{"id":83605,"date":"2008-01-01T10:10:00","date_gmt":"2008-01-01T12:10:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/01\/01\/las-poderosas-aguas-de-los-rios\/"},"modified":"2015-10-19T18:12:35","modified_gmt":"2015-10-19T20:12:35","slug":"las-poderosas-aguas-de-los-rios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/las-poderosas-aguas-de-los-rios\/","title":{"rendered":"Las poderosas aguas de los r\u00edos"},"content":{"rendered":"<p>No es exageraci\u00f3n imaginar que las lluvias que caen cada verano sobre la ciudad de S\u00e3o Paulo se escurran por el r\u00edo Tiet\u00e9, ganen el r\u00edo Paran\u00e1 y despu\u00e9s el R\u00edo de la Plata hasta entrar en vol\u00famenes monumentales en el Atl\u00e1ntico Sur. Esa grandiosa masa acu\u00e1tica puede provocar cambios intensos en la circulaci\u00f3n y en las caracter\u00edsticas f\u00edsicas y qu\u00edmicas de las aguas de la plataforma continental, a punto tal de interferir en la productividad pesquera y en el clima de las regiones pr\u00f3ximas al litoral. Por tener baja salinidad y ser m\u00e1s ligera que las aguas marinas, el agua del Plata permanece en las capas superficiales formando una pluma de baja salinidad una franja de agua dulce en medio del mar, con una anchura de 50 a 150 kil\u00f3metros (km) y una extensi\u00f3n de hasta 1.500 km, que se extiende desde la desembocadura del R\u00edo de la Plata hasta las inmediaciones de Cabo Fr\u00edo, en el sudeste brasile\u00f1o.<\/p>\n<p>Ocean\u00f3grafos brasile\u00f1os, uruguayos, argentinos, chilenos y estadounidenses reunidos en un consorcio internacional de investigaci\u00f3n conocido como SACC (The South Atlantic Climate Change Consortium) trabajan desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os para entender esa relaci\u00f3n entre el aire, la tierra y el agua en la regi\u00f3n del Atl\u00e1ntico Sur bajo la influencia de la pluma de baja salinidad formada por la desembocadura del r\u00edo de la Plata. La conclusi\u00f3n a la que llegaron es que la cuenca del Plata funciona, aunque en una proporci\u00f3n cinco veces menor, como el r\u00edo Amazonas, que despeja en el Atl\u00e1ntico un volumen de agua equivalente a la bah\u00eda de Guanabara por segundo. En el oc\u00e9ano, bajo la acci\u00f3n de los vientos y del movimiento de rotaci\u00f3n de la Tierra, esa masa de agua fluye hacia norte a lo largo de la plataforma continental por largas distancias hasta mezclarse completamente con las aguas oce\u00e1nicas. La interacci\u00f3n entre las aguas del continente y las del mar tiene consecuencias a\u00fan poco conocidas en el proceso de cambios clim\u00e1ticos, pero los estudios ya realizados, con base en modelos matem\u00e1ticos, sugieren fuertemente la posibilidad de alteraciones en el r\u00e9gimen de lluvias, lloviendo m\u00e1s en algunos lugares y menos en otros, en todo Brasil ?de la Amazonia a las pampas.<\/p>\n<p><strong>Efecto ampliado<br \/>\n<\/strong>Cotejando im\u00e1genes de sat\u00e9lite con los datos obtenidos en cruceros oceanogr\u00e1ficos y por medio de modelaje num\u00e9rico, los investigadores concluyeron que dos factores contribuyen de modo decisivo para que la descarga del R\u00edo de la Plata aumente y desestructure la circulaci\u00f3n marina inmediatamente adelante: el volumen de la precipitaci\u00f3n en la cuenca hidrol\u00f3gica drenada por los r\u00edos Paran\u00e1 y Paraguay y el r\u00e9gimen de vientos en el Atl\u00e1ntico Sur. El tumulto marino provocado por las aguas que salen del R\u00edo la Plata es mucho mayor que lo imaginado, tanto en t\u00e9rminos de complejidad como en relaci\u00f3n al \u00e1rea geogr\u00e1fica que \u00e9l alcanza, e interfiere en dos engranajes ambos clim\u00e1ticos en el Atl\u00e1ntico Sur. Cada vez que ocurre un El Ni\u00f1o intenso la cuantidad de agua que llega al r\u00edo de la Plata puede duplicarse porque llueve m\u00e1s sobre la parte central de Am\u00e9rica del Sur, explica Edmo Campos, investigador del Instituto Oceanogr\u00e1fico que coordina ese consorcio de investigaci\u00f3n desde su fundaci\u00f3n, en 1996. Si eso fuera aliado a un r\u00e9gimen tambi\u00e9n at\u00edpico de vientos, soplando desde el sudoeste, toda el agua dulce es empujada en direcci\u00f3n al litoral del Brasil.<\/p>\n<p>Algunas veces la pluma de agua dulce del R\u00edo de la Plata provoca fen\u00f3menos que tardan en ser explicados. Campos cuenta que en los a\u00f1os 1970 otro profesor del Oceanogr\u00e1fico, Yasunobu Matsura, ya fallecido, detect\u00f3 una mancha de agua de baja salinidad en Santos, en la costa paulista. \u00c9l no sab\u00eda lo que era, pero sugiri\u00f3 que la desaparici\u00f3n de los bancos de sardinas que ocurri\u00f3 en aquel tiempo probablemente estaba relacionado con aquella masa de agua de origen desconocida.