{"id":83776,"date":"2008-07-01T00:00:00","date_gmt":"2008-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/07\/01\/la-segunda-derrota-de-napoleon-2\/"},"modified":"2017-07-12T16:50:30","modified_gmt":"2017-07-12T19:50:30","slug":"la-segunda-derrota-de-napoleon-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/la-segunda-derrota-de-napoleon-2\/","title":{"rendered":"La segunda derrota de Napole\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/taunay_museu-16.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-242374\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/taunay_museu-16-300x241.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"241\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Nicolas-Antoine Taunay, vista de R\u00edo desde la colina de Gl\u00f3ria, 1816-21<\/span><\/a>No basta con ser rey, hay que parecerse a un rey. O, en las palabras de Montesquieu, &#8220;el esplendor que circunda al rey es parte capital de su propia pujanza&#8221;. &#8220;M\u00e1s que un elogio, la consideraci\u00f3n sintetiza la dimensi\u00f3n simb\u00f3lica de cualquier poder p\u00fablico y pol\u00edtico. Si bien es solamente la realeza la que introduce el ritual en medio de su l\u00f3gica formal y en el cuerpo de la ley, no hay sistema pol\u00edtico que no eche mano del aparato esc\u00e9nico, que se conforma como un teatro, como una gran representaci\u00f3n&#8221;, sostiene la historiadora Lilia Schwarcz, autora del reci\u00e9n lanzado libro O sol do Brasil: Taunay y as desventuras dos artistas franceses na corte de d. Jo\u00e3o (Companhia das Letras, 412 p\u00e1ginas, R$ 55) y curadora de la muestra Taunay en Brasil: una lectura de los tr\u00f3picos, que llega a S\u00e3o Paulo el pr\u00f3ximo d\u00eda 17 y permanecer\u00e1 abierta hasta un sintom\u00e1tico 7 de septiembre en la Pinacoteca del Estado de S\u00e3o Paulo, luego de una\u00a0 temporada en R\u00edo.<\/p>\n<p>El pintor franc\u00e9s Nicolas-Antoine Taunay (1755-1830), conocido como &#8220;el David de los peque\u00f1os paisajes&#8221; (en referencia al principal pintor hist\u00f3rico napole\u00f3nico), tambi\u00e9n est\u00e1 presente en otros dos bellos lanzamientos de libros: Taunay no Brasil (Editorial Sextante, 272 p\u00e1ginas, R$ 98), que contiene una\u00a0 compilaci\u00f3n de textos de especialistas; y Taunay e o Brasil: obra completa (Editoria\u00e7 Capivara, 272 p\u00e1ginas, R$ 135), editado por Pedro Corr\u00eaa do Lago, con las 29 pinturas del artista en su estad\u00eda en la corte de Don Jo\u00e3o, entre 1816 y 1821. &#8220;La visi\u00f3n de Taunay es una de las m\u00e1s interesantes entre los diversos pintores viajeros que pasaron por ac\u00e1. Es fascinante verlo intentar adaptar al nuevo paisaje de R\u00edo las composiciones cl\u00e1sicas que sol\u00eda repetir en Europa, con detalles dignos de miniaturista&#8221;, explica Lago. Las razones que trajeron al prestigioso vicepresidente de la Clase de Bellas Artes del Institut de France (al menos hasta 1815, momento de la ca\u00edda de Napole\u00f3n, a quien era ligado y cuya desgracia determin\u00f3 su ostracismo del mundo art\u00edstico de la restauraci\u00f3n borbona) ponen en cuesti\u00f3n un mito cl\u00e1sico de la historiograf\u00eda brasile\u00f1a: la Misi\u00f3n Francesa (de la cual Taunay form\u00f3 parte) que, seg\u00fan la versi\u00f3n oficial, habr\u00eda sido llamada por el monarca lusitano exiliado en Brasil, con intermediaci\u00f3n del marqu\u00e9s de Marialva, para traer ecos de la civilizaci\u00f3n al tr\u00f3pico. El proyecto, organizado por Joachim le Breton, administrador de las Obras de Arte del Museo de Louvre, preve\u00eda la venida de un grupo de artistas a Brasil para la ense\u00f1anza industrial y art\u00edstica. Pese a malograrse, dicha Misi\u00f3n (con toda la carga religiosa de fardo civilizatorio que la denominaci\u00f3n carga) termin\u00f3 dando luz, en 