{"id":83695,"date":"2008-03-01T00:00:00","date_gmt":"2008-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/03\/01\/alli-donde-nacen-los-negocios\/"},"modified":"2013-05-07T19:00:17","modified_gmt":"2013-05-07T22:00:17","slug":"alli-donde-nacen-los-negocios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/alli-donde-nacen-los-negocios\/","title":{"rendered":"All\u00ed donde nacen los negocios"},"content":{"rendered":"<p>Un ambiente con muchas salas, unas mayores otras menores, lado a lado en peque\u00f1os edificios o galpones, marca la vista de las incubadoras de empresas. Dentro de ellas, la gestaci\u00f3n de algo nuevo que, como en las incubadoras destinadas a empollar huevos, se espera que crezca fuerte y saludable. Son negocios con base tecnol\u00f3gica formulados a partir de una o m\u00e1s ideas que, cuando se concretizan, se transforman en innovaci\u00f3n. Tecnolog\u00eda en gran parte nacida en las universidades e institutos de investigaci\u00f3n del pa\u00eds. Alrededor de un 87% de las incubadoras, que ya suman 393 unidades en el pa\u00eds, est\u00e1n vinculadas formal o informalmente a ambientes acad\u00e9micos de donde salen muchos de los futuros a emprendedores. Hace casi 8 a\u00f1os, cuando Pesquisa FAPESP, en su edici\u00f3n 56, public\u00f3 su primer reportaje sobre esos emprendimientos, ellas sumaban 135, un aumento de casi 37 incubadoras inauguradas por a\u00f1o. El n\u00famero de empresas incubadas alcanz\u00f3 2.775 al final del a\u00f1o pasado y su facturaci\u00f3n anual lleg\u00f3 a los 400 millones. Nada mal para un grupo de micro y peque\u00f1as empresas en que la mitad no gan\u00f3 un centavo porque simplemente a\u00fan no termin\u00f3 sus investigaciones y desarrollos, o sea, que a\u00fan no vendi\u00f3 sus productos.<\/p>\n<p>Entre aquellas que ya salieron de la incubadora listas al mercado, llamadas graduadas, la facturaci\u00f3n alcanz\u00f3 1,8 mil millones en el 2007, seg\u00fan c\u00e1lculos de la Asociaci\u00f3n Nacional de las Entidades Promotoras de Emprendimientos de Tecnolog\u00edas Innovadoras (Anprotec). Ellas suman alrededor de 1.980 empresas y junto con las incubadas ya absorben m\u00e1s de 30 mil puestos de trabajo, con un alto \u00edndice de profesionales con maestr\u00eda y doctorado. Son n\u00fameros grandiosos pero a\u00fan poco significativos para la econom\u00eda brasile\u00f1a. Si consider\u00e1semos el Producto Interno Bruto (PIB), la participaci\u00f3n de las empresas a\u00fan es min\u00fascula y solamente una de ellas se hizo realmente grande y significativa desde el punto de vista econ\u00f3mico, la Bematech, desarrolladora y productora de impresoras fiscales de Curitiba, en Paran\u00e1 (lea en el recuadro en la p\u00e1gina 73), que se presenta hoy como un s\u00edmbolo del alto nivel en que las empresas nacidas en incubadoras pueden llegar porque ya sobrepas\u00f3 la barrera de los 100 millones de reales en facturaci\u00f3n (ella factur\u00f3 en el 2007 240 millones de reales). Muchas buscan la marca de 1 mill\u00f3n de reales, como la empresa Pam, de R\u00edo de Janeiro, productora de membranas para el filtrado de agua, que debe alcanzar ese nivel en este a\u00f1o (lea en el recuadro de la p\u00e1gina 70). Algunas ya sobrepasan el orden de los 10 millones de reales, como la Audaces, empresa de Santa Catarina, productora de software para la industria textil.<\/p>\n<p>Para alcanzar nuevos niveles econ\u00f3micos y de \u00e9xito empresarial el movimiento de incubadoras del pa\u00eds se prepara para dar saltos de calidad. &#8220;Ellas forman una nueva generaci\u00f3n de emprendedores en negocios en los que la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica es el eje estructurante, lo que puede contribuir a un cambio cultural y econ\u00f3mico de los empresarios brasile\u00f1os. Pero a\u00fan es dif\u00edcil medir todo eso&#8221;, dice Guilherme Ary Plonski, presidente de la Anprotec y docente de la Facultad de Econom\u00eda y Administraci\u00f3n de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Para alcanzar niveles de \u00e9xito mayores, adem\u00e1s de analizar de forma m\u00e1s profunda el desempe\u00f1o de empresas e incubadoras, la entidad, que congrega esos emprendimientos y adem\u00e1s los parques tecnol\u00f3gicos, apuesta en la aceleraci\u00f3n del proceso de crecimiento de, por lo menos, cien empresas y en un nuevo sistema de evaluaci\u00f3n. &#8220;Vamos a convocar a los socios como el Servicio Brasile\u00f1o de Apoyo a las Micro y Peque\u00f1as Empresas (Sebrae), las fundaciones de apoyo a la investigaci\u00f3n, la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) y otras entidades para escoger y apostar en cien empresas e inyectar recursos financieros y de consultor\u00eda, como vitaminas para corredores de marat\u00f3n, para que ellas crezcan alto y r\u00e1pido&#8221;, dice Plonski. La elecci\u00f3n debe tener lugar este a\u00f1o. &#8220;Nuestro ideal es saber cuanto es posible acelerar el proceso de incubaci\u00f3n para que podamos conseguir colocar los productos en el mercado&#8221;, dice Lu\u00eds Afonso Berm\u00fadez, ex-presidente de la Anprotec y director del Centro de Apoyo al Desarrollo Tecnol\u00f3gico (CDT) de la Universidad de Brasilia. &#8220;Queremos que nuevas empresas se transformen en nuevas Bematechs&#8221;, dice Plonski. Espera contar tambi\u00e9n con las empresas asociadas, el tercer tipo de emprendimiento que act\u00faa en las incubadoras, aunque no est\u00e9n instaladas dentro de ellas. La Anprotec ya contabiliza 1.493 empresas que aprovechan todas las consultor\u00edas administrativas, jur\u00eddicas y la interacci\u00f3n e intercambio de experiencias existentes entre los empresarios incubados.