{"id":83766,"date":"2008-07-01T10:00:00","date_gmt":"2008-07-01T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/07\/01\/perdida-salvadora-2\/"},"modified":"2017-07-12T15:20:54","modified_gmt":"2017-07-12T18:20:54","slug":"perdida-salvadora-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/perdida-salvadora-2\/","title":{"rendered":"P\u00e9rdida salvadora"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/obesidade_2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-242290\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/obesidade_2-681x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"451\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n\/Laura Davi\u00f1a<\/span><\/a>En el transcurso del a\u00f1o 2001, Ol\u00edvia dej\u00f3 de ver en la balanza los 85 kilogramos adecuados a su 1,80 m y aument\u00f3 hasta los 167 kilos. Sent\u00eda un hambre voraz causada por medicamentos para controlar una enfermedad que le causaba dolores lancinantes y depresi\u00f3n, y le imped\u00eda caminar. No cab\u00eda m\u00e1s en los aparatos de ex\u00e1menes m\u00e9dicos, y 4 a\u00f1os despu\u00e9s de que comenzaron los problemas, el neur\u00f3logo previ\u00f3 que ella no resistir\u00eda m\u00e1s de 6 meses con aquel peso. El equipo de psic\u00f3logos responsable de evaluarla autoriz\u00f3 entonces la cirug\u00eda bari\u00e1trica o by pass g\u00e1strico, la reducci\u00f3n de est\u00f3mago empleada como \u00faltimo recurso contra la obesidad extrema. Visto por muchos como una forma perezosa de dar rienda suelta a la vanidad, este tipo de cirug\u00eda ha revelado efectos importantes m\u00e1s all\u00e1 del adelgazamiento, tales como la cura de la diabetes tipo 2 y la disminuci\u00f3n de la propensi\u00f3n al c\u00e1ncer. Pero no es una soluci\u00f3n f\u00e1cil. Al contrario: condena al paciente a cambios permanentes en el estilo de vida.<\/p>\n<p>La obesidad m\u00f3rbida, cuando el \u00cdndice de Masa Corp\u00f3rea o IMC -el peso dividido por el cuadrado de la altura- es mayor que 40, aument\u00f3 un 255% en Brasil entre 1974 y 2003, llegando al 0,64% de la poblaci\u00f3n adulta. Es a\u00fan modesto si se lo compara con el 4,9% de Estados Unidos, pero son m\u00e1s de 600 mil brasile\u00f1os con un peso tan excesivo que acarrea complicaciones tales como diabetes tipo 2 y problemas ortop\u00e9dicos y cardiovasculares graves. La evaluaci\u00f3n est\u00e1 en el trabajo de Isabella Oliveira coordinado por Leonor Pacheco, investigadora ligada a la Universidad de Brasilia (UnB). El estudio mostr\u00f3 que la prevalencia de obesidad -un IMC mayor que 30- aument\u00f3 del 4,4% en 1974-1975 al 11,1% en 2002-2003. La proporci\u00f3n de obesos es mayor entre las mujeres (un 13% en el relevamiento m\u00e1s reciente, de 2002-2003) que en hombres (8,8%), pero en ellos el \u00edndice se elev\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pidamente en\u00a0 esas tres d\u00e9cadas. El peso de Ol\u00edvia, que lleg\u00f3 a tener un IMC de 51,5, se volvi\u00f3 tan insostenible que ella lleg\u00f3 fracturarse el tobillo. Con una dieta rigurosa perdi\u00f3 20 kilos, insuficientes para reducir los da\u00f1os de la obesidad sobre su salud.<\/p>\n<p>La cirug\u00eda bari\u00e1trica se ha mostrado como la opci\u00f3n m\u00e1s eficaz de perder peso para quienes ya han intentado todas las otras maneras y no han obtenido resultados. En Brasil, que solo queda atr\u00e1s de Estados Unidos en el n\u00famero de cirug\u00edas, fue reglamentada por el Sistema \u00danico de Salud (SUS) en 1999, acorde con directrices internacionales. Se recomienda la intervenci\u00f3n quir\u00fargica para obesos m\u00f3rbidos y tambi\u00e9n para obesos (IMC entre 35 y 40) con complicaciones graves asociadas a la obesidad tales como la falta de aire, la diabetes y la hipertensi\u00f3n. El art\u00edculo de Leonor e