{"id":83798,"date":"2008-08-01T00:00:00","date_gmt":"2008-08-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/08\/01\/el-eterno-dilema-de-la-traicion-2\/"},"modified":"2017-07-11T17:29:50","modified_gmt":"2017-07-11T20:29:50","slug":"el-eterno-dilema-de-la-traicion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/el-eterno-dilema-de-la-traicion-2\/","title":{"rendered":"El eterno dilema de la traici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/inquisicao1-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-242220\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/inquisicao1-2-685x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"448\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro fernando rau goya\/el sue\u00b4no de la raz\u00f3n produce monstruos<\/span><\/a>Chico Buarque hizo historia y exasper\u00f3 al gobierno militar al afirmar, en una canci\u00f3n que dice: \u201cGana en la vida quien dice si\u201d, parte del musical Calabar, el elogio de la traici\u00f3n. \u201cLa idea de obra era discutir la traici\u00f3n, pero la traici\u00f3n con una finalidad loable. Era como discutir si Lamarca, un militar que se pas\u00f3 al bando de la guerrilla, era o no un traidor. Exist\u00eda un paralelo evidente\u201d, afirm\u00f3 el compositor sobre la obra, censurada en 1974. \u00bfEs desgraciado el pa\u00eds que necesita h\u00e9roes o el pa\u00eds que esconde a sus traidores? Para el historiador Carlos Vasentini, ideas como \u201cCalabar, el traidor\u201d se van construyendo a partir de las luchas de representaciones durante las disputas de poder. \u201cComo ganador, la apropiaci\u00f3n de la idea le garantiza legitimidad para dirigir la obra, como as\u00ed tambi\u00e9n lo faculta a escindir el tiempo, instaurando un pasado capaz de caracterizar a un vencido, abrir un futuro y ubicar una realizaci\u00f3n\u201d. De esta manera, \u00bfqui\u00e9n merecer\u00e1 ser recordado por la historia? Finalmente, \u00bfcu\u00e1les son los criterios para calificar a un traidor? \u00bfQui\u00e9nes son de hecho, los h\u00e9roes y los villanos?<\/p>\n<p>\u201cNuestra historiograf\u00eda dej\u00f3 a los traidores al margen, tanto que el mayor de ellos, Calabar, no mereci\u00f3 una gran biograf\u00eda\u201d, lamenta el historiador Ronaldo Vainfas, de la Universidad Federal Fluminense (UFF), quien acaba de dar su contribuci\u00f3n contando la historia de un notable traidor, curiosamente del mismo per\u00edodo hist\u00f3rico del cual sali\u00f3 Calabar, la dominaci\u00f3n holandesa en el Brasil colonial (1630-1654). \u201cEl padre jesuita Manoel de Moraes fue un hombre enamorado de la herej\u00eda, pero se cas\u00f3 igualmente con la traici\u00f3n, estrella de una larga constelaci\u00f3n de traidores y colaboradores. Se escindi\u00f3 del catolicismo para militar en el calvinismo. Rompi\u00f3 su fidelidad a Felipe IV de Habsburgo, para convertirse en orgulloso vasallo del pr\u00edncipe de Orange. Se transform\u00f3 de capit\u00e1n de Matias de Albuquerque contra los holandeses a capit\u00e1n contra los portugueses. Aunque no dej\u00f3 de recorrer, luego, el camino inverso. Dej\u00f3 el calvinismo y se convirti\u00f3 al catolicismo, abandon\u00f3 al pr\u00edncipe de Orange para jurar fidelidad a Don Jo\u00e3o IV, trajo la Compa\u00f1\u00eda de las Indias Occidentales para servir a Jo\u00e3o Fernandes Vieira en la guerra restauradora\u201d, cuenta Vainfas, autor de \u201cTrai\u00e7\u00e3o: um jesu\u00edta a servi\u00e7o do Brasil holand\u00eas processado pela Inquisi\u00e7\u00e3o (Companhia das Letras, 384 p\u00e1ginas, R$ 47). \u201cFue un personaje extraordinario, el antih\u00e9roe olvidado de las guerras pernambucanas, el \u2018Calabar\u2019 de sotana negra y jub\u00f3n escarlata, cuya historia nos permite conocer la dominaci\u00f3n holandesa en las entra\u00f1as del proceso. Aparte, no deja de estimular, metaf\u00f3ricamente, la discusi\u00f3n sobre el \u2018car\u00e1cter brasile\u00f1o\u2019, mejor dicho, acerca de las cuestiones \u00e9ticas dentro de nuestra formaci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d, explica.