{"id":83748,"date":"2008-06-01T00:00:00","date_gmt":"2008-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/06\/01\/mas-alimentos-y-selvas-en-el-aire-2\/"},"modified":"2017-07-13T15:06:06","modified_gmt":"2017-07-13T18:06:06","slug":"mas-alimentos-y-selvas-en-el-aire-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/mas-alimentos-y-selvas-en-el-aire-2\/","title":{"rendered":"M\u00e1s alimentos y selvas en el aire"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/canaabre-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-242475\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/canaabre-2-300x173.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"173\" \/><span class=\"media-credits-inline\">detalle de <em>Abacaxi e Mam\u00e3o<\/em>, \u00f3leo sobre lienzo albert eckhout<\/span><\/a>La producci\u00f3n actual de estudios sobre la ca\u00f1a de az\u00facar es una tarea que se agrega en la planta utilizada para producir el az\u00facar indispensable para la mayor\u00eda de los brasile\u00f1os y el alcohol que atrae las miradas del mundo y mueve casi la mitad de los autom\u00f3viles del pa\u00eds. La ca\u00f1a emerge ahora como una posibilidad para detener el calentamiento global: la continua acumulaci\u00f3n de gas carb\u00f3nico (CO2) en la atm\u00f3sfera, que tiende a elevar la temperatura del planeta, es alarmante para la humanidad, pero \u00f3ptima para las plantas, entre ellas, la ca\u00f1a. El mismo CO2 que para nosotros es poluci\u00f3n, se comporta como una forma de abono para las plantas. Como consecuencia de ello, la ca\u00f1a, as\u00ed como otros cultivos agr\u00edcolas y muchas especies de \u00e1rboles, podr\u00edan beneficiarse y crecer m\u00e1s r\u00e1pidamente en presencia de una atm\u00f3sfera con m\u00e1s poluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga Amanda Pereira de Souza estudi\u00f3 la ca\u00f1a durante cinco a\u00f1os en el Instituto de Bot\u00e1nica, en la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y en la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP). Llev\u00f3 a cabo una serie de experimentos hasta demostrar que la ca\u00f1a, mantenida en un ambiente con el doble de la concentraci\u00f3n actual de CO2, realiza un porcentaje mayor en un 30% de fotos\u00edntesis y produce un 30% m\u00e1s de az\u00facar que las que crecen con una concentraci\u00f3n normal de CO2. En las c\u00e1maras que manten\u00edan esa atm\u00f3sfera rica en gas carb\u00f3nico surgieron plantas de mayor altura y con m\u00e1s cuerpo, con un \u00edndice 40% mayor de biomasa. La soja y la papa evidenciaron resultados similares, en experimentos semejantes. La conclusi\u00f3n que va cobrando fuerza es que la mayor\u00eda de las otras plantas, incluyendo los \u00e1rboles, se benefician con el probable exceso de gas carb\u00f3nico, uno de los ingredientes principales de la fotos\u00edntesis, aunque algunas en mayor medida que otras. (<em><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/ambiente-148_graf-esp.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">V\u00e9ase la tabla<\/a><\/em>).<\/p>\n<p>Los resultados podr\u00edan representar una ventaja para Brasil, India y China, los mayores productores de ca\u00f1a de az\u00facar, frente a un escenario de mayor concentraci\u00f3n de gas carb\u00f3nico. Sin embargo, esa conclusi\u00f3n merece ser examinada con cautela para evitar la expansi\u00f3n de ca\u00f1averales como forma de limpiar el aire y al mismo tiempo producir riqueza, ya que el rol de los ca\u00f1averales para extraer gas carb\u00f3nico del aire ser\u00eda muy modesto si se lo compara con las selvas tropicales, advierte Marcos Buckeridge, bot\u00e1nico de la USP y coordinador de ese experimento. Sus estimaciones indican que los ca\u00f1averales de todo el pa\u00eds absorben apenas una mil\u00e9sima parte de las tres mil millones de toneladas de CO2 liberados por a\u00f1o con las quemas producidas en la Amazonia.