<\/p>\n<p>Otras dos iniciativas tambi\u00e9n pueden servir para que las empresas incubadas alcen nuevos vuelos. Una es un proyecto del Sebrae, de nivel nacional, que prev\u00e9 aumentar los negocios de las empresas incubadas por medio de un apoyo inicial, en este a\u00f1o para 40 a 50 empresas que facturan entre 100 mil y\u00a0 1 mill\u00f3n de reales por a\u00f1o, con el compromiso de duplicar la facturaci\u00f3n en 3 a\u00f1os. &#8220;Es un proyecto ambicioso, inicialmente con 4 millones o 5 millones de reales por a\u00f1o, pensado para acelerar los negocios. En total, vamos a apoyar de 400 a 500 empresas&#8221;, dice Paulo Alvim, gerente de innovaci\u00f3n del Sebrae nacional. \u00c9l cuenta que m\u00e1s de 20 millones de reales ser\u00e1n destinados a nueve incubadoras para que inviertan en las empresas en consultor\u00eda y capacitaci\u00f3n. En Brasil, el Sebrae apoy\u00f3 el surgimiento de 250 incubadoras desde el a\u00f1o\u00a0 1998. &#8220;Ahora estamos fortaleciendo las incubadoras existentes permitiendo que ellas tengan un compromiso con la generaci\u00f3n de renta, puestos de trabajo y desarrollo local, dice Alvim. La Finep est\u00e1 lista para lanzar el Programa Primera Empresa (Prime), que prev\u00e9 recursos de 150 millones de reales\u00a0 inyectados directamente en las empresas incubadas sin reembolso, en el \u00e1mbito del Plan de Acci\u00f3n 2007\/2010 de Ciencia y Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n para el Desarrollo Nacional.<\/p>\n<p>Anprotec tambi\u00e9n se aboca a concluir un sistema \u00fanico de evaluaci\u00f3n y seguimiento, as\u00ed las empresas incubadas y graduadas van a llenar v\u00eda internet de todo lo relacionado con el emprendimiento y con la incubadora, desde la financiaci\u00f3n hasta la facturaci\u00f3n. &#8220;Al final vamos a tener un cuadro con un n\u00famero de empresas, empleados, inversiones e impuestos, cu\u00e1nto de \u00e9sto se puso en la incubadora y cu\u00e1nto fue generado&#8221;, dice Tony Chierighini, director ejecutivo del Centro Empresarial para la Elaboraci\u00f3n de Tecnolog\u00edas Avanzadas (Celta), de Florian\u00f3polis, estado de Santa Catarina. &#8220;Eso les servir\u00e1 principalmente a los socios como el Sebrae, el Consejo Nacional de Desarrollo\u00a0 Cient\u00edfico y Tecnol\u00f3gico (CNPq), que financia becas de estudio, las fundaciones de apoyo, con aportes sobre todo en las empresas, adem\u00e1s de la Finep, con financiamientos variados para incubadoras y empresas&#8221;. &#8220;Vamos a medir el impacto local de la incubadora y sus empresas, adem\u00e1s de mostrar resultados y vocaciones regionales para bioenerg\u00eda, por ejemplo, o televisi\u00f3n digital&#8221;, dice Berm\u00fadez. &#8220;Las incubadoras tienen que ser un polo de conocimiento y apoyar tambi\u00e9n a empresas que no est\u00e1n instaladas dentro de ellas. Ellas no son una isla y deben estar articuladas con los mecanismos de desarrollo de cada regi\u00f3n&#8221;, dice Plonski.<\/p>\n<p>Una forma de dar m\u00e1s musculatura a las incubadoras es apostar en nichos espec\u00edficos. &#8220;Es necesario identificar \u00e1reas en las que tengamos ventajas competitivas y hacer inversiones m\u00e1s pesadas en ellas. Imagino \u00e1reas como, por ejemplo, los biocombustibles y el agronegocio. Las incubadoras son formas eficaces de organizar la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Pero no basta con crear la incubadora. Es esencial tener una pol\u00edtica de seguimiento y ganas de hacer&#8221;, dice Jo\u00e3o Steiner, director del Instituto de Estudios Avanzados (IEA-USP) y coordinador del reci\u00e9n dise\u00f1ado proyecto de implantaci\u00f3n del Sistema de Parques Tecnol\u00f3gicos del Estado de S\u00e3o Paulo. Steiner sostiene que el vigor de las incubadoras ser\u00e1 esencial para asegurar el futuro del sistema de parques. &#8220;En un primer momento nos preocupamos en atraer a grandes empresas anclas, como es el caso de la presencia de Embraer y de Vale en el parque de S\u00e3o Jos\u00e9 dos Campos. Pero, a largo plazo, la ruta de la incubaci\u00f3n es la m\u00e1s importante para dar sostenibilidad a los parques y asegurar su renovaci\u00f3n&#8221;, afirma. Para Steiner, una fragilidad del sistema de incubadoras es la pulverizaci\u00f3n de las iniciativas.