{"id":83750,"date":"2008-06-01T00:00:00","date_gmt":"2008-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/06\/01\/la-selva-en-apuros-2\/"},"modified":"2017-07-13T15:27:46","modified_gmt":"2017-07-13T18:27:46","slug":"la-selva-en-apuros-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-selva-en-apuros-2\/","title":{"rendered":"La selva en apuros"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/nobre1-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-242496\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/nobre1-1-300x210.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"210\" \/><span class=\"media-credits-inline\"> SeaWiFS Project\/NASA\/ORBIMAGE<\/span><\/a>Entre mayo y septiembre del a\u00f1o 2005, la parte occidental de la Amazonia enfrent\u00f3 la mayor sequ\u00eda de la cual se tenga noticia en los \u00faltimos 103 a\u00f1os. Los r\u00edos se secaron, murieron los peces, se multiplicaron los incendios forestales y al menos 250 mil personas quedaron aisladas y sin trabajo en los estados de Amazonas y Par\u00e1. En una regi\u00f3n famosa mundialmente por albergar la mayor porci\u00f3n remanente de selva lluviosa de la Tierra rainforest es la expresi\u00f3n que se utiliza com\u00fanmente en ingl\u00e9s para denominar a las selvas tropicales como la amaz\u00f3nica no llovi\u00f3 durante tres meses seguidos en ciertas localidades. Hasta ahora ese escenario desolador, producto de un calor extremo, representa eventos raros, de excepci\u00f3n, en la historia del clima reciente de la regi\u00f3n norte. Sin embargo, seg\u00fan un estudio realizado por meteor\u00f3logos brasile\u00f1os e ingleses, y publicado en la edici\u00f3n del 8 de mayo de la revista cient\u00edfica Nature, aquello que constitu\u00eda una excepci\u00f3n podr\u00eda tornarse mucho m\u00e1s frecuente dentro de veinte a\u00f1os y, simplemente, se convertir\u00e1 en regla en la segunda mitad de este siglo.<\/p>\n<p>A partir del a\u00f1o 2025, sequ\u00edas similares a la de 2005, que eran corrientes cada dos d\u00e9cadas, asolar\u00e1n el paisaje local alternadamente a\u00f1o por medio. Para el a\u00f1o 2060, si las proyecciones del trabajo cient\u00edfico se concretan, se producir\u00e1 una acentuada reducci\u00f3n de las lluvias en la regi\u00f3n, en nueve de cada diez a\u00f1os. Puede existir una disminuci\u00f3n de entre el 25% y el 50% en la cantidad de lluvia que caer\u00e1 sobre la Amazonia, estima el meteor\u00f3logo Jos\u00e9 Marengo, del Centro de Ciencias del Sistema Terrestre del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portug\u00e9s), uno de los autores del estudio, realizado en colaboraci\u00f3n con los ingleses de la Universidad de Exeter y del Centro Hadley de Meteorolog\u00eda. Como llueve alrededor de 2500 mil\u00edmetros por a\u00f1o, algunas veces tambi\u00e9n m\u00e1s, en vastas zonas de la regi\u00f3n norte, hablar de desertificaci\u00f3n all\u00ed es una exageraci\u00f3n. Sin embargo, con menor cantidad de agua disponible, algunas partes de la Amazonia podr\u00e1n mutar su vegetaci\u00f3n hasta hacerla semejante a una sabana donde antes exist\u00eda una selva exuberante. Disculpando el juego de palabras, es posible especular con que la profunda sequ\u00eda de hace tres a\u00f1os tal vez haya constituido una divisoria de aguas entre el clima del pasado y el del futuro en la regi\u00f3n norte.<\/p>\n<p>No solamente son las proyecciones de los cient\u00edficos que suenan chocantes para quien asocia autom\u00e1ticamente la Selva Amaz\u00f3nica con lluvias abundantes. Los investigadores identificaron al mayor culpable de toda esta confusi\u00f3n que puede instalarse en el r\u00e9gimen pluvial de la regi\u00f3n norte: la mejora de la calidad del aire en el Hemisferio Norte. M\u00e1s espec\u00edficamente, la reducci\u00f3n creciente en Estados Unidos y en Europa de la emisi\u00f3n de un tipo de contaminante atmosf\u00e9rico, las part\u00edculas de sulfato presentes en los aerosoles. Estas part\u00edculas pueden producirse de manera espont\u00e1nea en la naturaleza, en los volcanes, por ejemplo, y tambi\u00e9n por mediaci\u00f3n del hombre, durante el transcurso de los procesos industriales que incluyen la quema de azufre o por los gases emitidos por los autom\u00f3viles. La relaci\u00f3n de los aerosoles del Hemisferio Norte con la disminuci\u00f3n de las lluvias en la Amazonia es indirecta, explica el climat\u00f3logo Carlos Nobre, del Inpe, otro de los autores del estudio.