{"id":83684,"date":"2008-03-01T00:00:00","date_gmt":"2008-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/03\/01\/era-casi-aguardiente\/"},"modified":"2018-01-15T15:56:24","modified_gmt":"2018-01-15T17:56:24","slug":"era-casi-aguardiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/era-casi-aguardiente\/","title":{"rendered":"Era casi aguardiente"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/memoria_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-251809\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/memoria_1-300x174.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"174\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ARQUIVO INT\/MCT<\/span><\/a>Un Ford polvoriento de cuatro cilindros con carteles toscos colgados en sus costados, conducido por un chofer con gorro de orejeras, antiparras y overol, es el coche m\u00e1s antiguo del que se tiene noticia movido con alcohol en Brasil. En agosto de 1925 el Ford recorri\u00f3 230 kil\u00f3metros (km) en una carrera en el Circuito de la G\u00e1vea, en R\u00edo de Janeiro, en la primera prueba automovil\u00edstica realizada por el Autom\u00f3vil Club de Brasil. El consumo fue de 20 litros cada 100 km. Ese mismo a\u00f1o, el Ford hizo los recorridos R\u00edo-S\u00e3o Paulo, R\u00edo-Barra de Pira\u00ed y R\u00edo-Petr\u00f3polis. El combustible era alcohol et\u00edlico hidratado al 70% (con 30% de agua). &#8220;Era casi aguardiente&#8221;, dice el qu\u00edmico Abra\u00e3o Iachan, asesor de la direcci\u00f3n del Instituto Nacional de Tecnolog\u00eda (INT). El aguardiente tiene entre un 38% y un 54% de alcohol en su composici\u00f3n.<\/p>\n<p>Las primeras experiencias con ese coche tuvieron lugar en la Estaci\u00f3n Experimental de Combustibles y Minerales (EECM), organismo gubernamental de investigaci\u00f3n que se transform\u00f3 en el INT, en 1933. La motivaci\u00f3n de la \u00e9poca no era muy diferente de la de hoy. El entonces presidente Epit\u00e1cio Pessoa (1919-1922) ya se quejaba en 1922 de la &#8220;colosal importaci\u00f3n de gasolina en Brasil&#8221;, alud\u00eda al &#8220;uso del alcohol en su lugar&#8221; y preve\u00eda el &#8220;apoyo que la soluci\u00f3n prestar\u00eda a la industria ca\u00f1era&#8221;. El gobierno siguiente, de Arthur Bernardes (1922-1926), encomend\u00f3 a la EECM un proyecto de desarrollo de motores de alcohol, que pudiese tambi\u00e9n servir de base para la legislaci\u00f3n sobre el tema.<\/p>\n<p>El director y uno de los creadores de la EECM, el ingeniero ge\u00f3grafo e ingeniero civil Ernesto Lopes da Fonseca Costa, era un entusiasta defensor del proyecto. La coordinaci\u00f3n de los trabajos fue del ingeniero Heraldo de Souza Mattos, doble de investigador y piloto de pruebas del viejo Ford, obtenido por pr\u00e9stamo. &#8220;Esas experiencias tuvieron por objetivo dilucidar, entre otros, los siguientes puntos a\u00fan poco conocidos en aquella \u00e9poca: causas probables de las corrosiones a menudo observadas en las diversas piezas del motor alimentado con alcohol; condiciones indispensables para la correcta carburaci\u00f3n de los carburantes alcoh\u00f3licos; consumo espec\u00edfico y factores interferentes al rendimiento t\u00e9rmico del motor&#8221;, escribi\u00f3\u00a0 Fonseca Costa en el prefacio del libro Alcohol, motor y motores de combusti\u00f3n, de Eduardo Sabino de Oliveira (Instituto del Az\u00facar y el Alcohol, 1942).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/memoria_2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-251810\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/memoria_2-2-300x216.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"216\" \/><span class=\"media-credits-inline\">CTA<\/span><\/a>La prioridad de la EECM era c\u00f3mo hacer factible la mezcla del alcohol con la gasolina importada y no sustituir enteramente un combustible por otro. Esa mezcla pas\u00f3 a tener lugar obligatoriamente en la d\u00e9cada del 1930, con varias leyes municipales, estaduales y federales que establec\u00edan la adici\u00f3n de un 5% a un 10% de alcohol a la gasolina. En los a\u00f1os 1920 Brasil produc\u00eda 150 mil litros del combustible derivado de la ca\u00f1a, fabricado en peque\u00f1as destiler\u00edas de aguardiente. En las d\u00e9cadas siguientes el pa\u00eds invirti\u00f3 en la producci\u00f3n de alcohol anhidro (con peque\u00f1a cantidad de agua), m\u00e1s adecuado a la mezcla para motores de combusti\u00f3n.<\/p>\n<p>El uso del alcohol como combustible ya estaba en la mira de diversas empresas y gobiernos desde comienzos del siglo XX. El propio Henry Ford, creador de la industria automovil\u00edstica en Estados Unidos, rod\u00f3 con un Ford de 1914 abastecido con alcohol. Es famosa su previsi\u00f3n para el New York Times, en 1925: el alcohol ser\u00eda el &#8220;combustible del futuro&#8221;. En Francia hab\u00eda investigaciones alentadas sobre el poder carburante del alcohol en motores de combusti\u00f3n. Y otros pa\u00edses, como Inglaterra, Alemania, Holanda y Sud\u00e1frica, tuvieron experiencias similares, todos antes que Brasil. Fue en la segunda mitad de los a\u00f1os 1970 que la inversi\u00f3n cient\u00edfica y gubernamental en el Programa Nacional del Alcohol, el Proalcohol, llev\u00f3 al pa\u00eds a convertirse el principal punto de referencia mundial en ese combustible por medio de experiencias duraderas y econ\u00f3micamente exitosas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En 1925 los investigadores probaban el alcohol al 70% en un motor de combusti\u00f3n interna\r\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[188],"tags":[276,331],"coauthors":[104],"class_list":["post-83684","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-es","tag-bioenergia-es","tag-sostenibilidad"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83684","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83684"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83684\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83684"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83684"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83684"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83684"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}