{"id":83686,"date":"2008-03-01T00:00:00","date_gmt":"2008-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/03\/01\/mas-verde-del-que-imaginabamos\/"},"modified":"2017-08-14T16:57:00","modified_gmt":"2017-08-14T19:57:00","slug":"mas-verde-del-que-imaginabamos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mas-verde-del-que-imaginabamos\/","title":{"rendered":"M\u00e1s verde del que imagin\u00e1bamos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/mapa-dos-biomas_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-244486\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/mapa-dos-biomas_1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><span class=\"media-credits-inline\">lalo de almeida\/samba photo<\/span><\/a>En los \u00faltimos dos meses, mientras todo el mundo miraba hacia la Amazonia y el presidente de la Rep\u00fablica cuestionaba los datos sobre el avance de la deforestaci\u00f3n en la regi\u00f3n norte obtenidos por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, permanec\u00eda escondido en la p\u00e1gina del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) en internet un documento mostrando cu\u00e1nto ya se deforest\u00f3 en Brasil por motivo de la ocupaci\u00f3n humana y lo que resta de las vegetaciones naturales. El \u00e1rea deforestada de la Selva Amaz\u00f3nica\u00a0 corresponde a un 21% de lo que ya se transform\u00f3 en campos, plantaciones y ciudades en el pa\u00eds. De acuerdo con ese documento, el mapa de la cobertura vegetal de los biomas brasile\u00f1os, ya se derribaron en Brasil 2,5 millones de kil\u00f3metros cuadrados (km2) de vegetaci\u00f3n aut\u00f3ctona desde el inicio de la colonizaci\u00f3n por parte de los europeos. Es el equivalente a un 30% del territorio nacional \u00f3 4,5 veces el de\u00a0 Francia, uno de los mayores pa\u00edses de Europa.<\/p>\n<p>Elaborado a partir de im\u00e1genes de sat\u00e9lite de 2002, el documento representa la versi\u00f3n m\u00e1s actual y abarcadora del estado de la vegetaci\u00f3n que cubre el pa\u00eds. Puede ser \u00fatil por diversos motivos. En primer lugar, porque permite conocer\u00a0 cu\u00e1nto cada uno dos los seis principales ecosistemas (la Amazonia, el Bosque Atl\u00e1ntico, el Cerrado [Sabana], el Pantanal, las Pampas y la Caatinga) a\u00fan preserva de vegetaci\u00f3n suficiente para mantener condiciones de lluvia, calidad del suelo y clima adecuados para albergar vida humana o animal.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la identificaci\u00f3n de cuanto a\u00fan existe de cada ecosistema debe auxiliar al Brasil a cumplir compromisos internacionales asumidos en los \u00faltimos a\u00f1os, como la Convenci\u00f3n sobre Diversidad Biol\u00f3gica, que prev\u00e9 que hasta el 2010 por lo menos un 10% de cada regi\u00f3n ecol\u00f3gica del mundo est\u00e9 efectivamente conservada. &#8220;S\u00f3lo es posible alcanzar esa meta cuando se conoce el \u00e1rea ocupada por cada tipo de vegetaci\u00f3n&#8221;, dice la agr\u00f3noma Maria Cec\u00edlia Wey de Brito, secretaria de Biodiversidad y Selvas del MMA. Adem\u00e1s de orientar la fiscalizaci\u00f3n de las \u00e1reas naturales m\u00e1s amenazadas del pa\u00eds y la creaci\u00f3n de unidades de conservaci\u00f3n, ese an\u00e1lisis, si se repite en el futuro, puede mostrar el impacto de la deforestaci\u00f3n en la emisi\u00f3n de gas carb\u00f3nico, asociado al aumento de la temperatura del planeta ?los datos disponibles actualmente se basan en las emisiones de mediados de la d\u00e9cada de 1990.