<\/p>\n<p>\u00bfNo ser\u00eda la masa de agua dulce proveniente del R\u00edo de la Plata, empujada para el norte por los vientos? Campos cree que s\u00ed. Seg\u00fan \u00e9l, la pluma de agua de baja salinidad podr\u00eda resultar de la combinaci\u00f3n de mayor descarga del R\u00edo de la Plata y del viento e interrumpir el afloramiento de una masa de agua rica en nutrientes llamada Acas (agua central del Atl\u00e1ntico Sur). Ese cuerpo de agua se origina en el extremo sur de Argentina y sigue hacia el norte describiendo un giro en el sentido contrario a las manecillas del reloj en la regi\u00f3n subtropical del Atl\u00e1ntico Sur. Ese agua normalmente se hunde en el medio del camino y despu\u00e9s resurge en las proximidades de Cabo Fr\u00edo, trayendo del fondo del mar los nutrientes que mantienen la cadena alimenticia. M\u00e1s agua dulce en la superficie, como resultado de un El Ni\u00f1o m\u00e1s intenso, puede impedir el bombeo de esa agua rica en nutrientes para regiones pr\u00f3ximas a la superficie. En consecuencia, habr\u00e1 menos alimento para los peces que viven en zonas m\u00e1s rasas en las proximidades del litoral.<\/p>\n<p>La extensi\u00f3n de la pluma del R\u00edo de la Plata es un fen\u00f3meno estacional tiende a ser mayor en el invierno que en el verano y puede tener serias consecuencias para quien vive a lo largo del litoral. Durante el invierno, al fluir para el norte, ese agua originalmente m\u00e1s fr\u00eda roba calor de la atm\u00f3sfera y altera el patr\u00f3n de la circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica local. Eso puede alterar el r\u00e9gimen de lluvias, con consecuencias indirectas en una variedad de actividades sociales y econ\u00f3micas, dice Campos. Como el fen\u00f3meno Enos (El Ni\u00f1o Oscilaci\u00f3n Sur) tiende a intensificarse con el calentamiento global, el clima en el sur de la Am\u00e9rica del Sur podr\u00e1 modificarse bastante, con m\u00e1s lluvias en algunos lugares y secas en otros. Los investigadores comienzan a mirar con m\u00e1s atenci\u00f3n para las pampas, cuyos agricultores pueden ser bastante alcanzados por esos cambios en el ritmo de las lluvias.<\/p>\n<p>Los ocean\u00f3grafos quieren conocer mejor los mecanismos del secuestro de carbono, uno de los fen\u00f3menos asociados al calentamiento global en el Atl\u00e1ntico Sur. El calentamiento global es causado por el exceso de carbono en circulaci\u00f3n en la atm\u00f3sfera. \u00bfCon m\u00e1s cantidad de ese gas en el aire, no ser\u00e1 que la bomba de secuestro de carbono representada por el oc\u00e9ano no estar\u00eda medio obstruida? Los mares son buenos dep\u00f3sitos de carbono porque intercambian gases con el aire: sale ox\u00edgeno y entra gas carb\u00f3nico.<\/p>\n<p>Hay indicios de que ese balance gaseoso puede afectar directamente la productividad de biomasa del oc\u00e9ano por ejemplo, la producci\u00f3n de fitoplancton, los organismos arrastrados por las corrientes marinas vistos como los mayores responsables por la producci\u00f3n de ox\u00edgeno, por medio de la fotos\u00edntesis. Los investigadores identificaron una interferencia directa del mayor calentamiento atmosf\u00e9rico en el sur de \u00c1frica del Sur, en una regi\u00f3n del Atl\u00e1ntico pr\u00f3ximo de donde los navegadores europeos de la \u00e9poca de las carabelas daban la vuelta para seguir rumbo a las Indias. Una regi\u00f3n pr\u00f3xima al cabo de la Buena Esperanza, el agua que viene del oc\u00e9ano Indico se mezcla con la del Atl\u00e1ntico. La falta de cambio de agua entre los dos oc\u00e9anos, como previsto, podr\u00eda alterar la temperatura y la salinidad del Atl\u00e1ntico Sur y el r\u00e9gimen de lluvias en las regiones continentales Am\u00e9rica del Sur y de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Si las pr\u00f3ximas investigaciones confirmasen tambi\u00e9n otra conclusi\u00f3n \u00a0el desplazamiento de una regi\u00f3n que une al Atl\u00e1ntico Sur y el Norte, llamada Zona de Convergencia Intertropical (ITCZ, en la sigla en ingl\u00e9s), fundamental para regular el clima en Brasil, la relaci\u00f3n entre el calentamiento de la Tierra con la Amazonia y el Nordeste brasile\u00f1o puede ponerse m\u00e1s compleja. Seg\u00fan Campos, la alteraci\u00f3n del patr\u00f3n clim\u00e1tico al rededor de la Am\u00e9rica del Sur podr\u00e1 llevar m\u00e1s lluvia para el Nordeste de Brasil mientras la Amazonia puede convertirse una selva menos consistente y menos h\u00fameda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNordeste lluvioso?