<\/p>\n<p>Entre todas las clases de aerosoles, que pueden definirse como un conjunto de diminutas part\u00edculas s\u00f3lidas o l\u00edquidas en suspensi\u00f3n en un gas, las de sulfato son las que mayormente reflejan la luz solar. Ellas ejercen un leve efecto de refrigeraci\u00f3n del clima, actuando en la pr\u00e1ctica como un contrapeso capaz de mitigar s\u00f3lo parcialmente el aumento de la temperatura decurrente del aumento del efecto invernadero. Por lo tanto, la disminuci\u00f3n creciente de las cantidades en suspensi\u00f3n de esos aerosoles sobre el Atl\u00e1ntico Tropical Norte, en una zona por encima de la l\u00ednea del ecuador, torna a ese punto del oc\u00e9ano m\u00e1s c\u00e1lido que lo normal. La anomal\u00eda parece desviar para esa zona mar\u00edtima buena parte de la lluvia que deber\u00eda caer en la Amazonia Occidental. En otras palabras, en un ambiente de calentamiento global de los oc\u00e9anos, originado por el aumento del efecto invernadero, las sequ\u00edas como la de la regi\u00f3n norte de Brasil en el a\u00f1o 2005 ser\u00e1n un efecto colateral del avance en el combate a la contaminaci\u00f3n causada por los aerosoles y emitida en gran parte en el Hemisferio Norte.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/nobre2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-242497\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/nobre2-2-682x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"450\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Lalo de Almeida\/ Folha Imagem<\/span><\/a>Los pron\u00f3sticos de la supercomputadora<br \/>\n<\/strong>Los pron\u00f3sticos de sequ\u00edas m\u00e1s frecuentes en la Amazonia Occidental surgieron de la supercomputadora del Centro Hadley de Meteorolog\u00eda. Los ingleses cuentan con uno de los modelos clim\u00e1ticos m\u00e1s complejos y respetados por la comunidad cient\u00edfica, capaz de hacer estimaciones de largo plazo acerca de los efectos del calentamiento global y de cualquier anomal\u00eda atmosf\u00e9rica en varias zonas del planeta. Nuestra supercomputadora tambi\u00e9n estar\u00eda en condiciones de operar el modelo, pero no cont\u00e1bamos con tiempo de utilizaci\u00f3n de la m\u00e1quina disponible para esa tarea, explica Marengo. Esta limitaci\u00f3n ser\u00e1 superada en el a\u00f1o 2009 con el arribo de la nueva supercomputadora del Inpe, treinta veces m\u00e1s potente que la actual. Pero un dato crucial para que pudiesen realizarse las previsiones de largo plazo en el estudio fue provisto por los brasile\u00f1os. Fue el equipo de Marengo y Nobre el que consigui\u00f3 relacionar la gran sequ\u00eda del 2005 en la Amazonia con el calentamiento de las aguas superficiales del Atl\u00e1ntico Tropical Norte. Normalmente, se suele asociar la falta de lluvias en la regi\u00f3n norte con el fen\u00f3meno conocido como El Ni\u00f1o, caracterizado por el aumento en la temperatura de las aguas del Pac\u00edfico Ecuatorial. En el caso del evento extremo de tres a\u00f1os atr\u00e1s, los investigadores del Inpe demostraron que la causa de la alteraci\u00f3n se hallaba en otro oc\u00e9ano, el Atl\u00e1ntico, y no en el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Mediante este supuesto, los meteor\u00f3logos desarrollaron el modelo clim\u00e1tico, que se basa en una serie de variables, como los niveles cada vez mayores de gases de efecto invernadero y los \u00edndices decrecientes de emisi\u00f3n de aerosoles, para crear escenarios futuros. El resultado fue preocupante: debido a la progresiva disminuci\u00f3n de los niveles de part\u00edculas de sulfatos en la atm\u00f3sfera del Hemisferio Norte, el Atl\u00e1ntico Tropical Norte se calentar\u00e1 con mayor regularidad. Y, cuando eso ocurre, dicen los cient\u00edficos, llueve menos en la Amazonia. Como nadie en su sano juicio puede estar a favor del aumento en la emisi\u00f3n de aerosoles, un contaminante terrible que roba algunos a\u00f1os de vida a los habitantes de las grandes ciudades, s\u00f3lo para, en teor\u00eda, no alterar el balance de las aguas en la regi\u00f3n norte, s\u00f3lo cabe una salida: combatir el aumento de los gases de efecto invernadero. No existe ninguna justificaci\u00f3n moral para el mantenimiento de los aerosoles, aunque ellos moment\u00e1neamente est\u00e9n retrasando los efectos m\u00e1ximos del calentamiento global, afirma Nobre. Lo que debemos hacer es acelerar a\u00fan m\u00e1s el cronograma de reducci\u00f3n de la emisi\u00f3n de gases de efecto invernadero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El aire del Hemisferio Norte podr\u00eda intensificar las sequ\u00edas en la Amazonia","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,286,269],"coauthors":[101],"class_list":["post-83750","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-clima-es","tag-ambiente-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83750","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83750"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83750\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83750"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83750"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83750"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83750"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}