{"id":83607,"date":"2008-01-01T10:30:00","date_gmt":"2008-01-01T12:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/01\/01\/los-vuelos-del-fenix\/"},"modified":"2015-10-19T18:07:48","modified_gmt":"2015-10-19T20:07:48","slug":"los-vuelos-del-fenix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/los-vuelos-del-fenix\/","title":{"rendered":"Los vuelos del f\u00e9nix"},"content":{"rendered":"<p>Emer Ferro intent\u00f3 olvidarse de la hemopresina, pero no pudo. Cuando la descubri\u00f3 con la bi\u00f3loga Vanessa Rioli en 2003, en uno de los laboratorios del cuarto piso del Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), pens\u00f3 que era solamente una mol\u00e9cula m\u00e1s, capaz de reducir la presi\u00f3n arterial. Entonces midi\u00f3 sus propias fuerzas, y concluy\u00f3 que para seguir tendr\u00eda que entrar en una lucha con mucho desgaste que lo llevar\u00eda a lo sumo a uno m\u00e1s entre decenas de otros medicamentos antihipertensivos y dej\u00f3 esa investigaci\u00f3n de lado. Como un ave f\u00e9nix, esa mol\u00e9cula cobr\u00f3 vida nuevamente cuando dos bi\u00f3logas del Instituto Butantan, Camila Dale y Rosana Pagano, insistieron en estudiar las propiedades biol\u00f3gicas de la hemopresina y mostraron que ella tambi\u00e9n serv\u00eda para aplacar el dolor en ratones. En ese momento ese fragmento de prote\u00edna gan\u00f3 otra dimensi\u00f3n y reincendi\u00f3 el inter\u00e9s de Emer, que a\u00fan no imaginaba que esa mol\u00e9cula podr\u00eda hacer mucho m\u00e1s ni que \u00e9l mismo, meses despu\u00e9s, ayudar\u00eda a encontrar un nuevo m\u00e9todo capaz de acelerar el desarrollo de nuevos f\u00e1rmacos.<\/p>\n<p>A finales de julio de 2006, como parte de su agenda de trabajo en la Facultad de Medicina Albert Einstein de la Universidad Yeshiva, en Nueva York, Emer reexamin\u00f3 los resultados de los experimentos hechos con la hemopresina hasta entonces. Fue cuando sospech\u00f3 que, para explicar esos efectos sobre la presi\u00f3n arterial y el dolor, la mol\u00e9cula deber\u00eda actuar sobre prote\u00ednas espec\u00edficas de la superficie celular \u00a0los receptores de canabinoides llamados CB1, accionados por compuestos producidos por el propio organismo o por componentes de plantas estupefacientes como la marihuana. Intrigado, atraves\u00f3 Nueva York y le pedi\u00f3 ayuda a una colega brasile\u00f1a, Andrea Heimann, que estaba all\u00e1 investigando en la Escuela de Medicina Monte Sina\u00ed, a pocas cuadras del Central Park. Como hab\u00eda terminado su trabajo antes do plazo y ten\u00eda material a mano, Andrea hizo en solamente tres d\u00edas los experimentos en c\u00e9lulas que convirtieron a la hemopresina un notable candidato a medicamento: por causa de ese mecanismo de acci\u00f3n sobre los receptores CB1, entonces confirmado, podr\u00eda tambi\u00e9n ayudar a las personas a adelgazar, a tratarse la diabetes tipo 2, a reducir la dependencia de drogas y a aplacar el h\u00e1bito de fumar.<\/p>\n<p>Tama\u00f1a versatilidad se debe al hecho de la hemopresina realmente bloquear a los receptores de canabinoides, que regulan el hambre, el buen humor y el placer. Es el mismo efecto del rimonabanto, un f\u00e1rmaco ya aprobado para el uso contra la obesidad y el exceso de peso en Europa y en Brasil, pero a\u00fan en fase de an\u00e1lisis por las autoridades reguladoras del gobierno de Estados Unidos. El rimonabanto ha avanzado lentamente en Estados Unidos por causa de los efectos colaterales, como el riesgo de depresiones severas y de suicidio. De acuerdo con un estudio publicado en noviembre en la Lancet, investigadores dinamarqueses acompa\u00f1aron 4.105 personas durante un a\u00f1o y concluyeron que ese medicamento puede causar depresi\u00f3n a\u00fan en quien nunca la tuvo.