{"id":83758,"date":"2008-06-01T00:00:00","date_gmt":"2008-06-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/06\/01\/osorio-revisto-2\/"},"modified":"2017-07-13T17:16:18","modified_gmt":"2017-07-13T20:16:18","slug":"osorio-revisto-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/osorio-revisto-2\/","title":{"rendered":"Os\u00f3rio revisto"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_242566\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/paraguai-abre-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-242566\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/paraguai-abre-2-300x220.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"220\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro Maldita Guerra \/ \u00f3leo sobre tela de C\u00e1ndido L\u00f3pez, 1891<\/span><\/a> Vista del interior de Curuz\u00fa, 20 de septiembre de 1866<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n del libro Maldita Guerra \/ \u00f3leo sobre tela de C\u00e1ndido L\u00f3pez, 1891<\/span><\/p><\/div>\n<p>Le\u00f3n Tolstoi se hallaba tristemente acertado al escribir que un pueblo feliz no tiene historia. Ello se toma en cuenta para recordar a las personas que ellas tienen motivos para hallarse infelices y que es preciso remediar el pasado. Brasil tiene una deuda hist\u00f3rica con Paraguay, que puede pagarse con la concesi\u00f3n de un trato diferencial en las relaciones entre ambos pa\u00edses. En el caso de la represa de Itaip\u00fa, Brasil deber\u00eda pagar el precio del mercado y no el precio de costo, como prev\u00e9 la cooperaci\u00f3n la energ\u00eda excedente que Paraguay no consume, afirm\u00f3, en una entrevista, el nuevo presidente paraguayo, Fernando Lugo, invocando, en nombre de cuestiones de actualidad, la antigua Guerra del Paraguay (1865-1870). El presidente Hugo Ch\u00e1vez record\u00f3 al presidente Lugo su admiraci\u00f3n por la lucha hist\u00f3rica del pueblo paraguayo, digno heredero de la memoria del mariscal Francisco Solano L\u00f3pez, y coincidieron en la necesidad de continuar construyendo la Uni\u00f3n de Naciones Sudamericanas sobre la base de la reivindicaci\u00f3n de la lucha de esos pueblos, reitera la nota emitida por la canciller\u00eda venezolana sobre la comunicaci\u00f3n mantenida por Ch\u00e1vez con el colega reci\u00e9n electo.<\/p>\n<p>L\u00f3pez fue un gran patriota latinoamericano, humillado por la alianza de la triple traici\u00f3n hacia Am\u00e9rica Latina, sus hombres y sus mujeres, declar\u00f3 recientemente la presidenta argentina Cristina Kirchner, quien bautiz\u00f3 una unidad del Ej\u00e9rcito argentino en homenaje a L\u00f3pez. La tesis de la deuda hist\u00f3rica, es compartida tambi\u00e9n por los brasile\u00f1os, como es el caso del senador Cristovam Buarque, que defiende cambios en el acuerdo sobre Itaip\u00fa: No podemos simplemente negar a Paraguay el derecho de solicitar un reajuste. Nosotros no podemos despreciar a Paraguay. M\u00e1xime porque tenemos una deuda con \u00e9se, nuestro pa\u00eds vecino, ya que hace 138 a\u00f1os matamos 300 mil de sus ciudadanos en la Guerra del Paraguay. Proporcionalmente, es como si mat\u00e1ramos a 9 millones de brasile\u00f1os. No es de ahora que dictadores, como en el caso de Stroessner, y militantes de izquierda se unan en la condena de la Guerra del Paraguay como una masacre imperialista perpetrada por Brasil, en supuesto acuerdo con Inglaterra, que habr\u00eda diezmado las posibilidades de grandeza paraguaya, o en las palabras de Lugo: Existe un reconocimiento de la deuda hist\u00f3rica con Paraguay. Creemos en la Justicia y Paraguay deber\u00eda volver a ocupar el lugar que ocupaba: el pa\u00eds m\u00e1s desarrollado, el m\u00e1s unido, el que contaba con un proyecto econ\u00f3mico diferenciado.