{"id":83739,"date":"2008-05-01T00:00:00","date_gmt":"2008-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/05\/01\/una-red-de-intrigas-2\/"},"modified":"2017-08-07T18:43:47","modified_gmt":"2017-08-07T21:43:47","slug":"una-red-de-intrigas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-red-de-intrigas-2\/","title":{"rendered":"Una red de intrigas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/arte-internet-abre-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-244143\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/arte-internet-abre-2-300x204.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"204\" \/><span class=\"media-credits-inline\">H\u00e9lio de Almeida<\/span><\/a>Es la m\u00e1s pura verdad, puede creerlo: el pasado fin de semana, un muchacho fue seducido y embriagado por una rubia de aqu\u00e9llas de cine en una disco y se despert\u00f3 en una ba\u00f1era de hotel rodeado de hielo, con un mensaje escrito en el espejo con l\u00e1piz labial rojo dici\u00e9ndole que consultara inmediatamente a un m\u00e9dico, pues le hab\u00eda extra\u00eddo un ri\u00f1\u00f3n. Una variable de esta historia es la del ni\u00f1o \u2013\u201chijo de la vecina de un primo\u201d\u2013 que desapareci\u00f3 cuando compraba un s\u00e1ndwich en el McDonald\u2019s de un famoso shopping de la ciudad y fue encontrado una semana despu\u00e9s, p\u00e1lido. Cuando la madre lo fue a duchar, vio un gran corte no cicatrizado y lo llev\u00f3 a la guardia del hospital, donde descubrieron que traficantes de \u00f3rganos le hab\u00edan extra\u00eddo uno de sus ri\u00f1ones.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 usuario regular de internet en todo el planeta nunca recibi\u00f3 al menos un mensaje de \u00e9stos, reenviado por un amigo o conocido, con el relato de alg\u00fan caso que le pareci\u00f3 bizarro o absurdo, capaz de causar escalofr\u00edos? Probablemente ninguno. El objetivo de estos incre\u00edbles pero posibles relatos sobre amenazas y conspiraciones es casi siempre difundir el miedo y el p\u00e1nico. Uno de los primeros y m\u00e1s famosos mensajes del g\u00e9nero contaba la historia de una persona que fuera infectada en un lugar p\u00fablico por alguien que lo pinch\u00f3 con una jeringa \u2013 en el cine, en el \u00f3mnibus, en el metro, etc. \u2013 y recibi\u00f3 un mensaje donde se le\u00eda: \u201cBienvenido al mundo del VIH\u201d. Sobran tambi\u00e9n casos sobre alimentos y refrescos contaminados y trampas de delincuentes para asaltar a personas distra\u00eddas en los grandes centros urbanos.<\/p>\n<p>La paranoia que sigui\u00f3 a los atentados del 11 de septiembre de 2001 con relaci\u00f3n a la pol\u00edtica intervencionista estadounidense hizo surgir en Brasil la historia de que en las escuelas de Estados Unidos los ni\u00f1os estar\u00edan aprendiendo en las clases de geograf\u00eda que la Amazonia era una zona libre internacional o que pertenec\u00eda a\u00a0 ese pa\u00eds y no a Brasil. Otra asegura que un video de una empresa norteamericana \u201cvende\u201d la idea de que la Amazonia no forma parte de una naci\u00f3n (Brasil), sino del mundo, y que todos aquellos que tengan miedo de ver la selva desaparecer\u00a0 deber\u00edan asociarse a ese grupo para tener derecho a comenzar a \u201ccomprar\u201d o a tomar posesi\u00f3n de sus tierras.<\/p>\n<p>Todos estos relatos, jam\u00e1s probados, son lo que se ha dado en llamar leyendas urbanas, invenciones creadas hace siglos, principalmente en forma oral, pero que parecen haber encontrado en internet un campo bastante f\u00e9rtil para su multiplicaci\u00f3n y difusi\u00f3n. Y son tantas que llamaron la atenci\u00f3n del investigador Carlos Renato Lopes hace seis a\u00f1os, y lo llevaron a defender en la USP el doctorado \u201cLeyendas urbanas en internet: entre el orden del discurso y el acontecimiento enunciativo\u201d. Lopes comenta que mucho antes de abocarse al tema, se daba cuenta de que algunas de \u00e9stas iban y ven\u00edan al cabo de un tiempo, a veces con peque\u00f1os cambios o con el agregado de detalles. \u201cProcur\u00e9 saber m\u00e1s sobre este tipo de texto y vi que solamente hab\u00eda material al respecto en la propia internet. Resolv\u00ed entonces presentar un proyecto de doctorado sobre el tema planteando un estudio desde el punto de vista del discurso, es decir, de la pr\u00e1ctica social del uso de la lenguaje, que es afectada por la historia y por la ideolog\u00eda\u201d. Su intenci\u00f3n era investigar de qu\u00e9 manera se construyen las historias y luego circulan dentro de pr\u00e1cticas discursivas.