{"id":83699,"date":"2008-03-01T00:00:00","date_gmt":"2008-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/03\/01\/el-orden-de-la-guerra\/"},"modified":"2016-01-28T13:27:15","modified_gmt":"2016-01-28T15:27:15","slug":"el-orden-de-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-orden-de-la-guerra\/","title":{"rendered":"El orden de la guerra"},"content":{"rendered":"<p>El paso del a\u00f1o fue celebrado al son del nombre de las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), en raz\u00f3n de la malograda, pero ampliamente cubierta por los medios Operaci\u00f3n Emanuel, que reuni\u00f3 a figuras dispares como el cineasta Oliver Stone y el presidente de Venezuela, Hugo Ch\u00e1vez, con la intenci\u00f3n de recuperar algunos de los muchos rehenes secuestrados por el grupo guerrillero que, dependiendo del interlocutor, es visto de las maneras m\u00e1s diversas. Para el Estado colombiano y, en especial para EE.UU.,\u00a0 despu\u00e9s del 11 de Septiembre, son una agrupaci\u00f3n terrorista. Para parte de los medios, ellos no pasar\u00edan de una organizaci\u00f3n que, despu\u00e9s de la ca\u00edda de los carteles, monopoliz\u00f3 el narcotr\u00e1fico. Para intentar descifrar este enigma, algunos investigadores est\u00e1n analizando la actuaci\u00f3n del grupo guerrillero, como el soci\u00f3logo colombiano Jes\u00fas Izquierdo, que defendi\u00f3 su tesis doctoral Los ni\u00f1os no lloran: la formaci\u00f3n del habitus guerrero en las Farc-EP\u00a0 en la Universidad Federal de Cear\u00e1, recientemente publicada en libro por ediciones UFC. &#8220;Con acusaciones mutuas y desconfianza, la guerrilla y el Estado, en un di\u00e1logo de sordos, no logran definir los t\u00e9rminos adecuados para terminar con la guerra. Mientras que el conflicto se propaga porque sus protagonistas quieren ganar por las fuerza de las armas, esta lucha cobra siempre nuevos br\u00edos y se dirige a un fin imprevisible, y el habitus guerrero de las Farc no cesa de reafirmarse.&#8221;<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00e9l, es necesario intentar entender de qu\u00e9 modo un exiguo grupo de 48 hombres que enfrentaron a las Fuerzas Armadas en mayo de 1964, en Marquetalia (lugar y fecha m\u00edsticas para la guerrilla), logr\u00f3 constituirse en un ej\u00e9rcito de m\u00e1s de 20 mil hombres y mujeres que se disemina por todo el territorio colombiano. En suma, c\u00f3mo el grupo evolucion\u00f3 de un movimiento de autodefensa campesina, en los a\u00f1os 1950 y 1960, a una oposici\u00f3n feroz al actual r\u00e9gimen, llegando incluso a intentar tomar el poder en Colombia. Al mismo tiempo, el grupo llega a casi 4 d\u00e9cadas de existencia sin plasmar sus principales objetivos pol\u00edticos que, asevera, dado el bajo nivel cultural de sus miembros, la escasa formaci\u00f3n pol\u00edtica, una resistencia a los cambios, el predominio del centralismo en detrimento de la democracia y los altos costos pol\u00edtico-\u00e9ticos de sus decisiones organizativas, puede dar raz\u00f3n a quienes dicen que las Farc son &#8220;un gigante militar, pero un enano pol\u00edtico&#8221;. Esto no es sin embargo una novedad: &#8220;La existencia de la guerrilla en el pa\u00eds es un hecho evidente y antiguo, datando del comienzos del siglo XIX en forma de grupos que defend\u00edan a los campesinos de las intervenciones violentas del Estado, en especial durante el largo gobierno del Partido Conservador&#8221;, explica Izquierdo. Hasta la d\u00e9cada de 1960, la poblaci\u00f3n se concentraba mayoritariamente en las zonas rurales, en que las que la tierra era administrada por terratenientes sin fiscalizaci\u00f3n del Estado. En 1930, con la derrota de los conservadores, el Partido Liberal asumi\u00f3 el poder para, al cabo de 16 a\u00f1os de gobierno, poco diferenciase, acota el investigador, de su rival pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&#8220;La acumulaci\u00f3n del capital se dio en sectores de producci\u00f3n, como el cafetalero, excluyendo amplias bases sociales. En medio a eso, surgieron l\u00edderes campesinos con gran fuerza de articulaci\u00f3n, lo que llev\u00f3 a los terratenientes a presionar al gobierno para controlar la situaci\u00f3n en las \u00e1reas rurales de forma violenta&#8221;. Ante ese cuadro &#8220;casi feudal&#8221;, resurgi\u00f3 la figura de Jorge Gait\u00e1n, un liberal