{"id":83661,"date":"2008-02-01T00:00:00","date_gmt":"2008-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/02\/01\/sembradores-de-bosques\/"},"modified":"2013-09-09T15:34:18","modified_gmt":"2013-09-09T18:34:18","slug":"sembradores-de-bosques","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/sembradores-de-bosques\/","title":{"rendered":"Sembradores de bosques"},"content":{"rendered":"<p>Una franja generosa de Bosque Atl\u00e1ntico en las orillas de un reservorio de agua en\u00a0\u00a0 Iracem\u00e1polis, interior paulista, cuenta un poco de las idas y vueltas de la aventura de reconstruir selvas. Plantaciones de ca\u00f1a de az\u00facar de un ingenio de az\u00facar y alcohol llegaban a pocos pasos de la represa hasta 1985, cuando una fuerte sequ\u00eda mostr\u00f3 cu\u00e1n intensa hab\u00eda sido la obstrucci\u00f3n de la barra del r\u00edo por las tierras: hab\u00eda mucha menos agua que lo esperado en la represa casi toda cubierta de tierra. El alcalde y los concejales descubrieron entonces que las orillas de la represa no deber\u00edan haber sido ocupadas, en raz\u00f3n de una ley de dos d\u00e9cadas antes. Enfrentaron al ingenio, recuperaron las tierras y trataron de recomponer el bosque para evitar que faltase agua otra vez. Hoy los habitantes pescan en la represa, hacen picnics y pasean a la sombra de los gajos enmara\u00f1ados de jequitib\u00e1s, &#8220;cabre\u00favas&#8221; y palo de marfil de ocho y diez metros de altura. La entrada del bosque es una especie de jard\u00edn con matas de mango, de guayabas, orqu\u00eddeas y bromelias que ellos mismos trajeron.<\/p>\n<p>La reconstrucci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n natural sigui\u00f3 una planificaci\u00f3n r\u00edgida, que fijaba los puntos en que \u00e1rboles de 120 especies deber\u00edan ser plantadas e intentaba reproducir la estructura de un bosque en las m\u00e1rgenes de un r\u00edo pr\u00f3ximo. &#8220;Hoy no lo har\u00edamos as\u00ed&#8221;, reconoce el bi\u00f3logo Ricardo Ribeiro Rodrigues, profesor de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), una de las instituciones que participaron de la restauraci\u00f3n del bosque, entre 1988 y 1992. En 2003 un tornado derrumb\u00f3 los \u00e1rboles m\u00e1s altos y los conceptos que fundamentaron el esfuerzo de construir una selva que copiaba otra. &#8220;No necesitamos predefinir la estructura final de las selvas, sino restaurar los procesos biol\u00f3gicos que conducen a la construcci\u00f3n de una selva&#8221;, cuenta Rodrigues. A\u00f1os antes \u00e9l y su equipo intentaron rehacer un bosque de marjal sin drenar el terreno antes. Casi todas las mil mudas que hab\u00edan sido plantadas murieron ahogadas.<\/p>\n<p>La persistencia dribl\u00f3 las desilusiones y apresur\u00f3 la maduraci\u00f3n de un abordaje que a\u00fan valoriza la planificaci\u00f3n, pero ahora acepta incertidumbres y define sin el rigor excesivo de antes qu\u00e9, c\u00f3mo y d\u00f3nde plantar. La metodolog\u00eda que naci\u00f3 de ah\u00ed ech\u00f3 ra\u00edces Brasil afuera y gan\u00f3 credibilidad al punto de ser una de las referencias analizadas para la formulaci\u00f3n del Pacto de Restauraci\u00f3n del Bosque Atl\u00e1ntico, elaborado por un conjunto de organizaciones no-gubernamentales y presentado en noviembre de 2007 en Victoria, Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Los informes del trabajo de ese grupo de la Esalq describen restauraciones de bosques en tierras de empresas de papel y celulosa en R\u00edo Grande do Sul, Bah\u00eda y Paran\u00e1, en haciendas de ca\u00f1a de az\u00facar en S\u00e3o Paulo, de caf\u00e9 en Minas, de soja en Par\u00e1 y de pecuaria en S\u00e3o Paulo, Mato Grosso y Mato Grosso del Sur. En 15 a\u00f1os los equipos del Laboratorio de Ecolog\u00eda y Restauraci\u00f3n Forestal de la Esalq restauraron 3.500 hect\u00e1reas (1 hect\u00e1rea equivale a 10 mil metros cuadrados) de bosques ciliares (a las m\u00e1rgenes de r\u00edos), un \u00e1rea equivalente a una vez y media el territorio de Israel, pero a\u00fan peque\u00f1a en medio de las grandes extensiones de propiedades 400 veces m\u00e1s extensas.