<\/p>\n<p><strong>Absurdo<br \/>\n<\/strong>Durante dos a\u00f1os, Lopes recab\u00f3 y analiz\u00f3 nada menos que unos 12 mil mensajes propagados por internet. Si tuviera que definir a la leyenda urbana como un g\u00e9nero narrativo, con caracter\u00edsticas propias que la distinguiera de otros, \u00e9l apuntar\u00eda b\u00e1sicamente, en primero lugar, el hecho tratarse de un relato inusitado o un absurdo (oral o escrito) que involucra alg\u00fan elemento del cotidiano de la(s) comunidad(es) en que circula, propuesto para que se crea en \u00e9l, toda vez que es contado como ocurrido efectivamente. No le ocurri\u00f3 a quien lo cuenta, sino siempre a una tercera persona con quien normalmente no se podr\u00e1n chequear las informaciones. \u201cEn su forma m\u00e1s com\u00fan, la leyenda presenta alg\u00fan alerta o un llamado para estar prevenidos contra posibles amenazas, posibles da\u00f1os que tales elementos \u2013aparentemente banales\u2013 de nuestro cotidiano pueden causarnos.\u201d<\/p>\n<p>Su aparici\u00f3n est\u00e1 ligada a miedos, preocupaciones, ansiedades recurrentes que circulan en un determinado momento hist\u00f3rico. \u201cEn efecto, acontecimientos significativos como el 11 de Septiembre, el surgimiento del Sida o la eclosi\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas, cat\u00e1strofes naturales como el hurac\u00e1n Katrina o las tsunamis en Asia son todos catalizadores en torno a los cuales surge toda una suerte de relatos no probados y, en algunos casos, francamente fantasiosos\u201d. Es importante subrayar, a\u00f1ade, que la amplia y r\u00e1pida circulaci\u00f3n de tales relatos en momentos como \u00e9stos se relaciona directamente con el \u201cvac\u00edo\u201d dejado por la sensaci\u00f3n de impotencia, la falta de comprensi\u00f3n de las causas y factores materiales que afectan a dichos acontecimientos, abri\u00e9ndose as\u00ed, de esa forma, un espacio para que todo tipo de especulaci\u00f3n y desinformaci\u00f3n prolifere.<\/p>\n<p>En sus conclusiones, Lopes sostiene que las leyendas urbanas se confunden tanto con otras formas de narrativas ficcionales como \u201cf\u00e1cticas\u201d (como las del periodismo dicho popular) para tejer una trama simb\u00f3lica de lectura de la realidad. Particularmente, agrega, miedos, ansiedades y preocupaciones que marcan a las sociedades urbanas contempor\u00e1neas. De acuerdo con el investigador, estas historias se tejen en el marco de un proceso discursivo din\u00e1mico, y no se atienen a textos cerrados, sino que m\u00e1s bien se insertan en pr\u00e1cticas polifac\u00e9ticas, como los productos medi\u00e1ticos de cultura popular, las charlas de bar, los chats virtuales, entre otros contextos.<\/p>\n<p>As\u00ed como tantos otros g\u00e9neros de discurso de la cultura popular, las leyendas de la red merecen una consideraci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de simple elemento \u201canecd\u00f3tico\u201d, en la medida en que transcienden las insistentes dicotom\u00edas entre falso versus verdadero, hecho versus mito, ubicando a todos, como lectores, en una pr\u00e1ctica compleja de elaboraci\u00f3n de la experiencia social. \u201cDe este modo, se presentan como una especie de marca, rasgo o s\u00edntoma que, por medio del discurso, apuntan hacia el deseo de conjurar el azar, de dar sentido a la percepci\u00f3n vaga y generalizada de inseguridad y la falta de control sobre los \u2018riesgos\u2019 que enfrentamos en las sociedades contempor\u00e1neas.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/arte-2a-dupla1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-244144\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/05\/arte-2a-dupla1-2-775x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"396\" \/><span class=\"media-credits-inline\">H\u00e9lio de Almeida<\/span><\/a>El tiempo de vida de una leyenda urbana en internet es variable. Para Lopes, una historia puede \u201cmorir\u201d r\u00e1pidamente, en los casos de rumores cuya falsedad puede ser f\u00e1cilmente chequeada, lo que se facilita debido a la propia inmediatez de la comunicaci\u00f3n por internet. Otras logran permanecer en el imaginario popular durante decenas de a\u00f1os. Un ejemplo cl\u00e1sico de este segundo caso ser\u00eda el de la leyenda de la rubia del ba\u00f1o, que el investigador conoc\u00eda desde cuando iba a la escuela primaria en el interior, a comienzos de la d\u00e9cada de 1980. \u201cTama\u00f1a fue mi sorpresa al saber que, m\u00e1s de 20 a\u00f1os despu\u00e9s, la misma historia circulaba todav\u00eda (en S\u00e3o Paulo y aparentemente en todo el pa\u00eds) y asustaba a los ni\u00f1os a punto tal de que tuvieran miedo de ir al ba\u00f1o solos en la escuela.