<\/p>\n<p>Poqu\u00edsimas voces no creen en el potencial futuro de las incubadoras de empresas. Una de ellas es de Renato Peixoto Dagnino, profesor del Departamento de Pol\u00edtica Cient\u00edfica y Tecnol\u00f3gica del Instituto de Geociencias de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). &#8220;Un pa\u00eds que posee un patr\u00f3n econ\u00f3mico-productivo dependiente y mim\u00e9tico y una alt\u00edsima concentraci\u00f3n de renta no tiende a generar est\u00edmulos de mercado a la innovaci\u00f3n empresarial. No es por casualidad que un 81% de las empresas brasile\u00f1as que promovieron alg\u00fan tipo de innovaci\u00f3n lo hicieron importando m\u00e1quinas y equipamientos. No creo que iniciativas como las incubadoras tengan fuerza para revertir ese patr\u00f3n. Parece que somos superhombres y vamos conseguir hacerle tragar al sector productivo algo en lo que \u00e9l no cree&#8221;, afirma Dagnino.<\/p>\n<p>Para Luiz Gonzaga de Mello Belluzzo, profesor del Instituto de Econom\u00eda de la Unicamp, el desempe\u00f1o de las incubadoras fue fuertemente influenciado por los problemas econ\u00f3micos del pa\u00eds. &#8220;No veo equ\u00edvocos en el proyecto de las incubadoras. Surgieron para intentar combatir un problema, que era la baja inclinaci\u00f3n de la industria brasile\u00f1a a la innovaci\u00f3n&#8221;, dice. &#8220;La cuesti\u00f3n es que ellas tuvieron que desarrollarse en un ambiente hostil, en el que la econom\u00eda ten\u00eda bajo dinamismo y hubo atrofia del sector industrial&#8221;, afirma el economista, que empu\u00f1\u00f3 la bandera de las incubadoras y dos parques tecnol\u00f3gicos cuando fue secretario de Ciencia y Tecnolog\u00eda del Estado de S\u00e3o Paulo, entre 1988 y 1990. Belluzzo sugiere perfeccionamientos. &#8220;Si la econom\u00eda crece, la tendencia es reducir los obst\u00e1culos. Pero es necesario saber escoger los sectores en que se va a gastar. En vez de hacer algo horizontal, es mejor escoger \u00e1reas que sean m\u00e1s interesantes para el pa\u00eds. Agronegocio y biomedicina son sectores en que tenemos masa cr\u00edtica, en que tuvimos avances. Pero no creo que se deba abandonar ciertas \u00e1reas, como la de electroelectr\u00f3nicos, en que hay un mercado importante en Brasil&#8221;, dice Belluzzo.<\/p>\n<p>Las incubadoras, en su aplastante mayor\u00eda, funcionan por la demanda de las empresas que quieren instalarse en sus dependencias. Despu\u00e9s de que respondan a un llamado\/pliego, el perfil empresarial o las ideas y planes de negocio de los futuros emprendedores son analizados y, si se los acepta, la empresa entra en la incubadora. &#8220;Es fundamental para la empresa tener una relaci\u00f3n con el conocimiento, venido de las universidades, de tesis doctorales, tesinas o trabajos de grado&#8221;, dice Jos\u00e9 Eduardo Fiates, superintendente de innovaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Certi, parque tecnol\u00f3gico de Florian\u00f3polis que abriga a Celta, y ex presidente de Anprotec. Para \u00e9l, las incubadoras en Brasil son fundamentales en un proceso hist\u00f3rico. &#8220;El pa\u00eds no tiene historial en el \u00e1rea de innovaci\u00f3n, crece en el campo cient\u00edfico, pero tiene cuellos de botella en la transferencia del conocimiento al mercado&#8221;.<\/p>\n<p>Fiates cree que el movimiento de las incubadoras desarroll\u00f3 la creaci\u00f3n del sector de empresas de base tecnol\u00f3gica vinculadas a las universidades. Antes era raro que existiera esa vinculaci\u00f3n. Ahora alrededor de un 50% de las empresas que circulan en el \u00e1mbito de las incubadoras (6.300) nacieron o est\u00e1n vinculadas a universidades e institutos de investigaci\u00f3n, incluso los centros federales de educaci\u00f3n tecnol\u00f3gica (Cefets).\u00a0 Fiates cree tambi\u00e9n que con el sistema \u00fanico de evaluaci\u00f3n ser\u00e1 posible medir mejor la actuaci\u00f3n de las incubadoras y avanzar a\u00fan m\u00e1s. &#8220;En Estados Unidos, donde existen 1.500 incubadoras, el personal involucrado en el \u00e1rea est\u00e1 en este momento intentando dimensionar cu\u00e1l es el impacto de las innovaciones en otras empresas. Por ejemplo, una empresa incubada desarrolla una enzima para mejorar determinado alimento industrial y vende este producto por 10 millones de d\u00f3lares a una industria mayor, que, con esa enzima, facturar\u00e1\u00a0 300 millones de d\u00f3lares con ella&#8221;. &#8220;No se puede decir solamente que el impacto fue de 10 millones de d\u00f3lares para el sector de incubaci\u00f3n. Ser\u00e1 necesario calificar mejor ese impacto indirecto tanto para el sector como para el PIB. Es\u00a0 un reto para los economistas.