{"id":83775,"date":"2008-07-01T00:00:00","date_gmt":"2008-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/07\/01\/la-historia-de-quienes-hacen-la-historia-2\/"},"modified":"2017-07-12T16:43:45","modified_gmt":"2017-07-12T19:43:45","slug":"la-historia-de-quienes-hacen-la-historia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-historia-de-quienes-hacen-la-historia-2\/","title":{"rendered":"La historia de quienes hacen la historia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/imprensa1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-242366\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/imprensa1-2-719x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"427\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro <em>A Revista no Brasil\/Bin\u00f3culo<\/em> - no. 4 \u2013 Agosto 27, 1881  <\/span><\/a>En una paradoja digna del famoso refr\u00e1n: &#8220;En casa de herrero, cuchillo de palo&#8221; existe una notable dificultad cuando el tema son los medios de comunicaci\u00f3n brasile\u00f1os para encontrar a alguien que haga la historia de los que hacen la historia. Incluso el bicentenario de nuestra prensa pas\u00f3 medio que desapercibido, como si Don Jo\u00e3o VI, actualmente tan celebrado por peri\u00f3dicos y revistas, al fin se vengase de las diatribas contra su gobierno por parte de Hip\u00f3lito da Costa, editor del Correio Braziliense y autor, en junio de 1808, de lo que se considera (no sin pol\u00e9micas) el art\u00edculo que marca el comienzo del periodismo brasile\u00f1o. &#8220;Nuestra prensa empez\u00f3 de forma auspiciosa, inspirada y esmerada. El escrito pionero de Hip\u00f3lito da Costa no es solamente un texto period\u00edstico, sino un texto period\u00edstico sobre periodismo. Es una g\u00e9nesis magistral: inaugura la prensa e inaugura la cr\u00edtica a la prensa, concomitantemente&#8221;, sostiene el editor de Observat\u00f3rio da Imprensa, Alberto Dines, quien critic\u00f3 una supuesta incuria\u00a0 (con raras excepciones) de los medios con la efem\u00e9ride.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfSer\u00eda v\u00e1lido cuestionar la fecha y la primac\u00eda concedida a Hip\u00f3lito da Costa o elegir a Frei Tib\u00farcio Jos\u00e9 da Rocha, primer redactor de la Gazeta do Rio de Janeiro, como patriarca de nuestra prensa? \u00bfNo quieren un mas\u00f3n y anticlerical como precursor de nuestro periodismo? Entonces que se inventen teor\u00edas: la historiograf\u00eda no es una ciencia exacta, es el\u00e1stica&#8221;, sostuvo en un art\u00edculo. &#8220;Que se establezca el debate, que se cuestione, que salgan a la luz las acusaciones contra la probidad del redactor del Correio Braziliense. Ignorar el espectacular inicio de la prensa y esconder el atraso con que llegamos hasta ella es un crimen de lesa identidad&#8221;, advierte. Ser\u00e1 dif\u00edcil &#8220;\u00bfcortar en la propia carne?&#8221; &#8220;Hacer la historia de los media implica necesariamente deconstruir su\u00a0 discurso, es decir, rechazar su autoconciencia (su &#8216;discurso aut\u00f3ctono&#8217;), lo que implica deconstruir tambi\u00e9n la cotidianidad de su producci\u00f3n&#8221;, acota el historiador Fernando Lattman-Weltman, de la Fundaci\u00f3n Get\u00falio Vargas. Seg\u00fan el comunic\u00f3logo y estudioso de la prensa Jos\u00e9 Marques de Melo, la historiograf\u00eda del g\u00e9nero estar\u00eda ante una paradoja: &#8220;Crece el volumen de investigaciones sobre la prensa, pero son raras las generalizaciones capaces de dilucidar su desarrollo y discernir su\u00a0 futuro&#8221;. Pero existen excepciones.