\u201d<\/p>\n<p>El l\u00edmite del alcance de la leyenda urbana es el l\u00edmite de la creencia, dice Lopes. Mientras haya personas creyendo o sencillamente atra\u00eddas por el encanto de los relatos que, pese a ser casi siempre demasiado ins\u00f3litos para ser verdaderos, parecen sobrevivir en gran medida debido a la convocatoria ficcional que cargan. Como dir\u00eda Jan Harold Brunvand, un pionero y gran divulgador del estudio de leyendas en EE.UU y citado por el investigador brasile\u00f1o, \u201cnada se interpone en el camino de una historia cuando es buena y demasiado sabrosa como para ser verdad\u201d.<\/p>\n<p>Dentro de esta cuesti\u00f3n, subraya Lopes, ser\u00eda tambi\u00e9n interesante mencionar de qu\u00e9 manera algunas de las historias llegan hasta los internautas habiendo sido traducidas ipsis litteris de otros idiomas, especialmente del ingl\u00e9s y del franc\u00e9s, lo que da cuenta de su alcance a nivel global. Una de ellas, menciona \u00e9l, cuenta que el padre de la modelo Daniela Sarahyba muri\u00f3 por haber bebido cerveza de una latita contaminada con excremento de rata. \u201cEso no es otra cosa que una adaptaci\u00f3n local de un texto de id\u00e9ntico tenor publicado y que circul\u00f3 inicialmente en Francia hace al menos siete a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Detectives<br \/>\n<\/strong>Existen personas, afirma el investigador, que se ubican como verdaderos \u201cdetectives\u201d de las leyendas. Ya sea para probar su falsedad, o para trazar su historia e (intentar) llegar a su fuente primera. \u201cEn el grupo de discusi\u00f3n que yo analic\u00e9 hab\u00eda varios de estos participantes. En las enciclopedias y compilaciones que consult\u00e9 hay tambi\u00e9n un esfuerzo de hacer un trabajo de investigaci\u00f3n riguroso y bien documentado sobre las \u2018fuentes primarias\u2019 de esos relatos\u201d. Con todo, lo m\u00e1s curioso es, en su opini\u00f3n, que este tipo de preocupaci\u00f3n con el origen dif\u00edcilmente suplanta a la convocatoria ficcional que hace que las historias sean retomadas, revisitadas, adaptadas y actualizadas siempre, y cada vez m\u00e1s. \u201cEs como si el verdadero atractivo de dichas leyendas residiese en el hecho de ser consumidas como narraciones, tan ficcionales (y al mismo tan plausibles) como cualquier otra. A lo mejor eso explique el modo en que se prestan a apropiaciones y relecturas dentro de otras formas bien populares de cultura de masas, como el cine, las series de televisi\u00f3n o los c\u00f3mic.\u201d<\/p>\n<p>Todo esto se hace dentro de la m\u00e1xima popular: quien cuenta un cuento aumenta un tanto. As\u00ed se hacen desde correcciones gramaticales a agregados de elementos que les impriman mayor veracidad. \u201c\u00c9sa es quiz\u00e1s una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s significativas de este tipo de texto. Por cierto, procur\u00e9 demostrar eso a lo largo de toda la tesis: de qu\u00e9 manera las leyendas, en su calidad de textos, son indisociables de esta pr\u00e1ctica social din\u00e1mica dentro de la cual las mismas son producidas y transmitidas, y es pr\u00e1cticamente imposible que se restrinjan a una sola versi\u00f3n, a una trama invariable.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Leyendas urbanas diseminadas por internet hacen cundir el p\u00e1nico","protected":false},"author":50,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[47],"coauthors":[337],"class_list":["post-83739","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-linguistica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83739","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83739"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83739\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83739"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83739"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83739"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83739"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}