&#8221;<\/p>\n<p>Desaf\u00edo tambi\u00e9n es mantener a las incubadoras funcionando. Gran parte depende, para su mantenimiento y administraci\u00f3n, de los gestores y de otros socios. &#8220;De un 30 a 50% del costo real es institucional, de los gestores, como universidades, municipalidades e institutos de investigaci\u00f3n, donde normalmente las incubadoras est\u00e1n instaladas&#8221;, dice Fiates. La otra parte es mantenida por las empresas, en la forma de pagos de condominios, y por otras fuentes como Sebrae, Finep y municipalidades. En el Cietec (Centro Incubador de Empresas Tecnol\u00f3gicas), que cumple 10 a\u00f1os de existencia en abril, el costo para la empresa var\u00eda de 380 reales para las iniciantes a 2.600,00 reales en el tercer a\u00f1o de vida incubada, no importando el tama\u00f1o de las dependencias usadas por la empresa. La mayor incubadora del pa\u00eds est\u00e1 en un edificio del Instituto de Investigaciones Energ\u00e9ticas y Nucleares (Ipen, sigla en portugu\u00e9s), en S\u00e3o Paulo, en la Ciudad Universitaria, donde tambi\u00e9n est\u00e1n la USP y el Instituto de Investigaciones Tecnol\u00f3gicas (IPT).<\/p>\n<p>&#8220;Actualmente aqu\u00ed adentro son un centenar de doctores (entre empresarios y empleados) con intensa interacci\u00f3n con el conocimiento acad\u00e9mico (de docentes e investigadores de las instituciones socias y vecinas) y con otras empresas del mercado&#8221;, dice Sergio Risola, gerente del Cietec, que contabiliza en la incubadora 122 empresas, de las cuales 85 son incubadas y 37 asociadas. &#8220;El pago del condominio da derecho a internet, secretaria, correo, copiadora, cursos y consultor\u00edas jur\u00eddicas, administrativas y de dise\u00f1o&#8221;, dice Risola. En el Celta, en un edificio de 10 mil metros cuadrados (m\u00b2), donde est\u00e1n 38 empresas, el condominio var\u00eda de 12 reales el m\u00b2 para las iniciantes a\u00a0 20 reales el m\u00b2 para las que est\u00e1n de salida. All\u00e1 el costo total de la incubadora es de 800 mil reales por a\u00f1o. &#8220;Conseguimos el autosustento desde 1994, por medio de los consorcistas y de alquileres a restaurantes, tres sucursales de bancos, correos y oficinas de contabilidad&#8221;, dice Chierighini.<\/p>\n<p>En el Cietec el costo es de 1,74 mill\u00f3n de reales por a\u00f1o, en un edificio que est\u00e1 en constante ampliaci\u00f3n para abrigar nuevas empresas y sin lugar para alquiler de cualquier espacio. Como en el caso de muchas incubadoras del estado, adem\u00e1s de los condominios o consorcios, la financiaci\u00f3n viene principalmente de la unidad paulista del Sebrae. El a\u00f1o pasado, 945 mil reales vinieron de esa entidad. Adem\u00e1s del costo de funcionamiento de la incubadora, existe la inversi\u00f3n directa para investigaci\u00f3n en las empresas, en que la FAPESP, en 2007, financi\u00f3 4,1 millones de reales en proyectos del Programa Pipe. &#8220;En total ya contabilizamos 89 proyectos del Programa Investigaci\u00f3n Innovadora en la Peque\u00f1a y Micro Empresa (Pipe) en el Cietec&#8221;, dice Risola. En el 2007, el Sebrae-SP apoy\u00f3 a 79 incubadoras en el estado de S\u00e3o Paulo, en un total de\u00a0 7,7 millones de reales, alcanzando 1.356 empresas. &#8220;La participaci\u00f3n del Sebrae en S\u00e3o Paulo forma parte de un alineamiento estrat\u00e9gico en apoyar la aproximaci\u00f3n del conocimiento de la universidad con las micro y peque\u00f1as empresas&#8221;, dice Marcelo Dini, gerente de innovaci\u00f3n y acceso a la tecnolog\u00eda del Sebrae-SP.<br \/>\nEsa relaci\u00f3n pr\u00f3xima entre incubadoras y el Sebrae genera tambi\u00e9n\u00a0 desconfianzas futuras. &#8220;Las incubadoras son altamente dependientes de las instituciones que las apoyan y eso crea lazos de sumisi\u00f3n a la estrategia de los apoyadores&#8221;, dice el profesor Sergio Azevedo Fonseca, del Departamento de Administraci\u00f3n P\u00fablica de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) en Araraquara. &#8220;\u00bfY si ma\u00f1ana el Sebrae (en gobiernos o administraciones diferentes) decide cambiar de posici\u00f3n y no apoyar m\u00e1s como lo hace hoy?&#8221;, pregunta Fonseca. \u00c9ste sostiene que para suplir parte del presupuesto de las incubadoras las graduadas paguen royalties durante cierto per\u00edodo sobre la facturaci\u00f3n u otra forma de remuneraci\u00f3n. &#8220;Muchas veces, las empresas, despu\u00e9s que levantan el vuelo, le dan las espaldas a la incubadora que la ayud\u00f3&#8221;, cuenta. Fonseca estudia los proyectos de incubadoras de empresas desde su doctorado en los a\u00f1os 1990 y lleg\u00f3 a hacer un sistema de evaluaci\u00f3n que a\u00fan est\u00e1 en gestaci\u00f3n. En dos proyectos de Auxilio Regular al Proyecto de Investigaci\u00f3n financiados por la FAPESP, de los cuales el \u00faltimo est\u00e1, en la fase final y tiene el nombre de Perfeccionamiento de indicadores de desempe\u00f1o de incubadoras mixtas (empresas de tecnolog\u00eda y tradicionales): desaf\u00edo para la construcci\u00f3n de un modelo, \u00e9l traza ocho indicadores para evaluaci\u00f3n como estrategia de ocupaci\u00f3n, en que se estudia el proyecto de implantaci\u00f3n y el perfil de las empresas, y otros como sostenibilidad ambiental, \u00edndice de mortalidad de empresas y causas, \u00edndices de desempe\u00f1o empresarial y de las incubadoras, generaci\u00f3n de empleo y capacidad de promover la graduaci\u00f3n y, finalmente, el indicador de incorporaci\u00f3n de innovaci\u00f3n en sus productos, hasta en incubadoras tradicionales, aquellas en que existen negocios con poca actividad innovadora.