{"id":83792,"date":"2008-08-01T10:40:00","date_gmt":"2008-08-01T13:40:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/08\/01\/para-hallar-la-cabecera-de-un-rio-2\/"},"modified":"2017-07-11T16:48:09","modified_gmt":"2017-07-11T19:48:09","slug":"para-hallar-la-cabecera-de-un-rio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/para-hallar-la-cabecera-de-un-rio-2\/","title":{"rendered":"Para hallar la cabecera de un r\u00edo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/amazonas_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-242168\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/amazonas_1-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><span class=\"media-credits-inline\">OTON BARROS<\/span><\/a>Dentro de algunas semanas, Paulo Roberto Martini expondr\u00e1 ante otros ge\u00f3logos, en el marco de un congreso que se realizar\u00e1 en La Habana, la capital de Cuba, c\u00f3mo \u00e9l y su equipo del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugu\u00e9s) arribaron a la conclusi\u00f3n de que el r\u00edo Amazonas puede ser el m\u00e1s extenso del mundo. Mediante im\u00e1genes satelitales y relevamientos en campo, verificaron que se extender\u00eda por exactamente 6.992 kil\u00f3metros, 140 m\u00e1s que el r\u00edo Nilo, que durante siglos fue considerado el m\u00e1s largo. Martini probablemente escuchar\u00e1 sugerencias de ajustes en las medidas, pero dif\u00edcilmente dispondr\u00e1 de tiempo para presentar otros descubrimientos acerca del modo de funcionamiento de un r\u00edo que presenta muchas personalidades, ora \u00e1gil e impetuoso, ora lento y sereno.<\/p>\n<p>Un r\u00edo casi siempre exagerado: nace como un hilo de agua que se escurre entre las rocas a 5.500 metros de altitud en un punto cercano a una monta\u00f1a conocida con el nombre de nevado Mismi, en los Andes peruanos, forma cascadas monumentales y recibe aguas turbias, cristalinas y obscuras de otros 7 mil r\u00edos. Constituye el eje de una cuenca hidrogr\u00e1fica con un tama\u00f1o que duplica a M\u00e9xico, que deposita en el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico 3 millones de toneladas de sedimentos por d\u00eda, como si corroyese y cargase en casi un mes un cerro como el P\u00e3o de Az\u00facar, el morro m\u00e1s famoso de R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n<p>&#8220;El Amazonas es m\u00e1s que un r\u00edo&#8221;, piensa Martini, quien junto a su equipo aprendi\u00f3 a entender y a admirar al r\u00edo, mientras exploraban sus fuentes. &#8220;Es un monumento vivo, un agente planetario&#8221;. Por el momento, el r\u00edo, que aparentemente no habla, s\u00f3lo puede insinuar lo que pretende. Al buscar la trayectoria m\u00e1s larga posible para las aguas del Amazonas y del Nilo, bas\u00e1ndose en el mismo banco de im\u00e1genes satelitales, del sat\u00e9lite sino-brasile\u00f1o Cbers y el estadounidense Landsat, Martini percibi\u00f3 que la posible naciente del Amazonas se encontraba a menos de 250 kil\u00f3metros del oc\u00e9ano Pac\u00edfico, como si pretendiese unir los dos oc\u00e9anos y cortar Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>Las primeras aguas ya comienzan a tallar los escarpados rocosos tan pronto como van descendiendo de los Andes en forma de nieve derretida. Siguen suavemente durante los primeros cien kil\u00f3metros, cortando planicies andinas casi des\u00e9rticas bajo el nombre de Lloqueta y Ene. M\u00e1s adelante forman un riacho que toma cuerpo, parece despertar y, con el nombre de Tambo, se transforma en un r\u00edo de r\u00e1pidos que desmorona raudamente desde lo alto de la monta\u00f1a. Luego prosigue sinuoso tomando el nombre de Apurimac, cayendo durante 150 kil\u00f3metros de cascadas y saltos. &#8220;El volumen de los sedimentos