extremo y caudillista que recrudeci\u00f3 el discurso de los campesinos en la lucha por el equilibrio de las relaciones de trabajo agrario, generando movimientos como las Ligas Campesinas, instrumento de cohesi\u00f3n del sector rural para expresar sus demandas. En poco tiempo, de defensoras de los campesinos, las Ligas ampliaron su lucha para cambios radicales en la sociedad. Se iniciaron invasiones de tierras, lo que llev\u00f3 al conflicto de ideas al conflicto armado en ambos lados, campesinos y terratenientes. Con el regreso de los conservadores, en 1946, muchos campesinos, asevera Izquierdo, se vuelcan al Partido Comunista Colombiano (PCC), &#8220;pero, m\u00e1s que la ideolog\u00eda, fue el peso de la exclusi\u00f3n social lo que motiv\u00f3 la Liga a oponerse al sistema&#8221;. Despu\u00e9s del asesinato de Gait\u00e1n, en 1948, se inici\u00f3 el per\u00edodo llamado como de Violencia, que se extendi\u00f3 durante 20 a\u00f1os en Colombia, una guerra civil entre el sector rural y los propietarios de la tierra con protecci\u00f3n del Estado, para quienes la uni\u00f3n de campesinos en asentamientos comunistas estar\u00eda creando Rep\u00fablicas independientes, amenaza a la soberan\u00eda del pa\u00eds. Uno de esos lugares, Marquetalia, fue atacado en mayo de 1964, por un gran contingente de soldados que fueron rechazados por 48 hombres. Nac\u00eda el imaginario de las Farc. &#8220;El movimiento guerrillero fue el resultado del proceso de transformaci\u00f3n de un movimiento agr\u00edcola que, en los percances de la lucha armada, se depar\u00f3 ante la necesidad de procurar una ideolog\u00eda que diera consistencia a su proyecto pol\u00edtico. De ah\u00ed la entrada del PCC como base social de las Farc.&#8221;<\/p>\n<p>En las regiones donde la ausencia del Estado era casi total, ellos ejerc\u00edan gran influencia sobre las comunidades, pasando a delimitar patrones sociales y establecer y afirmar valores, acota Izquierdo. Seg\u00fan el investigador, los guerrilleros ostentaban poder y se convirtieron en referentes de autoridad en medio de los focos de pobreza. &#8220;Con el correr del tiempo, ese poder se consolid\u00f3 y mostr\u00f3 a los guerrilleros que las pr\u00e1cticas violentas, inicialmente justificadas como necesidad de protecci\u00f3n, eran un instrumento para conquistar visibilidad y reconocimiento social&#8221;. Las comunidades pobres y alejadas se volvieron su objetivo para la ampliaci\u00f3n de cuadros y, as\u00ed, la mayor cantidad de integrantes de las Farc es de origen campesina, incluy\u00e9ndose ah\u00ed una pr\u00e1ctica creciente del grupo, que es el reclutamiento forzado, incluso de adolescentes. En El orden de la guerra, estudio de referencia sobre la guerrilla, organizado por Juan Medina y Graciela Ram\u00f3n, los investigadores advierten que es un error afirmar que los altos niveles de reclutamiento de las Farc sean indicativos de apoyo general; m\u00e1s bien revelan de qu\u00e9 manera &#8220;la miseria colombiana pr\u00e1cticamente empuj\u00f3 a grupos menos favorecidos para el discurso insurgente como forma de un futuro supuestamente alternativo&#8221;. Izquierdo coincide. &#8220;Los ni\u00f1os y j\u00f3venes se muestran m\u00e1s disponibles para andar los caminos de la revoluci\u00f3n. La falta de oportunidades puede ser el motivo para que el joven campesino vea en la guerrilla una oportunidad de romper con el ciclo de pocas oportunidades de trabajo&#8221;, afirma. En una triste paradoja, sostienen Medina y Graciela, &#8220;la falta de control de las Farc, con serios problemas de formaci\u00f3n pol\u00edtica, se traduce en pr\u00e1cticas autoritarias y en fuente de violaci\u00f3n de derechos humanos&#8221;.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, seg\u00fan acotan los autores, &#8220;el bajo nivel educativo de buena parte de sus miembros, sumado a la primac\u00eda de las acciones militares, lleva a un empobrecimiento del debate pol\u00edtico y al establecimiento de un gran abismo entre los altos mandos y la base inmensa de combatientes. De ah\u00ed la opci\u00f3n por el alejamiento del PCC y el v\u00ednculo con una especie de bolivarianismo, que esconde \u2014\u00a0una tensi\u00f3n permanente entre el campo y la ciudad, en que se nota a las claras el desprecio de los guerrilleros por los problemas urbanos y por sus ciudadanos, vistos como