{"id":83732,"date":"2008-05-01T00:00:00","date_gmt":"2008-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/05\/01\/tierra-en-transito-2\/"},"modified":"2017-08-07T16:28:27","modified_gmt":"2017-08-07T19:28:27","slug":"tierra-en-transito-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/tierra-en-transito-2\/","title":{"rendered":"Tierra en tr\u00e1nsito"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_244064\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/geologia1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-244064\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/geologia1-1-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Izan Petterle\/ SambaPhoto <\/span><\/a> El mapa m\u00e1s reciente de Rodinia incluye tierras del actual semi\u00e1rido nordestino<span class=\"media-credits\">Izan Petterle\/ SambaPhoto <\/span><\/p><\/div>\n<p>Hace alrededor de mil millones de a\u00f1os, una buena parte de las masas terrestres formaba un supercontinente llamado Rodinia, nombre derivado del vocablo ruso para Madre Tierra. Hasta ah\u00ed los expertos parecen estar de acuerdo. Pero la reconstituci\u00f3n de esa inmensa extensi\u00f3n de tierra es un rompecabezas dif\u00edcil de armar, aun con todas las herramientas de la geolog\u00eda moderna. En busca de acercarse a ese pasado remoto, un grupo internacional constituido en 1999 por la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (Unesco) aun\u00f3 esfuerzos y junt\u00f3 nuevas evidencias en los respectivos continentes. Sus integrantes no arribaron a un consenso, pero la edici\u00f3n de febrero de la revista Precambrian Research contiene la versi\u00f3n hasta ahora m\u00e1s respetada entre los autores. El mundo se aglomeraba en un solo continente, que estaba ubicado pr\u00e1cticamente entero al sur del Ecuador. Los resultados llegan en buena hora, ya que la propia Unesco declar\u00f3 a 2008 como el a\u00f1o del planeta Tierra.<\/p>\n<p>De acuerdo con este trabajo multinacional, Rodinia estaba casi enteramente al sur del Ecuador. &#8220;Sabemos eso por los vestigios de glaciaci\u00f3n que indican qu\u00e9 regiones estaban cerca de los polos en aquella \u00e9poca&#8221;, explica Benjamim Bley Brito Neves, del Instituto de Geociencias de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IG-USP). Territorios que actualmente corresponden a la India y China, ubicados ahora en el Hemisferio Norte, estaban en la l\u00ednea ecuatorial. Al norte estaban bloques que actualmente integran Australia y Siberia. La Amazonia estaba pegada al sur de Laurentia, lo que es actualmente Am\u00e9rica del Norte, con un fragmento al este que hoy en d\u00eda forma parte de M\u00e9xico. El oeste de \u00c1frica estaba al sur de la Amazonia, con parte de su territorio en el Polo Sur. La\u00a0 actual del semi\u00e1rido nordestino de Brasil, por donde corre el r\u00edo S\u00e3o Francisco, formaba parte de la fracci\u00f3n oeste de la Amazonia y del occidente africano. En tanto, lo que hoy es Bah\u00eda estaba m\u00e1s al noroeste, en el bloque del Congo.<\/p>\n<p>Comparado con la distribuci\u00f3n actual de los continentes, este mapa parece insano a los ojos de alguien que no sea ge\u00f3logo. Parece que las piezas que forman el mundo estaban mezcladas al azar. Los especialistas ven alg\u00fan sentido en los movimientos de las masas terrestres, pero las informaciones que tienen no suministran certezas para una \u00e9poca tan remota.