<\/p>\n<p>Una de ellas ha salido por Editora Contexto, Hist\u00f3ria da imprensa no Brasil, organizada por Ana Luiza Martins y T\u00e2nia Regina de Luca. &#8220;En su mayor\u00eda, los trabajos sobre la prensa en Brasil se han abocado a an\u00e1lisis puntuales y fragmentados, pensados en amplio espectro, pero interrumpidos e inconclusos por la magnitud de la empresa&#8221;, eval\u00faan las autoras. En efecto, a partir de la d\u00e9cada de 1990, lo m\u00e1s importante en ese campo fue la publicaci\u00f3n de memorias y biograf\u00edas. &#8220;Positivos en la ampliaci\u00f3n de fuentes, estos productos, pese a su calidad, pertenecen no a la historiograf\u00eda, sino a la industria cultural&#8221;, advierte Richard Romancini, autor de Hist\u00f3ria do jornalismo no Brasil, para quien -llega a sorprender la publicaci\u00f3n en 1966 de Hist\u00f3ria da imprensa no Brasil, de Nelson Werneck-, el m\u00e1s influyente estudio hecho hasta hoy. &#8220;Sodr\u00e9 es sumamente cr\u00edtico en relaci\u00f3n con la historia positivista y se destaca por la coherencia con que adopta una referencia marxista que correlaciona el desarrollo de la prensa en el pa\u00eds con sus fuerzas productivas, con la c\u00e9lebre f\u00f3rmula -la historia de la prensa es la propia historia del desarrollo de la sociedad capitalista?&#8221;. Pero, seg\u00fan dice Romancini, &#8220;existe una dificultad en trabajar temas culturales con base en un marxismo ortodoxo sin disminuirlos a la dimensi\u00f3n de reflejo de la infraestructura socioecon\u00f3mica, de lo que resulta un cierto empobrecimiento te\u00f3rico&#8221;. Que quedar\u00eda evidente, sigue, en el ensayo a\u00f1adido por el autor en 1999, en la cuarta edici\u00f3n del libro, en el cual, manteni\u00e9ndose con la misma referencia te\u00f3rico, arriba a una conclusi\u00f3n de que &#8220;s\u00f3lo con la dificultad aceptada \u00edntegramente: alienada y vinculada a la clase dominante, la prensa perdi\u00f3 en Brasil todo rasgo nacional&#8221;.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/imprensa3-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-242368\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/imprensa3-2-994x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"309\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro <em>A Revista no Brasil\/<\/em>Gil Pinheiro, Manchete, 1959 <\/span><\/a>General de ej\u00e9rcito retirado, intelectual brillante y autor de m\u00e1s de 56 libros, Werneck madur\u00f3 durante 30 a\u00f1os el proyecto de su historia de la prensa. &#8220;El punto central del libro es la relaci\u00f3n de interdependencia entre la prensa y el Estado, mayoritariamente de dependencia econ\u00f3mica de la prensa con relaci\u00f3n al poder p\u00fablico&#8221;, sostienen Octavio Pieranti y Paulo Em\u00edlio Martins, ambos de la FGV, en su art\u00edculo sobre el libro de Sodr\u00e9. Seg\u00fan los investigadores, la visi\u00f3n del cl\u00e1sico es que &#8220;la prensa, desde el principio, fue una actividad de la clase dominante en la cual los timoneros del periodismo no estaban dispuestos a aliarse al pueblo en las luchas por la libertad pol\u00edtica, no siendo fiscalizadora del poder p\u00fablico, aline\u00e1ndose en cambio ora con ele, ora con la oposici\u00f3n, de forma clara e inequ\u00edvoca, estimulando como agravante revueltas y actos de rebeld\u00eda armados&#8221;. Durante el Imperio, seg\u00fan Sodr\u00e9, cambia la gesti\u00f3n de la prensa, pero los nuevos medios son comandados por los amigos del emperador, sin espacio para la oposici\u00f3n. La Rep\u00fablica, afirma, no alterar\u00eda esa esencia. El hecho notable para el historiador, con la consolidaci\u00f3n republicana, ser\u00eda la transformaci\u00f3n de la prensa en empresas period\u00edsticas, una\u00a0 contradicci\u00f3n entre su comportamiento y su esencia real. &#8220;Idolatr\u00edas e insultos conviv\u00edan tranquilamente con estructuras empresariales y modernas. El poder p\u00fablico enseguida entendi\u00f3 que ser\u00eda preciso sustentar a las empresas, comprar la opini\u00f3n de la prensa, que habr\u00eda asumido su condici\u00f3n empresarial sin prepararse para ello&#8221;, explican los investigadores. En el extremo, recuerda Sodr\u00e9, &#8220;no es m\u00e1s preciso, para dominar a la prensa, el empleo de m\u00e9todos violentos o autoritarios, como en el pasado; bastan solamente los recursos financieros para que \u00e9sta, inmersa en una crisis perenne y nunca vista, se someta a los nuevos intereses&#8221;. As\u00ed, el peri\u00f3dico es menos libre cuanto mayor es la empresa y la libertad de prensa ser\u00eda condicionada por el capital.