{"id":83757,"date":"2008-06-01T00:00:00","date_gmt":"2008-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/06\/01\/una-alianza-sin-progresos-2\/"},"modified":"2017-07-13T17:00:16","modified_gmt":"2017-07-13T20:00:16","slug":"una-alianza-sin-progresos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/una-alianza-sin-progresos-2\/","title":{"rendered":"Una alianza sin progresos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/kissinger1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-242552\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/kissinger1-2-300x202.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"202\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Adao Nascimento\/AE<\/span><\/a>Un discurso emitido recientemente por el presidente Lula caus\u00f3 gran pol\u00e9mica. En \u00e9l afirmaba: Yo lo llam\u00e9 y le dije: Bush, el problema es el siguiente, mi hijo, nosotros estuvimos 26 a\u00f1os sin crecer. Ahora que estamos creciendo \u00bfustedes quieren complicarnos Resuelve tu crisis. A pesar del tono casual, la frase revela algunas de las muchas complejidades de las relaciones entre Brasil y EE.UU. \u00bfEstamos, as\u00ed, tan pr\u00f3ximos al gran hermano?, c\u00f3mo se dec\u00eda en los tiempos de la Guerra Fr\u00eda \u00bfEE.UU igualmente intenta complicar? a Brasil o nos observan con relativa indiferencia. Ambos pa\u00edses se revelan como una extra\u00f1a pareja en sus relaciones bilaterales. En Brasilia a\u00fan existe una enorme resistencia a pensar en un programa de compromiso cooperativo con Washington. Para gran parte de la opini\u00f3n p\u00fablica brasile\u00f1a, la administraci\u00f3n Bush tiene un proyecto imperialista que acabar\u00e1 por limitar la autonom\u00eda de aquellos pa\u00edses que expresan valores e intereses alternativos, observa Matias Spektor, profesor de relaciones internacionales de la Escuela Superior de Ciencias Sociales \/ CPDOC y coordinador del MBA en relaciones internacionales de la Fundaci\u00f3n Get\u00falio Vargas.<\/p>\n<p>Como no existe una visi\u00f3n com\u00fan en Brasilia y en Washington acerca del valor estrat\u00e9gico del eje bilateral, sus l\u00edderes no cuentan con un mapa para guiar las relaciones. Brasil queda preso de la visi\u00f3n de que EE.UU siempre representa un obst\u00e1culo y nunca una oportunidad, y llegamos al siglo XXI sin contar con una f\u00f3rmula satisfactoria para conducir los negocios con la mayor potencia del planeta, advierte. \u00bfPor qu\u00e9 los dos mayores pa\u00edses del hemisferio Occidental no logran establecer una cooperaci\u00f3n de alto nivel a largo plazo?, se pregunta el investigador. De una cosa Spektor est\u00e1 seguro: no concuerda con la tesis de la rivalidad emergente (la visi\u00f3n por la cual Brasil, al industrializarse se transform\u00f3 en una amenaza para el Norte), que pauta varias de las respuestas al dilema del matrimonio diplom\u00e1tico. El investigador encontr\u00f3 otra v\u00eda al trabajar en su tesis doctoral, Equivocal engagement: Kissinger, Silveira and the politics of US-Brazil relations (1969-1983), defendida durante el a\u00f1o pasado en la Universidad de Oxford, Inglaterra. La relaci\u00f3n entre las dos naciones estuvo signada m\u00e1s por la informalidad que por una relaci\u00f3n seria, y el proyecto estuvo motivado por ambiciones pol\u00edticas y sujeto a objetivos que variaron durante el curso de la interacci\u00f3n bilateral, afirma. El punto crucial fue la asimetr\u00eda entre ambos: si bien EE.UU. es un elemento central en la gran estrategia de Brasil, nosotros s\u00f3lo aparecemos tangencialmente en la gran narrativa de las relaciones internacionales norteamericanas durante el per\u00edodo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/kissinger2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-242553\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/kissinger2-2-300x279.