{"id":83698,"date":"2008-03-01T00:00:00","date_gmt":"2008-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/03\/01\/mujer-soltera-no-busca-mas\/"},"modified":"2016-01-28T13:25:28","modified_gmt":"2016-01-28T15:25:28","slug":"mujer-soltera-no-busca-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mujer-soltera-no-busca-mas\/","title":{"rendered":"Mujer soltera no busca m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p>Bajo el t\u00edtulo sugestivo de &#8220;La tragedia de las solteronas&#8221;, un art\u00edculo de la Revista de la Semana, de 1937, es paradigm\u00e1tico en la forma de abordar el &#8216;tema&#8221;: &#8220;Todas le tienen odio a las j\u00f3venes que se casan. Poseen, en mayor o menor dosis, el instinto de la maldad. La historia de miles de tragedias conyugales nace de esas almas turbadas, a las cuales todo se les debe perdonar por lo mucho que penaron. Parejas felices deben huir de las solteronas como el diablo a la cruz. La Medicina sabe que los enfermos de ciertas enfermedades contagiosas tienen un placer sat\u00e1nico en transmitir su enfermedad a las personas sanas. Existe, en la psicopatolog\u00eda de las solteronas, un fen\u00f3meno an\u00e1logo&#8221;. El tono, dram\u00e1tico y anticuado, puede haber cambiado, pero la esencia de esas ideas, desdichadamente, a\u00fan sigue viva. &#8220;La solter\u00eda ha sido una consecuencia representada como una falta esencial, una anomal\u00eda social, jam\u00e1s un camino entre otros, escogido como parte de un proyecto de vida que puede vivirse positivamente&#8221;, explica Eliane Gon\u00e7alves, autora de la tesis doctoral reci\u00e9n defendida en la Unicamp \u2014\u00a0Vidas en singular: nociones sobre &#8220;mujeres solas&#8221; en el Brasil contempor\u00e1neo \u2014, bajo direcci\u00f3n de tesis por Adriana Piscitelli.<\/p>\n<p>Luego de trabajar con un grupo de mujeres con edades entre 29 y 53 a\u00f1os, sin hijos y viviendo solas por m\u00e1s de dos a\u00f1os, la investigadora \u2014\u00a0cuestiona la idea de que las mujeres est\u00e1n solas porque esperan a su pr\u00edncipe encantado, fueros dejadas en funci\u00f3n de las m\u00e1s j\u00f3venes o por motivos afines \u2014, afirmando que &#8220;hay selecciones que ellas van haciendo a lo largo de la vida, tales como privilegiar la carrera para marcar su lugar en el mundo&#8221;. Seg\u00fan Eliane, bajo la l\u00f3gica del &#8220;familismo&#8221;, que presupone a la pareja y el matrimonio con lugares privilegiados de salud y felicidad, la mujer &#8220;sola&#8221; es percibida como solitaria e infeliz, frustrada e insatisfecha, ya que su existencia ser\u00eda medida y evaluada seg\u00fan la perspectiva de la mujer casada o que posee una pareja masculina. Tambi\u00e9n seg\u00fan el estudio, tales conceptos no ser\u00edan cosas del pasado, como en el texto anterior. &#8220;En los estudios de poblaci\u00f3n y en los medios, las nociones m\u00e1s prominentes que atraviesan la teor\u00eda social y, en menor escala, algunos estudios feministas, est\u00e1n asociados a la idea de &#8216;falta&#8217;, cristalizada en la noci\u00f3n de soledad&#8221;, eval\u00faa.