba por detr\u00e1s de declaraciones pol\u00e9micas como las del rapper Mano Brown, de Racionais MC&#8217;s, que resumi\u00f3 su trabajo de forma inusitada: &#8220;Yo no hago arte. El artista hace arte, yo hago arma. Soy terrorista&#8221;.<\/p>\n<p>As\u00ed, entender esta divisi\u00f3n o dial\u00e9ctica es esencial para la comprensi\u00f3n del hip-hop, m\u00e1s all\u00e1 de lo que retratan los medios. &#8220;Los medios de comunicaci\u00f3n construyeron im\u00e1genes y representaciones de una forma muy negativa, del delincuente juvenil, como si ellos fuesen una especie de enemigo p\u00fablico numero uno de las ciudades&#8221;, analiza Micael Herschmann, de la UFRJ, autor de El funk y el hip-hop invaden el escenario. Para el profesor, la divisoria de aguas para el movimiento fueron los desvalijamentos [arrast\u00f5es] por grupos de ladrones ocurridos en Ipanema, en R\u00edo, entre 1992 y 1993. &#8220;A partir de aquel momento, con la intensa conducci\u00f3n en los medios, el hip-hop adquiere una nueva dimensi\u00f3n, poniendo en discusi\u00f3n el &#8216;lugar del pobre&#8217; en el debate pol\u00edtico e intelectual del pa\u00eds.&#8221; Las escenas mostrando conflictos entre j\u00f3venes polic\u00edas despertaron curiosidad y prejuicio en la sociedad sobre los movimientos de la juventud de la periferia. &#8220;Se opt\u00f3, en muchos casos, por el miedo, cuando el lado pol\u00edtico del hip- hop es de concientizaci\u00f3n, de creaci\u00f3n de alternativas para los j\u00f3venes de la periferia no caer en la delincuencia y en las drogas.&#8221; O, en las palabras del antrop\u00f3logo Luiz Eduardo Soares, &#8220;el hip-hop gesticula con la paz politizada, que se afirma con la agresividad cr\u00edtica, es decir, con estilo afirmativo del orgullo reconquistado&#8221;. Para muchos, sin embargo, esa postura radical hizo que fuese visto como violento.<\/p>\n<p>&#8220;El hip-hop surgi\u00f3 en Brasil de manera &#8216;parcelada&#8217;, esto es, sus diferentes elementos fueron siendo adoptados por personas que no ve\u00edan mayores v\u00ednculos con el baile que practicaban en los bailes black, que, antes del surgimiento del movimiento, no asum\u00edan posici\u00f3n pol\u00edtica cuestionadora expl\u00edcita&#8221;, eval\u00faa Felix. &#8220;Lo que no significa que eran acciones sociales simplemente con la funci\u00f3n de divertir, sin otra consecuencia. Al fin y al cabo, en nuestro pa\u00eds, el break y el rap surgieron en locales de ocio y distracci\u00f3n de la poblaci\u00f3n negra y pobre, que iba a esos lugares porque se sent\u00eda entre iguales, sin preocuparse con ser tratada como inferior por los dem\u00e1s&#8221;. Esa junci\u00f3n entre diversi\u00f3n y cuestionamiento fue fundamental para la escalada del movimiento negro, cuyas ra\u00edces remontan al Frente Negro Brasile\u00f1o (FNB), fundado en 1931, que defend\u00eda que &#8220;los negros deber\u00edan asumir las etiquetas comportamentales de la &#8216;buena sociedad&#8217;, lo que equival\u00eda a decir &#8216;blanca&#8217;, para que pudiesen ser incorporados a lo social brasile\u00f1o&#8221;. Los bailes de la FNB, observa Felix, complementan las actividades pol\u00edticas de defensa de la comunidad negra, aunque fuesen vistos como &#8220;ap\u00e9ndices&#8221;, y no como instrumentos en la construcci\u00f3n de la identidad de los negros. El ocio, para ellos, no contaba en la lucha contra la discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Surgido en los a\u00f1os 1940, el Teatro Experimental del Negro (TEN) era su opuesto, apostando en el rescate de los valores de la cultura negro-africana como remedio contra el racismo. Es con ese esp\u00edritu que surgieron, en los a\u00f1os 1960, el Arist\u00f3crata Club, frecuentado por la clase media negra, y el Club 220, para los trabajadores y empleados p\u00fablicos. &#8220;El hecho de que tanto la FNB como el Arist\u00f3crata y el Club 220 usaran los bailes en sus actividades muestra como el ocio ten\u00eda un significado para la poblaci\u00f3n negra y que esos bailes serv\u00edan como veh\u00edculo para la reflexi\u00f3n, es decir, &#8216;ellos son buenos para pensar&#8217;, componentes interesantes en el proceso de creaci\u00f3n de la identidad negra&#8221;, explica el investigador. Otro ejemplo de arte movilizado pol\u00edticamente fue la samba cuya nacionalizaci\u00f3n, en sentido contrario a lo esperado, &#8220;fue un proceso de manipulaci\u00f3n de las \u00e9lites y cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de varios sambistas concientes de las ventajas sociales que podr\u00edan obtener&#8221;. As\u00ed, la elevaci\u00f3n de la samba al trono de &#8220;ritmo nacional&#8221; s\u00f3lo ocurri\u00f3 porque formaba parte de la l\u00f3gica de que en Brasil exist\u00eda, de hecho, una &#8220;democracia racial&#8221;.