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"279\" \/><span class=\"media-credits-inline\">AFP Files<\/span><\/a>La narrativa a la que Spektor se refiere se inicia con la indicaci\u00f3n de Henry Kissinger como consejero de seguridad nacional de la administraci\u00f3n Nixon, en el a\u00f1o 1969, y termina con la salida, en el a\u00f1o 1983, del diplom\u00e1tico brasile\u00f1o Azeredo da Silveira\u00a0 del cargo de embajador brasile\u00f1o en Washington, pasando durante cinco a\u00f1os como ministro de Relaciones Exteriores del gobierno Geisel. El foco en las dos figuras no es casual, pues, para el autor, el punto debil de las tentativas de aproximaci\u00f3n entre Brasil y EE.UU. es su casi total dependencia del empe\u00f1o personal entre esos dos personajes. Con sus salidas de escena, durante los gobiernos Carter\/ Reagan y Figueiredo, las relaciones bilaterales, sostiene, se estancaron. Es verdad\u00a0 que son mejores que en las d\u00e9cadas de 1970 y 1980, cuando ambos pa\u00edses pasaron de la hostilidad a la apat\u00eda mutua. Durante los a\u00f1os 1990 dio inicio un proceso de sinton\u00eda fina que perdura hasta hoy, pero parece que de ah\u00ed no pasa.<\/p>\n<p>Brasil es la llave del futuro, afirm\u00f3 en 1971 Nixon. Uno de los primeros presidentes estadounidenses en considerar eso, \u00e9l, en realidad segu\u00eda el nuevo ideal de visi\u00f3n global de la Casa Blanca pregonado por Kissinger, quien defend\u00eda la necesidad de que EE.UU. mantuviera relaciones especiales con poderes claves regionales. \u00c9l estaba preocupado con el desarrollo potencial de ruptura del mundo poscolonial, procurando una formula para lidiar con eso que no se basase solamente en la coerci\u00f3n. De ah\u00ed proviene el concepto de devoluci\u00f3n, visto como una hegemon\u00eda benigna: devolver poder y responsabilidad a un grupo de Estados regionales influyentes, una transferencia de unos EE.UU. fuertemente comprometidos con la periferia para un mundo en el cual la estabilidad no deber\u00eda mantenerse mediante una intervenci\u00f3n estadounidense directa. Naciones como Brasil, Ir\u00e1n, Turqu\u00eda, Sud\u00e1frica, Indonesia, entre otras, fueron reconocidas como colaboradoras potenciales, capaces de llevar a cabo\u00a0 esa nueva forma de hegemon\u00eda en nombre de Am\u00e9rica. De ah\u00ed, nota Spektor, el inter\u00e9s\u00a0 inusitado (y problem\u00e1tico, ya que buena parte de la diplomacia americana discordaba con la importancia brasile\u00f1a) de la administraci\u00f3n Nixon por Brasil, al punto tal de lanzar una nueva pol\u00edtica para el pa\u00eds. La elecci\u00f3n, dice el investigador, tambi\u00e9n se relacionaba con la creciente preocupaci\u00f3n americana\u00a0 por el descenso de su influencia en Am\u00e9rica Latina y las probables consecuencias de ello en tiempos de la Guerra Fr\u00eda. Seg\u00fan la nueva visi\u00f3n de la\u00a0 Casa Blanca, ese declive, no se explicaba solamente en funci\u00f3n de la rivalidad con la Uni\u00f3n\u00a0 Sovi\u00e9tica, sino, por encima de todo, por la ascensi\u00f3n de un nacionalismo, de un activismo econ\u00f3mico en pa\u00edses como Brasil, como\u00a0 as\u00ed tambi\u00e9n por la influencia que Europa y Jap\u00f3n pasaron a ejercer, en detrimento de los intereses estadounidenses.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/kissinger3-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-242554\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/kissinger3-2-619x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"496\" \/><span class=\"media-credits-inline\">ARQUIVO AGENCIA ESTADO<\/span><\/a>Para Kissinger, granjearse el apoyo de esos Estados era una forma de legitimar la hegemon\u00eda\u00a0 norteamericana y eso significaba realizar concesiones, utilizar un lenguaje de igualdad y de respeto, en suma, abrir un canal directo entre Washington y esas naciones perif\u00e9ricas para, en canje, consolidar la posici\u00f3n de los EE.UU en el mundo. De all\u00ed la atenci\u00f3n brindada a Brasil, afirma Spektor. Lo mismo daba si esos pa\u00edses, entre ellos Brasil, no pose\u00edan\u00a0 gobiernos\u00a0 democr\u00e1ticos. Para Nixon y Kissinger, esos reg\u00edmenes eran mejores aliados, pues, pensaban, las democracias se hallaban sujetas a cambios de la opini\u00f3n publica. Pero no s\u00f3lo era el anticomunismo de tales pa\u00edses claves lo que los transformaba en blanco del inter\u00e9s de la diplomacia norteamericana; antes, era fundamental su capacidad para ofrecer a EE.UU. un grado de estabilidad y previsi\u00f3n de la conducta cotidiana de las relaciones bilaterales. Aqu\u00ed, sin embargo, el tono era otro. Cuando comienza la aproximaci\u00f3n entre los dos pa\u00edses, predominaba entre los brasile\u00f1os la idea de que era posible para Brasil obtener m\u00e1s poder en influencia global mediante esa relaci\u00f3n y, al mismo tiempo, reafirmar su autonom\u00eda: a cambio de poco esper\u00e1bamos conseguir mucho.