{"id":83710,"date":"2008-04-01T00:00:00","date_gmt":"2008-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/04\/01\/el-grupo-del-desguace\/"},"modified":"2017-08-14T13:45:00","modified_gmt":"2017-08-14T16:45:00","slug":"el-grupo-del-desguace","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-grupo-del-desguace\/","title":{"rendered":"El grupo del desguace"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/biologia-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-244395\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/biologia-1-300x289.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"289\" \/><span class=\"media-credits-inline\">MICROGRAPHIA\/ROBERT HOOKE<\/span><\/a>Durante los cuatro a\u00f1os en que trabaj\u00f3 en la Escuela de Medicina de la Universidad Harvard, en Boston, Estados Unidos, y, posteriormente, como docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) con sede Ribeir\u00e3o Preto, Marcelo Dam\u00e1rio Gomes hizo una inmersi\u00f3n en una l\u00ednea de investigaci\u00f3n que demostr\u00f3 que el n\u00facleo celular y no s\u00f3lo el citoplasma, la porci\u00f3n de la c\u00e9lula que envuelve el n\u00facleo alberga compartimientos responsables de la destrucci\u00f3n de prote\u00ednas que no tuvieron \u00e9xito o que ya cumplieron su rol, antes de que lleven al organismo al caos. Con trabajos como \u00e9ste, Gomes construy\u00f3 una trayectoria personal que concili\u00f3 la explotaci\u00f3n de espacios cient\u00edficos y existenciales, ora \u00ednfimos, ora amplios, y le permiti\u00f3 contribuir tanto al refinamiento de la imagen del n\u00facleo celular como al sue\u00f1o de un viaje tripulado a Marte.<\/p>\n<p>El empe\u00f1o de \u00e9ste y de otros grupos de investigaci\u00f3n deshace la imagen m\u00e1s conocida del n\u00facleo como el territorio exclusivo de los cromosomas, las largas estructuras de prote\u00ednas y de ADN, cuyas secuencias, los genes, regulan la producci\u00f3n de prote\u00ednas que forman los organismos. No est\u00e1 por all\u00e1 solamente el nucleolo, una central de producci\u00f3n de uno de los tipos de la mol\u00e9cula de ARN que permite la producci\u00f3n de prote\u00ednas. Est\u00e1n tambi\u00e9n al menos otros diez compartimentos u organelas. Gomes descubri\u00f3 uno de ellos, el fand. Presentado en febrero en Molecular Biology of the Cell, el fand, curiosamente, se limita por s\u00ed mismo, sin una membrana externa como la que separa el n\u00facleo del citoplasma. En los fands se encuentran las prote\u00ednas llamadas ubiquitinas que, en conjunto con otras, deshacen las que no sirven m\u00e1s al organismo. Es una l\u00ednea de desmontaje, compara Gomes, al explotar la senda abierta hace tres siglos por el naturalista, astr\u00f3nomo y arquitecto ingl\u00e9s Robert Hooke, el primero en observar una c\u00e9lula bajo un rudimentario microscopio.<\/p>\n<p>Nada est\u00e1 parado en el n\u00facleo, asegura. Las prote\u00ednas que llegan o salen a todo momento controlan la divisi\u00f3n de los cromosomas, la cualidad y la recombinaci\u00f3n de los genes y la formaci\u00f3n de otras c\u00e9lulas en s\u00edntesis, la continuidad o el fin de los seres vivos. Seis a\u00f1os atr\u00e1s, un equipo de la Universidad de Lisboa hab\u00eda identificado el primero de esos compartimentos del n\u00facleo con prote\u00ednas que eliminan otras prote\u00ednas, llamado clastosoma y ocupado por prote\u00ednas espec\u00edficas. Hasta entonces subestructuras similares hab\u00edan sido encontradas solamente en el citoplasma, que envuelve el n\u00facleo y otros compartimientos de la c\u00e9lula.