<\/p>\n<p>Para la demograf\u00eda, a\u00f1ade, la soledad ser\u00eda efecto de una diferencia culturalmente producida y materializada en la desproporci\u00f3n sexo\/edad en el mercado matrimonial. Despu\u00e9s de analizar varios &#8220;cl\u00e1sicos&#8221; demogr\u00e1ficos, entre los cuales &#8220;Pir\u00e1mide de la soledad&#8221; (1986), de Elza Berqu\u00f3, la investigadora habr\u00eda percibido &#8220;las limitaciones de categor\u00edas cl\u00e1sicas consideradas actualmente por estudiosos de los estudios de poblaci\u00f3n, insuficientes como para analizar y comprender las transformaciones ocurridas en la sociedad brasile\u00f1a en las \u00faltimas d\u00e9cadas&#8221;. Los medios a su vez, contin\u00faa, &#8220;traducen y reinterpretan nociones inspiradas en los discursos acad\u00e9micos de la demograf\u00eda o de los estudios de poblaci\u00f3n y otras \u00e1reas&#8221;. Seg\u00fan Eliane, una atenci\u00f3n especial se concede igualmente en los medios, a lo que aparece de modo incipiente o est\u00e1 ausente de los estudios de poblaci\u00f3n: la idea de sociabilidad como marca de un cierto estilo de vida de las personas\u00a0 que viven solas y la expresi\u00f3n &#8220;nuevas solteras&#8221;, caracterizaci\u00f3n aparentemente restringida a esas producciones. &#8220;Medios y demograf\u00eda presentan confluencias en los an\u00e1lisis sobre la necesidad de alguna forma de intervenci\u00f3n externa para favorecer el encuentro pareja\/marido, llegando incluso\u00a0 a hacer sugerencias expl\u00edcitas. Ambas convergen tambi\u00e9n en la forma de analizar el &#8216;vivir sola&#8217; como una expresi\u00f3n del individualismo que se acent\u00faa en esa fase de la modernidad, aspecto reforzado por voces de intelectuales de las ciencias sociales y de las \u00e1reas &#8216;psi'&#8221;.<\/p>\n<p>Las cifras parecen seguir la tendencia. Seg\u00fan el m\u00e1s reciente World Fertility Report, de la ONU, la media global de edad de casamiento entre las mujeres trep\u00f3 de 21,2 a\u00f1os en los a\u00f1os 1970 a 23,2 hoy en d\u00eda. En los pa\u00edses desarrollados involucrados la diferencia es a\u00fan mayor: de 22 a 26,1 a\u00f1os actualmente. En Brasil, la investigaci\u00f3n Sexo, casamiento y econom\u00eda, a cargo de la Fundaci\u00f3n Get\u00falio Vargas, indic\u00f3 la presencia de alrededor de 19 millones de mujeres con m\u00e1s de 20 a\u00f1os que viven sin marido o compa\u00f1ero y que, por eso, tienen renta un 62% superior a la de las casadas o informalmente unidas, lo que llev\u00f3 a un aumento en la &#8220;solter\u00eda&#8221; de un 35% a un 38%. Hace 30 a\u00f1os, seis de cada diez mujeres eran casadas.<\/p>\n<p>En la base de todo est\u00e1n las conquistas feministas. &#8220;Varias de las nociones atribuidas a las mujeres &#8216;s\u00f3las&#8217; en los distintos contextos remiten a algunas ideas proclamadas por el feminismo. En los estudios de poblaci\u00f3n, en los medios y en las percepciones de mis entrevistadas, educaci\u00f3n y trabajo calificado y remunerado son considerados la v\u00eda privilegiada por la cual as mujeres adquieren independencia y conquistan autonom\u00eda&#8221;, asevera Eliane. Esta ampliaci\u00f3n de la autonom\u00eda, contin\u00faa la investigadora, dio la oportunidad a un grupo de mujeres, educadas y profesionales, de decidir por s\u00ed mismas y tener el poder de, incluso, romper con los estereotipos cl\u00e1sicos de la &#8220;solterona&#8221;. Sin embargo, seg\u00fan ella, es posible observar el efecto de la importancia dada a la conyugalidad y a la familia cuando el vivir solo, que no modifica el estado civil de nadie, es percibido como un acto de aislamiento social, de debilitamiento de las reglas de alianza. As\u00ed, observa Eliane, la demograf\u00eda, hasta concediendo el concepto de la ganancia de las mujeres, destaca &#8220;a problem\u00e1tica de la mujer madura, com m\u00e1s de 30 a\u00f1os, coloc\u00e1ndola como v\u00edctima del excedente de mujeres que disputan, en desventaja con las m\u00e1s j\u00f3venes, reforzando la necesidad de la pareja&#8221;. Es la &#8220;pir\u00e1mide de la soledad&#8221;.