Isabella, publicado en Obesity Surgery y que tambi\u00e9n tiene como coautores a Lilian Peters, del Ministerio de Salud, y Wolney Conde, del Departamento de Nutrici\u00f3n da Universidad de S\u00e3o Paulo (USP), muestra que entre 1999 y 2006 se hicieron m\u00e1s de 10 mil cirug\u00edas bari\u00e1tricas por el SUS, pr\u00e1cticamente la mitad de las mismas en la regi\u00f3n sudeste. La cantidad anual de cirug\u00edas ha venido subiendo, pero hasta ahora ha atendido solamente al 0,29% de la cantidad\u00a0 estimada de obesos m\u00f3rbidos existentes en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las listas de espera para cirug\u00eda por el SUS pueden tardar a\u00f1os, e incluso quienes pueden pagarlas -por un procedimiento que solamente en materiales cuesta en promedio 20 mil reales- est\u00e1n limitados. Seg\u00fan el m\u00e9dico Jos\u00e9 Carlos Pareja, del Laboratorio de Investigaci\u00f3n en Metabolismo y Diabetes (Limed) de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), hoy en\u00a0 d\u00eda existen en Brasil alrededor de 600 cirujanos oficialmente habilitados para hacer cirug\u00edas bari\u00e1tricas. Aun sumando la atenci\u00f3n p\u00fablica y particular, solamente alrededor del 1% de los obesos que necesitan cirug\u00eda tiene acceso a las 25 mil que se hacen por a\u00f1o. Para \u00e9l, las listas de espera no resuelven. &#8220;Antes ten\u00edamos una lista en la Unicamp y entre el 3% y el 4% de los pacientes mor\u00eda esperando&#8221;, comenta, &#8220;ahora nuestra mortalidad es cero&#8221;. La nueva estrategia consiste en armar grupos preparatorios en que los pacientes son obligados a comparecer a la universidad todas las semanas y perder peso durante ese per\u00edodo. A lo largo de 3 \u00f3 4 meses reciben in\u00ac\u00ac\u00acformaciones, adelgazan y tienen la garant\u00eda de ser operados al final de ese per\u00edodo en caso de que sigan el proceso.<\/p>\n<p>En la modalidad m\u00e1s com\u00fan de cirug\u00eda bari\u00e1trica, con resultados probados por a\u00f1os de uso, el cirujano separa el est\u00f3mago en dos. La parte menor, con alrededor del 5% del total, mantiene la funci\u00f3n de recibir alimento. La fracci\u00f3n mayor del est\u00f3mago permanece en el abdomen y produce jugos digestivos, lanzados m\u00e1s adelante al intestino -que queda un poco m\u00e1s corto. Despu\u00e9s de la cirug\u00eda hay que cambiar para siempre los h\u00e1bitos alimentarios: comer pausadamente y masticar muy bien. Los indisciplinados sufren, pues un anillo de silicona limita el flujo de alimento en el est\u00f3mago reducido.<\/p>\n<p>Con el est\u00f3mago menor y el intestino m\u00e1s corto, algunos pacientes que se someten a la cirug\u00eda tienen d\u00e9ficit de nutrientes esenciales tales como hierro, zinc y potasio. Complicaciones m\u00e1s graves tambi\u00e9n pueden acontecer, como tales c\u00e1lculos en la ves\u00edcula y problemas en la parte aislada del est\u00f3mago, que se vuelve dif\u00edcil de examinar mediante las t\u00e9cnicas comunes como la endoscopia, en la cual una c\u00e1mara muestra el sistema digestivo por dentro. Por eso en los pacientes m\u00e1s debilitados por la obesidad, algunos m\u00e9dicos prefieren una\u00a0 cirug\u00eda menos traum\u00e1tica: la gastrectom\u00eda vertical, que se limita extraer alrededor del 60% del est\u00f3mago. Pero, antes de optar por la cirug\u00eda, el cirujano Jo\u00e3o Luiz Azevedo, de la Universidad Federal de S\u00e3o Paulo (Unifesp), resolvi\u00f3 compararla con la t\u00e9cnica establecida para verificar si es efectivamente m\u00e1s segura. &#8220;La mayor parte de lo que se publica en el \u00e1rea corresponde informes de series de casos&#8221;, critica, &#8220;pero la ciencia exige que se hagan ensayos cl\u00ednicos controlados&#8221;.