{"id":83663,"date":"2008-02-01T00:00:00","date_gmt":"2008-02-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/02\/01\/mar-casi-muerto\/"},"modified":"2024-10-10T09:54:15","modified_gmt":"2024-10-10T12:54:15","slug":"mar-casi-muerto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mar-casi-muerto\/","title":{"rendered":"Mar casi muerto"},"content":{"rendered":"<p>A cerca de 4 kil\u00f3metros de las playas, dentro de la bah\u00eda de Santos, en el estado de S\u00e3o Paulo, tanta poluci\u00f3n se acumula en el fondo del mar que elimina cualquier vida animal. \u00c9ste es uno de los resultados de Ecosan, un proyecto del Instituto Oceanogr\u00e1fico de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) que re\u00fane a investigadores de diversas \u00e1reas para estudiar las aguas alrededor de la bah\u00eda de Santos. El grupo monitore\u00f3 el mar desde Peru\u00edbe hasta S\u00e3o Sebasti\u00e3o, una extensi\u00f3n de cerca de 200 kil\u00f3metros en la costa, hasta 200 metros de profundidad, para evaluar como la basura, el alcantarillado y los residuos industriales lanzados al mar por uno de los mayores polos industriales y el puerto de m\u00e1s movimiento del pa\u00eds est\u00e1n afectando la vida marina.<\/p>\n<p>El culpado por la zona muerta no es dif\u00edcil de encontrar. En aquel punto desemboca el emisario construido en 1979 para despachar los alcantarillados dom\u00e9sticos generado por 1,2 millones de habitantes de la Bajada Santista: son 7 mil litros lanzados por segundo dentro de la bah\u00eda. La concentraci\u00f3n humana ah\u00ed es consecuencia de la hirviente actividad econ\u00f3mica de la regi\u00f3n, que abriga el polo industrial de Cubat\u00e3o en la ladera de la sierra que se yergue a 15 kil\u00f3metros del mar. La poluci\u00f3n lanzada a la atm\u00f3sfera ya fue tan grande que en los a\u00f1os 1970 caus\u00f3 defectos de formaci\u00f3n en beb\u00e9s nacidos en la ciudad y dio al Bosque Atl\u00e1ntico local el apodo de palillero, por causa de los troncos ca\u00eddos de \u00e1rboles muertos. All\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 el puerto de Santos, que desde su inauguraci\u00f3n oficial al final del siglo XIX dio paso a m\u00e1s de 1 mil mill\u00f3n de toneladas de mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando el puerto y el polo industrial fueron construidos, no hab\u00eda preocupaci\u00f3n con la ecolog\u00eda&#8221;, comenta Luiz Miranda, coordinador del equipo que analiza como las aguas marinas se mueven en la regi\u00f3n. As\u00ed, ya en el siglo XVI, el puerto naci\u00f3 en el canal del estuario de Santos, de aguas m\u00e1s tranquilas y libres de los piratas como los que recientemente saquearon el barco del Instituto Oceanogr\u00e1fico durante una noche de trabajo en la entrada de la bah\u00eda y restringieron las colectas a la luz del d\u00eda.<\/p>\n<p>El local escogido ofrece m\u00e1s seguridad para los nav\u00edos del puerto, pero pone en riesgo la naturaleza. El canal del estuario un la bah\u00eda con el manglar que se extend\u00eda a lo largo de r\u00edos y canales por toda el \u00e1rea plana que llega a la falda de la sierra del Mar, ahora en parte ocupada por la ciudad y favelas. &#8220;Esa ocupaci\u00f3n es problem\u00e1tica porque el manglar es el cunero del oc\u00e9ano&#8221;, dice Rosalinda Montone, especialista en poluci\u00f3n por alcantarillados. Como muchas especies de peces, crust\u00e1ceos y moluscos, criaturas de importancia econ\u00f3mica, se reproducen en las aguas menos saladas del estuario, la poluci\u00f3n all\u00ed provoca una ca\u00edda en la poblaci\u00f3n de esos animales en la bah\u00eda y hasta en el mar abierto.