<\/p>\n<p>El concepto habla de las oportunidades decrecientes de que mujeres mayores se casen consider\u00e1ndose las normas sociales vigentes, en las cuales los hombres buscan a compa\u00f1eras m\u00e1s j\u00f3venes, lo que implica que las otras franjas de edades superiores el pron\u00f3stico de que sigan viviendo solas. &#8220;Considerar como fatalidad que una mujer que no se case, cualquiera que sea el motivo, denota la centralidad dada al estatuto del casamiento como un valor en s\u00ed mismo. La elecci\u00f3n del casamiento involucra estrategias pol\u00edticas&#8221;, advierte la autora. Para ella, la propia Berqu\u00f3, analizando datos del Censo de 1980, observ\u00f3 que las viviendas unipersonales eran ocupadas por hombres solteros y m\u00e1s j\u00f3venes y por mujeres mayores con mayor escolaridad, lo que permitir\u00eda concluir que, m\u00e1s de que un desequilibrio de mercado matrimonial, estar\u00eda en acci\u00f3n, en las grandes ciudades, un cambio de estilo de vida. Pero el concepto de la pir\u00e1mide adquiri\u00f3 vida propia y a menudo fue vulgarizado y mal comprendido, pas\u00f3 a ser usado de forma indiscriminada como una panacea explicativa.<\/p>\n<p>Hay agravantes. En la medida en que la reproducci\u00f3n es considerada en algunos supuestos demogr\u00e1ficos una funci\u00f3n que debe ser plasmada por la familia, tasas bajas de fecundidad, vistas como resultado de procesos crecientes de escolarizaci\u00f3n o profesionalizaci\u00f3n de las mujeres, son encaradas con preocupaci\u00f3n por los dem\u00f3grafos, un ideal que, observa Eliane, fue abrazado por los medios que lo transforman en valor universal. &#8220;Aunque Berqu\u00f3 afirme que la demograf\u00eda toma al individuo como unidad de an\u00e1lisis, &#8216;familia&#8217; emerge como una noci\u00f3n central para los estudios de poblaci\u00f3n, lo que hace necesario entender c\u00f3mo esta noci\u00f3n se emplea para caracterizar a las &#8216;solteras&#8217; que viven solas&#8221;. Si el hombre soltero no es cuestionado, ya que su &#8220;solter\u00eda&#8221; es\u00a0 presumida como una fase transitoria libremente escogida, la &#8220;soledad&#8221; femenina, a su vez, es reiteradamente acentuada, en los estudios m\u00e1s diversos, a partir de las informaciones estad\u00edsticas y de las nociones demogr\u00e1ficas. &#8220;La &#8216;pir\u00e1mide de la soledad&#8217; pas\u00f3 a ser tratada como verdad incuestionable, una matriz generadora o categor\u00eda explanans, usada para explicar fen\u00f3menos distintos, como el machismo brasile\u00f1o, la &#8216;soledad&#8217; de j\u00f3venes sin novia, de viejas viuda, viudas e incluso el incremento de las ventas de consoladores (vibradores) en sex shoppings.&#8221;<\/p>\n<p>Para Eliane, &#8220;al generalizar conclusiones a partir de estudios de base poblacional, la demograf\u00eda contribuye a la naturalizaci\u00f3n de sus supuestos y \u00e9stos estimulan la regulaci\u00f3n social, tal como ocurre en las estrategias de intervenci\u00f3n en los asuntos de casamiento y de la familia&#8221;. Tambi\u00e9n seg\u00fan la investigadora, el llamamiento al &#8220;equilibrio en el mercado matrimonial&#8221; en el paradigma demogr\u00e1fico, cuya preocupaci\u00f3n es la reproducci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, puede ser le\u00eddo como impositivo, en la medida en que incide sobre la elaboraci\u00f3n de pol\u00edticas sociales que refuerzan la centralidad de la familia y contribuye a borrar otras formas de vivir, una tendencia en investigaciones nacionales\u00a0 y extranjeras.