{"id":83702,"date":"2008-04-01T00:00:00","date_gmt":"2008-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/04\/01\/la-enfermedad-cruda-y-literal\/"},"modified":"2015-08-07T15:24:40","modified_gmt":"2015-08-07T18:24:40","slug":"la-enfermedad-cruda-y-literal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-enfermedad-cruda-y-literal\/","title":{"rendered":"La enfermedad cruda y literal"},"content":{"rendered":"<p>Hace alrededor de dos d\u00e9cadas, o un poco m\u00e1s, nos sent\u00edamos perfectamente c\u00f3modos al imaginar a la tuberculosis como un mal que hab\u00eda acompa\u00f1ado la historia humana, se hab\u00eda convertido por v\u00edas concretas y metaf\u00f3ricas en la gran enfermedad del siglo XIX y hab\u00eda extendido su gravedad hasta la primera mitad del siglo XX, para entrar luego en la categor\u00eda de los flagelos vencidos por obra y gracia de una creaci\u00f3n de la cultura, eso que inventa el ser humano que conocemos y somos. La creaci\u00f3n a la que me refiero en ese caso es el conocimiento cient\u00edfico traducido en antibi\u00f3ticos que se diseminaron en la Posguerra y, desde entonces, combinados con otros productos y factores, alteraron profundamente las condiciones de salud y las posibilidades de duraci\u00f3n de la vida humana. O el conocimiento traducido en una vacuna como la BCG, de aplicaci\u00f3n obligatoria para proteger a los fr\u00e1giles reci\u00e9n nacidos de nuestra especie de los humores aterrorizantes del bacilo identificado por el doctor Robert Koch en 1882.<\/p>\n<p>Por supuesto que de vez en cuando, desde los a\u00f1os 1960 hasta los 1990, ten\u00edamos noticias de alg\u00fan conocido que contrajo tuberculosis, enfermedad a\u00fan rubricada por un poderoso estigma social, pero est\u00e1bamos listos para confiar en el poder de la penicilina y sus similares y a refugiarnos en la certidumbre de que los casos que llegaban a nuestro conocimiento formaban parte de la excepci\u00f3n, nunca de la regla. As\u00ed, en esos muchos a\u00f1os, pod\u00edamos ir a un encuentro con la tuberculosis de car\u00e1cter mucho m\u00e1s est\u00e9tico y filos\u00f3fico, vertiginoso, planteado por Thomas Mann, por ejemplo, en su extraordinario La monta\u00f1a m\u00e1gica, donde la enfermedad examinada en Davos es tambi\u00e9n met\u00e1fora de un mal insidioso que confronta al hombre con el misterio de s\u00ed mismo, con sus miserias y sus grandezas, sus l\u00edmites y su capacidad de trascender, ya sea que ese mal corroa las v\u00edsceras de un cuerpo fr\u00e1gil y finito o sacuda las entra\u00f1as de una sociedad en transformaci\u00f3n. Pod\u00edamos tambi\u00e9n tomar la v\u00eda po\u00e9tica del coraje, planteada por Manuel Bandeira en su lucha encarnizada y directa contra la enfermedad que amenaza matarlo o la senda de los dramas tejidos por Dinah Silveira de Queiroz en Campos do Jord\u00e3o en su sensible Floradas na serra.\u00a0 Fuese cual fuese la elecci\u00f3n, la tuberculosis ten\u00eda una inequ\u00edvoca dimensi\u00f3n literaria para mi generaci\u00f3n y otras pr\u00f3ximas.<\/p>\n<p>Pero el Sida cambi\u00f3 eso. Y hoy en d\u00eda, lejos de la literaria, la tuberculosis se presenta literal en su crudeza de enfermedad. El bacilo que la produce se instala anualmente en los pulmones de 9 millones de personas en todo el mundo, de lo que resulta la muerte de una de ellas cada 15 segundos. En Brasil, son 100 mil casos, con la muerte de 5 mil personas por a\u00f1o. Es cierto que desde hace 45 a\u00f1os no se crea un medicamento nuevo para la enfermedad y que cepas m\u00e1s y m\u00e1s resistentes de la bacteria que la causa surgen amenazadoras en el horizonte. Pero este es el dato fundamental la tuberculosis es curable, \u00bfpor qu\u00e9 entonces se est\u00e1 transformando de nuevo en un flagelo, incluso en Brasil Eso es lo que aborda el excelente art\u00edculo del editor especial Carlos Fioravanti, <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/04\/01\/un-drama-mortal\/?\" target=\"_blank\">a partir de la p\u00e1gina 18<\/a>. Es una contribuci\u00f3n importante en los debates sobre la enfermedad, que tiene el 24 de marzo una fecha especial para reflexionar con respecto a ello.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas de humanidades, esta edici\u00f3n ofrece otra contribuci\u00f3n significativa, basada en investigaciones, para el debate sobre cuestiones esenciales en la definici\u00f3n de la sociedad que queremos ser y que estamos construyendo en Brasil. Se trata de un bello art\u00edculo del editor especial Fabr\u00edcio Marques (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/04\/01\/limites-desafiados-2\/?\" target=\"_blank\">p\u00e1gina 94<\/a>) sobre los resultados hasta aqu\u00ed de los programas de acci\u00f3n afirmativa para el ingreso de estudiantes egresados de escuelas p\u00fablicas o vinculados a grupos \u00e9tnicos socialmente desfavorecidos en la educaci\u00f3n superior en el pa\u00eds. Hay datos sorprendentes y vale la pena leerlo.<\/p>\n<p>Hay mucho m\u00e1s que descubrir en esta edici\u00f3n, incluso con relaci\u00f3n a la belleza de las p\u00e1ginas dise\u00f1adas por nuestra editora de arte, Mayumi Okuyama (vean, por ejemplo, las <a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/04\/01\/navios-inesperados\/?\" target=\"_blank\">p\u00e1ginas que van de la 69 a la 73<\/a>). Pero termino con una recomendaci\u00f3n de atenci\u00f3n al primero de los encartes especiales relativos a las conferencias y debates que <em>Pesquisa FAPESP<\/em> est\u00e1 organizando en el marco de la exposici\u00f3n Revoluci\u00f3n gen\u00f3mica, que hasta el 13 de julio est\u00e1 en el Parque Ibirapuera de S\u00e3o Paulo y despu\u00e9s recorrer\u00e1 otras ciudades del pa\u00eds. La exposici\u00f3n, proveniente del Museo de Historia Natural de Nueva York por el Instituto Sangari, recibi\u00f3 aqu\u00ed incrementos bien brasile\u00f1os y est\u00e1 encantando al p\u00fablico. Esperamos que las conferencias y discusiones paralelas, a cargo de brillantes investigadores brasile\u00f1os y extranjeros, puedan ser una contribuci\u00f3n consistente de la FAPESP y de esta revista para\u00a0 ampliar el contacto de la sociedad con los temas cient\u00edficos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La enfermedad cruda y literal","protected":false},"author":414,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[180],"tags":[],"coauthors":[729],"class_list":["post-83702","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editorial-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83702","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/414"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83702"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83702\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83702"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83702"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83702"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83702"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}