<\/p>\n<p><strong>Buen comienzo<br \/>\n<\/strong>Seg\u00fan Emer, la hemopresina puede pasar a lo largo de esas limitaciones por ser un p\u00e9ptido (fragmento de prote\u00edna) producido por el propio organismo posiblemente a partir del reciclaje de la hemoglobina, la mol\u00e9cula que transporta el ox\u00edgeno a las c\u00e9lulas del cuerpo. Los experimentos preliminares en animales no mostraron ninguna toxicidad relevante ni efecto colateral aparente, adem\u00e1s de indicar que la hemopresina puede funcionar tambi\u00e9n por v\u00eda oral, como Camila Dale y Rosana Pagano verificaron en los experimentos hechos en el Butantan.<\/p>\n<p>La hemopresina comienza a convertirse en una mol\u00e9cula interesante, reconoce Emer. Ese es el primer p\u00e9ptido natural que funciona como agonista inverso de CB1. Lo que \u00e9l est\u00e1 diciendo, en t\u00e9rminos m\u00e1s simples, es que la hemopresina reduce la acci\u00f3n de las formas activas de un de los tipos de receptores de canabinoides. Esa mol\u00e9cula cumple as\u00ed una tarea antes desempe\u00f1ada solamente por las hormonas y neurotransmisores que participan en el control del hambre y del placer. Fue un descubrimiento con peso suficiente para ser aceptada para la publicaci\u00f3n en la revista cient\u00edfica PNAS, editada por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Hay otra raz\u00f3n por la cual ese fragmento de prote\u00edna, de solamente nueve amino\u00e1cidos, dif\u00edcilmente alcanzar\u00e1 en poco tiempo el mismo estadio de desarrollo del rimonabanto, que act\u00faa sobre las mismas prote\u00ednas de superficie de las c\u00e9lulas del cerebro, del tejido adiposo, del h\u00edgado y de los m\u00fasculos. Seg\u00fan Andrea, la producci\u00f3n en escala industrial de p\u00e9ptidos como la hemopresina tiende a ser m\u00e1s cara y m\u00e1s refinada que la de compuestos qu\u00edmicos sint\u00e9ticos como el rimonabanto. Ella y Emer creen que el mejor camino para avanzar es desarrollar compuestos sint\u00e9ticos que tengan la misma funci\u00f3n que el fragmento activo de la hemopresina, formado por cuatro de los nueve amino\u00e1cidos de esa mol\u00e9cula; es el mismo camino adoptado en el desarrollo de muchos otros f\u00e1rmacos. Tenemos ahora que trabajar con qu\u00edmicos que puedan encontrar una versi\u00f3n sint\u00e9tica de la hemopresina, reconoce Andrea.<\/p>\n<p>No ser\u00e1 la primera vez que ella desaf\u00eda la suerte. Cuatro a\u00f1os atr\u00e1s, presta a terminar el doctorado, Andrea oy\u00f3 una bronca de la madre al comunicar que dejar\u00eda no s\u00f3lo el laboratorio de 1.200 metros cuadrados en el d\u00e9cimo piso del Instituto del Coraz\u00f3n, al lado de la Avenida Paulista, sino tambi\u00e9n la perspectiva de batallar por una carrera acad\u00e9mica, en raz\u00f3n, principalmente, de la escasez de vacantes para nuevos investigadores. En tanto, algunos colegas hasta la llamaron\u00a0 insensata cuando supieron que ella se hab\u00eda convertido la socia principal de la Proteimax, una peque\u00f1a empresa de biotecnolog\u00eda instalada en los fondos de una casa de un condominio residencial en Cotia, en la Grande S\u00e3o Paulo.