<\/p>\n<p>&#8220;El estar soltera, en los media, es visto con m\u00e1s simpat\u00eda cuando es percibido como un momento transitorio de inversiones personales, y el casamiento como un sue\u00f1o idealizado. Contra la imagen de &#8216;solitaria&#8217; se cre\u00f3 la figura de la mujer ejecutiva, liberada y autosuficiente, que presumiblemente no &#8216;sufre&#8217; la soledad o escapa de ella, refugi\u00e1ndose en el trabajo y en el consumo&#8221;. Los estudios de Eliane revelan que los art\u00edculos sobre las &#8220;nuevas solteras&#8221;, terminolog\u00eda muy usada por los periodistas, parecen cuestionar la imagen estereotipada de la &#8220;soltera del pasado&#8221;, innovando en la descripci\u00f3n de las mujeres sin compa\u00f1\u00edas (de compa\u00f1eros hombres) por medio de polarizaciones contrastantes. Ellas ahora ser\u00edan &#8220;independientes&#8221;, &#8220;con estudios&#8221;, &#8220;exitosas&#8221;, &#8220;con viajes&#8221;, &#8220;en forma&#8221;, &#8220;elegantes&#8221;, con &#8220;intensa vida social&#8221;. As\u00ed, contin\u00faa la autora, esas &#8220;nuevas solteras&#8221; estar\u00edan recogiendo los frutos de las conquistas de la revoluci\u00f3n femenina y feminista y sus conversaciones confieren positividad a la &#8220;solter\u00eda&#8221;. &#8220;Un aspecto contradice en t\u00e9rminos la positividad de estar sola, pues reubica la falta de la pareja, aunque exprese una cr\u00edtica al casamiento: &#8216;me encanta ser independiente, pero echo de menos no tener un compa\u00f1ero&#8217;. Estas nociones contradictorias, recurrentes tambi\u00e9n en los estudios de poblaci\u00f3n, son reforzadas en los medios al enfatizar que escolaridad y renta funcionan como armas de la independencia de la mujer de cara al casamiento, pero crean barreras en la conquista de compa\u00f1eros estables&#8221;<\/p>\n<p>En las entrel\u00edneas se detecta la presencia molesta del &#8220;sufrimiento&#8221; y de la necesidad\u00a0 del &#8220;refugio&#8221; en la oficina o en el shopping center como forma de &#8220;compensaci\u00f3n&#8221; por esa elecci\u00f3n. &#8220;La naturaleza de la falta es presentada como el no llenado de los altos requisitos del &#8216;hombre ideal&#8217; deseado por las &#8216;nuevas solteras'&#8221;. De esya forma, se\u00f1ala Eliane, la noci\u00f3n m\u00e1s desarrollada en los textos de los medios es la de la nueva soltera que est\u00e1 en la &#8220;b\u00fasqueda de&#8221;, pero, de cierto modo, da lo mismo encontrar o no a un compa\u00f1ero. Este tipo de mujer se encuadrar\u00eda en la categor\u00eda de &#8220;satisfecha resignada&#8221;, mujer que desea, pero no quiere renunciar a ciertas conquistas para tener a su lado un &#8220;sapo cualquiera&#8221;. &#8220;Actualmente la mujer altamente escolarizada y calificada profesionalmente a\u00fan es presionada socialmente para casarse y su autonom\u00eda es presentada como conflictiva en el &#8216;mercado matrimonial&#8217;, una paradoja (casi un clich\u00e9) recurrente en los discursos de los medios, de la demograf\u00eda y tambi\u00e9n de las mujeres entrevistadas&#8221;, observa. \u00bfC\u00f3mo entonces dar cuenta de la autonom\u00eda, en especial, como recuerda la investigadora, en los moldes de<em> A room of one&#8217;s own<\/em> (Un techo todo suyo), texto de Virginia Woolf, que traduc\u00eda la preocupaci\u00f3n con la renta anual propia y al espacio para el desarrollo de un trabajo creativo \u2014\u00a0&#8220;La met\u00e1fora del cuarto o del techo para s\u00ed parece una evocaci\u00f3n apropiada en el contexto de mi investigaci\u00f3n, porque, reitero, la experiencia de vivir sola tiende a ser mezclada a las nociones de la &#8216;nueva soltera&#8217; o de la mujer &#8216;independiente&#8217; \u00a0y &#8216;moderna&#8217; en el corpus de nociones analizadas&#8221;, analiza Eliane.