{"id":83719,"date":"2008-04-01T10:20:00","date_gmt":"2008-04-01T13:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/04\/01\/patria-sustantivo-femenino\/"},"modified":"2017-08-14T16:09:38","modified_gmt":"2017-08-14T19:09:38","slug":"patria-sustantivo-femenino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/patria-sustantivo-femenino\/","title":{"rendered":"Patria, sustantivo femenino"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/help_1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-244468\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/help_1-1-834x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"368\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Lasar Segall, 1891 Vilna \u2013 1957 S\u00e3o Paulo<\/span><\/a>En una sintom\u00e1tica analog\u00eda con las relaciones cotidianas de g\u00e9nero, millares de hombres se arman hasta los dientes y entran en guerra para defender la patria, curiosamente un sustantivo femenino, no solamente en portugu\u00e9s, tantas veces retratada en varios pa\u00edses como una mujer. Desdichadamente, el mismo entusiasmo de los campos de batalla es repetido en casa cuando la guerra termina, en un registro an\u00e1logo de las divisiones sexuales del d\u00eda a d\u00eda. Basta recordar c\u00f3mo, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, en Francia (para citar solamente un ejemplo), millares de mujeres que se hab\u00edan relacionado con soldados alemanes fueron humilladas en plaza p\u00fablica por el simple hecho de haber amado al enemigo. No obstante, la mayor\u00eda de los hombres serios que hicieron rentables negocios con los invasores escaparon ilesos. Era m\u00e1s f\u00e1cil y l\u00f3gico lanzar la ira por la patria ofendida sobre las mujeres que hab\u00edan maculado la honra del Estado.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda ese patr\u00f3n parece estar repiti\u00e9ndose en otros \u00e1mbitos, esta vez bajo el manto de preocupaciones humanitarias. Desde novelas de la TV Globo hasta titulares continuos en los medios, el tr\u00e1fico de mujeres est\u00e1 provocando un p\u00e1nico moral y real. Pero \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 la dimensi\u00f3n de ese fen\u00f3meno y cu\u00e1l el inter\u00e9s subyacente a esa cuesti\u00f3n? Lejos de negar la existencia del tr\u00e1fico, una pareja de investigadores, un estadounidense y una brasile\u00f1a, Ana Paula da Silva y Thaddeus Blanchette, ambos doctores de la Universidad Federal de R\u00edo de Janeiro (UFRJ), fueron al campo para traer nuevos puntos de vista a la discusi\u00f3n, con resultados innovadores. La mujer soltera, en especial la joven, ocupa un espacio privilegiado en los discursos sobre los peligros de la emigraci\u00f3n. Ella suele ser presentada como alguien que ser\u00eda expuesta a los peligros de la esclavitud sexual, una vez que est\u00e9 fuera de la red protectora de la familia y lejos de la mirada del gobierno de su pa\u00eds de nacimiento, observan los autores, m\u00e1s conocidos por su art\u00edculo Nuestra\u00a0 Se\u00f1ora de la Help (ayuda, auxilio en ingl\u00e9s): sexo, turismo y desplazamiento transnacional en Copacabana y que, ahora, est\u00e1n con dos nuevos art\u00edculos, a\u00fan in\u00e9ditos, fruto de nuevas investigaciones que problematizan a\u00fan m\u00e1s la trama que re\u00fane temas tales como turismo sexual, prostituci\u00f3n y tr\u00e1fico de mujeres. Seg\u00fan ellos, es necesario cautela y rigor cient\u00edfico para tratar el tema, y no sensacionalismo o pasi\u00f3n sin bases en lo real, so pena de transformar la lucha por derechos humanos en prejuicio y represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchas veces, los proyectos emigratorios de esas mujeres son tenidos como algo que representa un peligro a su pureza y libertad. Asimismo, la joven emigrante tambi\u00e9n es entendida como un peligro para la naci\u00f3n, avisan. Su desplazamiento internacional representa una amenaza tanto para el pa\u00eds de recepci\u00f3n como para el pa\u00eds de origen, en que ella es vista una hora como fuente de posibles malas costumbres e\/o amenazas biol\u00f3gicas, otra hora como amenaza en potencial al status de su pa\u00eds de origen, alguien cuyo comportamiento puede macular la reputaci\u00f3n de su tierra natal. Con relieve en ese cuadro se encuentra