<\/p>\n<p>Pero la falta de grandes \u00e9xitos empresariales y las dudas sobre la evaluaci\u00f3n y los caminos que las incubadoras deben seguir tal vez ocurran porque ellas a\u00fan est\u00e1n en plena juventud. Las primeras incubadoras de empresas surgieron en\u00a0 Brasil a partir de la Resoluci\u00f3n 084\/84 del entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda (CNPq) firmado en 1984 por el presidente de la entidad profesor Lynaldo Cavalcanti, creando el Programa Brasile\u00f1o de Parques Tecnol\u00f3gicos, aunque lo que haya prevalecido inicialmente hayan sido las incubadoras a\u00fan sin parque. &#8220;Ten\u00edamos informaciones de la instalaci\u00f3n de parques tecnol\u00f3gicos en Francia y principalmente en Estados Unidos, con el \u00e9xito de Boston y del Vale del Silicio, adem\u00e1s de Inglaterra. La idea inicial era no quedar detr\u00e1s de ellos&#8221;, dice Cavalcanti, actualmente secretario ejecutivo de la Asociaci\u00f3n Brasile\u00f1a de Institutos de Investigaciones Tecnol\u00f3gicas (Abpti). La resoluci\u00f3n le abri\u00f3 la puerta a cinco fundaciones tecnol\u00f3gicas, la que ser\u00eda el Parqtec, en S\u00e3o Carlos, la primera porque comenz\u00f3 a funcionar en diciembre\u00a0 de aqu\u00e9l a\u00f1o, adem\u00e1s de Florian\u00f3polis, que resultar\u00eda en el Celta, y otras en Campina Grande, en Para\u00edba, en Manaos, en Amazonas, y Porto Alegre, en R\u00edo Grande do Sul.<\/p>\n<p>Al trepar de dos incubadoras en 1988 a cien en 1999, esos emprendimientos, incluso aqu\u00e9llos m\u00e1s j\u00f3venes, buscan reorganizarse y encontrar nuevos caminos para avanzar. Es el caso de la Incubadora de Empresas de Base Tecnol\u00f3gica (Incamp) de la Unicamp, creada en 2002, que pretende promover perfeccionamientos en sus pr\u00f3ximos procesos selectivos. Davi Sales, gerente de la Incamp, considera necesario mezclar las propuestas nacidas del medio acad\u00e9mico \u2014\u00a0perfil que signa buena parte de las empresas que pasaron por la incubadora \u2014\u00a0con iniciativas oriundas del medio empresarial. &#8220;Seria interesante se tuvi\u00e9semos ac\u00e1 adentro, por ejemplo, spin-offs (empresas oriundas de otras mayores u originadas en las universidades) de compa\u00f1\u00edas ya consolidadas, que traer\u00edan un denso bagaje emprendedor y ayudar\u00edan a propagar esa cultura entre las dem\u00e1s empresas incubadas&#8221;, afirma Sales. No es que sea mala la experiencia de la Incamp en esos 6 a\u00f1os de actividad. De 25 empresas ya graduadas o que a\u00fan se encuentran incubadas, 21 est\u00e1n con productos lanzados. Sales no considera que los cuatro casos restantes sean fracasos. &#8220;Tres fueron desistencias. Los responsables concluyeron que la idea no ten\u00eda futuro y la terminaron antes que saliese mal. Y el otro se debi\u00f3 a un problema de salud del emprendedor.&#8221;<\/p>\n<p>Lo que preocupa a los dirigentes de la Incamp es la poca capacidad exhibida por muchas empresas incubadas de superar las dificultades del mercado. &#8220;Tenemos un trabajo fuerte para estimular el emprendedorismo, pero muchos\u00a0 responsables por las empresas incubadas, por venir del medio acad\u00e9mico, se resisten a correr riesgos. Les decimos por ejemplo que presenten inmediatamente el producto y corrijan los problemas sobre la marcha, pero es com\u00fan que intenten aplazarlo mientras no consideren la situaci\u00f3n perfecta&#8221;, dice Sales. A causa de ello, las empresas tardan en emitir su primera factura y casi la totalidad de ellas ostenta facturaciones magras. El gerente de la Incamp destaca que un emprendedor m\u00e1s agresivo es esencial para sortear las piedras en el camino del crecimiento de una empresa. &#8220;Nada es f\u00e1cil para ellas. El per\u00edodo de incubaci\u00f3n, de tan s\u00f3lo 3 a\u00f1os, es corto para una empresa de base tecnol\u00f3gica. Es com\u00fan que, en momentos cruciales, ellas no consigan dinero para desarrollar o lanzar su producto y eso afecte sus perspectivas. De ah\u00ed la necesidad de mejorar el perfil emprendedor de las nuestras\u00a0 seleccionadas&#8221;, afirma Sales.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n de la Incamp tiene su fundamento, tal como muestra el ejemplo de \u00e9xito de la Bematech, empresa de automaci\u00f3n nacida en 1990 en una incubadora tecnol\u00f3gica del Instituto de Tecnolog\u00eda de Paran\u00e1 (Tecpar), de Curitiba. Obtuvo un ingreso neto de 240 millones de reales en 2007, posee 1.050 empleados y mantiene subsidiarias en Argentina, Taiw\u00e1n y Alemania. Seg\u00fan el ingeniero Wolney Betiol, uno de los fundadores de la empresa, el despegue del negocio se debi\u00f3 a su esfuerzo, a\u00fan en los tiempos de incubadora, de atraer inversores. &#8220;Tuvimos suerte. Un profesor nuestro conoci\u00f3 por casualidad a un inversionista que se sent\u00f3 al lado de \u00e9l en el avi\u00f3n. Ese hombre, que era l\u00edder de un grupo de inversores en empresas de agronegocios y de construcci\u00f3n civil, pidi\u00f3 una sugerencia de empresa tecnol\u00f3gica naciente para invertir, pues quer\u00eda diversificar. Fue as\u00ed conseguimos los 150 mil d\u00f3lares de capital simiente que hicieron toda la diferencia&#8221;, se recuerda Betiol.