<\/p>\n<p>As\u00ed, nota el investigador, si el uso de la cultura afro-brasile\u00f1a en t\u00e9rminos pol\u00edticos no es novedad en nuestra historia reciente, el hip-hop innova por la forma y por el paradigma que adopt\u00f3 ya en los bailes black, de los a\u00f1os 1970, muchos artistas como Tim Maia y Jorge Benjor, despu\u00e9s de viajar a EE.UU. y ver como los cantantes negros aprovechaban las manifestaciones art\u00edsticas para &#8220;hacer discursos a su p\u00fablico&#8221;, pasaron tambi\u00e9n a hablar sobre cuestiones raciales, aunque centrando en temas menos contundentes que el racismo, como la belleza negra, etc. &#8220;Esos espacios fueron locales de pr\u00e1cticas pol\u00edticas, pues en ellos las personas pod\u00edan construir sus identidades, aunque, solamente bailando y oyendo m\u00fasicas, se sintiesen menos discriminadas, en una alternativa al racismo cotidiano, pues en ese lugar no se repondr\u00eda la jerarqu\u00eda racial presente en el d\u00eda a d\u00eda&#8221;, analiza el investigador. Seg\u00fan \u00e9l, al inicio del siglo XXI, se ve que tanto el samba como la m\u00fasica negra internacional tocada en los bailes black se prestan a la construcci\u00f3n de una identidad negra contempor\u00e1nea entre j\u00f3venes de la ciudad de S\u00e3o Paulo. &#8220;A primera vista, parece que el p\u00fablico estaba en los bailes black totalmente alienado sobre las luchas por la democratizaci\u00f3n de nuestra sociedad. Un an\u00e1lisis m\u00e1s minucioso revela que ellos buscaban, de otra forma, encontrar condiciones para aumentar la inclusi\u00f3n de los negros en la misma sociedad.&#8221;<\/p>\n<p>Pero no es tan f\u00e1cil bailar esa m\u00fasica, por mejor que ella suene en los o\u00eddos de los excluidos. &#8220;Es opuesto para un joven de la periferia abrazar el discurso &#8216;consciente&#8217;, pacifista, antidrogas del hip-hop y vivir en situaciones concretas de extrema violencia policial, de convivencia con traficantes y de puro y simple desespero existencial&#8221;, conforme la citaci\u00f3n de Arnaldo Contier, profesor de historia de la USP, en su art\u00edculo &#8220;El rap brasile\u00f1o y los Racionales MC&#8217;s&#8221;. Contier recuerda que el hip-hop lleg\u00f3 a Brasil en inicios de la d\u00e9cada de 1980 por medio del break, parad\u00f3jicamente tra\u00eddo por agentes sociales de las capas m\u00e1s ricas de la sociedad. &#8220;Algunos brasile\u00f1os que viajaron para el exterior al retornar al Brasil introdujeron el break en las discotecas de los barrios nobles de S\u00e3o Paulo, inmediatamente transformado en modismo entre los j\u00f3venes de clase media&#8221;, cuenta. Posteriormente, contin\u00faa, fue que el break conquist\u00f3 las calles y las capas de los excluidos de la ciudad por medio de la formaci\u00f3n de grupos de baile, que se reun\u00edan en la plaza Ramos y, despu\u00e9s, en las cercan\u00edas de las galer\u00edas de tiendas de discos de la calle 24 de Mayo. El ideal del rap politizado fue presentado por Racioniais en enero de 1988 en un show en el Parque Ibirapuera. El movimiento se expandi\u00f3 por la ciudad y surgi\u00f3, a\u00fan en aquel a\u00f1o, la primera toma de posesi\u00f3n, en la plaza Roosevelt, en el centro de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino se refiere a organizaciones que congregan grupos y personas que practican alguno de los cuatro elementos del hip-hop: la presencia de los DJ&#8217;s, los responsables de la base musical en la manipulaci\u00f3n de las viejas &#8220;pick-ups&#8221; (los tocadiscos despreciados por la \u00e9lite con la llegada del CD); el MC, la persona que habla o canta la poes\u00eda (al lado del DJ, \u00e9l desarrolla el rap, abreviatura de rhythm