<\/p>\n<p>El per\u00edodo tiene profundas implicaciones para el imaginario nacional. \u201cEn Brasil, el inter\u00e9s por la presencia holandesa resurge en la segunda mitad del siglo XIX, en un momento en que Brasil cortaba sus lazos pol\u00edticos con los portugueses e intentaba construir su identidad como naci\u00f3n independiente\u201d, afirma el historiador Marcos Galindo, profesor de la Universidad Federal de Pernambuco. En el sitio web del Ej\u00e9rcito brasile\u00f1o, la descripci\u00f3n de la Batalla de los Guararapes revela, a\u00fan hoy, la delicadeza al tratar el tema de los antih\u00e9roes de ese per\u00edodo: \u201cEl esp\u00edritu de Guararapes es el m\u00e1s fino y exquisito perfume tradicional de la nacionalidad brasile\u00f1a. El esp\u00edritu de Guararapes fue ayer la llama m\u00e1s viva y radiante que desde las heroicas tierras de Pernambuco ilumin\u00f3 hacia todo Brasil el camino de sus gloriosos destinos. Su brillante llama casi desapareci\u00f3 en las cenizas del le\u00f1o en el que ard\u00eda radiante, por omisi\u00f3n de muchos e intenci\u00f3n criminal de algunos, durante la larga madrugada (1945-1964). El nacionalismo del esp\u00edritu de Guararapes es el nacionalismo racional, estrat\u00e9gico, seguro, traducido en la pr\u00e1ctica por una Petrobras, una Transamaz\u00f3nica, el decreto de las 200 millas de mar territorial, nuestra pol\u00edtica de fletes mar\u00edtimos y tantas otras realizaciones como Volta Redonda (la ciudad de acero), hitos del progreso material de Brasil\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/inquisicao3-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-242222\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/inquisicao3-2-300x173.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"173\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro fernando rau goya\/muri\u00f3 la verdad<\/span><\/a>Manoel de Moraes, el traidor, era un mestizo natural de S\u00e3o Paulo, nacido alrededor del a\u00f1o 1536. Ingres\u00f3 en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en 1613 y fue enviado al Colegio de Bah\u00eda, iniciando su carrera de misionero en Pernambuco, una de las principales capitan\u00edas azucareras de Brasil. All\u00ed, fue responsable por la catequizaci\u00f3n de Felipe Camar\u00e3o, el futuro l\u00edder de los potiguares contra los holandeses. En el a\u00f1o 1627, la Compa\u00f1\u00eda de las Indias Occidentales, la WIC, una empresa moderna con objetivos comerciales, invadi\u00f3 Pernambuco (luego de haber atacado Bah\u00eda en 1623) desafiando a los monopolios ultramarinos ib\u00e9ricos, que inclu\u00edan, en funci\u00f3n de la Uni\u00f3n Ib\u00e9rica, a Espa\u00f1a y Portugal, ambos luego en guerra contra los Pa\u00edses Bajos.<\/p>\n<p>El l\u00edder portugu\u00e9s Mat\u00edas de Albuquerque adopt\u00f3 una t\u00e1ctica de guerrilla contra los invasores, contando para ello con el apoyo ind\u00edgena, reunido entre otras formas con la ayuda de los jesuitas, que \u201cdominaban\u201d a las poblaciones nativas. Manoel luch\u00f3 \u201ccomo un le\u00f3n\u201d junto a los abor\u00edgenes, \u201cy le obedecen como a su Capit\u00e1n, con gran prontitud en todo lo que les manda\u201d, seg\u00fan palabras de una fuente de la \u00e9poca. El padre luch\u00f3 en la defensa de Recife, en las escaramuzas de Arraial do Bom Jesus, en la defensa de la Isla de Itamarac\u00e1 y en la de R\u00edo Grande y, sostiene Vainfas, \u201csolamente no lleg\u00f3 a ser capit\u00e1n oficialmente por su condici\u00f3n de jesuita\u201d. Los holandeses percibieron enseguida la importancia de contar con los ind\u00edgenas y, en su favor, contaban con \u201cel desgaste de una colonizaci\u00f3n que los flagelaba desde hac\u00eda m\u00e1s de cien a\u00f1os en varias capitan\u00edas\u201d. Les hac\u00eda falta, sin embargo, un l\u00edder para reclutar a los nativos.