<\/p>\n<p>Las informaciones que permitir\u00edan ubicar con mayor precisi\u00f3n los continentes en aquella \u00e9poca son escasas porque est\u00e1n preservadas en rocas y asociaciones rocosas raras. El ge\u00f3logo de la Universidad de Brasilia (UnB) Reinhardt Fuck, quien particip\u00f3 del proyecto de la Unesco, explica que las rocas volc\u00e1nicas son un material precioso pues se forman por un enfriamiento r\u00e1pido que cristaliza en su interior el registro del campo magn\u00e9tico terrestre de aquel momento. Millones y millones de a\u00f1os despu\u00e9s, un experto puede analizar esos datos paleomagn\u00e9ticos y determinar a qu\u00e9 distancia del polo se form\u00f3 aquella roca y cu\u00e1l era su orientaci\u00f3n en aquel momento. Con base en eso el investigador puede reconstruir la trayectoria que aquel pedazo de continente recorri\u00f3 desde su origen. Ese tiempo, la edad de las rocas, se determina mediante t\u00e9cnicas de dataci\u00f3n por is\u00f3topos radiog\u00e9nicos, en las cuales elementos qu\u00edmicos se transforman por decaimiento radioactivo. &#8220;Is\u00f3topos de uranio y de torio se transforman en is\u00f3topos de plomo&#8221;, comenta Fuck, &#8220;en una tasa que conocemos razonablemente bien&#8221;. Esa tasa es lo que le permite estimar la edad de las rocas con base en las proporciones de elementos que las componen.<\/p>\n<p>El paleomagnetismo resuelve parte del rompecabezas: permite disponer las piezas en la orientaci\u00f3n en la que estaban, el lado superior hacia arriba y as\u00ed sucesivamente, y en la distancia correcta con relaci\u00f3n a los polos. Pero, \u00bfcu\u00e1l se ubica a la derecha y cu\u00e1l a la izquierda? \u00bfC\u00f3mo se encajan? Para encontrar dichas informaciones \u2013 la paleolongitud \u2013 se requiere de un trabajo meticuloso: hay que analizar la composici\u00f3n qu\u00edmica y otras propiedades de las rocas y compuestos rocosos de cada \u00e1rea estudiada y buscar donde existen composiciones similares en otros lugares del mundo. &#8220;Los ge\u00f3logos comparan diariamente fragmentos de la corteza con base en la geolog\u00eda&#8221;, comenta Fuck. Cuando encuentran asociaciones de rocas con composici\u00f3n y edades similares en continentes diferentes, presumen que aquellas regiones estuvieron juntas en alg\u00fan momento de la historia geol\u00f3gica. As\u00ed el rompecabezas va paulatinamente hallando su forma, pero los encajes dependen mucho de la interpretaci\u00f3n. &#8220;Cada uno tiene su opini\u00f3n&#8221;, dice el ge\u00f3logo de la UnB, &#8220;y las hip\u00f3tesis obviamente pululan&#8221;.<\/p>\n<p>Por eso el mapa de Rodinia est\u00e1 en constante mutaci\u00f3n desde la primera propuesta de 1991 (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2002\/05\/01\/la-madre-tierra\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em> n\u00ba 75<\/em><\/a>). En esa \u00e9poca el canadiense Paul Hoffman, ahora en la Universidad Harvard, Estados Unidos, cometi\u00f3 lo que Bley c\u00f3micamente describe como &#8220;un acto de irresponsabilidad cient\u00edfica&#8221; y, al mismo tiempo, &#8220;un golpe de genialidad&#8221;. Consultado sobre por qu\u00e9 los f\u00f3siles de plantas indicaban que no hab\u00eda barreras a la libre circulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de los seres vivos, Hoffman reuni\u00f3 las (insuficientes) informaciones publicadas por \u00e9l y otros investigadores, y plante\u00f3 un supercontinente. Esa primera versi\u00f3n era necesariamente inexacta \u2013 y por eso mismo podr\u00eda caracteriz\u00e1rsela como irresponsable \u2013 pero tuvo el efecto importante de arrojar a los especialistas del mundo entero en busca de mejores encajes.<\/p>\n<p>Ge\u00f3logos brasile\u00f1os hasta ahora encontraron en pocas \u00e1reas rocas con alrededor de mil millones de a\u00f1os, de la \u00e9poca de Rodinia. El m\u00e1s reciente mapa de los descendientes de ese supercontinente en Am\u00e9rica del Sur aparece tambi\u00e9n en la Precambrian Research de febrero. Elaborado por Fuck, Bley y Carlos Schobbenhaus, del Servicio Geol\u00f3gico de Brasil, el trabajo muestra que representantes de Rodinia se concentran en el sur de Amazonia, en el estado do Mato Grosso, y en la regi\u00f3n nordeste, sobre todo Bah\u00eda y Pernambuco. &#8220;Am\u00e9rica del Sur es un mosaico de fragmentos de Rodinia&#8221;, afirma Bley.