inferiores al soldado-campesino, con su destreza superior y su capacidad de soportar la acidez cotidiana de la guerrilla y su conocimiento del pueblo y del territorio de acci\u00f3n&#8221;. Esta postura, por otra parte, apuntan los investigadores, es un Tal\u00f3n de Aquiles del grupo, que no sabe platear propuestas para pol\u00edticas urbanas contempor\u00e1neas, perdiendo as\u00ed el apoyo significativo de las ciudades, lo que conlleva un prolongamiento indefinido del conflicto. Otro es la vinculaci\u00f3n con el narcotr\u00e1fico en el que las Farc, para sostener el crecimiento de sus efectivos, sacrificaron su legitimidad pol\u00edtica y el reconocimiento \u00e9tico como organizaci\u00f3n que se plantea conducir la sociedad. &#8220;A cobrar impuestos, regular el comercio y servir de interfaz a los narcotraficantes, los guerrilleros sostienen de forma aut\u00f3noma la guerra, pero, al mismo tiempo, corroen la legitimidad \u00e9tica del movimiento&#8221;. De ah\u00ed la reacci\u00f3n cada vez m\u00e1s fuerte de la sociedad civil colombiana contra las extorsiones, los secuestros, los asesinatos de civiles y la interfaz con el narcotr\u00e1fico, llevando a marchas de protesta contra las Farc, fortaleciendo los grupos paramilitares de extrema derecha, vinculados, en buena parte, al narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p>O, como sostiene Izquierdo, &#8220;en el fuego cruzado entre las Farc y sus enemigos, se form\u00f3 un c\u00edrculo vicioso entre la necesidad de la guerra para generar ganancias y la necesidad de ganancias para robustecer al aparato de la guerra&#8221;. Es m\u00e1s: la avidez por el dinero del narcotr\u00e1fico reforz\u00f3 la violencia entre la guerrilla y los paramilitares, fen\u00f3meno creado por la uni\u00f3n de intereses de militares del Estado, comunidades locales, terratenientes, empresarios y grupos de narcotraficantes cuya misi\u00f3n es aniquilar a las Farc. &#8220;Guerrilleros de extrema izquierda y paramilitares de extrema derecha disputan en la arena de la guerra las ganancias generadas por la producci\u00f3n y la comercializaci\u00f3n de coca\u00edna.&#8221; En medio de esa disputa, sin dimensi\u00f3n ideol\u00f3gica, est\u00e1 la poblaci\u00f3n, que, seg\u00fan apunta el cientista pol\u00edtico Boris Salazar en su obra La hora de los dinosaurios, &#8220;es disputada por los grupos como fuente de apoyo y crecimiento; as\u00ed, en la interacci\u00f3n entre Estado, insurgencia y grupos paramilitares es como el pueblo y la econom\u00eda civil se convirtieron en objetivo militar central de un enfrentamiento cuyo cauce se aleja cada vez m\u00e1s de las normas que regulan los conflictos convencionales&#8221;. Es en ese contexto, afirma Irina Gato Aranol, de la Universidad Aut\u00f3noma de Occidente, en su art\u00edculo &#8220;El secuestro como acto de violaci\u00f3n de derechos en el conflicto colombiano&#8221;, que deben ser vistos los secuestros hechos por las Farc. &#8220;El acto del secuestro, adem\u00e1s de fuente de dinero, es una demostraci\u00f3n de fuerza de la guerrilla que quiere mostrar la solidez de su trabajo log\u00edstico militar, reiterando la ya m\u00e1s no tan nueva estrategia de los grupos armados guerrilleros para desequilibrar al gobierno&#8221;, analiza la investigadora.<\/p>\n<p>&#8220;Se trata de llevar al Estado, por medio de acciones de terror contra la poblaci\u00f3n, a una negociaci\u00f3n en los t\u00e9rminos definidos por las Farc en los \u00faltimos a\u00f1os. El objetivo fundamental ahora no es m\u00e1s la derrota militar de las Fuerzas Armadas regulares, sino la erosi\u00f3n constante y creciente de la capacidad del gobierno para proteger a los ciudadanos hasta hacerlo no inviable en su dimensi\u00f3n fundamental: la seguridad de todos&#8221;, observa Salazar. &#8220;Hay en eso una especie de inercia en el movimiento, pues aumenta cada vez m\u00e1s el foso entre la capacidad militar y la credibilidad pol\u00edtica de los guerrilleros. Estar solamente &#8220;contra el Estado&#8221;, sin otras propuestas efectivas, va a llevar solamente m\u00e1s miseria y sufrimiento al pueblo colombiano, sin perspectiva de cambios democr\u00e1ticos&#8221;, anota Daniel P\u00e9caut, de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Par\u00eds, en su art\u00edculo &#8220;Les Farc: puissance militaire, carences politiques&#8221;. Para