<\/p>\n<p>La soja, que ocupa un \u00e1rea tres veces mayor que la de la ca\u00f1a, realiza a\u00fan m\u00e1s fotos\u00edntesis y aprovecha el agua en forma a\u00fan m\u00e1s eficiente, cuando se la somete a la misma concentraci\u00f3n de CO2, de acuerdo con los experimentos coordinados por Carlos Martinez en la USP de Ribeir\u00e3o Preto. Seg\u00fan su opini\u00f3n, las plantas con estructuras de almacenamiento de az\u00facares como la ca\u00f1a, la papa, el tomate, la soja y el ma\u00edz pueden crecer hasta un 40% m\u00e1s con esos porcentajes de CO2 en el aire. Sin embargo, subraya, no solamente el exceso de CO2 elevar\u00e1 la productividad de las plantas. Otros factores, como el agua, nutrientes, luz y temperatura tambi\u00e9n debes ser favorables. Dos especialistas en fisiolog\u00eda vegetal, Jon Lloyd, de Inglaterra, y Graham Farquhar, de Australia, advierten sobre un reciente estudio que indica la posibilidad de que la tasa de fotos\u00edntesis caiga cuando la temperatura sobrepasa los 30\u00ba C.<\/p>\n<p>Hasta ahora, los experimentos fueron realizados en laboratorio: las plantas crecen en recipientes rodeados por c\u00e1maras cil\u00edndricas transparentes sin tapa, con bastante gas carb\u00f3nico, agua, luz y nutrientes. Resta ensayar en condiciones reales en campo, cuando las plantas son sometidas a variaciones diarias de agua y temperatura. Desde ya parece cierto, empero, que el exceso de CO2 atmosf\u00e9rico altera la biodiversidad y composici\u00f3n de las selvas. Especies de \u00e1rboles pioneras, como la acacia negra y la emba\u00faba, las primeras en ocupar los nuevos espacios, tienden a crecer a\u00fan m\u00e1s r\u00e1pido que las especies definitivas y de vida m\u00e1s larga como el palo santo y el guapinol. Como ejemplo, fue con el guapinol, que en un estudio pionero, Buckeridge demostr\u00f3 en el a\u00f1o 2001 que una planta puede crecer m\u00e1s r\u00e1pidamente bajo concentraciones m\u00e1s elevadas de gas carb\u00f3nico.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/ambiente-148_graf-esp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-242478\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/ambiente-148_graf-esp-300x155.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"155\" \/><\/a>Esos y otros estudios realizados en Brasil y en otros pa\u00edses valorizan a la ca\u00f1a de az\u00facar como fuente de etanol, un combustible verde y renovable, diferente de los de origen f\u00f3sil como el petr\u00f3leo. El ma\u00edz, la materia prima para la producci\u00f3n de etanol en Estados Unidos, hasta ahora no se revel\u00f3 tan \u00e1vido por el CO2 como la ca\u00f1a. Adem\u00e1s, saber que la ca\u00f1a crece m\u00e1s con mayores concentraciones de gas carb\u00f3nico, har\u00eda posible obtener el mismo rendimiento en la mitad del \u00e1rea plantada, aprovechando la otra mitad para plantar frijol, arroz o ma\u00edz, por ejemplo. podemos producir m\u00e1s y en forma m\u00e1s sostenible, considera Buckeridge. \u00c9l defiende la idea de un ca\u00f1averal con selva: la zona que dejar\u00eda de ser ocupada por ca\u00f1a podr\u00eda ser aprovechada con bosques de uso sostenible, que ayudar\u00edan a generar beneficios, a retener CO2 y a detener el impacto ambiental de la ca\u00f1a. \u00bfPor qu\u00e9 no pensar tambi\u00e9n en c\u00f3mo utilizar el gas carb\u00f3nico liberado en las cubas de fermentaci\u00f3n de la ca\u00f1a en las centrales para irrigar el ca\u00f1averal y aumentar la productividad y el tenor de az\u00facar?