<\/p>\n<p>Su grupo sortea entonces qu\u00e9 cirug\u00eda le har\u00e1 a cada paciente, y as\u00ed compara los riesgos y beneficios de cada una. &#8220;Es la \u00fanica investigaci\u00f3n cl\u00ednica en Brasil de cirug\u00edas comparadas sistem\u00e1ticamente por el misma equipo quir\u00fargico&#8221;, sostiene el m\u00e9dico. Los resultados, aunque preliminares, indican que la gastrectom\u00eda vertical no es tan benigna como se pregona. Despu\u00e9s de la cirug\u00eda, en el 7% de los pacientes la presi\u00f3n dentro del est\u00f3mago llega a romper la sutura que delimita el nuevo est\u00f3mago. Eso sucede porque la t\u00e9cnica preserva el p\u00edloro, la constricci\u00f3n que retiene el alimento en el est\u00f3mago. En ratones, el grupo de la Unifesp est\u00e1 detallando los efectos anat\u00f3micos y fisiol\u00f3gicos de ambas cirug\u00edas. Para el cirujano Ot\u00e1vio Azevedo, hijo y asistente del profesor de la Unifesp, en caso de que se confirme que la gastrectom\u00eda vertical es m\u00e1s peligrosa en\u00a0 el postoperatorio inmediato, no ser\u00e1 recomendada para los pacientes m\u00e1s debilitados -exactamente aqu\u00e9llos que supuestamente deber\u00edan recurrir a ella.<\/p>\n<p>Ol\u00edvia coleccion\u00f3 una serie de graves complicaciones, y su panza fue reabierta cuatro veces en poco m\u00e1s de un a\u00f1o: primero para deshacer una asa que se form\u00f3 en el intestino, despu\u00e9s para extraer secreciones de la ves\u00edcula biliar acumuladas que obligaron al equipo m\u00e9dico a rehacer las suturas del est\u00f3mago, luego para retirar ac\u00famulos de pus de la cavidad abdominal y finalmente para retirar los anillos de silicona que controlaban el flujo de alimento y de enzimas en ambas partes del est\u00f3mago, que estaban fundi\u00e9ndose y causando dolores terribles. Pese a las complicaciones, el estudio de Leonor Pacheco demostr\u00f3 que siete de cada mil pacientes murieron luego de las cirug\u00edas realizadas por el SUS, una tasa comparable a la observada en otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Por eso la cirug\u00eda es considerada bastante segura por los m\u00e9dicos. Y eficaz. &#8220;Es exitosa en el 90% de los obesos m\u00f3rbidos, que pierden alrededor del 70% del exceso de peso&#8221;, dice Pareja. Un estudio de su grupo, publicado en junio en Obesity Surgery, sigui\u00f3 a 782 pacientes durante al menos dos a\u00f1os luego de la cirug\u00eda y verific\u00f3 que alrededor del 50% de ellos volvi\u00f3 a aumentar alrededor del 9% del menor peso alcanzado -lo que no compromete el \u00e9xito de procedimiento. Sin embargo, para los autores, eso indica la necesidad de estudios de largo plazo para entender qu\u00e9 hay de especial en el organismo de las personas que no logran mantener el peso. Por ahora el estudio revela que entre los pacientes que engordaron, un 60% no hizo el seguimiento nutricional y el 80% no fue al psic\u00f3logo luego de la cirug\u00eda. El SUS exige que todos los equipos de cirug\u00eda bari\u00e1trica ofrezcan esas especialidades, pero no hay manera garantizar que los pacientes aparezcan despu\u00e9s de operarse. Pareja resalta que en pa\u00edses grandes como \u00e9ste es sumamente dif\u00edcil revaluar pacientes a\u00f1o tras a\u00f1o, sobre todo en la atenci\u00f3n p\u00fablica. &#8220;En mi cl\u00ednica logro seguir a alrededor del 70% de los pacientes porque tengo a un empleado dedicado exclusivamente a mandar e-mails convoc\u00e1ndolos a que vuelvan para las consultas peri\u00f3dicas.&#8221;<\/p>\n<p>Para el cirujano Jo\u00e3o Ettinger, de la Escuela Bahiana de Medicina y Salud P\u00fablica, la dificultad en el seguimiento posquir\u00fargico es el problema m\u00e1s grave. &#8220;Examinamos a alrededor de 1.300 pacientes operados, y los que no siguen las orientaciones del m\u00e9dico y del nutricionista vuelven a engordar y sufren consecuencias tales como osteoporosis y deficiencias nutricionales&#8221;. Los problemas que \u00e9l ha observado asociados a la cirug\u00eda no son causados por la operaci\u00f3n en s\u00ed, sino por el exceso de peso -que puede dar origen a lesiones musculares cuando el paciente pasa varias horas en la misma posici\u00f3n\u00a0 bajo la anestesia general.