<\/p>\n<p>Pero, sostiene el emprendedor, solamente la suerte no explica el \u00e9xito de la empresa. &#8220;La verdad es que ya busc\u00e1bamos inversores, pues sab\u00edamos que eso era esencial para crecer. Acabar\u00edamos consigui\u00e9ndolos de una forma o de otra. Otras empresas que se instalaron en la\u00a0 incubadora en la misma \u00e9poca no se empe\u00f1aron de la misma forma y parec\u00edan temer a los inversores. Eran comandadas por gente criada en el ambiente acad\u00e9mico que establec\u00eda una relaci\u00f3n muy apasionada con su objeto de investigaci\u00f3n. Eso limitaba mucho la capacidad de ellos de abrirse y de cambiar&#8221;, opina. La capacidad de cambiar continuamente y alinearse a las necesidades del mercado fue importante para la empresa sobrevivir despu\u00e9s de dejar la incubadora. En sus primeros a\u00f1os, a Bematech apost\u00f3 pesadamente en el desarrollo de equipos de automaci\u00f3n bancaria. Cuando ese mercado dio se\u00f1ales de agotamiento, la\u00a0 empresa cambi\u00f3 el rumbo y paso a desarrollar equipamientos para automaci\u00f3n del peque\u00f1o y medio comercio al por menor.<\/p>\n<p>Para Thom\u00e1s Tosta de S\u00e1, ex presidente de la Comisi\u00f3n de Valores Mobiliarios (CVM) y dirigente de la Asociaci\u00f3n Brasilera de Private Equity y Venture Capital (ABVCAP), es injusto adjudicar a las incubadoras o a sus empresas toda la responsabilidad de los resultados a\u00fan limitados. &#8220;El problema es que el sector de capital de riesgo es nuevo en Brasil. Pero est\u00e1 creciendo y la expectativa es de que avance la actuaci\u00f3n de los fondos de capital semilla, que ayudan a las empresas de base tecnol\u00f3gica a dar el salto inicial&#8221;, afirma. \u00c9l ve semejanzas entre la situaci\u00f3n de Brasil hoy y la de Estados Unidos en los\u00a0 a\u00f1os 1980 y 1990, cuando un ciclo de crecimiento impulsado por el mercado de capitales y de inversiones de riesgo promovi\u00f3 la capitalizaci\u00f3n de m\u00e1s de 30 mil empresas.\u00a0 S\u00e1 comenta que en 1981, ayud\u00f3 a organizar en Brasil un seminario internacional sobre capital de riesgo. &#8220;Evolucionamos mucho. En aquella \u00e9poca no hab\u00eda ni tan siquiera una universidad con incubadora o que ofreciese cursos de emprededorismo en el pa\u00eds&#8221;, afirma.<\/p>\n<p>Pero en verdad todav\u00eda es poca la inversi\u00f3n del llamado capital de riesgo, en que el inversionista por medio de una empresa constituida entra en el capital o en la composici\u00f3n societaria de una empresa con la intenci\u00f3n de deshacerse de la compra cuando ella est\u00e9 ganando bien, arriba de lo que el mercado financiero ofrece. En el Cietec, se son computadas las incubadas actuales y las graduadas, ya pasaron de 195 empresas, de las cuales, s\u00f3lo una, la Adespec, consigui\u00f3 inversi\u00f3n de capital de riesgo. &#8220;Lo que tenemos son 25 angels, o \u00e1ngeles, inversores individuales que apostaron sus ahorros en empresas del Cietec. Los valores del aporte variaron de 300 mil reales\u00a0 a 1 mill\u00f3n de reales&#8221;, dice Risola.<\/p>\n<p>Con tanta din\u00e1mica y posibilidades a ser explotadas, las incubadoras suscitan tambi\u00e9n modelos para el futuro educativo acad\u00e9mico. El profesor Ary Plonski cree que ellas puedan ser uno de los pr\u00f3ximos ambientes primordiales de las universidades, adem\u00e1s hasta de lo que ya est\u00e1 sucediendo con muchas universidades en Brasil que crean ese tipo de instituci\u00f3n en el propio campus. &#8220;En el comienzo de la creaci\u00f3n de las universidades, todav\u00eda en el siglo XII, surgieron las salas de clase, con la reproducci\u00f3n del conocimiento, despu\u00e9s en el siglo XIX aparecieron los laboratorios, que hicieron incorporar las investigaciones. Ahora creo que las incubadoras enriquezcan el modelo de universidad, transformando conocimiento en productos e servicios. Imagino que las incubadoras puedan incorporarse a los laboratorios y a las aulas en\u00a0 el conjunto b\u00e1sico educativo.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Membranas selectivas<br \/>\n<\/strong>La vencedora en la categor\u00eda Empresa Incubada en 2007, del Premio Nacional de Emprendedorismo Innovador promovido por Anprotec, fue una empresa que demor\u00f3 al menos 15 a\u00f1os para ser formada. La tecnolog\u00eda de membranas para microfiltraci\u00f3n para tratamiento de efluentes y de agua ya estaba casi lista, pero no hab\u00eda mercado. &#8220;El agua era muy barata, no exist\u00eda econom\u00eda, principalmente industrial&#8221;, dice el profesor Ronaldo N\u00f3brega, quien trabaj\u00f3 hasta jubilarse en el Laboratorio de Procesos de Separaci\u00f3n por Membranas del Posgrado e Investigaci\u00f3n\u00a0 de Ingenier\u00eda de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (Coppe\/UFRJ) y form\u00f3 la PAM Membranas Selectivas en 2002, instalada en la incubadora de la propia Coppe. &#8220;Hoy en d\u00eda existe una gran preocupaci\u00f3n ambiental, por el ahorro y la reutilizaci\u00f3n del agua, y nuestro sistema de filtrado con material polim\u00e9rico capaz de remover bacterias y otros microorganismos est\u00e1 siendo bien aceptado en el \u00e1rea industrial&#8221;. El agua filtrada es despu\u00e9s usada para lavar pisos o en calderas, por ejemplo. Para \u00e9l, la incubadora fue una escuela. &#8220;La incubadora nos dio soporte, hicimos cursos y tuvimos contacto con varios\u00a0 emprendedores.