<\/p>\n<p>Los bi\u00f3logos de la USP, en colaboraci\u00f3n con colegas de la Unicamp, del Instituto de Bot\u00e1nica y de una instituci\u00f3n privada, el Centro de Tecnolog\u00eda Ca\u00f1era, verificaron que la ca\u00f1a no s\u00f3lo capta m\u00e1s CO2, sino tambi\u00e9n m\u00e1s luz, otro ingrediente esencial para la fotos\u00edntesis. Seguidamente, identificaron cuatro genes asociados con la mayor absorci\u00f3n de luz y dos que expanden la pared celular, que guarda casi la mitad del carbono obtenido con la incorporaci\u00f3n de CO2.<\/p>\n<p>Encontrar genes como esos no es nada com\u00fan: la ca\u00f1a de az\u00facar, gen\u00e9ticamente, es bastante compleja. Las variedades de ca\u00f1a m\u00e1s utilizadas actualmente para producir az\u00facar, alcohol, aguardiente, jugo de ca\u00f1a y la raspadura, contienen un n\u00famero variable de cromosomas de 100 a 130. Cada c\u00e9lula mantiene por lo menos parte de la herencia gen\u00e9tica de las especies originales, la Sacharum spontaneum, cuyo n\u00famero de cromosomas var\u00eda entre 36 y 128, y la Sacharum officinarum, con 70 a 140 cromosomas. Y cada cromosoma posee de seis a diez copias no siempre iguales.<\/p>\n<p>No hay por qu\u00e9 perderse en ese laberinto. Desde el a\u00f1o 1999 hasta el 2003, casi 250 investigadores de instituciones paulistas, de Pernambuco y de R\u00edo de Janeiro trabajaron en el Genoma Ca\u00f1a ou Sucest e identificaron el 90% de los 80 mil genes estimados de la ca\u00f1a, representados por 43 mil secuencias activas de genes. Conseguimos seguir paso a paso el desarrollo internacional en gen\u00e9tica molecular de vegetales, observa Marie-Anne Van Sluys, investigadora de la USP que particip\u00f3 del Sucest.<\/p>\n<p><strong>Genes \u00fatiles<br \/>\n<\/strong>Tanta informaci\u00f3n acerca de la gen\u00e9tica de la ca\u00f1a ha ayudado a validar y a orientar el perfeccionamiento gen\u00e9tico cl\u00e1sico, que comenz\u00f3 a principios de siglo en instituciones como el Instituto Agron\u00f3mico de Campinas (IAC) y hoy sucede tambi\u00e9n en universidades de todo el pa\u00eds. En un art\u00edculo reciente, el equipo del Sucest presenta los genes que pueden ayudar a obtener las caracter\u00edsticas agron\u00f3micas deseables, como tenor de az\u00facar o resistencia a plagas o enfermedades, o como potenciales identificadores moleculares para las caracter\u00edsticas m\u00e1s requeridas de la ca\u00f1a; otro trabajo describe los genes y los mecanismos bioqu\u00edmicos por medio de los cuales una de las variedades actuales de ca\u00f1a acumula sacarosa. Por primera vez, dice Marie-Anne, existe un esfuerzo conjunto de genetistas, bioqu\u00edmicos y agr\u00f3nomos para identificar genes que puedan acelerar la identificaci\u00f3n de nuevas variedades y facilitar la selecci\u00f3n de las plantas m\u00e1s prometedoras.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/jatoba2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-242476\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/jatoba2-2-712x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"432\" \/><span class=\"media-credits-inline\">eduardo cesar<\/span><\/a>De ese camino de doble v\u00eda entre genetistas y perfeccionistas devienen tambi\u00e9n las ca\u00f1as transg\u00e9nicas o modificadas gen\u00e9ticamente, con mayor porcentaje de az\u00facar o m\u00e1s resistentes a la sequ\u00eda, que podr\u00edan aumentar la productividad y contener la expansi\u00f3n sobre el Cerrado, una de las vegetaciones naturales que viene siendo m\u00e1s reemplazada por el cultivo agropecuario. Algunas de esas variedades experimentales ya pasaron los primeros ex\u00e1menes: los test realizados en cultivos en universidades o empresas de biotecnolog\u00eda nacionales. En uno de los experimentos s\u00f3lo se aprobaron dos de las cuarenta plantas que podr\u00edan proveer m\u00e1s sacarosa que las variedades de uso com\u00fan. Esas nuevas plantas se encaminan ahora hacia la prueba de fuego: los ensayos en campo, bajo las variaciones de sol, lluvia y humedad, adem\u00e1s de las plagas, a las que se encuentran sometidas normalmente. Igualmente, los m\u00e1s optimistas no apuestan porque esos experimentos en campo den resultado: hasta ahora, la mayor\u00eda de las plantas modificadas gen\u00e9ticamente decepciona cuando se las prueba en las condiciones reales de plantaci\u00f3n. Una serie de art\u00edculos y reportajes sobre el genoma de las plantas publicados en la revista Science, en la edici\u00f3n del 25 de abril (<a href=\"http:\/\/www.sciencemag.org\/plantgenomes\/\">www.sciencemag.org\/plantgenomes\/<\/a>) demuestra que no siempre el optimismo halla recompensa. El arroz gen\u00e9ticamente modificado para evitar ceguera y muerte por carencia de vitamina A en millones de ni\u00f1os a\u00fan es una promesa, casi ocho a\u00f1os despu\u00e9s de haber aparecido en la tapa de la revista Time.<\/p>\n<p>De cualquier modo, el ingeniero agr\u00edcola y profesor de la Unicamp, Lu\u00eds Augusto Cortez, no se desanima f\u00e1cilmente. Hace quince a\u00f1os que desarrolla la idea de extraer de la ca\u00f1a mucho m\u00e1s que el az\u00facar y el alcohol. Insisti\u00f3 y, con su equipo, construy\u00f3 una planta piloto que transforma 200 kilos de bagazo en 80 kilos de aceite que podr\u00edan sustituir al gasoil en turbinas y calderas, entre otras aplicaciones, y 50 kilos de carb\u00f3n que podr\u00edan servir como combustible o aditivo para el suelo. Tanto la materia prima como los productos finales son vers\u00e1tiles, ya que el ingeniero qu\u00edmico Juan P\u00e9rez asegura que otros residuos agr\u00edcolas como el bagazo de naranja y el aserr\u00edn, podr\u00edan utilizarse en lugar de la ca\u00f1a, con los mismos resultados.<\/p>\n<p><strong>Erosi\u00f3n y poluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La ca\u00f1a tambi\u00e9n genera controversias. Mientras que una parte de los investigadores enfatiza los beneficios de la ca\u00f1a de az\u00facar, otra advierte de un efecto indeseable: los impactos ambientales y sociales provocados por m\u00e9todos de producci\u00f3n que poco cambiaron en casi cinco siglos, cuando esa planta comenz\u00f3 a ser cultivada en el pa\u00eds. El inter\u00e9s del mundo por el etanol de ca\u00f1a motiva ese debate sin cuestionar el hecho de que ese combustible sea hoy una alternativa m\u00e1s adecuada que el petr\u00f3leo y puede acelerar la implantaci\u00f3n de propuestas y leyes ya disponibles, que reducir\u00edan los impactos de la producci\u00f3n de az\u00facar y alcohol.<\/p>\n<p>En efecto, como se produce actualmente, el etanol no es verde, sino gris, observa el agr\u00f3nomo Luiz Antonio Martinelli, profesor del Centro de Energ\u00eda Nuclear en agricultura (Cena) de la USP y autor de un estudio de revisi\u00f3n acerca de los impactos ambientales y sociales del cultivo de la ca\u00f1a de az\u00facar en el pa\u00eds. No podemos construir m\u00e1s centrales talando bosques, dice Jos\u00e9 Goldemberg, f\u00edsico de la USP que coordin\u00f3 otro estudio de revisi\u00f3n, denominado as\u00ed por evaluar las tendencias indicadas por decenas de estudios anteriores. Goldemberg recuerda que las primeras centrales que se instalaron en polos como Ribeir\u00e3o Preto no se hallaban sujetas a limitaciones ambientales. Los propietarios actuales a\u00fan reclaman, alegando que sus abuelos no contaban con esas restricciones.