<\/p>\n<p>Causada por m\u00faltiples factores comportamentales y fisiol\u00f3gicos, tales como compulsiones y desequilibrios hormonales, la obesidad es uno de los mayores desaf\u00edos de la medicina actual y viene creciendo sobre todo en los pa\u00edses m\u00e1s ricos, pero tambi\u00e9n donde sea que se instale en la cultura un estilo de vida sedentario y una\u00a0 alimentaci\u00f3n industrializada de f\u00e1cil absorci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para tratar una enfermedad tan compleja, se requiere de un equipo m\u00e9dico con psic\u00f3logos, nutricionistas, cirujanos y endocrin\u00f3logos. En 2007 un grupo estadounidense demostr\u00f3 luego de la cirug\u00eda bari\u00e1trica una reducci\u00f3n en la incidencia de diabetes, problemas cardiovasculares y c\u00e1ncer, reduciendo la mortalidad en un 40% si se compara con obesos tratados cl\u00ednicamente. Pero la mortalidad por accidentes y suicidios subi\u00f3 el 58% en los operados, indicando la importancia de cuidados psicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Niraldo de Oliveira Santos, del equipo de psic\u00f3logos coordinado por Mara de Lucia, que atiende pacientes obesos en el Hospital de Cl\u00ednicas de la USP, cuenta que es necesario el seguimiento psicol\u00f3gico antes y despu\u00e9s de la cirug\u00eda bari\u00e1trica. Mara y \u00e9l coordinaron un estudio que aplic\u00f3 en 90 pacientes la versi\u00f3n en portugu\u00e9s de un inventario elaborado en Estados Unidos para evaluar el historial de peso y el estilo de vida de obesos.<\/p>\n<p>Dicho estudio detect\u00f3 una compulsi\u00f3n alimentaria en casi la mitad de los pacientes y depresi\u00f3n en un 64% de ellos, alrededor de tres veces m\u00e1s que en la poblaci\u00f3n, y muestra que en la mayor parte de las oportunidades el aumento de peso est\u00e1 vinculado, sobre todo, a problemas en relaciones familiares o amorosas, tales como muertes y rupturas. Los resultados revelaron tambi\u00e9n que el problema mayor no surge de ingerir alimentos altamente grasosos o dulces, sino de comer en grandes cantidades. &#8220;Mostramos que la realidad alimentaria brasile\u00f1a es muy diferente que la que observa en Estados Unidos, de all\u00ed la importancia de no solamente traducir, sino tambi\u00e9n de adaptar el inventario al que observamos ac\u00e1&#8221;, explica Niraldo.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/obesidade_3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-242291\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/obesidade_3-681x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"451\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n\/Laura Davi\u00f1a<\/span><\/a>Parte del trabajo del psic\u00f3logo consiste en verificar si el paciente est\u00e1 en condiciones de mejorar con la cirug\u00eda. De tener una compulsi\u00f3n por comer, seguramente estar\u00e1 en problemas: al intentar comer demasiado sufrir\u00e1 dolores y v\u00f3mitos, o podr\u00e1 causar da\u00f1os serios al nuevo est\u00f3mago. En la imposibilidad de comer, muchas personas terminan por sustituir la comida por otras compulsiones, tales como las bebidas alcoh\u00f3licas, las drogas o el juego. Por eso lo ideal es hacer psicoterapia para controlar los factores psicol\u00f3gicos antes de la operaci\u00f3n. &#8220;No existe un consenso, pero consideramos que los s\u00edntomas de la esquizofrenia, los intentos de suicidio en el \u00faltimo a\u00f1o, el consumo de drogas y las deficiencias en el QI que causan dificultades de comprensi\u00f3n