<\/p>\n<p>Manoel \u201cse torn\u00f3 un hombre soberbio, ventajero\u201d y que os\u00f3 escribir al rey Felipe IV pidiendo compensaciones materiales por su bravura. Se granje\u00f3 enemigos a montones y despert\u00f3 envidias. Cansado de las intrigas, seg\u00fan apunt\u00f3 el holand\u00e9s Joannes de Laet, \u201cel padre Manoel se vino con nosotros, hecho importante por ser \u00e9l un jesuita que ejerc\u00eda una gran autoridad sobre todos los salvajes de la regi\u00f3n y se pas\u00f3 voluntariamente a nuestro bando\u201d. El traidor fue enviado a Recife y pas\u00f3 a vivir como capit\u00e1n holand\u00e9s, caminando por las calles \u201cvestido de \u2018flamenco\u2019 y abandon\u00e1ndose a los placeres del sexo\u201d. Seg\u00fan Vainfas, \u201caunque mal conoc\u00eda al calvinismo, no solamente pareci\u00f3 adoptarlo sino que intentaba hacer proselitismo entre los prisioneros portugueses, incluso religiosos\u201d. La importancia de la acci\u00f3n del padre fue tan grave, acota el autor, que la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas pas\u00f3 a adoptar una nueva pol\u00edtica de restricci\u00f3n de los mestizos, ya que \u00e9l era un \u201cmameluco [mestizo] paulista\u201d. Mientras tanto, el ex jesuita (expulsado de la orden por raici\u00f3n religiosa) saboreaba su gloria en Holanda, adonde fuera conducido por los invasores, ahora al servicio de la WIC, llegando a proponer un modelo de conquista de los ind\u00edgenas basado en su aprendizaje de la catequesis jesu\u00edtica, un h\u00edbrido de ense\u00f1anzas calvinistas e ignacianas. Asimismo, fue como calvinista que se cas\u00f3 dos veces entre los b\u00e1tavos [nombre de los antiguos habitantes del delta del Rin].<\/p>\n<p>\u201cEl calvinismo que atrajo a Manoel no era el de la fe interior, sino la doctrina que le permit\u00eda cambiar su vida personal, ya que no penalizaba la riqueza material y no exig\u00eda el celibato\u201d, explica el autor. Juzgado por la Inquisici\u00f3n, fue condenado en ausencia y su \u201cestatua\u201d fue quemada en plaza p\u00fablica en Lisboa. Con la restauraci\u00f3n lusitana, comenz\u00f3 a negociar, secretamente, con los portugueses, pero acept\u00f3 un buen dinero por volver a Pernambuco, en nombre de la WIC, para explotar el palo brasil, abandonando mujer e hijos en Europa. Estaf\u00f3 a los holandeses. \u201cManoel era un traidor perfecto. Traicion\u00f3 a los jesuitas; traicion\u00f3 a los portugueses en las guerras de resistencia; volvi\u00f3 a traicionarlos, prometiendo, en los acuerdos secretos, retornar al servicio de Don Jo\u00e3o IV a cambio de mercedes y perdones, mientras que acordaba el contrato por el palo brasil; traicion\u00f3, al mismo tiempo, a la WIC, ofreci\u00e9ndose a los embajadores portugueses para combatir a los holandeses en Brasil\u201d. Y no par\u00f3 ah\u00ed. Volvi\u00f3 a adoptar los h\u00e1bitos religiosos de antes y resolvi\u00f3 presentarse al Santo Oficio en procura de perd\u00f3n, por a\u00f1adidura, denunciando jud\u00edos ocultos en Brasil. En Portugal, fue juzgado y absuelto, aunque pen\u00f3 en las prisiones de la Inquisici\u00f3n y perdi\u00f3 todo su dinero, no sin antes escribir un violento panfleto contra los holandeses.<\/p>\n<p>\u201cNo voy a vitorear a nuestro Manoel de Moraes, que el caso no da para tanto. Aunque, met\u00e1fora por met\u00e1fora, me quedo con la idea de que ya estaba muerto cuando sali\u00f3 en el auto de 1647, luego de ser absuelto, como si fuera El Cid al contrario, aunque estuviese viv\u00edsimo\u201d, concluye Vainfas. Su destino fue el olvido. Tal como, en cierta forma experiment\u00f3 Calabar, el patriarca de los traidores, quien, como Manoel, al notar que la balanza de la guerra se inclinaba para los holandeses, como tantos otros, quiso sacar provecho de sus talentos. Tambi\u00e9n se convirti\u00f3 al calvinismo y, como el padre, afirm\u00f3 en varias declaraciones que \u201csab\u00eda mucho y ten\u00eda experiencia en aquella materia en la que no eran los oprimidos del pueblo los culpables\u201d, sostiene Vainfas, demostrando que exist\u00edan otros traidores, festejados como h\u00e9roes o patriotas. \u201cSu muerte fue lo que denominamos \u2018una quema de archivos\u2019 y su ejecuci\u00f3n se debi\u00f3 no solamente al colaboracionismo, sino tambi\u00e9n al conocimiento que adquiriera de los contactos comprometedores mantenidos por personajes poderosos con las autoridades holandesas\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/inquisicao4-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-242223\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/inquisicao4-2-300x256.