<\/p>\n<p>Asimismo, por m\u00e1s inusitado que pueda parecer, el presente es un excelente momento para volver a hablar de las figuras claves de un conflicto tan antiguo. Como sucede en la nueva biograf\u00eda del general Os\u00f3rio (General Os\u00f3rio, Companhia Letras, 262 p\u00e1ginas, R$ 35,50), presentada en el bicentenario de su nacimiento, y escrita por el historiador Francisco Doratioto, autor de Maldita Guerra, uma hist\u00f3ria revisionista da Guerra do Paraguai, que echa por tierra mitos como el exterminio de la poblaci\u00f3n masculina paraguaya, los ideales modernizadores de L\u00f3pez y la victimizaci\u00f3n de Paraguay. Quien habla de traici\u00f3n, o est\u00e1 mal informado o tiene segundas intenciones. L\u00f3pez fue el agresor, que invadi\u00f3 a sus vecinos. No existi\u00f3 la pretendida industrializaci\u00f3n paraguaya y nunca la denominada era dorada de Paraguay. L\u00f3pez no era un paradigma del progreso, de lucha contra el imperialismo, ni un constructor de sociedades modernas, explica. El revisionismo argentino y uruguayo es de izquierda y el paraguayo era un nacionalismo de derecha que buscaba legitimar a un dictador como Stroessner utilizando la figura de otro dictador, L\u00f3pez. La historia no fue bien presentada, en ninguno de los casos. En Paraguay, la exaltaci\u00f3n de L\u00f3pez sirvi\u00f3 a la dictadura; en Brasil, la satanizaci\u00f3n de la guerra y del comando brasile\u00f1o sirvi\u00f3 como mecanismo de combate a la dictadura, observ\u00f3, con sabidur\u00eda, Jos\u00e9 Murilo de Carvalho.<\/p>\n<div id=\"attachment_242567\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/paraguai1-2-e1499976881266.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-242567\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/paraguai1-2-e1499976881266-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro General Os\u00f3rio, acervo iconograf\u00eda<\/span><\/a> Ej\u00e9rcito brasile\u00f1o desembarcando en territorio paraguayo<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n del libro General Os\u00f3rio, acervo iconograf\u00eda<\/span><\/p><\/div>\n<p>La confusi\u00f3n acerca de la real dimensi\u00f3n del conflicto y de sus personajes, no obstante, no se restringe s\u00f3lo a intereses comerciales u oportunismo pol\u00edtico. El comandante del Ej\u00e9rcito Brasile\u00f1o en Paraguay, Os\u00f3rio, tambi\u00e9n sufri\u00f3 con la reescritura parcializada de la historia. El Ej\u00e9rcito de Caxias, como se autodenomina actualmente a la instituci\u00f3n, fue durante un buen tiempo el Ej\u00e9rcito de Os\u00f3rio y ese cambio s\u00f3lo puede comprenderse, si son relacionadas ambas trayectorias, pol\u00edtica y militar, de los dos generales dentro del contexto hist\u00f3rico en el que fueron adoptados como personajes paradigm\u00e1ticos, avisa Doratioto. Finalmente, aunque en la actualidad ellos sean recordados como militares, tambi\u00e9n fueron pol\u00edticos y, en ciertas etapas, se dedicaron m\u00e1s a la vida pol\u00edtica que al Ej\u00e9rcito. El Partido Conservador, por el cual Caxias fue elegido senador, defend\u00eda el Estado centralizado y el mantenimiento del orden social. Os\u00f3rio pertenec\u00eda al Partido Liberal, que priorizaba la descentralizaci\u00f3n del poder y la mayor participaci\u00f3n de los ciudadanos en el proceso pol\u00edtico. Caxias era el Ej\u00e9rcito de elite, formado en la Academia, mientras