son factores que aumentan enormemente los riesgos de fracaso&#8221;, agrega Niraldo, quien en dichos casos no aconseja la cirug\u00eda. Pero a veces no es posible esperar, como aconteci\u00f3 con Ol\u00edvia. En tales situaciones, Niraldo pone de relieve la necesidad de hacer un seguimiento con el paciente durante el tiempo que sea necesario luego de la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Antes de la cirug\u00eda, psic\u00f3logos, nutricionistas y grupos de obesos y de operados procuran mostrarle al paciente lo que significa la intervenci\u00f3n: de salir todo bien, deber\u00e1n pasar un mes aliment\u00e1ndose a base de l\u00edquidos y el resto de la vida con una alimentaci\u00f3n altamente controlada. &#8220;Tengo m\u00e1s problemas ahora que antes&#8221;, coment\u00f3 Ol\u00edvia luego de una sesi\u00f3n de terapia. Ella toma varias pastillas de suplementos alimentarios, debe comer cada dos horas y sus comidas se limitan a dos cucharadas de arroz, una de fr\u00edjoles y carne roja &#8211; m\u00e1s rica en prote\u00ednas que otras carnes. Todo eso lentamente y muy bien masticado. Y aun as\u00ed el cuerpo todav\u00eda no se adapt\u00f3 a la nutrici\u00f3n que recibe: Ol\u00edvia aun pierde mucho cabello y la piel de su rostro tiene un tono ligeramente verdoso.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s que el cuerpo, la mente demora para acostumbrarse a las novedades. &#8220;La imagen corporal reci\u00e9n cambia al cabo de 5 a\u00f1os de peso estable, a veces incluso m\u00e1s&#8221;, comenta el psiquiatra de la USP Adriano Segal. \u00c9ste explica que los obesos pasan por dietas sucesivas, pierden y ganan peso varias veces y eso termina desregulando los mecanismos del cerebro implicados en la imagen corporal. &#8220;Desde que empec\u00e9 a engordar, no me miro m\u00e1s en el espejo. Uso solamente un espejito para l\u00e1piz labial&#8221;, comenta Ol\u00edvia. Y a\u00fan se imagina obesa. Por eso, cuando termin\u00f3 la larga serie de cirug\u00edas, sigui\u00f3 adelgazando y lleg\u00f3 a pesar 70 kilos, con lo cual se volvi\u00f3 ostensiblemente delgada. Fue necesario un tratamiento intensivo con una nutricionista para hacer que volviera a aumentar los 15 quilos indispensables para tener un f\u00edsico sano. &#8220;La p\u00e9rdida de peso es siempre r\u00e1pida, por eso descomp\u00e1s entre el cuerpo y la mente es inevitable&#8221;, subraya Segal. Lo que el m\u00e9dico pode hacer es mostrarle a la persona c\u00f3mo est\u00e1 f\u00edsicamente mejor.<\/p>\n<p>Psic\u00f3logos y psiquiatras tienen que trabajar en cierto sentido en penumbras: de acuerdo con Segal, no existen estudios que detallen los problemas mentales asociados a la obesidad y no existe una manera de prever c\u00f3mo cada paciente reaccionar\u00e1 a la cirug\u00eda. Por eso sostiene que no existe fundamento cient\u00edfico para limitar el acceso a la cirug\u00eda a causa de los trastornos psiqui\u00e1tricos. &#8220;Con las evidencias actuales, lo que se puede decir es que basta que el paciente sea capaz de razonar sobre el procedimiento&#8221;, dice el psiquiatra, &#8220;que pueda tomar una decisi\u00f3n sobre la cirug\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, los pacientes que necesitan de seguimiento despu\u00e9s de la cirug\u00eda son los que ya ten\u00edan trastornos psicol\u00f3gicos o psiqui\u00e1tricos antes. &#8220;Algunos desarrollan depresi\u00f3n u otros problemas de humor despu\u00e9s de la cirug\u00eda, pero son la excepci\u00f3n&#8221;, comenta. En geral sucede lo contrario: personas que tienen depresi\u00f3n cuando son obesas tienden a sentirse mejor en el postoperatorio.