sustra\u00eddos a los Andes y depositados en la cuenca Amaz\u00f3nica hace de esta garganta una de las m\u00e1s erosionadas del planeta&#8221;, comenta Martini. El r\u00edo entonces se infiltra y serpentea por las tierras bajas ocupadas por la Selva Amaz\u00f3nica, ya con el nombre de Ucayali, se hace m\u00e1s y m\u00e1s caudaloso a medida que recibe las aguas de otros afluentes. En <em>Amazonas &#8211; \u00c1guas, p\u00e1ssaros, seres y milagres<\/em>, el poeta Thiago de Mello presenta esa inmensa llanura verde, &#8220;ramificada en miles de caminos l\u00edquidos&#8221;, como un &#8220;m\u00e1gico laberinto que de s\u00ed mismo se recrea incesante&#8221;. Para \u00e9l, el Amazonas es la patria del agua.<\/p>\n<p>Y he all\u00ed, finalmente, el Amazonas que conocemos: gordo, somnoliento, envolvente. El ahora convertido en r\u00edo de planicie escapa de un inmenso lago de Ucayali y sigue su marcha hacia el Este, ingresando en Brasil con otro nombre, Solim\u00f5es, que vale por otros 1.700 kil\u00f3metros, hasta que sus aguas barrosas se conjugan con las de color coca-cola del r\u00edo Negro, luego de una larga negociaci\u00f3n que comienza en Manaos; surge finalmente el Amazonas. El manso r\u00edo tambi\u00e9n es inquietante, porque su habilidad para deslizarse sobre un terreno tan plano a una velocidad de 6 kil\u00f3metros por hora a partir de Tabatinga, la primera ciudad brasile\u00f1a de su cauce, intrig\u00f3 al equipo del Inpe durante largo tiempo. &#8220;Por su tama\u00f1o, debiera ser mucho m\u00e1s lento&#8221;, dice Martini, quien tal vez haya encontrado una explicaci\u00f3n luego de muchas charlas con Valdete Duarte, Eg\u00eddio Arai, Janari de Moraes y Oton Barros, por citar solamente a sus colegas m\u00e1s cercanos.<\/p>\n<p>Ellos concluyen que son los estrechos los que controlan el r\u00edo y lo hacen andar r\u00e1pido. Pasando Tabatinga, la distancia entre sus m\u00e1rgenes es de 2,2 kil\u00f3metros. Poco despu\u00e9s, a diez minutos en barco, el r\u00edo se ensancha y de una orilla a otra son 12 kil\u00f3metros. M\u00e1s adelante, otro estrecho, en S\u00e3o Paulo de Oliven\u00e7a, a tres horas en barco, con 2,5 kil\u00f3metros de ancho, y luego vienen otro y otro m\u00e1s, salpicados en tramos m\u00e1s largos, hasta el \u00faltimo estrecho, en \u00d3bidos, en el estado de Par\u00e1, con s\u00f3lo 1.800 metros entre sus m\u00e1rgenes, que comprimen un volumen impresionante de agua, 200 mil metros c\u00fabicos por segundo, que ser\u00eda suficiente para inundar la Bah\u00eda de Guanabara en tres minutos y medio.<\/p>\n<p><strong><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/amazonas_ok.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-242169\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/amazonas_ok-300x93.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"93\" \/><span class=\"media-credits-inline\">OTON BARROS<\/span><\/a>A merced de los Andes<br \/>\n<\/strong>&#8220;El r\u00edo se estrecha y se expande, acelerando o conteniendo las aguas, como si cada segmento de s\u00ed mismo fuese una cuenca hidrogr\u00e1fica&#8221;, comenta Martini. Los estrechos que definieron el trayecto del r\u00edo, conformados por rocas elevadas, funcionan como las v\u00e1lvulas de las venas que controlan el flujo de sangre en el cuerpo humano. Fue posiblemente en la \u00e9poca en que formaron las bases geol\u00f3gicas de esos estrechos, hace alrededor de 6 millones de a\u00f1os, que el r\u00edo invirti\u00f3 su curso, otrora\u00a0 con pendiente hacia el Pac\u00edfico, y se dirigi\u00f3 hacia el Atl\u00e1ntico, consonante con el nuevo crecimiento de los Andes que tambi\u00e9n cambi\u00f3 el curso de muchos otros r\u00edos sudamericanos.