<\/p>\n<p><strong>Comprometido<br \/>\n<\/strong>&#8220;El libro es una referencia obligatoria, pero fue escrito hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os y son necesarias nuevas interpretaciones para explicar el movimiento de la historia en su relaci\u00f3n con la prensa en el pa\u00eds&#8221;, advierte Marialva Barbosa, docente de comunicaci\u00f3n de la Universidad Federal Fluminense y autora de Hist\u00f3ria cultural da imprensa. &#8220;\u00c9l propon\u00eda una\u00a0 historia comprometida, partiendo del supuesto de que elementos del pasado pueden aclarar problemas contempor\u00e1neos&#8221;. Las diferencias historiogr\u00e1ficas ya se marcan por el real pionero de la prensa. Sodr\u00e9 considera &#8220;discutible&#8221; la inserci\u00f3n del Correio en el conjunto da prensa brasile\u00f1a. Para \u00e9l, esto es producto &#8220;menos del hecho de ser elaborado en el exterior, cosa que sucedi\u00f3 muchas veces, que del hecho de no haber surgido y ni haberse mantenido por fuerza de las condiciones internas, sino de condiciones externas&#8221;. De esta forma, el verdadero &#8220;aniversario&#8221; de la prensa datar\u00eda de septiembre de 1808, ocasi\u00f3n de la fundaci\u00f3n de la Imprensa R\u00e9gia y de la edici\u00f3n de la Gazeta do Rio de Janeiro. \u00c9se ser\u00eda el per\u00edodo, de acuerdo con la evaluaci\u00f3n de Lattman-Weltman (basado en la periodizaci\u00f3n de Habermas para la prensa mundial) en la cual la &#8220;prensa era un servicio sujeto a una\u00a0 l\u00f3gica precapitalista&#8221;. El presunto &#8220;atraso&#8221; de nuestro periodismo, tambi\u00e9n seg\u00fan Sodr\u00e9, se deber\u00eda precisamente a una ausencia de capitalismo y de burgues\u00eda, pues solamente en los pa\u00edses en que ambos se desarrollaron es que la prensa floreci\u00f3. &#8220;Pero el \u00e9nfasis en el atraso o en la censura para explicar la ausencia de prensa no dan cuenta de la complejidad de sus caracter\u00edsticas. Sin negar estos factores, es importante agregar que su surgimiento no se dio en un vac\u00edo cultural, sino que marcaba y ordenaba una escena p\u00fablica que pasaba por transformaciones en las relaciones de poder, a saber, la crisis del absolutismo&#8221;, refuerza T\u00e2nia de Luca, quien tambi\u00e9n recuerda el hecho de que el Correio, pese a ser elaborado fuera del pa\u00eds (en Inglaterra), &#8220;era le\u00eddo sistem\u00e1ticamente ac\u00e1&#8221;.<\/p>\n<p><strong>Debate<br \/>\n<\/strong>Para la autora, al contrario de lo que supone Sodr\u00e9, este primer periodismo no era solamente incipiente, sino que fue por medio de \u00e9ste que se &#8220;comienza a instaurar la opini\u00f3n p\u00fablica, ya que no se practicaban hasta 1808 el debate y la divergencia pol\u00edtica p\u00fablicamente&#8221;. Posteriormente, durante las Regencias, ese rol se extender\u00eda: &#8220;La prensa se constituye como formuladora de proyectos de naci\u00f3n y de una escena p\u00fablica en la cual emerg\u00edan actores pol\u00edticos&#8221;. En eso Werneck coincide: &#8220;Los \u00f3rganos de prensa, pese a ser controlados por miembros de la burgues\u00eda, no descartaban la participaci\u00f3n del pueblo en revueltas contra el poder, comportamiento que no ser\u00eda visto en la prensa brasile\u00f1a en otros momentos de su historia&#8221;. Con el Segundo Imperio nace el segundo momento de la prensa nacional: surgen los primeros peri\u00f3dicos de oposici\u00f3n (abolicionistas y republicanos), de n\u00edtida intenci\u00f3n ideol\u00f3gica y no financiera, como nota el historiador. Eran instrumentos de determinadas personas con carreras pol\u00edticas, de partidos o grupos pol\u00edticos. De all\u00ed que la mayor\u00eda tuvo vida corta. &#8220;Sin embargo, la segmentaci\u00f3n de p\u00fablico a\u00fan tardar\u00eda, dada la restringida poblaci\u00f3n lectora&#8221;, sostiene Ana Luiza Martins. Con la Rep\u00fablica, la prensa monarquista, salvo excepciones, se