<\/p>\n<p>Conducido bajo la mirada, las recomendaciones y corazonadas de Alfred Lewis Goldberg, un bioqu\u00edmico estadounidense que hace dos d\u00e9cadas descubri\u00f3 uno de los mecanismos esenciales de destrucci\u00f3n selectiva de prote\u00ednas, el trabajo conjunto de Gomes y de dos m\u00e9dicos el estadounidense Stewart Harris Lecker y el ingl\u00e9s Thomas Jagoe reson\u00f3 tambi\u00e9n en otros campos. En simult\u00e1neo a un grupo de una industria farmac\u00e9utica que lleg\u00f3 a los mismos resultados de modo independiente, ellos identificaron la enzima atrogina 1, que une las ubiquitinas a las prote\u00ednas del m\u00fasculo, llevando a la p\u00e9rdida de la masa muscular, com\u00fan en algunos tipos de c\u00e1ncer, enfermedades renales, diabetes y hasta cuando el brazo o la pierna permanecen enyesados durante semanas. En 2001, cuando este trabajo sali\u00f3 en una revista cient\u00edfica, Goldberg y su equipo ya hab\u00edan ganado un premio de la Nasa, la agencia espacial estadounidense, por haber mostrado el origen de un problema cuya soluci\u00f3n podr\u00eda facilitar los anhelados vuelos tripulados para Marte, que toman 1 a\u00f1o para ir y otro para regresar. A causa de la ausencia de gravedad en el espacio, cuenta Gomes, un astronauta pierde un 5% de la masa muscular por semana.<\/p>\n<p>Los estudios sobre esos mecanismos de degradaci\u00f3n de prote\u00ednas se intensificaron especialmente despu\u00e9s de 2004, cuando dos cient\u00edficos de Israel y un de Estados Unidos compartieron el Premio Nobel de Qu\u00edmica por haber evidenciado el papel de la ubiquitina en la destrucci\u00f3n selectiva de prote\u00ednas de plantas y de animales. Llamado proteasoma, ese mecanismo de limpieza s\u00f3lo entra en acci\u00f3n al identificar prote\u00ednas que cargan por lo menos cuatro ubiquitinas encadenadas. Las ubiquitinas, as\u00ed llamadas por ser ubicuas u omnipresentes, funcionan como etiquetas que marcan quien debe morir (una animaci\u00f3n sobre ese mecanismo, intitulada Beso de la muerte, se encuentra en <a href=\"http:\/\/nobelprize.org\/nobel_prizes\/chemistry\/laureates\/2004\/animation.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">nobelprize.org\/nobel_prizes\/chemistry\/laureates\/2004\/animation.html<\/a>). Gomes ya hab\u00eda salido de Harvard cuando supo que Goldberg, uno de los fuertes candidatos al Nobel por haber ayudado a identificar la ubiquitina, no estaba entre los escogidos.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/biologia-esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-244394\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/biologia-esp-300x163.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"163\" \/><\/a>Ubiquitina y genes<br \/>\n<\/strong>Formadas en el citoplasma, las ubiquitinas se propagan y circulan todo el tiempo por todas las c\u00e9lulas dotadas de n\u00facleo, como la mayor\u00eda de las que forman el cuerpo humano, con excepci\u00f3n de los hemat\u00edes, los gl\u00f3bulos rojos de la sangre. Algunas ubiquitinas que atraviesan la membrana del n\u00facleo se convierten en personajes claves de la limpieza del organismo al formar el fand. El proteasoma s\u00f3lo reconoce las prote\u00ednas que ganaron una cadena de por lo menos cuatro ubiquitinas, dice Gomes. Pero las ubiquitinas no representan solamente el verdugo que lleva por la mano a los condenados a muerte a una especie de triturador. Son tambi\u00e9n esenciales en el control de los genes y de las propias c\u00e9lulas. Seg\u00fan Gomes, las prote\u00ednas conocidas como factores de transcripci\u00f3n suicida, que regulan la actividad de los genes, s\u00f3lo funcionan despu\u00e9s de ganar ubiquitinas. \u00c9sta es una forma de asegurar que los factores de transcripci\u00f3n tendr\u00e1n una vida corta y ser\u00e1n destruidos despu\u00e9s de que cumplan su rol solamente una vez, dice \u00e9l. Todo en el interior de la c\u00e9lula es extremamente regulado.