{"id":83609,"date":"2008-01-01T10:50:00","date_gmt":"2008-01-01T12:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/01\/01\/un-mar-de-mercurio\/"},"modified":"2015-10-19T17:52:35","modified_gmt":"2015-10-19T19:52:35","slug":"un-mar-de-mercurio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/un-mar-de-mercurio\/","title":{"rendered":"Un mar de mercurio"},"content":{"rendered":"<p>Los miles de habitantes de la cuenca del R\u00edo Negro, una de las m\u00e1s extensas e importantes de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, viven sobre un gigantesco dep\u00f3sito de mercurio. A lo largo de los casi 1.700 kil\u00f3metros que sus aguas oscuras recorren al lado de la selva densa y cerrada, sin la menor se\u00f1al de actividad industrial o de miner\u00eda, los niveles de mercurio en el suelo son alrededor de cuatro veces superiores a la media mundial y muy cercanos a los hallados en el terreno contaminado de una f\u00e1brica de term\u00f3metros de China. Lo m\u00e1s curioso es que, al menos en la cuenca del R\u00edo Negro, la concentraci\u00f3n sorprendentemente elevada de ese metal pesado de color plateado nada tiene que ver con la mina de oro, se\u00f1alada como origen de la contaminaci\u00f3n de otros r\u00edos amaz\u00f3nicos, como el Tapaj\u00f3s y el Madeira.<\/p>\n<p>A lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada, el equipo de Wilson de Figueiredo Jardim, del Instituto de Qu\u00edmica de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), relev\u00f3 el mapa de cada paso del mercurio en los seres vivos y en los diferentes ecosistemas del R\u00edo Negro, estudiando desde la atm\u00f3sfera hasta los cabellos de los pobladores ribere\u00f1os que dependen de lo que pescan all\u00ed para sobrevivir. Los an\u00e1lisis extensivos muestran que los altos niveles de mercurio del R\u00edo Negro y sus afluyentes son de origen natural. Las caracter\u00edsticas geol\u00f3gicas de all\u00ed generaron un suelo naturalmente rico en mercurio, cuenta Jardim. Y lo que es m\u00e1s importante: al menos por ahora no hay motivos para preocupaci\u00f3n con la salud de los ribere\u00f1os. En general bastante t\u00f3xico asociado a problemas de salud como debilitamiento de los m\u00fasculos, la p\u00e9rdida de visi\u00f3n y hasta da\u00f1os neurol\u00f3gicos, el mercurio encontrado en la cuenca del R\u00edo Negro parece no haber afectado la salud de los habitantes de la regi\u00f3n, a juzgar por el seguimiento m\u00e9dico que el equipo de Campinas viene haciendo por all\u00e1. Es la explicaci\u00f3n m\u00e1s razonable para ese efecto parad\u00f3jico est\u00e1 en la dieta, a base de peces y casta\u00f1a de Par\u00e1, que proteger\u00eda a los ribere\u00f1os de la acci\u00f3n nociva del mercurio.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de Jardim en estudiar la cuenca del R\u00edo Negro surgi\u00f3 en el inicio de los a\u00f1os 1990, cuando comenzaron a ser publicados los primeros estudios mostrando una alta concentraci\u00f3n de mercurio en peces de esa regi\u00f3n, hist\u00f3ricamente poco alcanzada por la miner\u00eda. Hasta entonces, las investigaciones volcadas para rastrear la concentraci\u00f3n de ese metal pesado en los r\u00edos de la Amazonia se volcaban para las \u00e1reas pr\u00f3ximas a minas, como las cuencas de los r\u00edos Tapaj\u00f3s y Madeira, donde el mercurio hab\u00eda sido considerado un importante factor de contaminaci\u00f3n de la naturaleza. En esos r\u00edos, la extracci\u00f3n artesanal del oro frecuentemente consume mercurio. Encontrado en la forma l\u00edquida a la temperatura ambiente, el mercurio era adicionado a la mezcla de arena y pedregullos extra\u00edda de los r\u00edos porque, al asociarse al oro, facilita su separaci\u00f3n. El problema es que esa amalgama era posteriormente calentada para obtener el oro puro, causando la evaporaci\u00f3n del mercurio hacia la atm\u00f3sfera. Resultado: terminaban contaminados tambi\u00e9n el agua, el suelo, las plantas, los animales y los mineros y ribere\u00f1os que viv\u00edan pr\u00f3ximos a las minas.<\/p>\n<p>En la literatura m\u00e9dica no faltan informes preocupantes sobre los efectos del mercurio sobre la salud humana. El caso m\u00e1s famoso es el de los problemas neurol\u00f3gicos y defectos cong\u00e9nitos que afectaron a los habitantes de bah\u00eda de Minamata, en Jap\u00f3n. En esa regi\u00f3n costera, la industria qu\u00edmica Chisso lanz\u00f3 al mar entre las d\u00e9cadas de 1930 y 1960 grandes cantidades de metilmercurio, la forma m\u00e1s t\u00f3xica de ese metal, que es f\u00e1cilmente absorbida por peces y otros animales acu\u00e1ticos. Como es dif\u00edcil eliminarlo de los organismos vivos, la tendencia es que \u00e9l se concentre en proporciones cada vez mayores en los tejidos de animales carn\u00edvoros, que comieron a otros animales ya contaminados con la sustancia.