&#8221; El a\u00f1o pasado la empresa factur\u00f3 300 mil reales. Este a\u00f1o la previsi\u00f3n es de sobrepasar la barrera del 1 mill\u00f3n de reales.<\/p>\n<p><strong>Cola sin olor<br \/>\n<\/strong>Una serie de colas y adhesivos que sirven tanto para arreglos caseros como para industrias y la construcci\u00f3n civil est\u00e1 ganando mercado para una peque\u00f1a empresa que naci\u00f3 en el Centro Incubador de Empresas Tecnol\u00f3gicas (Cietec), en S\u00e3o Paulo, en 2001, cuando recibi\u00f3 financiaci\u00f3n del Programa Investigaci\u00f3n\u00a0 Innovadora en la Peque\u00f1a y Micro Empresa (Pipe) y se gradu\u00f3 en 2005. La Adespec desarroll\u00f3 adhesivos a base de pol\u00edmeros h\u00edbridos exentos de solventes, compuestos org\u00e1nicos vol\u00e1tiles e isocianatos, sustancias perjudiciales a la salud y al ambiente. &#8220;Asimismo, nuestros adhesivos no son perjudicados por la humedad, factor que causa perjuicio al desempe\u00f1o del poliuretano.\u00a0 Con humedad, nuestro producto pega a\u00fan mejor&#8221;, dice Fl\u00e1vio Teixeira Lacerda, director de la Adespec. Con esas cualidades, el adhesivo gana mercado principalmente en la construcci\u00f3n civil para unir juntas de dilataci\u00f3n y en el pegamento de vidrios. En el mercado al consumidor, ya pelea con Super Bonder y otras del g\u00e9nero, y la facturaci\u00f3n alcanz\u00f3, en 2006, 3 millones de reales. Para \u00e9l, la incubadora fue fundamental para enfocar solamente el desarrollo, dejando preocupaciones como seguridad, limpieza, porter\u00eda e inform\u00e1tica para el Cietec. En marzo de 2007, despu\u00e9s de 2 a\u00f1os de negociaci\u00f3n, la empresa recibi\u00f3 un aporte de capital del Fondo de Inversiones Investech II, administrado por la R\u00edo Bravo Venture Partners, que tiene entre sus socios al ex presidente del Banco Central, Gustavo Franco. &#8220;Por contrato, no podemos revelar valores, pero seguimos siendo mayoritarios&#8221;, dice Lacerda. &#8220;Nuestro desaf\u00edo es alcanzar 50 millones de reales de facturaci\u00f3n y exportar hasta 2013.&#8221;<\/p>\n<p><strong>Salud en los negocios<br \/>\n<\/strong>Instalada en la Incubadora de Empresas de Base Tecnol\u00f3gica del Instituto de Tecnolog\u00eda de Pernambuco (Incubatep), en Recife, la Biologicus es una empresa volcada a la producci\u00f3n de cosm\u00e9ticos hechos con extractos vegetales y kefir, una bebida elaborada con leche compuesta de lactobacilos y levaduras, originaria de la frontera de Europa con Asia. La empresa tiene al frente al m\u00e9dico Djalma Marques, ex profesor de la Universidad Federal de Para\u00edba, y a su esposa, la ingeniera qu\u00edmica F\u00e1tima Fonseca. &#8220;Mi experiencia acad\u00e9mica en Brasil y el doctorado hecho en Espa\u00f1a, en la Universidad de Barcelona, y de F\u00e1tima, en la Universidad de C\u00e1diz, donde tambi\u00e9n trabajamos como investigadores, abrieron las posibilidades de que mont\u00e1ramos la empresa, en 2004, para investigaci\u00f3n y desarrollo de productos demartol\u00f3gicos y alimentos probi\u00f3ticos, dotados de compuestos de microorganismos ben\u00e9ficos a la salud&#8221;, dice Marques. &#8220;El kefir es muy importante para mantener la longevidad y bajar los \u00edndices de enfermedades\u00a0 degenerativas. De ah\u00ed pasamos a analizar los microorganismos encontrados en la bebida e contamos m\u00e1s de 78, entre bacterias y levaduras importantes para el consumo humano.&#8221; Despu\u00e9s de 10 a\u00f1os de investigaci\u00f3n, ellos elaboraron un kefir hecho de frutas como uva, pi\u00f1a y ciruela. El extracto de esa bebida tambi\u00e9n se usa las cremas. &#8220;La incubadora fue importante para que di\u00e9ramos credibilidad\u00a0 y recibi\u00e9ramos el conocimiento del Itep, como cursos y laboratorios.&#8221; Por el momento, la facturaci\u00f3n de 30 mil reales mensuales va para el mantenimiento e inversiones en la propia empresa.<\/p>\n<p><strong>Un caso ejemplar<br \/>\n<\/strong>Bematech, de Curitiba, es un ejemplo raro de empresa nacida en una incubadora que sobrepasa la marca de 100 millones de reales de facturaci\u00f3n. En 2007 tuvo un ingreso de 240 millones de reales. La empresa fue creada en 1990 por los ingenieros Marcel Malczewski y Wolney Betiol dentro de una incubadora vinculada al Instituto de Tecnolog\u00eda de Paran\u00e1 (Tecpar). &#8220;All\u00e1 adentro dispon\u00edamos de un laboratorio de electr\u00f3nica cuyos equipamientos val\u00edan al menos un mill\u00f3n de d\u00f3lares. \u00bfQu\u00e9 peque\u00f1a empresa podr\u00eda disponer de tama\u00f1a cantidad?