<\/p>\n<p>Aun en Brasil, el Amazonas no deja de ser un r\u00edo andino, rico en sedimentos tra\u00eddos de las monta\u00f1as orientales hasta encontrar las aguas del r\u00edo Xing\u00fa, en el estado Par\u00e1, ya cerca de la desembocadura. En las cercan\u00edas del archipi\u00e9lago de Maraj\u00f3, formado por los sedimentos del Amazonas, parte de la tierra de los Andes culmina su larga jornada, se zambulle en el Atl\u00e1ntico y comprime a la materia org\u00e1nica de origen marino que en algunos millones de a\u00f1os puede transformarse en petr\u00f3leo. Si caen en las corrientes marinas, los sedimentos, m\u00e1s finos que la arena, pueden llegar hasta el litoral de Surinam, distante a dos mil kil\u00f3metros de la desembocadura, y fertilizar las plantaciones de arroz.<\/p>\n<p>En los meses de crecida, cuando las aguas suben en promedio 18 metros, el Amazonas invade la selva, hace que las maderas se pudran y libera una cantidad colosal de gas carb\u00f3nico, uno de los responsables del calentamiento global. &#8220;Parte del carbono que falta puede estar siendo generado en las planicies durante las crecientes del Amazonas&#8221;, dice Martini, bas\u00e1ndose en estudios de la Nasa que indican que cada a\u00f1o, las crecientes del Amazonas generan 6 gigatoneladas de gas carb\u00f3nico, lo que equivaldr\u00eda a 60 millones de elefantes muertos dejados a cielo abierto. En otro fen\u00f3meno propio de este r\u00edo, las aguas de las crecientes desbord\u00e1ndose a lo largo de su cauce se infiltra en canales subterr\u00e1neos y ocasiona que kil\u00f3metros de tierras cercanas a las costas se hundan casi 8 cent\u00edmetros, por estar tan empapadas, de acuerdo con mediciones realizadas en las cercan\u00edas de Manaos. Y tambi\u00e9n las rocas que forman el lecho ceden bajo el peso del agua.<\/p>\n<p><strong>De Nueva York a Roma<br \/>\n<\/strong>Antes de convertirse en candidato a ser el r\u00edo m\u00e1s extenso del mundo, que si fuera puesto en l\u00ednea recta unir\u00eda la ciudad de Nueva York con Roma, el Amazonas ya era el r\u00edo con mayor caudal de agua que, si se le suman sus afluentes, contienen el 20% de toda el agua dulce de la Tierra. Es tanta el agua que, si nos situamos en el medio, no conseguimos divisar sus orillas. &#8220;Las aguas del Amazonas se pierden en el horizonte y uno pierde en \u00e9l, como si estuviese en del mar&#8221;, cuenta Martini, quien hoy cuenta con 60 a\u00f1os, y conoci\u00f3 el r\u00edo cuando ten\u00eda 22, desde un muelle de Bel\u00e9m, cuando a\u00fan cursaba el tercer a\u00f1o de geolog\u00eda. Crey\u00f3 que era el mar. &#8220;Pero c\u00f3mo no enga\u00f1arse con un r\u00edo cuyos m\u00e1rgenes desaparecen, a 10 kil\u00f3metros uno de otro&#8221;.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n hace 15 a\u00f1os fue que Martini decidi\u00f3 partir en busca de la cabecera del Amazonas. \u00c9l y sus colegas del Inpe sospechaban que el punto de partida del r\u00edo no se encontrase en el norte, sino en el sur de Per\u00fa. El an\u00e1lisis de las im\u00e1genes satelitales avanz\u00f3 a punto tal de indicar, en el a\u00f1o 1995, que el Amazonas ser\u00eda, seguro, el m\u00e1s extenso, con 7.100 kil\u00f3metros, algo m\u00e1s de 100 kil\u00f3metros mayor que la medici\u00f3n actual, pero luego el ritmo se redujo, por falta de tiempo, gente, dinero, equipamiento e informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os, las circunstancias volvieron a tornarse favorables. Fue cuando el grupo del Inpe conoci\u00f3 un archivo de im\u00e1genes de la Nasa denominado Gecover, que ayuda en el an\u00e1lisis y correcci\u00f3n de las im\u00e1genes satelitales y ser\u00eda utilizado para cartografiar las zonas desforestadas de la Amazonia en conjunto con investigadores de instituciones peruanas. Martini reanud\u00f3 entonces su relaci\u00f3n con