que Os\u00f3rio era el Ej\u00e9rcito que ven\u00eda de abajo (y que, en la vejez, confes\u00f3 su horror por la vida militar) y que suprim\u00eda peque\u00f1as transgresiones, formalismos y apariencias. De ah\u00ed la raz\u00f3n de la joven Rep\u00fablica, realizada mediante el golpe militar, nota Doratioto, sin poseer s\u00edmbolos, tener que descubrir en Os\u00f3rio al pre-republicano, al punto que, en el a\u00f1o 1894, Floriano Peixoto dirigi\u00f3 una manifestaci\u00f3n popular para la inauguraci\u00f3n de la estatua del general en R\u00edo de Janeiro, en la actual Plaza XV.<\/p>\n<p>Fue el primer general brasile\u00f1o en pisar el territorio paraguayo y mientras Caxias y otros militares y pol\u00edticos brasile\u00f1os desconfiaban del presidente argentino Mitre (el l\u00edder de la Triple Alianza contra Paraguay), afirmando que \u00e9l accionaba para prolongar el conflicto porque debido a las ganancias financieras que proporcionaba a argentina, lo hac\u00eda para debilitar al Imperio, Os\u00f3rio fue uno de los pocos militares brasile\u00f1os que no participaban de ese sentimiento, afirma Doratioto. El aventurero ingl\u00e9s Richard F. Burton, c\u00f3nsul ingl\u00e9s en Santos y observador brit\u00e1nico en el escenario de guerra, inform\u00f3 que los soldados admiraban a Os\u00f3rio y consideraban que \u00e9l ten\u00eda el cuerpo cubierto y, despu\u00e9s de los combates, sacud\u00eda el poncho para que las balas cayeran. El general era visto, por sus colegas de jerarqu\u00eda, como irresponsable por la manera en que pon\u00eda su vida en riesgo durante los combates. En la Batalla de Ava\u00ed, un tiro destruy\u00f3 su maxilar, pero, m\u00e1s tarde, cuando Caixas fue sustituido por el conde d&#8217;Eu en comando militar de las tropas, no rehuy\u00f3 el deber y retorn\u00f3 al frente para luchar.<\/p>\n<p>Durante el ataque a la fortaleza de Humait\u00e1, principal baluarte de la defensa de L\u00f3pez, Os\u00f3rio fue enviado por Caixas para averiguar el resultado del bombardeo fluvial realizado por la escuadra aliada. Enfrentando resistencias, afirm\u00f3 haber recibido \u00f3rdenes de Caixas (quien nunca confirm\u00f3 haber impartido tal comando) para replegarse, provocando grandes p\u00e9rdidas. El episodio dej\u00f3 heridas, explotadas por l\u00edderes liberales, que pasaron a presentar a Os\u00f3rio como v\u00edctima de Caixas, porque \u00e9ste lo ver\u00eda como rival, observa el autor, quien recuerda como, al final del conflicto, Os\u00f3rio era, a excepci\u00f3n de Pedro II, el brasile\u00f1o m\u00e1s popular, un hecho inconveniente para el gobierno conservador. Por ende, es f\u00e1cil comprender por qu\u00e9 durante cuatro d\u00e9cadas la principal conmemoraci\u00f3n militar brasile\u00f1a ocurr\u00eda durante el aniversario de la Batalla de Tuiuti, donde Os\u00f3rio fue el h\u00e9roe del d\u00eda. M\u00e1s complejo es entender el degradado de la figura del general a partir de los a\u00f1os 1920, seguida de la elevaci\u00f3n de Caixas, hasta entonces una figura secundaria, al t\u00edtulo de Patrono del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<div id=\"attachment_242568\" style=\"max-width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/paraguai2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-242568\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/06\/paraguai2-2-300x192.