<\/p>\n<p>Bi\u00f3logos, agr\u00f3nomos e ingenieros forestales de ese grupo act\u00faan conjuntamente con organizaciones no-gubernamentales y con representantes del poder p\u00fablico, en especial promotores, que presionan a los propietarios para que cumplan la ley. Por ley, cualquier propietario rural debe mantener bosques ciliares con como m\u00ednimo 30 metros de ancho, llamadas \u00e1reas de protecci\u00f3n permanente, esenciales para evitar que los r\u00edos se sequen y las m\u00e1rgenes se desmoronen, y un 20% (o hasta un 80% en algunos estados en la Regi\u00f3n Norte) de la propiedad con vegetaci\u00f3n nativa &#8211; las reservas legales. &#8220;Es ley&#8221;, recuerda S\u00e9rgio Gandolfi, profesor de la Esalq, &#8220;pero los agricultores no quieren perder \u00e1rea de plantaciones, principalmente las m\u00e1s f\u00e9rtiles, en las m\u00e1rgenes de los r\u00edos&#8221;.<\/p>\n<p>Como la ley es la ley, el promotor p\u00fablico Daniel Jos\u00e9 de Angelis sobrevuela dos veces por a\u00f1o los 22 municipios de la cuenca hidrogr\u00e1fica del r\u00edo Pardo. Despu\u00e9s, en su sala en los foros de Ribeir\u00e3o Preto y de S\u00e3o Joaquim da Barra, examina las fotos a\u00e9reas y los mapas de las propiedades rurales antes de llamar para una conversaci\u00f3n a los responsables por las plantaciones o pastos que llegaron a donde no deber\u00edan. &#8220;Estoy satisfecho con los resultados&#8221;, cuenta Angelis, que ha motivado a los propietarios rurales al mostrarles que la reconstrucci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n natural no es imposible, cara ni demorada como imaginaban. Por conocer el trabajo del grupo de la USP, Angelis puede presentar soluciones, que facilitan los acuerdos con los hacendados, y no s\u00f3lo exigir el cumplimiento de la ley.<\/p>\n<p>La motivaci\u00f3n de los propietarios de tierras no es hija del miedo de la ley o del amor por la naturaleza, sino de la necesidad de la certificaci\u00f3n ambiental, indispensable para vender en otros pa\u00edses, y del inter\u00e9s en mantener libre el camino del cofre. &#8220;Antes de aprobar prestamos&#8221;, comenta Angelis, &#8220;los bancos exigen que las empresas no tengan pendencias con el Ministerio P\u00fablico&#8221;. Otra motivaci\u00f3n es la perspectiva de ganancias econ\u00f3micas plantando \u00e1rboles y vendiendo madera para le\u00f1a, carpinter\u00eda y muebles despu\u00e9s de 30 \u00f3 40 a\u00f1os. En medio de iniciativas predominantemente de empresas que anuncian planes de combatir el calentamiento global plantando millones de \u00e1rboles, sobresalen las de alcald\u00edas como la de Potim, que comenz\u00f3 hace diez a\u00f1os a rehacer las m\u00e1rgenes de los r\u00edos del municipio y el a\u00f1o pasado sali\u00f3 del silencio al integrar el libro BenchMais: Las 85 mejores pr\u00e1cticas en administraci\u00f3n ambiental de Brasil, organizado por Adalberto Marcondes, Marilena Lavorato y Rogerio Ruschel.<\/p>\n<p>Vender semillas de \u00e1rboles empleadas en la restauraci\u00f3n de selvas tambi\u00e9n puede ser un buen negocio. Un kilogramo de semilla puede costar hasta 1.000 reales, dependiendo del tama\u00f1o de la semilla y de la dificultad de recolecta, cuenta el agr\u00f3nomo Andr\u00e9 Gustavo Nave. Durante el doctorado \u00e9l estudi\u00f3 las estrategias de recuperaci\u00f3n de bosques en Cap\u00e3o Bonito y verific\u00f3 que muchos moradores de la zona rural ganaban m\u00e1s vendiendo semillas que plantando tomates. &#8220;Quien recolecta semillas no va a dejar que los bosques se acaben&#8221;, conf\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Tucanes y zorzales &#8211;<\/strong> Y as\u00ed tapetes verde oscuros de bosque cerrado comienzan a\u00a0 desperezarse arriba de los mares de ca\u00f1a y de la soja. &#8220;Hace seis a\u00f1os la ca\u00f1a llegaba hasta aqu\u00ed&#8221;, cuenta Edson Pinto de Azevedo, se\u00f1alando las m\u00e1rgenes de un riacho que corta una de las 45 haciendas del Central Valle del Rosario, en Morro Agudo, cerca de Ribeir\u00e3o Preto. Ex-fiscal de los cortadores de ca\u00f1a, hoy es uno de los que cuidan las mudas y los \u00e1rboles ya con 2 metros que se adaptan al sol antes de seguir para los\u00a0 lugares definitivos. Hijo de pueblerino, Azevedo nunca hab\u00eda plantado un \u00e1rbol ni visto un tuc\u00e1n, que ahora a veces aparece por all\u00e1 &#8211; monos, zorzales y boas tambi\u00e9n. &#8220;Teniendo bosque, vuelve todo.