transform\u00f3 en republicana, agente del proyecto civilizador y modernizador. La pol\u00edtica manten\u00eda su espacio, pero el crecimiento urbano era el principal nuevo foco de noticias. La prensa experiment\u00f3 procesos de innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica (con ilustraciones, fotograf\u00edas, caricaturas, etc.) y surge, poco a poco, un mercado consumidor que la lleva cada vez m\u00e1s a transformarse en empresa. La publicidad gana espacio, lo que no imped\u00eda la relaci\u00f3n espuria con el Estado: Campos Salles, por ejemplo, se jactaba de que existiera un fondo secreto gubernamental para comprar la opini\u00f3n de periodistas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/imprensa4-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-242369\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/imprensa4-2-719x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"427\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro <em>A Revista no Brasil<\/em> \/Mill\u00f4r, Veja, May 8,1974   <\/span><\/a>&#8220;A la voluntad del gobierno de comprar la opini\u00f3n de la prensa se ali\u00f3 la predisposici\u00f3n de \u00e9sta en llevar la cobertura pol\u00edtica a sus p\u00e1ginas principales. Para Sodr\u00e9, es dif\u00edcil decir qu\u00e9 vino antes, si la voluntad de la prensa de apoltronarse en el lecho de los fondos oficiales o el inter\u00e9s del gobierno en distribuir cuant\u00edas suculentas para calmarla. Fue el casamiento perfecto, aliando el hambre al mecenazgo&#8221;, sostienen Pieranti y Martins. Si bien durante d\u00e9cadas la lucha pol\u00edtica fue el motor de los peri\u00f3dicos, con la transformaci\u00f3n de estos en negocio, sus due\u00f1os pasan a adoptar m\u00e9todos racionales de distribuci\u00f3n y gesti\u00f3n. &#8220;Las nuevas ediciones deb\u00edan ser difundidas inmediatamente para intentar mantener al lector apresurado, informado&#8221;, explica T\u00e2nia. Se delineaba la distinci\u00f3n entre notas informativas, period\u00edsticas, supuestamente neutras, y las de opini\u00f3n, que defend\u00edan valores. &#8220;Es la declinaci\u00f3n del adoctrinamiento en pro de la informaci\u00f3n. Se consagr\u00f3 durante esos primeros a\u00f1os del siglo XX, el ideal de que el peri\u00f3dico ten\u00eda la noble misi\u00f3n de informar al lector con la &#8216;verdad de los hechos&#8217;. El peri\u00f3dico se convierte m\u00e1s en un problema de dinero que en el credo pol\u00edtico. Conquistar al p\u00fablico fue para la prensa menos una victoria de ideas que un simple negocio, defensa natural de las sumas empe\u00f1adas en la empresa. La prensa se convierte en industria&#8221;. Una empresa que produce espacios para anuncios como una\u00a0 mercader\u00eda que se vuelve vendible por la parte de la redacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es la tercera y \u00faltima fase de nuestro periodismo: la superaci\u00f3n del periodismo literario por el empresarial que, para Sodr\u00e9, se habr\u00eda iniciado en los a\u00f1os 1920, correspondiendo as\u00ed a la transici\u00f3n de la fase artesanal a la industrial. El contenido ser\u00eda afectado, por supuesto. &#8220;Las bases para la construcci\u00f3n del ideal de objetividad, profundizadas con las reformas por las que pasar\u00edan los peri\u00f3dicos medio siglo m\u00e1s tarde, ya est\u00e1n sentadas en el paso del siglo XIX al XX. En rigor, ese mito debe entenderse como un simbolismo construido por esas empresas y por los periodistas para ganar una distinci\u00f3n, un lugar autorizado de su decir&#8221;, advierte Marialva. En la nueva definici\u00f3n de los periodistas, un peri\u00f3dico moderno ser\u00eda aqu\u00e9l que destacaba las noticias informativas, relegando la opini\u00f3n a un plano secundario. Pero, pese a ello, la venta de anuncios a\u00fan era d\u00e9bil, lo que llevaba a que la prensa dependiera y mucho de las prebendas p\u00fablicas. &#8220;Pese a ello, el peri\u00f3dico necesitaba un nuevo interlocutor, una masa uniforme que comienza a ser adjetivada para adquirir