<br \/>\n<\/strong>Esa argumentaci\u00f3n proviene del an\u00e1lisis de un \u00edndice que relaciona temperaturas de la superficie del mar en el Atl\u00e1ntico Tropical llamado modo gradiente del Atl\u00e1ntico, antes conocido como dipolo. Cuando ese \u00edndice es positivo, las temperaturas superficiales del Atl\u00e1ntico Tropical Norte acostumbran ser m\u00e1s altas que lo normal, mientras que las del Atl\u00e1ntico Tropical Sur son m\u00e1s fr\u00edas. Si es negativo, ocurre lo contrario. Campos destaca que la cantidad de lluvias que cae sobre el Nordeste brasile\u00f1o es altamente relacionada con ese \u00edndice: llueve m\u00e1s cuando el \u00edndice dipolo es negativo. Ese grupo cree que esa relaci\u00f3n entre las dos \u00e1reas del Atl\u00e1ntico tiene una importancia mayor que el fen\u00f3meno El Ni\u00f1o, que ocurre en el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, en la determinaci\u00f3n del r\u00e9gimen de lluvias en el Nordeste del Brasil y de una regi\u00f3n de \u00c1frica conocida como Sahel, situada entre el desierto del Sahara y las tierras m\u00e1s f\u00e9rtiles al sur.<\/p>\n<p>Un conocimiento m\u00e1s profundo sobre esos comportamientos del tiempo podr\u00e1 ayudar a mejorar la previsi\u00f3n clim\u00e1tica y a impedir tragedias como la de marzo de 2004. Fue cuando un peque\u00f1o cicl\u00f3n que comenz\u00f3 a formarse en el Atl\u00e1ntico Sur dej\u00f3 de ser un fen\u00f3meno com\u00fan en la regi\u00f3n, gan\u00f3 fuerza por causa de la elevada cantidad de calor en la superficie del oc\u00e9ano y se convirti\u00f3 en un hurac\u00e1n el Catarina, el primer hurac\u00e1n que llegar\u00eda hasta el litoral brasile\u00f1o. Sin un sistema eficiente de monitoreo del oc\u00e9ano, los investigadores y t\u00e9cnicos no consiguieron prever que la cantidad de calor era m\u00e1s que suficiente para que el cicl\u00f3n fuese m\u00e1s alimentado a\u00fan. Adem\u00e1s de la destrucci\u00f3n material y de por lo menos dos muertes, 3 mil personas tuvieron que dejar sus casas cuando los vientos fuertes llegaron. Un sistema de monitoreo m\u00e1s detallado ser\u00eda fundamental para que acompa\u00f1\u00e1ramos m\u00e1s de cerca esos fen\u00f3menos, dice Campos. Como los datos del grupo que \u00e9l dirige atestiguan, con el calentamiento global habr\u00e1 m\u00e1s calor en la superficie del Atl\u00e1ntico Sur y episodios extremos como el hurac\u00e1n Catarina podr\u00e1n convertirse m\u00e1s frecuentes y m\u00e1s intensos en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Agua dulce en el litoral<br \/>\n<\/strong>La cuenca del R\u00edo de la Plata, se\u00f1alada en gris en el mapa de al lado, vierte 23 mil metros c\u00fabicos de agua dulce por segundo en el Atl\u00e1ntico. Bajo El Ni\u00f1o intenso, ese volumen puede llegar a 55 mil metros c\u00fabicos por segundo.\u00a0 Esa masa de agua forma una pluma de agua de baja salinidad con 50 a 150 km de ancho y hasta 1.500 km de extensi\u00f3n que puede llegar hasta Cabo Fr\u00edo, en el litoral de R\u00edo de Janeiro. La barra de colores indica la salinidad, en partes por mil.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>Relevamiento oceanogr\u00e1fico en gran escala en la plataforma continental sudeste de Am\u00e9rica del Sur (LAPLATA)\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/19739\/levantamento-oceanografico-em-larga-escala-na-plataforma-continental-sudeste-da-america-do-sul-lapl\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a004\/01950-3<\/a>);\u00a0<strong>Modalidad <\/strong>Auxilio Individual a la Investigaci\u00f3n;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Edmo J. D. Campos &#8211; IO\/USP;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>130.776,43 reales (FAPESP),\u00a0178.000,00 d\u00f3lares (United States Office of Naval Research) y\u00a0900.000,00 d\u00f3lares (Inter-American Institute for Global Change Research)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las variaciones en el r\u00e9gimen de lluvias pueden tumultuar la circulaci\u00f3n marina","protected":false},"author":127,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[286,269],"coauthors":[437],"class_list":["post-83605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-clima-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83605"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}