{"id":83733,"date":"2008-05-01T00:00:00","date_gmt":"2008-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/05\/01\/el-dulce-de-la-vida-2\/"},"modified":"2024-06-05T16:04:27","modified_gmt":"2024-06-05T19:04:27","slug":"el-dulce-de-la-vida-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-dulce-de-la-vida-2\/","title":{"rendered":"El dulce de la vida"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/paladar1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-244071\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/paladar1-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><span class=\"media-credits-inline\">miguel boyayan<\/span><\/a>Atr\u00e1s de la vidriera de una confiter\u00eda, lemon pie, mousse de chocolate y otras exquisiteces encienden el apetito. Cremosas, crocantes o tiernas, para hincar los dientes o derretirse en la boca, dulces, de sabor delicado, fuerte o \u00e1cido dejan las gl\u00e1ndulas salivales en polvorosa. Dif\u00edcil no querer una porci\u00f3n, y m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda parar a la primera cucharada. \u00bfGula? Los neurocient\u00edficos tienen otro nombre para eso: sistema dopamin\u00e9rgico de recompensa. La sensaci\u00f3n del gusto azucarado en la lengua hace que el cerebro produzca dopamina, un neurotransmisor que estimula a las neuronas responsables del placer. Ese mecanismo hizo que durante mucho tiempo el gusto fuera considerado el principal instigador del consumo de az\u00facar, pero el neurocient\u00edfico Ivan de Ara\u00fajo descubri\u00f3 que la absorci\u00f3n de calor\u00edas por el organismo tambi\u00e9n estimula el sistema de recompensa. Los resultados, publicados en la edici\u00f3n de marzo de la revista cient\u00edfica Neuron, pueden ayudar a entender la atracci\u00f3n por los dulces en el origen de muchos problemas de obesidad.<\/p>\n<p>Radicado en el Laboratorio John B. Pierce, asociado a la universidad estadounidense Yale, Ara\u00fajo cree que el gusto, una herramienta destinada a encontrar alimentos cal\u00f3ricos en la naturaleza, ayuda a los animales a sobrevivir. Pero \u00e9l pretend\u00eda entender mejor el mecanismo que lleva a la preferencia por calor\u00edas. Por eso profundiz\u00f3 su especializaci\u00f3n durante un posdoctorado en la Universidad Duke, Estados Unidos, donde Sidney Simon y el brasile\u00f1o Miguel Nicolelis unieron sus conocimientos sobre el funcionamiento de las c\u00e9lulas que detectan el gusto en la lengua con t\u00e9cnicas de registro detallado de la actividad cerebral que siguen la actividad de conjuntos de neuronas en tiempo real. Ambos investigadores crearon as\u00ed una l\u00ednea de investigaci\u00f3n que apunta a escrutar las conexiones entre las papilas gustativas de la lengua y el cerebro \u2013 la neurofisiolog\u00eda de la gustaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Asociado a este grupo, Ara\u00fajo mont\u00f3 un experimento usando ratones gen\u00e9ticamente modificados que no producen una prote\u00edna necesaria para sentir sabores dulces, amargos o de amino\u00e1cidos. Y verific\u00f3 que si pueden optar por tomar agua pura o con sacarosa, los ratones normales prefieren el agua dulce. Para los alterados, no hay diferencia. El investigador entonces les dio a los ratones alterados un tiempo mayor para que pudieran usar los efectos metab\u00f3licos al evaluar cada uno de los l\u00edquidos. En d\u00edas alternados, pon\u00eda de un lado de la jaula una botella con agua pura o una botella con agua dulce del lado opuesto. Al ofrecer cada l\u00edquido separadamente, el animal ten\u00eda tiempo suficiente como para absorber \u2013 o no \u2013 el az\u00facar y sentir sus efectos. El resultado apareci\u00f3 en el comportamiento: cuando el investigador pon\u00eda botellas de agua en los dos costados de las jaulas al mismo tiempo, los ratones sin gusto r\u00e1pidamente optaban por el lado de la jaula donde los d\u00edas anteriores encontraban agua endulzada. Ellos hab\u00edan aprendido a asociar la ubicaci\u00f3n de la botella al contenido energ\u00e9tico del l\u00edquido.<\/p>\n<p>&#8220;Queda claro que la recompensa que los animales buscan no es el gusto, sino las calor\u00edas&#8221;, concluye Ara\u00fajo. Para no dejar m\u00e1rgenes de duda, repiti\u00f3 el experimento con ratones j\u00f3venes. En esta oportunidad emple\u00f3 sucralosa, un edulcorante con sabor parecido al del az\u00facar, pero que no es absorbido por el intestino. De nuevo los cobayos con el gusto intacto escog\u00edan el agua dulce. Sin embargo, como el producto no es usado por el organismo, los ratones modificados no pod\u00edan contar con la v\u00eda metab\u00f3lica para detectar az\u00facar y no desarrollaron la preferencia por ninguno de los lados de la jaula.<\/p>\n<p>Para investigar el mecanismo implicado en ese comportamiento, el grupo midi\u00f3 los tenores de dopamina en el cerebro de los cobayos. Vieron que en los animales normales la cantidad del neurotransmisor en el cerebro aumenta tanto en respuesta al agua con sacarosa como en la que contiene sucralosa, pero los alterados solamente reaccionaron a la sacarosa. Para Ara\u00fajo, los resultados prueban que dos v\u00edas independientes estimulan el sistema de recompensa: la gustativa y la metab\u00f3lica.