<\/p>\n<p>Curiosa paradoja esa imposici\u00f3n a un retorno forzado, despu\u00e9s del largo camino recorrido por la mujer para llegar con independencia al mercado de trabajo. &#8220;Al fin y al cabo, si el hombre encarna la nueva figura del individuo libre, suelto, amos de s\u00ed, la mujer, hasta hace algunas d\u00e9cadas, segu\u00eda siendo\u00a0 pensada como un ser naturalmente dependiente, viviendo para los otros. La ideolog\u00eda de la mujer en el hogar fue edificada en el rechazo de generalizar los principios de la sociedad individualista moderna. Identificada con el altruismo y la comunidad familiar, la mujer no ser\u00eda del dominio del orden contractualista de la sociedad, sino del orden natural de la familia&#8221;, observa el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Gilles Lipovetsky en su libro La tercera mujer. S\u00f3lo recientemente, sin embargo, &#8220;el trabajo femenino no aparece como un \u00faltimo recurso, sino como una exigencia individual y identitaria, una condici\u00f3n para realizarse en la existencia, un medio de autoafirmaci\u00f3n&#8221;, afirma Lipovetsky. De esa transformaci\u00f3n sin precedentes en el modo de socializaci\u00f3n y de individualizaci\u00f3n de lo femenino, una generalizaci\u00f3n del principio del libre gobierno de s\u00ed, una nueva econom\u00eda de los poderes femeninos nacer\u00eda la llamada &#8220;tercera mujer&#8221;. &#8220;La primera era diabolizada y despreciada; la segunda, adulada, idealizada, instalada en un trono; en ambos casos, subordinada al hombre, pensada por \u00e9l, definida en relaci\u00f3n con \u00e9l. La tercera, a su vez, es una autocreaci\u00f3n femenina&#8221;. La libertad, anota Eliane, &#8220;ha sido hist\u00f3ricamente considerada una prerrogativa masculina. Sin embargo, la libertad retratada por mis entrevistadas est\u00e1 simbolizada por el acto repetitivo de circular libremente en un espacio que ellas dominan. Solas, ellas aprenden a dar cuenta de s\u00ed mismas&#8221;.<\/p>\n<p>Si observamos entonces el proceso hist\u00f3rico, como plantea Lipovetsky, ese estilo de vida, que se hace cada vez m\u00e1s firme en los grandes centros urbanos, sobre todo en las capas medias, estar\u00eda a su vez relacionado con el proceso de individualizaci\u00f3n creciente que se observa en esos segmentos, una caracter\u00edstica de la modernidad. Como anota Berqu\u00f3, este mundo transformado por las luchas feministas impulsar\u00eda a las mujeres &#8220;independientes&#8221; a la autodeterminaci\u00f3n, favoreciendo determinadas &#8220;selecciones&#8221; e inversiones en otros proyectos individuales y no solamente en el casamiento. Esta dualidad entre &#8220;vida simple comunitaria&#8221; e &#8220;individualismo moderno&#8221; puede traer valoraciones diferenciadas, en las que la primera opci\u00f3n, rodeada de solidaridad, se contrapondr\u00eda a la segunda, de car\u00e1cter &#8220;objetivo&#8221;, &#8220;ego\u00edsta&#8221;, &#8220;competitivo&#8221;. Eliane tiene salvedades con relaci\u00f3n a esas dicotom\u00edas. &#8220;Si el individualismo es comprendido como una b\u00fasqueda orientada prioritariamente a s\u00ed mismo y no como atomizaci\u00f3n social, autocentramiento o el aislamiento, esta noci\u00f3n encuentra resonancia en las historias de las mujeres &#8216;solas&#8217; entrevistadas&#8221;, sigue la investigadora. &#8220;Junto a un proceso de individualizaci\u00f3n &#8216;por ejemplo, la idea de un proyecto enfocado en la carrera, que las lleva a la decisi\u00f3n de vivir solas, al principio por necesidad, despu\u00e9s por adaptaci\u00f3n y finalmente por placer&#8217; ellas mantienen s\u00f3lidas relaciones amorosas, sexuales, de amistad y familiares.