<\/p>\n<p>Martinelli y Goldemberg demuestran que los efectos negativos del actual m\u00e9todo de producci\u00f3n de az\u00facar y alcohol no se limitan a la \u00e9poca de la cosecha, cuando el humo de la quema que precede al corte de la ca\u00f1a agrava enfermedades respiratorias como el asma, principalmente en ni\u00f1os y ancianos. Otras repercusiones son m\u00e1s sutiles y persisten durante todo el a\u00f1o: la erosi\u00f3n y la compactaci\u00f3n de los suelos, la poluci\u00f3n de los r\u00edos con fertilizantes y residuos de la producci\u00f3n de az\u00facar y alcohol, como as\u00ed tambi\u00e9n la eliminaci\u00f3n de los bosques nativos que ayudan a estabilizar la temperatura y el abastecimiento de agua en las ciudades.<\/p>\n<p>Atenta a las posibilidades de cambios, la bioqu\u00edmica de la USP Gl\u00e1ucia de Souza dice que el Programa Bioenerg\u00eda FAPESP (Bioen), que ella coordina y ser\u00e1 anunciado p\u00fablicamente, deber\u00e1 apoyar la investigaci\u00f3n sobre nuevas formas de reducci\u00f3n del impacto de los cultivos y del procesamiento industrial de la ca\u00f1a. Seg\u00fan ella, los proyectos de investigaci\u00f3n en biomasa intentar\u00e1n aumentar la productividad de la ca\u00f1a por hect\u00e1rea plantada y as\u00ed producir m\u00e1s sin ocupar m\u00e1s tierras.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/cana1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-242474\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/cana1-2-601x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"511\" \/><span class=\"media-credits-inline\">miguel boyayan<\/span><\/a>Tenemos que cambiar el modelo de producci\u00f3n que nos trajo hasta este presente por un modelo ambientalmente sostenible, que utilice menos agua y menos fertilizantes, usando m\u00e1s la raz\u00f3n que la fuerza, afirma Cortez, quien coordina un proyecto de pol\u00edticas p\u00fablicas en colaboraci\u00f3n con la Agencia Paulista de Tecnolog\u00eda de Agronegocios (Apta) y con la colaboraci\u00f3n de universidades, empresas e institutos de investigaci\u00f3n p\u00fablicos y privados (los res\u00famenes de los debates y estudios de esos y otros equipos pueden encontrarse en el sitio <a href=\"http:\/\/www.apta.sp.gov.br\/cana\">www.apta.sp.gov.br\/cana<\/a>). Nuestro objetivo es mostrar lo que debe estudiarse y realizarse.<\/p>\n<p>Mientras que contin\u00faa el debate sobre que hacer, empresarios extranjeros se acercan a los ca\u00f1averales: en abril, luego de los norteamericanos y franceses, fue el turno de que los ingleses anunciaran la compra de centrales productoras de etanol en Brasil. No son movimientos aislados, porque la producci\u00f3n de az\u00facar y alcohol sufre una creciente desnacionalizaci\u00f3n: entre el 2006 y 2007, la participaci\u00f3n extranjera se increment\u00f3 del 5,7% al 12% y solamente durante el a\u00f1o pasado el Banco Central registr\u00f3 inversiones por seis mil quinientos millones de d\u00f3lares en ese rubro, de acuerdo con un dossier sobre el negocio del az\u00facar y el alcohol elaborado por la soci\u00f3loga Maria Aparecida de Moraes Silva, docente de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFScar) y de la Universidad Estadual Paulista (Unesp).<\/p>\n<p>Llegan tambi\u00e9n m\u00e1s presiones por cambios. En mayo, representantes de la Comunidad Europea anunciaron que pretenden condicionar la compra de etanol brasile\u00f1o al cumplimiento de criterios ambientales y sociales aceptables. F\u00e1bio Feldmann, uno de los coordinadores del Foro Paulista de Cambios Clim\u00e1ticos, considera que el mercado internacional, en especial el europeo, debe motivar a los productores a luchar por la certificaci\u00f3n ambiental y social, hasta ahora voluntaria.