<\/p>\n<div id=\"attachment_244065\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/geologia2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-244065\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/geologia2-2-300x148.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"148\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Manoel d\u2019agrella\/usp<\/span><\/a> Diques actualmente en Ilh\u00e9us, Bah\u00eda, ya exist\u00edan en la \u00e9poca de Rodinia<span class=\"media-credits\">Manoel d\u2019agrella\/usp<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Sin certezas<br \/>\n<\/strong>Parte de las rocas necesarias para reconstruir Rodinia se encuentra ahora inaccesible \u2013 debajo de cadenas monta\u00f1osas, de cuencas sedimentares o en el fondo del mar. El costo de mostrar esas \u00e1reas es prohibitivo para los investigadores, que terminan por depender de emprendimientos de gran porte, tales como perforaciones en busca de petr\u00f3leo. Fue ese tipo de muestras lo que permiti\u00f3 incluir en el mapa del proyecto de la Unesco la regi\u00f3n de Paranapanema, hoy situada en el sudeste brasile\u00f1o, cuyas rocas se esconden debajo de la cuenca del Paran\u00e1 y que por eso hasta ahora hab\u00eda sido ignorada en reconstituciones de Rodinia.<\/p>\n<p>Los investigadores brasile\u00f1os est\u00e1n bastante convencidos de que el bloque amaz\u00f3nico compon\u00eda Rod\u00ednia al menos en las proximidades del continente Laurentia, que reun\u00eda las actuales Am\u00e9rica do Norte y Groenlandia. A lo mejor estaba apoyado. Pero existen discusiones con relaci\u00f3n a la posici\u00f3n relativa de las dos masas terrestres. Manoel D&#8217;Agrella Filho, del Instituto de Astronom\u00eda, Geof\u00edsica y Ciencias Atmosf\u00e9ricas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (IAG-USP), es uno de los que no est\u00e1n convencidos de la versi\u00f3n publicada por el grupo ligado a la Unesco. Para \u00e9l, el bloque amaz\u00f3nico se choc\u00f3 contra el sur de Laurentia, al que despu\u00e9s esquiv\u00f3 en sentido horario. Ese modelo, planteado por el estadounidense Eric Tohver, tambi\u00e9n del IAG, explica las cicatrices dejadas por el choque en el continente norteamericano \u2013 deformaciones geol\u00f3gicas conocidas como cintur\u00f3n de Grenville \u2013 y encaja al territorio amaz\u00f3nico al sudeste de la posici\u00f3n actual de Am\u00e9rica del Norte durante el per\u00edodo de Rodinia.<\/p>\n<p>La gran diferencia entre la propuesta internacional y la de los investigadores del IAG no es la posici\u00f3n relativa de las actuales Amazonia y Am\u00e9rica del Norte. Sin embargo, ellos disienten al respecto de las caracter\u00edsticas de la colisi\u00f3n entre ambas masas terrestres. Para D&#8217;Agrella, el mapa de Rodinia era m\u00e1s din\u00e1mico que el que aparece en las propuestas vigentes. Un trabajo coordinado por \u00e9l, publicado este a\u00f1o en la Earth and Planetary Science Letters, una de las revistas de mayor prestigio en las ciencias de la Tierra, refuerza la idea de que o bloque amaz\u00f3nico se desliz\u00f3 alrededor de Laurentia y da fuerza a un continente en el que la posici\u00f3n relativa de las masas terrestres cambi\u00f3 constantemente. Frente al trabajo del grupo de la Unesco, el investigador del IAG mantiene su opini\u00f3n, pero admite que por ahora no hay manera de declarar vencedores en el debate. &#8220;Los datos paleomagn\u00e9ticos pueden interpretarse de diversas maneras&#8221;, dice. Y las informaciones disponibles no permiten refutar ninguna de las hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>Otro punto