la prostituta, analizan. Prohibida de desplazarse, ella atrae todo tipo de vigilancia y represi\u00f3n, afirman. Pero en sus intentos de controlar las fronteras, proteger a sus ciudadanos y salvaguardar la naci\u00f3n, c\u00f3mo es que el Estado puede determinar qui\u00e9n es prostituta y qui\u00e9n no lo es. As\u00ed, por lo que parece, en vez de descubrir prostitutas en trayectorias de emigraci\u00f3n, el Estado las inventa, aplicando un concepto moral y pol\u00edtico, previamente formado, a una gran gama de mujeres que pueden o no estar prostituy\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Para los investigadores, la discusi\u00f3n perdi\u00f3 el rumbo y se transform\u00f3 en p\u00e1nico moral an\u00e1logo a aqu\u00e9l que tom\u00f3 cuenta de EE.UU. a comienzos del siglo XX sobre la esclavitud blanca, a su vez calcado en una fantas\u00eda racial victoriana que se horrorizaba de imaginar a mujeres blancas del Imperio en manos y camas de colonizados inferiores. Estos discursos han renacido porque provienen de una manera relativamente no cuestionada de construir filtros adicionales contra el movimiento indeseado de emigrantes a los pa\u00edses de Europa Occidental y Am\u00e9rica del Norte. As\u00ed, advierten, la narrativa brasile\u00f1a del tr\u00e1fico de mujeres parece estar m\u00e1s basada en mitos y estereotipos que en realidades, ya que no existen estad\u00edsticas confiables o ninguna indicaci\u00f3n de que una cantidad asustadora de brasile\u00f1as est\u00e1 siendo enga\u00f1ada. Los principales estudios del tr\u00e1fico en Brasil indican que la participaci\u00f3n de extranjeros en la seducci\u00f3n es relativamente baja. Los mismos n\u00fameros revelan que se confunde ese problema con la emigraci\u00f3n de prostitutas, en que se computan casos de emigraci\u00f3n voluntaria de esas profesionales como casos de tr\u00e1ficos de mujeres, hasta cuando estos no involucran violaciones de derechos humanos.<\/p>\n<p>Los autores advierten que existe una tendencia en ese debate de utilizar t\u00e9rminos de denuncia o acusaci\u00f3n como si fuesen categor\u00edas de an\u00e1lisis, una visi\u00f3n que, destacan, est\u00e1 lejos de considerar a esas mujeres como agentes activas en la construcci\u00f3n de sus destinos. Esa b\u00fasqueda de v\u00edctimas y villanos oculta el funcionamiento de las relaciones que constituyen los nexos entre turismo internacional, emigraci\u00f3n y sexo operando en la mayor\u00eda de las grandes ciudades brasile\u00f1as. La nota triste en esa posible visi\u00f3n enga\u00f1adora y enga\u00f1osa es que el grueso de los esfuerzos del gobierno brasile\u00f1o, en la lucha contra el tr\u00e1fico, parece estar concentrado en impedir o desincentivar los viajes de personas consideradas como vulnerables al tr\u00e1fico y no habilitar a esas personas a viajar con seguridad. En ese contexto es posible que la preocupaci\u00f3n con la esclavitud sexual femenina est\u00e9 siendo movilizada no para proteger a las mujeres en cuesti\u00f3n, sino para reprimir sus movimientos y proteger la reputaci\u00f3n de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/help_2-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-244469\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/04\/help_2-1-733x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"419\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Lasar Segall, 1891 Vilna \u2013 1957 S\u00e3o Paulo<\/span><\/a>Esa visi\u00f3n puede tanto perjudicar la lectura efectiva del tr\u00e1fico como de las supuestas consecuencias siempre da\u00f1inas del turismo sexual. Para los investigadores, en los discursos producidos por \u00f3rganos del gobierno sobre el fen\u00f3meno, es com\u00fan observar el concepto de turismo sexual como si fuese un sin\u00f3nimo de abuso de menores siempre vinculado a la extradici\u00f3n de mujeres para trabajos forzados como prostitutas, cuya soluci\u00f3n ser\u00eda la represi\u00f3n de las mujeres y la expulsi\u00f3n de los hombres. El locus de investigaci\u00f3n inicial para los autores fue el night club Help, en Copacabana, en R\u00edo de Janeiro, punto de encuentro entre prostitutas y extranjeros. La casa, por otra parte, acaba de cerrar sus puertas y ser\u00e1 purificada con su transformaci\u00f3n, a cargo del gobierno del estado carioca, en sede de