1826, a la Academia Imperial de Bellas Artes, centro importante de formaci\u00f3n de futuros artistas nativos brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>Por encima de todo, la Misi\u00f3n, que tra\u00eda artistas neocl\u00e1sicos, deber\u00eda servir para, seg\u00fan acota Lilia, &#8220;elevar una corte transmigrada y carente de modelos de nacionalidad&#8221;, ya que la naci\u00f3n, sigue, surge representada como &#8220;objeto de deseo&#8221;, una instituci\u00f3n econ\u00f3micamente, f\u00edsicamente y emocionalmente digerible. &#8220;Las im\u00e1genes act\u00faan rompiendo, pero tambi\u00e9n consolidando representaciones que crean la noci\u00f3n de patria y patria como hogar&#8221;. Eso era fundamental en una sociedad iletrada, en la cual las im\u00e1genes comunicaban sentidos de manera oral y se transformaban en instrumentos poderosos en la formaci\u00f3n de representaciones de c\u00f3mo los individuos se perciben a s\u00ed mismos como miembros de una naci\u00f3n. &#8220;Sobre todo en el contexto en que una corte inmigrada luchaba para mantener su soberan\u00eda, pintores neocl\u00e1sicos asum\u00edan la misi\u00f3n de conformar una naci\u00f3n y dotar de pasado y tradici\u00f3n a un imperio de historia reciente&#8221;, asevera la investigadora. El punto importante es que esa iniciativa, al contrario de lo que se imaginaba, no parti\u00f3 directamente del monarca que, &#8220;esclarecido&#8221;, deseaba traer artes y progreso a su antigua colonia, sino del esfuerzo personal de algunos nobles portugueses, m\u00e1s celosos de la &#8220;parte capital de su propia pujanza&#8221; que el monarca lusitano. Es m\u00e1s: en buena medida, el deseo de venir a Brasil parti\u00f3 de los propios artistas franceses que, al final del imperio napole\u00f3nico, con el cual estaban comprometidos, se vieron desempleados y en situaci\u00f3n de penuria, necesitados de refugio en alguna otra corte, de preferencia en la Am\u00e9rica portuguesa, pues la hisp\u00e1nica no mostraba buena voluntad con los antiguos s\u00fabditos del corso. El gran catalizador silencioso de ese movimiento fue un ingeniero y naturalista: Alexander von Humboldt.<\/p>\n<p>En su\u00a0 libro Essai politique sur le royaume de la nouvelle Espagne, publicado en 1811, el alem\u00e1n describ\u00eda el \u00e9xito de la Academia de las Nobles Artes, fundada en M\u00e9xico en 1783, un proyecto de desarrollo art\u00edstico e industrial. &#8220;Amigo de Le Breton, Humboldt habr\u00eda influenciado al franc\u00e9s con sus experiencias mexicanas e incluso puede haberlo convencido acerca de las posibilidades de progreso art\u00edstico que hab\u00eda en la Am\u00e9rica portuguesa. El reino lusitano podr\u00eda convertirse en cuna del progreso y receptor de artistas, de cara a la situaci\u00f3n dif\u00edcil vivida por Europa con la ca\u00edda de Napole\u00f3n, quien, poco antes, fuera el responsable de la fuga de la corte portuguesa a Brasil&#8221;, asevera la historiadora Eliane Dias, becaria de la FAPESP de posdoctorado en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU-USP). &#8220;Podr\u00eda haber sido Humboldt, influyente ante la corte de Don Jo\u00e3o, quien convenci\u00f3 al marqu\u00e9s de Marialva de un proyecto en los moldes del mexicano. \u00c9ste, persuadido por el alem\u00e1n, puede haber articulado las correspondencias entre Le Breton y Francisco Maria de Brito, responsable de las cuestiones diplom\u00e1ticas de la corte portuguesa en Par\u00eds&#8221;, acota. El detalle importante es que, en ning\u00fan momento, en la correspondencia de los involucrados, se habla efectivamente de un apoyo oficial del gobierno al proyecto. &#8220;El propio Le Breton ten\u00eda intereses personales en funci\u00f3n de su delicada situaci\u00f3n en Par\u00eds, pues defendiera la permanencia en Francia de objetos de arte conquistados por Napole\u00f3n. En 1816, \u00e9l mismo parte rumbo a Brasil como jefe de una colonia de artistas, llevando adelante el proyecto elevado a Brito.