&#8221;<\/p>\n<p>O casi todo. Alexander Lees y Carlos Peres, de la Universidad de East Anglia, Inglaterra, estudiaron la riqueza y la composici\u00f3n de especies de aves y mam\u00edferos en 32 trechos de remanentes de bosque ciliar (24 conectados y 8 aislados) y 5 trechos de bosques ribere\u00f1os dentro de grandes \u00e1reas de control de la selva continua en Alta Floresta, Mato Grosso. En ese trabajo, que ser\u00e1 publicado en la Conservation Biology, ellos verificaron que trechos estrechos (con menos de 20 metros de ancho) o desconectados de fragmentos forestales retuvieron pocas especies de animales, mientras los anchos, principalmente aquellos en buen estado de preservaci\u00f3n, abrigaron todo el conjunto de 365 especies de aves y 28 de mam\u00edferos de la regi\u00f3n. Adem\u00e1s de enfatizar el valor de \u00e1reas extensas de remanentes de bosques ciliares para mantener la biodiversidad y los cursos d?agua, Lees y Peres recomiendan el alargamiento para hasta 200 metros de la franja m\u00ednima de selva para ser mantenida en cada lado de los r\u00edos y resaltan: restringir el acceso del ganado y el cultivo agr\u00edcola en las m\u00e1rgenes de los r\u00edos permitir\u00eda la regeneraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n y facilitar\u00eda la restauraci\u00f3n de la conectividad.<\/p>\n<p>El trabajo de transformar un descampado resecado en un oasis comienza con el levantamiento cartogr\u00e1fico y el aislamiento del terreno que va a ser repoblado, de acuerdo con el actual abordaje de ese grupo de la USP. La etapa siguiente es la identificaci\u00f3n de los tipos de selva y de los \u00e1rboles nativos, propios de la regi\u00f3n, que sobreviven en los fragmentos de bosque pr\u00f3ximos y van suministrar las semillas. Producidas en viveros, las mudas que brotan de esas semillas ganan un lugar al sol, en el \u00e1rea que va a ser rehecha, en dos l\u00edneas paralelas e intercaladas, perpendiculares al r\u00edo, a 2 metros una de la otra, con 3 metros de distancia entre cada muda.<\/p>\n<p>Una de las l\u00edneas, la de llenado, abriga de 15 a 20 especies de crecimiento r\u00e1pido (algunos metros por a\u00f1o) y copas que hacen mucha sombra, pero que mueren en cinco o diez a\u00f1os, como &#8220;capixingui&#8221;, &#8220;mutambo&#8221; y &#8220;monjoleiro&#8221;. Ellas van a producir la sombra que controla el pastizal de los terrenos abandonados, formar la estructura inicial de la selva y proteger las plantas de la segunda l\u00ednea, la de diversidad. En esa l\u00ednea, con un n\u00famero de especies de tres a cuatro veces mayor, se alinean \u00e1rboles un poco perezosos, que crecen cent\u00edmetros por a\u00f1o, pero que guardar\u00e1n largas historias a lo largo de 80 a 100 a\u00f1os de vida, como el guapinol, lapacho, &#8220;jenipapo&#8221; y &#8220;jequitib\u00e1&#8221;. En esa l\u00ednea est\u00e1n tambi\u00e9n las especies como la &#8220;imba\u00faba&#8221;, que crecen r\u00e1pidamente y no producen mucha sombra, pero que atraen animales que transportan el polen y semillas, adem\u00e1s de acelerar el funcionamiento de la selva cuando mueren y abren claridad. En dos o tres a\u00f1os esa organizaci\u00f3n inicial desaparece entre \u00e1rboles ya corpulentos que se mezclan y cubren el suelo de sombra y humedad.<\/p>\n<p>&#8220;Ayudamos a cambiar algunos conceptos de ecolog\u00eda, de conservaci\u00f3n y de restauraci\u00f3n de selvas&#8221;, observa Gandolfi. Seg\u00fan \u00e9l, en los \u00faltimos 20 a\u00f1os los especialistas de esa \u00e1rea dejaron de mirar solamente para los remanentes aislados de vegetaci\u00f3n nativa para observar el paisaje y la interacci\u00f3n entre ambientes como los pastos y las ciudades con las manchas de bosques nativos. Disturbios naturales como los tornados comenzaron a ser vistos con naturalidad, por que regulan la estructura y la composici\u00f3n de la vegetaci\u00f3n. &#8220;Cualquier vegetaci\u00f3n es un mosaico de manchas que se reorganizan en consecuencia de disturbios de origen natural o humana&#8221;, dice Gandolfi. &#8220;No hay una situaci\u00f3n \u00fanica de equilibrio.