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el investigador, para apoyar esos c\u00e1lculos diplom\u00e1ticos de Brasil exist\u00eda el hecho de que el compromiso con EE.UU. permitir\u00eda a los generales mantener el control en casa sin alienar la opini\u00f3n p\u00fablica nacionalista. En ese sentido, para los brasile\u00f1os, esa relaci\u00f3n fue una herramienta para construir una pol\u00edtica nacionalista conservadora con apoyo de esa supuesta relaci\u00f3n especial entre Brasil y EE.UU.. En reforzar ese pensamiento resid\u00eda la dificultad estadounidense para traducir poder en influencia en Latinoam\u00e9rica, lo que llev\u00f3 a las administraciones a prestar atenci\u00f3n a Brasil por su geograf\u00eda, recursos, desarrollo industrial, postura anticomunista, etc. En tanto, para los l\u00edderes brasile\u00f1os, sostiene el autor, el crecimiento de la econom\u00eda impuso nuevas ambiciones internacionales, lo que imprimi\u00f3 a la aproximaci\u00f3n norteamericana un inter\u00e9s renovado. En Brasilia, se pas\u00f3 de ver a EE.UU. como un instrumento de detrimento del desarrollo nacional y para el objetivo de una mayor inserci\u00f3n global. El comienzo no fue muy prometedor, sin embargo. La administraci\u00f3n M\u00e9dici acept\u00f3 la apertura norteamericana con la intenci\u00f3n de legitimar el incremento del control interno. Cuando el general visit\u00f3 la Casa Blanca, se hallaba m\u00e1s interesado en aparecer en una foto junto a Nixon que en discutir sobre pol\u00edtica mundial.<\/p>\n<p>A pesar de la mejora en el nivel de interlocuci\u00f3n entre los pa\u00edses, la entrada en escena de Geisel e Silveira, en el a\u00f1o 1974, marc\u00f3 la consolidaci\u00f3n de una pol\u00edtica internacional activista por parte de Brasil, lo cual trajo nuevas complejidades al proyecto bilateral. Geisel ve\u00eda la mejora de las relaciones entre las dos naciones como una posibilidad para abrir puertas para el activismo brasile\u00f1o en el mundo, acota Spektor. Aun as\u00ed era un momento hist\u00f3rico: Nunca antes ese d\u00fao intent\u00f3 coordinar tan estrechamente sus respectivas pol\u00edticas externas y nunca antes sus diplom\u00e1ticos se observaron tanto mutuamente para caminar juntos. Todo, sin embargo, estaba centralizado en las figuras de Kissinger y Silveira, o sea, la aproximaci\u00f3n se suscitaba a despecho de la burocracia diplom\u00e1tica de ambos pa\u00edses, y no en funci\u00f3n de ella. Y las relaciones personales dif\u00edcilmente son suficientes como para transformar las relaciones entre Estados. Para peor, Azeredo, en sinton\u00eda con Geisel (quien rechaz\u00f3 varias invitaciones para visitar EE.UU.), se hallaba obstinado con la soberan\u00eda y autonom\u00eda nacionales. \u00c9l consideraba, dice Spektor, que la defensa del inter\u00e9s nacional resid\u00eda en el ingreso de Brasil al selecto club de los Estados influyentes del planeta. Brasil, seg\u00fan \u00e9l, merec\u00eda un status especial por lo que era y no por lo que pod\u00eda ser para EE.UU. Para los brasile\u00f1os, el compromiso era tambi\u00e9n por controlar la pol\u00edtica dom\u00e9stica: la relaci\u00f3n con EE.UU. era conveniente para el nacionalismo, fuerza motriz de la transici\u00f3n lenta y negociada deseada por Geisel.<\/p>\n<p>Fueron a\u00f1os de protocolo, encuentros, agendas, correspondencias, negociaciones dif\u00edciles, sin que se alcanzase un consenso sobre como establecer esa relaci\u00f3n bilateral. No se puede negar el esfuerzo de Kissinger para que ella funcionase, aceptando muchas exigencias brasile\u00f1as y trag\u00e1ndose sapos diplom\u00e1ticos, que incluyeron la expansi\u00f3n, por parte de Brasil, de la agenda bilateral mucho mas all\u00e1 de los l\u00edmites previstos, con la inserci\u00f3n de t\u00f3picos espinosos para Am\u00e9rica como las revolucionarias Cuba y Portugal y la independiente Angola; la proliferaci\u00f3n nuclear (con la compra de tecnolog\u00eda