and poetry); el break, baila que, seg\u00fan reza la leyenda, fue inspirada en los movimientos de los mutilados de Vietnam y que, observa el investigador, muestra c\u00f3mo los practicantes &#8220;usan su cuerpo como si \u00e9l fuese su \u00fanico capital cultural&#8221;; y, por \u00faltimo, el graffiti, expresi\u00f3n de arte de la calle expl\u00edcita cuya propuesta es la divulgaci\u00f3n, de la manera m\u00e1s amplia, de los ideales del movimiento. La primera posesi\u00f3n fue bautizada como Sindicato Negro, lo que, afirma Felix, demuestra la preocupaci\u00f3n m\u00e1s directa con la cuesti\u00f3n racial. &#8220;Com el surgimiento del Sindicato tiene inicio de hecho el hip-hop en Brasil. Antes de \u00e9ste, el rap, el break y el graffiti eran practicados solamente cuando hab\u00eda una uni\u00f3n org\u00e1nica entre ellos. La posibilidad de &#8216;atar&#8217; esas expresiones culturales solo surgi\u00f3 con esa primera posesi\u00f3n.&#8221;<\/p>\n<p>Antropof\u00e1gicamente, el movimiento de ra\u00edces americanas adquiri\u00f3 un nuevo esp\u00edritu en Brasil. &#8220;En EE.UU., el hip-hop surgi\u00f3 en los barrios y despu\u00e9s gan\u00f3 lugares m\u00e1s privilegiados de las ciudades, mientras que en S\u00e3o Paulo ocurri\u00f3 lo opuesto: primero \u00e9l tiene lugar en los barrios de la periferia, posteriormente se organiza en el centro y despu\u00e9s va para los barrios y all\u00e1 crece y conquista su legitimidad social y pol\u00edtica. Actualmente abre cada vez m\u00e1s espacios entre las clases media y alta&#8221;. El hip-hop igualmente innova en la forma en que pretende romper paradigmas. &#8220;Despu\u00e9s que el &#8216;choque de generaciones&#8217; fueron superados y los &#8216;rebeldes sin causa&#8217; fueron pacificados por las tentaciones de la sociedad de consumo, ellos se levantan para presentar al mundo una nueva pauta de exigencias que quieren ver materializada inmediatamente&#8221;, observa el historiador Rafael Lopes de Sousa, que est\u00e1 terminando su doctorado en la Unicamp sobre la &#8220;Rep\u00fablica de los manos&#8221;. &#8220;Reivindicar cambios inmediatos requiere organizaci\u00f3n y pensar en modelos a ser seguidos. Pero en el caso del hip-hop, el comprometimiento no fue tutelado por ning\u00fan modelo c\u00e9ntrico, sino, al contrario, por el arte de la dispersi\u00f3n y por la capacidad de deshacer apariencias que los j\u00f3venes crearon en sus manifestaciones, a fin de escapar del control&#8221;. As\u00ed, es justamente el aislamiento social que, parad\u00f3jicamente, se ha transformado en estimulantes poderosos para una creatividad emancipadora sin precedentes en la periferia de S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>&#8220;Si en los a\u00f1os 1970, los agrupamientos juveniles se divid\u00edan entre los comprometidos pol\u00edticos y los espont\u00e1neos de las comunidades hippies, en los dos casos j\u00f3venes de clase media, a partir del hip-hop el deseo de cambio, en oposici\u00f3n a las dimensiones pol\u00edticas que orientaban las generaciones anteriores, se centran en el en la aparici\u00f3n espectacular en el espacio p\u00fablico, que involucra una estrategia de choque por la presentaci\u00f3n de lo inusitado y de la agresi\u00f3n&#8221;, observa. Se desarrolla, as\u00ed, nota el historiador, una nueva modalidad de resistencia de los individuos que, no creyentes en las utop\u00edas e interceptadas de la participaci\u00f3n c\u00edvica, forjan pr\u00e1cticas desviantes y &#8220;subversivas&#8221; de los caminos propuestos a la integraci\u00f3n social. Es la leg\u00edtima ira social que canta y exige cambios, una reclamaci\u00f3n, anota Micael Herschmann, que &#8220;abandona la acostumbrada cordialidad de hombre brasile\u00f1o&#8221;. Son j\u00f3venes, s\u00ed, pero no adolescentes t\u00edpicos. &#8220;Esas experiencias de j\u00f3venes organizando movimientos sociales se contraponen a la idea de adolescencia como una fase de rebeld\u00eda que antecede la entrada en el mundo adulto. En el caso de los &#8216;manos&#8217;, son m\u00e1s experiencias educativas y formativas, como muchas otras que los sujetos vivencian en su trayectoria por la vida&#8221;, explica Rosangela Carrilo Moreno, del Grupo de Investigaci\u00f3n sobre Instituci\u00f3n Escolar y Organizaciones Familiares, de la Facultad de Educaci\u00f3n de la Unicamp, y autora del art\u00edculo &#8220;Pr\u00e1cticas educativas de protesta en la adolescencia&#8221;.