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Emprendedores &#8211;<\/strong>\u00a0En esa \u00e1rea, sin embargo, los resultados s\u00f3lo pueden ser conferidos a largo plazo &#8211; hasta en S\u00e3o Paulo hay bosques restaurados a\u00fan m\u00e1s antiguos, como el del Central Ester, en Cosm\u00f3polis, iniciado hace 50 a\u00f1os por Jos\u00e9 Carlos Bolinger, investigador del\u00a0 Instituto Forestal, o el de Assis, tambi\u00e9n del Forestal, con 35 a\u00f1os, ambos con una diversidad de especies mucho mayor que la inicial. Evidentemente hay otros abordajes para traer la sombra de regreso a la tierra seca. El grupo de Ademir Reis y Fernando Bechara en la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) prefiere dar m\u00e1s espacio para lo imprevisible. Ellos adoptan el concepto de nucleaci\u00f3n -gallineros artificiales y refugios de gajos y piedras dispersos por el \u00e1rea que va ser rehecha- para atraer animales y restablecer procesos biol\u00f3gicos como la descomposici\u00f3n y la dispersi\u00f3n de semillas.<\/p>\n<p>No ser\u00e1 por falta de propuestas que las selvas brasile\u00f1as dejar\u00e1n de crecer otra vez. Tan temprano probablemente no habr\u00e1 consenso sobre cual es el mejor m\u00e9todo, pero los especialistas concuerdan hoy en dos puntos: el uso de especies nativas, ya que el riesgo de que las ex\u00f3ticas mueran inmediatamente es alto, y da mayor diversidad posible de especies. Antiguos problemas parecen resueltos. A\u00f1os atr\u00e1s Ludmila Pugliese de Siqueira y Carlos Alberto Mesquita, bi\u00f3logos del Instituto BioAtl\u00e1ntica, salieron al campo para identificar y estimular las iniciativas de recuperaci\u00f3n de bosques nativos en Esp\u00edritu Santo y en Bah\u00eda. Identificaron 65 \u00e1reas de recomposici\u00f3n forestal en ocho propiedades y verificaron que hab\u00eda mucha duda sobre lo qu\u00e9 y c\u00f3mo plantar: la mayor\u00eda de los 5 mil \u00e1rboles plantados era de especies que crecen r\u00e1pido, pero que viven poco.<\/p>\n<p>Hasta con poca o ninguna orientaci\u00f3n t\u00e9cnica y con una p\u00e9rdida grande de mudas, plantadas aleatoriamente, &#8220;esos emprendedores y sus familias han producido resultados dignos de admiraci\u00f3n&#8221;, reconocen Ludmila y Mesquita en el libro Mi mata del Bosque Atl\u00e1ntico, lanzado el a\u00f1o pasado. Michel Frey, ingeniero y ambientalista franc\u00e9s propietario de una casa de campo en Concei\u00e7\u00e3o do Castelo, en Esp\u00edritu Santo, plant\u00f3 300 mil \u00e1rboles: &#8220;Los m\u00e1s viejos tienen 15 a\u00f1os de edad y forman un bosque que da gusto de ver&#8221;, relat\u00f3. &#8220;Cuando comenzamos, hab\u00eda algunas gallin\u00e1ceas en los alrededores. Ahora se multiplicaron tanto que, a veces, da para contar m\u00e1s de cien alrededor de la casa.&#8221; Pero no todo son p\u00e1jaros: en 2001, a causa de una seca intensa, perdi\u00f3 un tercio de todas las mudas que hab\u00eda plantado. Frey muri\u00f3 en el 2006, pero antes cre\u00f3 un instituto que compr\u00f3 m\u00e1s tierras y hoy protege con selvas las nacientes de un riacho que desagua en un r\u00edo que va a alimentar el Itapemirim, uno de los principales de Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Con el apoyo de centros de investigaci\u00f3n y la presi\u00f3n del poder p\u00fablico, productores y municipios reconstruyen bosques perdidos","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293],"coauthors":[5968],"class_list":["post-83661","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83661","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83661"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83661\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83661"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}