<\/p>\n<p>Estudios recientes muestran que adelgazar no es el \u00fanico beneficio de la cirug\u00eda. La reducci\u00f3n de est\u00f3mago y la alteraci\u00f3n del tr\u00e1nsito del alimento en el intestino aumentan la producci\u00f3n de insulina y controlan la diabetes. &#8220;Alrededor del 80% de los pacientes diab\u00e9ticos salen del hospital sin la enfermedad&#8221;, comenta el endocrin\u00f3logo Bruno Geloneze, colega de Jos\u00e9 Carlos Pareja en la Unicamp. Es una esperanza para quien sufre de ese mal que aflige a 200 millones de personas en el mundo, alrededor de 8 millones en Brasil. Con base en esos resultados, Geloneze y Pareja proponen en 2006, en Arquivos Brasileiros de Endocrinologia &amp; Metabologia, que se desarrolle una cirug\u00eda metab\u00f3lica para curar la diabetes tipo 2. \u00c9ste tipo de diabetes es uno de los primeros problemas ocasionados por el exceso de peso, por eso se puede instalar antes que la persona pueda ser calificada como obesa: el 75% de los diab\u00e9ticos tiene IMC menor que 35, un cuadro ligero de obesidad.<\/p>\n<p>Est\u00e1 entonces abierta la carrera para desarrollar la cirug\u00eda metab\u00f3lica. A partir de un modelo desarrollado en ratones, el grupo de Geloneze y Pareja\u00a0 hizo en 15 diab\u00e9ticos no obesos un procedimiento que preserva el est\u00f3mago intacto, pero crea un peque\u00f1o atajo: al salir del est\u00f3mago, los alimentos no pasan por la primera parte del intestino -el duodeno. Al detectar un volumen inesperado de comida, el intestino induce la secreci\u00f3n de hormonas responsables de estimular la producci\u00f3n de insulina y generar una sensaci\u00f3n de saciedad. Los resultados, presentados en junio en el congreso de la Sociedad Americana do Diabetes, en San Francisco, Estados Unidos, son preliminares, pero prometedores: 6 meses despu\u00e9s de la cirug\u00eda, solamente uno de los 15 pacientes segu\u00eda siendo sometido a tratamiento con inyecciones de insulina para controlar la enfermedad. &#8220;Debemos esperar m\u00e1s resultados para presentarlos ante SUS y cambiar el reglamento&#8221;, prev\u00e9 Pareja.<\/p>\n<p>Al frente de la carrera est\u00e1 el cirujano \u00c1ureo Ludovico de Paula, del Hospital de Especialidades de Goi\u00e2nia, quien en 2002 desarroll\u00f3 una cirug\u00eda que apuntaba \u00fanicamente a tratar la diabetes tipo 2. Su equipo transfiere parte del \u00edleon, al final del intestino delgado, al inicio del intestino. Las c\u00e9lulas del \u00edleon producen hormonas importantes para estimular al p\u00e1ncreas a producir insulina, cuya deficiencia est\u00e1 en el origen de la diabetes. El buen funcionamiento de estas c\u00e9lulas depende de que reciban alimentos no completamente digeridos, lo que deja de acontecer en las dietas ricas en comidas industrializadas, que el organismo absorbe con m\u00e1s facilidad. Transferir parte del \u00edleon a una fracci\u00f3n m\u00e1s inicial del intestino, el yeyuno, resolver\u00eda este problema. &#8220;Es un procedimiento completamente nuevo que desarrollamos con base en principios fisiopatol\u00f3gicos&#8221;, comenta el cirujano. En un art\u00edculo de este a\u00f1o publicado en la revista Surgical Endoscopy, \u00e9l informa un \u00e9xito del 95% en 60 pacientes con seguimiento a lo largo de 7 meses en promedio. Hasta ahora ya ha operado a alrededor de 400 pacientes.<br \/>\nJo\u00e3o Luiz Azevedo, de la Unifesp, sostiene que las cirug\u00edas deben pasar por ensayos en animales y estudios cl\u00ednicos controlados en seres humanos antes de aplicarse en pacientes. Asimismo, es preciso seguir pacientes durante varios a\u00f1os para evaluar si el efecto persiste. Con base en ello, su\u00a0 grupo est\u00e1 probando en ratones el procedimiento de \u00c1ureo de Paula. El trabajo reci\u00e9n est\u00e1 empezando, pero Jo\u00e3o Luiz y Ot\u00e1vio Azevedo informan que cuando las c\u00e9lulas del \u00edleon transplantado mueren, el tejido produce nuevas c\u00e9lulas siguiendo instrucciones del ambiente -que luego de la cirug\u00eda pas\u00f3 