un nuevo Museo de la Imagen y del Sonido. La pareja de investigadores observ\u00f3 y convers\u00f3 con clientes y prostitutas del Help para hacer un retrato m\u00e1s realista del turista sexual y sus razones, descubriendo las motivaciones que hacen que extranjeros, delante de la oferta actual de tantos pa\u00edses, vengan a Brasil. Primeramente, afirman, existe la idealizaci\u00f3n de que las brasile\u00f1as estar\u00edan dotadas de una sexualidad naturalmente acentuada, con un detalle notable y que har\u00eda a Gilberto Freyre re\u00edrse con gusto, ya que, para los turistas, la mezcla racial del\u00a0 pa\u00eds ser\u00eda la raz\u00f3n para esa sexualidad supuestamente a flor de piel. Venir a R\u00edo es como ir a una de aquellas tiendas de helados de los mil y un sabores, \u00bfsab\u00eda? Es mucho m\u00e1s excitante venir ac\u00e1 que ir a M\u00e9xico o Cuba, \u00bfen d\u00f3nde voy a encontrar una mezcla m\u00e1s restringida de las mujeres?, dijo uno de los entrevistados.<\/p>\n<p>Otra quimera de los turistas es la idea de que las relaciones expuestas en la ciudad, en especial sobre el papel de la mujer en la familia y en la sociedad, son t\u00edpicas de otros tiempos, el pasado de los pa\u00edses de origen de los extranjeros. Aqu\u00ed las mujeres saben tratar a un hombre y son como eran en Europa a\u00f1os atr\u00e1s, afirm\u00f3 otro turista. Por \u00faltimo, una visi\u00f3n de la ciudad de R\u00edo y de Brasil como perdedores, espacios socioecon\u00f3micos incapaces de proveer adecuadamente a la mayor\u00eda de sus habitantes, particularmente a las mujeres, mientras que los extranjeros tendr\u00edan dinero y status, teniendo por lo tanto la capacidad, por medio del noviazgo y del casamiento, de conseguir visas permanentes para sus parejas, volvi\u00e9ndose sumamente atrayentes para las mujeres brasile\u00f1as, prostitutas o no. A partir de esto, los investigadores fueron a observar el otro extremo de esa relaci\u00f3n, con el fin de problematizar el discurso estereotipado sobre turismo sexual y tr\u00e1fico de mujeres y descubrieron que las mujeres son activas en el mantenimiento de una visi\u00f3n de Brasil como campo para las realizaciones de fantas\u00edas sexuales y afectivas, ya que (para poner un ejemplo solamente) las prostitutas que hacen el estilo de novias son m\u00e1s exitosas que sus contrapartidas inmediatistas de satisfacci\u00f3n sexual. Lejos de ser simples v\u00edctimas, ellas poseen un control notable sobre sus acciones y representaciones, echando mano de artificios para construir una ansiada ascensi\u00f3n social por medio del forjamiento de\u00a0 v\u00ednculos con extranjeros itinerantes, sin que eso configure una visi\u00f3n simplista de esas mujeres como mercenarias calculistas.<\/p>\n<p>Todo es mucho m\u00e1s sutil que el gastado latiguillo de \u00bfqu\u00e9 hace en un lugar como \u00e9ste una muchacha como t\u00fa?, y los investigadores cuestionan el art\u00edculo 231 del C\u00f3digo Penal Brasile\u00f1o, que define como delito de tr\u00e1fico de mujeres ayudar a cualquier mujer que va a ejercer la prostituci\u00f3n en el exterior a salir del territorio nacional. Tal definici\u00f3n ignora el habitus de la prostituci\u00f3n en lugares como Copacabana, en que el amor y el sexo comercializado son dos caras de una misma moneda. As\u00ed, nos parece muy poco probable que esa legislaci\u00f3n pueda prevenir el tr\u00e1fico de mujeres, siempre y cuando eso siga siendo definido como sin\u00f3nimo de viaje internacional de prostituta. Los investigadores recuerdan que, despu\u00e9s de la adhesi\u00f3n de Brasil al Protocolo de Palermo, en 2004, que trata de la cuesti\u00f3n del tr\u00e1fico, hubo pocas y peque\u00f1as discusiones internas p\u00fablicas sobre la nueva pol\u00edtica de enfrentamiento de la cuesti\u00f3n, que prefiri\u00f3 no o\u00edr la voz de las prostitutas. El enfrentamiento parece que va a quedar restringido al art\u00edculo 231, que estipula que cualquier prostituta en movimiento es, ipso facto, una traficada. Un proyecto pol\u00edtico de orientaci\u00f3n democr\u00e1tica, que supuestamente lucha contra el tr\u00e1fico de mujeres, ha sido configurado como un programa autoritario de represi\u00f3n a la prostituci\u00f3n y que busca su legitimidad popular en el llamamiento a las responsabilidades internacionales de Brasil.