&#8221;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/taunay_livro-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-242373\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/taunay_livro-02-300x237.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"237\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Nicolas-Antoine Taunay, escena mar\u00edtima de R\u00edo, 1816-21<\/span><\/a>&#8220;Artistas desocupados, la moda francesa en las artes, una monarqu\u00eda europea en Am\u00e9rica, una colonia hasta entonces cerrada a los franceses y con potencial de comercio. Con todos estos argumentos, resulta m\u00e1s correcto pensar que fueron los viajeros quienes resolvieron venir a Brasil. Trabajo no les faltar\u00eda, pues llegaron en el momento de las exequias de Do\u00f1a Maria I y antes de la coronaci\u00f3n de Don Jo\u00e3o y del casamiento de Don Pedro&#8221;, a\u00f1ade Lilia. En dicho contexto, el paisajista con experiencia en pintura hist\u00f3rica Taunay fue una figura clave. &#8220;Era preciso darle a la monarqu\u00eda brasile\u00f1a una nueva historia, una iconograf\u00eda original. Mientras que la realeza era enaltecida (y la esclavitud literalmente olvidada), el pasado era recordado a partir de la elecci\u00f3n de im\u00e1genes que insist\u00edan en la descripci\u00f3n de una\u00a0 flora grandiosa, adornada con ind\u00edgenas, en escenarios idealizados. Eden e \u00edcono de la memoria imperial, el tr\u00f3pico surg\u00eda como un escenario romantizado, en oposici\u00f3n al espect\u00e1culo &#8216;degradado&#8217; del mestizaje&#8221;, sostiene la investigadora. Con los franceses, llega a Brasil el neoclasicismo, que dejar\u00eda de lado la anterior pasi\u00f3n por el Barroco, en general hecho por artesanos de extracci\u00f3n social y racial &#8220;inferior&#8221;. Seg\u00fan Lilia, Taunay habr\u00eda sido el personaje emblem\u00e1tico de los impasses y contradicciones de la supuesta Misi\u00f3n Francesa, pues en \u00e9l &#8220;las virtudes exaltadas del academicismo franc\u00e9s tuvieron que combinarse con la grandiosidad del tr\u00f3pico, donde una selva val\u00eda una catedral y un arroyo (aun cuando alterado en sus proporciones) correspond\u00eda a las exaltaciones de los monumentos franceses&#8221;.<\/p>\n<p>Pese a ser v\u00edctima pol\u00edtica de la rea\u00accci\u00f3n monarquista en Francia, el arte de Taunay, la pintura de paisajes, cobra nuevo aliento con el retorno de los monarcas, quienes, siendo conservadores, deciden eliminar el pasado napole\u00f3nico reviviendo a las c\u00e9lebres academias. &#8220;Ese g\u00e9nero cobra una nueva relevancia, compitiendo con la antigua supremac\u00eda de la pintura hist\u00f3rica. En ese contexto pol\u00edtico y art\u00edstico debemos entender el montaje de la Misi\u00f3n de 1816&#8221;, explica Lilia. El paisaje era fundamental en el nuevo movimiento rom\u00e1ntico, pues mientras que el Iluminismo enfatizaba el universalismo y la racionalidad, el Romanticismo, por oposici\u00f3n, destacaba la subjetividad y el racionalismo. Al mismo tiempo, ten\u00edan \u00e9xito las teor\u00edas de Schelling, para quien el arte era una forma privilegiada de representar la esencia de la nueva filosof\u00eda que se inscrib\u00eda en la noci\u00f3n de naturaleza. &#8220;El arte ser\u00eda la conexi\u00f3n entre alma y naturaleza, una s\u00edntesis vital de ambas. Pero el fil\u00f3sofo alentaba una atenci\u00f3n cercana de la rea\u00aclidad visual en el proceso de conocimiento de la naturaleza&#8221;, sostiene la autora. Para los nuevos artistas, era tambi\u00e9n deseable la b\u00fasqueda de la diversidad, de la investigaci\u00f3n de im\u00e1genes no comunes que excluyen el reposo de la observaci\u00f3n, pero siempre hecha in situ. &#8220;Sin embargo, desafortunadamente, para Taunay, si el mercado favorec\u00eda el g\u00e9nero del paisaje, el nuevo soberano franc\u00e9s se distanciaba de todos los que recordasen el nombre de Napole\u00f3n&#8221;. Restaba \u00fanicamente el exilio en una corte que anhelaba una posteridad y legitimidad renovada en tierras poco cultivadas.