<\/p>\n<p>Los edulcorantes se acoplan a los receptores en las c\u00e9lulas de la lengua de la misma manera que el az\u00facar, y as\u00ed enga\u00f1an al organismo. Pero no por mucho tiempo. Un estudio publicado este a\u00f1o por investigadores estadounidenses demostr\u00f3 que los alimentos con edulcorantes a decir verdad llevan a los animales a ingerir m\u00e1s calor\u00edas a largo plazo. &#8220;Es probable que el perfil temporal de la liberaci\u00f3n dopamin\u00e9rgica en ambas v\u00edas sea diferente&#8221;, explica Ara\u00fajo. El paladar provoca una producci\u00f3n instant\u00e1nea de dopamina, pero el investigador cree que la estimulaci\u00f3n no dura m\u00e1s que algunos segundos. En tanto, el efecto de la v\u00eda metab\u00f3lica, que depende de la absorci\u00f3n del az\u00facar por el organismo, puede durar minutos o incluso horas. Por eso mismo provoca una producci\u00f3n m\u00e1s sostenida de dopamina. &#8220;Parece que la v\u00eda metab\u00f3lica tiene un efecto acumulativo que la v\u00eda del gusto no tiene&#8221;, especula el neurocient\u00edfico, quien subraya la importancia de hacer m\u00e1s estudios empleando una tecnolog\u00eda m\u00e1s precisa para medir las concentraciones de dopamina en el transcurso del tiempo.<\/p>\n<div id=\"attachment_244072\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/paladar2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-244072\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/paladar2-2-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Miguel boyayan<\/span><\/a> Lim\u00f3n o chocolate: el az\u00facar activa el cerebro<span class=\"media-credits\">Miguel boyayan<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Circuitos azucarados<br \/>\n<\/strong>Cuando un animal consume sacarosa, el organismo produce insulina, una hormona esencial para procesar los az\u00facares. Esa insulina es transportada al cerebro y all\u00ed potencialmente estimula a las neuronas dopamin\u00e9rgicas. La dopamina que se produce en consecuencia activa una serie de circuitos cerebrales que afectan las emociones. Ara\u00fajo a\u00fan no sabe en detalle de qu\u00e9 manera esta v\u00eda que parte de la detecci\u00f3n de calor\u00edas por parte del organismo act\u00faa en el cerebro.<\/p>\n<p>Pero la dificultad en trazar la ruta del gusto no es un problema para el investigador. Al contrario, \u00e9ste parece preferir trayectos intrincados. Graduado en filosof\u00eda, Ara\u00fajo se encant\u00f3 por la l\u00f3gica e hizo su maestr\u00eda en matem\u00e1tica. A\u00fan en busca de la l\u00f3gica, se intern\u00f3 en las redes neurales virtuales en una maestr\u00eda en el \u00e1rea de inteligencia artificial y rob\u00f3tica. Descubri\u00f3 al fin que las redes de neuronas reales son m\u00e1s interesantes y se doctor\u00f3 en neurofisiolog\u00eda del comportamiento alimentario. Ahora pretende relevar las conexiones entre las neuronas ligadas al gusto y las que incitan a comer.<\/p>\n<p>En busca de socios de investigaci\u00f3n, Ara\u00fajo present\u00f3 un seminario en el Instituto de Ciencias Biom\u00e9dicas de la Universidad de S\u00e3o Paulo (ICB-USP). All\u00ed conoci\u00f3 a la neuroanatomista Sara Shammah-Lagnado, quien le mostr\u00f3 los resultados de la exploraci\u00f3n anat\u00f3mica en la regi\u00f3n cerebral que alberga el reconocimiento de alimentos cal\u00f3ricos. En un art\u00edculo que ser\u00e1 publicado este a\u00f1o en la revista Neuroscience, Sara y su equipo muestran interconexiones entre un \u00e1rea del cerebro ligada a la motivaci\u00f3n y otra vinculada a reacciones motoras. &#8220;Es una interfaz entre la motivaci\u00f3n y la acci\u00f3n&#8221;, resume la investigadora.<\/p>\n<p>El encuentro fortuito entre grupos de investigaci\u00f3n dio inicio a una b\u00fasqueda multidisciplinaria. Ara\u00fajo espera tener pronto un mapa detallado de los circuitos cerebrales implicados en la v\u00eda de se\u00f1alizaci\u00f3n entre la insulina y el sistema de recompensa, entre ver un chocolate y com\u00e9rselo. &#8220;Vemos relaciones anat\u00f3micas y no podemos asignarles funciones&#8221;, dice Sara, &#8220;Ivan hace experimentos funcionales que permiten chequear hip\u00f3tesis basadas en circuitos neurales&#8221;. Con el abordaje integrado, el equipo de la USP espera apuntar exactamente en qu\u00e9 zonas del cerebro Ara\u00fajo debe medir la concentraci\u00f3n de dopamina despu\u00e9s de que un rat\u00f3n ingiere calor\u00edas.<\/p>\n<p>Los datos preliminares del grupo de Sara indican que est\u00e1n buscando la relaci\u00f3n entre comer y sentirse satisfecho en el lugar correcto. &#8220;Es una l\u00ednea de investigaci\u00f3n que va a dar sus frutos&#8221;, subraya. Es la b\u00fasqueda del h\u00e1bitat de la gula, que antes que ser pecado asegur\u00f3 la supervivencia y la proliferaci\u00f3n de la vida animal en el planeta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Por qu\u00e9 nos encanta comer tortas, pasteles y otras cosas dulces","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[305,319,320],"coauthors":[1601],"class_list":["post-83733","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-fisiologia-es","tag-neurociencia-es","tag-nutricion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83733","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83733"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83733\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":518817,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83733\/revisions\/518817"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83733"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83733"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83733"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83733"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}