{"id":83654,"date":"2008-02-01T00:00:00","date_gmt":"2008-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/02\/01\/elecciones-obvias\/"},"modified":"2015-08-07T15:46:24","modified_gmt":"2015-08-07T18:46:24","slug":"elecciones-obvias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/elecciones-obvias\/","title":{"rendered":"Elecciones obvias"},"content":{"rendered":"<p>Hablemos en t\u00e9rminos bien claros: para un sinn\u00famero de experimentos esenciales en la realizaci\u00f3n de investigaciones volcadas a la salud y la vida humanas, no existen hoy en d\u00eda alternativas reales, eficientes, a los llamados cobayos. As\u00ed, aunque el tema de la protecci\u00f3n a los animales deba involucrar el debate de aspectos \u00e9ticos complejos a veces, parece sobrar una buena dosis de demagogia en el furor de legislar que comienza a\u00a0 manifestarse en Brasil contra el uso de animales de laboratorio en experimentos cient\u00edficos. Tomemos el caso de R\u00edo de Janeiro, por ejemplo: de cumplirse al pie de la letra la ordenanza municipal que desde el final de diciembre transform\u00f3 en ilegal ese uso, inmediatamente ver\u00edamos una obstrucci\u00f3n sin precedentes de una parte significativa de la investigaci\u00f3n all\u00ed realizada por algunas de las m\u00e1s importantes instituciones cient\u00edficas instaladas en la ciudad. Con todo, el concejal y actor Cl\u00e1udio Cavalcanti, autor del proyecto, lo justific\u00f3 en los siguientes t\u00e9rminos: &#8220;Un ser humano que tortura seres dominados e incapaces de\u00a0 defenderse, seres que gritan y lloran de dolor -sea ese ser un investigador o un psic\u00f3pata- representa una escoria de la Creaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>La comunidad acad\u00e9mica carioca, que no tiene por qu\u00e9 identificar sus pr\u00e1cticas profesionales con tortura ni tampoco por que aceptar la absurda acusaci\u00f3n de escoria de cualquier naturaleza, por supuesto, reaccion\u00f3 con firmeza. Y decidi\u00f3, como informa el editor especial Fabricio Marques en <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/02\/01\/sin-ellos-no-hay-avances\/?\" target=\"_blank\">el art\u00edculo estampado en la portada de esta edici\u00f3n<\/a> movilizar a los diputados nacionales del estado para ayudar a aprobar un proyecto de ley que establece normas para la utilizaci\u00f3n con criterios de animales en experimentaci\u00f3n, en tramitaci\u00f3n en el Congreso hace 12 a\u00f1os. Es m\u00e1s: decidi\u00f3 seguir trabajando con animales de laboratorio cuyos protocolos fueron aprobados por los comit\u00e9s de \u00e9tica de las instituciones de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un escenario en el que es grande el riesgo de irracionalidad exacerbada en las discusiones, el reportaje elaborado por Fabricio Marques reubica con entera serenidad y competencia los hechos vinculados al uso de animales en experiencias cient\u00edficas, su evoluci\u00f3n, desdoblamientos y el porqu\u00e9 de que ellos sean hoy imprescindibles para el avance del conocimiento. Es ya en la primera p\u00e1gina del texto que informa: &#8220;La interrupci\u00f3n del uso de animales generar\u00eda perjuicios inmediatos con repercusi\u00f3n nacional, como la falta de vacunas, incluso la de la fiebre amarilla. El control de calidad de los lotes de vacunas fabricados en R\u00edo por la Fiocruz se hace con animales de laboratorio. La inoculaci\u00f3n en peque\u00f1os ratones dom\u00e9sticos demuestra la calidad de los ant\u00edgenos antes de que aplic\u00e1rselos en las personas. Sin poder usar roedores, la distribuci\u00f3n de vacunas como la de la hepatitis B, la rabia, la meningitis y el BCG tendr\u00eda que ser interrumpida por falta de seguridad&#8221;. \u00bfQu\u00e9 elecci\u00f3n hacer? El conocimiento de los hechos ampl\u00eda la riqueza y la justicia del debate y es a eso que el art\u00edculo de la portada de <em>Pesquisa FAPESP<\/em> debe contribuir.<\/p>\n<p>Otro art\u00edculo de las p\u00e1ginas de pol\u00edtica cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica merece relevancia aqu\u00ed. Se trata del cambio institucional en curso en la estatal Embrapa, que debe consolidar la presencia de la empresa en \u00c1frica, Europa y hasta dentro de Latinoam\u00e9rica. Tal como informa a partir de la <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/02\/01\/el-pac-de-la-embrapa\/?\" target=\"_blank\">p\u00e1gina 32<\/a> la editora de pol\u00edtica, Claudia Izique, Embrapa, creada en 1973 como empresa p\u00fablica de derecho privado, se convirti\u00f3 un centro de excelencia en I&amp;D, y ahora ha llegado el momento crucial de transformar su conocimiento acumulado en m\u00e1s riqueza. Y eso no solamente a trav\u00e9s de las nuevas inversiones en el exterior como por la v\u00eda de asociaciones con el sector privado dentro de Brasil.<\/p>\n<p>En ciencia quiero destacar el texto sobre un descubrimiento relativo a una enzima hallada de forma abundante en los estadios m\u00e1s avanzados de la artritis. Ya se sab\u00eda de esa abundancia, pero seg\u00fan el <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/02\/01\/el-primer-movimiento\/?\" target=\"_blank\">informe del editor especial Carlos Fioravanti<\/a>, a partir de la p\u00e1gina 50, se sabe ahora que esa prote\u00edna puede ser una de las causas de la enfermedad. Este hallazgo puede no solamente ampliar la comprensi\u00f3n sobre la enfermedad -que ataca a alrededor de dos millones de personas en Brasil, de las cuales aproximadamente 1,5 mill\u00f3n son mujeres que experimentan los primeros s\u00edntomas de la artritis por alrededor de los 35 a\u00f1os- sino ayudar a entender c\u00f3mo y por qu\u00e9 los tratamientos hoy empleados para contenerla una veces funcionan y otras veces no.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas de tecnolog\u00eda merece atenci\u00f3n especial el reportaje de la editora asistente Dinorah Ereno sobre una variedad de yuca que tiene gran cantidad de az\u00facares en lugar de almid\u00f3n en la ra\u00edz y que, por eso mismo, se muestra particularmente prometedora para la producci\u00f3n de etanol (p\u00e1gina 68).<br \/>\n\u00a1Buena lectura!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Elecciones obvias","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-83654","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83654","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83654"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83654\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83654"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83654"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83654"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83654"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}