nuclear alemana, a pesar de las presiones estadounidenses para impedir el acuerdo entre ambos pa\u00edses); la situaci\u00f3n en Medio Oriente; los derechos humanos, etc. Brasil resisti\u00f3 ante cualquier discusi\u00f3n sobre cuestiones sudamericanas, rechaz\u00f3 cualquier compromiso en la lucha anticomunista y enfatiz\u00f3 un status de prestigio para las relaciones internacionales. Kissinger, en buena medida, observa el autor, acept\u00f3 esas nuevas orientaciones. Brasil comenzaba a aventurarse en \u00e1reas en las que ning\u00fan otro pa\u00eds latinoamericano hab\u00eda osado hacerlo, con excepci\u00f3n de Cuba. Como preve\u00eda un informe de la CIA: Existe una sensaci\u00f3n de que Brasil lo logr\u00f3, lo cual lo llevar\u00e1 a disentir m\u00e1s y m\u00e1s con EE.UU. en m\u00e1s y m\u00e1s asuntos. Eso no ayud\u00f3 mucho en la ya precaria situaci\u00f3n de Kissinger, fustigado por la burocracia norteamericana que no concordaba con sus esfuerzos por conceder un status de privilegio a Brasil.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/kissinger4-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-242555\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/kissinger4-2-858x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"358\" \/><span class=\"media-credits-inline\">AFP PHOTO\/SAUL LOEB<\/span><\/a>Con el aumento del rechazo de la opini\u00f3n p\u00fablica y del Congreso americano por las alianzas con reg\u00edmenes dictatoriales, sigue el investigador, decayeron las esperanzas de consolidar efectivamente una colaboraci\u00f3n entre ambas naciones. El nuevo presidente, Jimmy Carter (quien asume en el a\u00f1o 1977), ya durante su campa\u00f1a electoral se expres\u00f3 duramente contra un compromiso con Brasil en cuanto a otorgarle cualquier privilegio diplom\u00e1tico. Temas como la capacidad nuclear y los derechos humanos originaron una incipiente tensi\u00f3n en la relaci\u00f3n bilateral, lo que llev\u00f3 a las relaciones entre Brasil y EE.UU. su nivel m\u00e1s bajo. Los brasile\u00f1os se sintieron alienados por la forma y contenido de la pol\u00edtica exterior de Carter, transformando las instituciones de compromiso en un escudo para resistir a las presiones norteamericanas. Solamente en los \u00faltimos dos a\u00f1os de la administraci\u00f3n Carter se regres\u00f3 al ideal de devoluci\u00f3n y se intent\u00f3 retomar el contacto Brasilia-Washington?. El advenimiento de Reagan al poder blanque\u00f3 esa aproximaci\u00f3n, ya que las prioridades del nuevo presidente se deslindaron de Am\u00e9rica del Sur para enfocarse en Am\u00e9rica Central, donde Brasil ten\u00eda poco que decir o hacer.<\/p>\n<p>Pasaron d\u00e9cadas desde ese proyecto desafortunado, pero muchos de los problemas que afligen a la relaci\u00f3n Brasil-EUA permanecen similares, observa Spektor. A pesar de los elogios realizados por la administraci\u00f3n de George W. Bush al pa\u00eds, la contradicci\u00f3n entre las manifestaciones oficiales y la realidad de las relaciones bilaterales perdura y presenta a\u00fan muchas dificultades. Para Spektor, es posible incluso observar actualmente en los EUA un t\u00edmido revivir del devolucionismo. Pero Brasil permanece aferrado al esp\u00edritu activista de los tiempos del d\u00fao Geisel-Silveira, por cierto, elogiada por el actual gobierno. Es una l\u00e1stima, pues la noci\u00f3n de autonom\u00eda, con \u00e9nfasis en el desarrollo dom\u00e9stico m\u00e1s que en la consecuci\u00f3n del orden internacional, permanece actualmente igual que hace 30 a\u00f1os. Y a pesar de las ambiciones de Brasil por obtener un status especial el argumento de que cuenta con algo diferente para contribuir con la sociedad internacional, nunca se descifra con claridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las dificultades en las relaciones entre Brasil y Estados Unidos","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[292],"coauthors":[684],"class_list":["post-83757","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-diplomacia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83757"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83757\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83757"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}