a ser el yeyuno. Por eso, en el microscopio esas c\u00e9lulas se parecen a las del yeyuno y no tienen m\u00e1s la arquitectura rica en c\u00e9lulas secretoras de las hormonas esenciales para el metabolismo de la insulina. Por ahora, los investigadores de la Unifesp son esc\u00e9pticos en cuanto a la posibilidad de una cirug\u00eda metab\u00f3lica eficaz para pacientes no obesos. El endocrin\u00f3logo de la USP Alfredo Halpern, colaborador de \u00c1ureo de Paula, cuestiona: &#8220;El \u00edleon transpuesto se parece al yeyuno, pero es sabido que la secreci\u00f3n de hormonas sigue siendo la misma&#8221;. El debate seguir\u00e1.<\/p>\n<p>Otro efecto colateral prometedor de la cirug\u00eda de obesidad fue destacado en el congreso de la sociedad estadounidense de endocrinolog\u00eda, que se realiz\u00f3 en San Francisco enseguida despu\u00e9s del encuentro cient\u00edfico dedicado a la diabetes. Alfredo Halpern y su alumna de doctorado Cristiane Moulin vieron que las c\u00e9lulas del sistema inmunol\u00f3gico llamadas natural killers son muy poco activas en los obesos, y que esa deficiencia es revertida mediante la cirug\u00eda bari\u00e1trica. &#8220;Es importante porque esas c\u00e9lulas constituyen una l\u00ednea de defensa innata sumamente importante en el combate contra las infecciones y el c\u00e1ncer&#8221;, explica Halpern. El resultado se encuadra con observaciones publicadas por el Scandinavian Obesity Survey, el SOS, estudio sueco que sigue a los pacientes durante un largo per\u00edodo luego de la cirug\u00eda y es considerado por los expertos el mejor proyecto del mundo en el \u00e1rea. El art\u00edculo m\u00e1s reciente del grupo, publicado en 2007 en el New England Journal of Medicine, inform\u00f3 una\u00a0 incidencia de c\u00e1ncer mucho menor en los pacientes que pasaron por la cirug\u00eda en comparaci\u00f3n con los que no la hicieron.<\/p>\n<p>Halpern y Cristiana muestran por qu\u00e9. En un abordaje in\u00e9dito, ella analiz\u00f3 sustancias que estimulan la actividad de las natural killers y detect\u00f3 tres que son producidas en mayor cantidad luego de la p\u00e9rdida de peso s\u00fabita que sigue a la cirug\u00eda. &#8220;Es probable que sea \u00e9se el mecanismo implicado en la observaci\u00f3n del SOS&#8221;, celebra el endocrin\u00f3logo, para quien los resultados son un punto fuerte a favor de la cirug\u00eda. &#8220;Existen riesgos, pero los beneficios son mucho mayores.&#8221;<\/p>\n<p>Aun siendo exitosa, la cirug\u00eda no deja de ser una soluci\u00f3n cara y dr\u00e1stica para un problema que crece en todo el mundo y que, hasta cierto punto, podr\u00eda evitarse. &#8220;Hay que planificar las ciudades de manera tal de promover cambios en el estilo de vida, tales como estimular a las personas a caminar o andar en bicicleta. El sistema de salud se queda con el perjuicio del resultado final de un problema que solamente puede ser prevenido de manera integrada&#8221;, pondera Leonor Pacheco. Adem\u00e1s de poner el cuerpo en movimiento, una dieta con menos calor\u00edas y m\u00e1s frutas y verduras reducir\u00eda enormemente el problema de la obesidad. Pero, cuando los trastornos metab\u00f3licos impiden que el organismo funcione correctamente, la cirug\u00eda se convierte en la \u00fanica opci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Las cirug\u00edas de reducci\u00f3n de est\u00f3mago controlan la obesidad y la diabetes","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[316,329],"coauthors":[1601],"class_list":["post-83766","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-medicina-es","tag-salud-publica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83766"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83766\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83766"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}