consistencia en la d\u00e9cada de 1930. Para ello, estandariza su lenguaje, destacando en la construcci\u00f3n de su autoimagen la ret\u00f3rica de la imparcialidad, reforzando su imagen de independencia&#8221;, sostiene la investigadora. El Estado Novo getulista rompe esa l\u00f3gica. &#8220;Por coerci\u00f3n o alineamiento pol\u00edtico, el Estado gana la exclusividad de la divulgaci\u00f3n y el p\u00fablico es apartado de los peri\u00f3dicos, lo que lleva a que a mediados de los a\u00f1os 1930 est\u00e9 ausente de las publicaciones. Su voz es silenciada y la del Estado amplificada por los peri\u00f3dicos&#8221;. El punto de inflexi\u00f3n ser\u00e1 en los a\u00f1os 1950.<\/p>\n<p><strong>Cambios<br \/>\n<\/strong>&#8220;Hasta mediados de esa \u00e9poca, el escenario no era favorable a los cambios, ya que adem\u00e1s de las dificultades institucionales de consolidaci\u00f3n de la llamada esfera p\u00fablica en nuestro pa\u00eds, hab\u00eda tambi\u00e9n problemas de orden socioecon\u00f3mico y cultural que hac\u00edan imposible cualquier intento de creaci\u00f3n de un mercado razonablemente aut\u00f3nomo de bienes culturales. La industrializaci\u00f3n y el crecimiento de las ciudades alteran ese cuadro&#8221;, eval\u00faa Lattman-Weltman. As\u00ed, las reformas de la d\u00e9cada de 1950 deben verse como el momento de construcci\u00f3n por los propios profesionales de un periodismo que se hac\u00eda moderno y permeado de una neutralidad fundamental para espejar el mundo. &#8220;El mito de la objetividad es fundamental para darle al campo un lugar aut\u00f3nomo y reconocido, construyendo el periodismo como la \u00fanica actividad capaz de descifrar el mundo para el lector&#8221;, afirma Marialva. El periodismo pasa a afirmarse con voz autorizada en relaci\u00f3n con la constituci\u00f3n de lo real y su\u00a0 discurso se reviste del aura de fidelidad a los hechos, lo que le da grande poder simb\u00f3lico. Los peri\u00f3dicos son, a partir de entonces, lugares emblem\u00e1ticos para la difusi\u00f3n de la informaci\u00f3n, aunque, como acota la investigadora, &#8220;la carga de opini\u00f3n no haya sido apartada de las publicaciones&#8221;. En las palabras de Gramsci, es cuando la prensa pasa a actuar como &#8220;partido&#8221;: &#8220;El poder de la palabra es de quien tiene esa palabra, es decir, no solamente el discurso, sino tambi\u00e9n la formalizaci\u00f3n de la manera de hablar, la distinci\u00f3n entre a qui\u00e9n se le delega el rol de informar y todos los otros que no poseen esta funci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/imprensa2-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-242367\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/imprensa2-2-300x215.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro <em>A Revista no Brasil \/A Comedia Social<\/em>, February 2, 1871  <\/span><\/a>&#8220;Pero, para Gramsci, los peri\u00f3dicos no quieren \u00fanicamente actuar en el campo pol\u00edtico, sino sobre todo lograr la movilizaci\u00f3n creciente del p\u00fablico. Cuanto mayor es su audiencia, mayor es su poder de difusi\u00f3n y la l\u00f3gica de la conquista del propio poder. Por cierto, para tener audiencia, nada mejor que divulgar al extremo que producen un discurso que solamente es un espejo del mundo. Y lograr audiencia es lograr poder&#8221;, sostiene Marialva. La relaci\u00f3n con el Estado se modifica. &#8220;El periodismo se asigna el rol de \u00fanico intermediario posible entre el poder p\u00fablico y el p\u00fablico. En ese sentido, se revela no como un contrapoder, sino como un poder instituido. Los a\u00f1os de censura de la dictadura militar solamente van a consolidar ese proceso y promover una\u00a0 &#8220;selecci\u00f3n poco natural&#8221; en los medios. &#8220;Frente a un universo en el cual la pol\u00edtica sale de escena como discurso simb\u00f3lico dominante ante el universo cultural del p\u00fablico, separando la pol\u00e9mica del noticiario, los diarios asumen una\u00a0 nueva cara que no encuentra respuesta del p\u00fablico&#8221;, asevera la autora. &#8220;En un momento de coyuntura pol\u00edtica en que no hay m\u00e1s espacio para la toma de posiciones, cabe al grupo que mejor sirve en aquel momento a las elites pol\u00edticas, en este caso O Globo, alcanzar el \u00e9xito empresarial m\u00e1s representativo&#8221;. Estos tiempos tambi\u00e9n van a cambiar el car\u00e1cter de los peri\u00f3dicos, m\u00e1s espec\u00edficamente a partir de los a\u00f1os 1980.