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"256\" \/><span class=\"media-credits-inline\">Reproducci\u00f3n del libro fernando rau goya\/estragos de la guerra<\/span><\/a>Un curioso paralelo con la frase dicha por el personaje de Matias de Albuquerque en Calabar, de Chico y Ruy Guerra: \u201cCalabar ser\u00e1 ejecutado sin p\u00fablico, en el silencio de la noche, para que no diga cosas que no deben ser escuchadas\u201d. \u201cLa cuesti\u00f3n dram\u00e1tica de la traici\u00f3n es esencial para entender el drama de la protesta pol\u00edtica en Brasil durante el r\u00e9gimen militar. Nada menos que cuatro dramaturgos (<em>El sue\u00f1o de Calabar<\/em>, de Geir Campos; Calabar, de Ledo Ivo y <em>Calabar: el elogio de la traici\u00f3n<\/em>, de Chico Buarque y Ruy Guerra) utilizaron el contexto hist\u00f3rico del conflicto entre portugueses y holandeses para revisar el concepto de traici\u00f3n y sus implicaciones para el p\u00fablico moderno\u201d, afirma Severino Jo\u00e3o Albuquerque, de la Universidad de Wisconsin.<\/p>\n<p>\u201cTodas las partes se preguntan: \u00bfser\u00e1 que los traidores no pueden ser buenas personas en un contexto de dominaci\u00f3n colonial? El espectador es invitado a relacionar el gesto de Calabar con el Brasil actual, cuya econom\u00eda es controlada, cada vez m\u00e1s, por corporaciones y bancos extranjeros\u201d, observa el profesor. En la obra de Ledo Ivo, por ejemplo, Calabar dice: \u201cAhora lamento haber servido a Holanda, del mismo modo que lamento haber servido a Espa\u00f1a y Portugal\u201d. M\u00e1s adelante, el traidor iguala el pasado y el futuro brasile\u00f1os con aquello del Nuevo Mundo: \u201cTodos nosotros somos Am\u00e9rica: esta miseria rodeada de oro. Somos Am\u00e9rica: nuestro futuro est\u00e1 en el pasado\u201d. En un registro muy pr\u00f3ximo, el Calabar de Chico y Ruy ser\u00e1 honrado por B\u00e1rbara, su viuda: \u201cCalabar conoc\u00eda el gusto de la tierra. Calabar vomit\u00f3 lo que le hicieron tragar. Esa fue su traici\u00f3n. La tierra, y no las sobras del rey. La tierra, y no la bandera\u201d. El concepto de traici\u00f3n siempre es cuestionado: \u201cUn d\u00eda este pa\u00eds ser\u00e1 independiente. De los holandeses, de los espa\u00f1oles\u2026Para eso se necesitan muchos traidores. Muchos Calabar. Y no alcanza con ahorcar, descuartizar, picanear\u2026 Calabar es culebra de vidrio. Y la gente jura que el luci\u00f3n es una especie de lagarto que cuando se corta en dos, o tres, o mil pedazos, f\u00e1cilmente se regenera\u201d. Para Albuquerque, en el contexto de las piezas, independientemente de que el poder colonial se est\u00e1 viendo afectado, la traici\u00f3n se convierte en una reacci\u00f3n nativa contra la imposici\u00f3n de estructuras extranjeras en la econom\u00eda de la tierra. \u201cLa traici\u00f3n es un instrumento de resistencia del oprimido, no importa en que tiempo, si en 1630 u hoy, o de la identidad del opresor\u201d. O tambi\u00e9n, en palabras de Vainfas: \u201cManoel evidenci\u00f3 un ejemplo magn\u00edfico de mediaci\u00f3n cultural, hablando portugu\u00e9s, castellano, tup\u00ed, lat\u00edn y, quien sabe, holand\u00e9s. Transit\u00f3 por varios mundos, sirvi\u00f3 a muchos se\u00f1ores. Los traicion\u00f3 a todos\u201d. Finalmente, el vencedor es quien dice s\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Un estudio rehabilita a un personaje perseguido por la Inquisici\u00f3n","protected":false},"author":370,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[310],"coauthors":[684],"class_list":["post-83798","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-humanidades-es","tag-historia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83798","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/370"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83798"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83798\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83798"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83798"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83798"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=83798"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}