<\/p>\n<p>La interacci\u00f3n entre ubiquitina y proteasoma, el conjunto de prote\u00ednas que limpian el organismo de lo que no sirve m\u00e1s, explica un poco mejor el desarrollo de enfermedades causadas por la acumulaci\u00f3n de prote\u00ednas malformadas. Es el caso, tal como recuerda Gomes, de la corea de Huntington, que se agrava en la medida en que se acumulan los residuos que el proteasoma no consigue reconocer ni deshacer. En un art\u00edculo de revisi\u00f3n publicado en febrero de este a\u00f1o en la Cellular &amp; Molecular Biology Letters, Halina Ostrowska, bi\u00f3loga de la Universidad de Bialystok, Polonia, muestra de qu\u00e9 manera ese mecanismo, por estar vinculado a la degradaci\u00f3n de la mayor\u00eda de las prote\u00ednas intracelulares, incluyendo las que controlan la multiplicaci\u00f3n y la muerte de las c\u00e9lulas, representa tambi\u00e9n un valioso blanco para nuevos medicamentos contra el c\u00e1ncer y enfermedades inflamatorias. Parece una posibilidad real: en menos de 10 a\u00f1os el trabajo de Goldberg y de otros pioneros en esa \u00e1rea llev\u00f3 al desarrollo\u00a0 de un compuesto conocido como Bortezomib, aprobado en 2005 para el uso contra mielomas m\u00faltiplos.<\/p>\n<p>La historia personal de Gomes guarda semejanzas con sus objetos de estudio. Impulsado por el padre, descendiente de las primeras familias de espa\u00f1oles y portugueses que espantaron a los indios coronados, derrumbaron los bosques a hachazos e iniciaron la plantaci\u00f3n de caf\u00e9 en el noroeste paulista, Gomes dej\u00f3 Pen\u00e1polis, una ciudad que este a\u00f1o cumplir\u00e1 cien a\u00f1os, al terminar la secundaria. Estudi\u00f3 en la localidad de Londrina, en Paran\u00e1, y despu\u00e9s en la ciudad de S\u00e3o Paulo, pero no se aquiet\u00f3. El sentido at\u00e1vico de explorador ib\u00e9rico lo llev\u00f3 luego al m\u00e1s antiguo y uno de los m\u00e1s ambiciosos centros de investigaci\u00f3n biom\u00e9dica de Estados Unidos: la Escuela de Medicina de la Universidad Harvard, en Boston, una metr\u00f3polis de casi 5 millones de habitantes.<\/p>\n<p><strong>Laberintos ubicuos<br \/>\n<\/strong>Gomes volvi\u00f3 de Harvard en abril de 2003 al lado de la mujer, Munira Baqui, en ese entonces con tres meses de embarazo de Olivia, rumbo a otros espacios: se instalaron en Ribeir\u00e3o Preto, interior paulista, \u00e9l como profesor reci\u00e9n contratado, ella como posdoctora en la USP. Gomes, a\u00fan hoy en d\u00eda es uno de los pocos en Brasil que estudia los mecanismos de funcionamiento de la ubiquitina, nuevamente no se aquiet\u00f3 ni rehus\u00f3 a navegar en mares desconocidos. Poco a poco se rode\u00f3 de j\u00f3venes investigadores como Adriana Oliveira Manfiolli, Sami Yokoo y Felipe Roberti Teixeira, que condujeron el trabajo que llev\u00f3 a la identificaci\u00f3n de los reservorios de prote\u00ednas conjugadas a la ubiquitina en el n\u00facleo celular, y de otros con m\u00e1s experiencia como Eduardo Brandt de Oliveira, bioqu\u00edmico que ayud\u00f3 a planificar y a interpretar los experimentos, y Roy Edward Larson, al frente de dos microscopios confocales. Ellos saben que trabajan en un \u00e1rea de investigaci\u00f3n sumamente competitiva, a\u00fan m\u00e1s despu\u00e9s del Nobel de 2004, y laber\u00edntica: conocemos no m\u00e1s de una docena de las 500 a mil enzimas que regulan la actividad de la ubiquitina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Identifican compartimentos que deshacen prote\u00ednas en el n\u00facleo de las c\u00e9lulas","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[],"coauthors":[5968],"class_list":["post-83710","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83710","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83710"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83710\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83710"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}