de contienda se refiere a la cuenca del r\u00edo S\u00e3o Francisco. En el mapa del grupo internacional, el bloque que actualmente alberga a la cuenca del r\u00edo S\u00e3o Francisco forma parte de Rodinia. Sin embargo, para D&#8217;Agrella esa interpretaci\u00f3n no tiene en cuenta indicios del gran oc\u00e9ano Brasiliano que en esa \u00e9poca separar\u00eda a buena parte de los bloques africanos y sudamericanos \u2013 la regi\u00f3n del S\u00e3o Francisco inclusive \u2013 del conjunto formado por la Amazonia, Laurentia y el oeste del \u00c1frica. Para D&#8217;Agrella, el oc\u00e9ano realmente separaba Rodinia del territorio que agrupaba a lo que actualmente es la cuenca del r\u00edo S\u00e3o Francisco y las regiones africanas del Congo y el Kalahari.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/geologia-esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-244066\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/geologia-esp-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"188\" \/><\/a>Continentes gitanos<br \/>\n<\/strong>Sea cual sea su tama\u00f1o y su forma, un continente muy grande no puede perdurar. &#8220;Estamos sobre una bomba t\u00e9rmica&#8221;, explica Bley. Debajo de nuestros pies hay entre 150 y 300 kil\u00f3metros de litosfera, la corteza terrestre, s\u00f3lida. Es una membrana delgad\u00edsima con relaci\u00f3n al resto del planeta \u2013 alrededor de 6 mil kil\u00f3metros hasta el centro de la Tierra. Las altas temperaturas del manto terrestre, la capa ubicada debajo de la corteza, le otorgan caracter\u00edsticas viscosas a los minerales que lo componen, que en el transcurso de millones de a\u00f1os hacen movimientos a los efectos de liberar calor. Cuando un supercontinente se forma, el calor se acumula bajo la litosfera y puede llegar a rajarla, como cuando se apoya una tetera con agua hirviendo sobre una mesa de vidrio. Es lo que sucedi\u00f3 con Rodinia: el continente se quebr\u00f3 en cuatro grandes masas \u2013 Laurentia, Gondwana, B\u00e1ltica y Siberia \u2013 que hace alrededor de 230 millones de a\u00f1os volvieron a congregarse en Pangea. Fue ese supercontinente, m\u00e1s conocido, el que dio origen al mapamundi actual.<\/p>\n<p>Mientras los ge\u00f3logos discuten hip\u00f3tesis y excavan rocas en busca de respuestas, los continentes siguen su incansable migraci\u00f3n. Las placas oce\u00e1nicas son m\u00e1s pesadas que las continentales, y por eso tienden a entrar por debajo de los continentes. En ese proceso, el oc\u00e9ano Pac\u00edfico arrug\u00f3 a Am\u00e9rica del Sur, dando origen a la cordillera de los Andes, y causa terremotos frecuentes a lo largo del la costa. Muy lentamente el Pac\u00edfico se est\u00e1 cerrando, mientras que el Atl\u00e1ntico, el \u00cdndico, el Tasm\u00e1nico, el Mar Rojo y el golfo P\u00e9rsico se ensanchan algunos cent\u00edmetros por a\u00f1o. De mantenerse las rutas actuales, en unos 50 millones de a\u00f1os los ge\u00f3logos prev\u00e9n que Asia y Am\u00e9rica se encontrar\u00e1n en un nuevo gran continente, que a\u00fan no existe pero ya tiene nombre: Amasia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Delinean las nuevas formas de un supercontinente que existi\u00f3 hace mil millones de a\u00f1os","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[309],"coauthors":[1601],"class_list":["post-83732","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83732","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83732"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83732\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83732"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83732"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83732"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83732"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}