&#8221;, recuerda Betiol. &#8220;La incubadora fue creada por varias instituciones y cada una ayudaba a la empresa de una manera. El Instituto Euvaldo Lodi suministraba becas a los investigadores. Tambi\u00e9n recib\u00edamos apoyo tecnol\u00f3gico y de gesti\u00f3n&#8221;, dice Betiol. Al dejar la incubadora, Bematech afront\u00f3 las dificultades comunes a todo tipo de empresa. La apuesta en la automaci\u00f3n bancaria, responsable de la expansi\u00f3n durante los primeros a\u00f1os, se agot\u00f3 a mediados de los a\u00f1os 1990. Eso llev\u00f3 a la empresa a diversificar e invertir en el mercado de automaci\u00f3n del peque\u00f1o y medio comercio minorista. La creaci\u00f3n de una impresora cuya segunda v\u00eda del documento, aquel destinado al Fisco, es almacenada en una tarjeta de memoria, abri\u00f3 un nuevo mercado.<\/p>\n<p><strong>Ropas bien cortadas<br \/>\n<\/strong>Muchas industrias de confecciones de Brasil, de otros pa\u00edses de Sudam\u00e9rica, Europa y de Asia, incluso China, utilizan sistemas de automaci\u00f3n desarrollados por la empresa Audaces, con sede en Florian\u00f3polis, Santa Catarina, para procesos de creaci\u00f3n, corte y modelado de ropas. Con el\u00a0 software, las empresas ganan en productividad y mejoran la calidad de los productos por medio de la digitalizaci\u00f3n de los moldes hecha por m\u00e1quinas digitales de fotograf\u00eda. &#8220;La empresa pasa a producir m\u00e1s, con un acabado mejor y con la misma cantidad de personal&#8221;, dice Claudio Grando, director de negocios de la empresa. \u00c9l y el director de\u00a0 tecnolog\u00eda, Ricardo Cunha, se graduaron en 1991, en Ciencias de la Computaci\u00f3n en la Universidad Federal de Santa Catarina. En 1992 ellos montaron Audaces en una sala alquilada para trabajar con corte y modelado de muebles. S\u00f3lo en 1997 la empresa fue incubada en el Centro Empresarial para Elaboraci\u00f3n de Tecnolog\u00edas Avanzadas (Celta) y all\u00e1 se qued\u00f3 hasta 2005, per\u00edodo en que se especializ\u00f3 en la industria textil.\u00a0 La empresa posee 97 empleados y gan\u00f3 el premio de empresa graduada de la Anprotec en 2007, cuando factur\u00f3 10 millones de reales, de los cuales un\u00a0 40% corresponden a exportaciones.<\/p>\n<p><strong>Insumos para laboratorios<br \/>\n<\/strong>La dificultad de importar o adquirir anticuerpos monoclonales y policlonales, utilizados en laboratorios y en la producci\u00f3n de test de diagn\u00f3stico, inspir\u00f3 la creaci\u00f3n, en 2004, de la Imuny Biotechnology, empresa vinculada a la Incubadora de Empresas de Base Tecnol\u00f3gica de la Unicamp (Incamp) que se especializ\u00f3 en la producci\u00f3n de estos insumos. La empresa no se instal\u00f3 dentro de la incubadora, sino en espacio en la Facultad de Ciencias M\u00e9dicas de la universidad en que fue montado un laboratorio. Actualmente, ya graduada, se apresta para transferir la planta a otro local. Seg\u00fan la bi\u00f3loga Fernanda Alvarez Rojas, fundadora de la Imuny, la incubaci\u00f3n fue fundamental para convertir una idea nacida en el ambiente acad\u00e9mico en un negocio. \u00a0&#8220;Al final de los tres a\u00f1os, con el apoyo de la incubadora, iniciamos el contacto con una empresa de participaciones para que nos ayudara en acciones de mercado, que fueran de gran utilidad para definir nuestro modelo de negocios&#8221;, afirma Fernanda. En los primeros tiempos, las inversiones hechas por el Programa Investigaci\u00f3n Innovadora en la Peque\u00f1a y Micro Empresa (Pipe) de la FAPESP cimentaron la investigaci\u00f3n y el desarrollo de Imuny. En 2006, con 12 clientes fijos, la empresa necesitaba m\u00e1s capital. La inyecci\u00f3n de 200 mil reales para organizar la gesti\u00f3n de la producci\u00f3n, realizada por una empresa y un inversionista \u00e1ngel, fue crucial. Imuny cuenta hoy con una distribuidora de anticuerpos nacionales volcada para competir con importadores. La pelea ahora es para ampliar las existencias, lo que garantizar\u00e1 las ventas y el aumento de los ingresos. S\u00f3lo los encargos de la propia Unicamp garantizar\u00edan a Imuny un ingreso de 15 mil d\u00f3lares por mes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las incubadoras de empresas crecen en Brasil y ahora pugnan por un nuevo nivel de desarrollo econ\u00f3mico y de \u00e9xito empresarial\r\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[192],"tags":[],"coauthors":[98,97],"class_list":["post-83695","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tecnologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83695","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83695"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83695\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83695"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83695"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83695"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83695"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}