<\/p>\n<p>&#8220;Pero, si por un lado hab\u00eda un modelo neocl\u00e1sico, con sus ejemplos de la Antig\u00fcedad mezclados con la civilizaci\u00f3n occidental, por otro hab\u00eda una colonia signada por la esclavitud. De all\u00ed los l\u00edmites de la inserci\u00f3n de una Misi\u00f3n como \u00e9sa. El modelo que se pretend\u00eda era inalcanzable y la salida era imaginar una\u00a0 civilizaci\u00f3n posible, despegada de la realidad y dibujada en papel. Para peor, en tiempos de dominio ingl\u00e9s, un grupo de franceses simpatizantes de Napole\u00f3n no era bien visto&#8221;, dice Lilia. As\u00ed, nada de lo que fuera planeado fue ejecutado, y los artistas en poco tiempo cayeron en la apat\u00eda, aprovechados para la realizaci\u00f3n de fiestas y rituales de la realeza. Taunay aprovech\u00f3 su\u00a0 tiempo libre pintando paisajes cariocas y sufriendo, como &#8220;hijo iluminado de la Revoluci\u00f3n Francesa&#8221;, la pesadilla de la adulaci\u00f3n en una tierra inculta y donde, para progresar, era preciso &#8220;tener negros, y por ende, dinero para comprarlos&#8221;.<\/p>\n<p>De all\u00ed su dedicaci\u00f3n idealizada a la imagen del campo. &#8220;En contraposici\u00f3n a la vida burguesa, surg\u00eda el paisaje intocado por los hombres. La imagen del campo servia did\u00e1cticamente para hablar de los valores verdaderos: el trabajo, la piedad como virtud de la familia unida&#8221;, dice la autora. La esclavitud, sigue, aparec\u00eda como l\u00edmite y por ello la vegetaci\u00f3n es mayor que los hombres que aparecen diminutos. En su lugar est\u00e1 lo pintoresco de la naturaleza. &#8220;Todo el entorno es inflado para reducir el papel y el lugar de la esclavitud que es casi una escena muda y por supuesto, pasiva&#8221;. Basta con ver el lienzo Cascatinha da Tijuca para entender el dilema de Taunay, s\u00edmbolo del dilema de la Misi\u00f3n, en que el artista se retrata pintando y congreg\u00e1ndose en una uni\u00f3n con sus esclavos, pintados como figuras min\u00fasculas, casi invisibles, una alegor\u00eda de la ideolog\u00eda del artista, escondida en medio de la selva. Aun \u00e9sta reproduce (en la pintura y en la vida del artista) el bosque franc\u00e9s de Montmorency, donde el pintor vivi\u00f3 en la casa que perteneciera a Rousseau. &#8220;El car\u00e1cter educativo de la obra muestra la tradici\u00f3n iluminista de la cual Taunay es hijo, aunque el sistema esclavista brasile\u00f1o sea un poderoso obst\u00e1culo a esa concepci\u00f3n&#8221;, sostiene Eliane. Es en ese mundo aleg\u00f3rico y hecho de tinta y papel que a la corte exiliada le gustar\u00eda a lo mejor haber vivido, y por el cual deseaba ser recordada por la posteridad. Pero por supuesto, con esclavos mucho m\u00e1s grandes y fuertes para servirlos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La Misi\u00f3n Francesa de iluministas sufri\u00f3 al juntar realeza y esclavitud","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[273],"coauthors":[684],"class_list":["post-83776","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-artes-plasticas-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83776","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83776"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83776\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83776"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83776"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83776"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83776"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}