<\/p>\n<p>La palabra clave en ese discurso es la vulnerabilidad, como si las mujeres que se desplazan internacionalmente fuesen incapaces, siempre, de tomar una decisi\u00f3n racional y es necesario reprimirlas, impedir su derecho de ir y venir, para su propio bien. En ese sentido, anotan los autores, la prostituta es vista como una especie de mujer inferior, incapaz, cuya actividad es articulada con la ilegalidad, con la vinculaci\u00f3n a mafias criminales, aunque su trabajo sea, seg\u00fan las leyes brasile\u00f1as, aceptado legalmente. Podemos formular la hip\u00f3tesis de que, en la lucha para la acumulaci\u00f3n del status entre las naciones, una de las atribuciones del Estado es velar por la pureza de sus ciudadanas cuando esas viajan m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras, pues el comportamiento de ellas, una vez identificadas \u00e9tnica o nacionalmente en el exterior, puede ser f\u00e1cilmente atribuible a todas las mujeres de aquella sociedad, advierten. Habr\u00eda entonces un complejo de valores morales e intereses que subyacen e informan las acciones del Estado, haciendo que sus acciones de protecci\u00f3n sean poco funcionales en el combate del tr\u00e1fico real, centradas en los discursos de valoraci\u00f3n de la naci\u00f3n en el mundo globalizado. Es m\u00e1s: es importante recordar que hoy en d\u00eda sabemos muy poco sobre la prostituci\u00f3n y sus posibles v\u00ednculos con el tr\u00e1fico de mujeres. Por lo tanto, las narrativas hegem\u00f3nicas en el universo antitr\u00e1fico no se fundamentan en l\u00f3gica cient\u00edfica, y s\u00ed en un orden moral y pol\u00edtico que se presenta, enga\u00f1osamente, como fruto de una investigaci\u00f3n socio-cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Como resultado de ello, afirman, surgen narrativas hegem\u00f3nicas dudosas. La primera evidencia la necesidad de que Brasil demuestre que es miembro responsable de la comunidad de naciones. La segunda separa a las brasile\u00f1as en desplazamiento internacional entre las que pueden viajar y las que son vulnerables y no pueden viajar, por lo menos por el momento. Por \u00faltimo, la que sit\u00faa la prostituci\u00f3n, en general, como trabajo excepcionalmente degradante y peligroso, equiparado al tr\u00e1fico de drogas. Estos datos levantan dudas sobre un Estado que, por un lado, reconoce como su deber la represi\u00f3n de las violaciones de los derechos humanos de las mujeres y, por otro, alberga funcionarios p\u00fablicos que entienden a las prostitutas como seres esencialmente delincuentes y destituidos de derechos. Por eso la represi\u00f3n policial antitr\u00e1fico sigue orient\u00e1ndose por la prohibici\u00f3n del movimiento de prostituta y no por el deseo de garantizar a esas mujeres (y hombres) sus derechos humanos. En la base de todo, nuevamente, la vinculaci\u00f3n entre pureza sexual femenina, Estado y status relativo de grupos sociales. En una sociedad donde los s\u00edmbolos de pureza son legibles para la mayor\u00eda es f\u00e1cil decir quien es o no pura. Cuando las alianzas matrimoniales tienen lugar entre sociedades, la posibilidad de discernir sobre la pureza relativa de una mujer es reducida, y la etnicidad o la nacionalidad son le\u00eddas como marcas de la calidad femenina?. Vale recordar, dicen los autores, que la palabra francesa, en R\u00edo del inicio del siglo XIX, era sin\u00f3nimo de prostituta, de la misma forma que hoy lo mismo parece estar sucediendo con la palabra brasile\u00f1a en Europa y en EE.UU.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La motivaci\u00f3n y los resultados de las pol\u00edticas contra el tr\u00e1fico de mujeres","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[270],"coauthors":[684],"class_list":["post-83719","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-antropologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83719","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83719"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83719\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83719"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83719"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83719"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83719"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}