{"id":84141,"date":"2008-09-01T00:00:00","date_gmt":"2008-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/2008\/09\/01\/nuevas-tierras-submarinas-2\/"},"modified":"2017-06-14T18:29:29","modified_gmt":"2017-06-14T21:29:29","slug":"nuevas-tierras-submarinas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/nuevas-tierras-submarinas-2\/","title":{"rendered":"Nuevas tierras submarinas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-96787\" title=\"\" src=\"http:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3634img12.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3634img12.jpg 299w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3634img12-120x87.jpg 120w, https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/art3634img12-250x181.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><span class=\"media-credits-inline\">RONALDO FRANCINI-FILHO\/UEPB<\/span>Los cient\u00edficos que estudian los arrecifes de coral del Parque Nacional Marino dos Abrolhos, la m\u00e1s antigua reserva natural de los mares brasileros, cre\u00edan conocer muy bien el \u00e1rea, hasta que en 2000, los pescadores locales informaron que exist\u00edan arrecifes profundos no detallados en los mapas. Fueron a investigar y encontraron nuevas tierras submarinas: el \u00e1rea de arrecifes conocida, en Abrolhos se duplic\u00f3 y ha permitido conocer como aqu\u00e9l tramo del litoral se conform\u00f3 en el transcurso de los \u00faltimos milenios. &#8220;Ese descubrimiento casual gener\u00f3 un ambicioso proyecto&#8221;, cuenta el bi\u00f3logo Rodrigo Moura, coordinador del programa Marine Management Area Science de la Conservaci\u00f3n Internacional (CI) de Brasil.<\/p>\n<p>El parque, formado por cinco islotes de origen volc\u00e1nico y distante 70 kil\u00f3metros de la costa al sur de Bahia, cobija algo m\u00e1s que las ballenas yubarta (tambi\u00e9n denominadas ballenas jorobadas o rorcual jorobado), que atraen a los turistas entre los meses de julio y noviembre. All\u00ed se encuentran los <em>chapeir\u00f5es<\/em>, que son estructuras en forma de hongo (del tipo de sombrero) cuyas c\u00faspides a menudo se unen y forman columnatas por donde circulan barracudas, meros, morenas y peque\u00f1os peces de colores. Entre las 16 especies de coral\u00a0 de Abrolhos, la mitad es exclusiva de Brasil, tal como el coral-cerebro (Mussismilia braziliensis), el principal constructor de arrecifes en la regi\u00f3n. El banco de los Abrolhos, el mayor conjunto de arrecifes coralinos del Atl\u00e1ntico Sur, es mayor que los 900 kil\u00f3metros cuadrados preservados. En total son 40 mil, un \u00e1rea similar a la del estado de Esp\u00edrito Santo, que reci\u00e9n ahora comienza a ser investigada en profundidad.<\/p>\n<p>El grupo de Moura explor\u00f3 el fondo del mar a lo largo de 100 kil\u00f3metros de costa &#8211; entre la desembocadura del r\u00edo Jequitinhonha, al sur de Bahia, y la del r\u00edo Doce (Dulce), en el norte de Esp\u00edrito Santo -, en 19 l\u00edneas que part\u00edan del litoral, mar adentro, hasta el final de la plataforma continental, donde la profundidad aumenta s\u00fabitamente. &#8220;Recorrer cada una de esas l\u00edneas demoraba dos d\u00edas&#8221;, recuerda el ge\u00f3logo Alex Bastos, de la Universidad Federal de Esp\u00edrito Santo (Ufes), quien particip\u00f3 de algunas expediciones en un barco equipado con un s\u00f3nar que generaba im\u00e1genes tridimensionales del fondo del oc\u00e9ano.<\/p>\n<p>El ge\u00f3logo de la Ufes se sorprendi\u00f3 al descubrir, en profundidades de hasta 50 metros, paleo canales formados hace alrededor de 15 mil a\u00f1os, cuando lo que ahora se halla cubierto por el mar era tierra. &#8220;Esos canales indican el cauce de los r\u00edos en aquella \u00e9poca&#8221;, explica. Al hallarse preservados, sugieren que el nivel del mar subi\u00f3 r\u00e1pidamente en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>El grupo seleccion\u00f3 puntos destacados en las im\u00e1genes del s\u00f3nar y regres\u00f3 con un robot capaz de filmar lugares en los que un buzo encontrar\u00eda dificultades para descender. Las im\u00e1genes obtenidas revelaron corales negros, t\u00edpicos de las aguas profundas, registrados por primera vez en la regi\u00f3n, y algas calc\u00e1reas, con un esqueleto de carbonato de calcio, similares a guijarros. En septiembre, los investigadores pretenden utilizar el robot para investigar otras \u00e1reas de los arrecifes y sumergirse a 90 metros, con el prop\u00f3sito de verificar si existen corales all\u00ed. Paulo Sumida, ocean\u00f3grafo de la Universidad de S\u00e3o Paulo (USP) quien coordina el an\u00e1lisis de los datos biol\u00f3gicos, instalar\u00e1 c\u00e1maras en los arrecifes que registrar\u00e1n autom\u00e1ticamente una imagen por hora, con el objetivo de estudiar la din\u00e1mica de la vida marina all\u00ed.