<\/p>\n<p>Manos unidos en tribus de creatividad. &#8220;A partir del hip-hop las &#8216;culturas de los barrios de la favelas&#8217; aparecen no simplemente como un subproducto de la violencia social del pa\u00eds, sino como una producci\u00f3n y un discurso capaces no s\u00f3lo de reflejar la realidad dura, sino que tambi\u00e9n expresa la reivindicaci\u00f3n de la ampliaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda al segmento social que vive en esas \u00e1reas urbanas&#8221;, observan Ivana Bentes y Micael Herschmann, ambos de la UFRJ, en el art\u00edculo &#8220;El espect\u00e1culo del contra discurso. \u00bfEspect\u00e1culo?&#8221;. &#8220;De la moda al activismo, de la actitud a la m\u00fasica y al discurso sociopol\u00edtico, vemos emerger nuevos sujetos del discurso, que salen de territorios estigmatizados de la ciudad y ascienden a la esfera medi\u00e1tica, trayendo un discurso renovado, distante de las instituciones pol\u00edticas m\u00e1s tradicionales y pr\u00f3ximo de la esfera de la cultura&#8221;. Es preciso aparecer para presentar, como dice el nombre del rapper MV (mensajero de la verdad) Bill. &#8220;Despu\u00e9s de la crisis de las vanguardias art\u00edsticas e intelectuales de los a\u00f1os 1970, los protagonistas del hip-hop emergieron con los nuevos intelectuales locales, org\u00e1nicos, forjados a lo largo de los a\u00f1os 1980 y especialmente de los a\u00f1os 1990, en el centro de una cultura popular o minoritaria ya no idealizada por las vanguardias y con mayor autonom\u00eda&#8221;, eval\u00faan los autores. En resumen, acotan, asistimos a la emergencia de un discurso sociopol\u00edtico nacido en la propia cultura de la periferia y &#8220;traficado&#8221; crecientemente por el mercado.<\/p>\n<p>&#8220;Por lo tanto, esa manifestaci\u00f3n asume un car\u00e1cter pol\u00edtico, pues es por medio de ella que la juventud perif\u00e9rica se muestra y representa discursivamente la forma por la cual entiende a si misma y la realidad en la cual est\u00e1 inserida. De ese modo, retira de la invisibilidad p\u00fablica a un sinn\u00famero j\u00f3venes, &#8216;mirados sin ver&#8217; como &#8216;peligrosos'&#8221;, afirma la doctora en ling\u00fcistica de la Unicamp Adriana Carvalho Lopes en su art\u00edculo &#8220;La transgresi\u00f3n del sujeto racializado en el discurso del hip-hop brasile\u00f1o&#8221;. Para ella, esa incapacidad de &#8220;ver&#8221; se fundamenta en un argumento que encuentra en el &#8220;color de la piel&#8221; su principal justificaci\u00f3n. &#8220;El hip-hop reinventa la negritud, traspasa las im\u00e1genes opresoras atribuidas por la sociedad a la juventud perif\u00e9rica y, as\u00ed, le ofrece la posibilidad de existencia social. De ah\u00ed que el movimiento tenga como objetivo una transformaci\u00f3n simb\u00f3lica de la sociedad, alterar algunas representaciones que definen la realidad social y los sujetos que de ella forman parte.&#8221; La oferta es irrecusable: nuevas posibilidades de interpretaci\u00f3n del mundo y de las identidades y una ciudadan\u00eda conseguida por esfuerzo propio. Todo fruto de una notable alianza entre cultura y pol\u00edtica. &#8220;Procura tu paz. No te acostumbres al cotidiano violento, que \u00e9sta no es mi vida, esta no es tu vida. Llegu\u00e9 a los 27 a\u00f1os, soy un sobreviviente. Veintisiete a\u00f1os contrariando las estad\u00edsticas&#8221;, advierte Mano Brown en F\u00f3rmula m\u00e1gica de la paz. Quien no sabe bailar improvisa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El hip-hop ofrece a los j\u00f3venes la posibilidad de una existencia social","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270,330],"coauthors":[117],"class_list":["post-83594","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es","tag-sociologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83594","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83594"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83594\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83594"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}