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis hecho por el ministerio refleja cinco siglos de historia de la ocupaci\u00f3n del pa\u00eds moldeados por los deseos y posibilidades de los gobernantes, los empresarios y los ciudadanos comunes. Representa lo que el historiador Caio Prado J\u00fanior llam\u00f3 el sentido de la evoluci\u00f3n geopol\u00edtica de un pueblo en su cl\u00e1sico Formaci\u00f3n del Brasil contempor\u00e1neo y deber\u00eda servir de base para la discusi\u00f3n y la planificaci\u00f3n de lo que se quiere para Brasil en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. &#8220;La colonizaci\u00f3n del pa\u00eds adopt\u00f3 un patr\u00f3n predatorio de ocupaci\u00f3n que, en parte, prevalece hasta hoy, basado en el uso del fuego y en la sensaci\u00f3n de que los recursos naturales son inagotables&#8221;, afirma el historiador ambiental Jos\u00e9 Augusto Padua, de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro e investigador visitante de la Universidad de Oxford, Inglaterra. &#8220;En la Amazonia estamos viendo la tr\u00e1gica repetici\u00f3n de esa forma arcaica de hacer que las fronteras avancen. El predominio de quemas se justific\u00f3 en el pasado, por ser la forma m\u00e1s eficiente disponible en la \u00e9poca, que aumentaba la productividad del suelo en un corto per\u00edodo. Hoy en d\u00eda ya no se justifica&#8221;, explica Padua.<\/p>\n<p>Evidentemente no son solamente las partes de la Selva Amaz\u00f3nica las que desaparecen, consumidas por el fuego y por las sierras el\u00e9ctricas. Al reunir informaciones sobre todo el pa\u00eds, el an\u00e1lisis del ministerio tambi\u00e9n muestra que hubo p\u00e9rdidas a\u00fan mayores en otros ecosistemas, aunque en ritmos diferentes. El primero en sentir el peso de las hachas fue el Bosque Atl\u00e1ntico, que es tambi\u00e9n el m\u00e1s devastado. Ya cayeron 751 mil km2, o un 30% de lo que se tal\u00f3 hasta hoy en Brasil. Inicialmente explotado de modo selectivo, pues s\u00f3lo el palo brasil interesaba, esa selva que se extend\u00eda por una estrecha franja de la costa que va de R\u00edo Grande do Norte a R\u00edo Grande do Sul fue lentamente sustituida \u2014\u00a0primero por ingenios de az\u00facar y, m\u00e1s tarde, por las principales ciudades brasile\u00f1as \u2014\u00a0y casi desapareci\u00f3. Lo que queda sobrevive en \u00e1reas de relieve monta\u00f1oso y de dif\u00edcil acceso, como las laderas de Serra do Mar, en el litoral sudeste y sur, o en unidades de conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8220;El ejemplo del Bosque Atl\u00e1ntico, posiblemente el caso m\u00e1s impresionante de devastaci\u00f3n de la historia moderna, tiene que ser debatido para que la sociedad brasile\u00f1a piense si desea el mismo destino para los otros ecosistemas&#8217;, dice Padua. Con el avance tecnol\u00f3gico del siglo pasado, la capacidad de que el ser humano interfiera en el ambiente aument\u00f3 mucho.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/mapa-dos-biomas_2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-244487\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/mapa-dos-biomas_2-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" \/><span class=\"media-credits-inline\">lalo de almeida\/samba photo<\/span><\/a>El Brasil Central<br \/>\n<\/strong>La transformaci\u00f3n del paisaje fue mucho m\u00e1s r\u00e1pida en el Cerrado [sabana], el segundo m\u00e1s extenso ecosistema brasile\u00f1o, menor solamente que la\u00a0 Amazonia. En 40 a\u00f1os perdi\u00f3 800 mil km2 de su fisonom\u00eda, que