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"192\" \/><p class=\"wp-caption-text\"><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro Maldita Guerra<\/span><\/a> Trincheras de Tuiuti, batalla del 24 de abril de 1866<span class=\"media-credits\">Reproducci\u00f3n del libro Maldita Guerra<\/span><\/p><\/div>\n<p><strong>Reinvenci\u00f3n<br \/>\n<\/strong>Como contrapunto al olvido de Caixas, exist\u00eda una celebraci\u00f3n de Os\u00f3rio como gran militar, un culto en buena medida espont\u00e1neo, eval\u00faa el historiador Celso Castro, para quien las razones de ese cambio residen en la preocupaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito con las agitaciones tenientistas, que derivar\u00edan en la Revoluci\u00f3n de 1930. m\u00e1s que la reorganizaci\u00f3n de una instituci\u00f3n fragmentada, ocurri\u00f3 una reinvenci\u00f3n del Ej\u00e9rcito como instituci\u00f3n nacional, heredera de una tradici\u00f3n espec\u00edfica y con un rol a desempe\u00f1ar en la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n brasile\u00f1a, afirma Castro. Para eso, fue necesario inventar un Caixas adecuado al nuevo rol simb\u00f3lico exigido. Los predicados atribuidos a Caixas como un general disciplinado y apol\u00edtico forman parte de esa imagen creada en el siglo XX, que atend\u00eda a los intereses de una Rep\u00fablica nacional conservadora que se esforzaba para contener la indisciplina militar. Esos predicados, empero, caracterizan un ser militar, que no exist\u00eda en el siglo XIX?, analiza la historiadora Adriana Barreto de Souza, autora de la tesis doctoral El Duque de Caixas y la formaci\u00f3n del Imperio Brasile\u00f1o. ?Entronizado en ese pante\u00f3n, y luego de 21 a\u00f1os de dictadura militar, el di\u00e1logo con Caxias se torn\u00f3 dif\u00edcil, pues \u00e9l era, o tratado con admiraci\u00f3n por los militares, o demonizado como patrono del Ej\u00e9rcito por la oposici\u00f3n que se realizaba al golpe de 1964. \u00c9l se transform\u00f3 en el ?duque-monumento,\u00a0 observa Adriana.<\/p>\n<p>Si en un comienzo, el cambio de los honores a Os\u00f3rio por los realizados a Caixas sirvi\u00f3 como forma de valorar la legalidad y el alejamiento de la pol\u00edtica, a partir del Estado nuevo varguista, ese cambio, aunque mantenido, adquiri\u00f3 nuevos matices: Se pas\u00f3 a resaltar las cualidades del duque como jefe militar al servicio del Estado fuerte y centralizado, tal cual como la dictadura de vargas, eval\u00faa Doratioto. Esa instrumentaci\u00f3n persisti\u00f3 hasta despu\u00e9s de 1964, cuando los militares en el poder relevaron las caracter\u00edsticas de Caixas que interesaban en la situaci\u00f3n vigente, como la de haber sofocado movimientos revolucionarios. \u00c9sas fueron de hecho sus caracter\u00edsticas y, a excepci\u00f3n del principio de la centralizaci\u00f3n, tambi\u00e9n las de Os\u00f3rio. Con todo, los dos generales ten\u00edan a\u00fan como caracter\u00edsticas la subordinaci\u00f3n al poder civil, la aversi\u00f3n al caudillismo y el rechazo al militarismo, aunque \u00e9stas los ide\u00f3logos del autoritarismo no ten\u00edan inter\u00e9s en recordar y los dem\u00f3cratas fueron negligentes en recuperar. Desafortunadamente, de vez en cuando, es m\u00e1s conveniente olvidar la frase de Tolstoi y reemplazarla por el pragmatismo de un Bismarck: La historia es un simple trozo de papel impreso; lo principal es hacer historia, y no escribirla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La biograf\u00eda del militar revela las falacias de la memoria","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[684],"class_list":["post-83758","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83758\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83758"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}