<\/p>\n<p><strong>Cunero sin luz &#8211;<\/strong> Y los resultados del Ecosan muestran que la poluci\u00f3n se concentra en esa \u00e1rea. Luiz Miranda verific\u00f3 que en los per\u00edodos en que las mareas altas llegan a un punto m\u00e1ximo y las bajas a su nivel menor, las mareas de plenilunio, m\u00e1s part\u00edculas son cargadas para dentro de la bah\u00eda de lo que salen de ella. El problema es agravado por el emisario, que forma una barrera a la circulaci\u00f3n de agua en la bah\u00eda y retiene los sedimentos. En esas condiciones, lo que sale del emisario no se diluye en el oc\u00e9ano, como se pretend\u00eda cuando fue construido. &#8220;Los efluentes son lanzados en la peor posici\u00f3n&#8221;, lamenta el ocean\u00f3grafo, &#8220;en los pa\u00edses ricos los emisarios van hasta 15 \u00f3 20 kil\u00f3metros de la costa, no cuatro como aqu\u00ed&#8221;. Las propiedades &#8220;f\u00edsicas del fondo del mar contribuyen a que la suciedad no salga de all\u00ed: un 43% del \u00e1rea del fondo es lodo, que absorbe lo que haya en el agua, contaminantes incluso.<\/p>\n<p>La consecuencia es que la bah\u00eda queda entonces cada vez m\u00e1s rasa. &#8220;No hay como restablecer la profundidad, es necesario dragar la bah\u00eda&#8221;, concluye Miranda. Es exactamente lo que la administraci\u00f3n del puerto hace, para garantizar que esa \u00e1rea contin\u00fae navegable. Pero dragar no es tan simple como parece. Al remover el fondo, los contaminantes se sueltan y vuelven a diseminarse por la bah\u00eda. Adem\u00e1s de eso, no hay un consenso sobre el mejor lugar para lanzar el material dragado. &#8220;Ellos despejan en mar abierto, fuera de la bah\u00eda&#8221;, cuenta Rosalinda, &#8220;y el agua queda llena de burbujas iridiscentes que parecen medusitas&#8221;. Son gases liberados por la materia org\u00e1nica revirada. Uno de los efectos de esa poluci\u00f3n es interrumpir las rutas migratorias de los peces. Seg\u00fan la investigadora, las tainhas ya no consiguen entrar en la bah\u00eda de Santos.<\/p>\n<p>Analizando los peces, June Ferraz Dias constat\u00f3 una diversidad semejante a la de otras regiones del Sudeste brasile\u00f1o. Algunas especies, como el cango\u00e1 y el bagre amarillo, predominan. En regiones m\u00e1s preservadas, como Canan\u00e9ia, en el litoral sur de S\u00e3o Paulo, un 80% de los peces capturados pertenecen a ocho especies. En Santos el n\u00famero de especies predominantes baja para tres. El equipo de June ahora analiza metales pesados en la musculatura de los peces, pero ya se sorprendi\u00f3 al encontrar una alta composici\u00f3n de aluminio, que los investigadores no saben precisar de donde viene. A pesar de bastante resistentes a la situaci\u00f3n adversa, los peces no est\u00e1n a salvo. M\u00e1rcia Bicego, especialista en contaminantes org\u00e1nicos, cuenta que la poluci\u00f3n afecta la morfolog\u00eda del zooplancton, fauna microsc\u00f3pica que compone buena parte de la dieta de los peces menores, que sufren con la escasez de alimento y pueden contaminarse. Ella resalta la importancia de ese conocimiento para orientar pol\u00edticas p\u00fablicas que limiten la proporci\u00f3n de contaminantes vaciados en la bah\u00eda. &#8220;Hasta niveles de contaminantes considerados bajos pueden tener efectos serios&#8221;, pondera.<\/p>\n<p>El exceso de materia org\u00e1nica no es nocivo para todos los seres marinos. Jos\u00e9 Eduardo Martinelli Filho termin\u00f3 en 2007 su maestr\u00eda en el laboratorio de Rubens Lopes, uno de los responsables por el estudio de zoopl\u00e1ncton en el estuario y en la bah\u00eda de Santos, y encontr\u00f3 la bacteria Vibrio cholerae, causadora del c\u00f3lera, en buena parte de las especies que examin\u00f3. &#8220;El mar es el ambiente natural de la bacteria, pero contaminaci\u00f3n org\u00e1nica convierte la bah\u00eda especialmente propicia para su multiplicaci\u00f3n&#8221;, explica. No hay motivos para evitar ba\u00f1os de mar, pues no todas las formas de V. cholerae causan la enfermedad. Te\u00f3ricamente, un ba\u00f1ista que sin querer tome un trago de agua con zooplancton infectado podr\u00eda contraer c\u00f3lera. Pero ning\u00fan caso fue registrado hasta ahora, probablemente porque la forma agresiva de la bacteria es relativamente rara.