<\/p>\n<p>No ser\u00eda necesario debatir demasiado para poner mayor orden en los ca\u00f1averales, porque ya existen propuestas, leyes y soluciones disponibles. Tenemos que hacer como en Mato Grosso do Sul, que demarca zonas (delimita las \u00e1reas que ser\u00e1n cultivadas), dice Goldemberg. Cortez concuerda, aunque nota resistencias: Los propios organismos p\u00fablicos que deber\u00edan estar cuidando el medio ambiente son los que autorizan la instalaci\u00f3n de nuevas usinas. Definir d\u00f3nde se puede plantar y donde no tal vez ayudar\u00eda a contener la expansi\u00f3n de los ca\u00f1averales sobre otros espacios. De acuerdo con un estudio del Cena y del Instituto Forestal, ca\u00f1averales y pasturas ocupan el 75% del \u00e1rea que bordea los r\u00edos de las siete mayores cuencas hidrogr\u00e1ficas del estado de S\u00e3o Paulo. De acuerdo con la ley, el \u00e1rea costera de los cursos de agua deber\u00eda mantenerse con su vegetaci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n puede adecuarse a las exigencias ambientales por medio de simples medidas y el cumplimiento de las leyes existentes, dice Martinelli. Quien quisiera cumplir las leyes restaurando la vegetaci\u00f3n original cuenta con diversas formas de abordaje, algunas con demostrada eficacia (<a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/2008\/02\/01\/sembradores-de-bosques\/?cat=ciencia\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>lea en <\/em>Pesquisa FAPESP<em>, edici\u00f3n n\u00ba 144, de febrero de 2008<\/em><\/a>). Y, en relaci\u00f3n con las ganancias generadas por la tierra no representar\u00eda una erogaci\u00f3n mayor. Un equipo de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la USP desarroll\u00f3 una de esas metodolog\u00edas y estim\u00f3 en tres mil quinientos reales por hect\u00e1rea el costo por la restauraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n original. Ese valor equivale a menos del 10% del ingreso obtenido con la agricultura y la industria en las regiones drenadas por las cuencas de los r\u00edos Piracicaba y Mogi, dos ejemplos extremos de la ocupaci\u00f3n agr\u00edcola, que cuentan con menos del 20% de sus selvas originales.<\/p>\n<p>En marzo, el gobierno federal anunci\u00f3 la intenci\u00f3n de invertir nueve mil millones de reales para ampliar la producci\u00f3n actual de etanol desde 17,7 mil millones de litros hacia 23,3 mil millones de litros para el a\u00f1o 2010. Manteniendo el mismo modelo de producci\u00f3n, los da\u00f1os ambientales y sociales ser\u00e1n a\u00fan mayores, alerta Martinelli. Por cada litro de etanol, recuerda \u00e9l, las centrales producen entre 10 y 12 litros de vinaza, un residuo marr\u00f3n, con fuerte olor, corrosivo y rico en materia org\u00e1nica. Como consecuencia, quien cargue el tanque con cincuenta litros de alcohol consume el resultado de cuarenta minutos de trabajo de un cortador de ca\u00f1a y la producci\u00f3n de al menos quinientos litros de un residuo de destino incierto. Pocas centrales cuentan con la capacidad de utilizar toda la vinaza que producen como fertilizante en sus propios ca\u00f1averales, dice \u00e9l. Cuando los tanques de almacenamiento se rompen y la vinaza llega a los r\u00edos, el ox\u00edgeno se reduce a cero y los peces mueren. Es el mismo efecto que producen los desag\u00fces.