<\/p>\n<p>Delante de esa amenaza potencialmente tan peligrosa, Jardim decidi\u00f3 estudiar mejor lo que pasaba en la cuenca del R\u00edo Negro. El primer paso fue hacer un mapa de la concentraci\u00f3n de mercurio en la regi\u00f3n. De septiembre de 1995 a noviembre de 1998, \u00e9l y el qu\u00edmico Pedro S\u00e9rgio Fadini, hoy en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Campinas, recogieron muestras del suelo, de la atm\u00f3sfera, de los r\u00edos y de los lagos en aproximadamente dos tercios de l cuenca del R\u00edo Negro &#8220;desde Santa Isabel del R\u00edo Negro, ciudad pr\u00f3xima a la frontera con Venezuela, hasta la vecindad de Manaus, donde el R\u00edo Negro se une al Solim\u00f5es y forma el Amazonas. Detallados en una serie de art\u00edculos cient\u00edficos publicados en los \u00faltimos a\u00f1os, los resultados confirman la presencia de niveles anormalmente altos de mercurio en la cuenca del del R\u00edo Negro.<\/p>\n<p>En el caso de los r\u00edos y lagos, por ejemplo, Jardim y Fadini calculan que la concentraci\u00f3n del metal es de tres a cuatro veces mayor que lo esperado para \u00e1reas tan remotas del globo. Varia de 4,6 a 7,5 nanogramos por litro de agua, en los lagos, mientras que alcanza la concentraci\u00f3n media de 4,5 nanogramos por litro en 17 afluentes del R\u00edo Negro. Son niveles pr\u00f3ximos a los registrados en el lago Michigan y en las aguas de las monta\u00f1as Adirondack, en la regi\u00f3n de los Grandes Lagos en Estados Unidos, \u00e1reas con elevada densidad poblacional y actividad industrial. Esa semejanza con la de regiones industrializadas del hemisferio Norte tambi\u00e9n se mantuvo cuando los investigadores analizaron la tasa de mercurio en la atm\u00f3sfera: en la cuenca del R\u00edo Negro hay 1,3 nanogramo de mercurio por metro c\u00fabico de aire. En el estado estadounidense de Wisconsin, en los Grandes Lagos, esa tasa es de 1,6 nanogramo por metro c\u00fabico de aire.<\/p>\n<p>En el caso brasile\u00f1o, el origen de niveles tan elevados de mercurio ahora es clara: los suelos de la regi\u00f3n. Cada kilo de suelo contiene como promedio 172 microgramos de mercurio, casi cuatro veces m\u00e1s que los niveles considerados normales para los suelos en otras regiones del mundo. Es una tasa muy pr\u00f3xima a los 200 microgramos por kilo de suelo encontrados en un \u00e1rea contaminada\u00a0 en los alrededores de una f\u00e1brica de term\u00f3metros de mercurio en China.<\/p>\n<p>La otra posible fuente del mercurio que se acumula en la cuenca del R\u00edo Negro &#8221; el uso en la mina o en actividades industriales &#8221; es pr\u00e1cticamente descartada por los investigadores, por ser absurdamente elevada. Considerando solamente la capa m\u00e1s superficial del suelo, con cerca de un 1 metro de profundidad, Jardim y Fadini calculan que existan aproximadamente 126 mil toneladas de mercurio en la regi\u00f3n. &#8220;Es improbable que todo ese mercurio se haya\u00a0 acumulado all\u00ed por causa de las actividades humanas&#8221;, dice Jardim. Para que se tenga una idea de lo que todo ese mercurio representa, se estima que en los \u00faltimos 30 a\u00f1os las actividades de miner\u00eda de toda la Amazonia hayan lanzado en el ambiente algo alrededor de 3 mil toneladas del metal. Lo que hoy hay en aquella \u00e1rea de la Amazonia corresponde a mucho m\u00e1s que todo el mercurio usado en miner\u00eda por los pa\u00edses de lengua espa\u00f1ola a lo largo de cuatro siglos\u00a0 del XVI al XX.<\/p>\n<p><strong>Bioacumulaci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>&#8220;No obstante, la sola presencia de mercurio en el suelo no explica la concentraci\u00f3n elevada de ese metal en peces y en el organismo de los ribere\u00f1os. &#8220;La composici\u00f3n de las aguas del R\u00edo Negro generan un efecto \u00fanico sobre el ciclo del mercurio en la naturaleza&#8221;, explica Jardim. Ese proceso depende tambi\u00e9n de la acci\u00f3n de la luz solar, tal como identific\u00f3 Gilmar Silv\u00e9rio da Silva, quien realiz\u00f3 su doctorado bajo la supervisi\u00f3n de Jardim. Todos los a\u00f1os, durante la estaci\u00f3n lluviosa, cuando el r\u00edo se desborda e invade el bosque, sus aguas oscuras y \u00e1cidas, ricas