<\/p>\n<p>Otro organismo que saca provecho del aumento de materia org\u00e1nica fue encontrado por el grupo de Ana Maria Vanin, coordinadora general do Ecosan. Estudiosa de los organismos que habitan el entarimado oce\u00e1nico &#8211; conocidos como bentos -, Ana Maria descubri\u00f3 un animal que se parece al musgo, un briozoario, que forma un tapete de 2,5 cent\u00edmetros de espesura. &#8220;\u00c9l crea microambientes que sirven de abrigo para otros organismos, como peque\u00f1os crust\u00e1ceos&#8221;, relata. La especie ya era conocida, pero no se esperaba que existiese en tal cantidad. A pesar de la densidad an\u00f3mala, ese tapete que recubre el fondo desde pr\u00f3ximo a la playa hasta 40 metros de profundidad no parece tener impacto negativo.<\/p>\n<p>De forma general la investigadora detect\u00f3 una biodiversidad reducida en la regi\u00f3n de Santos, cuando se compara con lo que se observa m\u00e1s al norte, en S\u00e3o Sebasti\u00e3o o Ubatuba. &#8220;Muestras recogidas cerca del emisario tienen un olor horrible, con proporci\u00f3n alta de contaminantes org\u00e1nicos&#8221;, cuenta. &#8220;Esa poluci\u00f3n inhibe la diversidad y la abundancia de peces y crust\u00e1ceos.&#8221; En los puntos m\u00e1s contaminados la especie dominante es la jaiba azul, probablemente impropio para el consumo humano. Ana Maria a\u00fan no sabe explicar por que en la bah\u00eda de Santos existen menos jaibas que lo que ser\u00eda de esperar en comparaci\u00f3n con la diversidad de especies en \u00e1reas pr\u00f3ximas. El c\u00famulo de sedimento y contaminantes en el estuario es el principal sospechoso de esa baja riqueza ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Los integrantes del proyecto a\u00fan tienen muchos datos para analizar, pero ya se muestra un retrato detallado de la situaci\u00f3n en ese trecho de litoral, que s\u00f3lo puede ser obtenido con un gran equipo de especialistas diversificados trabajando juntos por muchos a\u00f1os y debe ser reproducido en otras \u00e1reas. Para estimular a investigadores, a las autoridades y al p\u00fablico lego a buscar soluciones, el equipo planea elaborar un libro con un diagn\u00f3stico de la bah\u00eda de Santos y de la plataforma oce\u00e1nica adyacente.<\/p>\n<p><strong>El Proyecto<br \/>\n<\/strong>La influencia del complejo del estuario de la Bajada Santista sobre el ecosistema de la plataforma adyacente (Ecosan)<br \/>\n<strong><em>Modalidad<br \/>\n<\/em><\/strong>Proyecto Tem\u00e1tico<br \/>\n<strong><em>Coordinadora<br \/>\n<\/em><\/strong>Ana Maria Vanin &#8211; IO\/USP<br \/>\n<strong><em>Inversi\u00f3n<br \/>\n<\/em><\/strong>753.782,89 reales (FAPESP y CNPq)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Poluci\u00f3n en la bah\u00eda de Santos crea zonas sin vida marina","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[321],"coauthors":[95],"class_list":["post-83663","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-oceanografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83663"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83663\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":533868,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83663\/revisions\/533868"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83663"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}