var\u00eda de campos a selvas impenetrables. La construcci\u00f3n de Brasilia al final de la d\u00e9cada de 1950 incentiv\u00f3 el poblado del Brasil Central, entonces visto como prioritario por el gobierno federal. Investigadores de la Empresa Brasile\u00f1a de Investigaci\u00f3n Agropecuaria (Embrapa, sigla en portugu\u00e9s) desarrollaron semillas resistentes al clima m\u00e1s seco y t\u00e9cnicas para reducir la acidez del suelo, transformando las tierras del centro-oeste, antes desfavorables a la agricultura, en una de las regiones m\u00e1s productivas del pa\u00eds. Hoy, adem\u00e1s de extensas haciendas de ganado, el Cerrado concentra m\u00e1s de la mitad de la producci\u00f3n nacional de ma\u00edz,\u00a0 soja y frijol.<\/p>\n<p>Aunque las atenciones a\u00fan se vuelvan para la Amazonia \u2014\u00a0y con cierta raz\u00f3n, en un final, es la mayor selva tropical h\u00fameda del planeta, capaz de influenciar el clima en el mundo \u2014, lo que sobr\u00f3 de los otros ecosistemas es igualmente importante desde el punto de vista de la biodiversidad. &#8220;Tal vez merezcan hasta m\u00e1s atenci\u00f3n, toda vez que albergan muchas especies que se volvieron raras por causa de la extensi\u00f3n de la deforestaci\u00f3n&#8221;, afirma Giselda Durigan, investigadora del Instituto Forestal de S\u00e3o Paulo. En el Cerrado cada \u00e1rea de 10 mil m2 puede contener hasta 400 especies de plantas, cuya supervivencia puede ser fundamental para mantener las caracter\u00edsticas del suelo y del clima del \u00e1rea en que se encuentran. Tambi\u00e9n la vegetaci\u00f3n agreste caracter\u00edstica del nordeste de Brasil, conocida como Caatinga, el \u00fanico ecosistema enteramente brasile\u00f1o, exhibe una variedad de vida que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las tunas y las especies de cactus. Cerca de 900 especies de \u00e1rboles, arbustos, cactus y bromelias viven en esa vegetaci\u00f3n casi siempre seca y gris que se disemina por el nordeste brasile\u00f1o.\u00a0En esa regi\u00f3n la vegetaci\u00f3n tambi\u00e9n no escap\u00f3 ilesa de la ocupaci\u00f3n humana, que data del inicio de la colonizaci\u00f3n. La Caatinga perdi\u00f3 300 mil km\u00b2 de vegetaci\u00f3n natural (un 12% de lo que se derrumb\u00f3 en el pa\u00eds) por la agricultura, en la cr\u00eda de cabras, en la explotaci\u00f3n de yeso, en la siderurgia y m\u00e1s recientemente por el cultivo de frutas a orillas del r\u00edo S\u00e3o Francisco. Aunque est\u00e9 ocupada en casi toda su extensi\u00f3n, al fin y al cabo 20 millones de personas viven en un \u00e1rea que corresponde a un poco m\u00e1s que el territorio de Portugal y Espa\u00f1a juntos, es uno de los pocos ecosistemas que exhibieron una peque\u00f1a recuperaci\u00f3n del \u00e1rea en los \u00faltimos tiempos, seg\u00fan el ge\u00f3grafo Jurandyr Ross, profesor de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). &#8220;Es que la agricultura tradicional, de subsistencia y la ganader\u00eda extensiva alteran poco el ambiente&#8221;, afirma Ross, que mostr\u00f3 esas transformaciones en el libro Eco-geograf\u00eda de Brasil, de 2006.<\/p>\n<p>Del an\u00e1lisis del ministerio, tambi\u00e9n emergen diferentes formas de ocupaci\u00f3n y de relaci\u00f3n humana con los espacios naturales. Grandes propiedades agropecuarias explotan las tierras en el centro-oeste y en el sur de la Amazonia, mientras ciudades api\u00f1adas de gente crecen sobre las \u00e1reas costeras antes cubiertas por el Bosque Atl\u00e1ntico. En el sur del pa\u00eds, ciudades menores dividen el espacio con peque\u00f1as propiedades de producci\u00f3n intensiva. Escenario de disputa de tierras entre portugueses y espa\u00f1oles al inicio de la colonizaci\u00f3n, las llanuras pampeanas, uno de los menores ecosistemas del pa\u00eds, abrigaron m\u00e1s tarde oleadas de emigrantes que explotaron la madera de sus bosques de araucaria y los pastos naturales.