<\/p>\n<p>Andrea ahora da el vuelto al mostrar que produce ciencia de calidad y domina una t\u00e9cnica que puede facilitar bastante la selecci\u00f3n de compuestos de inter\u00e9s farmacol\u00f3gico por medio de anticuerpos producidos por diez conejos blancos, pintos y marrones. Esos anticuerpos tienen la forma de una Y, como cualquier otro anticuerpo que el organismo produce para combatir tumores, virus o bacterias. Son peculiares, sin embargo, por vincularse a los receptores de superficie celular preferentemente cuando son accionados por hormonas como la adrenalina, por neurotransmisores como la serotonina, por p\u00e9ptidos como la hemopresina y, en la retina, por la propia luz. Una vez activados, esos receptores asumen otra forma y accionan la llamada prote\u00edna G. Es una prote\u00edna estrat\u00e9gica para que las informaciones fluyan por el organismo, porque ella ampl\u00eda las se\u00f1ales recibidas del exterior para el interior de las c\u00e9lulas. Los anticuerpos ayudan a levantar el mapa de esas conexiones y a seleccionar los compuestos que deben o no despertar la prote\u00edna G. Andrea, claro, comenz\u00f3 despacio, con muchas dudas, miedos y solamente siete anticuerpos, cada uno de ellos capaz de vincularse a mol\u00e9culas espec\u00edficas. Casi no ten\u00eda equipamientos ni reactivos cuando reencontr\u00f3 a una farmac\u00f3loga de origen indio, Lakshmi Devi, que estudia a prote\u00edna G y los mecanismos bioqu\u00edmicos de dependencia de drogas. Tres a\u00f1os despu\u00e9s de haberse conocido, cuando vino a Brasil para un congreso de farmacolog\u00eda, Lakshmi le abri\u00f3 las puertas de su laboratorio, en la Escuela de Medicina Monte Sina\u00ed, en Nueva York. Era all\u00e1 que Andrea trabajaba, verificando si los siete primeros anticuerpos hac\u00edan exactamente lo que ella quer\u00eda, mientras Emer re-examinaba los experimentos con la hemopresina en la Universidad Yeshiva, en donde estaba por invitaci\u00f3n\u00a0 del farmac\u00f3logo Lloyd Fricker.<\/p>\n<p><strong>Exportaciones<br \/>\n<\/strong>En 2007 Andrea y Lakshmi presentaron los anticuerpos de conformaci\u00f3n espec\u00edfica como una nueva herramienta para identificar los compuestos capaces de accionar la prote\u00edna G en un art\u00edculo publicado en el Journal of Biological Chemistry. Ese trabajo llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Michael Melnick, bi\u00f3logo de la Universidad de Stanford graduado doctor en Harvard que hab\u00eda fundado y dirigido la Cell Signaling Technology, una empresa pionera en el desarrollo de anticuerpos para la investigaci\u00f3n de c\u00e1ncer. Creo que los anticuerpos de la Proteimax ser\u00e1n extremamente \u00fatiles en la investigaci\u00f3n b\u00e1sica y en muchas enfermedades en que los receptores de la prote\u00edna G est\u00e1n involucrados, comenta Melnick, que mostr\u00f3 inter\u00e9s en asociarse de alg\u00fan modo a la empresa brasile\u00f1a. Casi la mitad de los medicamentos actualmente en uso acciona receptores de superficie acoplados a la prote\u00edna G.<\/p>\n<p>El trabajo publicado en el peri\u00f3dico Journal of Biological Chemistry trajo tambi\u00e9n los primeros pedidos de exportaci\u00f3n y facilit\u00f3 un acuerdo con la Assay Designs Inc. (ADI), de Estados Unidos, para la distribuci\u00f3n de los anticuerpos producidos y purificados en la Proteimax. De all\u00e1 para ac\u00e1, debidamente equipada, Andrea pudo verificar en Cotia la eficiencia de compuestos por medio de anticuerpos espec\u00edficos en membranas de neurona en los mismos tres d\u00edas que las pruebas de la hemopresina le tomaron en Nueva York.