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de quema entre noviembre y abril las internaciones en los hospitales de las ciudades pr\u00f3ximas a los ca\u00f1averales, motivadas por problemas respiratorios, se triplican, de acuerdo con Eduardo Can\u00e7ado, de la Facultad de Medicina de la USP. Las part\u00edculas transportadas por el viento y la lluvia pueden contener pesticidas. Algunos de ellos son los organoclorados, prohibidos en el a\u00f1o 1985, pero hallados en 1997 en peces de la cuenca del Piracicaba, seg\u00fan Martinelli y Fernando Lan\u00e7as, de la USP en S\u00e3o Carlos. Los organoclorados reaparecieron en el a\u00f1o 2003 en arroyos cercanos a los ca\u00f1averales de la regi\u00f3n central del estado.<\/p>\n<p>Los resultados de los relevamientos de Martinelli y Goldemberg no siempre coinciden: el primero concluye que la ca\u00f1a utiliza de 80 a 100 kilos de nitr\u00f3geno por hect\u00e1rea como fertilizante anualmente, mientras que el segundo sustenta que son 50 kilos. No obstante, ambos reconocen que resultar\u00eda sensato aprovechar este momento hist\u00f3rico de una industria ya madura y con productividad creciente para promover ajustes en los m\u00e9todos de producci\u00f3n. Desde 1960 hasta 2007 la productividad avanz\u00f3 desde 45 hasta 75 toneladas de ca\u00f1a por hect\u00e1rea, como consecuencia de la utilizaci\u00f3n de mejores t\u00e9cnicas de cultivo y del mejoramiento gen\u00e9tico de las variedades plantadas. El cortador de ca\u00f1a tambi\u00e9n est\u00e1 rindiendo m\u00e1s: en 1950 cortaba en promedio tres toneladas por d\u00eda, alcanz\u00f3 las seis toneladas en 1980 y hoy corta con su machete diez toneladas por d\u00eda. Debemos hallar alternativas m\u00e1s dignas, que remuneren m\u00e1s y no perjudiquen la salud, propone Cortez.<\/p>\n<p>\u00c9l sugiere un enfoque global: el az\u00facar y el alcohol como resultados de una cadena productiva, mereciendo m\u00e1s, por lo tanto, que estudios enfocados en aspectos aislados de la plantaci\u00f3n o la producci\u00f3n. Maria Moraes propone un abordaje a\u00fan m\u00e1s amplio. Si no comprendemos la situaci\u00f3n del pa\u00eds, siempre dispondremos de un conocimiento muy restringido de la realidad. En abril del a\u00f1o pasado ella pas\u00f3 muchas horas escuchando a los habitantes de los barrios perif\u00e9ricos de Timbiras y Cod\u00f3, dos ciudades de Maranh\u00e3o cercadas por selvas de palmeras babas\u00fa. Su objetivo era descubrir por qu\u00e9 centenares de hombres dejaban a sus familias y viajaban tres d\u00edas con sus noches para cortar y arrancar ca\u00f1a en el interior paulista.<\/p>\n<p>Maria Moraes descubri\u00f3 que los hombres migraban hacia S\u00e3o Paulo porque hab\u00edan sido expulsados de tierras que cultivaban en municipios a\u00fan m\u00e1s distantes. Representantes de empresas que cr\u00edan ganado, quemaron los campos de arroz, fr\u00edjol y ma\u00edz, las selvas de palmas babas\u00fa, los animales dom\u00e9sticos y las casas de las familias que viv\u00edan all\u00ed. Despu\u00e9s los amenazaron de muerte si no dejaban las tierras de las que no eran due\u00f1os. Los 85 procesos judiciales que ella consult\u00f3 describen lo que sucedi\u00f3, cuestionan la legitimidad de las escrituras de posesi\u00f3n de tierras utilizadas como argumento para esas actitudes y el esfuerzo de las familias por regresar a las tierras que cultivaban.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La avidez de las plantas genera perspectivas de mayores producciones","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[276,305,320],"coauthors":[5968],"class_list":["post-83748","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-bioenergia-es","tag-fisiologia-es","tag-nutricion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83748"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83748\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83748"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}