<\/p>\n<p>&#8220;Las selvas y los campos h\u00famedos son las \u00e1reas de las Pampas m\u00e1s destruidas por la ocupaci\u00f3n humana&#8221;, cuenta el ge\u00f3grafo Heinrich Hasenack, de la Universidad Federal de R\u00edo Grande do Sul, que coordin\u00f3 el relevamiento cartogr\u00e1fico de las Pampas. &#8220;Todav\u00eda hoy en d\u00eda se cr\u00eda el ganado como hace 200 a\u00f1os, sin el manejo adecuado ni el control del n\u00famero de animales en los campos de vegetaci\u00f3n natural&#8221;, afirma Hasenack. Por esa raz\u00f3n, las Pampas, hoy totalmente ocupadas, perdieron 87 mil km2 de su vegetaci\u00f3n original, un 3,5% de lo que se devast\u00f3 en el territorio nacional, para la industria, la ganader\u00eda de engorde y las plantaciones de ma\u00edz, soja, uva y arroz, que contaminan las cuencas de los r\u00edos Ibicu\u00ed y Jacu\u00ed, de modo similar a lo que ocurre en otras partes de Brasil.<\/p>\n<p>El ecosistema que permanece m\u00e1s \u00edntegro es tambi\u00e9n el que ocupa la menor \u00e1rea del pa\u00eds: el Pantanal, protegido por las aguas que peri\u00f3dicamente cubren campos y selvas durante varios meses del a\u00f1o. Alimentado por las abundantes lluvias que caen en su cabecera, en la transici\u00f3n entre el Cerrado y la Amazonia, el r\u00edo Parag\u00fcay mantuvo ciudades y cerca de 3 mil haciendas de ganado restringidas a los bordes sur y este del Pantanal. Desde el inicio de la colonizaci\u00f3n en el siglo XVIII, all\u00ed fueron consumidos 17 mil km2, menos de un 1% del \u00e1rea deforestada en Brasil (vea el gr\u00e1fico). &#8220;La vegetaci\u00f3n del Pantanal se mantiene conservada porque el pantanero usa la tierra de modo sostenible&#8221;, comenta Jo\u00e3o dos Santos Vila da Silva, especialista en monitoreo por sat\u00e9lite de la Embrapa que coordin\u00f3 el relevamiento cartogr\u00e1fico del Pantanal. Al menos en ese ecosistema, que se extiende por el sur de Mato Grosso y por todo Mato Grosso do Sur, el uso m\u00e1s adecuado de la tierra no se debe\u00a0 a la conciencia ecol\u00f3gica, sino a la experiencia pr\u00e1ctica. &#8220;Los propietarios saben que, si plantan pasto con especies ex\u00f3ticas, como la &#8216;braquiaria&#8217;, la inundaci\u00f3n del a\u00f1o siguiente destruye todo&#8221;, explica.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/mapa-dos-biomas_3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-244488\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/mapa-dos-biomas_3-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><span class=\"media-credits-inline\">lalo de almeida\/samba photo<\/span><\/a>Disparidades<br \/>\n<\/strong>Aunque represente la situaci\u00f3n de los campos y selvas brasile\u00f1os en el 2002, el an\u00e1lisis del MMA actualiza y detalla las informaciones colectadas entre 1970 y 1985 por el Radam Brasil, el mayor proyecto nacional de relevamiento cartogr\u00e1fico de la vegetaci\u00f3n, del relieve y del uso del suelo. Alguien puede preguntarse por qu\u00e9 un documento que cost\u00f3 al ministerio 3 millones de reales y parece tan importante permaneci\u00f3 desconocido, sin ser ampliamente divulgado ni debatido, por tanto tiempo. Ni Br\u00e1ulio Dias, director del Programa Nacional de Biodiversidad del ministerio y coordinador del estudio, sabe responder, pero reconoce que podr\u00eda haber sido diferente: &#8220;Ese trabajo no gan\u00f3 divulgaci\u00f3n a la altura de la que merec\u00eda.