<\/p>\n<p>De los siete iniciales, hoy son 35 anticuerpos, pero el equipo de la Proteimax, formada por la propia directora y por las bi\u00f3logas Laura Leticia de Souza y Bianca Alves Pauletti, conf\u00eda que podr\u00e1 llegar a 50 en seis meses m\u00e1s de trabajo. Ellas crearon lo que Emer llama plataforma de an\u00e1lisis molecular, que podr\u00eda reducir en a\u00f1os el trabajo de selecci\u00f3n de compuestos qu\u00edmicos con potencial uso terap\u00e9utico.<\/p>\n<p>De cada experimento, Fricker, que trabaj\u00f3 dos meses en el laboratorio de Emer como investigador visitante, obtiene centenas de nuevos p\u00e9ptidos que podr\u00edan ser m\u00e1s estudiados. El problema es escoger cuales merecen ser realmente m\u00e1s bien evaluados.<\/p>\n<p>Necesit\u00e1bamos un m\u00e9todo de selecci\u00f3n r\u00e1pida y compatible con an\u00e1lisis en gran escala, comenta Emer. Antes \u00e9l empleaba otro m\u00e9todo de trabajo, fundamentado en la expresi\u00f3n de genes luminiscentes derivados de la luci\u00e9rnaga. Ese abordaje mostraba si el p\u00e9ptido era biol\u00f3gicamente activo, pero\u00a0 no identificaba a que receptor se vinculaba. Ya vali\u00e9ndose de la selecci\u00f3n con los anticuerpos de conformaci\u00f3n espec\u00edfica, mientras planea pruebas m\u00e1s rigurosas de toxicidad y acci\u00f3n de la hemopresina, Emer identific\u00f3 14 nuevos p\u00e9ptidos que se vinculan a otro receptor de canabin\u00f3ides (CB1 o CB2) y a\u00a0 veces a los dos y tambi\u00e9n a las enzimas que regulan la presi\u00f3n arterial. A\u00fan es una posibilidad muy remota, pero nada nos impide imaginar un s\u00f3lo compuesto que pueda nacer de ah\u00ed y controlar la presi\u00f3n arterial, el deseo de fumar y el hambre al mismo tiempo.<\/p>\n<p><strong>Los Proyectos<br \/>\n1.<\/strong> Biolog\u00eda molecular celular de oligopeptidasis\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/1614\/biologia-celular-molecular-de-oligopeptidases\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a004\/04933-2<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Emer Ferro &#8211; ICB\/USP;<br \/>\n<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>271.000.00 d\u00f3lares y 270.000,00 reales (FAPESP)<br \/>\n<strong>2.<\/strong> Anticuerpos de conformaci\u00f3n espec\u00edfica\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/552\/anticorpos-conformacao-especificos-proposta-para-geracao-de-anticorpos-dirigidos-a-receptores-acopl\/\" target=\"_blank\">n\u00ba\u00a004\/14258-0<\/a>)\u00a0<strong>Modalidad<br \/>\n<\/strong>Investigaci\u00f3n Innovadora en la Peque\u00f1a y Micro Empresa (Pipe); <strong>Coordinadora\u00a0<\/strong>Andrea Heimann &#8211; Proteimax;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>147.158.16 d\u00f3lares y 113.720,10 reales (FAPESP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La hemopresina puede ayudar a adelgazar y a tratar adicciones qu\u00edmicas","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,328],"coauthors":[5968],"class_list":["post-83607","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83607","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83607"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83607\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83607"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}