&#8221;<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, &#8220;aunque adoptado como un estilo de vida, que las distingue socialmente como mujeres independientes, aut\u00f3nomas y due\u00f1as de s\u00ed, el vivir sola no existe fuera de la vida social m\u00e1s amplia y est\u00e1 signado por otros tipos de dependencia y encasillamientos&#8221;. Es posible amar y ser solo al mismo tiempo. Vivir solo no significa estar sin pareja y Eliane es una cr\u00edtica ac\u00e9rrima de la insistencia de los medios en vincular a las mujeres &#8220;solas&#8221; como privadas de v\u00ednculos amorosos y sexuales. O, en las palabras de la soci\u00f3loga estadounidense Kay Trimberger, de la Universidad de California, autora de The new single woman, como el estudio de Eliane, basado en entrevistas con mujeres que viven solas, &#8220;hasta que ellas sientan que les gustar\u00eda tener un compa\u00f1ero (a) fijo(a), est\u00e1n en lo cierto en el sentido de que sus vidas no dependen de eso y que hay otras formas de vivir&#8221; y que &#8220;la &#8216;solter\u00eda&#8217;, en el futuro, ser\u00e1 vista como algo m\u00e1s que solamente un intervalo entre relaciones matrimoniales, transform\u00e1ndose en un way of life, con muchas variaciones, pero en un camino de vida satisfactorio con sus demandas y recompensas&#8221;.<\/p>\n<p>Las investigaciones de Eliane tambi\u00e9n mostraron que la mujer &#8220;sola&#8221; no necesariamente renuncia de la maternidad. Al fin y al cabo, lo que nos gobierna, como anota Lipovetsky, no es un modelo de reversibilidad entre los sexos, sino un doble modelo individualista, reinscribiendo la diferencia masculino-femenino. De esa forma, el franc\u00e9s tampoco cre\u00e9 que la maternidad pueda ser abolida en ese nuevo esquema. &#8220;Los cambios de excepcional amplitud en la condici\u00f3n femenina no modificar\u00e1n a esa constancia. \u00bfDeclinaci\u00f3n progresiva del rol materno en beneficio de los valores profesionales \u2014\u00a0Nada permite afirmarlo. Existe un reciclaje hist\u00f3rico del rol materno, no al abandono del modelo&#8221;. Es m\u00e1s: escoger vivir una est\u00e9tica particular que privilegia el silencio, el distanciamiento calculado y las relaciones de amor y de amistad en bases igualitarias es una posibilidad accesible a solamente algunas mujeres altamente escolarizadas, profesionales e independientes econ\u00f3micamente, que pueden transitar entre contingencias y deseos, asevera Eliane. &#8220;\u00bfSi el single lifestyle y las residencias de una persona continuar\u00e1n imponi\u00e9ndose\u00a0 como una tendencia? No tengo una conclusi\u00f3n, sino que quiz\u00e1s las solteras est\u00e9n reinventando la &#8216;soledad&#8217;, transform\u00e1ndola en &#8216;aventura'&#8221;, concluye la investigadora. Ni sola, ni mal acompa\u00f1ada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio prueba que es &#8220;posible ser feliz sola&#8221; y adem\u00e1s tener amor\r\n","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-83698","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83698","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83698"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83698\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83698"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83698"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83698"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83698"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}