el r\u00edo y, en mayo del a\u00f1o pasado, recibi\u00f3 la invitaci\u00f3n para participar de una expedici\u00f3n a la cabecera del Amazonas, organizada por los productores de programas de televisi\u00f3n Paula Saldanha y Roberto Werneck, quienes visitaron las primeras aguas del Ucayali en 1994 y pretend\u00edan volver, ahora en una expedici\u00f3n formal, con representantes del Inpe, de la Agencia Nacional de Aguas (Ana), del Instituto Brasile\u00f1o de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica (IBGE) y del Instituto Geogr\u00e1fico Nacional (IGN) de Per\u00fa. Martini hab\u00eda asumido otro compromiso que imped\u00eda su participaci\u00f3n, record\u00f3 que el ascenso a los Andes era riesgoso (Janari de Moraes, andinista experimentado, hab\u00eda muerto unos meses antes mientras recorr\u00eda un sendero inca en los Andes peruanos) y, aunque lo apasionaba el r\u00edo, la rechaz\u00f3.<\/p>\n<p>Dos semanas m\u00e1s tarde, quien embarc\u00f3 hacia Per\u00fa en lugar de Martini fue Oton Barros, otro integrante del equipo, un ingeniero agr\u00f3nomo de 42 a\u00f1os y deportista amateur, quien recorre 50 kil\u00f3metros en bicicleta siempre que puede. Por haber vivido en Manaos desde los 9 hasta los 21 a\u00f1os y recorrido la Amazonia, siempre quiso averiguar d\u00f3nde nac\u00eda el r\u00edo. Pero lo que sinti\u00f3 en la altura de los Andes, en su primera aventura como andinista, en lugar del encanto que esperaba, fue un mareo permanente y una leve resaca causada por la altura y por haber comido muy poco durante los tres d\u00edas de ascenso hasta all\u00ed: la mayor\u00eda de los casi 20 integrantes del grupo ya hab\u00eda padecido diarrea, por la falta de costumbre con la alimentaci\u00f3n en las monta\u00f1as, con salsas a base de crema de leche. Estaba tenso y cansado soportando el fr\u00edo y el fuerte viento. &#8220;Es un lugar inh\u00f3spito, que inspira respeto y miedo&#8221;, describe Barros. A causa del aire pobre en ox\u00edgeno, sent\u00eda el cerebro funcionando en c\u00e1mara lenta.<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n ayud\u00f3 para establecer el consenso entre los expertos de Brasil y Per\u00fa de que el r\u00edo Amazonas nace en las vertientes del r\u00edo Ucayali. El punto exacto del cual parten las aguas del mayor curso de agua del mundo tal vez a\u00fan cueste ser establecido. &#8220;Es muy dif\u00edcil definir cual es la vertiente principal ya que el agua escurre por todos lados y reci\u00e9n se transforma en un arroyito tres kil\u00f3metros m\u00e1s abajo&#8221;, cuenta Barros. Los peruanos ya establecieron por ley, que la cabecera se halla en una quebrada denominada Carhuasanta, un valle en forma de U con una base de 300 metros. Barros y el equipo del Inpe a\u00fan analizan la posibilidad de que la vertiente se encuentre en otra quebrada, la Apacheta, a un kil\u00f3metro de distancia, con un \u00e1rea mayor de captaci\u00f3n de agua con turba y l\u00edquenes que almacenan el agua durante todo el a\u00f1o. Un dilema dif\u00edcil: por encima de la Carhuasanta se eleva el nevado Mismi, una monta\u00f1a sagrada para los peruanos desde los tiempos en que los incas viv\u00edan all\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La b\u00fasqueda de la naciente revela las peculiaridades del r\u00edo Amazonas","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[308],"coauthors":[5968],"class_list":["post-83792","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-geografia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83792","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83792"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83792\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83792"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}