<\/p>\n<p>Quien examin\u00f3 el an\u00e1lisis se sorprendi\u00f3 con el hecho de, que en algunos casos, las tasas de deforestaci\u00f3n sean menores que las se\u00f1aladas por otros estudios. En el Cerrado, los datos del MMA indican que un 40% del \u00e1rea original fue alterada, mientras que un estudio publicado en el 2006 por la organizaci\u00f3n no gubernamental Conservaci\u00f3n Internacional de Brasil sugiere que la proporci\u00f3n degradada es de un 60%.\u00a0Parte de la divergencia se explica por la metodolog\u00eda adoptada en cada estudio. El MMA consider\u00f3 vegetaci\u00f3n natural las \u00e1reas en recuperaci\u00f3n o usadas para la cr\u00eda de ganado en las cuales los pastos no fueron plantados. Pero, para los especialistas, muchas de esas \u00e1reas no deber\u00edan ser contabilizadas como vegetaci\u00f3n natural, pues, si fuesen abandonadas, dif\u00edcilmente volver\u00edan a\u00a0 regenerarse y abrigar vida animal. &#8220;Nuestros n\u00fameros no indican que las \u00e1reas preservadas de cada ecosistema est\u00e9n en buen estado de conservaci\u00f3n&#8221;, afirma Br\u00e1ulio Dias.<\/p>\n<p>Semejante disparidad tambi\u00e9n puede observarse cuando se eval\u00faan los remanentes del Bosque Atl\u00e1ntico. Para el ministerio, un 71% de esa vegetaci\u00f3n ya fue destruida y restan casi un 27%. En las cuentas de la Fundaci\u00f3n SOS Bosque\u00a0 Atl\u00e1ntico, que hace casi 20 a\u00f1os acompa\u00f1a y mide la degradaci\u00f3n de ese ecosistema, s\u00f3lo est\u00e1n preservados un 7%. Jean Paul Metzger, ec\u00f3logo de la USP que investiga las consecuencias de la alteraci\u00f3n del Bosque Atl\u00e1ntico para animales y plantas, compar\u00f3 los datos del ministerio relativos a S\u00e3o Paulo con los del SOS Bosque Atl\u00e1ntico. Concluy\u00f3 que en ambos casos hay errores. &#8220;El relevamiento cartogr\u00e1fico del MMA sobrestima la cobertura forestal, en particular por incluir vegetaci\u00f3n en estadio muy inicial de regeneraci\u00f3n en la categor\u00eda de selva. En tanto, el an\u00e1lisis del SOS Bosque Atl\u00e1ntico subestima el \u00e1rea de vegetaci\u00f3n remanente&#8221;, dice Metzger. Por las cuentas de Metzger, cerca de un 10% de la selva se mantiene bien conservada.\u00a0Francisco Kronka, coordinador del Inventario Forestal de S\u00e3o Paulo de 2003, que hizo el levantamiento cartogr\u00e1fico de los remanentes de vegetaci\u00f3n natural en el estado, dice estar preocupado con la posible superestimaci\u00f3n de las \u00e1reas conservadas. &#8220;Ese documento debe servir de base para un inventario nacional que, a partir de una misma metodolog\u00eda y de informaciones de un mismo per\u00edodo, intentar\u00eda ajustar las estad\u00edsticas sobre la cobertura vegetal del pa\u00eds, que cada autor cita de modo diferente&#8221;, comenta Kronka. Investigadores del \u00e1rea ambiental ven en los datos m\u00e1s optimistas una trampa. &#8220;Mucha gente puede hacer un razonamiento simplista y pensar que, si en 500 a\u00f1os deforestamos solamente un 30%, a\u00fan es posible derrumbar mucha m\u00e1s selva hasta que se llegue al l\u00edmite legal de un 80% establecido por el C\u00f3digo Forestal Brasile\u00f1o para la mayor parte del pa\u00eds&#8221;, dice Giselda, autora de estudios sobre el Cerrado.