el investigador, lo que est\u00e1 en juego es una forma de &#8220;protecci\u00f3n en los moldes de la mafia siciliana que reposa sobre la imposici\u00f3n de un constre\u00f1imiento colectivo en que los costos que ello implica en t\u00e9rminos de p\u00e9rdida de libertad ser\u00edan compensados, en la l\u00f3gica guerrillera, por los beneficios en t\u00e9rminos de intereses&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Las Farc pueden suplir la ausencia del Estado, pero en la medida que van consolidando sus v\u00ednculos con la econom\u00eda ilegal de la coca y de los secuestros tienen m\u00e1s y m\u00e1s incentivos para dejar al Estado de lado. Es una guerra por m\u00e1s Estado, contra el Estado&#8221;, anotan Medina y Graciela. Eso tambi\u00e9n vale en sus relaciones con el narcotr\u00e1fico, no restringidas solamente al cultivo y a los impuestos cobrados para servir de interfaz de narcotraficantes. &#8220;La econom\u00eda del narcotr\u00e1fico desestructur\u00f3 la unidad y funcionalidad de la familia campesina que estaba en las zonas cocaleras, antes de las Farc, y, desdichadamente,\u00a0 continua haci\u00e9ndolo, generando otro c\u00edrculo vicioso terrible. Inmediatamente penetr\u00f3 en otras instituciones y organizaciones que daban sentido al orden social e pol\u00edtico local o regional (empresas, partidos pol\u00edticos, organismos del Estado etc.). Finalmente, se estableci\u00f3 la cultura del enriquecimiento r\u00e1pido por toda la sociedad colombiana, de riesgo, del premio al m\u00e1s audaz, relegando el trabajo duro, la acumulaci\u00f3n lenta, el esfuerzo productivo, a un lugar inferior.&#8221; La cultura de la captura de rentas especulativas y de apropiaci\u00f3n privada de bienes p\u00fablicos, el familismo inmoral, se hizo dominante en amplios sectores de la sociedad colombiana.<\/p>\n<p>A violencia se transform\u00f3 en &#8220;arma de persuasi\u00f3n&#8221; de los dos protagonistas, Estado y guerrilla, sin ninguna consideraci\u00f3n humanitaria o por los intereses sociales y econ\u00f3micos de los grupos afectados por la lucha, avisa P\u00e9caut. &#8220;Eso viene llevando a la poblaci\u00f3n a adoptar posturas oportunistas de corto plazo, por razones de supervivencia y para sacar de ventajas, lo que se expresa en organizaciones civiles dispuestas a acuerdos regulados por la violencia de la coacci\u00f3n armada, destruyendo valores sociales que podr\u00edan servir como coto a los conflictos, cada vez de m\u00e1s dif\u00edcil resoluci\u00f3n.&#8221; Para el investigador franc\u00e9s, &#8220;la primac\u00eda dada a la obtenci\u00f3n de recursos econ\u00f3micos releg\u00f3 a un plano secundario la fuente de construcci\u00f3n de apoyos s\u00f3lidos en el seno de la poblaci\u00f3n, y as\u00ed, el trabajo de politizaci\u00f3n se vuelve cada vez m\u00e1s precario&#8221;. Restar\u00eda al grupo mantener para siempre la postura militarista y violenta y esperar el apoyo de la coyuntura de pa\u00edses vecinos, como la Venezuela de Ch\u00e1vez, que, igualmente bolivarianos, ser\u00edan una forma de sacar a las Farc del vac\u00edo de futuro en que se encuentran, sigue.<\/p>\n<p>Pero \u00bfhabr\u00eda otro futuro? Un decreto de 2002 garantiza a los desertores de grupos armados la protecci\u00f3n de la ley. &#8220;El gran desaf\u00edo ser\u00e1 la deconstrucci\u00f3n del habitus guerrero en el proceso de reconciliaci\u00f3n nacional. \u00bfC\u00f3mo hacer para que hombres de guerra, que vivieron a\u00f1os en la clandestinidad, se conviertan en ciudadanos de la patria y prescindan de la mediaci\u00f3n de la violencia? Ser\u00e1 necesario mucho esfuerzo para acoger y facilitar la inserci\u00f3n a la vida civil de los ex combatientes, mediante la combinaci\u00f3n de esfuerzos conjuntos de todas las instancias sociales&#8221;, afirma Izquierdo. Los ni\u00f1os necesitan reaprender a llorar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las Farc son un enano pol\u00edtico y democr\u00e1tico","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"coauthors":[117],"class_list":["post-83699","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83699","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83699"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83699\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83699"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}