<\/p>\n<p>Aunque el relevamiento ecol\u00f3gico reci\u00e9n comienza, Rodrigo Moura y el bi\u00f3logo Ronaldo Francini-Filho, de la Universidad Estadual de Para\u00edba (UEPB), constataron que los arrecifes profundos albergan una biomasa de peces con un valor comercial 30 veces mayor que el de los planos. En un art\u00edculo que ser\u00e1 publicado en la revista Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, ellos compararon la poblaci\u00f3n de peces de arrecifes profundos y planos &#8211; algunos protegidos y otros con acceso libre para los pescadores. Verificaron que las \u00e1reas con restricci\u00f3n para la pesca presentan mayor abundancia de peces carn\u00edvoros de gran porte, tal como el mero, en general, los primeros que desaparecen en las \u00e1reas de pesca, y que demoran hasta 40 a\u00f1os para alcanzar la adultez. Cuando se produce escasez de los grandes carn\u00edvoros, los pescadores comienzan a capturar a los herb\u00edvoros, como es el caso de los budiones o pez doncella. El problema es, que sin budiones, las algas cubren los arrecifes y los corales mueren.<\/p>\n<p>Actualmente, menos del 1% del \u00e1rea de Abrolhos se encuentra protegida y no existen proyectos para proteger a los arrecifes profundos. Seg\u00fan Francini-Filho, ser\u00eda necesario preservar un 20% de cada zona para mantener la biodiversidad. Las reservas marinas nos benefician a todos. Como los l\u00edmites s\u00f3lo cuentan para las personas, la poblaci\u00f3n de peces aumenta r\u00e1pidamente y muchos migran hasta 1.200 metros fuera de las reservas, de acuerdo con lo publicado en la versi\u00f3n on-line de la revista Fisheries Research.<\/p>\n<p>Asimismo, en \u00e1reas protegidas, buena parte de los corales de Abrolhos se encuentra amenazada. Francini-Filho constat\u00f3 que una bacteria &#8211; probablemente del g\u00e9nero Vibrio, que lleg\u00f3 a Abrolhos en 2005 &#8211; est\u00e1 matando, sobre todo, al coral-cerebro. Los cient\u00edficos estiman que, si no se toman medidas, en cien a\u00f1os s\u00f3lo quedar\u00e1 el 40% de los corales de esa especie en Abrolhos. Se trata de un c\u00e1lculo optimista. Si la temperatura del agua subiera 1\u00ba C por causa del calentamiento global, bastar\u00e1n entre 50 y 70 a\u00f1os para extinguir la totalidad de los corales de Abrolhos. Con mayor calor las bacterias proliferan m\u00e1s r\u00e1pidamente y aparecen otros problemas como el blanqueamiento, como consecuencia de la muerte de las microalgas que viven en el interior de los corales. Refrenar el calentamiento global requiere de la acci\u00f3n de todos los pa\u00edses, pero es posible reducir el nivel de bacterias con la recolecci\u00f3n y el tratamiento de los desag\u00fces de las ciudades costeras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El \u00e1rea de los arrecifes de coral en Abrolhos (Bah\u00eda) es dos veces mayor de lo que se pensaba","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[181],"tags":[275,293],"coauthors":[95],"class_list":["post-84141","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia-es","tag-biodiversidad","tag-ecologia-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84141","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=84141"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/84141\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=84141"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=84141"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=84141"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistapesquisa.fapesp.br\/es\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=84141"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}