<\/p>\n<p>Con la salida de escena de la pol\u00edtica durante varias d\u00e9cadas, las secciones de econom\u00eda adquieren nueva prominencia y se convierten en el buque insignia de varias publicaciones. Tambi\u00e9n explota el g\u00e9nero del periodismo investigativo: &#8220;La adopci\u00f3n del modelo de periodismo -objetivo, imparcial y neutro- tambi\u00e9n se vio favorecida por los l\u00edmites impuestos durante el per\u00edo\u00acdo militar, toda vez que distanciarse de la opini\u00f3n pas\u00f3 a ser una\u00a0 especie de forma de supervivencia&#8221;. Cuando la pol\u00edtica dej\u00f3 de ser un campo de debate y pol\u00e9mica, fue preciso encontrarle otro espacio a estas mismas pol\u00e9micas. Es el escenario ideal para el periodismo de denuncia, sin tenor pol\u00edtico, pero ligado a las condiciones de vida de los trabajadores, por ejemplo, o a las cuestiones ambientales. Desafortunadamente, sostiene la autora, no siempre ese denuncismo tiene bases reales o evidencias suficientes, y lo importante es la denuncia dramatizada. Otro cambio es la fuerza de la exclusividad como estrategia de construcci\u00f3n de autoridad. &#8220;El periodista deber\u00eda ser aqu\u00e9l que pod\u00eda no solamente revelar lo que estaba oculto, sino a quien cabr\u00eda descubrir hechos, denunci\u00e1ndolos ante el p\u00fablico&#8221;. El caso de Tim Lopes, para citar uno, constituye un ejemplo de ese nuevo formato en el que se &#8220;naturaliza la pr\u00e1ctica del reportero policial como investigador de polic\u00eda, actuando como intermediario en pro de la colectividad&#8221;.<\/p>\n<p>Con todo, en los a\u00f1os que anteceden a este bicentenario de la prensa, no todo ocurri\u00f3 como era esperado por los medios. &#8220;Las elecciones de 2006 demostraron que el concepto de formadores de opini\u00f3n al que est\u00e1bamos acostumbrados caduc\u00f3&#8221;, afirm\u00f3 Marcos Coimbra, de Vox Populi. &#8220;El modelo de la clase media como formadora de opini\u00f3n y que, una vez conquistada por los medios, resolv\u00eda una elecci\u00f3n, desapareci\u00f3 con la consolidaci\u00f3n de la clase C, incorporada al mercado de consumo. A partir de ahora es esta clase la que va a formar opini\u00f3n, es un fen\u00f3meno nuevo&#8221;, eval\u00faa la soci\u00f3loga Cl\u00e1udia Camargo, para quien &#8220;los grandes medios viven un impasse en Brasil desde entonces&#8221;. Para la investigadora, la gran cuesti\u00f3n es saber c\u00f3mo, o si el periodismo del siglo XXI sobrevivir\u00e1. &#8220;La crisis en la cual los medios se vieron inmersos en Brasil, luego de haber alcanzado el auge de la gloria en el episodio del juicio pol\u00edtico de Collor, parece sugerir que no. Al menos bajo la forma en que ven\u00eda siendo practicado el periodismo hasta mediados de los a\u00f1os 1990&#8221;. El herrero tiene que pensar en una alternativa al cuchillo de palo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El bicentenario de la prensa brasile\u00f1a exige una reflexi\u00f3n amplia","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[289],"coauthors":[684],"class_list":["post-83775","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-comunicacion"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83775","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83775"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83775\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83775"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83775"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83775"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83775"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}