<\/p>\n<p>&#8220;De ninguna manera esos n\u00fameros significan una autorizaci\u00f3n para deforestar&#8221;, afirma el ge\u00f3logo Edson Sano, de la Embrapa, responsable por el levantamiento cartogr\u00e1fico en el Cerrado. Br\u00e1ulio Dias, coordinador general del trabajo, coincide. &#8220;Algunas personas creen que nuestros datos est\u00e1n disminuyendo el grado de amenaza a los ecosistemas. Pero no queremos pintar una situaci\u00f3n ni mejor ni peor que lo que de hecho est\u00e1. Todo levantamiento cartogr\u00e1fico tiene limitaciones de escala&#8221;, dice. &#8220;Muchas \u00e1reas que hoy se encuentran protegidas en unidades de conservaci\u00f3n del Cerrado eran usadas para pasto hasta hace 20 a\u00f1os atr\u00e1s, antes de que fueran desapropiadas. Si no hubiesen sido consideradas como vegetaci\u00f3n natural, varias de esas \u00e1reas de protecci\u00f3n no existir\u00edan.&#8221;<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/mapa-biomas_145_esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-244495\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/03\/mapa-biomas_145_esp-300x154.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"154\" \/><\/a>Crecimiento<br \/>\n<\/strong>El 30% de los bosques brasile\u00f1os consumidos en los \u00faltimos 500 a\u00f1os contribuy\u00f3 a que Brasil se convirtiese una de las diez mayores econom\u00edas del mundo, con un PIB de dos mil billones, aunque en gran parte dependiente de productos agropecuarios. \u00bfSer\u00e1 que el pa\u00eds, para desarrollarse econ\u00f3micamente y reducir las desigualdades sociales, tendr\u00e1 que seguir el ejemplo de naciones m\u00e1s desarrolladas que pusieron abajo integralmente sus selvas?<\/p>\n<p>La respuesta depender\u00e1 de las elecciones que se hagan ahora. Y hay quien crea en una salida m\u00e1s harmoniosa, en la cual el aumento de la generaci\u00f3n de riquezas no signifique la destrucci\u00f3n de \u00e1reas verdes como la Amazonia. &#8220;Necesitamos superar el patr\u00f3n de uso extensivo del suelo y crear formas intensivas que se valgan de la tecnolog\u00eda para aumentar la productividad con el m\u00ednimo de ocupaci\u00f3n del espacio&#8221;, dice Padua. Una salida ser\u00eda aprovechar mejor las tierras deforestadas que no producen todo lo que podr\u00edan. En las tierras f\u00e9rtiles de S\u00e3o Paulo o de Paran\u00e1, por ejemplo, la productividad agropecuaria se encuentra en el l\u00edmite permitido por el estadio actual de desarrollo cient\u00edfico, pero en otras \u00e1reas a\u00fan es posible aumentar la producci\u00f3n. Varios estudios muestran una enorme proporci\u00f3n de \u00e1reas deforestadas y subutilizadas en el pa\u00eds. El desempe\u00f1o del propio Cerrado podr\u00eda mejorar. &#8220;Actualmente usamos 80 millones de hect\u00e1reas del Cerrado para producir 120 millones de toneladas de granos&#8221;, afirma Sano. &#8220;Es posible duplicar esa producci\u00f3n sin derrumbar 1 hect\u00e1rea m\u00e1s de selva.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El pa\u00eds consumi\u00f3 un 30% de su vegetaci\u00f3n natural","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[179],"tags":[268,275,269],"coauthors":[105],"class_list":["post-83686","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tapa","tag-agropecuaria-es","tag-biodiversidad","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83686"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83686\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83686"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}