en materia org\u00e1nica qu\u00edmicamente degradada, reciben un torrente de materia org\u00e1nica joven. Bajo la acci\u00f3n de la luz solar, esa materia org\u00e1nica joven produce per\u00f3xido de hidr\u00f3geno &#8220;la popular agua oxigenada&#8221;, que ayuda a oxidar el mercurio y a transformarlo en una forma m\u00e1s reactiva, que permanece en el agua y escapa para la atm\u00f3sfera. Por la acci\u00f3n de bacterias, esa forma de mercurio genera el metilmercurio, que f\u00e1cilmente entra en la cadena alimenticia acu\u00e1tica y pasa a acumularse en el organismo de los peces &#8220;un fen\u00f3meno conocido como bioacumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En colaboraci\u00f3n con el bioqu\u00edmico Jos\u00e9 Dor\u00e9a, de la Universidad de Brasilia (UnB), Jardim comprob\u00f3 esa bioacumulaci\u00f3n. Ellos estudiaron peces que representan toda la jerarqu\u00eda de la cadena alimentar del r\u00edo: peces que comen s\u00f3lo plantas, peces que se alimentan de detritos y peces que devoran de todo un poco y tambi\u00e9n se alimentan de otros peces. Conforme esperado, de los 951 ejemplares analizados, los que presentaron mayor concentraci\u00f3n de mercurio fueron los peces que se alimentan de otros peces (pisc\u00edvoros), como las pira\u00f1as, los tucunar\u00e9s y los mand\u00edes, que est\u00e1n en el tope de la cadena alimentaria y son m\u00e1s susceptibles a concentrar mercurio en sus organismos. En media conten\u00edan 690 nanogramos de mercurio por gramo de peso, valor bien superior al considerado seguro para el consumo humano (500 nanogramos por gramo).<\/p>\n<p>La consecuencia es que las personas que viven en la cuenca del R\u00edo Negro presentan concentraci\u00f3n de mercurio en el cuerpo, identificada en muestras de cabello, superiores a la de quien consume pescado de origen marina. Para Jardim, sin embargo, no hay raz\u00f3n para p\u00e1nico ni para evitar el consumo de peces del R\u00edo Negro. Hasta el momento, no se detect\u00f3 de modo incontestable ning\u00fan efecto nocivo de ese consumo en seres humanos. &#8220;Los resultados de las pruebas cognitivas que parec\u00edan indicar esa acci\u00f3n nociva est\u00e1n muy unidos al nivel de educaci\u00f3n formal de la poblaci\u00f3n, y por eso la confiabilidad de ellos es baja&#8221;, dice Jardim. Adem\u00e1s de eso, la propia dieta amaz\u00f3nica ofrece un ant\u00eddoto contra el mercurio. Es que los ribere\u00f1os consumen mucha casta\u00f1a de Par\u00e1, que, as\u00ed como los peces, es rica en el elemento qu\u00edmico selenio, que protege contra la acci\u00f3n nociva del mercurio. Otra raz\u00f3n para que no se elimine el pescado de la dieta ribere\u00f1a es que \u00e9l es la principal fuente de prote\u00edna de esas personas. &#8220;Ser\u00eda mucho peor para la salud de ellos retirar el pescado de la dieta&#8221;, afirma Jardim. &#8220;Hasta intentamos sugerir a las personas que eviten los pescados que comen a otros peces, pero la respuesta normalmente es &#8220;mira, el que yo coja yo lo voy a comer&#8221;.&#8221; Mientras no se encuentren evidencias concretas de la acci\u00f3n nociva del mercurio all\u00ed, la mejor alternativa, en la opini\u00f3n de Jardim, es monitorear la salud de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<\/strong><br \/>\nFlujos de mercurio en la cuenca del R\u00edo Negro, Amazonia\u00a0(<a href=\"http:\/\/www.bv.fapesp.br\/pt\/auxilios\/909\/fluxos-de-mercurio-na-bacia-do-rio-negro-amazonia\/\" target=\"_blank\">n\u00ba 00\/13517-1<\/a>); <strong>Modalidad\u00a0<\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico;\u00a0<strong>Coordinador\u00a0<\/strong>Wilson de Figueiredo Jardim &#8211;\u00a0IQ\/Unicamp;\u00a0<strong>Inversi\u00f3n\u00a0<\/strong>592.059,79 reales<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La cuenca del R\u00edo Negro tiene la concentraci\u00f3n elevada de mercurio","protected":false},"author":40,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[328],"coauthors":[139],"class_list":["post-83609","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-quimica-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83609","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83609"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83609\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83609"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83609"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83609"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83609"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}